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Los orígenes de Caixa de Colonya

Guillem Cifre y Clara Hammerl un foco de luz en tiempos de oscuridad.

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Cases NovesCuando uno investiga sobre la Banca Ética en España siempre aparece como referente una pequeña caja de ahorros mallorquina, Caixa de Colonya. ¿Cómo se explica que una pequeña entidad nacida en Pollença (Mallorca) esté a la cabeza de solidaridad y apoyo a las iniciativas de la sociedad civil?

La respuesta está en su orígenes y en concreto en su fundador, Guillem Cifre de Colonya, un personaje que ha sido apodado como el santo que no iba a misa. Un hombre que en tiempos de oscuridad luchó para devolver la dignidad a los más desfavorecidos.
Para conocer su historia tenemos que sumergirnos en las sombras del siglo XIX y hacer un breve viaje por las heridas de nuestro país. Nos situamos en la Mallorca de la segunda mitad del siglo XIX, el pequeño Guillem Coll, hijo de una familia de payeses, recibe un golpe de suerte que cambiaría su destino. Su familia arrendaba, Colonya, la finca de una de las grandes familias de Pollença cuyos orígenes conducían directamente al desembarco de Jaume I. El señor, un tal Guillem Ignasi Cifre de Colonya O’Ryan, vio algo en el joven Guillem Coll porque decidió hacerle heredero de todos sus bienes. A cambio debía aceptar dos condiciones: cambiarse el apellido y estudiar una carrera. Evidentemente, aceptó. El joven pasaba a llamarse Guillem Cifre y a los 17 años cogía el barco rumbo a la Península para estudiar en Madrid.

La Institución Libre de Enseñanza

Ante este joven se abría un mundo nuevo. Madrid era un hervidero político, las ideas liberales se abrían un hueco ante el asfixiante anacronismo de los Borbones. El joven se matriculó en medicina pero la disección de cadáveres fue demasiado para él y al tercer año se pasó a derecho. Ese sería su segundo golpe de suerte: Allí encontró a su maestro: Francisco Giner de los Ríos, uno de los exponentes del krausismo en España y entró en el círculo de Nicolás Salmerón, el masón que llegaría a presidir la Primera República Española. También fue amigo de Manuel Cossío uno de los grandes pedagogos españoles y de su paisano Miquel Costa i Llobera.

La esencia del krausismo consistía en afirmar que el hombre era bueno y digno y que mediante el conocimiento y el razonamiento podía llegar al ser supremo. No era un sistema que negara la religión pero sin duda chocaba con el integrismo religioso de la España del siglo XIX.

Todos ellos fueron expulsados de la Universidad al acabar el Sexenio democrático. Pero no se quedaron de brazos cruzados y en 1876 fundaron la Institución Libre de Enseñanza (I.L.E), una escuela que ha pasado a la historia por ser la mejor escuela europea del momento. Su pedagogía ponía en evidencia el sin sentido de las escuelas de la Iglesia, cuyas herramientas pedagógicas eran la memoria y el castigo. La I.L.E. apostó por juntar en las aulas a niños y niñas, introducir la educación física, hacer excursiones cada semana para que los niños contactasen con la naturaleza, potenciar la educación inductiva, dotar a las aulas de grandes ventanales y poner un mobiliario adaptado a las necesidades de los niños. Todo ello para poner al alumno en el centro de la educación. (No olvidemos que todo esto se hizo en el siglo XIX y que aún hoy, en el siglo XXI, muchas escuelas no han alcanzado este nivel.)

El regreso a Mallorca

Guillem Cifre de ColonyaDespués de participar en la fundación de la ILE, en 1881, regresó a Mallorca y se puso a trabajar para el desarrollo social de la gente más necesitada de su pueblo.

El contraste no pudo ser mayor: una sociedad agraria con un peso asfixiante del caciquismo, la Iglesia y las tradiciones en la que había grandes desigualdades, analfabetismo y pobreza bajo el dominio de una élite endogámica.

Las convicciones de Guillem Cifre eran más fuertes que su comodidad. Defendía que todas las personas eran iguales, ricos y pobres, hombres y mujeres. La trilogía por la que lucho toda su vida fue: educación, justicia e igualdad.

Organizó un grupo para el desarrollo de la sociedad civil de Pollença y al poco tiempo se puso en marcha un centro educativo en el que aplicó la pedagogía que había aprendido en la I.L.E. Los niños pobres de Pollença recibían allí la misma educación que los hijos de la élites madrileñas.

También abrió una caja de ahorros para ayudar a los alumnos a desarrollar su autonomía económica. Enseñando a los niños a racionalizar el uso del dinero. Este ha sido el proyecto que ha sobrevivido hasta nuestro días y hoy es la Caixa d’Estalvis Colonya.
Las dos instituciones, la escuela y la caja de ahorros, tuvieron mucho aceptación.

Clara Hammerl, la mujer de Guillem fue otro elemento de rechazo por parte de los sectores más tradicionalistas de Pollença; no aceptaron el hecho de que fuera extranjera, luterana y que realizara tareas impropias para una mujer. Pese a chocar con todos y cada uno de los prejuicios sociales, Clara se implicó en los proyectos de su marido. Y no cejó en su empeño de llevar la educación a las clases más desprotegidas como vehículo para lograr su liberación.

La Iglesia al acecho

Cifre también participó en la política local durante varios años, pero su decepción fue tan grande que decidió impulsar proyectos sociales al margen del corrupto sistema político.
La revolución había comenzado y las fuerzas involutivas no tardarían en hacer acto de presencia.

La Iglesia católica estaba profundamente en contra de los avances pedagógicos que introdujo Guillem Cifre y crearon instituciones católicas de contrapeso para restarle alumnos. Al mismo tiempo iniciaron una ofensiva difamante y de descrédito que hizo descender el número de alumnos de la escuela de Guillem Cifre. ¡Llegaron incluso a enviar una Santa Misión de Jesuitas para recristianizar Pollença!

Clara Hammerl toma el relevo

A la campaña de la Iglesia se sumaron varios reveses: la muerte de una hija de 5 años, el abandono de varios colaboradores, dificultades económicas… cada golpe sumía a Guillem en un profundo estado depresivo. Ya no era capaz de entender que sus esfuerzos por ayudar a los demás se tradujeran en amargas injusticias contra él y su familia.

A medida que las adversidades crecían, la figura de Clara Hammerl emergía. Cuando Guillem ya no tuvo más fuerzas y se quitó vida en la ciudad francesa de Lyon, Clara tomó completamente las riendas y en 1908 se convirtió en la primera mujer en España como directora de una entidad financiera. El impulso que esta valiente mujer le imprimió a la Caixa de Colonya ha llegado a nuestros días y un nuevo símbolo de progreso quedaba marcado en la historia.

Fuente: Salas Vives, P. Guillem Cifre de Colonya. 1999. Ed. Gall.


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Un comentario para “Los orígenes de Caixa de Colonya”

  1. Cristina dice:

    He leido el artículo. Gracias, me ha parecido muy curioso y motivante. Sin embargo, me surge una duda
    ¿Se trata de una caja de ahorros o de una Banca Ética?
    ¿Destina el 100% de sus inversiones a proyectos con un valor socia y/o medioambiental prioritario?
    Por lo que he podido ver en la página Web http://colonya.grdar.com disponen de seguros solidarios, de la posibilidad del reinvertir el 50% de los intereses a proyectos sociales… Sin embargo no estoy segura de que sea una Banca Ética.
    Gracias!
    Cristina

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