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	<title>Revista Namaste &#187; Marco A. Robledo</title>
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		<title>Matrix Revelations II</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Nov 2009 11:30:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marco A. Robledo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Matrix, es, para muchos, una obra maestra del cine postmoderno. En cambio, sus secuelas son consideradas innecesarias y fallidas por un amplio espectro de crítica y público. Ciertamente, Matrix es más redonda que Matrix Reloaded y Matrix Revolutions. Sin embargo, están injustamente infravaloradas y en este artículo trataré de reivindicarlas y de demostrar que las tres forman un todo, siendo absurdo analizarlas por separado.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Matrix, es, para muchos, una obra maestra del cine postmoderno. En cambio, sus secuelas son consideradas innecesarias y fallidas por un amplio espectro de crítica y público.</p>
<p><img src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/11/matrixdual.jpg" title="Matrix Revelations II" class="derecha" alt="Matrix" />Ciertamente, Matrix es más redonda que <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/The_Matrix_Reloaded">Matrix Reloaded</a> y <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/The_Matrix_Revolutions">Matrix Revolutions</a>. El principal problema de ambas secuelas es estructural, al ser una película partida en dos por un molesto <q>continuará</q> (como <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/El_imperio_contraataca">El Imperio Contraataca</a> y <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Star_Wars:_Episode_VI_-_Return_of_the_Jedi">El Retorno del Jedi</a>). Lo ideal hubiera sido fundir Reloaded y Revolutions en una o haberlas hecho autoconclusivas. Sin embargo, están injustamente infravaloradas y en este artículo trataré de reivindicarlas y de demostrar que las tres forman un todo, siendo absurdo analizarlas por separado. Tomadas como trilogía, constituyen una de las obras más ambiciosas de la historia del cine, en temática, logros y mensaje.</p>
<p>Al final de Matrix, Neo despierta y se convierte en una suerte de superhéroe nietzschiano, mezcla de Luke Skywalker y Jesucristo. Ha trascendido el samsara, descubriendo la red ilusoria que es matrix. No sin dudas, como Jesucristo, asume su papel de Salvador y emprende una cruzada para liberar a los hombres de las máquinas. Elegir el camino de la violencia es señal de que aún no ha alcanzado el Nirvana. Neo ve la realidad en base a opuestos, no ha superado su ego y sigue preso del sufrimiento y el deseo, los principales obstáculos, según el budismo, a la iluminación.</p>
<p>La primera parte aisladamente es una convencional película de buenos y malos, dualista y maniquea: opresores y oprimidos, hombres contra máquinas, el Bien contra el Mal. Una especie de Star Wars más adulta, con referencias budistas y el mismo patrón narrativo del viaje del héroe de Joseph Campbell. Reloaded y Revolutions aportan una complejidad y riqueza que desintegran la, hasta ahora, marcada frontera entre el bien y el mal.</p>
<p>Esto ocurre por primera vez cuando el Oráculo le revela a Neo que ella es un programa. Resulta que no todos los programas del complejo sistema operativo Matrix buscan someter a la humanidad y van apareciendo aliados y simpatizantes: Seraph, Perséfone, Sati&#8230; Incluso muestran sentimientos humanos, como el amor de Rama Kandra por su hija.</p>
<p><img src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/11/matrixprotagonistas.jpg" title="Matrix Revelations II" class="izquierda" alt="Matrix"/>Matrix Reloaded y Revolutions profundizan en temas sólo apuntados antes: libre albedrío, poder, iluminación&#8230; Reloaded en concreto, reflexiona sobre el libre albedrío. Si la trilogía avanza en base a elecciones (píldora roja o píldora azul, puerta de la derecha o puerta de la izquierda&#8230;), Reloaded presenta, encarnadas en sendos personajes, distintas posturas filosóficas sobre ellas. En su primer encuentro Morfeo le pregunta a Neo si cree en el destino. Éste contesta que cree en su capacidad de decidir el futuro. Morfeo, en cambio, es determinista: tiene fe en las profecías del Elegido y en las predicciones del Oráculo, pero también cree que lograr el propósito al que está llamado depende de su esfuerzo (<q>No veo coincidencia, veo providencia</q>. <q>Estamos aquí no porque seamos libres, sino porque no lo somos</q>). No en vano, cree que el Oráculo no dice el futuro, sino lo que necesitan oír para alcanzar su destino. Su postura es compatibilista, combinando determinismo y libre albedrío. Por contra, Merovingio cree en un determinismo fatalista, en el que el pasado y las leyes de la naturaleza causalmente conducen a un único futuro (parece replicar a Morfeo cuando dice: <q>donde otros ven coincidencia, yo veo consecuencia</q>). Los Wachowski dejan que el espectador decida si las decisiones de los personajes cuentan o si no son más que peones de un complejísimo juego sutilmente manipulado por fuerzas superiores, de la misma forma que las masas esclavizadas de píldoras azules creen que matrix es la única realidad que existe.</p>
<p>Los titiriteros que mueven los hilos son el Oráculo y el Arquitecto. Junto con Sati (la niña que crea la aurora en el epílogo) forman una <q>Trinidad</q> similar a la hindú integrada por Brahma (el Creador), Vishnú (el Preservador) y Siva (el Destructor). El Arquitecto es el programa diseñador de Matrix, un Yahvé con apariencia de burócrata de barba y traje blancos, que desde su panóptico particular, una habitación repleta de monitores, vela por la estabilidad de matrix. Es determinista, pues su creación pretende ser un sistema armónico de precisión matemática. El Oráculo (mujer, en la mejor tradición de los oráculos griegos) es la madre de matrix, la que la dotó de elección y que busca desequilibrarla mediante sus profecías y su apoyo a El Elegido. El enfoque de ambos personajes es opuesto: La racionalidad masculina contra la intuición del Oráculo. Su diálogo final así lo demuestra: <q>Lo sabías</q> sugiere el Arquitecto. <q>No. Lo creí</q> replica la interpelada. Los Wachowski toman partido, finalmente, en favor del libre albedrío. Tal vez Smith se equivocaba y la libertad, la verdad, la paz y el amor son algo más que constructos del intelecto humano que intentan justificar una existencia sin significado o propósito. Tal vez valga la pena luchar por ellos. Tal vez nuestra existencia tenga sentido.</p>
<p><img src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/11/matrixmujer.jpg" title="Matrix Revelations II" class="derecha" alt="Matrix"/>La dualidad Arquitecto/Oráculo no es casual. El yin y el yang es integral a la sofisticada cosmogonía de la historia. Del mismo modo que una moneda tiene una cara y una cruz unidos por metal (su principio generador o tao) todos los opuestos son complementarios e indisociables de forma que uno es imposible sin el otro. Sólo así se entiende la paradoja que pone de manifiesto el Consejero Hamann de que los humanos dependan de la tecnología para mantener Sión y luchar contra las máquinas (<q>estas máquinas nos mantienen vivos y las otras nos quieren matar</q>). Hombres/máquinas, mente/cuerpo, eros/agape, Neo/Smith, Neo/Trinity, son algunos opuestos de la historia. Los más importantes son estos últimos y conviene analizarlos en profundidad.</p>
<p>Como mantienen Gnosticismo y tantrismo, hombre y mujer no pueden encontrar la iluminación separados. Neo y Trinity representan la parte masculina y la femenina de la divinidad que combinadas dan lugar a una Rebis alquímica o entidad andrógina que logra la conjunción de los opuestos y el cese del tormento de la separación. El mensaje es que hemos de terminar con el enfrentamiento entre opuestos, tan del gusto de machistas y feministas y aspirar a una cierta <q>androginia mental</q>. Hablar de Neo y Trinity es también hablar de amor. Del amor entre hombre y mujer (eros) y del Amor divino y como sacrificio (agape), algo que en nuestra sociedad egoísta e individualista estamos olvidando y que aparece en múltiples momentos (en Matrix incluso homenajeando el beso revitalizador de La bella durmiente, sólo que invirtiendo los géneros). Y principalmente, del Amor como principio motor del Universo.</p>
<p>Neo y Smith son opuestos, antagonistas de objetivos antitéticos: un troyano, una anomalía que amenaza el sistema contra un programa antivirus. Pero en realidad se necesitan, son complementarios. En Matrix, Smith no lucha contra Neo, sino contra Anderson (en el clímax, Smith sentencia <q>Adiós, señor Anderson</q> y el otro contesta: <q>Me llamo Neo</q>). Lo que parece una réplica es, en realidad, una confirmación. Neo ha vencido a Anderson, su alter ego, gracias a Smith. Neo derrota a Smith metiéndose dentro de él. Le contamina de su esencia y le convierte en otro virus.</p>
<p>Smith ve la dorada luz del espíritu y deviene un ángel caído. Su condición demoníaca se subraya con su capacidad de replicarse poseyendo a otros. Es legión. Pero a medida que la historia avanza los extremos se tocan: Neo se vuelve cada vez más máquina (<q>Es una máquina</q>, exclamaba un asombrado Mouse al ver la destreza con que Neo se desenvolvía en el mundo virtual) y Smith más humano (crece y se multiplica como los humanos, cosa que en la primera parte confiesa que es lo que más odia). La impresionante batalla final de Matrix Revolutions es un Apocalipsis reminiscente del Miracleman de Alan Moore, en el que el diluvio bautiza a los contendientes lavándoles del pecado original de la separación. Neo se da cuenta de que debe dejar de luchar y hacerse uno con Smith, su Sombra. Sólo alcanzará su yo esencial y la paz espiritual, si trasciende e incluye la parte de él que ha alienado.</p>
<p>La liberación ha de ser para todos, hombres y máquinas. No puede haber vencedores y vencidos pues todos somos Uno. Es necesario redimir todos los planos de la realidad, para integrarlos y acabar con la fragmentación. Neo lo ve sólo tras dejarlo ciego Smith (de nuevo su antagonista es su mejor aliado). Los Wachowski insisten sobre la falibilidad epistemológica de los sentidos y la necesidad de abstraerse de ellos para alcanzar la iluminación. Sólo un invidente puede ver que los otros son víctimas de una alucinación colectiva. Sólo cuando Neo queda ciego es capaz de ver la auténtica luz, la del espíritu. Y la Ciudad de las Máquinas está imbuida de la luz dorada espiritual. Negar el mundo espiritual nos hace verlo como máquinas o demonios que te atacan. Neo muere en un sacrificio postumo y alcanza la paz espiritual. Vuelve a la fuente. Matrix se transforma. Los opuestos se han unido y un nuevo ciclo comienza.</p>
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		<title>Matrix Revelations (I)</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Sep 2009 15:28:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marco A. Robledo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Algo pasa con Matrix. Algo tendrá la trilogía de los hermanos Wachowski cuando entre sus seguidores figuran algunos de los más prominentes filósofos (entre otros Ken Wilber)

La trilogía de Matrix destaca como una de las más ambiciosas por la cantidad de campos del saber que abarca (filosofía, espiritualidad, política, tecnología, etc.) y por el alcance de los temas que analiza (ontología, poder, libre albedrío, problema mente-cuerpo, etc.) 
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/09/Matrix-Magia.jpg" " class="derecha" alt="Matrix magia" />Algo pasa con Matrix. Algo tendrá la trilogía de los hermanos Wachowski cuando entre sus seguidores figuran algunos de los más prominentes filósofos (entre otros Ken Wilber, Slavoj Zizek, David  Chalmers o  Cornel West, quien incluso interpreta a uno de los ancianos del Consejo de Sión).</p>
<p>La trilogía de Matrix destaca entre otras películas filosóficas como 2001, Dogville, Stalker, El Séptimo Sello, Pi, Delitos y faltas y El Show de Truman, como una de las más ambiciosas por la cantidad de campos del saber que abarca (filosofía, espiritualidad, política, tecnología, etc.) y por el alcance de los temas que analiza (ontología, poder, libre albedrío, problema mente-cuerpo, etc.) Sócrates, Platón, Descartes, Kant, Nietzsche, Berkeley, Baudrillard y Foucault son sólo algunos de los filósofos cuyo influjo es evidente. Andy y Larry Wachowski aprendieron bien la lección de su padre filósofo.</p>
<p>Pero lo que la hace verdaderamente distinta es su asequibilidad. Existe una regla no escrita, según la cual el cine comercial es superficial y simplón y el cine de ideas, el de autores como Tarkovski, Bergman o Haneke, lento y discursivo, y por tanto, minoritario y elitista. Los Wachowski decidieron romper el principio de que acción e ideas son irreconciliables y gestaron Matrix, una trilogía plena de acción e influencias del cómic, los videojuegos, las películas de artes marciales y los westerns, con una estética y unos efectos especiales absolutamente revolucionarios pero que además invita al espectador a plantearse cuestiones últimas relacionadas con la realidad, la libertad y el sentido de la vida.</p>
<p><img src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/09/Matrix-Realidades.jpg" class="izquierda"alt="" />En este primer artículo me centraré en analizar la primera entrega y en el próximo número me ocuparé de la segunda y tercera parte, pero quiero dejar claro que, como apunta el gran Ken Wilber, la obra debe concebirse como un todo indisociable hasta tal punto que el visionado de la segunda y tercera entregas redefinen la primera. </p>
<p>El mensaje central de esta primera parte se resume en una sola palabra: <q>Despierta</q>. Es similar al <q>abre los ojos</q> de Amenábar y comparte con otras películas como Dark City, El Show de Truman, Cube, Pleasantville , Existenz, etc. el deseo de cuestionar la realidad que nos rodea. </p>
<p>El despertar al que nos exhorta es de naturaleza filosófica y espiritual. Si consideramos que no tenemos acceso directo al mundo sino sólo a nuestras sensaciones, y que nuestro conocimiento está limitado por las imperfecciones de nuestros sentidos y cerebro, ¿cómo podemos asegurar que no somos víctimas de una ilusión similar a la que sufre Neo antes de su renacimiento? ¿cuántas veces al despertarnos no tenemos la misma duda de Calderón y Descartes dónde acaba el sueño y dónde empieza la realidad? La obra recicla tres de las más famosas alegorías filosóficas relacionadas con el problema de lo real: En primer lugar al genio maligno de Descartes, una inteligencia sobrehumana que en la película son las máquinas, capaz de manipular nuestras mentes generando una realidad ilusoria. En segundo lugar al mito de la caverna de Platón, según el cual somos como prisioneros en una cueva que creen que la realidad son las sombras que se proyectan en la pared como si de una rudimentaria sala cinematográfica se tratara. Análogamente, en la película, lo <q>real</q> no es más que una simulación informática llamada <q>matrix</q> creada por inteligencias artificiales. Lo que nos lleva a la tercera fábula, el cerebro en la cubeta, dilema escéptico según el cual existe la posibilidad de que yo no sea más que un cerebro suspendido en una cubeta y conectado a un ordenador que lo alimenta con señales eléctricas que son interpretadas por aquél como experiencias. Algo muy similar a la realidad virtual diseñada por las máquinas, para mantener a los humanos bajo control y alimentarse de su energía vital.</p>
<p><img src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/09/Matrix-Visión1.jpg" class="izquierda"alt="" />Como dice Morfeo:<q>Matrix nos rodea. Está por todas partes. Incluso ahora, en esta misma habitación. Puedes verla si miras por la ventana o al encender la televisión. Puedes sentirla cuando vas a trabajar, cuando vas a la iglesia, cuando pagas tus impuestos. Es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad.</q></p>
<p>Thomas Anderson es un individuo alienado con <q>problemas con la autoridad</q>, que trabaja en una organización deshumanizada y burocrática, un mero engranaje de la gran máquina que es el sistema en el que se encuentra inmerso. Desde esta perspectiva casi marxista, The Matrix puede ser vista como una incitación a la revolución para superar la mentalidad de rebaño que criticaba Nietzsche. Según Nietzsche, la socialización nos hace esclavos del sistema y obedientes a las normas. Despertar supone liberarse de estas normas sociales que aceptamos sin cuestión. Sólo el superhombre puede superar la moral de rebaño y ver la auténtica verdad.</p>
<p>Pero ¿cuál es esa verdad? Neo tiene la primera revelación (el primer sueño lúcido que le brinda Morfeo) tras tomar la famosa pastilla roja (clara alusión al uso de enteogénicos como forma de abrir las puertas de la percepción, y rasgar el velo de Maya).  La película entronca con todas las tradiciones espirituales que sostienen que el problema del hombre es la ignorancia y que la solución es la iluminación o la revelación de que la realidad es una ilusión. Desde esta perspectiva, la película puede ser entendida como un mito o una sincrética parábola moderna, de influencias fundamentalmente budistas y cristianas. Ambas religiones recurren a la figura de un Mesías, un Redentor o bodhisattva que libera a los hombres y les ayuda trascender el mundo de las apariencias. En The Matrix, esta figura es Neo (anagrama de One), avatar de Thomas Anderson (el hijo del hombre).  En numerosos momentos se relaciona a Neo con Jesús o Buda de forma directa (refiriéndose a él como el Elegido o el Salvador y relacionándolo con sus anteriores reencarnaciones) o indirecta (<q>eres mi Jesucristo particular</q> o el rótulo <q>Mark III no. 11</q>que hay en la nave Nebuchadnezzar, alusión a un pasaje del Evangelio de San Marcos que habla del Hijo de Dios). El resto de personajes también tienen resonancias míticas: Por ejemplo, Morfeo es el dios griego del sueño y el Juan Bautista que pregona el advenimiento del Mesías. Trinity es la parte femenina que con Neo conforma el andrógino divino, y hasta el Dios que resucita a Jesús-Neo. Cypher es Judas. </p>
<p><img src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/09/Matrix-Luminosidad.jpg" class="derecha"alt="" />Sin embargo, liberarse de matrix no conduce en esta primera entrega al Cielo, Nirvana, Pleroma, Moksa o Keter, sino al desierto de lo real. Éste es un concepto de Baudrillard (el autor del libro <q>Simulacro y Simulación</q> en el que Neo esconde el software con el que trafica y que Keanu Reeves tuvo que leer) para aludir a la realidad que ha sido sustituida por el simulacro hiperreal que nos rodea. El desierto de lo real que Morfeo muestra a Neo es un mundo árido que nada tiene de paradisíaco. Por ello Cypher prefiere la ilusión de matrix a ese mundo gris y desolado, fruto no tanto de la hegemonía de las máquinas, como de la ambición y la codicia del hombre. El resto de los rebeldes prefieren ser libres a la cómoda esclavitud de matrix. Es otro de los grandes dilemas de la película: ¿la ignorancia es felicidad o la verdad nos hace libres? Gran pregunta para el mundo en que vivimos.</p>
<p>Pero tiene que haber algo más. Neo se ha iluminado, se ha convertido en un superhombre, pero no ha alcanzado la liberación suprema: la superación del ego, el fin del conflicto, el fin del sufrimiento. Es lo que nos contarán los próximos episodios de forma tan sorprendente que tendremos que reinterpretar este primer capítulo.</p>
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		<title>Marco Robledo nos recomienda 4 películas (I)</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Jun 2009 17:32:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marco A. Robledo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Recomendaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Arte]]></category>
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		<description><![CDATA[Esta es una nueva sección. Regularmente te ofreceremos recomendaciones de películas hechas por gente del mundo del cine, el diseño, la política, la ecología... Empezamos este mes con Marco Antonio Robledo, profesor de la UIB y cineasta y autor de comics. Como no podía ser de otra manera una de las películas recomendadas es Matrix.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>El séptimo sello (1957), Ingmar Bergman.</h3>
<p><img class="derecha" title="El séptimo sello" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/06/elseptimosello.jpg" alt="El séptimo sello" />Un cruzado juega al ajedrez con la Muerte, en un intento desesperado de prorrogar su vida para poder realizar una última acción que la dote de sentido. Esta alegoría milenarista trata un tema recurrente en la obra del gran autor sueco: el miedo existencial del hombre frente al vacío, llamando a un Dios indiferente o inexistente. Sin embargo, hay espacio para la esperanza: el gozo del instante puede vencer al horror de la muerte y el altruismo puede dar sentido a nuestra existencia. Bergman combina como nadie imagen y palabra en esta película de gran profundidad metafísica y belleza formal.</p>
<h3>2001, una odisea del espacio (1968), Stanley Kubrick</h3>
<p><img title="2001, una odisea del espacio" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/06/2001.jpg" alt="2001, una odisea del espacio" />Un triunfante homínido lanza al aire un hueso tras utilizarlo como arma, plano que se encadena con el de una nave espacial. Miles de años los separan pero no son más que dos productos de la inteligencia humana, el secreto de nuestro éxito como especie. Un misterioso monolito será el mudo testigo de estos saltos evolutivos y del enfrentamiento entre hombres que se comportan como máquinas y máquinas profundamente humanas. Obra explícitamente nietzschiana, 2001 describe el pasado, presente y futuro de la evolución humana, que culminara con la aparición del superhombre. Zaratustra oye como Strauss, habla como Nietzsche y ve como Kubrick.</p>
<h3>Matrix (1999), Andy y Larry Wachowsky</h3>
<p><img class="derecha" title="Matrix" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/06/matrix.jpg" alt="Matrix" />Si 2001 no es apta para todos los públicos por su abstracción y experimentalidad, Matrix, la otra obra maestra del cine de ciencia ficción introduce las reflexiones filosóficas y místicas más complejas sin dejar de ser atractiva para el espectador medio. Su guión es un perfecto mecanismo repleto de referencias y niveles de significado en el que nada es lo que parece (las siguientes entregas de la trilogía obligan a reinterpretar radicalmente esta primera parte). Los Wachowski nos ofrecen una píldora roja que abre las puertas de nuestra percepción y nos obliga a cuestionarnos la naturaleza de la realidad.</p>
<h3>Dogville (2003), Lars Von Trier.</h3>
<p><img class="derecha" title="Dogville" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/06/dogville.jpg" alt="Dogville" />Von Trier, creador del manifiesto Dogma lo tira a la basura sin contemplaciones, en este genial cuento moral brechtiano donde los decorados brillan por su ausencia para no desviar la atención de los personajes. Dogville, una de las películas más pesimistas que recuerdo, no sólo critica a la sociedad americana, sino a toda la humanidad, pues, en mi opinión, su premisa es: ¿Qué pasaría si Dios (el mafioso James Caan) mandara a su único hijo (Nicole Kidman) a la Tierra? Dog es un anagrama de God, y Dogville es lo opuesto a la Ciudad de Dios, una ciudad de hombres miserables e indignos de redención.</p>
<p style="margin-top: 30px;"><img class="derecha" title="Marco Antonio Robledo" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/06/pp-cutwarm.jpg" alt="Marco Antonio Robledo" />Marco Antonio Robledo se define como oficial de todo y maestro de nada. Profesor universitario, director de la Escuela de Turismo de la UIB, cineasta y autor de comics.</p>
<p>Su obra refleja su interés por la filosofía, la psicología y la espiritualidad, así como una marcada aspiración de cambio social. Ha escrito libros como “D3D: Un Enfoque Integral de la Dirección de Empresas” que propone un nuevo modelo de empresa integral, humanista y ética, creado series de comic como “El Maravilloso Mundo de Marnie Megafashion” (alguno de cuyos capítulos publicó Namaste) una divertida sátira de la sociedad de consumo y el capitalismo y escrito y dirigido cortometrajes como “Sombras”, un original drama de terror psicológico sobre el desamor y “La Filosofía de la Futilidad” un duro drama social sobre el consumismo en adolescentes.</p>
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		<title>Ciencia, arte y ética al servicio de los negocios.</title>
		<link>http://www.revistanamaste.com/ciencia-arte-y-etica-al-servicio-de-los-negocios/</link>
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		<pubDate>Sun, 02 Nov 2008 18:37:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marco A. Robledo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
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		<description><![CDATA[Nuestro mundo crece a una velocidad vertiginosa. Nos encontramos en un punto de inflexión en que podemos aspirar a un mundo de ensueño o sumergirnos en la peor de las pesadillas. Los avances tecnológicos y científicos convierten la utopía en un lugar cada vez más concreto, pero al mismo tiempo la distopía extiende su oscuro manto sobre nosotros.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nuestro mundo crece a una velocidad vertiginosa. Nos encontramos en un punto de inflexión en que podemos aspirar a un mundo de ensueño o sumergirnos en la peor de las pesadillas. Los avances tecnológicos y científicos convierten la utopía en un lugar cada vez más concreto, pero al mismo tiempo la distopía extiende su oscuro manto sobre nosotros. Los Jinetes del Apocalipsis campan a sus anchas por este mundo globalizado donde los derechos humanos son un privilegio y la abundancia de unos se consigue a costa del sufrimiento de otros. Ciertamente la Humanidad está globalizada, pero nos hemos olvidado de humanizar a la globalización. La Naturaleza está seriamente amenazada por su retoño favorito, nacen niños mutantes como consecuencia de los residuos tóxicos de empresas sin conciencia y las multinacionales fabrican sus productos en talleres de sudor dignos de los oscuros tiempos de Dickens.</p>
<p>Qué mundo tan contradictorio éste, con ordenadores cada vez más inteligentes y personas cada vez menos sabias.</p>
<p>De tantos logros y tantos desmanes la empresa tiene un protagonismo indudable. La empresa es la institución más poderosa que ha existido en la historia de la humanidad. De entre las 100 economías más poderosas del mundo, 51 son ya corporaciones. Y, como enseñan los comics de Spiderman, un gran poder implica una gran responsabilidad. Sin embargo, las empresas no se han caracterizado por estar a la altura de tanta responsabilidad. La empresa, articulada en torno a unos criterios mercantilistas, antepone constante y descaradamente éstos a sus obligaciones éticas. Especulación, fraudes, publicidad engañosa, mobbing, atentados contra la seguridad del consumidor y el medioambiente, discriminación, son ejemplos de prácticas casi tan habituales como hacer inventario. Parece que todo vale en el mundo de los negocios, siempre que no te pesquen. No es de extrañar pues, que determinados sectores de la sociedad tengan a las corporaciones en su punto de mira y ejerzan una vehemente militancia anticorporativa. Pero la estrategia de la oposición por necesaria que sea, nunca es suficiente. Si el futuro es donde vamos a pasar el resto de nuestras vidas, necesitamos una visión positiva para dar propósito y rumbo firme al presente. Por ello, aparte de denunciar el modelo empresarial actual, es necesario proponer nuevos caminos que contribuyan a hacer de las empresas no sólo un modelo de eficiencia y rentabilidad, sino también de integridad y compromiso con las personas y con la sociedad en general.</p>
<p>Necesitamos un nuevo modelo de empresa que supere las limitaciones del paradigma convencional e imperante. Este nuevo modelo debe combinar la búsqueda de resultados empresariales con un enfoque humanista y de responsabilidad social.</p>
<p>Desde un enfoque integral y postcovencional existen tres dimensiones básicas para la dirección de una empresa u organización:</p>
<ul>
<li>La Ciencia de la dirección de empresas, que busca la comprensión de la empresa desde un punto de vista científico-técnico, y el control de la misma a través de medidas objetivas de rendimiento, productividad, calidad, etc., con el objetivo de crear valor económico.</li>
<li>El Arte de la dirección de empresas, expresado en valores como creatividad, intuición, emoción, subjetividad, diversión y belleza, pretende crear un espacio de expresión para las personas, y lograr el desarrollo y el progreso de la empresa mediante la creatividad, la emoción, la belleza y el aprendizaje.</li>
<li>La Ética de la Dirección de empresas, reflejada en valores como honestidad, respeto al medioambiente, tolerancia y responsabilidad social, intenta que la empresa se rija por unos principios éticos y asuma su responsabilidad social y medioambiental en aras del bien común.</li>
</ul>
<p>Ciencia, arte y ética: éste es el triunvirato que rige la experiencia humana. Estas tres dimensiones no deben estar separadas, sino que son distintos puntos de un mismo sistema, diferentes paradas de un camino común.</p>
<p>Esta propuesta concibe a la empresa como una realidad tridimensional y unificada. No se trata de que la dimensión científica sea superior a la ética o la artística, sino que todas son ingredientes cruciales de una buena dirección de empresas y representan una realidad fenomenológica igualmente importante. Por ello necesitamos de una cuarta dimensión espiritual que integre las tres anteriores en una unidad esencial, dando lugar a la filosofía o espíritu corporativo. Su objetivo úl­timo es la unidad: la íntima integración entre nuestros pensamientos y nuestras ac­ciones, entre nuestra razón y nuestras emociones, entre nosotros mismos y el resto de la empresa, entre la empresa y su entorno, entre entorno y Universo. Una integración sin límites. Una unidad última.</p>
<p>Estas cuatro dimensiones son claves para alcanzar la excelencia sostenible y redescubrir la satisfacción personal en el trabajo. Esta propuesta integral concibe a la empresa como una realidad tridimensional y unificada. La ciencia (las teorías, las técnicas, los sistemas, los modelos) es necesaria para saber qué, el arte para saber cómo y la ética para saber porqué. La empresa integral tiene una ontología mucho más sofisticada y compleja que la empresa tradicional. Si en ésta última los componentes fundamentales de la realidad se reducen a unidades económicas y a mediciones técnicas, la empresa integral incorpora a su modelo de realidad cuestiones psicológicas, sociales, estéticas, creativas, emocionales y éticas entre otras.</p>
<p>Desgraciadamente, el triángulo mencionado no es un triángulo precisamente armónico, ni equilátero para la mayoría de empresas pues éstas están dominadas por la visión científica de su práctica, generando unos problemas que hay que afrontar cuanto antes.  En el mundo de la empresa domina lo objetivo y contrastable, es decir, lo &#8220;científico&#8221;. Lo científico, en cualquiera de sus manifestaciones (económicas, estadísticas, lógicas, financieras, etc.), ha invadido los otros dominios imponiendo su dictadura instrumental y reduciendo la empresa a &#8220;verdades&#8221; objetivas. Las empresas se han convertido en tecnocracias donde las necesidades técnicas y económicas prevalecen sobre las humanas y donde lo único real es lo objetivable. Lo que importa son los beneficios o el crecimiento, todo lo demás son poco menos que chorradas metafísicas. En un contexto como ése las personas no son más que recursos humanos, medios para conseguir un fin, y las personas nunca deben ser medios, siempre son fines en sí mismas.</p>
<p>La dirección exclusivamente científica centrada en el núcleo duro de los resultados financieros reduce la empresa a una realidad prosaica e instrumental que convierte lo interior en exterior, los sujetos en objetos, lo profundo en superficial, la calidad en cantidad, la sabiduría en datos y lo valioso en meramente comercial. ¿El resultado?: empresas materialistas, sin corazón ni alma, con mucha lógica pero poco sentido, mucha ciencia pero poca conciencia, desbordando información pero carentes de sabiduría.</p>
<p>La visión científica de la empresa y los valores que ésta conlleva (objetividad, eficiencia, productividad, beneficio) no son más que un modo de aproximación a la compleja realidad de la empresa que debe ceder en su imperialismo y coexistir pacíficamente con otras dimensiones de conocimiento. La investigación y la práctica empresarial necesitan superar las premisas fragmentadoras del método científico a fin de alcanzar una visión polifacética e integradora de la complejidad de las organizaciones. Tiene más sentido aceptar la existencia e influencia de las otras dimensiones que seguir escondiéndolas debajo de la alfombra. Urge un cambio de régimen, en el que el imperialismo absolutista de la ciencia sea sustituido por un armónico triunvirato en el que ninguna dimensión domine sobre las otras. Uno de los retos de este nuevo régimen será concebir un nuevo modelo de progreso más integral, no exclusivamente económico y material que encuentre el equilibrio adecuado entre lo científico, lo artístico y lo ético para lograr un desarrollo armónico.</p>
<p>Decía Machado que <q>las sociedades no cambian mientras no cambien los dioses</q>. Nuestra sociedad tiene como dios al dinero y como religión a la ciencia. Ha llegado el  momento del relevo. El mito de Prometeo simboliza el paso desde la consciencia dualística a la holística o integral. Según la mitología griega, Prometeo robó el fuego (simbolo del espíritu, el poder creativo y la consciencia) a los dioses para iluminar la Tierra. De igual modo, el enfoque integral trae la luz espiritual para liberar a una empresa confinada en su prisión racionalista y materialista.</p>
<p>La empresa integral es una summum bonum, y en la sociedad en que vivimos y con el modelo de empresa imperante la adopción de este poderoso marco de referencia es una necesidad ineludible.</p>
<p><span class="bold">Marco Antonio Robledo Camacho, profesor de la U.I.B. y autor del libro <q>D3D: Un enfoque integral de la Dirección de Empresas.</q></span></p>
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