… and then we take Berlín.

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24 julio, 2009

Miércoles 15. Berlín.

Y hablando de heridas. Aquí me tienes en la ciudad con las heridas más profundas y recientes de Europa: Berlín. La ciudad del III Reich y del Muro. El lugar donde colisionaron los 2 bloques. La ciudad de los espías…

Dejamos las maletas es el hostal. Un viejo edificio de la parte este ubicado en las inmediaciones de la Samarite Strase y salimos a dar una vuelta para respirar un poco la atmósfera de esta ciudad. El barrio nos impresiona. Edificios de línea comunista y bastante dejadez de los espacios públicos. Las hierbas de los huecos de tierra en los que hay árboles crecen salvajes y las paredes son un rosario de pintadas. En un radio de 100 metros localizamos dos casas ocupadas. Nadie diría que estamos en la capital de Alemania, el motor económico de la Unión Europea. Esto parece Jamaica… Cogemos el metro hasta la Plaza Alexander. El corazón de la Alemania del este. Con su icónica Torre de Televisión y sus amplios espacios que poco a poco han sido conquistados por las franquicias que los estandarizan todo. La sensación de amplitud es increíble. No había experimentado esta sensación en ninguna capital europea. Da la sensación de que los especuladores no han hincado el diente en este lugar y como dice mi amigo Manuel “Berlín  es una ciudad no ciudad y no agrede tanto”.

Jueves 16. Berlín.

Beso Muro de BerlinA la mañana siguiente emergemos de la boca del metro de la Puerta de Branderburgo a primera hora. Y la cruzamos. Somos afortunados, durante 28 años hubo un muro que impedía este simple gesto. Un muro que separó la entrañas de esta ciudad hasta tal punto que se construyeron dos mundo paralelos. Uno a cada lado. Hoy esos mundo aún no se han diluido. En algunas zonas de la ciudad se aprecia un encuentro similar al de la desembocadura de un río en el mar, donde el agua dulce y salada se encuentran y dan lugar a un ecosistema extraño y rico.

El contacto de estos dos mundo está dando lugar a uno de los lugares más especiales y creativos de Europa. Una anomalía que merece la pena conocer para ver que no todo es lo mismo en el mundo del monocultivo de la mente.

Esta es una ciudad que tras pasar por todo tipo de sufrimientos se ha erigido en un símbolo de libertad. Algo que se palpa en sus gentes, que están escarmentadas. Es una ciudad muy joven y al mismo tiempo muy madura. Su experiencia la ha hecho sabia.

puerta de brandemburgoLa Puerta de Brandemburgo acoge hoy en día la embajada de Francia y de EE.UU., algunos bancos importantes y el hotel Adlon, el más caro de la ciudad y que pasará a la historia por ser el lugar donde Michael Jackson mostró al mundo a su bebé. Una situación que puso el corazón de los espectadores globales en un puño ya que lo sujetó por fuera de la barandilla del último piso.

Los edificios son muy sobrios para no quitarle protagonismo a la puerta de la ciudad, en cuya parte superior está la mítica cuadriga de la Diosa de la Paz que el ambicioso Napoleón llegó a llevarse a París en una de sus incursiones. Posteriormente fue recuperada por los prusianos y devuelta a su lugar original.

Ahora Berlín es una ciudad de paz y libertad pero en los últimos 100 años ha sido el origen de 2 guerras mundiales, y eso no son bromas. Uno no puede dejar de preguntarse qué tiene este pueblo para tener ese dudoso mérito. Se les ve tan pacíficos en sus bicicletas…

   

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Faceblues
Alberto Fraile, periodista




De naturaleza madrugadora pero dormilón por cultura. Su tía Julia decía de él que tenía aspecto de poeta arruinado. Lucha por confirmar lo primero y corregir lo segundo. La realidad, nos guste o no, es dual, y la del tal Alberto Fraile, también.


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