Consumo consciente
Otra manera de adquirir productos
Por Alberto D. Fraile Oliver
En los últimos años nuestra economía ha ido evolucionando de capitalismo a consumismo. En este momento el consumo es la energía que mueve el motor de nuestra economía. Nuestra ansia por adquirir bienes y servicios es lo que mantiene engrasada la máquina económica. En este contexto, consumir no es sólo el acto de comprar un producto, es una manera de apoyar implícitamente unos procesos cuyas consecuencias medioambientales y sociales en muchos casos nos pueden parecer inaceptables. Muchas veces lo que potenciamos con nuestro consumo, con nuestro apoyo económico, puede ser contradictorio con lo que queremos potenciar a nivel social o medioambiental. Es decir, podemos ser defensores del medioambiente y de la justicia social, mientras que estamos apoyando con nuestro dinero, –muchas veces sin saberlo–, un sistema de producción que hace precisamente lo contrario.
Pese a que cada vez más gente está sensibilizada a este respecto, conseguir ser coherentes entre nuestras convicciones y nuestros actos como consumidores no es fácil. Hay una inercia difícil de superar y esto se debe principalmente a tres dificultades:
- Falta de información sobre las consecuencias sociales y medioambientales de los procesos de producción (en las etiquetas de las prendas de vestir, no pone si se han explotado a niños para tejerlas o si se ha contaminado un río para teñirlas, como en muchos casos ocurre). Esto solo se puede solucionar investigando e informándose. El hecho de que la información no esté a plena luz no quiere decir que no exista.
- Falta de alternativas donde comprar productos sostenibles. Una vez estamos sensibilizados no resulta fácil encontrar lugares donde adquirir productos alternativos. Los circuitos de consumo están casi monopolizados por grandes comercios en los que no es fácil encontrar productos que sean respetuosos con el entorno y la comunidad en los cuales se fabrican. Una de las contradicciones de nuestro tiempo es que aquellas personas que deciden comprar de otra manera más ética tienen que dedicar más tiempo y en muchos casos más dinero a conseguir un producto. Nadie dijo que fuera fácil. La conciencia siempre viene acompañada de responsabilidad: cuando tenemos la información y el conocimiento ya no podemos continuar justificando con nuestros actos (en este caso con el consumo) según que tipo de injusticias. De esta manera adquirir un producto deja de ser una forma pasiva de consumir, y pasa a convertirse en una forma activa de potenciar un tipo de economía más justa y solidaria.
- El sistema de creación de necesidades. El entorno social y mediático es muy hostil a la hora de cambiar de hábitos de consumo. La publicidad ya no se conforma en ofrecernos productos, insiste machaconamente en que necesitamos esos productos, hasta que se instala en nosotros un deseo casi irrefrenable de adquirirlos. Se basan en agrandar nuestro vacío interior para después llenarlo de productos, en muchos casos inútiles. Eso provoca el bucle insatisfacción-consumo-frustración, que mueve nuestra economía y que permite a unos pocos hacerse muy ricos a costa de los demás y del planeta que nos acoge. La alternativa es un periodo de desintoxicación televisiva. Deshacerse de la televisión y conectar con la naturaleza y sus ritmos es la mejor manera de salir de el mencionado bucle. Tal vez aprender a respirar conscientemente y a meditar puede ayudar a pasar el mono.
Cuando nos disponemos a adquirir un producto, nos podemos hacer algunas preguntas:
- ¿Para qué quiero este producto?
- ¿Lo tengo que comprar, o lo puedo conseguir de otras formas?
- ¿Qué efectos tiene sobre el medio ambiente?
- Si lo compro, ¿a qué empresa doy mi dinero escogiendo esta marca?
- ¿Cómo es esta empresa, a quién pertenece?
- ¿Cómo interactúa con las sociedades y con el medio?
Fuente: CRIC. Centre de Recerca i Informació en Consum
Consumir menos
Ventajas
- Necesitamos menos dinero, por tanto podemos trabajar menos o escoger más entre distintos trabajos.
- Ganamos tiempo para nosotros.
- Contribuimos a la sostenibilidad del planeta y nos liberamos de la insatisfacción permanente.
- Estudiando distintas formas de consumir aprenderemos cosas nuevas sobre cómo funciona nuestro mundo.
- Hacer cosas nosotros mismos nos permite aprender habilidades y sentirnos capaces y útiles.
- Valorar más las cosas nos hace disfrutarlas más al usarlas.
Dificultades
- Cambiar de hábitos.
- Adoptar actitudes que pueden resultar “raras” en la sociedad, cuestionar cosas que se dan por incuestionables.
- Nadar a contracorriente del mimetismo social y torrentes publicitarios.
- Necesitamos informarnos y aprender sobre temas y habilidades que desconocemos.
- Dedicar más tiempo a cosas que hacíamos automáticamente (como comprar o tirar algo a la basura).
- Valorar prioridades y redistribuir el gasto económico.
Cómo hacerlo
- Plantearnos si lo que vamos a consumir nos hace más felices y si incrementa nuestro bienestar.
- Comprar cosas de más calidad, que duren más.
- Comprar objetos reparables o con recambios.
- Controlar el consumo de energía (cuánto vamos en coche, qué temperatura tenemos en casa, ¿duchas de agua caliente de 15 minutos todos los días?, desde dónde vienen los productos que consumimos, viajes en avión…).
- Reparar siempre que podamos.
- Hacer nosotros mismos cosas usando recursos que tengamos a mano.
Un comentario para “Consumo consciente”
Dejar un comentario
Solo se publicarán mensajes que:- sean respetuosos y no sean ofensivos.
- no sean spam.
- no sean off topics
- siguiendo las reglas de netiqueta, los comentarios enviados con mayúsculas se convertirán a minúsculas.















Artículo muy interesante, muchas gracias.
Tiene mucho que ver con el movimiento de decrecimiento o simplicidad voluntaria.
Una buena alternativa al consumo es el trueque.