Nuestro más profundo miedo no es que seamos inadecuados.
Nuestro más profundo miedo es que somos poderosos más allá de lo medible.
Es nuestra luz, no nuestro lado oscuro, lo que más nos asusta.
Nos preguntamos ¿quién soy yo para ser brillante, espléndido, con talento y fabuloso?
Es realidad ¿quién eres para no serlo?














