Acoger el vacío

Por

5 julio, 2010


No soy un hombre de fe, esa profunda, íntima, inamovible e inexplicable convicción de que algo es, aunque no tengamos experiencia directa de ello; de que Dios, en cualquiera de las formas que los seres humanos se lo representan, existe; o de que el alma sobrevive a la muerte, reencarnándose en diferentes momentos y lugares en una espiral sin fin. Para mi, todo lo que es, bien podría no ser, y en esos momentos noto cómo la ausencia de sentido abre la puerta a un vacío que nada de lo que soy puede llenar. Y en ocasiones me siento triste, o atormentado, y me acuerdo del bueno de San Manuel, el humilde párroco de la novela de Unamuno, que debía predicar la fe desde su vacío interior. También siento miedo, un miedo inexorable a la muerte, que me acompaña en sueños y en esos momentos azules en que apenas alcanzo a divisar la vida en las pupilas de mis ojos. Soy consciente de que la razón, esa maravillosa y a la vez terrible facultad humana, tan dada a diseccionar, analizar, argumentar y querer probar todo lo que es, se alza como el principal obstáculo para alcanzar las cálidas aguas donde mora la fe, pero también sé que esa misma razón me protege de supercherías y fanatismos, y que de alguna manera quiero conservarla. Siento miedo ante el vacío que tantas veces se abre ante mi, pero debo decir que estoy aprendiendo a acogerlo y, a fin de cuentas, tal vez eso sea la fe, pues pretender argumentar lo que creo no dejar de ser una artimaña más del pensamiento. Pero entonces…



4 comentarios

  1. Amado hermano.

    Te digo amado, porque amado es todo aquel que tiene vida. Todo aquel que se pregunta ¿quién soy? en este mundo de formas. Y como no amarte cuando aún no has podido responder a la interrogante que sientes y expresas conceptualmente, al decir que no eres ” un hombre de fe”¿ Qué es la fe? “… es la certeza de lo que se espera. La convicción de lo que no se ve” (Heb.11:1) . Llegar a ese convencimiento es la faena del jornalero que en el proceso vivencial, limpia el camino lleno de abrojos que en este río llamado vida, crece e inunda nuestro corazón (¿al corazón o la mente?) de tristezas, imponentes y áridas estructuras, inamovibles, hasta que llega la fe. Cada abrojo es un testimonio de mi falta de fe. De mi separación de “el otro”. Estoy solo, aterido de frío. Frío de muerte. Cada espacio recorrido se riega con las infinitas lágrimas que al caminar traslado, pero asimismo cada espacio recuperado, la mente libre de culpas, miedos y odios comienza a ser limpia para que en ella broten las azucenas como símbolo de amor. En su pureza, en su blancura perdono y me perdono en cada espacio recorrido. Las doy y las recibo. “Dar es recibir”. Tienes razón al decir
    que “la ausencia de sentido, abre la puerta al vacío…” Cuan vacíos estamos cuando no logramos comprender el sentido de estar aquí. Solamente para regresar a Dios. Y es allí cuando somos plenos. ¿Era bueno y humilde San Manuel, cuando predicaba lo que no sentía? Como podemos insuflar al otro de amor si el mío está ausente. Se sacrificaba, en cumplimiento de lo que no creía. Prefiero la honestidad que nos enseña que no es la cruz la que debo cargar, sino mirar más allá de ella a la Resurrección. Yo como tú, en otros momentos de mi vida también sentí lo que tú sientes. Nada tenía valor. Poco a poco me fui hundiendo “en el descenso al infierno” hasta que llegó la luz. Por eso te entiendo. Por eso también te amo. Y cuando digo que amo “a todo aquel que tiene vida”, no hablo de la vida que aparenta ser lo que vivimos en un cuerpo, sino de aquella, la que nunca muere, eterna, trascendente. Hablo del alma. Del Ser que está en tí, en mí, en todo. La vida que Dios nos dió. Solamente nos reencontramos con “el Ser que somos”, cuando en el silencio, pedimos la paz que nos permita ver la luz. Para despejar en nuestra mente los velos que oscurecen el recuerdo de lo que somos. Tú solo no lo puedes hacer hermano. Pero existe “UNO” que si puede cuando abres tus brazos para recibirlo. El está esperando que tú lo hagas, porque vino a eso. ¿Sabes quién Es? El Espiritu Santo. Entrega todo y “verás grandes milagros. te lo prometo por mi amor” (Jesus). No importa si no me crees ahorita No importa si piensas que no es verdad lo que te digo. Solamente hazlo. Aunque no lo creas y pienses que no es este tu momento. El tiempo es una invención nuestra. No sigas “haciendo real, lo que no existe”. Este es el momento. Ahora.
    Te amo infinitamente.
    Gloria Martínez.

  2. Bebi dice:

    Menudo ladrillo de comentario que te has marcado, Gloria! Te habrás quedado a gusto!

  3. Mateo de Vallescar dice:

    Jose Luis,
    Te contesto con un extracto de uno de mis blogs, donde hablo de un viaje a Oaxaca (Mexico) y de algo que todavía conservan los indios de allí, y que nuestro mundo civilizado ha perdido… el sentido de lo Sagrado, la conexión con la Fuente…
    Ahora no dispongo de tiempo para traducírtelo, pero si te interesa lo puedo hacer más adelante. Un saludo.

    …In today’s world, our new god is Technology. Man has become so arrogant, that he thinks he can explain and control everything. I’m still surprised everyday about all the information we can stock in a small and simple item as an iPod…, and so many other things… We’re so faraway of our ancestors of the Age of Stone! The big problem I see is that with all this knowledge, we don’t live happier than before… and for many of us life has become completely empty. There are no more gods, no more magic, and we have completely lost the sense of “Sacred”.
    Most of these indians are, like in all primitive cultures, great believers. In God, in spirits or maybe just in the Magic of Nature. The Tao. The magic power that rules the Universe. Their are connected to the source. So their creative work has the sense of Sacred.
    How can this be possible? I think the response is simple: humility.

  4. selico dice:

    Si uno es capaz de darse cuenta de que algo no funciona!, de preguntarte :esto no puede ser todo? debe haber algo más, vivir no es sólo esto!!; bienaventurado estas en el camino de despertar, por eso es necesario ese vacio para “transformarte” y en consecuencia cambiar tu entorno y a los que te rodean. y lo más importante ,tú y sólo tú eres capaz de cambiarlo todo!.
    “Es bastante común que la gente se pase toda la vida esperando para empezar a vivir.La espera es un ESTADO MENTAL. Significa básicamente que quieres el futuro y no quieres el presente.No quieres lo que tienes y quieres lo que no tienes”, quien lo podía explicar mejor verdad! (el poder de ahora, echart tolle).
    ciao vivir y no lamentar!.


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