29

marzo

2011

Comededos

Por

Se mordía las uñas sin cesar, muerde que muerde.

Cuándo termino con ellas continuó devorando los resquicios de las yemas,

siguió compulsivamente con la epidermis bordeando los cantos,

luego le llegó el turno a la carne, dale que dale…hasta que encontró el hueso,

cuando llego a ese nivel, utilizó la punta de las falangetas para quitarse

los trozos que le habian quedado entre los dientes.


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Relatos de bolsillo


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