21
abril
2011
Clima-X
Por Guillermo OrellColocó la pistola sobre su sien
completamente sudada,
apretó el gatillo; un reguero de agua
fría recorrió a placer su cabeza.
El calor era tan tórrido
que daban ganas de suicidarse.
Colocó la pistola sobre su sien
completamente sudada,
apretó el gatillo; un reguero de agua
fría recorrió a placer su cabeza.
El calor era tan tórrido
que daban ganas de suicidarse.
Esta entrada fue escrita el Jueves, abril 21st, 2011 at 8:31 pm y está archivada bajo las categorías Relatos de bolsillo. Puede seguir los comentarios a esta entrada a través del RSS 2.0. Puede dejar una respuesta, o un trackback desde su sitio web.