Muchas personas, después de haber encontrado el bien, siguen buscando y encuentran el mal. — Leonardo Da Vinci

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Amor y respeto en el parto

Para cambiar el mundo primero hay que cambiar la forma de llegar a él.

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Nos encontramos en un momento crucial donde la Humanidad debe inventar nuevas estrategias de supervivencia. Actualmente estamos llegando al límite de las viejas tradiciones. Tenemos que hacernos nuevas preguntas del tipo ¿Cómo se desarrolla el amor y el respeto por la Madre Tierra? Para no seguir destruyendo nuestro Planeta, necesitamos más que nunca la energía del Amor. Tenemos nuevas razones para dejar de una vez de interferir en los procesos fisiológicos y para redescubrir las necesidades básicas de las mujeres que dan a luz y las necesidades de sus bebés.

Michel Odent, médico obstetra.

BebéLa capacidad de amar surge en la etapa primal, continúa en la etapa perinatal y durante el primer año de vida. Es una de las causas por la que es tan necesario humanizar el embarazo, el parto, el nacimiento y la crianza.

Durante el embarazo se realizan controles prenatales que buscan posibles anomalías y nos olvidamos completamente de devolver a la madre la confianza en su cuerpo, la seguridad emocional y la paz que necesita en esta etapa tan maravillosa. La mayoría de las madres, durante estos nueve meses, se sienten preocupadas y con miedo (miedo a lo desconocido, al dolor, a las complicaciones, etc…).

El miedo genera adrenalina y la adrenalina es incompatible con la oxitocina. Es importante recordar que el estado emocional de la madre en el embarazo, afecta en el desarrollo y crecimiento del bebé.

La oxitocina es la hormona básica del parto. Juega un papel trascendental, pues es necesaria para la contracción del útero, lo que facilita el nacimiento del bebé y la expulsión de la placenta. También se la conoce por inducir el amor maternal.

Las mujeres segregan un cóctel de hormonas del amor cuando traen al mundo a sus bebés, pero en la actualidad, la mayoría de mujeres dan a luz a sus hijos bajo los efectos de sustitutos farmacológicos de estas hormonas (epidural, oxitocina sintética, etc…).

Estos sustitutos jamás alcanzarán el cerebro de la mujer y por lo tanto no desarrollarán el instinto maternal, el profundo vínculo con el bebé y es más posible que haya dificultad en el inicio de la lactancia.

Para que la mamá y el bebé puedan beneficiarse de este cóctel, debemos respetar la fisiología del parto.

Para ello, debemos mantener un ambiente de intimidad en el que la mamá se sienta segura sin sentirse observada, respetar sus tiempos, mantener una luz tenue, una temperatura adecuada y silencio para no activar su neocortex (el cerebro racional, el que piensa, el que nos permite comunicarnos).

En el parto, la parte activa del cerebro es la parte primitiva. El chorro de hormonas nace de ahí.

Mano de bebéEl Médico obstetra, Michel Odent, nos recuerda que los últimos avances científicos entorno al parto evidencian que todo lo que rodea al nacimiento puede afectar en la posterior capacidad de amar. Algo que hasta ahora se descartaba totalmente. Después del nacimiento, hay que dejar a la mamá y al bebé tranquilos y calentitos, piel con piel.

Justo después de dar a luz la madre puede liberar un pico muy alto de oxitocina (mucho más alto que el del parto, lactancia, orgasmo, etc ). Este pico de oxitocina evita hemorragias en el desprendimiento de la placenta.

Si respetamos las necesidades básicas de mamá y bebé (silencio, respeto, no-separación, etc) conseguiremos ese vínculo tan maravilloso y tan mágico. Les daremos el tiempo de enamoramiento que necesitan y que tantos meses llevan esperando, además de un buen inicio en la lactancia.

Al nacer, ambos necesitan ese tiempo de enamoramiento.
En la llegada al mundo, según como se sienta el bebé así será su imagen del mundo.
El bebé realiza un gran esfuerzo en el momento del parto y lo mínimo es recibirle con un abrazo, con mucho amor.

Si hay un parto complicado, pero luego se da el tiempo de amor absoluto antes de que el niño tenga su primer sueño, todo se suaviza y no se queda anclado en lo más profundo.

Cuando el proceso de nacimiento se vea como un periodo de suma importancia en el desarrollo de la capacidad de amar, ocurrirá la revolución en nuestra visión de la violencia.


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2 comentarios para “Amor y respeto en el parto”

  1. Pritama dice:

    Mi amor!! Ojalá el bebino pueda llegar con un abrazo lleno de amor a este mundo!!!!

  2. rafael fosch dice:

    Todos los requisitos que anteriormente se exponen quizás puedan darse fuera de los
    circuitos hospitalarios, esto es, en el ambito familiar que es lo más próximo…
    También hay que resaltar la necesidad de una vida fuera de stress antes, durante y
    después del embarazo.

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