29
marzo
2011
Comededos
Por
Guillermo Orell
Se mordía las uñas sin cesar, muerde que muerde.
Cuándo termino con ellas continuó devorando los resquicios de las yemas,
siguió compulsivamente con la epidermis bordeando los cantos,
luego le llegó el turno a la carne, dale que dale…hasta que encontró el hueso,
cuando llego a ese nivel, utilizó la punta de las falangetas para quitarse
los trozos que le habian quedado entre los dientes.
Esta entrada fue escrita
el Martes, marzo 29th, 2011 at 5:47 pm y está archivada bajo las categorías Relatos de bolsillo.
Puede seguir los comentarios a esta entrada a través del RSS 2.0.
Puede dejar una respuesta, o un trackback desde su sitio web.
Dejar un comentario
Solo se publicarán mensajes que:
- sean respetuosos y no sean ofensivos.
- no sean spam.
- no sean
off topics
- siguiendo las reglas de
netiqueta, los comentarios enviados con mayúsculas se convertirán a minúsculas.
Esta entrada fue escrita el Martes, marzo 29th, 2011 at 5:47 pm y está archivada bajo las categorías Relatos de bolsillo. Puede seguir los comentarios a esta entrada a través del RSS 2.0. Puede dejar una respuesta, o un trackback desde su sitio web.