19
septiembre
2011
El Alquimista eterno
Por Guillermo OrellTrastocó todos los elementos de la química y las fórmulas de las ciencias herméticas.
Su búsqueda incesante intentando hallar la inmortalidad cómo codiciado objetivo, lo llevó a estudiar y practicar el Opus Magnum—con su fuerzas polares—,la Tria Prima de Paracelso, de la cual se sirve de energías espirituales en continua modificación, e incluso acomodó al proyecto ciencias sobrenaturales sonsacadas de primitivos textos del antiguo Egipto.
Oculto sus descubrimientos a su círculo de amistades alquimistas, a base de sintagmas oscuros encriptados.
Llevaba su trabajo con tanto recelo y secretismo que sus últimos experimentos los ejerció encerrado en una cueva secreta completamente aislado. Se atesoró de la fortuna de hallar lo que buscaba. Aunque para ello tuvo la necesidad de fundir todos los metales disponibles…, incluso el de la llave de su encierro.
Un comentario para “El Alquimista eterno”
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Al hilo de este libro, hay otro de Margarite Yourcenar titulado “Opus nigrum” que habla de lo mismo. Igual os interesa. Saludos