Fritjof Capra y la educación II

Schooling for Sustainability es un movimiento pedagógico iniciado en California, desde el Center for Ecoliteracy de Berkeley, con el objetivo de que los niños obtengan los conocimientos, las habilidades y los valores esenciales para una vida sostenible, entendida como la satisfacción de las necesidades de nuestra comunidad sin comprometer el futuro de las generaciones futuras. Uno de sus fundadores es el pensador Fritjof Capra, doctor en Física por la Universidad de Viena y autor de libros tan reconocidos como “El Tao de la Física”, “Sabiduría insólita”, “La red de la vida” o “Conexiones ocultas”, obras que en esencia bucean en la filosofía de la física. Tras toda una vida de investigación, Capra deviene un experto en teoría de sistemas, y aplica esta perspectiva sistémica a la enseñanza de la sostenibilidad.

“La sostenibilidad es un estilo de vida”, es su máxima. Desde esta perspectiva sistémica, una comunidad sostenible es aquella cuyos modos de vida, empresas, estructuras físicas y tecnología no interfieren con la habilidad inherente de la naturaleza para sostener la vida. Precisamente, el Center for Ecoliteracy trabaja con los centros educativos en metodologías participativas y experimentales que formen a los niños en ese estilo de vida sostenible.

¿Y cuál es la conexión entre la sostenibilidad y la teoría de sistemas? Pues el conocimiento de que todo ser vivo es en sí mismo un sistema viviente que a su vez forma parte de otro, y la toma de conciencia de que las propiedades de un sistema dependen en las relaciones establecidas. Cuanto más diversas son esas relaciones, mayor es la estabilidad del sistema y su resistencia.

En este contexto, Capra destaca la alimentación como la característica central de la vida, ya que representa el movimiento incesante de energía y materia que facilita la auto regeneración del sistema, lo que denomina “the breath of life”. Enseñar esta conexión alimentos-vida es esencial en la educación de los niños, y un huerto en el colegio es la principal herramienta para conectarles con los fundamentos de la comida.

También a través del huerto se estudia el significado de las redes vivas y de los ciclos ecológicos, enseñando a los niños cómo los residuos son alimentos para la siguiente especie, la importancia del flujo continuo de energía solar, y, en definitiva, cómo la naturaleza crea y nutre las comunidades. “El huerto es un sitio mágico para los niños y es un fantástico ejemplo de trabajo cíclico”, afirma Fritjof.

El Center for Ecoliteracy lleva casi dos décadas usando este método pedagógico en la creación de comunidades en las que han participado profesores, padres y alumnos, y ya son más de 20 los centros escolares implicados en casos de éxito. Algunos ejemplos son la organización de campamentos ecológicos, la creación de huertos escolares, la instalación de sistemas de tratamientos de agua, escuelas de cocina ecológica, construcción de maquetas de edificios de bajo consumo energético, entre muchos otros.

Gunter Pauli y la educación

En los últimos años, Gunter Pauli se ha preocupado por cómo llevar la creatividad a la educación para promover que los niños usen su fantasía. “En el sistema educativo debemos fomentar la mirada en otra dirección”, afirma, y añade que “si sólo enseñamos lo que sabemos, ellos nunca podrán hacerlo mejor”.

De hecho, la vida de Gunter Pauli (Bélgica, 1956) es el mejor ejemplo de cómo aplicar esa mirada en otra dirección en la realización de proyectos empresariales que ofrecen soluciones sostenibles. Licenciado en Ciencias Económicas y máster en dirección de empresas por INSEAD, empezó a investigar sobre cómo conseguir producir con cero emisiones y en 1994 impulsó la creación de la red ZERI (Zero Emissions Research and Initiatives), impulsada por emprendedores, educadores y científicos.

La clave está en imitar las soluciones que ofrece la naturaleza. En el catálogo de proyectos que han llevado a la práctica la filosofía ZERI figura un colegio que renueva el aire de las aulas inspirándose en los hormigueros de las termitas, un emblemático pabellón de bambú para demostrar la durabilidad y bajo coste de este material, o un edificio que mantiene la temperatura estable en su interior basándose en la alternancia de franjas blancas y negras tal y como hacen las cebras.

Con esta experiencia en el desarrollo de proyectos innovadores basados en el aprovechamiento de la energía natural y de los residuos generados por otras actividades, Pauli llegó a la conclusión de que se había ido más allá de la economía verde. Hasta ahora, la producción ecológica ha necesitado de subsidios para funcionar, genera productos escasos, caros y al alcance sólo para una minoría, y en ocasiones su comercio internacional produce emisiones de CO2. En cambio, los proyectos innovadores de lo que Pauli denomina “economía azul” consiguen aprovechar los recursos locales disponibles, y los residuos de un producto se convierten en “un flujo de caja” para producir otro. Como ejemplo: los residuos del café sirven para cultivar hongos, que son alimento animal, y a su vez los desechos animales crean biogás. Lo que era un residuo acaba de generar comida, energía y empleo.

Como decíamos, Gunter ha llevado esta energía creativa en la búsqueda de la sosteniblidad del planeta a la educación, consciente de que los niños son el principal germen del cambio. Y consciente también de que es necesaria una metodología que despierte la imaginación de los estudiantes, ideó y publicó una colección de fábulas (“Historias ZERI para niños”, con títulos como “Cultivar una casa”, “¿Pueden las manzanas volar?” o “Caminando sobre el agua”) compuesta por 36 historias a través de las cuales se transmite a niños y jóvenes de 9 a 18 años los valores y la ética que sostienen la economía azul. Esta metodología ya ha sido llevada a la práctica en Brasil, con 110.000 niños y 6.000 profesores.

Satish Kumar y la educación

No hay ninguna contradicción entre la política, la economía, la educación, y la espiritualidad. La espiritualidad, para Satish Kumar (India, 1936), está en la vida cotidiana, y consiste en amar y dar de forma incondicional. Satish cuenta cómo él mismo, a través del trabajo, encontró la espiritualidad. Fue a los 18 años, tras 9 viviendo en un monasterio Jainita y dedicándose a mendigar como regla. Entonces, una autobiografía de Gandhi le abrió los ojos: “No tienes que renunciar al mundo, sino transformarlo”. Y desde entonces trabaja intensamente para cambiar el mundo, con acciones reivindicativas pacíficas como sus peregrinajes a pie (en 1962 inició el camino que le llevaría, durante dos años, desde la tumba de Mahatma Gandhi hasta la de John F.Kennedy, 12.000 km en total); con actuaciones en medios de comunicación social (es editor de la prestigiosa revista “Resurgence”, que promueve la sostenibilidad, la justicia social y valores espirituales); y con su decisiva implicación en el mundo de la educación, como su participación en el Schumacher College y otras iniciativas educativas.

La espiritualidad, trasladada a la enseñanza, significa que enseñar no es un trabajo, sino una vocación. Un enseñante de calidad es aquel comprometido con su convicción, aquél que comunica con pasión y es capaz de enganchar a sus alumnos. Aquel que entiende que los niños no son adultos subdesarrollados, sino personas capaces de tomar sus propias decisiones. “Un artista no es un tipo especial de persona; cada persona es un tipo especial de artista”, afirma Satish. La clave para sacar provecho de la imaginación de los niños, ese tesoro que convierte a cada persona en un artista único, es observarles, escucharles, situarles en el centro de nuestra atención. Hablarles despacio, con amabilidad, con respeto. Sólo así podremos conocer el genio que llevan en su interior.

Pero el necesario cambio de actitud de los que enseñan no es suficiente para llevar la espiritualidad a la educación. Es necesario también dar un giro a las materias que se imparten en los colegios y a la metodología de enseñanza. En opinión de Satish, la educación actual está en su totalidad centrada en desarrollar el intelecto. Pero es imprescindible introducir también el desarrollo de habilidades emocionales y manuales. Es lo que él denomina, en inglés, las “3 H” (head, heart and hands). Que los niños aprendan a sentir, a relacionarse, a amar. Entre sus propuestas para conseguirlo, destaca el incremento del porcentaje de tiempo de enseñanza destinado a actividades artísticas y manuales (música, fotografía, cerámica, construcción, etc.), al debate y discusión entre los alumnos, y a la agricultura.

En este último apartado, Satish aconseja a todas las escuelas que creen un huerto en su centro. Recuerda una de las principales enseñanzas recibidas de su madre: “Hay que aprender DE la Naturaleza, no sobre la Naturaleza”. A través del trabajo en el huerto, el niño desarrolla un sentido de respeto y gratitud hacia la tierra. Pero además, el huerto es un lugar fantástico para aprender biología, química, física, literatura, poesía…

Y del huerto a la cocina. Los niños deben ver cómo los alimentos que les ha dado la tierra desinteresadamente son convertidos sus propios nutrientes y aprenden a alimentarse bien a través del aprendizaje de la cocina.

Repensando la educación en Mallorca

Medio millar de profesores asiste al Terra, Ànima i Societat 2011 y muestra su apoyo a una enseñanza orientada a la ecología, la creatividad y la espiritualidad

Pocas veces deben recordar los muros de la iglesia de la Mare de Déu del Roser de Pollença a más de seiscientas voces entonando el mantra Om. Ninguna, quizá. Y pocas veces antes en Mallorca se vio una concentración tan grande de enseñantes ávidos por un cambio en los contenidos y en la forma de educar, y convencidos de querer trabajar para ese giro. Sólo por ello, el encuentro Terra, Ànima i Societat de este año, “Educación para la vida”, podrá ser considerado como el inicio de una acción local que conduzca al diseño de un nuevo paradigma en la educación en Baleares. Un nuevo modelo que considera al niño como una persona merecedora de atención y de respeto, llena de creatividad esperando a ser estimulada. Un modelo que cuenta con nuevos enfoques metodológicos que incorporan huertos escolares, salidas semanales a la naturaleza, fábulas, y la incorporación de actividades que desarrollen por igual las habilidades de las tres dimensiones del ser humano: cabeza, manos y corazón.

Para transmitir estas nuevas ideas, la asociación Poc a Poc, organizadora del acto con el apoyo de la Conselleria d’Educació del Govern de les Illes Balears, consiguió algo tan difícil como reunir en un mismo fin de semana del pasado mes de octubre a un líder espiritual, a un visionario emprendedor y a un científico que han probado nuevos métodos pedagógicos.  Se trata del trío de intelectuales reconocidos internacionalmente formado por Satish Kumar, Gunter Pauliç y Fritjof Capra.

Los tres líderes no sólo realizaron unas inspiradoras intervenciones, sino que, al finalizar el encuentro, facilitaron reuniones con grupos de trabajo integrados por profesores, investigadores de la universidad y responsables de la administración educativa. “Hemos conseguido pasar de las relaciones internacionales a la acción local”, sostiene Guillem Ferrer, uno de los fundadores y dirigentes de Poc a Poc, quien destaca que las jornadas han servido para conocer ejemplos prácticos que se desarrollan en otros países y que son aplicables a la realidad de las Illes Balears. El tutelaje de Kumar, Pauli y Fritjof será continuo y los tres han confirmado repetir asistencia al encuentro de 2012.

Descubrir el potencial de cada niño

Los tres hablaron desde tres diferentes enfoques, pero si hubo un punto en común a destacar fue la necesidad de acabar con la educación como una forma de hacer que los estudiantes pasen exámenes y obtengan un título y luego un trabajo, para incorporar, en palabras de Satish, el reto de que cada persona descubra y crea en su propio potencial. “Actualmente la escuela destroza la creatividad, pero tenemos la posibilidad de reforzarla”, y una forma de hacerlo es observar al niño, ponerle en el centro de nuestra atención, hablarle y enseñarle despacio, y celebrar la infancia y la vida”. De esta forma, los estudiantes pasan los exámenes igualmente, pero además “disfrutan del juego”. A esta visión cabe añadir la opinión de Gunter Pauli, para quien, durante el periodo escolar, los niños tienen que “descubrir primero su capacidad interior y luego descubrir cómo contribuir al exterior”.

Otra forma de potenciar “el genio que toda persona lleva dentro” es la integración de las artes en el curriculum académico. Fritjof Capra, quien ha estudiado la síntesis arte-ciencia presente en la vida y obra del “primer eco-diseñador” Leonardo da Vinci en su libro “La ciencia de Leonardo”, destacó que es muy beneficioso introducir enseñanzas artísticas en el programa escolar, como música o teatro. Poner estas materias a la misma altura y participación que las asignaturas tradicionales conforma una potente herramienta para enseñar el pensamiento sistémico, visualizar patrones como forma de entender el mundo y, además, dirigir la dimensión emocional del niño.

Llevar a los niños a la naturaleza

Otro punto en común Satish-Gunter-Fritjof fue la reivindicación de que los cambios empiezan desde la base. Durante la tarde de la primera jornada, todos los presentes tuvieron la oportunidad de plantear preguntas a los ponentes. Algunas de ellas destilaban un cierto escepticismo ante la posibilidad de realizar cambios con los recursos actuales (falta de formación específica de los profesores, excesivo número de niños en las aulas y excesiva diversidad, falta de tiempo para incorporar novedades o para prestar la atención personalizada requerida, rígidos planes públicos de educación, etc.). Pero Satish recordó a los asistentes que hay cosas sencillas que pueden hacerse de forma inmediata. “Aún queda una gran parte de Mallorca intacta; cada escuela debe llevar a los niños a la Naturaleza al menos una hora a la semana, no necesitáis pedir permiso”, exhortó Satish, para dirigirse después a Rafel Bosch, conseller d’Educació del Govern (“¿Da usted permiso?”), sentado en segunda fila, quien asintió con la cabeza entre los enfervorecidos aplausos de los profesores.

Fritjof coincidió con Satish en que los cambios deben surgir de los enseñantes, aunque puso los pies en el suelo al recordar que “no puedes cambiar el sistema de una vez”. No obstante, apuntó que su experiencia en California demuestra que “si se hacen cambios en algunas escuelas, éstas se convierte en pioneras y luego otras escuelas se apuntan”. Mientras que en el seno de la escuela, si hay dos o tres profesores entusiastas que cuentan con el apoyo de la dirección del centro, es posible crear un espacio para la discusión e iniciar proyectos. Una vez iniciado el camino, el Gobierno debe legitimar esos cambios y darles apoyo para que sean una realidad.

La diversidad como ventaja

En relación con la diversidad en las aulas, para Fritjof no es un problema, sino una ventaja. “La diversidad es uno de los principios de la ecología”, recordó, apelando a la teoría de sistemas, según la cual la diversidad de relaciones aumenta la resistencia del sistema y le hace más fuerte. Para ilustrar este principio, expuso que, en una clase, aquellos alumnos que son buenos en un área pueden compartir conocimientos con el resto. Además, la diversidad -por ejemplo, de procedencia geográfica del alumnado- puede ayudar a impartir conocimientos como historia, cocina, entre otros.

Y para demostrar que es posible llevar a la realidad proyectos educativos dirigidos a la integración del ser humano en la naturaleza, la escuela Sa Llavor, de Mancor de la Vall, fue invitada a presentar su proyecto. En este pequeño centro educativo se desarrolla la formación reglada, pero con otra metodología, en la que son centrales la contemplación de la naturaleza y la expresión del arte. La parte más emotiva del acto fue el precioso concierto de gamelán, música tradicional indonesia, ofrecido por un grupo de alumnos y profesores.

El inicio de un cambio

El resultado fue unas jornadas equilibradas, dinámicas, divertidas, que convencieron a los presentes, pero que también demandaron de su participación. Y si durante el sábado se hicieron preguntas, durante el domingo los asistentes ya hicieron propuestas. Algunas de las opiniones de los asistentes recogidas por la organización del encuentro fueron las siguientes: La creación de grupos de trabajo para poner en práctica nuevas iniciativas; compartir e intercambiar experiencias entre equipos de diferentes centros; la organización de cursos de formación en pensamiento sistémico y holístico dirigidos al profesorado; dedicar un tiempo a la meditación todos los días en el aula y tomar conciencia del cuerpo; establecer un tiempo para la lectura en el exterior del aula; creación de comités de maestros y arquitectos para el diseño de nuevos edificios destinados a su uso como escuela; y formar a los niños en alimentación y salud desde edad temprana.

“El cambio es un proceso, y está empezando ahora”, anunció Satish, mientras que Fritjof elogió el intercambio de experiencias que estaba teniendo lugar en Pollença y recordó que la revolución en California empezó “así”, como en el Terra, Ànima i Societat, y con la creación de comités de trabajo maestros-padres.

“Tenemos que aprovechar la energía que hay en esta iglesia para empezar el cambio, no podemos estar aquí dos días y mañana, como si nada”, fueron las palabras de Gunter Pauli para animar a todos los asistentes a seguir trabajando. Reto que fue tomado por Guillem Ferrer para impulsar los trabajos que se han empezado a llevar a cabo en Mallorca con la visión de un cambio de paradigma, desde el corazón.

A mayor conciliación, más felicidad y más productividad

Ada es una de las trabajadoras de Brújula que ha adaptado su jornada laboral para poder cuidar a un familiar enfermo. La flexibilidad en el horario de entrada y salida le permite ayudar en casa en la atención a su pariente con una necesidad temporal, sin dejar de hacer frente a sus compromisos profesionales. Pero no es la única empleada que se beneficia de la política de conciliación de la vida laboral y familiar impulsada por la compañía mallorquina de tecnologías de la información, en el marco de su Plan de Responsabilidad Social Corporativa. También hay varios trabajadores que tienen jornada reducida por paternidad, y durante los viernes de todo el año y el mes de agosto la jornada se vuelve intensiva.

Y es que Brújula, a través de las encuestas de clima anuales, ha comprobado que la satisfacción aumenta con iniciativas como éstas. Además, el Plan de RSC incluye otras actuaciones destinadas al cliente interno: jornadas en las que involucra a todo el personal en aspectos de gestión (Brufan), destinar el 7,5% del horario laboral mensual a formación, participación en los resultados de la empresa en forma de variable basado en la productividad, y blog interno de gran éxito de participación (Brujuleros In), entre otras.

La realidad es que el principal recurso de las empresas, las personas que trabajan en ellas, está más implicado cuando se le permite organizar su jornada de acuerdo a sus objetivos y tareas laborales y, también, a sus necesidades familiares. La conciliación de la vida laboral y personal se configura así como uno de los principales factores de motivación y de fidelización de los recursos humanos de las organizaciones, y empieza también a ser un reclamo para atraer talento a las organizaciones.

Además, la conciliación se ha convertido en la actuación más común entre las organizaciones de las Islas que se plantean incorporar a su gestión políticas de Responsabilidad Social.

Jornada flexible y motivación

Son muchas las empresas de Baleares, y especialmente las de pequeño tamaño, que han visto cómo flexibilizar la jornada y permitir a los empleados trabajar desde casa en momentos puntuales favorece su motivación. Así se desprende del análisis de las fichas de buenas prácticas en responsabilidad social de las empresas integradas en Eticentre, la asociación balear que agrupa a más de 30 empresas y organizaciones con el objetivo de incorporar criterios éticos al mundo de los negocios, en la que la práctica totalidad de asociadas desarrollan actuaciones de flexibilidad horaria y de disposición de tiempo para cuestiones familiares.

Entre ellas, Alcari Escola de cuina ofrece a las personas de su plantilla la posibilidad de entrada y salida flexible y de acomodar la jornada si tienen familiares a su cargo, en función del cumplimiento de sus objetivos y tareas. Además, organiza una escuela de verano para los hijos de empleados y de alumnos.

En los años que lleva aplicando estas medidas, Alcari ha experimentado mejoras en la gestión, como consecuencia de la mayor implicación e interés de la plantilla; y un notable aumento de la motivación de las personas, quienes “al poder satisfacer sus necesidades personales, vienen más contentas al trabajo”, según manifesta su gerente, Pere Coli.

La empresa de ingeniería y educación ambiental Actua Desenvolupament añade al catálogo anterior la posibilidad de jornada flexible y de teletrabajo, en caso de tener que cuidar a un familiar, manteniendo el contacto con los clientes a través del teléfono móvil. Como resultado de esta política, Actua ha registrado una mejora en la productividad de las personas y un mejor clima laboral. “Esto nos permite ser más competitivos, ya que nuestro producto es el servicio que ofrecemos y nuestra ‘materia prima’ más valiosa son nuestros trabajadores”, afirma la dirección en su ficha.

En Penta Asesores, el plan de conciliación empezó con un estudio de la viabilidad de la modificación horaria y, posteriormente, con negociaciones con las personas trabajadoras. También se realizó una encuesta a los clientes para preguntarles cómo les afectaría el nuevo horario, y finalmente, se pactó un nuevo sistema de turnos en la atención al público y se envió una circular informativa a todos los grupos de interés. El resultado de este cambio ha sido un aumento del rendimiento y de la satisfacción de las personas, al conseguir más amplitud de horarios en la atención al público, con una menor jornada semanal para el personal.

La marca mallorquina de perfumería y cosmética natural Tot Herba lleva tiempo comprometida con facilitar a los empleados la combinación del trabajo con el cuidado de familiares dependientes, y para ello permite adaptar el horario de entrada y salida, así como flexibilizar la jornada diaria. Su responsable, Miguel A. Benito, afirma que “esta acción mejora la relación con nuestros empleados, y de alguna forma más indirecta y difícil de cuantificar, también nos permite generar una mejora en las relaciones con las familias y entornos de nuestro personal”.

Otra de las empresas locales que han desarrollado un plan de RSC, Sercool Insular, servicio de agua mineral y coolers, ofrece también que cada persona pueda organizar su horario de entrada y de salida; recuperar ausencias por motivos familiares; y realizar en casa parte del trabajo administrativo, gracias a la utilización de PDAS. Según la empresa, han aumentado la eficacia y las sinergias entre los trabajadores de diversos departamentos.

El caso más claro de los beneficios de la conciliación lo tenemos en la Sonrisa Médica, donde saben que, para hacer reir, los payasos tienen que estar contentos. Así que ellos mismos tienen capacidad para organizar sus propios horarios. La ONG está también asociada a Eticentre. Su gerencia reconoce que “nuestro recurso prioritario son las personas, y las necesitamos contentas y tranquilas”.

Claro está que para que el sistema funcione, la responsabilidad debe ser compartida con los trabajadores y trabajadoras, quienes asumen los valores de la organización y velan por los mismos objetivos. En el Hotel Ivory Playa, establecimento incluido en la Red balear de hoteles sostenibles, lo tienen claro. Su directora, Catalina Horrach, explica que su Plan de RSC incluye tanto iniciativas en conciliación como jornadas de formación en las que se persigue transmitir la cultura del trabajo en equipo y los valores corporativos.

La Responsabilidad Social Corporativa

Si usted se está planteando, como empresario/a, cómo hacer mejor el mundo en que vivimos, seguramente la responsabilidad social corporativa sea el mejor enfoque para materializar su inquietud. O posiblemente esté haciendo ya algo en materia de responsabilidad, aún sin ser consciente de ello, porque la responsabilidad social corporativa (en algunos contextos utilizan, como sinónimo, responsabilidad social empresarial, para hacer el término más cercano a las pequeñas empresas) no es sino integrar en la gestión diaria y en las operaciones de la organización las preocupaciones sociales y medioambientales de sus grupos de interés.
Así, la RSC surge, en primer lugar, del compromiso personal del empresario/a con la sociedad, y de su convicción de que su contribución a un entorno social y medioambientalmente sostenible hará que su empresa sea también más sostenible. Tal y como manifiesta el World Business Council for Sustainable Development, asociación de 200 empresas internacionales, las empresas no pueden triunfar en sociedades que fracasan.
Conocer qué es lo que preocupa a nuestros grupos de interés es la base de cualquier plan de responsabilidad social. Por grupos de interés entendemos todos aquellos individuos o colectivos que pueden verse afectados por la actividad de nuestro negocio, tanto dentro de la organización (empleados/as, órganos de dirección, accionistas) como en su exterior (clientes o consumidores, proveedores, competidores, administraciones, organizaciones sociales, medios de comunicación, etc.).

RSC en las PYMES

Para una microempresa, en contraste con una gran empresa, la relación con sus grupos de interés es directa, no mediatizada por departamentos de marketing, atención al cliente o reputación institucional, y eso facilita un mayor conocimiento de sus expectativas, así como un deseable intercambio de ideas. Además, la cercanía propicia una mayor transparencia y, por tanto, más confianza por parte de la sociedad.
“La microempresa tiene una relación inmediata y cotidiana con su entorno, y eso es sin duda una ventaja considerable para desarrollar actuaciones de responsabilidad social”, afirma Bernat Vicens, presidente de Eticentre. Esta asociación balear de empresas y organizaciones se creó en 2003 con el objetivo de incorporar criterios éticos al mundo de los negocios y es pionera en nuestra comunidad en la difusión del concepto de RSC. En la actualidad cuenta con más de 30 empresas asociadas, y se dedica a la transmisión de buenas prácticas empresariales y a la creación de instrumentos de gestión y evaluación de RSC aplicables específicamente por PYMES y microempresas.
El gerente de Eticentre, Jordi López, destaca otra de las ventajas de las pequeñas organizaciones a la hora de planificar actuaciones de RSC: una intención ‘no cosmética’ en su desarrollo. Si en el caso de algunas medianas y grandes empresas, los planes de responsabilidad social corporativa sólo se justifican por su aportación a la estrategia de reputación corporativa, las microempresas permanecen ajenas a estos grandes planteamientos y están marcadas por las inquietudes personales de sus propietarios/as. “La motivación que predomina entre los asociados a Eticentre son las inquietudes sociales de sus propietarios/as, no creo que reforzar la reputación corporativa sea muy importante”, señala López.
En este sentido, Eticentre evita cualquier enfoque monetarista de la responsabilidad empresarial. Para López, “la RSC no hace que facturen más, sino que hace a la empresa más sólida en el mercado, más sostenible a largo plazo”. De hecho, la crisis ha provocado el abandono de ciertas actuaciones que ocultaban objetivos de marketing y la desaparición de acciones no estratégicas para las empresas. En cambio, en aquellas empresas en las que la RSC está integrada en toda la cadena de valor, la crisis no ha afectado la forma de entender y desarrollar la responsabilidad social.

Llevar la RSC a la práctica

¿Cuáles son las actuaciones que una microempresa puede desarrollar para ser socialmente responsable? Cada organización, en función de la naturaleza de su negocio y de las expectativas de sus grupos de interés, debe identificar aquellas actuaciones que le proporcionarán a la larga mayor solidez. Centrándonos en lo que hacen las PYMES de Baleares, encontramos los mejores ejemplos en el Catálogo balear de empresas socialmente responsables, que está a punto de publicar la Dirección General de Responsabilidad Corporativa del Govern de les Illes Balears y que detallará las mejores prácticas de unas 200 empresas baleares.
En este inventario, las prácticas de RSC se sitúan en cuatro ámbitos de actividad:
el medio ambiente, donde se incluyen desde las más sencillas medidas de reducción y reciclaje de residuos y de ahorro de energía, a la implantación de las normas ISO 14001 y EMAS;
las políticas laborales de igualdad, como la elaboración de planes de igualdad y de carrera profesional, la formación de los trabajadores/as, y la prevención de riesgos laborales;
la conciliación, que incluye prácticas como la flexibilidad horaria por necesidades familiares y la jornada continua;
la política social, donde las medidas más extendidas son ofrecer prácticas a jóvenes y personas con dificultades de inserción laboral, participar económicamente en proyectos culturales y solidarios, y comprar productos locales.
Ahora bien, cualquiera de estas iniciativas, cuando se articulan en un plan de RSC o bien se plasman en un conjunto de medidas singulares, deben estar concretadas al máximo y ser evaluables, con indicadores objetivos y verificables por los grupos de interés. Éste es el parecer de María Durán, directora general de Responsabilidad Corporativa del Govern de les Illes Balears. Este departamento facilita a las empresas interesadas herramientas de diagnóstico e indicadores, así como un servicio de asesoría, con el objetivo de incentivar la implantación de la RSC en las PYMES.
Los principales agentes impulsores de la RSC se encargan de recordarnos que este esfuerzo y compromiso personal tendrá recompensa, y entre los principales réditos destacan una mayor productividad, un impacto positivo sobre la marca, la fidelización de clientes, mejoras en la gestión, mayor credibilidad ante la sociedad, contribución al desarrollo sostenible y un mejor clima en el seno de la organización.