Conciencia global, experiencia local

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9 julio, 2010

Formar redes sociales es algo inherente al ser humano. Siempre lo hemos hecho. Pero con la tecnología el sistema nervioso social tiene ahora una nueva capa y las interacciones sociales disponen de un escenario más. Todo parece indicar que en poco tiempo y a consecuencia de su influencia el entramado social será muy distinto.

La colmena humana nunca había sido tan palpable y las relaciones que nos unen tan visibles. El impacto innovador de las redes sociales es que están en construcción permanente e involucran a individuos que se organizan para potenciar sus recursos. Crean nuevos vínculos y rompen una vez más las barreras geográficas y que pueden colaborar a instaurar una nueva ética y una conciencia global.

Evidentemente no son un sustituto de la amistad, simplemente sirven para que nos comuniquemos mejor que con las herramientas que teníamos antes. No suplen un encuentro, una conversación o un paseo, simplemente son una plataforma de comunicación e interrelación complementaria que nos permiten transmitir un mensaje a todos los miembros de nuestro grupo sin tener que decírselo uno a uno a todos nuestros conocidos. Al tiempo que estamos informados de lo que sucede en las redes de las que formamos parte.

Aunque aún no sabemos con claridad a dónde nos van a llevar porque no hay suficiente perspectiva, ya podemos intuir que pueden cambiar los equilibrios de poder y dar voz a los ciudadanos como nunca antes. Las redes articulan la masa y la hacen más poderosa frente a la élite y el poder. La fuerza del grupo permite sobre el individuo cambios que de otra manera podrían ser difíciles. A través de ellas se han convocado manifestaciones contra la corrupción, recogida de alimentos para emergencias sociales… y Obama dejó claro que con ellas se pueden ganar elecciones. Ahora los lectores corrigen a los periodistas, los consumidores ponen en su sitio a las empresas y los ciudadanos se enfrentan con sus políticos… Todo ello con luz y taquígrafos. En las redes sociales, el mérito y el prestigio tienen más influencia que el poder y el dinero. Muchas cosas se están dando la vuelta.

Una sociedad fragmentada en individuos aislados está condena a una democracia restringida. Sin embargo, las redes sociales pueden combatir este hecho y contribuir a una democracia más participativa y a una sociedad civil más interconectada y despierta. Algo muy necesario para afrontar los retos que tenemos delante.

Las redes sociales de Internet forman parte de la tercera revolución industrial que, como dice el economista Jeremy Rifkin en su Civilizacion Empática (Ed. Paidós) “podría extender la sensibilidad empática a la propia biosfera y a toda la vida terrena. La repartida revolución de Internet se está conjugando con la diseminación de las energías renovables, haciendo posible una economía sostenible que se gestiona localmente con vínculos en todo el mundo”.

Esta conectividad es paralela al gran reto de nuestro tiempo: el caos climático, cuya única solución realista pasa por relocalizar las actividades económicas. Ambas tendencias combinadas nos llevan al siguiente axioma a tener en cuenta en el futuro: conciencia global, experiencia local.

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6 comentarios

  1. rafael fosch dice:

    Me ha encantado el articulo…

  2. MARIA LUISA MOREIRA dice:

    Muy verdadero. Se da un acercamiento, virtual, pero acercamiento al fin, pues podemos enterarnos de cosas que nos conciernen y por otro lado, tenemos la facultad, que nos es imprescindible y a la cual tenemos un derecho inalienable, como seres pensantes y libres que somos de hacerla efectiva. El ser humano necesita formar redecillas e ir vinculandose unos a otros, la cual constituye una manera de interactuar bastante efectiva.

  3. nestor dice:

    Hola,
    Mirando tu artículo me encontre con esta gran información, que por cierto me intereso mucho, te aplaudo por esto, estare chequeando a mas contenido que estes escrbiendo en tu pagina… saludos.

  4. josé maría dice:

    Felicidades por tu artículo. Plasma a la perfección lo que muchos notamos. Veremos en que acaba tanta libertad (¿consentida?), por lo pronto en pocos foros que he estado hemos sufrido siempre de la presencia de auténticos saboteadores (“sicarios del diálogo”) que con notable oficio y quizás bajo sueldo, boicotéan y acaban en ocasiones consiguiendo el cansancio y abandono de personas decentes y la pérdida de algunas causas. Las fuentes de energía vitales para nuestra supervivencia, están en manos de pocos y trabajamos para ellos, esta fuente de relación y comunicación que son las “redes sociales” también son privadas, producen grandes beneficios y confiemos en que no produzcan también grandes mounstruos a los que a sus caprichos acabemos sirviendo. Perdón por tan oscura nube y gracias por vuestro trabajo.

  5. El crecimiento exponencial de las interacciones comunicativas nos está llevando a una expansión inimaginable de la conciencia, tanto social como espiritual. El conocimiento sin cortapisas ni barreras genera una dinámica nunca vista y está causando la aparición de fenómenos sociales desconocidos. La libre información, sin embargo, trata de ser controlada por actores oscuros que pretenden colocar sus venenosos huevecillos en los cerebros ingenuos o desinformados. De nosotros depende que la calidad no decaiga. De nuestro amor depende que las conciencias evolucionen del paradigma egóico al paradigma del servicio generoso a la sociedad, del amor incondicional por todos los seres vivos. Otro mundo es posible….si lo deseamos con Amor. Como siempre, los artículos de Alberto rezuman calidad e inteligencia. Felicitaciones.

  6. ccp dice:

    La ignorancia es el mayor pecado que podemos cometer los que vivimos en este
    rincón del mundo, que no será el mejor pero sí nos da la posibilidad de conocer
    por nosotros mismos, con sólo un poco de curiosidad.
    Según los filósofos el “yo” personal comenzó a perfilarse durante el Renacimiento.
    Era necesario para llegar a la individualidad. Ahora estamos en otro renacimiento:
    el holístico. Sin individualidad no se puede llegar a la unión porque nos diluiríamos
    en una totalidad infinita sin posibilidades de tener un centro energético propio.
    Creo que estamos en el buen camino cuando se pueden leer cosas tan interesantes
    como en este espacio.
    Namaste


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