Taller de meditación integrativa

Comunicación y nuevo paradigma

La comunicación verbal y el nuevo paradigma

Nos adentramos en ella casi sin darnos cuenta. Nos modela y sostiene la interrelación con los demás. Da perfiles y consistencia a nuestra manera de pensarnos, de creernos y de leer ese complejo fenómeno  llamado realidad. Hablamos … de nuestra manera de hablar.

La comunicación verbal es inherente a los seres humanos y aunque el refrán dice que hablando la gente se entiende, una mirada a nuestro alrededor basta para darnos cuenta de que no suele ser así. Su práctica y su teoría se han desmenuzado. La importancia de una buena estructuración del mensaje tiene que ir acompañada de un registro formal que sea coherente y de un mínimo de códigos compartidos, sino seremos ininteligibles. El lenguaje verbal y el no verbal forman un matrimonio indisoluble. Vehiculan nuestra interioridad hacia el exterior.faceyoface

Nuestra manera habitual de comunicarnos está formateada con esta breve ecuación: “o tú o yo”. Según sea nuestro aprendizaje social y emocional, necesitaremos imperiosamente ser la persona que sabe, que puede, que manda, que domina, o temeremos visceralmente ser la que no sabe, no puede, no manda. Puede que hayamos aprendido a borrarnos y a dimitir de nuestra opinión. Tal vez nuestro hábito nos haga cargar con altas dosis de frustración, o identificarnos como víctima. ¿Tendemos a culpabilizar a los demás de todos nuestros males, a alejarnos de nuestra creatividad responsable? ¿Solemos aceptar un conflicto como una oportunidad para crecer? …

Esta actitud nos mantiene en la creencia de una individualidad desvinculada del entorno. Nos ata a la inercia, nos empuja a catalogar en blanco y negro a la persona y sus realidades. Nos hace avanzar por una senda excluyente. La dimensión del: “o tú o yo” tiene intensidades varias, que pueden desembocar en el consabido: “pasaré por encima de tu cadáver…”

El nuevo paradigma que está resonando en un número creciente de conciencias parece invitarnos a observar la complejidad de los fenómenos y encontrarles un sentido. La necesidad de orientación luminosa afecta tanto a los espacios internos como a los externos, los compartidos. ¿Cómo me relaciono conmigo mism@? ¿Cómo me posiciono frente al otro, y respecto al tema que está en juego? Para percibir en qué dirección avanzar tenemos una cita pendiente con la escucha en su acepción más amplia. Sin ella, difícilmente podemos contactar con nuestra interioridad, difícilmente podremos reconocer como norte el bien común.

El nuevo paradigma parece proponernos el funcionamiento de esta ecuación integradora: “y tú y yo”. Fácil de formular, nos va a pedir una implicación individual continuada, y trascender los imperativos egocéntricos. Ya en los años ochenta, Thérèse Brosse decía en su libro Conciencia-Energía: “los conflictos, cualesquiera que sean, no podrán tener fin más que cuando se haya trascendido la vinculación al ego, individual o colectivo.” (T. Brosse, Conciencia –energía, pag 51, edit. Taurus 1983).

Desde esta perspectiva, los espacios de interrelación personal nos invitan a un aprendizaje continuo, a desarrollar nuestro potencial humano, nuestra conciencia. Nos plantea un reto: salir de la competencia y avanzar hacia la co-creación.

Para avanzar por esta senda necesitamos aliarnos con el cuerpo. Inseparable de la encarnación de la conciencia, lugar de la acción y la experiencia, instrumento comunicador, ha estado demasiado tiempo sometido a la preponderancia de lo racional. Regresar a él va a modificar nuestra manera de vivirnos y de interrelacionarnos. El pensamiento, la emoción, la fuerza, la voz, el alma, habitan en el cuerpo. La comunicación verbal enonverbalcommunication-main_Fulln camino hacia el nuevo paradigma necesita un cuerpo consciente, un ser consciente.

Cuando lo habitamos, el eje vertical nos ubica en nuestra singularidad, nos organiza entre el cielo y la tierra, nos conduce hacia la escucha y el lenguaje. La horizontalidad  que emana desde el corazón reconoce la existencia de l@s demás, propicia la fluidez del dar y recibir. Asumirnos como instrumentos comunicativos requiere una alineación diaria. Ya que estamos interrelacionad@s con todos los fenómenos, aportemos armonía y belleza a esa sinfonía compartida. Necesitamos practicar la capacidad de ejercer el posicionamiento empático. Por encima del juicio dual, el respeto al ser se impone, más allá de los acuerdos o desacuerdos por negociar. De camino hacia ese amor universal, la responsabilidad personal nos sale al encuentro.

Nada mejor que una experiencia formativa en grupo para que estas ideas dejen de ser meros conceptos y pasen a ser una experiencia vivida., llena de sentido y de recursos motivadores, con herramientas concretas para hacer el balance y restablecer los desajustes.. Así podremos avanzar en el desarrollo de nuestra autoridad natural y empezar a encarnar nuevos modelos de participación social.

Ana María Vidal impartirá en Mallorca un curso de Comunicación verbal y nuevo paradigma los días 13 y 14 de febrero.

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