5
marzo
2011
El laúd y el harén
Por Guillermo OrellHace muchos, muchos años me hablaron de un laúd árabe
con un harén de cinco cuerdas dobles, que se desvivían en ser tocadas
por el sensible tacto del gran maestro Al-Mutha.
La leyenda también cuenta que aquel trobador árabe con sus dedos aterciopelados
sabía concebir las melodías más bellas y los registros más hermosos.
Aquel harén, que sólo convivía en armonía, perfección y afinamiento,
cuando eran acariciadas con las yemas de su dedos.
Solamente en el silencio del instrumento, las cuerdas se miraban de reojo,
desconfianza y celos, por saber quien era la más amada por el gran Al-Mutha.


Esta entrada fue escrita el Sábado, marzo 5th, 2011 at 1:18 pm y está archivada bajo las categorías Relatos de bolsillo. Puede seguir los comentarios a esta entrada a través del RSS 2.0. Puede dejar una respuesta, o un trackback desde su sitio web.