Acerca de Melanie LeBlanc

Cada día (de lunes a viernes) publicaremos una cosa estupenda, hasta llegar a 1000.

Mélanie LeBlanc nos recomienda 4 películas (XVIII)

 

Horton.  Jimmy Hayward. Año 2008.

Esta es la historia de Horton, un simpático elefante (voz original interpretada por Jim Carrey). De repente, pasa al vuelo delante de su trompa una pequeña mota de polvo, y le llega al oído el sonido de una voz minúscula. Horton intuye que en la mota hay un mundo de dimensiones microscópicas donde habitan unos seres que no se pueden ver, pero cuya vida tiene la misma importancia que la de cualquier otro ser. Este es el mundo de los Quienes (personajes super originales de los cuentos del Dr. Seuss). Horton hará todo lo posible por dejar la motita a salvo.

El castillo ambulante.  Hayao Miyazaki. Año 2006.

Película de animación japonesa muy fantástica. Realmente encuentro que tiene muchas capas, y que la puede disfrutar tanto un niño muy pequeño como un adolescente, un adulto o una persona mayor. De hecho, cuando veo El castillo ambulante, me siento todo esto a la vez (y más). Es más, me atrevería a decir que con pelis así, no hay ninguna sustancia psicotrópica que pueda competir (además no te deja con resaca!). Eso sí, engancha… no te olvides de pestañear de vez en cuando y tragar saliva.

Happy Feet – Rompiendo el hielo.  George Miller. Año 2006.

En una tribu de pingüinos donde lo más importante es saber cantar (así es como se encuentra la pareja perfecta para ti), Mumble nace sin este talento, y vive el rechazo de todos los demás pingüinos. Happy Feet es la historia de un pingüino que no sabe cantar pero sí sabe bailar – con ritmo. Es una historia de amor, también con un punto ecologista, momentos muy cómicos (los pingüinos “latinos” raperos son tremendos), y sobre todo lo que me gustó fue la trama sonora. ¡Cómo cantan los pingüinitos!

Bee Movie.  Steve Hickner. Año 2007.

¿Qué pasaría si no hubiera abejas? Nada bueno me temo. En Bee Movie entramos en el mundo de las abejas a través de Barry B. Benson, una abeja que termina los estudios y se da cuenta de que la sociedad solo le ha preparado para entrar directamente a trabajar en la producción (de miel), sin opciones a tener una vida creativa, a ver mundo, a buscar su camino propio (¿te suena?). Barry decide atreverse y salir de la colmena para conocer el mundo de los humanos antes de quedarse atrapado para toda la vida en un trabajo que no le motiva. En su aventura se encuentra con una chica florista que le da migas de bizcocho y le conquista el corazón. Muy inspirador, y muy cómica.

Mélanie LeBlanc

Soy una hipersensible para ver pelis, no soporto ni los dramas ni la violencia, con lo cuál no me quedan muchas más opciones que ver las infantiles. Las he visto más de una vez con mis hijas Yuka y Alma, pero creo que las pelis para niños si son realmente buenas es porque aportan una dimensión enriquecedora para los adultos, unos guiños desde el punto de vista infantil. Todos hemos sido niños y niñas, y conectar como adulto con este mundo de fantasía desde luego a mi me encanta. Te presento cuatro películas que yo considero son estupendas. Ah! Y un detallito: si algún alto directivo de un cine está leyendo estas palabras, pido que las palomitas sean de maíz no transgénico, por favor!

Si quieres ver más cosas que me parecen estupendas, visita mi blog: http://www.revistanamaste.com/categoria/blogs/1000-cosas-estupendas/

 

Cosa estupenda #917: Cuando alguien te tapa con una mantita

Cayó el sueño sin previo aviso, de repente. Pero ahora que estás ante la puerta del cosmos, y que tu cuerpo relajado está más sensible a la temperatura, justo pasa un ser tan considerado y atento que tiene el detallazo de taparte delicadamente para que puedas emprender tu viaje al mundo de los sueños, protegido de las adversidades del tiempo. Bendito sea… Zzzzzzzzzz…….

Cosa estupenda #918: Jugar a comiditas

En este contexto disfruto mucho de dar rienda suelta a mi lado burgués. Además, no cuesta nada, solo necesitas un poco de imaginación. Me encanta entrar en el mundo de los niños.
-¿Señora, qué quiere?
-Un té por favor, con leche y azúcar.
-Muy bien, aquí tiene.
-Muchas gracias. Mmmm… ¡qué rico!
-Ahora aquí tiene un pastelito, es de zanahoria.
-Oooh, buenísimo. Gracias.
-De nada, señora.

Cosa estupenda #920: Acostarse en una cama bien hecha

Qué gusto cuando llega el momento de acostarte y encontrar la cama impecable como un sobre. Creo que gran parte del éxito del negocio hotelero se debe a este pequeño placer. Hacer la cama puede llegar a ser meditativo, y sin duda requiere algo de disciplina. De alguna forma, haciendo la cama estás cuidando el futuro, porque dejas todo listo para el momento de volver a entrar.

Hablando de disciplina, me acuerdo de pequeña que vino el Papa de visita a mi provincia. Mi madre, que cantaba en el coro, estuvo hablando con una señora que era la encargada de hacer la cama del “hombre santo.” Le contó que para hacer la cama, se pasaba una mañana entera, quitando cualquier arruguita, dejando todo absolutamente perfecto. Siempre me pareció absurda esta historia. Desde luego, me basta y me sobra con mucho menos… y me alegro.

Cosa estupenda #922: Hacer dibujitos geométricos mientras escuchas

¡Qué relajante! Lo puedes hacer en clase, en una reunión, o mientras hablas por teléfono. Además suelen ser bonitos esos dibujitos, muy espontáneos. En inglés, existe una palabra para esto: doodling. Busqué en Internet la definición de doodling y encontré un artículo sobre un estudio de una universidad británica, demostrando que las personas que hacen “doodling” mientras escuchan retienen más información que las que no lo hacen. Según se explica en el artículo, cuando haces este tipo de dibujos tu mente se queda lo suficientemente presente para que puedas prestar atención, incluso te impide soñar despierto. Así que, ya sabes, ¡a “doodlear”!

Cosa estupenda #924: Estrenar ropa interior

Es un asunto bastante íntimo, pero creo que universal. Cuando llevas ropa interior nueva, tienes un pequeño placer secreto que nadie más que tú sabrá durante todo el día (bueno, puede que alguien más – pero no será para el público en general). La ropa interior nueva puede resultar cómoda, aunque siempre es un poco tiesa; se requiere un cierto tiempo antes de soltarse estando en contacto con algunas partes de un cuerpo desconocido. Sujeta tus formas con diligencia e intenta adaptarse, como si de un trabajo nuevo se tratase.