5

marzo

2011

El laúd y el harén

Por

Hace muchos, muchos años me hablaron de un laúd árabe

con un harén de cinco cuerdas dobles, que se desvivían en ser tocadas

por el sensible tacto del gran maestro Al-Mutha.

La leyenda también cuenta que aquel trobador árabe con sus dedos aterciopelados

sabía concebir las melodías más bellas y los registros más hermosos.

Aquel harén, que sólo convivía en armonía, perfección y afinamiento,

cuando eran acariciadas con las yemas de su dedos.

Solamente en el silencio del instrumento, las cuerdas se miraban de reojo,

desconfianza y celos, por saber quien era la más amada por el gran Al-Mutha.


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Relatos de bolsillo


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