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	<title>Revista Namaste &#187; Editorial</title>
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	<description>La web que impulsa el cuidado de la Tierra, el Alma y la Sociedad</description>
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		<title>Hacia una mente colectiva</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Jan 2012 09:30:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
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		<description><![CDATA[Es importante saber cómo afecta nuestra presencia al conjunto y cómo la interacción con el conjunto nos afecta como individuos. No olvidemos que la red emocional que nos mueve y nos conmueve es, la mayoría de las veces, más influyente de lo que creemos. Y hace que las cosas fluyan o no.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2012/01/manos-tierra.jpg"><img class="size-full wp-image-15336 alignleft" title="manos tierra" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2012/01/manos-tierra.jpg" alt="" width="372" height="340" /></a>Del mismo modo que la mente funciona gracias a la activación de redes neuronales, la sociedad funciona gracias a la activación de redes de comunicación.</p>
<p style="text-align: justify;">La transformación vertiginosa de las redes de comunicación que estamos presenciando está transformando la sociedad y reorganizando nuestros propios marcos mentales abriendo escenarios nuevos. El salto cualitativo que se ha producido en los últimos años en este campo está empezando a generar fenómenos de conciencia colectiva innovadores, fruto de la organización de mentes individuales en red.</p>
<p style="text-align: justify;">La organización en red es una nueva forma de relacionarnos, de trabajar, de generar proyectos, e incluso de vivir, que requiere nuevas habilidades y una transformación individual y colectiva para adaptarse al nuevo escenario. Los individuos que las conforman son creativos, innovadores y autónomos.</p>
<p style="text-align: justify;">En una red no solo son importantes los miembros que la forman; los vínculos, las relaciones que tienen entre ellos cobran un nuevo protagonismo. Y la clave del trabajo en red son los vínculos sólidos y sanos. Para desarrollar la habilidad de relacionarse, es necesario aprender a comunicarse con claridad; porque una vez que se establece la comunicación eficiente, pueden surgir la confianza y las sinergias en las que todos ganan.</p>
<p style="text-align: justify;">Este aspecto requiere responsabilizarse de los procesos emocionales propios. Ser conscientes de ellos facilita el establecimiento de vínculos sanos y la incorporación duradera a una red. Es importante saber cómo afecta nuestra presencia al conjunto y cómo la interacción con el conjunto nos afecta como individuos. No olvidemos que la red emocional que nos mueve y nos conmueve es, la mayoría de las veces, más influyente de lo que creemos. Y hace que las cosas fluyan o no.</p>
<p style="text-align: justify;">Teniendo en cuenta que cada uno vive su realidad, aprender a ponerse en el lugar del otro también es necesario. Entender su realidad para no someterle a la nuestra ni viceversa. En este caso, la escucha profunda, sin miedo a ser contagiado por las ideas y visión del otro, es imprescindible. Dejar espacio para que el otro sea y se exprese y pedir que se nos deje ser auténticos es fundamental. Y dejar de lado, definitivamente, los juegos de poder y el control de la información.</p>
<p style="text-align: justify;">Otro elemento que requiere una red es la generosidad. Aprender a dar y recibir equilibradamente para no bloquear el flujo de intercambio con el conjunto. En las redes, la generación de ideas y proyectos es colectiva. Se trata de una suma de individualismos que multiplica la inteligencia y genera algo común, supraindividual. Una mente colectiva donde el ser es al mismo tiempo inteligente y empático. Individual y no individual.</p>
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		<title>Editorial: ¿Necesitamos un nuevo contrato social?</title>
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		<pubDate>Fri, 13 May 2011 05:33:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
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		<description><![CDATA[Nuestro sistema institucional no está pasando por uno de sus mejores momentos. Constantes casos de corrupción, enfrentamiento destructivo entre partidos, escasez de propuestas estimulantes, alejamiento creciente entre el discurso político y las necesidades de los ciudadanos… El resultado es una mezcla de hastío e indignación que pone en peligro las libertades y derechos de los ciudadanos. La crisis económica que vivimos es también política, y sobre todo de valores éticos y de formas de pensamiento.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>“¿Cuál es el mejor gobierno? El que nos enseña a gobernarnos a nosotros mismos.” J. W. Goethe</em></p>
<p>Nuestro sistema institucional no está pasando por uno de sus mejores momentos. Constantes casos de corrupción, enfrentamiento destructivo entre partidos, escasez de propuestas estimulantes, alejamiento creciente entre el discurso <a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/05/contratosocial.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-11847" title="contratosocial" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/05/contratosocial.jpg" alt="" width="350" height="234" /></a>político y las necesidades de los ciudadanos… El resultado es una mezcla de hastío e indignación que pone en peligro las libertades y derechos de los ciudadanos. La crisis económica que vivimos es también política, y sobre todo de valores éticos y de formas de pensamiento.</p>
<p>Es un hecho que la participación de los ciudadanos en la política es insuficiente y no está a la altura de los tiempos que corren. La configuración institucional actual no es capaz de abordar los grandes retos a los que como sociedad nos enfrentamos: desempleo, crisis ecológica, modelos energético y de consumo, fracaso escolar… Y cada día queda patente cómo las instituciones públicas no pueden más que ir a remolque de las coyunturas económicas que marcan el ritmo, beneficiando a las grandes corporaciones y los intereses especulativos en perjuicio de las personas y el medioambiente.</p>
<p>Muchos de los mecanismos de gestión y participación públicas han quedado obsoletos, hasta el punto que quizá sea necesario un nuevo contrato social que actualice la relación entre los ciudadanos y el estado.</p>
<p>Ante este escenario marcado por la sumisión de los gobiernos a las élites financieras, una crisis política y un retroceso del bienestar de los ciudadanos, la apuesta sólo puede ser una revolución ética. Sin caer en un localismo estrecho ni nacionalismos excluyentes, debemos apostar por la relocalización de la economía y la política, y una reinvención de lo común. El espacio perfecto para que emerja una cultura del compartir y de la diversidad como patrimonio, que permita nuevas formas de redistribución de la riqueza y del tiempo de trabajo.</p>
<p>Más allá del resultado electoral que nos encontremos tras las elecciones, cada uno de nosotros podemos en nuestro día a día hacer los cambios que queremos ver en el mundo, con pequeños gestos y decisiones en nuestra vida cotidiana que vayan calando en nuestros representantes públicos para que tengan en cuenta:</p>
<ul>
<li>La soberanía alimentaria a través de la agricultura ecológica</li>
<li>Un nuevo modelo energético descentralizado basado en energías renovables.</li>
<li>La educación emocional y ecológica en las escuelas.</li>
<li>Tancar el conflicte lingüístic acceptant que som una comunitat lingüística mestissa i plural.</li>
<li>Modernización de las instituciones aplicando transparencia, eficiencia y honestidad. Y expulsando definitivamente la corrupción.</li>
<li>Agilización de la burocracia y apoyo a los emprendedores sociales.</li>
<li>Apuesta por la banca ética frente a la desregulación del sistema financiero.</li>
<li>Diversificación de la economía frente al monocultivo turístico para generar empleo y resiliencia.</li>
<li>Acabar con la especulación urbanística y financiera.</li>
<li>Apuesta valiente por la democracia participativa.</li>
</ul>
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		<title>Editorial: Las enseñanzas de JAPÓN</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Apr 2011 08:44:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
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		<description><![CDATA[En un contexto como el que vivimos de crisis sistémica, los colapsos se van sucediendo unos a otros, alimentando una megacrisis. Tras el batacazo del sistema financiero global en 2010, del que no somos capaces de recuperarnos, los acontecimientos en el norte de África y la catástrofe de Japón de 2011 han puesto encima de la mesa la crisis energética de nuestra civilización.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/04/japan.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-11437" title="japan" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/04/japan-1024x576.jpg" alt="" width="450" height="253" /></a></p>
<p><em>“La naturaleza no tiene prisa; sin embargo, en ella todo se consuma” Lao Tse</em></p>
<p>El pueblo japonés es admirable en muchos aspectos. Han superado en su historia grandes retos, y ahora les toca comenzar un nuevo capítulo de su historia. La magnitud de la catástrofe que hemos presenciado dificulta el análisis y nos enfrenta a cuestiones de gran calado. La exposición del ser humano a las fuerzas de la naturaleza, el camino de progreso que hemos escogido en los países industrializados, el suministro energético, el modelo económico, la crisis ecológica…</p>
<p>Deseamos que el impacto colosal que han padecido sea utilizado como palanca de cambio e inicien una reconstrucción hacia la sostenibilidad. Si aprovechan para rediseñar sus sistemas de una manera más respetuosa con las personas y el medioambiente, se podrán convertir en una potencia mundial del siglo XXI, resiliente y con capacidad para adaptarse a un escenario de escasez de combustibles fósiles y de crisis ecológica. Si Japón toma ese rumbo, es posible que otras partes del mundo lo tomen como referente y lo imiten. Todo ello puede significar el comienzo de una revolución global hacia la sostenibilidad.</p>
<p>En un contexto como el que vivimos de crisis sistémica, los colapsos se van sucediendo unos a otros, alimentando una megacrisis. Tras el batacazo del sistema financiero global en 2010, del que no somos capaces de recuperarnos, los acontecimientos en el norte de África y la catástrofe de Japón de 2011 han puesto encima de la mesa la crisis energética de nuestra civilización.</p>
<p>Estamos en un momento incierto, y tenemos muy poca perspectiva y demasiada velocidad para ver hacia dónde nos dirigimos. Poca reflexión y aprendizaje se observa en el cortoplacismo de los políticos, y la ciudadanía comienza a dar muestras serias de indignación.</p>
<p>Sin embargo, nunca en la historia se habían dado las condiciones para iniciar una transición global que rediseñe los sistemas humanos hacia un modelo nuevo y más respetuoso con las personas y el medioambiente. Una transición en este sentido no tiene precedentes en la historia de la humanidad. Pero es inevitable.</p>
<p>¿Cuántos puestos de trabajo se crearían al iniciar un cambio del modelo energético? ¿Cuántos empleos se pueden crear desmantelando centrales nucleares y construyendo instalaciones de energías renovables? Podemos hacerlo. El obstáculo son las grandes compañías eléctricas que se benefician de un sistema centralizado de distribución de la energía que les produce sustanciosos beneficios a costa de nuestro bienestar y posible desarrollo sostenible y los políticos incapaces de apostar por un cambio de modelo.</p>
<p>No estamos contra la tecnología, el progreso o el desarrollo. Apostamos por la tecnología apropiada. Aquella que contribuye al desarrollo del ser humano sin comprometer su salud ni la del planeta.</p>
<p>Es el momento. Hagamos el cambio. Hay mucho en juego. Y la opinión pública está ahora demasiado informada como para que le tomen el pelo descaradamente.</p>
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		<title>Editorial: Felicidad Interior Bruta</title>
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		<pubDate>Fri, 18 Mar 2011 04:55:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crecimiento Personal]]></category>
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		<description><![CDATA[Cada vez está más claro que los indicadores económicos no son suficientes para medir el bienestar de una sociedad. Sin embargo, los destinos de nuestra civilización y nuestras vidas están regidos por el Producto Interior Bruto (PIB). La salud de nuestra sociedad se mide por el número de coches matriculados, metros construidos, árboles talados, productos consumidos, teléfonos vendidos... pero obvian el estado de ánimo de las personas que viven en ella o la fortaleza de los ecosistemas que la acogen. Pese a que el PIB no es más que un anodino y, ciertamente, bruto, índice de crecimiento, nos lleva a todos con la lengua fuera. Trabajamos 50 horas por el PIB, pagamos hipotecas esclavizantes por el PIB, nuestros gobiernos recortan prestaciones sociales por el PIB, nos jubilaremos postmortem por el PIB. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/03/feliz1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-10823" title="feliz1" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/03/feliz1.jpg" alt="" width="384" height="256" /></a>Cada vez está más claro que los indicadores económicos no son suficientes para medir el bienestar de una sociedad. Sin embargo, los destinos de nuestra civilización y nuestras vidas están regidos por el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Producto_interior_bruto" target="_blank">Producto Interior Bruto (PIB)</a>. La salud de nuestra sociedad se mide por el número de coches matriculados, metros construidos, árboles talados, productos consumidos, teléfonos vendidos&#8230; pero obvian el estado de ánimo de las personas que viven en ella o la fortaleza de los ecosistemas que la acogen. Pese a que el PIB no es más que un anodino y, ciertamente, bruto, índice de crecimiento, nos lleva a todos con la lengua fuera. Trabajamos 50 horas por el PIB, pagamos hipotecas esclavizantes por el PIB, nuestros gobiernos recortan prestaciones sociales por el PIB, nos jubilaremos postmortem por el PIB.<br />
Si producimos, consumimos, destruimos… como el dios del crecimiento manda, todo va bien. Pero si el PIB cae una décima, empiezan a asomar por el horizonte los jinetes del Apocalipsis: crisis, recesión, ajustes, recortes… Pero, ¿hay vida más allá del dichoso Producto Interior Bruto? ¿Hemos venido a este mundo a producir o a ser felices? ¿A realizarnos o a consumir?<br />
Frente a esta realidad, cada vez más voces empiezan a pedir la creación de índices de medición alternativos, que en lugar de mirar a la producción pongan el foco en la felicidad de las personas. Porque  si algo se mide, existe y se puede gestionar.<br />
Es un hecho que el PIB deshumaniza a la persona y la convierte en algo secundario, un engranaje más del sistema de producción-consumo-residuo.  Y de los ecosistemas y la destrucción de recursos, ni hablemos: cuanto más se destruye, más crece el PIB. Así que ser anti-ecológicos, según este modelo, es bueno para la economía.<br />
Pese a que en nuestras sociedades el éxito social consiste en tener más coches, más televisores, más vestidos, más, más, más… empezamos a darnos cuenta de las carencias de un sistema que se desmorona.<br />
Los daños colaterales ya son demasiado evidentes como para disimular: la contaminación, la destrucción del paisaje, la pérdida de biodiversidad, el endeudamiento, la insatisfacción, la pérdida de sentido&#8230; El índice que realmente mediría el funcionamiento de nuestro sistema económico es el de Destrucción Interior Bruta (DIB).<br />
Es el momento de desbancar al PIB como brújula que señala nuestro norte. Una brújula que ya no funciona y que nos lleva al colapso, porque intenta hacernos creer que podemos crecer infinitamente en un planeta finito. Quizá toque medir y aumentar nuestra Felicidad Interior Bruta. Porque, como muchos intuimos, el verdadero desarrollo de una sociedad sucede cuando los avances en lo material y en lo espiritual se complementan.</p>
<p>Leer más:</p>
<p><a title="Butan" href="http://www.revistanamaste.com/butan-un-reino-en-busca-de-la-felicidad/" target="_self">Bután el reino en busca de la felicidad</a></p>
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		<title>Editorial: Nos han robado el tiempo</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Dec 2010 06:36:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
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		<description><![CDATA[¿A que no tienes tiempo? No te preocupes, nos pasa a todos. Si analizamos el drama de nuestra sociedad y le vamos retirando velos, pronto nos daremos cuenta de que detrás de la última capa está la mercantilización de la vida y el tiempo. En el núcleo de la crisis que vivimos está el tiempo. Hemos puesto el dinero, una forma de medir las cosas, por encima de aquello que mide: el tiempo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/12/nos-han-robado-el-tiempo.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-9788" title="nos han robado el tiempo" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/12/nos-han-robado-el-tiempo-300x196.jpg" alt="" width="300" height="196" /></a></p>
<p>¿A que no tienes tiempo? No te preocupes, nos pasa a todos. Si analizamos el drama de nuestra sociedad y le vamos retirando velos, pronto nos daremos cuenta de que detrás de la última capa está la mercantilización de la vida y el tiempo. En el núcleo de la crisis que vivimos está el tiempo. Hemos puesto el dinero, una forma de medir las cosas, por encima de aquello que mide: el tiempo. Tiempo y dinero se han fusionado en un matrimonio perverso que nos está alienando y haciendo de nuestras vidas una línea gris y monótona que no satisface a nadie. Ponemos nuestro tiempo al servicio del dinero en lugar de ponerlo al servicio de la felicidad y, ni siquiera, los que poseen dinero tienen tiempo para disfrutarlo.</p>
<p>La vorágine competitiva en la que vivimos nos ha absorbido y los procesos humanos se han acelerado del tal forma que a todos nos faltan horas. Sólo hay tiempo para competir, producir y consumir, y aquellas tareas que requieren tiempo: la solidaridad, la calma, el descanso, el juego, la conversación, el amor, la contemplación, el estudio… se están extinguiendo. Corremos tanto que nuestras mentes hiperactivas ya no saben parar. Somos incapaces de responder a todos los estímulos que recibimos. Todos corremos de aquí para allá sin saber muy bien por qué. Perseguimos metas, hipotecas, ventas, objetivos, fama, reconocimiento… corremos detrás del dinero para llegar a fin de mes y, con suerte, satisfacer algunos deseos que no nos aportan felicidad.</p>
<p>Y cuando paramos ya no sabemos qué hacer y matamos el tiempo, olvidando que somos tiempo y si matamos el tiempo estamos matando nuestras vidas.</p>
<p>Mientras no recuperemos nuestro tiempo, estaremos jugando el juego de quienes nos consideran como meros productores-consumidores. El enfoque en los resultados nos ha hecho perder el arte de vivir, la vida como proceso, el desarrollo personal y la solidaridad.</p>
<p>Por muy rebeldes que seamos, por mucho que queramos cambiar el mundo, por mucho que luchemos por la libertad, si no recuperamos nuestro tiempo estaremos jugando su juego, un juego cuyas reglas están diseñadas para utilizar nuestras necesidades y deseos en nuestra contra. Tenemos que reaprender a vivir el tiempo, con sus ritmos y ciclos. El tiempo no es oro, el tiempo es vida. El tiempo no es un valor material, es un valor espiritual. El tiempo no son horas ni minutos, el tiempo son momentos en el presente. Tómate tu tiempo, recupéralo, deja que te acaricie. Es tu bien más preciado.</p>
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		<title>Editorial: Siento que mis sueños se van cumpliendo</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Nov 2010 06:29:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Tugores</dc:creator>
				<category><![CDATA[Alma]]></category>
		<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[namaste]]></category>

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		<description><![CDATA[Se cumplen siete años de andadura de Namasté y mi amigo Alberto Fraile me invita a escribir unas líneas con motivo del aniversario de la publicación. Acepto el reto animado por las ganas de compartir mi experiencia con los lectores de la revista.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Se cumplen siete años de andadura de Namasté y mi amigo Alberto Fraile me invita a escribir unas líneas con motivo del aniversario de la publicación. Acepto el reto <a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/10/alberto-tugores.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-9110" title="alberto tugores" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/10/alberto-tugores.jpg" alt="" width="261" height="362" /></a>animado por las ganas de compartir mi experiencia con los lectores de la revista. Una experiencia de crecimiento que comenzó el día en que Alberto me propuso que trabajásemos juntos para crear una revista, una publicación independiente en la que podríamos tratar los temas que no tenían cabida en otros medios más convencionales, temas relacionados con el crecimiento personal, la ecología y movimientos de vanguardia. Para mi nacía el reto personal de crear algo nuevo, diferente a todo lo que había hecho hasta entonces, lejos del miedo que nos inculca esta sociedad y que nos ata a trabajar de cualquier cosa con tal de llegar a fin de mes subidos al tren desbocado del consumismo frenético. Tuve la suerte de ser partícipe de este maravilloso proyecto que es Namasté. Nos pusimos manos a la obra y dedicamos muchísimo esfuerzo entregándonos en cuerpo y alma, precisamente el alma que logramos implantar en la revista, una fuerza que salía de nuestro entusiasmo y que estaba dirigida en todo momento por la visión de mi socio. Elaborábamos la revista y paralelamente hacíamos un profundo trabajo espiritual. La gente palpaba esa luz en cada publicación y fuimos creciendo y consolidándonos.<br />
Gracias a Namasté aprendí que los sueños se hacen realidad, que puedes vivir aquello que seas capaz de imaginar. Pudimos ver a muchas personas inspirarse a través de nuestras páginas para mejorar en sus vidas.<br />
Hasta entonces había ayudado a Alberto a crear su sueño, era hora de pensar en mi propio sueño. Desde niño siempre quise ser actor, cantar, subirme a un escenario y expresarme delante de los demás. La experiencia de montar la revista había llenado mi mochila, ahora iba a poder dar un nuevo salto hacia mi sueño: crear mi propia compañía de teatro y actuar.<br />
Repetí el ritual que había iluminado la mente de mi socio cuatro años atrás, el mágico Camino de Santiago en el que nació la idea de Namasté, iba a ser el puente para iniciar una nueva vida.<br />
Han pasado tres años desde que dejé la revista, que quedó en buenas manos, Alberto es el alma del proyecto y me consta que está muy bien acompañado. En este tiempo he creado mi compañía de teatro, Triolé. Hemos estrenado un primer espectáculo con mucho éxito, incluso hemos recibido algún premio y ya preparamos el segundo montaje. Sigo con mi grupo de música: Caliu, con el que acabamos de grabar un disco. Además tengo la suerte de formar parte de los payasos de hospital de La Sonrisa Médica. Siento que mis sueños se van cumpliendo y lo más importante, hago lo que me gusta.<br />
Gracias a Namasté me acerqué más a mi sueño. Cada vez que me encuentro con un ejemplar sonrío y me alegro de que sus páginas sigan inspirando a otras personas, ayudándoles a perder el miedo y a vivir de forma más plena. Namasté está llena de buenos consejos, de buenas vibraciones y nos susurra verdades que otros medios se afanan en ocultar para mantenernos consumiendo, anestesiados, con la mente adormecida. En la revista tienen cabida nuevos valores, nuevas formas de ver el mundo que nos ayudan a ser mejores.<br />
Gran idea la de Alberto. Gracias por estar ahí. Larga vida a Namasté!</p>
<p><strong> </strong></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Editorial: Células de cambio</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Nov 2010 07:35:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[naturaleza]]></category>

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		<description><![CDATA[Nuestros líderes políticos y empresariales dicen que para salir de la crisis hay que consumir más. Que solo así volveremos a la edad de oro del crecimiento. Pero también saben, aunque esto no lo dicen, que cada vez hay más heridas abiertas en la naturaleza por nuestro sistema industrial basado en el consumismo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nuestros líderes políticos y empresariales dicen que para salir de la crisis hay que consumir más. Que solo así volveremos a la edad de oro del crecimiento. Pero también saben, aunque esto no lo dicen, que cada vez <a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/10/therefinishingtouch-com-flower.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8995" title="therefinishingtouch-com-flower" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/10/therefinishingtouch-com-flower-300x296.jpg" alt="" width="300" height="296" /></a>hay más heridas abiertas en la naturaleza por nuestro sistema industrial basado en el consumismo. Nuestros líderes saben, aunque lo ignoran, que la economía es una filial de la naturaleza. Si la naturaleza falla, la humanidad no puede seguir adelante. Reactivar el consumismo es como invitar a un diabético a comer un pastel azucarado. Incitar al consumo para salir de la crisis es un despropósito y una irresponsabilidad.<br />
Nuestros líderes saben, aunque evitan reconocerlo, que somos adictos al petróleo. En nuestra sociedad consumista todo depende de los combustibles fósiles y todos los datos apuntan a que el petróleo barato está llegando a su fin. Cuando esto suceda nos enfrentaremos a una gran crisis, mayor que la financiera que nos sacude. Sin petróleo no hay ni consumo ni empleo. Sin petróleo nuestra civilización no se concibe.<br />
Cuando un sistema es incapaz de resolver los problemas que surgen en su seno, o se disuelve o se transforma. Estamos frente a una encrucijada y es la hora de la creatividad. Ahora empieza la mejor parte de la historia, aquella que da sentido a nuestras vidas. Es el momento de convertirnos en sujetos del cambio y en artífices de la transformación.<br />
La buena noticia, y esto es algo que nuestros líderes no saben, es que en esta etapa de inicio hay multitud de iniciativas locales que están cobrando vida y son el vivero del futuro. En ellas está la esperanza de la recuperación económica y social porque están rediseñando los sistemas de alimentación, economía y energía. Proponen nuevos estilos de vida basados en la ética y conectados a la Tierra. Saben que la verdadera seguridad no radica en los bancos ni en los euros, radica en la naturaleza y en las relaciones. Saben que lo que hacemos a la naturaleza nos lo hacemos a nosotros y apuestan por reconectar con el mundo natural.<br />
Estas células de cambio están escuchando atentamente a los pueblos indígenas, a los agricultores y pescadores, a los ancianos y mujeres, porque estos colectivos están conectados a los ritmos y ciclos de la naturaleza. Y de ahí es de donde están llegando las soluciones para afrontar los retos de nuestro tiempo.<br />
En nuestra sociedad se producen alimentos en exceso y a la vez hay hambre. La riqueza se concentra en las manos de unos pocos y es muy evidente que existen formas más justas y equitativas de organizar las sociedades y que garantizan los recursos para las generaciones futuras. El reto para lograrlo pasa por conciliar los saberes tradicionales, la ecología y la tecnología apropiada.</p>
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		<title>Editorial: Las voces femeninas de namaste</title>
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		<pubDate>Mon, 18 Oct 2010 07:54:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Melanie LeBlanc</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
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		<description><![CDATA[Aprovechando la ocasión del 7º aniversario de la revista, quiero contarte mi historia personal como miembro de la tripulación de esta embarcación. Me consta que a lo largo de estos años, esta revista que parece tan pequeña ha tenido un impacto mayor o menor en la vida de muchas personas – sea por un artículo que les hizo reflexionar, un anuncio que les permitió encontrar un producto que buscaban, un evento al que acudieron y conocieron gente interesante. En mi caso, no te puedes imaginar hasta qué punto...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Aprovechando la ocasión del 7º aniversario de la revista, quiero contarte mi historia personal como miembro de la tripulación de esta embarcación. Me consta que a lo largo de estos años, esta revista que parece tan pequeña ha tenido un impacto mayor o menor en la vida de muchas personas – sea por un artículo que les hizo reflexionar, un anuncio que les permitió encontrar un producto que buscaban, un evento al que acudieron y conocieron gente interesante. En mi caso, no te puedes imaginar hasta qué punto&#8230;<br />
Todavía recuerdo perfectamente el día que me encontré el primer ejemplar de la revista, el número cero, cuya portada era un retrato de una flor. Ese día de octubre en el 2003, había ido a comer a un restaurante vegetariano en Palma, con mi hermana, y al lado de la puerta había una cestita con tarjetas, flyers. Me llamó la atención porque justo entraba un chorro de luz por la puerta de cristal, “iluminando” la revista. También me atrajo el <a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/10/dones.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-8757" title="dones" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/10/dones.jpg" alt="" width="345" height="316" /></a>nombre, Namaste. Mi hermana me estaba visitando de regreso de la India y conocía esta palabra que es un saludo hindú. Cogí la revista y me la llevé a casa. Y cada mes, empecé a buscarla. Cuando tenía algún momento libre, me refugiaba en un lugar tranquilo y la devoraba de principio a fin (con un poco de aceite de oliva y sal, está riquísima). Me resultaba tan curioso el hecho de que siempre salían temas que justamente habían sido los protagonistas de mis pensamientos y conversaciones en las últimas semanas. No podía ser casualidad&#8230; tanta sintonía&#8230; ¿Te ha pasado alguna vez?<br />
Un día, conocí al editor en persona, y se lo comenté. Fue el comienzo de una gran amistad. Tal era mi motivación por la revista que siempre me plantaba en la oficina para ayudar como voluntaria, hasta que un día se cansaron (entonces los socios eran los dos Albertos) y me dieron un puesto de trabajo de verdad. Desde entonces hemos atravesado varias tormentas, pero no hay nada como la experiencia para crecer&#8230;<br />
Mi experiencia en este proyecto ha sido en definitiva transformadora. Cuando cogí ese primer ejemplar hace 7 años, nunca me podría haber imaginado que acabaría siendo la coordinadora de la revista, que conocería a tantas personas estupendas que colaboran en este proyecto y que formaría una familia con el editor&#8230; Las vueltas que da la vida.<br />
Lo que sí creo que estaba escrito es que en una revista de estas características, tenían que participar activamente las mujeres, ya que más de la mitad de los lectores de Namaste son del sexo femenino, y también por una cuestión de equilibrio. Y aunque puede sonar un poco cursi, quiero dedicar unas palabras de agradecimiento a todas las mujeres que han colaborado de alguna forma con la revista: escritoras, fotógrafas, entrevistadas, artistas, anunciantes, empresarias, lectoras, trabajadoras, amigas, madres&#8230; No creo que las mujeres hayan estado nunca calladas y pasivas; en realidad creo que influyeron la historia de forma significativa en todas las épocas. Pero me alegro de que haya llegado la hora en que las voces femeninas se puedan oír claramente, y lo quiero celebrar. Mujeres namastianas, este aniversario también es vuestro, porque sois Namaste, y Namaste saluda la divinidad en vosotras.</p>
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		<title>Editorial: Namaste cumple 7 años</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Oct 2010 07:01:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Mallorca]]></category>
		<category><![CDATA[namaste]]></category>

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		<description><![CDATA[Ahora que hemos compartido 7 años de andadura, este mes que estamos de aniversario, me gustaría contarte algo sobre esta revista y lo que supone hacerla cada mes.
Me gusta pensar que Namaste es un pequeño barco artesanal, un llaüt, que navega en el agitado mar de los medios de comunicación. Tras 7 años de travesía, su tripulación ha aprendido a capear algunos temporales, a protegerse de los piratas que tratan de abordarla y a disfrutar de la calma chicha. Empezamos a intuir que lo importante del viaje no es el destino, sino la experiencia de viajar, la magia de compartir y relacionarnos y el placer de entregarse al esfuerzo sin pensar demasiado en el resultado. Hemos aceptado que no controlamos el proceso sino que somos conducidos por la Vida. Hemos aprendido que no podemos dirigir los vientos pero si colocar las velas. Y tenemos la certeza de que el viaje puede acabar en cualquier momento, lo que hace que cada instante tenga verdadero valor y que estemos profundamente agradecidos por todo lo vivido, que es mucho.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/09/DSC01784.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-8570" title="DSC01784" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/09/DSC01784-300x216.jpg" alt="" width="300" height="216" /></a>Ahora que hemos compartido 7 años de andadura, este mes que estamos de aniversario, me gustaría contarte algo sobre esta revista y lo que supone hacerla cada mes.<br />
Me gusta pensar que Namaste es un pequeño barco artesanal, un llaüt, que navega en el agitado mar de los medios de comunicación. Tras 7 años de travesía, su tripulación ha aprendido a capear algunos temporales, a protegerse de los piratas que tratan de abordarla y a disfrutar de la calma chicha. Empezamos a intuir que lo importante del viaje no es el destino, sino la experiencia de viajar, la magia de compartir y relacionarnos y el placer de entregarse al esfuerzo sin pensar demasiado en el resultado. Hemos aceptado que no controlamos el proceso sino que somos conducidos por la Vida. Hemos aprendido que no podemos dirigir los vientos pero si colocar las velas. Y tenemos la certeza de que el viaje puede acabar en cualquier momento, lo que hace que cada instante tenga verdadero valor y que estemos profundamente agradecidos por todo lo vivido, que es mucho.<br />
En este nuevo ciclo de 7 años que empezamos, Namaste asume el compromiso de llevar los temas que nos interesan al corazón de la sociedad. Es la hora de iniciar un cambio cultural que nos lleve del consumismo destructivo a la sostenibilidad. No son suficientes las medidas políticas para la transformación social, los retos a los que nos enfrentamos requieren de un cambio de visión. Un nuevo paradigma. Es el momento de que las cuestiones hasta ahora alternativas se conviertan en la corriente principal, es la hora de salir del ghetto, de ser constructivos y trabajar para llevar nuestra ideas a los centros de decisión. Es la hora del coraje y de la acción. Es la hora de aprovechar la crisis para rediseñar nuestros sistemas.<br />
Estoy muy agradecido al equipo que cada mes hace posible la revista: Melanie, Soraya, Fabián, Andrey&#8230; gracias por vuestra entrega. A todos los colaboradores cuyas aportaciones hacen que esta revista sea posible y a todos los amigos y lectores que nos permiten cerrar el círculo de la comunicación. Una de las cosas buenas de este trabajo es que lo hacemos con la ayuda de muchos amigos. Mucha gente nos ha demostrado su agradecimiento y su amor incondicional hacia esta revista. Y cada día nos ayudan desinteresadamente. Nosotros sentimos que Namaste es de todos, los que hacemos la revista simplemente somos la tripulación. Y nuestro norte, lo que anima esta revista, es un deseo sincero y profundo de dejar un mundo mejor para nuestros hijos.<br />
El corazón de esta revista son sus contenidos. Son el alma. Todos trabajamos para que sean de calidad y te lleguen de la mejor manera posible. La publicidad, el diseño, la administración, la redacción… todos trabajamos para seleccionar y hacerte llegar las mejores historias para ti. Es nuestra forma de contribuir a nuestra comunidad, de ganarnos la vida y de realizarnos profesionalmente. No hacemos esta revista para tener anuncios publicitarios, sino que tenemos publicidad para poder hacer esta revista. Tratamos de ofrecer el mejor servicio posible a quien se anuncia en Namaste. Gracias a ese intercambio comercial podemos financiar el proyecto, y logramos que los 15.000 ejemplares de Namaste y su página <a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/09/dhanyi-y-vish-payasos.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8569" title="dhanyi y vish payasos" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/09/dhanyi-y-vish-payasos-293x300.jpg" alt="" width="293" height="300" /></a>web lleguen hasta ti gratuitamente.<br />
Namaste no es un fin. Namaste es un medio que nos hemos inventado para aportar nuestro granito de arena al cambio de paradigma que se está produciendo. Y los momentos de crisis que vivimos son una oportunidad única para rediseñar nuestros sistemas y hacerlos más humanos y sostenibles.<br />
Hace precisamente 7 años. Una persona me dijo “para alcanzar el dominio de una disciplina hay que dedicar 21 años. Los 7 primeros años son de purificación, los 7 siguientes de aprendizaje y, después, llegan 7 años de gozo y maestría”. Según esta teoría, Namaste termina un largo proceso de purificación. Un periodo de ensayo-error a través del que hemos ido creando esta revista. Han sido 7 años en los que hemos descubierto la importancia de las relaciones, el reto de la comunicación interpersonal madura y la inteligencia emocional, de la sostenibilidad económica, de lo difícil que es ser ecológicamente coherente y de armonizarnos con el lugar que nos acoge. Si damos esta teoría como cierta, estamos en disposición de empezar a aprender. Me encantaría compartir los siguientes 7 años de aprendizaje contigo. ¿Nos acompañas en esta nueva travesía</p>
<p>Ahora que hemos compartido 7 años de andadura, este mes que estamos de aniversario, me gustaría contarte algo sobre esta revista y lo que supone hacerla cada mes.</p>
<p>Me gusta pensar que Namaste es un pequeño barco artesanal, un llaüt, que navega en el agitado mar de los medios de comunicación. Tras 7 años de travesía, su tripulación ha aprendido a capear algunos temporales, a protegerse de los piratas que tratan de abordarla y a disfrutar de la calma chicha. Empezamos a intuir que lo importante del viaje no es el destino, sino la experiencia de viajar, la magia de compartir y relacionarnos y el placer de entregarse al esfuerzo sin pensar demasiado en el resultado. Hemos aceptado que no controlamos el proceso sino que somos conducidos por la Vida. Hemos aprendido que no podemos dirigir los vientos pero si colocar las velas. Y tenemos la certeza de que el viaje puede acabar en cualquier momento, lo que hace que cada instante tenga verdadero valor y que estemos profundamente agradecidos por todo lo vivido, que es mucho.</p>
<p>En este nuevo ciclo de 7 años que empezamos, Namaste asume el compromiso de llevar los temas que nos interesan al corazón de la sociedad. Es la hora de iniciar un cambio cultural que nos lleve del consumismo destructivo a la sostenibilidad. No son suficientes las medidas políticas para la transformación social, los retos a los que nos enfrentamos requieren de un cambio de visión. Un nuevo paradigma. Es el momento de que las cuestiones hasta ahora alternativas se conviertan en la corriente principal, es la hora de salir del ghetto, de ser constructivos y trabajar para llevar nuestra ideas a los centros de decisión. Es la hora del coraje y de la acción. Es la hora de aprovechar la crisis para rediseñar nuestros sistemas.</p>
<p>Estoy muy agradecido al equipo que cada mes hace posible la revista: Melanie, Soraya, Fabián, Andrey&#8230; gracias por vuestra entrega. A todos los colaboradores cuyas aportaciones hacen que esta revista sea posible y a todos los amigos y lectores que nos permiten cerrar el círculo de la comunicación. Una de las cosas buenas de este trabajo es que lo hacemos con la ayuda de muchos amigos. Mucha gente nos ha demostrado su agradecimiento y su amor incondicional hacia esta revista. Y cada día nos ayudan desinteresadamente. Nosotros sentimos que Namaste es de todos, los que hacemos la revista simplemente somos la tripulación. Y nuestro norte, lo que anima esta revista, es un deseo sincero y profundo de dejar un mundo mejor para nuestros hijos.</p>
<p>El corazón de esta revista son sus contenidos. Son el alma. Todos trabajamos para que sean de calidad y te lleguen de la mejor manera posible. La publicidad, el diseño, la administración, la redacción… todos trabajamos para seleccionar y hacerte llegar las mejores historias para ti. Es nuestra forma de contribuir a nuestra comunidad, de ganarnos la vida y de realizarnos profesionalmente. No hacemos esta revista para tener anuncios publicitarios, sino que tenemos publicidad para poder hacer esta revista. Tratamos de ofrecer el mejor servicio posible a quien se anuncia en Namaste. Gracias a ese intercambio comercial podemos financiar el proyecto, y logramos que los 15.000 ejemplares de Namaste y su página web lleguen hasta ti gratuitamente.</p>
<p>Namaste no es un fin. Namaste es un medio que nos hemos inventado para aportar nuestro granito de arena al cambio de paradigma que se está produciendo. Ese es el verdadero fin de Namaste. Cuesta creer que somos capaces de ver las cosas de manera diferente a la que estamos acostumbrados por nuestra cultura. Vivimos a través de visiones que hemos heredado, y nos resulta difícil considerar que las cosas pueden no ser como las vemos. Pero es posible. Y los momentos de crisis que vivimos son una oportunidad única para rediseñar nuestros sistemas y hacerlos más humanos y sostenibles.</p>
<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/09/collage_namaste.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-8567" title="collage_namaste" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/09/collage_namaste.jpg" alt="" width="697" height="238" /></a>Hace precisamente 7 años. Una persona me dijo “para alcanzar el dominio de una disciplina hay que dedicar 21 años. Los 7 primeros años son de purificación, los 7 siguientes de aprendizaje y, después, llegan 7 años de gozo y maestría”. Según esta teoría, Namaste termina un largo proceso de purificación. Un periodo de ensayo-error a través del que hemos ido creando esta revista. Han sido 7 años en los que hemos descubierto la importancia de las relaciones, el reto de la comunicación interpersonal madura y la inteligencia emocional, de la sostenibilidad económica, de lo difícil que es ser ecológicamente coherente y de armonizarnos con el lugar que nos acoge. Si damos esta teoría como cierta, estamos en disposición de empezar a aprender. Me encantaría compartir los siguientes 7 años de aprendizaje contigo. ¿Nos acompañas en esta nueva travesía?</p>
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		<title>Editorial: Espacio íntimo</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Jun 2010 08:00:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Crecimiento Personal]]></category>
		<category><![CDATA[pareja]]></category>

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		<description><![CDATA[Cualquier persona que vive en pareja pronto se da cuenta de la necesidad de disponer de un espacio propio en el que pueda escucharse a sí mismo, desarrollar sus facetas creativas propias y cultivar la amistad más allá de la pareja.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><span style="font-size: 13.3333px;"><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/espacio_inside.png"><img class="size-full wp-image-7328 aligncenter" title="espacio_inside" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/espacio_inside.png" alt="" width="650" height="356" /></a></span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="font-size: 13.3333px;"><em>“Silencio, brisa y cordura<br />
</em></span><span style="font-size: 13.3333px;"><em>dan aliento a mi locura<br />
</em></span><span style="font-size: 13.3333px;"><em>Hay nieve, hay fuego, hay deseos<br />
</em></span><span style="font-size: 13.3333px;"><em>allí donde me recreo”</em></span></p>
<p style="text-align: right;"><em>(Antonio Vega)</em></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-size: 13.3333px;">Cualquier persona que vive en pareja pronto se da cuenta de la necesidad de disponer de un espacio propio en el que pueda escucharse a sí mismo, desarrollar sus facetas creativas propias y cultivar la amistad más allá de la pareja. Las obligaciones y responsabilidades, así como la dificultad para definir las propias necesidades, suelen ser grandes obstáculos para diseñar y disponer de ese espacio individual. Si embargo, su importancia es vital. Y si la pareja tiene hijos, la necesidad se multiplica. Muchas relaciones se erosionan e incluso se rompen por la falta de cuidado de la intimidad emocional y creativa de cada uno de los miembros de la pareja. Porque en ese lugar pueden nutrirse y así nutrir la relación.</span></p>
<p style="text-align: left;">Se ha publicado recientemente el libro “Los jardines secretos” (Ed. Aguilar) que aborda este asunto en profundidad. Se trata de un libro muy oportuno porque toca un tema que afecta a muchas parejas y la reflexión que provoca puede ayudar a muchas relaciones.</p>
<p>Esa falta de espacio de intimidad puede provocar la ruptura bajo el argumento “¡Es que me faltaba el aire!”. Pero en los casos en los que no se llega a ese extremo, la nostalgia de ese “<strong>espacio propio</strong>” aparece indirectamente en forma de agresividad o tristeza, e incluso de enfermedad, según la forma de ser de cada uno.</p>
<p>Josep López, uno de los autores del libro, explica que “hay un espacio de intimidad que es necesario respetar, un jardín privado emocional y creativo, que nos hace crecer como personas, que nos permite refugiarnos sin huir, desear sin miedo a los juicios, y hasta reinventarnos, si es preciso. Cada uno/a de nosotros/as tiene que velar por su jardín secreto, una parcela de nuestra vida que es básica para nuestra estabilidad emocional.</p>
<p>Los seres humanos necesitamos, para serlo de verdad y de forma adulta, construir nuestro propio jardín secreto, físico y/o psíquico. Dicho de otra forma, el jardín secreto es una necesidad humana, y su existencia, cuidado y respeto permite relaciones sanas y equilibradas en las parejas. Es más, la creación de ese lugar es indisociable de la <strong>evolución</strong> del individuo hacia la madurez y un síntoma de buena salud mental.”</p>
<p>Alguien podrá decir que se trata de egoísmo. Pero nada más lejos de la realidad. Se trata de encontrar el equilibrio, entre ser capaces de tener nuestro espacio y no invadir el de el otro. El respeto hacia el <strong>espacio íntimo</strong> de nuestra compañera/o no sólo es compatible con el amor sino que es imprescindible para que una pareja funcione. Es necesario del mismo modo que lo es un tiempo para la pareja, y un tiempo para la familia. Como dice López: “la persona que no posee su propia intimidad, porque la ignora o porque renuncia a ella, poco o nada puede aportar a la intimidad de la pareja o al desarrollo de la sociedad.”</p>
<p>Oportuno, verdad.</p>
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