Eco-cidio junto al mar
Los Acuerdos de Cancún afianzan el nuevo eco-colonialismo
Por Ana Digón
¿Recordáis el cuento del traje nuevo del Emperador? Dos sastres muy pillos le prometen al Emperador un traje que será invisible para los estúpidos o incompetentes. Al verlo desfilar por la ciudad, tan solo un niño pequeño se atreve a decir: “¡Pero si va desnudo!” El Emperador alza la cabeza y sigue desfilando…
Este cuento de Hans Christian Andersen es una metáfora muy apta para los acuerdos climáticos firmados en Cancún el mes pasado. Tan solo una nación, Bolivia, se atrevió a expresar su desacuerdo. Su voz, que representaba a su país pero también a los pueblos del mundo (ya que defendía la posición del Acuerdo de Cochabamba, que había surgido de la Conferencia de los Pueblos celebrada el pasado Abril con más de 35.000 participantes de todo el mundo), fue ahogada por la presidenta y los aplausos de los negociadores de 193 países. Sin embargo, todos ellos, como el Emperador, deben saber que se trata de un acuerdo desnudo y sin sustancia – y sin embargo siguen adelante con el desfile.
Estos Acuerdos de Cancún sirven para legitimar un proceso que en 16 años de negociaciones no ha conseguido acuerdos vinculantes… por no hablar de efectivos o realistas. Se continúa adelante con las negociaciones en el seno de la ONU que, si bien es cierto que es el único organismo internacional donde cada país tiene voz y voto (y por tanto es una autoridad necesaria), parece haberse de facto convertido, por los resultados y la dinámica antidemocrática, en una nueva Organización Mundial del Comercio… de Carbono. Como en el modelo impuesto por la OMC, los recursos y los muertos los sigue poniendo el Sur global.
Unos acuerdos corporativos
Así, el costoso evento en Cancún ha servido para beneficiar a las multinacionales y a los gobiernos más contaminantes –los que más han emitido gases de efecto invernadero y se lucran enormemente con ellos, devastando el planeta de todos–, que consiguieron lo que se proponían y más:
rompieron cualquier compromiso vinculante de reducir emisiones
no establecieron ninguna meta de reducciones
crearon un fondo climático que será administrado por el Banco Mundial (uno de los estamentos que más han contribuido a empobrecer a los países del Sur global y a consolidar el sistema financiero que nos ha llevado a la presente crisis económica mundial)
legalizaron nuevos mecanismos de mercado, incluidas las peores versiones de REDD (eufemísticamente llamado Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de Bosques), que permite una ola planetaria de privatización de bosques y expulsión de comunidades, además de ser un gran aliento a la especulación financiera
lograron un comité de tecnología que consolida las barreras para el Sur que constituyen las patentes, y permite a las trasnacionales y la industria imponer sus tecnologías
¿Dónde queda la sociedad civil?
En estos Acuerdos de Cancún, los derechos indígenas y campesinos y la participación de la sociedad civil no comercial son mencionados decorativamente, sin efecto real. De hecho, la marginación de los movimientos sociales y ecologistas no corporativizados se visualizó en Cancún de forma clara: los 4.000 campesinos y activistas movilizados por La Vía Campesina fueron alojados en un estadio deportivo a más de 30 km. del lugar de las negociaciones, alimentados con alubias tres veces al día y durmiendo sobre el suelo bajo las luces cegadoras del estadio, que quedaban encendidas toda la noche. El resto de la sociedad civil fue dividida en dos espacios más, dificultando la organización de las voces en desacuerdo, ya de por sí compleja. Aunque hubo marchas y protestas, la policía, fuertemente armada, no permitió que se acercaran a más de 7 km. de los negociadores, que no pudieron/quisieron enterarse de lo que estaba pasando ahí fuera.
Mientras, los delegados gubernamentales y representantes de multinacionales se alojaron en mega-hoteles de lujo con todo incluido en un complejo que abarca más de 3 km. de costa. Este complejo, con sus campos de golf empapados en pesticidas, está construido sobre los Cenotes, un entramado de cuevas subterráneas que se extienden cientos de kilómetros tierra adentro, creando una compleja y vital red fluvial. Los Cenotes, para los antiguos Mayas, eran portales hacia otro reino, y siguen siendo sagrados para las comunidades indígenas locales (a quienes ya no se les permite visitarlos, ni siquiera coger el mismo autobús que los turistas). Estas cuevas costeras son como templos de entrada a un mundo subterráneo cuya destrucción por el desarrollo urbanístico descontrolado (denominado incluso “eco-turismo”) es un eco-cidio oculto.
La mercantilización de la naturaleza
Y mientras que los políticos locales son cómplices de este eco-cidio de los Cenotes, buscando el beneficio económico (a menudo de los corruptos) a través de otorgar derechos sobre la tierra a grandes multinacionales, del mismo modo, pero en versión macro, los que actúan supuestamente en nuestro nombre (los gobiernos y sus negociadores) están creando mecanismos (como el mercado de carbono y el programa REDD+) que afianzan la nueva eco-colonización: la propiedad corporativa e intercambio comercial sobre los bosques y los ecosistemas del mundo – es decir, su mercantilización.
Las Naciones Unidas se constituyeron en 1945 para representar a “Nosotros, los Pueblos…”. La desconexión entre los que han sido elegidos para representarnos y los Pueblos era cegadoramente evidente en Cancún. Nuestros líderes, cuyo rol es servir a los Pueblos, han conseguido que el debate climático se centre en un detalle (las emisiones de gases de efecto invernadero) mientras que las razones reales de la convergencia de crisis que vivimos (el neoliberalismo y la necesidad de un cambio profundo de modelo productivo y de consumo) ni siquiera son abordadas. ¿Qué intereses están siendo protegidos? Desde luego que ni los de los Pueblos ni los del Planeta.
Basado en informes de observadores y escritos de expertos analistas como Silvia Ribeiro (ETC), Polly Higgins y Nick Buxton (TNI)
Red internacional CJN!
Carbon Trade Watch
Transnational Institute
Grupo ETC
Grupo de Reflexión Rural
Econexus
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¡Vamos! Un mier.. de reunión.
Más bien unas vacaciones pagadas para los embajadores y representantes de la ONU.
¡Qué solidario ser de la ONU!