Ya oigo la llamada de Al-Andalus

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4 julio, 2009

Jueves 2 de julio. Madrid.

Hoy es mi último día en Madrid, mañana parto para Granada, la siguiente etapa de mi viaje. Ya no tengo ninguna reunión de trabajo ni entrevistas… en realidad me alegro, la verdad es que entre retrasos y fracasos creo que lo mejor es entrar en el modo vacaciones y dedicarme al ocio a fluir y a sentir. Mi cabeza necesita un descanso.

He quedado para comer con Mari Luz. Una amiga de la adolescencia y de la época del instituto en Mallorca. Le guardo mucho cariño. Si mi vida fuera una película ella sin duda tendría que aparecer.

Nos vemos muy de vez en cuando pero no quería dejar pasar la ocasión de estar en Madrid y no verla. Trabaja en el Instituto Cervantes. Paso a las tres por la calle Barquillo a recogerla. Está muy guapa. Me regala un catálogo de una exposición que coordinó sobre corresponsales extranjeros en la Guerra Civil. Ella se da cuenta de que tengo canas y yo me doy cuenta de que ella tiene algunas arrugas en el rostro. Nos miramos a través del otro y reconocemos que hemos entrado en una edad en la que ya empieza a hacer mucho tiempo de algunas cosas… pero nos reímos pensando que no es para tanto, que solo tenemos treinta y pocos. Comemos en un restaurante peruano de la zona, y hablamos de trabajo de proyectos, de viajes, de la paternidad… Confirma mi sensación de que tener hijos en Madrid es inviable o por lo menos muy difícil. O trabajas o tienes hijos y si quieres compatibilizar ambas cosas ya te puedes preparar para perder los nervios. Este hecho sí que es una crisis y no la económica. Es un fracaso social de primer orden y pasa desapercibido. Debe ser que como padre joven estoy sensibilizado con ello… pero me parece tan evidente.

Así como Manuel tiene su refugio en Galicia, ella lo tiene en Asturias. Supongo que para poder vivir en Madrid es necesario tener un lugar donde refugiarse del estrés.

En ningún momento traspasamos la línea de los convencionalismos. En instantes fugaces siento que gustaría acceder al terreno de las emociones, de lo afectivo. En el fondo es mi mundo, por mucho que me refugie en la cabeza.

Hablamos de la falta de escrúpulos de mucha gente de nuestra generación que se ha quedado en Mallorca: especulación, poder, dinero… nos jactamos de nuestros idealismos y tras dar un pequeño paseo por Huertas nos despedimos.

Por la tarde quedo con Manuel y charlamos. Me cuenta su idea loca de dejar el trabajo en Telefónica e irse a vivir a un pueblecito de la costa gallega y trabajar de taxista. La falta de alma de su trabajo le está haciendo mella. Yo trato de demostrarle que un trabajo con alma pero sin estabilidad también hace mella. Finalmente llegamos a la conclusión de que lo importante es estar centrado y mantenerse conectado.

Óscar, a modo de despedida pone el documental ‘Cuando fuimos reyes’. Un buen regalo que cuenta la historia de un combate de boxeo histórico entre Muhammad Ali y George Foreman en Zaire en 1974. En realidad cuenta parte de la historia de un hombre muy especial: Muhammad Ali. El boxeador sufí. Un hombre cuyo entusiasmo le llevó a convertir algo tan poco espiritual como el boxeo en una causa para el pueblo afroamericano y una forma de servir a Dios. Me deslumbra el carisma de este hombre, su audacia, su frescura y su fuerza inhumana. Por aquellas fechas, sin duda, estaba lleno de Dios. Era una especie de profeta. Alguien especial. No está mal como preámbulo a mi viaje de mañana: Al-Andalus.
Viernes 3 de julio. Granada.

Llego a Granada a las 2 del mediodía. Dejo las maletas y salgo a comer algo. Aunque en Granada para comer basta pedir una bebida. No he visto un lugar donde los bares sean tan generosos con las tapas. Aterrizo en un lugar llamado La Antigualla. Con dos tapas prácticamente he comido. Deambulo por las calles un rato y me noto que aún no estoy sintonizado con el lugar. Aún llevo la madriditis en el cuerpo. Una pintada callejera con la frase: “La prisa mata” me da una bofetada y me paro. Las pintadas callejeras suelen ser para mi un indicador de vida de la ciudad. Hasta ahora la que más me había impactado en ese sentido había sido Barcelona. Sin embargo, Granada me sorprende gratamente. Muchos mensajes políticos se mezclan con graffitis de calidad y, por desgracia, las típicas firmas  y borrones que desvirtúan el arte callejero.

Hace un calor de mil demonios, la ciudad quema. Busco unas calles sombrías y cuando me doy de bruces con los Baños árabes. Me meto de cabeza. Es la mejor decisión que podía tomar. Granada me da una bienvenida acuática espectacular.

Banos Arabes - GranadaSe trata de un baño muy sencillo. Hay tres piscinas. Una de agua caliente, otra de agua fría y una de agua templada. Y simplemente hay que ir cambiado de piscina intermitentemente. Pero tienen un secreto las formas geométricas de las paredes son un masaje para la mente. Es el mismo mecanismo que la publicidad del metro, pero en este caso en lugar de venderte algo que no necesitas te hace una caricia. Las baldosas de las paredes juguetean formando mandalas nazaríes que hacen que entre en otra dimensión. La suave música árabe me va transportando a un estado de relajación que me permite recargar mi energía. Aquí comienza mi viaje.

Dicen los que saben que en lo alto de los columnas de entrada a los templos masónicos hay unas granadas. Trato de entender la conexión entre ese símbolo y esta ciudad. De lo que no cabe duda es que la tolerancia y convivencia pacífica entre diferentes colectivos y culturas es el sello distintivo del lugar. Incluso Obama, en su discurso ofrecido recientemente en El Cairo citaba el espíritu de convivencia de Al-Andalus, y de su corazón: Granada como un ejemplo de tolerancia para nuestros tiempos.

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Subo hasta el Sacromonte, un lugar peculiar donde el Flamenco, los perros-flauta y la magia conviven en un ambiente gitano que aún no ha sido esterilizado y pese a ser bastante turístico respira autenticidad. Un buen lugar para observar la Alhambra. Me muero de ganas de visitarla pero me contengo, quiero estar bien sintonizado para entrar en ese lugar que intuyo me va a impactar. Esperaré un par de días.

Busco una sombra entre pitas y chumberas en la que resguardarme de la calor: 40 grados andaluces caen a plomo a la hora de la sienta. Saco de mi mochila el catálogo de la exposición sobre corresponsales extranjeros que me regaló Mari luz en Madrid y lo ojeo. Me detengo un rato en el capítulo dedicado a Hemingway. Leo alguna de sus crónicas de guerra. La herida de España abierta hace 60 años aún supura. Caigo en la cuenta de que estoy en la tierra del poeta García Lorca, murió cerca de aquí, por rojo y homosexual. Ahora el juez  Baltasar Garzón quiere reabrir su tumba. Si queremos que la herida cierre hay que sacar el pus… No cabe duda de que este lugar tiene un toque psicodélico. Para celebrarlo me pongo en los auriculares una canción de Leonard Cohen, quien puso a su hija el nombre de Lorca en honor al poeta. Y allí celebro una reunión imaginaria con todos ellos: Hemingway, Lorca, Baltasar Garzón y Leonard Cohen. Me gusta Granada. Que mal lo tuvo que pasar Boabdil cuando los Reyes Católicos le arrebataron este collar con tantas joyas…

Volveré mañana al Sacromonte para escuchar flamenco en una de sus cuevas.

   

3 comentarios

  1. Ana dice:

    Al andalus es el nombre de la Espana musulmana, por lo que si estabas en Mallorca o en Madrid, ya estabas en el Al Andalus de la Edad Media ( si esto tiene algun sentido). La Granada actual esta en Andalucia.
    Por otro lado el mito de la convivencia de culturas en Al Andalus es una falacia enorme, puesta de moda en las ultimas decadas. Los musulmanes invadieron por la fuerza la peninsula, oprimieron, obligaron y dominaron. Buena parte de sus periodos estaban dirigidos por fanaticos almohades y almoravides del Norte de africa, muy similares a los fundamentalistas musulmanes actuales.
    Tambien se podria hablar en un futuro de la idilica convivencia de culturas en el Iran actual, donde hay una importante comunidad ortodoxa armenia, de zaraostrianos e incluso judia.
    La historia esta tan olvidada y todo tan banalizado que incluso la bandera de andalucia es fiel reflejo de la bandera almohade ( repito fundamentalistas que sumieron Al andalus y la peninsula en el caos). Los politicos andaluces no son mas idiotas y mas incultos porque no pueden. Acaso reivindican el Al Andalus musulman de entoces? es Andalucia de tradicion cristiana occidental europea ( se sea cristiano o no) o lo es de tradicion musulmana-arabe?
    No confundir tener fantasticos monumentos de la epoca y algun que otro recuerdo historico, con los que somos.
    saludos
    un almeriense

    1. Sergio dice:

      Querida Ana,

      Acabo leer tu mensaje. Que desgracia lo de comentar sin conocimiento! Te propongo que vuelvas a estudiar la historia de tu tierra asi como la del mundo occidental para que llegues a ver los hechos reales sobre los cuales, eso si, se puede argumentar.

      Hablar sin argumentos es prueba de poca sabiduria, aunque en algo tienes razon, los politicos, todos en su conjunto, no son mas que marionetas en manos de una minoria que desea controlar nuestras mentes y nuestras vidas.

      No te dejas manipular Ana. Lee, estudia, averigua por tu cuenta! Tal vez puedes llegar a entender algo que te pueda sorprendrer.

      Desde francia, un fiel amigo de tu tierra te saluda.

      1. Toñi dice:

        Sergio, por qué en vez de decirle a Ana que debe volver a estudiar historia no das tu opinión sobre Al-Andalus?


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Alberto Fraile, periodista




De naturaleza madrugadora pero dormilón por cultura. Su tía Julia decía de él que tenía aspecto de poeta arruinado. Lucha por confirmar lo primero y corregir lo segundo. La realidad, nos guste o no, es dual, y la del tal Alberto Fraile, también.


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