Democracia participativa

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20 noviembre, 2008

 

15M

Quienes tienen intereses en el modelo político y económico actual disponen de argumentos muy astutos para conservarlo y utilizan las debilidades propias del individuo (consumismo, individualismo,…) para perpetuarlo. Niegan que la participación sea posible en la vida real y defienden que es necesario protegernos de nosotros mismos, de nuestra ignorancia y de nuestra falta de objetividad y que sólo los especialistas podrán determinar lo que nos conviene. Añadido a una tecnocracia obstaculizadora, se da una tremenda resistencia a compartir el poder.

La verdadera democracia

La democracia participativa no es más que lo que muchas personas piensan que debería ser la Democracia. Consiste en desplegar nuestra inteligencia colectiva a través de un sistema político vivo que se sustenta sobre la conciencia ciudadana. En lugar de la estructura piramidal inamovible que tenemos hoy día.

Necesitamos una nueva forma de organización política y social que esté a la altura de nuestras capacidades actuales como seres humanos. Si bien nuestro modelo actual, la democracia representativa, ha supuesto avances respecto del pasado, en la actualidad tiene innumerables síntomas de insatisfacción ciudadana. Destaca gravemente su incapacidad para responder con urgencia a dos fenómenos tales como el cambio climático y la globalización económica. Los ciudadanos y ciudadanas del mundo podemos y debemos asumir un nuevo protagonismo en la política. Una política que aumente nuestra cohesión social, nuestra libertad y nuestro bienestar personal y colectivo.

La Democracia Participativa ya funciona en muchas localidades de muy distintas características; pobres, ricas, estados, barrios,…y lo que comparten es que disponen de instrumentos para que la ciudadanía tenga una mayor participación y control en la toma de decisiones políticas partiendo de principios como el debate y la cocreación. El modelo facilita una capacidad organizativa para que sean los ciudadanos quiénes influyan directamente en todos los planos de la vida pública; política, economía, estatal,…

Varias razones apoyan la validez de la democracia participativa; aprovecha las experiencias y la capacidad de todos; se acerca al nivel local dónde la población tiene la mayor autoridad sobre sus vidas; promueve la legitimidad; desarrolla las capacidades relacionadas con ser mejor ciudadano; mejora la calidad de vida tanto por los resultados políticos como por la actividad en sí;… Las experiencias existentes demuestran que la política se transforma en algo que funciona para la gente, deja de ser distante y se convierte en asunto de interés personal real. Hablamos de una democracia que pone el diálogo constructivo, la búsqueda y la creación de consenso, la resolución de conflictos activa y positiva, la solidaridad,… no en un futuro idílico y teórico que nunca llega, sino en su modus operandi cotidiano.

Partidos-red

Entonces, ¿Cómo podemos alcanzar este modelo de idealismo político? Hay dos ámbitos relacionados; por un lado, el aparato político, y por otro, el corazón de la sociedad misma, nuestra calidad de ciudadanía. Para empezar, la clase política deberá hacerse más social y tendrá que desprofesionalizarse considerablemente, mientras que la sociedad tendrá que hacerse más política. En cuanto al aparato político es necesario desarrollar leyes para los nuevos procedimientos. Los partidos políticos, como hoy se conciben, deberán remodelarse a partidos-red. El rol de los técnicos aparecerá como importante en todos los ámbitos pero será neutral y de asistencia a los procesos de la ciudadanía, asesorando y facilitando información política para la mejor gestión de los debates y los procesos de decisión. Destacarían, también, las medidas de control y de transparencia informativa, así como los procesos de descentralización administrativa y política. Cabe destacar el tremendo potencial de la todavía joven democracia electrónica, apoyada en la red.

La clave para el desarrollo de la ciudadanía está en la comunicación y el estilo de trabajo en red y su creatividad para reinterpretar lo que le viene en función de sus condiciones locales. Se apunta a un proceso continuo y cercano de autogobierno que se desarrolla por la vía del debate y el discernimiento, destacando que la verdadera Democracia tiene que ser, necesariamente, amateur. Éstas condiciones generan respeto, empatía y un mayor ambiente de comprensión y de cooperación.

Instrumentos para otra política

En cuánto a los instrumentos políticos como tales, algunos ejemplos van desde el “Presupuesto Participativo” hasta la “Iniciativa Legislativa Ciudadana”, o el “Referéndum”. Hay espacios como las “Organizaciones vecinales” o los “Foros”, o procesos como la “Agenda Local 21″ que busca una visión local integral y sostenible al igual que las “Transition Towns” que pretenden lograr una respuesta comunitaria a las exigencias del cambio climático. Y mecanismos como la “Consulta ciudadana” o la “Audiencia”.

Para implementar estos instrumentos es útil determinar las necesidades políticas más urgentes o que sean una mayor “palanca de cambio” del contexto local, aceptando que la transformación sólo puede ser un proceso gradual. El desarrollo de innovaciones democráticas debe partir del propio impulso de la sociedad, debidamente informada o preparada para analizar su actualidad y plantear hipótesis sobre su “próximo paso inmediato”. Suelen ser activistas o técnicos humanistas quiénes realizan tal servicio al despliegue político, y lo efectúan mediante una alternancia constructiva de investigación y acción.

La democracia participativa no está en absoluto libre de dificultades, a pesar de que merezca la pena y sea necesaria. Hay que mantener un equilibrio entre innovación y practicidad, así como evitar abrumarse improductivamente con nuevos mecanismos políticos. Además, algunos procesos necesitan un tiempo considerable y es muy importante una gestión del tiempo acertada. También conviene establecer que, con los asuntos especializados y complejos (como por ejemplo, la economía) se deben delimitar bien los ámbitos de decisión de la ciudadanía y debe haber un buen mecanismo representativo intermediario.

¿Qué puedo hacer yo?

Si la física cuántica que tanto se está difundiendo nos dice que la percepción es un acto participativo, quizás sea el momento de repensar nuestro modelo político. Las personas de esta sociedad tenemos una gran vacío socio-político que llenar. Si te das cuenta de que de ti depende, vas bien. Puedes informarte y aprender de qué manera la democracia participativa ya existe en otras comunidades o reflexionar sobre cómo podría empezar a aplicarse en tu contexto. Si quieres una política con inteligencia y corazón, divulga la idea, haz presión para que las asociaciones, los movimientos sociales y los partidos políticos acepten la democracia participativa y la incorporen, empezando por crear espacios y canales de participación efectiva. Acostumbrémonos a pensar que la política debe estar fundamentalmente en el plano ciudadano y en segundo lugar, en el de la Administración. Apostar por la sociedad y por la esperanza es apostar por la democracia participativa.



3 comentarios

  1. Arcabuz dice:

    Lo encuentro interesante y muy dificil de llevar a cabo, se basa en una cultura democratica participativa de la población, pero bueno, es una opción.
    Copio y pego:
    Para empezar, la clase política deberá hacerse más social y tendrá que desprofesionalizarse considerablemente, mientras que la sociedad tendrá que hacerse más política. En cuanto al aparato político es necesario desarrollar leyes para los nuevos procedimientos. Los partidos políticos, como hoy se conciben, deberán remodelarse a partidos-red.
    Saludos.

  2. rafael fosch dice:

    La Democracia participativa es la consecuencia evolutiva y lógica de una sociedad ma
    dura y consciente. En ello hay un cambio de actitud que adviene de comprender muy
    en lo profundo todo el proceso de la Vida a nivel individual y como consecuencia a ni-
    vel colectivo… Claro esta, en su ignorancia, la clase política no le interesa que suceda
    eso, ya que su yo (como cosa importante) no le deja ver el nosotros, vosotros y ellos.
    En tiempos del franquismo decíamos que el fútbol, el boxeo y los toros era utilizado
    para adormecernos y no ver más allá sino nos planteábamos un por qué, el por qué de
    todo y por todo… Hoy en día se ha extendido el divide y vencerás no sólo por el fútbol
    y los toros sino en darnos diversión y evasión en todos los ámbitos, desde culebrones
    en todos los terrenos, juegos por todos los medios, sexo como lo imprescindible a to-
    das bandas, mensajería subliminal, globos sonda, etc… Y en este sentido estamos más
    divididos interiormente que nunca, porque nos lo hemos creído todo y lo asumimos
    como nuestro, necesario y “liberador” ¿?… Si caemos en ello participamos de Matrix
    en toda su extensión y sentido. Si por el contrario, empezamos a preguntarnos todo el
    proceso del vivir, del sentido de la vida, del vivir con sentido, etc. hacemos una peque
    ña brecha en la nube y quizás, pueda penetrar la luz del sol…

  3. rafael fosch dice:

    Gracias Sr oportunista ¿le debo algo?…


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