Nunca es igual saber la verdad por uno mismo que tener que escucharla por otro. — Aldous Huxley

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Entrevista a Miquel Ramis. Maestro constructor

“Suplimos el desprecio por el pasado con derroche de energía”

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¿Has leído el libro los Pilares de la Tierra de Ken Follet? Si es así, lo que cuenta Miquel Ramis te resultará familiar. Este cantero de familia de canteros se ha propuesto montar una escuela de formación para devolver la dignidad al oficio de albañil y que las casas en las que vivimos vuelvan a tener alma. Su apuesta es clara: recuperar la construcción honesta. Tender un puente entre la tradición y el futuro. Una combinación entre el legado de los maestros constructores de catedrales y el futuro de la ecología. Las dificultades que se encontraron los protagonistas de Ken Follet para levantar su catedral pueden también compararse a las que se encuentra este constructor a la hora de montar su escuela.
En medio del caos desatado por la explosión de la burbuja inmobiliaria es el momento de parar un momento y escuchar a este hombre. La Escuela de Arquitectura de Madrid, la Universidad de Cambridge y en el MIT de Massachussets ya lo están haciendo…

¿Cómo se vive la crisis desde el punto de vista de un constructor?

Antiguamente en las cajitas de papel de fumar había una hoja roja que te avisaba de que te quedaban solo 5 cigarrillos más. Con el pico del petróleo hemos sacado la hoja roja. La hoja roja de la energía nos dice que nos queda poco tiempo. Tenemos que reorganizar nuestra visión y ver que alternativas tenemos, necesitamos un plan B. Pero resulta que el plan B siempre estuvo allí, y es el plan de la construcción con materiales locales con mano de obra local, y con relación a lo que centenares de constructores han ido depurando a base de prueba-error durante generaciones.
Y ahora redescubrimos que eso funciona. Hasta ahora suplíamos ese desprecio por el pasado con derroche de energía. Tenemos frío, ponemos un calefactor; tenemos calor, ponemos un aire acondicionado.
Nos conformábamos con la tecnología. Pero nuestra tecnología es una tecnología cautiva, es una tecnología que depende del petróleo y depende del transporte.
Los sistemas de construcción tradicionales funcionan a base de que tengas que depender lo menos posible del exterior.

Pero renunciar a la tecnología tampoco parece muy buena idea…

No podemos seguir matando moscas a cañonazos. No podemos seguir poniendo un aparato de aire acondicionado, simplemente porque está de oferta. Nos olvidamos de que derrocha energía, que ha sido transportado en un contenedor que emite mucho CO2…
Necesitamos tecnología apropiada que es el paso intermedio entre la tecnología sofisticada y la tecnología mínima.
Una tecnología mínima sería hacer fuego con dos palitos y una tecnología sofisticada sería hacer fuego con un mechero láser.

¿Cuál es la tecnología apropiada?

Un mechero como el que tenían nuestros abuelos. Con una cuerda que puede encender miles de fuegos, con un conocimiento tecnológico básico y con una elaboración, que si bien no es completamente artesanal, es una cosa que podemos reproducir a un nivel accesible.
Además, podemos reparar ese mechero en lugar de tirarlo y comprar otro cada mes. No podemos seguir generando tanta basura.
Hasta ahora se ha procurado fijar precios de venta competitivos, a costa de que luego el mantenimiento sea insostenible. Como las ofertas de impresoras que parecen baratas pero con el coste de la tinta de un año hubiéramos podido comprar tres impresoras. Y en ese momento se rompe y hay que tirarla. Es una especie de timo. Compramos aquello que parece muy económico, pero luego te conviertes en esclavo de un sistema.

Después de miles de años de diseño y creatividad en el Mediterráneo ¿Hemos perdido la inspiración?

El Mediterráneo siempre fue un foco de innovación. Egipcios, griegos, romanos, bizantinos, árabes, gótico mediterráneo, etc…
En un momento determinado, los bárbaros del norte, los alemanes, los ingleses, los estadounidenses, han empezado a coger carrerilla y ya no son tan bárbaros, nos han pasado por delante mientras nosotros nos miramos en el espejo encantados con nuestro glorioso pasado. Simplemente nos hemos quedado atrás.
En los últimos 50 años nos hemos quedado completamente atrasados y, además, fascinados por lo exterior. Cualquier cosa que viniera de fuera era mucho mejor que lo local, de hecho se repudiaba lo local. Lo de España era una porquería y lo americano, maravilloso. Hasta ahora daba lo mismo porque la economía iba bien. Con el boom económico del turismo durante los últimos 40 años, nadie se preocupaba de sembrar. Tenemos dinero y lo compramos todo. Pero eso llega a su fin.
Pasó también en España con el dinero de América, como llegaba la plata de América no hacía falta montar fábricas, comprábamos todo de fuera porque lo podíamos pagar con el oro y la plata de América. Hasta que se acabó la plata y nos hundimos.
Y ahora estamos igual, nos hemos pasado años viviendo de un dinero que se generaba por negocios que se montaban muy rápidamente y no por negocios que requieren de una cultura empresarial y una visión más a largo plazo.
¿Cómo se puede recuperar la construcción honesta?

Hoy en día todo el mundo considera imposible avanzar en la física o en la química sin partir de los conocimientos históricos. En cambio, la construcción pretende evolucionar rechazando y despreciando 4.000 años de maestros constructores.
Hay que recuperar esa cadena de conocimiento. Para ello, lo primero es la formación, conocer el patrimonio y la cultura del oficio. Ahí se descubre una cantidad impresionante de conocimientos y soluciones técnicas que están absolutamente ausentes en la construcción contemporánea.
Al estudiar ese patrimonio y descubrir que están escritas en piedra la mayoría de soluciones para cualquier problema técnico que podemos tener hoy en día, te das cuenta de que la recuperación de la cultura de la piedra deja de ser algo nostálgico, algo heroico, para convertirse simplemente en una herramienta de trabajo de cara al futuro.
No estamos aquí por recuperar algo romántico, aunque también es un proceso romántico. Estamos aquí para buscar soluciones reales a problemas reales que tenemos hoy en día y que vamos a tener en el futuro; esas claves están escritas en piedra.

¿Por qué insistes tanto en la protección del patrimonio?

Después de este proceso de locura económica de los últimos 30 años, nos hemos olvidado de que el origen del turismo en Mallorca fue por gente que vino atraída por la arquitectura y el paisaje de Mallorca. El Archiduque Luis Salvador y toda una serie de gente que vino aquí, se quedó impactada con esta belleza arquitectónica y natural. Ahí es donde pusieron a Mallorca en órbita y cuando empezó a venir el turismo culto. Escritores y poetas como Rubén Darío. Ahora, es un momento de reconsiderar ese paso olvidado y si realmente queremos algo que sea sostenible y algo que tenga futuro nos tenemos que concentrar en ese mismo turismo culto, ese turismo que viene a apreciar algo más que la simple jarra de cerveza y la playa. Y en unas cantidades que nuestra tierra lo pueda absorber, no podemos seguir teniendo una industria desorbitada. Tendríamos que buscar otras fuentes de financiación, de generar economía más allá del turismo.

¿Cómo se puede devolver la dignidad al oficio de constructor?

Tenemos que distinguir entre el salario económico y el salario emocional. El salario emocional consiste en sentir que lo que hacemos sirve para algo y que podemos mejorar día a día.
El primer problema es que el director de la obra, sea arquitecto, sea promotor, sea empresario o incluso el propio cliente no tienen contacto ni comunicación con quienes hacen físicamente el trabajo. Es un caso atípico, una especie de capitán de barco que no habla con los marineros. La consecuencia es que el obrero se siente como una “basura” ya que nadie considera importante preguntarle nada. Su reacción es trabajar de una manera mecánica y hasta despreciando lo que está haciendo. Y esto obviamente es una energía negativa que influye en una obra negativa.
El director de obra tiene que llevar a la gente a su potencial, así la gente empieza a ser creativa. Y es ahí donde está la posibilidad de recuperar algunos de los secretos de la construcción gótica. El maestro de arte gótico adjudicaba a cada cantero un trabajo práctico en la obra. Una columna, un capitel, una escultura, pero no les daba un plano detalladísimo punto por punto, sino que le decía tu tienes que tallar un capitel con un diablo con dos cuernos sonriendo… y lo dejaba trabajar. Al darle pie a un albañil a que pueda hacer una talla, descubres que hacen obras de arte, hacen piezas escultóricas que al final son una pieza estructural. El único objetivo de una gárgola es que desagüe agua, pero se puede convertir en una obra de arte. Ahora, al obrero contemporáneo no se le da la posibilidad de que cree nada. Se le da todo preparado, ni siquiera se le considera capaz para mezclar adecuadamente el cemento con la arena. Se le dice sutilmente: “tú eres un subnormal y te lo voy a dar todo masticado porque no eres capaz de nada”.

¿Cuáles son las características principales de la construcción tradicional mallorquina?

Está basada en los materiales locales, en la mano de obra local, es auto-construcción y en el ajuste a la climatología local. Es igual a toda la construcción vernacular: una adaptación a los paisajes, a la gente, a los materiales.
En nuestro caso como en el resto del Mediterráneo, nuestro principal problema es en verano el sol y en invierno los días fríos.

El hecho de que las casas tengan poca luz quita el calor en verano, pero hace que en invierno sean un poco deprimentes. Y la humedad famosa que te hiela los huesos…

Es correcto. El verano lo sacamos con sobresaliente pero el invierno, lo suspendemos. Por ejemplo, la chimenea mallorquina es ineficiente cien por cien. Lo del verano lo hemos resuelto bien, a base de muros gruesos, ventanas pequeñas, orientación al sur y una pantalla que en verano da sombra pero que en invierno no existe: el emparrado.

¿Y cómo es una verdadera casa mallorquina tradicional?

Es un solo bloque, como una caja de cerillas, con ventanas pequeñas orientadas al sur. Hay un tejado que mira hacia la fachada principal o bien un doble tejado a dos aguas. No existen esos cincuenta tejaditos que están poniendo en las supuestas casas mallorquinas; no existe la parafernalia de arquitos que van colocando alrededor de la casa.
Luego hay detalles como el ‘batiport’. Una especie de cámara de descompresión, con lo cual no accedes directamente al interior de la casa, sino que tienes una puerta de entrada, entras en esta pequeñísima área, cierras la puerta de entrada y abres la puerta real de entrada a la casa. Con eso eliminas el viento en la casa y el aire tan frío o tan caliente del exterior.
Luego tienes los postigos interiores de madera que trabajan como material aislante muy efectivamente, los cristales son pequeñitos, son cuatro cristales pequeños porque en aquél tiempo eran muy caros y era más fácil reponerlos si se rompía uno; y por otro lado la cruz de madera reforzaba más la ventana, era un poco más robusta y resistente.

¿Y los materiales?

Depende de la zona geográfica. En la montaña tenemos unas casas de piedra con unas juntas muy pequeñitas. En el centro de la Isla, una casa que se hace con la mitad de piedra que se saca al labrar, piedra del campo, y la mitad de morteros de tierra. Y en el levante, la parte de la costa, tenemos las casas de marés que es el material tradicional que se extrae de las canteras de la zona.
Por lo tanto tenemos tres casas tradicionales y una cierta confusión en que no se respetan esas tipologías y se van colocando casas de mucha piedra en zonas donde tradicionalmente nunca las hubo.

¿Tienes en cuenta la relación energética entre la construcción y la Tierra?

Todo el mundo sabe que la catedral de Chartes tiene un grandísimo potencial energético y que la pirámide de Keops es impresionante a nivel energético, pero esto sucede también con la iglesia del pueblo, con aquella ermita que está en la cima de una colina, sucede en el norte de España en cualquier humildísimo hórreo. Esto es así porque las iglesias son lugares que invitan al recogimiento y el constructor quiere potenciar esa capacidad de trascender, de llegar a una cierta espiritualidad.
Y sucede lo mismo en el hórreo, porque es el lugar de almacén de las cosechas. Es decir, el futuro de tu familia. ¡Cómo no van a elegir un lugar en donde haya la máxima energía si ahí está el futuro de tu familia, este invierno y el futuro de tu linaje en el futuro!
Nada que ha durado 40 o 50 generaciones puede ser vulgar, puede que pase desapercibido por aparentemente sencillo, pero nunca será vulgar. Siempre tiene que haber diferentes lecturas. De la misma manera, cuando llegas a una catedral gótica, primero te impactará la luz, el espacio, si sabes más apreciarás la belleza en una escultura, esto ya es un nivel superior, si sabes más te darás cuenta que esa escultura es de San Cristóbal, que es el patrón de los conductores y viajantes y si sabes más, te darás cuenta que San Cristóbal también está relacionado en la alquimia con el mercurio de la piedra filosofal, etc.
Estamos en una especie de cebolla, y a medida que avanzas en el conocimiento descubres capas, capas y más capas de progresiva sofisticación. Pero nunca despreciemos una cebolla por ser una cebolla.


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2 comentarios para “Entrevista a Miquel Ramis. Maestro constructor”

  1. caren dice:

    Después de la Pascua, el postre. Qué buena entrevista!
    Es una forma práctica de explicar el dualismo. Tradición y progreso son
    oposiciones. Lo sabio es dosificarlos.
    Que el éxito lo acompanye en su proyecto.

  2. Sencillo y al punto. Los conceptos, muy claros , de este señor constructor, llaman la atención por cuanto atañen a todos los campos donde el surgimiento del consumir en reemplazo del construir ha tergiversado el pensamiento humano, despojándolo de lógica e introduciéndolo en el absurdo y la necedad. Comprar y tener se convirtieron en paradigmas que desplazaron el vivir y gozar. La mente inocente de quienes se guiaron por supuestas sabidurías extravió el camino. Ya no se compra un producto por su calidad: ahora compramos “marca” y los magos del marketing cantan en sus palacetes de plástico y falsas maderas. El desierto? traeremos agua tendiendo tuberías de miles de kilómetros , en desmedro de situar el proyecto en áreas con recursos hídricos adecuados. El estruendoso fracaso de la tecnología de extracción de petróleo a través de plataformas marinas es hoy causa de una inconmensurable tragedia ecológica. Todo está conectado. Si vendemos la tierra, matamos los animales, arrasamos los bosques y contaminamos el aire en aras de una ganancia ridícula, en poco tiempo tendremos hambre, estaremos enfermos y tal vez nos hagamos caníbales antes del colapso final. Las palabras mesuradas de Ramis tienen un trasfondo profético. Escuchemos a quienes saben, aprendamos de ellos y a la vez tratemos de reproducir sus palabras. Namaste.

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