Existen tres clases de inteligencia: la inteligencia humana, la inteligencia animal y la inteligencia militar. — Aldous Huxley

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Dinero para fortalecer la economía local y la comunidad

El ejemplo (exitoso) del crédito Damanhur

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Hace tiempo que hay una intuición común que se va transformando en certeza: el dinero, la forma de diseñarlo y de usarlo están en el centro de la mayor parte de los “desaguisados” del sistema. Y que la crisis energética, la crisis ambiental y la crisis económica están íntimamente relacionadas.

También se pone en evidencia que el proceso por el cual los bancos crean dinero de la nada a través de los prestamos con interés fomenta la competencia sistemática entre los participantes, estimula de forma constante la necesidad de un crecimiento económico permanente, y concentra además, la riqueza gravando con impuestos ocultos a una gran mayoría en favor de una pequeña minoría. Todo ello coloca a la sociedad en una espiral destructiva de superproducción y consumismo que inevitablemente hace crecer la contaminación tanto global, como per capita, por más retoques locales que se hagan. Y en la que inevitablemente, porque esta diseñada así, la diferencia entre los ricos (ya sean individuos, naciones o países) y los pobres, se hace cada vez mayor. Puesto que la riqueza de los primeros se nutre de la de los segundos.

Por otro lado, la magia y el misterio rodean el proceso monetario; el dinero está impregnado de las connotaciones tanto sagradas como diabólicas que la sociedad a través del tiempo le ha ido otorgando, además de estar cargado con un montón de creencias, premisas ocultas, emociones y aspectos que nos afectan mucho puesto que dedicamos una gran proporción de nuestra energía física, emocional e intelectual a obtener, guardar y gastar dinero.

Monedas complementarias

Para comprender las razones que dan vida a un sistema de monedas complementarias es útil volver al antiguo concepto de dinero: “El dinero es un acuerdo interno en una comunidad que permite utiliza ‘algo’ como bien de intercambio”.

Hoy existen en el mundo más de 4.000 sistemas de monedas complementarias. Algunos de ellos están basados en el tiempo (atribuyendo un valor a las horas-trabajo de los participantes), otros funcionan como sistemas de crédito recíproco, otros están “respaldados” por una referencia externa (un bien o un servicio).
Estos sistemas nacieron por razones diferentes, pero mayormente en épocas de crisis económica, para fomentar sobretodo la reciprocidad, la cooperación, la solidaridad y el sentido comunitario. Promocionan la planificación a largo plazo, estimulando invertir en actividades productivas más que en acumular dinero, alientan los intercambios y la cooperación a través de la circulación del bien de intercambio al que, habitualmente, se le atribuye un valor ético e ideal. Uno de los ejemplos más exitosos está teniendo lugar a los pies de los Alpes, en Italia.

El crédito de Damanhur

La Federación de Damanhur es una eco-sociedad basada en valores éticos y espirituales. Fundada en 1975, cuenta con más de 1.000 miembros y se extiende sobre un amplio territorio del valle de Valchiusella, a los pies de los Alpes. Esta compuesta por 44 pequeñas comunidades y ecoaldeas (en cada una de las cuales vive una veintena de personas) con una estructura económica, social y política propia en continua evolución, que promueve una cultura de la paz y la sostenibilidad ecológica.
El Dr. Alberto Filetti, economista y experto en monedas complementarias, vive en la Federación de Damanhur desde el 1983. En sus más de 20 años de trabajo para la Federación ha estudiado y aplicado el sistema de moneda complementaria damanhuriano llamado “crédito”. Es técnico de la empresa financiera del grupo llamada “DES”, que promociona un sistema de economía sostenible y de inversión ética. Actualmente es responsable del Departamento de Economía y Trabajo de Damanhur, que gestiona el “Crédito”.
El crédito es quizás el más estable y comprobado sistema de moneda complementaria existente en Europa.

El crédito nace hace 30 años, inicialmente con pocas personas (50-60). Ahora son más de 1.000, en 44 comunidades que desarrollan más de 100 actividades económicas distintas, generando un movimiento económico incluso más allá de la Federación, con centenares de adheridos relacionados con el sistema del crédito. Sistema que ha ayudado a dar fluidez a las relaciones comerciales, favorecer el mantenimiento del capital en la zona para que pueda reinvertirse en beneficio de la economía, las empresas y las actividades locales, es decir, regenerar la economía regional, y activar con ello un proceso de recuperación biorregional que incluye la repoblación de la zona.
Precisamente el proyecto arranca en un momento de depresión post-industrial (el cierre de Olivetti) y tiene un origen solidario: crear fondos de ayuda, pensiones y solidaridad.

Aún antes de la inauguración de la primera aldea-comunidad, el grupo de fundadores decidió poner en común los ahorros personales de cada uno, lo que permitió adquirir y construir las primeras viviendas. Se decidió utilizar unos bonos para los intercambios y los servicios internos de la comunidad y, así permitir a los ciudadanos damanhurianos utilizar las liras para la compra de materiales y continuar con el asentamiento de la comunidad. Estos bonos eran, en efecto, los créditos, que cubiertos por una cantidad equivalente en liras, las sustituían en el uso interno de dinero en la comunidad.

La comunidad se fue estabilizando y puso en marcha diferentes actividades y servicios utilizados ampliamente por sus miembros, mediante el uso de créditos. Gracias a este sistema, la distribución y la creación de bienes y riqueza aumentó mucho. La velocidad y la posibilidad de efectuar muchos intercambios internos fue una garantía óptima para dar solidez al crédito. Se procuró también sustituir la cobertura en liras por la cobertura en bienes inmuebles, adquiridos poco a poco por la comunidad, para no vincularla necesariamente al dinero corriente depositado, que podía utilizarse como factor de liquidez.

Con el tiempo el sistema se perfeccionó, y el crédito se convierte en el instrumento de cambio aceptado recíprocamente en la Federación. Para evitar problemas legales, han evitado el término “moneda” y utilizan el de “divisa complementaria”.

Al principio el valor del crédito está vinculado a la lira, luego se equipara con el euro. Aunque pueden usarse euros, todas actividades internas de la Federación se hacen en créditos. Para priorizar su uso, se hacen descuentos del 5 % al comprar en créditos. Hay maquinas de cambio de divisas para los visitantes, muy abundantes durante todo el año.

En la Federación se realizan mas de 100 actividades económicas distintas, organizadas en cooperativas. En estas se decide en asamblea donde se realizan las inversiones. Las cooperativas se agrupan en un consorcio: DH Crea, que garantiza la ética y la calidad de sus productos, y permite potenciar la red productiva y comercial. Red a la que se adhieren también personas y empresas mas allá de la Federación, a través de un sistema de convenios, favoreciendo e incrementando así la economía de la Valchiusella, la biorregión donde está asentada.

Al principio tenían relaciones con la banca convencional, lo que producía diversos problemas: la inversión masiva en bancos exteriores robaba la autonomía de la Federación, y no garantizaba inversiones éticas. Y por otro lado si se piden prestamos externos es necesario tener euros para pagar. Por ello crean su propia estructura financiera con fundamento ético y transparencia: “DES”. Con ella se garantizan los ahorros de los miembros y con ese dinero se financian las asociaciones, cooperativas, prestamos; lo que permite conectar las dos realidades, la economía “normal” y el crédito.

Como no pueden crear un banco, la estructura consiste en dos cooperativas interrelacionadas: una para la recogida de ahorro y otra para otorgar prestamos y hacer inversiones. Ha costado mucho construir esta estructura, pero ahora funciona perfectamente, atrayendo incluso inversiones de fuera de la Federación.

Tienen una reserva en euros por si fuera necesario “la reconversión” inmediata a esta moneda. El Dr. Filetti advierte que hay que tener cuidado, hay que saber cuanto patrimonio hay detrás de la divisa, cuantos créditos hay en circulación y cuanto crecimiento crea; cuanto más fuerte sea este, menos reservas serán necesarias. El crédito tiene un aspecto mágico: al extenderse la moneda, se extiende su intención.

No se cambian las cosas luchando contra la realidad existente. Para cambiar algo, crea un nuevo modelo que haga obsoleto el modelo existente.

El mundo, no va a ser cambiado por mentes con nuevos programas, sino por nuevas mentes sin programas.

Más información: www.damanhur.info/it


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