Si cerráis la puerta a todos los errores, también la verdad se quedará fuera. — Rabindranath Tagore

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“De Raiz” Fruto de la manga

Música del lado del corazón

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Reivindicando el folklore latinoamericano, y con un buen puñado de canciones que salen de sus mágicos sombreros. Sus sonidos se basan en lo acústico: versiones de Caetano Veloso, temas propios y un sinfín de temas folklóricos capaces de transportarte a lugares paradisíacos .

Todos los componentes de ‘Fruto’ están de acuerdo en algo: en directo es como mejor suenan. Así lo constato, ya que he tenido el placer de escucharlos en vivo en varias ocasiones y es entonces donde adquieren un mayor brillo.

He quedado con ellos en un pequeño restaurante con terraza donde suelen reunirse. Es un lugar que se ha convertido en su punto de encuentro, donde esperan hasta que todo el grupo este presente para empezar a tocar. Hoy, en la calle.

Estoy con Gustavo sentada en la terraza. Me presta su sombrero verde de fibra de coco. Es el mismo sombrero que utilizará en su concierto. Siento que ese sombrero es un símbolo del grupo.

El siguiente en llegar es Omar, con su sonrisa perenne y vestido con un colorido poncho de verano. Con él, sus instrumentos. Se ha sentado en la plaza y toca el jalam, un extraño instrumento de cuatro cuerdas. Me cuenta que este instrumento es de los más antiguos, madre de la guitarra, y que se toca en Senegal, Mali y Guinea, pero que es en su país donde más se utiliza. Omar se pone a tocar y me pide que cante algo, a modo de improvisación. Soy tímida pero hago lo que me pide, al fin y al cabo me encuentro ante  un griot, músico hijo de músicos, nieto también de músicos… me cuenta que él sabe la historia de sus antecesores, que sabe de once generaciones de su árbol genealógico.

Dice que su jalam es mejor que un piano, y que cuando enchufa su instrumento todo el mundo baila. Le creo.

Me hablan de que para ellos tocar en la calle representa su sustento, y que son muy afortunados de vivir de su música. Antes para algunos era un lujo poder dedicar un tiempo a la música compaginando sus otros trabajos. “Ahora durante los conciertos en la calle, ensayamos y vamos creciendo. Además lo bonito es que la música sea capaz de juntar a gente dispar y que no se conocen, todos al ritmo de un mismo latido”, apunta Gustavo.

Más tarde llega Mariana, bella y sencilla con un vestido largo. Hablando con ella una se da cuenta de que es una mujer inteligente que se apasiona con todo lo que hace, Mariana empezó a los cinco años a tocar el piano y a los 23 ya había acabado su carrera musical. “Estoy muy contenta con mi formación clásica, la escuela a la que yo iba era una escuela antigua y he dedicado toda mi vida a la música.”

Les pregunto cómo son como grupo y Mariana me responde somos todos muy diferentes, pero a la vez tenemos una relación como de familia. Olvidamos nuestros problemas cuando tocamos y eso es lo que llega a la gente. Hablamos sobre cosas serias y también sobre cosas banales. Nos reímos mucho”.

Mariana además de músico, es pedagoga y me cuenta que fue en una reunión mundial de la pedagogía alternativa Frenet donde se inspiró para volver a retomar la música. Dice aprender mucho de sus alumnos y que no sabría decir quien aprende más, ellos o ella. Le pregunto por su peculiar manera de cantar a lo que me responde que viene de sus raíces folklóricas. Su padre es folklorista y ha sido en Mallorca donde ha tenido más tiempo de investigar ese tipo de música.

A la cita van llegando Lázaro, excelente contrabajista cubano, y poseedor también de una bella voz y Narada, el percusionista del grupo.

Gustavo, la sincera e intimista voz de ‘Fruto’ me sorprende dándome su particular visión de la vida: “Es algo tan bonito como desarrollar la capacidad de redescubrir la fe, descartando todos los miedos posibles… Quizás para que esto suceda debo apagar todas las velas de las falsas creencias y aceptar que no soy en absoluto espiritual. Encuentro en esta perspectiva un proceso más enriquecedor, o dice la canción “vuela bajo, que abajo está la verdad”.

Mariana añade: “La espiritualidad es fundamental como energía. Es la base de cada cosa, existe en cada cosa, sin espiritualidad el mundo no tendría sentido, la espiritualidad es creer en ti mismo, en la vida, creer en las buenas cosas, el poder de creer. Si esta fuerza es verdadera, y eres músico, lo puedes transmitir fácilmente”.

Narada también pone su voz a este tema: “La espiritualidad es un estado de plenitud mental e interior, un estado de conciencia más elevado y sin miedos. No creo que haya más secretos. El mundo será del que camine sin miedo”.

¿Con estas palabras quién puede resistirse a escuchar a ‘Fruto de la manga’?

Les pregunto sobre las estupenda versiones de Caetano Veloso en su disco. Gustavo me da la respuesta rápidamente: “Fui a ver un concierto de Caetano en Buenos Aires y me emocionó tanto que decidí escuchar más de su música, es una referencia enorme. Me pareció una persona muy íntegra”.

Bueno, ahora debo dejar que los músicos hagan aquello que aman. Dan los últimos sorbos a sus cafés y se disponen a tocar cerca de la Plaza de Cort.

Nota:

‘Fruto de la manga’ es una formación cosmopolita integrada por cinco músicos: Gustavo Libobeiro (voz, guitarra y charango), de Argentina; Lázaro González (contrabajo), de Cuba; Omar Nang  (guitarra ,charango y jalam), de Senegal; Mariana Dimova (viola y violín), de Bulgaria; y Narada (percusión), de Venezuela. Acaban de sacar “Abracadabra”, su primer disco.


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