Catalina Solivellas nos recomienda 4 películas (XXII)
Por Catalina SolivellasTo be or not to be. (Ernt Lubitsch, 1942)
Obra maestra de Lubitsh. En un contexto terrible, las tropas de Hitler invaden Varsovia. Una compañía de teatro iba representar una obra antinazi y ante la invasión se ve obligada a sustituirla por Hamlet, y a partir de ahí empiezan las peripecias. La mujer del actor princial (Hamlet) empieza a flirtear con un oficial, etc… Detrás de los enredos, malos entendidos y persecuciones clásicas de las comedias, hay una crítica y una sátira feroz al régimen de Hitler. Los actores están dotadísimos para la comedia. Si no la habéis visto no os la perdáis!
Plácido. (J. L. Berlanga, 1961)
La puedo ver cada año, y cada vez descubro una réplica de Azcona que me sorprende por su mala leche. Un retablo costumbrista plagado de personajes apretados y abrigados que entran y salen. Un reparto con unos cómicos que parecen personas de carne y hueso, pero que interpretan como virtuosos. Para mí esa cualidad, la de parecer que no hacen nada, sólo está reservada a los grandes. A esa generación de cómicos les debemos conquistas laborales que disfrutamos en la actualidad. Acordaos de la dedicatoria de Bardem cuando recogió su Oscar.
La vida de los otros. (F. Henckel-Donnersmarck, 2006)
¡Qué película más maravillosa! Me estremecí cuando caí en la cuenta que en la época que retrata yo empezaba a hacer teatro. En Alemania, en 1984, a sólo una hora en avión, existía una gente de teatro que era tratada de una manera injusta y cuya consecuencia será una tragedia totalmente gratuita. Gente de teatro muy parecida a la que yo veía, de lejos, en Barcelona. La interpretación de Ulrich Mühe es una clase magistral: ¿se puede decir más con menos?
Opening night. (J. Cassavetes, 1977)
Creo que si hiciéramos una encuesta entre actores y actrices sobre quién es nuestra actriz favorita, la Rowlands sería de las ganadoras. Los planos de entre cajas, cómo entra y sale de escena son magníficos y muy fieles a la realidad. Retrata el desgaste personal de una actriz para hacer suyos los personajes que interpreta en un momento en que su vida es un caos visceral. “No tengo marido, ni familia. Esto lo es todo para mí. Me deleita actuar.” ¡Adoro a Cassavetes y su troupe! “Estaba tan borracha que no me tenía”, “Nadie lo diría”…
Catalina Solivellas
Nací en 1900 y pico en Mallorca. Me tropecé con el teatro casualmente, no era ni aficionada ni había antecedentes familiares. Antes de ser actriz sólo recuerdo los ballets del Bolshoi cuando venían al Auditorium con la Plisetskaya, y los espectaculos de Gades, El amor brujo, Bodas de sangre, Carmen. Las manos de la Hoyos y las de la Plisetskaya. Esos son mis antecedentes teatrales… Me apunté en Palma a un cursillo de teatro de 15 días, pero me lié y pasaron dos años en que, sin darme cuenta, ya sólo existía teatro en mi vida. Me fui a Bcn para estudiar teatro, pensando en volver al cabo de un año, pero calculé mal y han pasado 25 años… Primero, estudiar y trabajar para estudiar; después trabajar, trabajar y trabajar, y si sobraba tiempo vivir un poco… Al cabo de los años tuve y quise parar en Mallorca, mi isla. Y desde aquí, parada, escribí durante dos años una columna de opinión en el Diario de Mallorca, puse en marcha Etics, la escuela de teatro en Inca, y otros proyectos que están esperando su oportunidad… Estoy trabajando en mi isla por primera vez y en mi lengua materna, y así descubro matices insospechados que me conectan con mi gente más antigua.





















Esta entrada fue escrita el Viernes, agosto 5th, 2011 at 10:27 am y está archivada bajo las categorías Cine, Recomendaciones. Puede seguir los comentarios a esta entrada a través del RSS 2.0. Puede dejar una respuesta, o un trackback desde su sitio web.