Editorial: Espacio íntimo
Por Alberto D. Fraile Oliver“Silencio, brisa y cordura
dan aliento a mi locura
Hay nieve, hay fuego, hay deseos
allí donde me recreo”
(Antonio Vega)
Cualquier persona que vive en pareja pronto se da cuenta de la necesidad de disponer de un espacio propio en el que pueda escucharse a sí mismo, desarrollar sus facetas creativas propias y cultivar la amistad más allá de la pareja. Las obligaciones y responsabilidades, así como la dificultad para definir las propias necesidades, suelen ser grandes obstáculos para diseñar y disponer de ese espacio individual. Si embargo, su importancia es vital. Y si la pareja tiene hijos, la necesidad se multiplica. Muchas relaciones se erosionan e incluso se rompen por la falta de cuidado de la intimidad emocional y creativa de cada uno de los miembros de la pareja. Porque en ese lugar pueden nutrirse y así nutrir la relación.
Se ha publicado recientemente el libro “Los jardines secretos” (Ed. Aguilar) que aborda este asunto en profundidad. Se trata de un libro muy oportuno porque toca un tema que afecta a muchas parejas y la reflexión que provoca puede ayudar a muchas relaciones.
Esa falta de espacio de intimidad puede provocar la ruptura bajo el argumento “¡Es que me faltaba el aire!”. Pero en los casos en los que no se llega a ese extremo, la nostalgia de ese “espacio propio” aparece indirectamente en forma de agresividad o tristeza, e incluso de enfermedad, según la forma de ser de cada uno.
Josep López, uno de los autores del libro, explica que “hay un espacio de intimidad que es necesario respetar, un jardín privado emocional y creativo, que nos hace crecer como personas, que nos permite refugiarnos sin huir, desear sin miedo a los juicios, y hasta reinventarnos, si es preciso. Cada uno/a de nosotros/as tiene que velar por su jardín secreto, una parcela de nuestra vida que es básica para nuestra estabilidad emocional.
Los seres humanos necesitamos, para serlo de verdad y de forma adulta, construir nuestro propio jardín secreto, físico y/o psíquico. Dicho de otra forma, el jardín secreto es una necesidad humana, y su existencia, cuidado y respeto permite relaciones sanas y equilibradas en las parejas. Es más, la creación de ese lugar es indisociable de la evolución del individuo hacia la madurez y un síntoma de buena salud mental.”
Alguien podrá decir que se trata de egoísmo. Pero nada más lejos de la realidad. Se trata de encontrar el equilibrio, entre ser capaces de tener nuestro espacio y no invadir el de el otro. El respeto hacia el espacio íntimo de nuestra compañera/o no sólo es compatible con el amor sino que es imprescindible para que una pareja funcione. Es necesario del mismo modo que lo es un tiempo para la pareja, y un tiempo para la familia. Como dice López: “la persona que no posee su propia intimidad, porque la ignora o porque renuncia a ella, poco o nada puede aportar a la intimidad de la pareja o al desarrollo de la sociedad.”
Oportuno, verdad.
2 comentarios para “Editorial: Espacio íntimo”
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me encanto, es dificil darse cuenta de eso , a mi mellevo varios años de csada y ahora con dos hijos pequeños (uno es bebë) se me hace imprescindible y es muy dificil lograr tener un rato para uno. Hay dias que es imposible hacer gimnasia, una caminata, un baño de inversiòn placentero sin andar a las corridas; en mi caso con una de estas cosas ya me siento feliz y recargo energias para seguir con todas las “obligaciones” del hogar y trabajo. Pero si pasan dias y no puedo lograr ese pequeño espacio realmente me siento mal espiritualmente y fisicamente, increible pero cierto.
Muy interesante leer esto, ya que las personas casadas con hijos como yo, sin darnos cuenta perdemos nuestro espacio por muchos motivos, bien sea porque los hijos están pequeños, y creces y se casan vienen los nietos y la vida se nos pasa y ellos aprendieron que no hay necesidad de tener nuestro espacio, solamante ellos.
Me gustó leer esto, le llava a uno a la verdad, gracias.