Todo pasa; sólo la serenidad permanece. — Leonardo Da Vinci

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Editorial: Arte Real

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“Un artista no es un tipo especial de persona sino que cada persona es un tipo especial de artista”
Coomaraswamy

Una de las razones por las cuales nuestra civilización está dando síntomas de decadencia es porque la energía del corazón ha quedado relegada. Y esa es la razón de la epidemia de insatisfacción que sufrimos. Casi hemos olvidado que cuando el corazón está pleno, es cuando estamos felices. La fuente de la satisfacción nace del corazón porque allí residen las cualidades del alma.

Para reconectar con el corazón necesitamos volver a destinar tiempo para las relaciones, tiempo para contactar con la naturaleza y la creatividad.

Un forma de salir de la trampa puede ser refugiarnos en el arte. El arte tiene un poder transformador que nos convierte de nuevo en seres conectados.

La sociedad moderna ha quitado el arte de nuestras vidas y lo ha profesionalizado. Debemos liberar el arte de los museos, de las galerías y los circuitos comerciales y devolverlo a la vida cotidiana y a las personas. El arte no es exclusivo de unos supuestos seres especiales que son los únicos capaces de pintar o de hacer música. Todos somos artistas. Es más, si tenemos el arte como una forma de vida, todo lo que hagamos será una obra de arte. Por que el arte real es el arte de vivir. Y el arte de vivir, como toda obra de arte debe estar más allá del precio y de las críticas, porque es bello por si misma.
El arte de vivir es una práctica accesible para todos, y cada uno define su estilo.

Cada uno se convierte en pintor cuando aprecia los colores que le rodean, los rostros, los escenarios, las formas; cuando fija su atención en la belleza y en el carácter propio de los elementos de su entorno y les brinda su toque personal relacionándose con ellos con conciencia.

La trama sonora de nuestra vida reúne las palabras, las risas, los llantos, los silencios, incluso los pensamientos que resuenan en nuestra mente. A lo largo de los años cada uno crea una sinfonía muy personal que tiene su propia armonía y cada uno de nosotros se convierte en músico de este modo.

En definitiva, el arte de vivir requiere habilidad, intuición, creatividad, y conocimiento. En nuestra mano está hacer de nuestra vida una obra de arte, una obra maestra… el secreto para conseguirlo está en el corazón.

Al final, todo se resume en dos actitudes básicas: el miedo y el amor. El miedo nos tensa y nos lleva a anhelar seguridad y control. Sin embargo, el amor nos permite relajarnos y fluir. Cuando actuamos impulsados por el amor fluimos con el mundo y percibimos las sincronicidades y sorpresas que esconde la vida cotidiana. Fluyendo de esta manera sentimos el universo como un lugar acogedor y rebosante en el que todo está interrelacionado.

“Cuando tú naciste, todos reíamos mientras tu llorabas. Vive de tal forma que cuando mueras, todos lloremos mientras tu te ríes.” Pensamiento Sufí.


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6 comentarios para “Editorial: Arte Real”

  1. MARIA LUISA MOREIRA dice:

    Interesante este articulo. Sobre todo, hay que rescatar esa energia del corazon, que se encuentra hoy dia disminuida; donde los valores se estan perdiendo, para darle paso al culto de la personalidad, la cual nos esta llevando a un clima de irracionalidad, donde todos quieren defender la falsa creencia de “tener siempre la razon”.

  2. Matilde dice:

    “El arte de vivir”

    La sencillez de vivir !

    Q entramado tan díficil de enterder…

    Un saludo Alberto .

  3. Amparo Moreno Restrepo dice:

    Saludo cálido,

    Primero decir a María Luisa que la retórica es el arte de comunicar nuestro razonamiento pretendiendo persuadir con belleza y elegancia. ¿Cómo, sino, creyendo tener la razón la exponemos? y ¿que sería de la humanidad si el hombre no se inquietara, no se preguntara, no se respondiera y no comunicara para dialogar, debatir, discutir y develar?

    Respecto al comentario de Matilde, quiero compartir mi aprendizaje en el arte de vivir.

    Espíritu, mente y cuerpo debemos nutrir cada día con un mínimo de energía.

    Espíritu: con equidad y rectitud (no es fácil, pero tenemos fortaleza)
    Mente: Todo nuestro entorno, por humilde que sea, lo podemos mejorar, embellecer, para que nuestra mente registre imágenes bellas (la sencillez aporta mucho a la belleza). La elección de los programas que vemos, de la música que escuchamos, de los diálogos que sostenemos, de los libros que leemos… Todas esas cosas alimentan nuestra mente y van formando nuestro entorno y nuestro ser.

    Y nuestro cuerpo… Ay, nuestro cuerpo. ¡Lo maltratamos tanto! Y es que ya no lo escuchamos. Hemos perdido toda capacidad de escucharlo. Los intereses creados hace cientos, quizá miles de años han anulado muchas de nuestras capacidades. Es tanto por decir de nuestro cuerpo que sólo repetiré las palabras de un gran sabio: “No destapemos una gaseosa, pelemos una fruta”.

  4. Estupenda editorial. Lo dices todo.

    El arte sana, dice Jodorowsky; si no sana no es arte, sino delirio del ego.

    Concha Buika introduce su web con esta cita: “Artista no es el que canta o pinta, sino el que hace de su vida una obra de arte”.

    Un saludo

  5. Andrea dice:

    Este articulo me encanta, que hoy en día falte energía del corazón.
    Faltas más comprensión, aceptación y sobre todo más confianza, en nosotros mismos y en todos y todo que nos rodea.
    Podemos hacer de nuestra vidas una obra de arte.
    Vivamos con y para el amor

  6. Estupendo artículo. Me atrevo a decir que es la forma de vivir que hemos adoptado pasivamente al incluirnos en las huestes de quienes piensan que la vida es un negocio. Y esos que así piensan y gobiernan el mundo, son los mismos que aquel gran indígena pielroja señalaba como”hombre blancos” que se creen con el derecho de vender y comprar las tierras y preguntaba el jefe: Cómo puedo vender el croar de las ranas, el canto de los pájaros o el susurrar del viento al atardecer?. Mostraba el indígena “primitivo” una exquisita sensibilidad y una fina visión de la vida. Hoy los niños son educados para competir. Sus cerebros adiestrados en el dominio de los simbolos pero alejados del fenómeno de la percepción. Nos auto-extraditamos de lo natural para internarnos cada dia más en un mundo artificial cuya finalidad es enriquecer a algunos y dominar al resto. Una educación desde la sensibilidad y para la sensibilidad requiere que el estudiante tenga libertad y no puede tenerla cuando está sometido a rígidas disciplinas sin sentido, evaluaciones comparativas y competitivas y en donde su espíritu es quebrantado a conciencia con diferentes metodologías que lo tornan primero insensible y luego dócil. Para mi es claro que la verdadera educación debe favorecer el FLORECIMIENTO de la persona en el sentido propuesto por Krishnamurti. Florecimiento que es un crecer desde dentro hacia afuera, opuesto por completo al inculcamiento desde el exterior hacia lo más hondo del Ser. Enhorabuena por el artículo. Seguiremos leyendote Alberto.

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