Mucha gente pequeña, en muchos lugares pequeños, cultivaran pequeños huertos,… que alimentarán al mundo — Dicho africano

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Cambiemos el Sistema, no el Clima

¿Qué pintan los movimientos sociales en las negociaciones sobre el Clima?

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En Diciembre del año pasado, oímos hablar hasta la saciedad de Copenhague y el COP15,  la cumbre sobre el clima que allí se celebraba, con presencia de casi todos los líderes mundiales y Obama anunciando a última hora que se había alcanzado un acuerdo que en teoría rescataba algo de todo el tinglado que se había montado. El malestar de las organizaciones que representaban a la sociedad civil tocó fondo al constatar que este mal-llamado “Acuerdo de Copenhague” no fue un acuerdo del COP15 (la Conferencia de las Partes en la que todos los países tienen voz y voto), sino que fue redactado de forma no transparente y antidemocrática en reuniones cerradas y por parte de un pequeño grupo de gobiernos poderosos, para ser impuesto después al proceso global con el peligro de desestabilizar y descarrilar al organismo que tiene legitimidad internacional en este tema: la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), en la que todos los países tienen derecho a ser escuchados.

CJN!Una alianza de la sociedad

Durante el encuentro en Copenhague se excluyó de las negociaciones a casi todas las entidades que representaban a la sociedad civil – es decir, a tí y a mí. Muchísimas de ellas se unieron bajo el nombre Climate Justice Now! (CJN!) y trabajan desde entonces bajo el eslógan “System Change, not Climate Change”, dejando claro que lo que necesitamos para hacer frente de forma real a los profundos problemas que está causando nuestro sistema de producción globalizado, así como nuestra creciente separación de la Madre Naturaleza, es precisamente cambiar el sistema de raíz, desde las bases – los parches ya no sirven.
La flagrante falta de inclusión de la gran mayoría de la población en decisiones que toma la ONU bajo la batuta de gobernantes presionados por grandes intereses capitalistas (decisiones que nos afectarán enormemente a todos) llevó al presidente Evo Morales a convocar, el 1 de Enero de este año, a gobiernos, ONGs y demás representantes de toda la sociedad a un encuentro en Cochabamba, Bolivia: la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, que se celebró en Abril. A pesar de que coincidió con la desafortunada y mediática “nube volcánica”, acudieron 35.000 personas de 140 países, representando a gobiernos y a la sociedad civil, para debatir algunas partes de las negociaciones de la CMNUCC, así como temas exigidos por las organizaciones sociales y los pueblos indígenas del mundo. ¿A que no te enteraste de este evento tan crucial para los intereses de todos? Vaya con el poder de los medios, que realmente nos tienen “en las nubes”…
De este proceso resultó el “Acuerdo de los Pueblos” de Cochabamba, que incorpora temas como las causas estructurales de la crisis climática, la importancia de la agricultura y la soberanía alimentaria, la pérdida de la armonía con la naturaleza que sufrimos y todo lo que ello conlleva, o la necesidad de crear un marco vinculante que permita identificar y juzgar los crímenes climáticos y de desarrollar una democracia global para que los pueblos puedan decidir en un tema que afecta a toda la humanidad y a nuestro planeta.

El proceso de negociación ante la ONU

Durante las negociaciones climáticas celebradas en Bonn en Agosto se presentaron una serie de propuestas concretas extraídas del “Acuerdo de los Pueblos” ante la CMNUCC, con el fin de avanzar las negociaciones de una forma nueva y positiva. Así, las principales reivindicaciones de la sociedad civil fueron incorporadas al texto que estaba siendo negociado por un Grupo de Trabajo Especial de la CMNUCC, que se reunió a principios de Octubre en Tianjin, China.
En Tianjin hubo muchas presiones para que las propuestas del “Acuerdo de los Pueblos” fuesen eliminadas de los textos que se negociarán este Diciembre en Cancún, México, en el COP16 – una cumbre de la que seguramente oiremos hablar mucho una vez más. Por suerte, las entidades de CJN!, que representan a una parte significativa de la población mundial, se movilizaron para instar a sus gobiernos a apoyar los resultados de Cochabamba para que sean considerados como una propuesta más a negociar en Cancún – y lo consiguieron, lo cual es una excelente noticia, sobre todo teniendo en cuenta que incluyen:
·El reconocimiento de los Derechos de la Madre Tierra.
·Limitar el incremento de la temperatura a 1º C.
·Reducir la emisiones en más de un 50 % para el 2017.
·Pleno respeto a los derechos humanos y a los derechos de los pueblos indígenas y emigrantes climáticos.
·Constitución de un Tribunal Internacional de Justicia Climática.
·No permitir la creación de nuevos mercados de carbono, ya que transfieren la responsabilidad de reducir las emisiones de los países desarrollados hacia los que están en vías
de desarrollo.
·El 6 % del PIB de los países desarrollados deberá financiar acciones frente al cambio climático en los países en vías de desarrollo.
·Levantamiento de las barreras de propiedad intelectual para facilitar la transferencia
de tecnología.
·No mercantilización de los bosques.
·El impulso de medidas que cambien los patrones de consumo de los países desarrollados
·El impulso de políticas nacionales que puedan apoyar los mercados locales y la soberanía alimentaria en lugar de beneficiar a los mercados globales y la exportación.
La situación para Cancún, sin embargo, es extremadamente preocupante. Existe el peligro real de que a último momento se quiera imponer un texto que no fue negociado ni acordado por las partes. Además, existe el riesgo de que los temas referentes a la reducción de emisiones y la vigencia del Protocolo de Kioto se posterguen hasta la siguiente cumbre en Sudáfrica, o más tarde aún, lo que supondría perder un tiempo precioso. Por otra parte, hay una gran presión por parte de países desarrollados para que se dé luz verde a nuevos mecanismos de mercado de carbono, en particular en relación a los bosques.

¿Qué podemos hacer?

En este contexto, y según los expertos que trabajan representando a la sociedad civil, la única forma de avanzar hacia un resultado satisfactorio es fortalecer la organización y movilización de los movimientos sociales, ambientalistas, pueblos indígenas, mujeres, intelectuales, artistas, jóvenes y el pueblo en su conjunto para defender el “Acuerdo de los Pueblos” de Cochabamba y presionar a sus gobiernos. Para ello, es vital que la población conozca la existencia de este Acuerdo y sus contenidos: son un rayo de esperanza y una herramienta real de trabajo dentro del complejo sistema de la ONU que no podemos dejar de lado.
Pero no podemos esperar a los políticos: las personas de a pie, tú y yo, hemos de dar pasos decididos en el camino de transición hacia sistemas de producción y consumo locales. Informémonos, conectémonos, inspirémonos y seamos parte activa del cambio que queremos ver en el mundo.
Más información:
Sobre la alianza de la sociedad civil:
www.climate-justice-now-org/es
Sobre la Conferencia de los Pueblos en Cochabamba www.cmpcc.otg
Análisis y publicaciones de expertos en los mercados de carbono: www.carbontradewatch.org (ver sección Translations para material en español)


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3 comentarios para “Cambiemos el Sistema, no el Clima”

  1. Estefanía dice:

    El articulo está muy bien .Estoy totalmente de acuerdo.

    Si quieres conseguir algo nuevo haz algo diferente.
    Sólo hay un rincón del universo del que puedes estar seguro de mejorar, y es tu propia personalidad
    Aldous Huxley
    Tenemos dos oídos y una boca para escuchar el doble de lo que hablamos
    Zenón de Citio
    Normalmente la gente no sabe que tiene recursos. Ni sabe cómo utilizarlos.
    Milton H. Erickson

    • Ana D dice:

      Gracias por tu comentario. Y por las frases – siempre son bienvenidas estas píldoras de sabiduría…

      Hemos de actuar en lo local, desde luego, y en lo personal, que como dices es lo único que podemos cambiar realmente. Creo que también conviene tener en mente lo global, y saber lo que está pasando… porque nos afectará, y afectará a nuestros hijos. Esta serie de artículos (el siguiente en Enero ha sido “Eco-cidio junto al mar”, y pronto saldrá otro sobre el Foro Social Mundial), pretenden ser píldoras informativas sobre la realidad global… la que no te cuentan en los telediarios.

  2. pedro soztak dice:

    “Cambiemos el sistema y no el clima”, es una más de las tantas propuestas que surgen y se difunden desde hace 40 años en que estoy siguiendo la problemática socio-ambiental con algunos pocos practicantes reales de una existencia sencilla, saludable y conscientemente desabituada del consumismo demencial que domina a nuestra sociedad y de la frivolidad pasatista de moda. Evo Morales, Hugo Chavez, Lula, Uribe y otros gobernantes de países con idénticos problemas socio-ambientales (desocupación, pobreza, contaminación, falta de salud y educación, etc.)se pasan de reunión en reunión y firmando tratados de todo tipo y discurseando de acuerdo a las circunstancias. Si observamos las extraordinarias sumas de dinero que gastan en la compra de armamento bélico podemos concluir que no tienen un real y sincero deseo de hermanar a los pueblos en la lucha contra sus problemas comunes, y siguen alimentando a los poderosos e inescrupulosos comerciantes de la muerte y la destrucción. Sarkosy firmó con Lula negocio de armas por 12000 (doce mil millones de dólares), en Nov.2010.Putín de Rusia vendió armas a Evo, Chavez, Lugo. Los israelíes y franceses proveen miles de millones de dolares en armas a Colombia. En fin…no es fácil cambiar un sistema donde los paradigmas siguen intactos.Libertad, Patria, Dios, Soberanía y otros vocablos-fuerza se siguen usando para justificar tanto despilfarro de recursos que bien podrían servir para fines mucho más saludables y edificantes.

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