Entrevista a Darren Doherty

Por

1 septiembre, 2011

Darren Doherty (Australia) es uno de los profesionales más experimentados del mundo de Diseño de Permacultura. Ha diseñado y desarrollado más de 1300 propiedades a través de 4 continentes. Se formó con Bill Mollison y David Holmgren (creadores de la Permacultura) y es un referente mundial en la materia. Su trabajo consiste en aplicar de forma consciente los sistemas naturales en las fincas de producción agrícolas y ganaderas, logrando que estas sean más rentables y ecológicas. Combina su tiempo viajando por el mundo, principalmente Vietnam, y gestionando una granja de 60 hectáreas de investigación y demostración en su país. En la actualidad ha iniciado su trabajo pedagógico y de consultoría en Mallorca. En el mes de septiembre impartirá junto a otros profesionales un curso de Diseño en Permacultura en Mallorca.

“La gente que visita Mallorca debería comer productos locales”

¿Qué es la permacultura a día de hoy?

Para mí, la permacultura es un sistema de diseño, es una ciencia de diseño. La permacultura ha llegado a un punto que, como marca, se la ve como poco seria entre el sector agrícola y otros sectores profesionales. Se la ve como una marca que representa una forma de vida, y creo que esa percepción es bastante acertada. Pero es un reflejo de las personas que se han involucrado en la permacultura, porque ha sido gente alternativa, o gente que busca otro estilo de vida, en lugar de una forma agrícola o arquitectural convencional. Hay un sector místico que está tratando de entrelazar la permacultura con la metafísica, y sin embargo, eso es un error.

El tipo de permacultura con la que trabajo consiste en aplicar una serie de pasos de diseño para lograr un objetivo. Un objetivo que quizá no lleguemos a conseguir, pero que nos ayuda a tomar decisiones sobre nuestra tierra, sobre cómo vivimos, sobre cómo utilizamos la energía… que nos irá acercando a ese objetivo, y si lo hacemos en un contexto comunitario, entonces todos estamos avanzando en una dirección más positiva.

Nos encontramos, ahora mismo, en una encrucijada con la permacultura: hay personas que están haciendo cosas excepcionales en este campo, hay un alto nivel de actividad en todo el mundo, gracias, sobre todo, a los medios sociales de Internet, que han permitido que la permacultura sea mucho más conocida que antes, cuando estaba limitada a los libros. Ahora hay mucha gente joven que está muy implicada en cosas muy sofisticadas. En Estados Unidos, por ejemplo, se está utilizando lo que se llama “permacultura financiera”, desarrollando un aparato financiero muy sofisticado, pero utilizando las éticas y principios de diseño de la permacultura convencional.

Llevo 20 años trabajando la permacultura, pero sobre todo en los últimos seis o siete años, he viajado por todo el mundo intentado con todas mis fuerzas arreglar esto que nosotros llamamos agricultura. Que es la actividad más dañina, más invasiva, en la cual nos hayamos implicado los seres humanos o cualquier otra especie en la Historia. Lo que yo intento es que los principios y éticas de la permacultura se introduzcan en la agricultura convencional. La permacultura está creciendo, en el contexto de la permacultura urbana, pero en el sector agrícola, no está teniendo tanto éxito.

¿Qué le podemos decir a un agricultor para que mire hacia el futuro de una forma optimista?

Es difícil generar optimismo en la agricultura. Las formas de comercio son muy pobres y se están empobreciendo cada vez más. Los agricultores suelen ser personas cínicas y endurecidas que no cambian con facilidad, y soy consciente de ello. Intento no dar falsas esperanzas, sobre todo cuando estás hablando de las vidas de las personas y su sustento. Aún así, tenemos que intentar darle un giro positivo al asunto, decirles que con algunos cambios en su gestión y en su marketing van a empezar, en un corto período de tiempo, a ganar el optimismo y la positividad que necesitan para avanzar; simplemente con implicarse en el márketing social. Antiguamente todo el mundo, de alguna forma, estaba implicado en la agricultura; había un compromiso social que ahora nos falta, y sólo queda un pasado nostálgico. Eso hay que cambiarlo comprometiéndose con las comunicaciones del futuro.

Por ejemplo, las iniciativas de crear bancos de tierras, de compartir tierras… unir a los que tienen tierras y a los que quieren trabajarlas. Y también a través del comercio y el márketing. Yo he vivido en países comunistas y he observado que a la gente le sigue gustando el comercio aunque no les dejen. No se puede eliminar de la ecuación. Nos emociona esa oportunidad de ganar un dinero, de cerrar un trato… es natural.

Hay muchas oportunidades: cuando haces cambios de gestión y ves que tus animales están cada vez más sanos y que te dan un mejor producto, es una satisfacción y un orgullo y eso es muy importante porque es algo que otras personas van a consumir y tú lo has creado. Los agricultores ya no se sienten valorados, y esto tiene que cambiar. Se genera mucho optimismo a raíz de la conexión entre consumidor y productor, porque los dos se están dando vida uno al otro. Esa conexión directa, ese agradecimiento directo, es imprescindible.

Hace tres generaciones, Mallorca era una sociedad agrícola y ahora es una sociedad turística. La gente ha abandonado el campo porque no ve posibilidades de negocio. ¿Es posible cambiar esta realidad?

Pienso que hay muchísimas oportunidades. Una de ellas es la producción agrícola en sí misma, que tiene que orientarse hacia el mercado local, porque la idea de intentar competir con la Península y con productores a gran escala, que tienen la mano de obra barata, como Málaga y Almería, es ridículo, no se puede hacer… Son sistemas terribles y no se puede competir con ellos. Tampoco en la producción de cereal, porque aquí los espacios no son lo bastante grandes. La única manera es incrementar el consumo local. La Unión Europea y el resto de instituciones no van a dar subsidios agrícolas en el futuro. Y ese es un enorme riesgo. He hablado con agricultores que todavía no han entendido esta realidad. Hay ganaderos y agricultores cuyas operaciones están subvencionadas en gran medida, y que cuando desaparezcan esas subvenciones corren un gran riesgo. Esta gente debe entender que hay un gran riesgo y una gran oportunidad. Los ayuntamientos, el Consell, las autoridades de Baleares, tienen un papel importante que jugar, poniéndose al frente de este tema, promoviendo el desarrollo de la agricultura y la economía en torno a los mercados locales. ¡Vienen 10 millones de visitantes al año a esta isla y el 90% del alimento es importado! ¡Si vienen 10 millones de personas, esto es mucho dinero en alimento! El dinero llega a Mallorca en forma de turistas pero no se queda en la Isla porque el alimento es importado. Hay que crear las oportunidades, hacer el marketing, y hay que abordarlo de abajo hacia arriba: desde los agricultores, los ayuntamientos, los restaurantes, los negocios… todos se tienen que implicar en un impulso para rejuvenecer la agricultura de Mallorca, y estimular que una nueva generación participe en la agricultura y que la gente que visita Mallorca coma productos locales.

¿Cómo cambiamos esa realidad?

Tenemos que cambiar las condiciones, diciendo: sí se puede ganar dinero con la agricultura, y segundo, que no tiene por qué ser el trabajo tan extremadamente duro que hicieron tus padres o ancestros… Sólo eliminando el arado y utilizando pastores eléctricos ya eliminas mucho trabajo. Hay tantas cosas que los animales pueden hacer por ti, que te van a ahorrar dinero, energía y tiempo. Y además, se puede ganar dinero con todo ello, sobre todo cuando los vínculos de mercado son más directos y la venta es de agricultor a consumidor.

Es difícil, no hay precedentes en el mundo, de economías isleñas que tengan una agricultura rentable y sostenible. Cuba ha hecho un buen trabajo en agricultura, relocalizando la producción de su alimento, debido al bloqueo que sufrieron por parte de Estados Unidos, pero aquí en el “mundo libre” no creo que haya precedentes. Hay pequeñas muestras de éxito que podemos imitar y construir un modelo nuevo.

Cuando uno mira los campos de Mallorca, observa que hay una obsesión por ararlos. Muchos agricultores tienen la sensación de que cuando está la tierra sin hierbas la están cuidando. Eres muy crítico con eso, ¿por qué?

Soy muy crítico con arar por arar… Soy crítico con cualquier cosa que se haga sólo por hacerlo. Después de muchos años de agricultura hemos llegado a un punto en el que el agricultor tiene que observar la relación entre su arado y los suelos de su finca. Tal vez no tengan esa información, pero si aras tu tierra estás perdiendo carbono y ese suelo pierde la capacidad de estar abierto y mantener el agua… Es un círculo vicioso. Cuanto más oxidas el carbono arando, menos capacidad tiene el suelo para absorber agua y regenerarse; se hace más duro, se compacta más. La gente que está cultivando pastos y árboles sabe que el arado destruye los hongos micorriza, que son unos estupendos aliados de los árboles y los pastos, y por supuesto, de los bosques. Los hongos micorriza tienen una relación muy especial con las hierbas y los árboles. Descienden y cosechan minerales como el fósforo o el potasio y otros minerales, y los intercambian con las plantas por azúcares. Esto tiene un efecto en la salud de la plantas. Si mantenemos esta asociación, la necesidad de utilizar fertilizantes se reduce dramáticamente; básicamente, te puedes limitar a utilizar los estiércoles que te den los animales, si es que tienes animales, lo cual, evidentemente, recomiendo si eres agricultor.

Esto de labrar por labrar es antiguo ya, está pasado, tiene que pararse; si no, va a destruir el suelo de Mallorca, al igual que lo ha hecho con los suelos de otros muchos lugares. Pongámonos al día.

En tu trabajo, a la hora de regenerar una finca o una comunidad, tratas de imitar a la naturaleza. ¿Cómo se hace eso de imitar a la naturaleza?

Los seres humanos, como parte de la naturaleza, hemos de funcionar dentro de las leyes de la naturaleza. En eso estamos todos de acuerdo.

En muchos casos lo más apropiado son las máquinas, pero se deberían utilizar sólo el tiempo necesario y con objetivos hacia un fin concreto, evitando entrar en esos ciclos sin fin en los cuales nos atamos a utilizar máquinas que son degenerativas en sí mismas y acabamos enganchádos a ellas para nuestro trabajo, aunque no sean necesarias.

Pero, por ejemplo, puedes utilizar a los cerdos para cultivar. Combinados con un pastor eléctrico pueden ser muy eficientes, en algunos casos más que las máquinas… Un cerdo de 200 kg. es un organismo muy poderoso, y si juntas a 10 cerdos, entonces tienes un motocultor excepcional. Además te lo puedes comer y te facilita estiércol. También podemos utilizar a los animales para gestionar nuestros prados y mejorar así nuestros sistemas. Lo que hacemos habitualmente con el ganado es totalmente artificial. Cogemos animales que son por naturaleza migratorios, los sacamos de su espacio natural y les convertimos en sedentarios, metiéndoles en una granja quietos durante mucho tiempo. Al hacer esto estamos degenerando nuestro sistema. Lo que tratamos de hacer con la agricultura regenerativa es convertir este proceso en lo más natural posible. Intentamos imitar los patrones que el rebaño tiene en la naturaleza y aplicamos las matemáticas. Se calcula cuánto forraje tienes, cuántos animales vas a poder alimentar y se hace un plan de rotación que imita el comportamiento de las manadas en la naturaleza. De esta manera, los suelos y los animales salen beneficiados.

Un ejemplo que he visto en España es el sistema natural de la dehesa, en el que se combinan los bosques de encinas, los cerdos y otros animales… es un sistema fantástico, pero la gestión que se hace del ganado es terrible.

Los árboles que se cultivan tradicionalmente en Mallorca: algarrobos, higueras, olivos… ¿Se integran bien en este tipo de sistemas?

Todo lo que la gente ya está cultivando es apropiado. Me horroriza pensar que la gente está sacando árboles de su sistema; me horroriza oír que aquí en Mallorca existe la mayor diversidad de higos del mundo, y sólo hay un par de granjas que se dedica a cultivarlos.

Mallorca compite con sistemas enormes, de la Península, de Latinoamérica o de Australia, es una cuestión de escala. Sin embargo, es una gran oportunidad para Mallorca crear una marca y vender el producto de Mallorca como algo muy especial, muy delicioso, como “Soul food” (comida del alma)… Si hubiese cambios en el clima, estas variedades autóctonas adaptadas van a ser muy importantes para el futuro… Básicamente la idea es explotar o buscar las variedades dentro de cada producto. Por ejemplo, los tomates: hay una mujer en Ibiza que cultiva 96 tipos de tomate diferentes. Esto es lo que tenemos que analizar, porque cada variedad sirve para objetivos diferentes.

¿Que especies formarían parte de un sistema regenerativo en Mallorca?

Dependería mucho de la escala del proyecto. Una finca de 5 ó 10 hectáreas puede tener un huerto, algunos árboles y unas pocas ovejas, cabras y gallinas. Este sistema funciona muy bien, pero la clave está en moverlos ordenada y constantemente. Las ovejas y cabras que pastan deben avanzar seguidas de las gallinas. Imitamos lo que hacen en la naturaleza salvaje los herbívoros y los pájaros… No estoy de acuerdo en tener a las gallinas en el mismo espacio constantemente. Si utilizamos pastores eléctricos, el sistema es sencillo de gestionar. Si tuviéramos una finca a partir de 10 hectáreas, podemos integrar cerdos, y por encima de las 20 hectáreas, vacas.

Podríamos tener un rebaño mezclado: vacas, ovejas, etc… de manera que todo el forraje está siendo consumido. Además, es muy viable y muy posible integrarlo para apoyar los cultivos de árboles. No hacemos nada más que imitar lo que sucede en la naturaleza, donde varias especies de rumiantes avanzan y son seguidas por pájaros… y la combinación enriquece el suelo y alimenta a todos. Se trata de replicar de manera consciente lo que hace la naturaleza.

Más información:

Darren Doherty participará en el curso de Diseño en Permacultura con destacados profesores internacionales y locales. Del 27 de septiembre al 12 de octubre de 2011.

Información e inscripciones:

maria@openworldfoundation.org

Tel: 680 317 888



1 comentario

  1. EDUARDO dice:

    He estado este fin de semana recorriendo los campos del norte de la provincia de Buenos aires,Argentina.
    Vivo en la zona norte de lo que se le llama Gran Buenos Aires.
    Nuestra idea es encontrar un lugar donde mudarnos y poner en practica un estilo de vida diferente basado en los principios de la Permacultura.
    Hemos recorrido en un día,unos 400 km.
    Y con mi esposa llegamos a una conclusión, nos cansamos de ver monocultivos con propaganda de herbicidas y pesticidas de todo tipo .hablamos con algunas personas y todos dan casos de haber tenido enfermedadedes que podrian ser atribuidos a estar en contacto directa e indirectamente con quimicos.ENTONCES COMO HACER SI LAS TIERRAS ESTAN EN MANOS DE UNOS POCOS .Rodeando a pequeños pueblos ,limitados por la soja,el maiz,sorgo ,girasol transgenicos?Y en otros tantos kilometros hechos en otras oportunidades pasa exactamente lo mismo.
    Este fue históricamente,un país ganadero,pero esta siendo diezmado sistematicamente por dichos cultivos.
    En un lugar en el medio de la nada encontramos un cartel puesto en un arroyo junto al camino perdido en el campo PROHIBIDO BAÑARSE, METALES PESADOS.
    Esto lo escribo ,por que me indigna al nivel de contaminación hemos llegado,y el Estado lo único que le importa es la recaudación impositiva de dichas cosechas.
    La salud de los pueblos y sus futuras generaciones ,en eso, en eso nadie piensa!!!!.
    Seguiremos buscando un lugar,a pesar , de lo que hemos visto, creemos que habrá un crisis energética, y eso amigos, decidirá,cuanta población quede en este mundo.
    Gracias por darnos este espacio, para poder expresarnos.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>