‘Man on The River’ o cómo cruzar Europa a remo

Foto: Anna Sandrini

Hay muchas maneras de cruzar Europa, de Londres a Estambul, pero pocas tan bellas como la que ha llevado a cabo Giacomo De Stefano. Este Veneciano grande y optimista ha recorrido en solitario los 5.401 km que separan una punta de la otra, usando sólo sus brazos, las corrientes de los ríos y el viento. A bordo de ‘Clodia’, un pequeño bote con dos velas (aquí puedes ver cómo se construyó).

La singladura se prolongó dos años y medio (si se suman las paradas invernales) y partió del Támesis, continuó por el Canal de la Mancha, los canales franceses hasta Estrasburgo; de ahí saltó al Rhin, que enlazó con el Danubio desde Nuremberg, atravesando Viena, Bratislava y Belgrado hasta desembocar en el Mar Negro. Al sur del delta del Danubio y se acercó a Estambul a golpe de viento y pulso.

Con “Man on the River”, trazó un camino que demostrara que es posible una forma de turismo más respetuoso y sostenible. Más parecido a un peregrinaje que a un proceso de economía de consumo. Hizó un viaje a través del corazón de Europa, por esas carreteras líquidas que son los ríos, un corazón verde que busca reemplazar un corazón negro y desatendido. Tal vez enfermo.

Sin motor, despacio.

Ha recorrido a remo 13 países, ha visto desde el agua 6 capitales, sorteado 346 exclusas y 18 acueductos, atravesado 8 túneles y 2.000 puentes. Son sumas extrañas que ofrecen otra mirada sobre este planeta.

Durante siglos, los ríos fueron la principal vía de comunicación entre civilizaciones: el agua estaba en estrecha colaboración con la humanidad, de hecho la mayor parte de las grandes ciudades se levantan junto a un río.

Hoy, la mayoría de las corrientes de agua del interior de nuestro continente se han convertido en un espacio marginal que transporta fundamentalmente contaminación y convierte el agua en un producto caro.

Lo que es peor, nuestros ríos son un vertedero de todo tipo de residuos de nuestras actividades, sobre todo cuando cruzan zonas urbanas e industriales. Asistimos a la lenta muerte de los ríos.

Giacomo de Stefano ofrece el viernes 8 de Marzo a las 19 h. en el Club Diario de Mallorca

 

El agua viva

Uno de los grandes problemas actuales y futuros es la preocupación por la calidad del agua dulce, el agua que necesitamos para vivir y que constituye al menos un 70 % de nuestro organismo. Numerosos estudios revelan la creciente demanda y la continua degradación de los acuíferos, así como la contaminación de las aguas por niveles de minerales y sustancias peligrosas de difícil tratamiento.

Además, se puede añadir el problema clásico ya existente de la cal en las aguas duras, por lo que nos encontramos con un panorama en el que cabe estar bien informado para no caer en soluciones poco ventajosas, no ecológicas o nada saludables. Me estoy refiriendo a las aguas embotelladas o a tratamientos químicos del agua que no tienen la salubridad deseable para nuestro cuerpo. Si bien puede resultar práctico y conocido el tratamiento químico para maquinaria industrial o doméstica, no resultan aconsejables para los seres vivos una gran parte de los sistemas actuales para la eliminación de aquellas sustancias, contaminantes o naturales, pero no saludables, que también se encuentran en las aguas.

El tema “Agua” es capital para entender algunos de los procesos sociales que inciden directamente en la salud de la población en general, además de ser una cuestión de comercio u obtención de poder. Con el paso del tiempo, ser consumidor común requerirá un mayor conocimiento de lo que es el agua y los sistemas que se emplean para su potabilización, además de un mínimo conocimiento de las prácticas agrarias o industriales, que utilizan este preciado elemento no siempre según los mejores criterios. Una vez más, nos topamos con cuestiones importantes tratadas de manera interesada e incompleta. Esto nos empuja a investigar, conocer y responsabilizarse, en la medida de lo posible, sobre sistemas, modos y consecuencias de nuestras elecciones a corto y largo plazo.

Existen métodos que pueden ser de interés general y que aún están en conocimiento de una minoría. Dos de los más eficientes son la biomineralización y la vitalización-activación.

Biomineralización

Para hablar de biomineralización es necesario hacer mención de las características químicas del agua mineral, ya sea su origen de aguas subterráneas o superficiales. Se precisa una noción básica de lo que se conoce como el equilibrio “ácido-base” del agua compuesto por los ácidos carbónico y los iones cal entre otros elementos. De forma simplificada, podríamos decir que el proceso de biomineralización del agua describe la autoregulación del equilibrio ácido carbónico-cal del agua por medio de un centro que actúa como catalizador. Este centro catalizador que permite la auto-regulación de los niveles solubles de carbonatos e iones cal es un granulado cerámico específico completamente natural. No requiere de ningún otro componente ni de energía para realizar su acción catalítica, por lo que es un medio biológico y ecológico de tratar la saturación de las aguas con tendencia a la decantación de la cal (uno de los desequilibrios normales del agua por exceso de uno de sus componentes). Su propia estructura permite que, si las aguas cambian de dureza, el centro de cristalización o catalizador se auto-regule de manera “inteligente”. Gracias a este proceso se mantienen los niveles ideales del ph, sin eliminar los minerales necesarios para los organismos vivos y protegiendo las canalizaciones de los sedimentos calcáreos.

Resulta sorprendente lo efectivo del tratamiento, ya que hasta las viejas incrustaciones en las tuberías van desapareciendo poco a poco en unos meses. El uso de este sistema es una aportación de la tecnología que ha

“copiado” el funcionamiento de la naturaleza en su manera de producir biominerales, que es el corazón del catalizador.

Con un soporte simple y un compuesto natural hemos dado jaque al problema de la cal y sus incrustaciones o la acidificación del agua que sería el desequilibrio mineral opuesto.

Activación. Vitalización

Son términos que describen el proceso por el cual la estructura molecular del agua corriente pasa a ser una estructura ordenada o a un estado cristalino. Es importante retener este dato: el agua puede o no estar en “estado cristalino” – cuando lo está, ocurre que sus moléculas están “ordenadas” geométricamente, formando los llamativos cristales del agua. Estos cristales están enlazados por puentes de hidrógeno, de muy alto nivel energético.

Quien haya tenido la oportunidad de conocer las constataciones realizadas por Masaru Emoto o el Dr. Mu Shik Jhon, conoce la importancia que posee este precioso líquido elemento, ya que en ellas se dan a conocer fotográficamente estas formaciones geométricas del agua en estado puro o que ha recibido una información tanto física como química.

El agua tiene la capacidad de retener frecuencias vibratorias de miles de sustancias, aún cuando éstas ya no se pueden encontrar en un análisis químico en el laboratorio: es lo que se conoce como “resonancia”. Aún después de una correcta filtración, las frecuencias físicas están en la memoria del Agua interfiriendo unas con otras, algunas en su propio nivel de frecuencia, pero sin confundirse o mezclarse entre ellas. Este dato resalta, pues, el cóctel que nuestras aguas arrastran hasta llegar a nosotros en cada una de sus manifestaciones y empleos (por ejemplo: el agua de riego que absorben los alimentos que consumimos, etc.). Significa que el agua es un portador de información sutil en sentido físico y no solo químico. En el análisis de frecuencias vibratorias se han encontrado las mismas frecuencias de sustancias ya filtradas. La sustancia no está, químicamente, pero ha quedado la información sutil en la memoria energética que se corresponde exactamente con la sustancia en cuestión. La conjetura consiste en cómo afectarán a la vida de los organismos ciertas frecuencias por sí solas. La célula recibe la información mejor por resonancia que no solo por el impacto químico.

Uno de los grandes hitos de nuestro tiempo consiste, precisamente, en el conocimiento y profundización que el elemento agua significa en toda la cadena de la vida. En el agua se almacenan, transmiten y en ella proliferan todas aquellas sustancias y enlaces cristalinos que contienen la energía vital. Sin los enlaces de energía que forman las estructuras geométricas, el agua está “rota”, no tiene las condiciones óptimas para la transmisión de energía que el entorno y todos los organismos vivos necesitan. La base de todo organismo es la energía en estos enlaces, y el agua no puede comunicarla del mismo modo cuando están rotas sus estructuras cristalinas por las fuertes presiones a las que se somete en sus canalizaciones o por la contaminación. Tomemos como ejemplo un ensayo que cualquiera pueda hacer: si cortamos unas flores, unas margaritas, y ponemos unas en un jarro con agua del grifo normal y otras en otro jarro con el agua del grifo vitalizada, veremos que las últimas permanecen frescas más horas que las primeras.

El tratamiento de las aguas desvitalizadas de nuestro entorno se modifica por medio de tres principios fundamentales que interactúan entre sí: el movimiento, la dotación de energía y de información. De ellas, la clave reside precisamente en el movimiento: los remolinos con giros matemáticamente calculados, tal como se presentan en la naturaleza, de fuerza centrípeta, son los más eficaces para borrar y reordenar las moléculas de agua, consiguiendo una vitalización más duradera.

Al existir un constante avance en lo que respecta al conocimiento de las cualidades del agua, no conviene estancarse en informaciones obsoletas, y sí apreciar los nuevos avances que a nivel científico el Agua está abriendo. En estos momentos se está conociendo un poco más, por la cualidad de este elemento, cómo funcionan la Homeopatía y la Hidroterapia, y por lo que nuestros investigadores están comprobando, queda mucho todavía por conocer de esta fuente de la vida que es el agua.

Más información

“Agua Viva”, Biografía de Viktor Shauberger, ed. Ecohabitar

“El puzzle del Agua y la Clave Hexagonal”, Dr. Mu Shik Jhon, ed. Ecohabitar.

“Mensajes del agua”, Masaru Emoto. Ed. Liebre de Marzo.

www.ecocreamos.com

Video: La historia de las botellas de agua por Annie Leonard

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Entrevista a Masaru Emoto (“Los mensajes del Agua”)

dr-emoto [640x480]¿Quién no ha visto a estas alturas las fotos de Masaru Emoto? Las fotos de esos cristales de agua han dado la vuelta al mundo y se han convertido en una herramienta importante para abrir conciencias. El mérito del trabajo de este simpático japonés ha sido fotografiar la información que transporta el agua. El agua puede llevar grabados mensajes, y dichos mensajes afectan a la forma en que el líquido elemento se cristaliza. Si le damos un mensaje de odio, la forma de los cristales será inarmónica. Sin embargo, si le proporcionamos un mensaje que hable de gratitud y amor su estructura será armónica y bella.

Estos peculiares experimentos, que están más cerca de la mística que de la ciencia, han puesto de manifiesto de una manera muy visual que el agua es un vehículo que transporta información. La información es vibración y la vibración crea el universo… por lo tanto, el agua transporta el mensaje de la creación.

Emoto es un experto en vibración y agua y su trabajo holístico está ayudando a conocer aspectos desconocidos del agua. Como a los adultos nos cuesta mucho entender estos conceptos, Emoto, ha decido poner su energía en transmitírselos a los niños. Ellos son el futuro y el futuro está en el agua.

Si a un científico racionalista le preguntamos qué es el agua, nos dirá que son dos moléculas de hidrógeno y una molécula de oxigeno. Si se lo preguntamos a usted  ¿qué contestará?

Para mí el agua es un contenedor que lleva la energía de Dios, el Creador, Vibración o como quieras llamarlo. Antes yo no entendía lo que es Dios o el Creador, pero desde que empecé a estudiar el agua, me empujó a creer en Dios o el Creador, o la Energía. El agua es un vehículo que nos lleva a entender lo que es el Creador.

Dice que el universo es vibración y el agua es un vehículo de la vibración. ¿Puede desarrollar un poco más este asunto?

Mi primera reflexión fue ¿por qué no podemos vivir sin agua y por qué no puede nacer vida sin agua? Pensé muy profundamente en ello y la respuesta a la que llegué es que es un problema de energía. Creo que el agua y la energía tienen una relación muy fuerte. Aunque no comamos, sólo con agua podemos vivir 40 días. Si no tenemos agua en los poros de nuestro cuerpo, en cuestión de 10 horas nos morimos. Y ¿qué es la energía? Es vibración. Últimamente todo el mundo está de acuerdo con esto. Y ¿de dónde viene la energía? Viene del sol. La energía del sol, sin existencia del agua, no llegará a ningún lado. Yo pienso que el creador usa el sol para enviarnos la energía, o quizás el sol en sí es el creador, nunca se sabe. Pero pienso que el agua es como un vehículo que lleva la energía. Entonces, el agua está cargada de energía del Creador.

cristal emoto 1 [640x480]Alguien que ha dedicado gran parte de su vida a estudiar el agua como usted ¿qué opina de la crisis medioambiental que parece avecinarse?

Ahora en la Tierra, hay un montón de gente viviendo y la capacidad de la Tierra se está desbordando. Con una población de 6.000 millones de habitantes se ha podido mantener sin que haya muchos cambios. Pero ahora nos estamos pasando de los 6.000 millones y va a suceder algo distinto.

Como somos tantos, más de 6.000 millones, físicamente es imposible mantener limpia la Tierra. Si no hacemos nada, la Tierra va a enfermar. Yo creo que si entendemos lo que es el agua de verdad, es muy fácil solucionar el problema del medio ambiente. Por ejemplo, hay muchos químicos que contaminan el agua pero con la vibración muy alta podemos destruir estos químicos. Ya tenemos la experiencia en Japón con un lago muy grande en el que pudimos hacerlo. La vibración puede utilizarse contra la contaminación. Todas mis obras están relacionadas con el medio ambiente. Todos los problemas que hay con el medio ambiente tienen su raíz en el agua. A medida que los humanos vayamos teniendo pensamientos más positivos, la calidad del agua mejorará.

Su trabajo no ha sido aceptado por la ciencia académica ¿Tiene algún interés en que ‘Los mensajes del agua sean aceptados por la estructura científica?

De momento no tengo ningún interés, porque es solo una cuestión de tiempo. Si yo entiendo el tema del agua, ellos también lo entenderán y en vez de intentar convencerles, quiero utilizar mi tiempo para educar a los niños que a su vez pueden transmitirlo a sus padres. Creo que educar a los niños e intentar que ellos entiendan lo que es el agua es más fácil y más rápido.

Si los niños tienen un conocimiento real del agua, ¿quiere decir que podría haber un cambio de conciencia masivo?

Yo no puedo decir lo que va a pasar, pero ahora mismo el entendimiento que tenemos sobre el agua es un 3%. Es igual que nuestra mente, estamos usando solo un 3%. La parte restante, el 97% que no estamos usando, ¿cómo podemos conseguir aprender a utilizarla? La respuesta la tiene el agua. Cuando los niños comprendan cómo usar el agua, estaremos 30 veces más felices que ahora.

200508 [640x480]Usted dice que es un científico, pero su mensaje suena muy místico y espiritual.

La religión y la ciencia están unidos en su origen. Antiguamente, la palabra religión quería decir lo mismo que la palabra ciencia. Hoy en día hemos separado la ciencia y la religión, pero no son dos cosas distintas. Todas las cosas que suceden en este mundo provienen de vibraciones. Todas las religiones que existen, por ejemplo el cristianismo, islamismo, budismo, todo proviene de vibraciones. Pero, no sabemos desde cuándo, hemos perdido este conocimiento y hoy en día solo importan las cosas materiales. La gente ya no cree en las cosas que no se pueden ver. Lo que yo intenté era comprobar que todas las cosas empiezan con las vibraciones, que existe el pensamiento y que el pensamiento se materializa y puede grabarse en el agua. Y en estas fotos la gente puede comprender ese hecho. Hoy en día, todos los adultos estamos tan estresados y sólo pensamos en trabajar y ganar más dinero. Somos muy materialistas. Es muy difícil convencer a los adultos para que entiendan la verdad. En vez de los adultos, yo me concentro en los niños porque son el futuro. Serán los adultos dentro de 20 años. En vez de intentar convencer a los adultos, voy con los niños, que son muy puros. Pensando en la paz del mundo y el futuro de la Tierra, es mucho mejor educar a los niños, es el camino más rápido.

¿Cómo le podemos transmitir vibración al agua que bebemos? ¿Y cómo podemos producir en casa agua con una vibración buena?

Antes de beber o mientras bebo agua, siempre le doy las gracias. En casa, podemos hacer dos cosas: una es para las personas muy espirituales y la otra es para las personas que no les interesa el tema de la espiritualidad. Para las personas espirituales, en la jarra de agua de beber puedes poner una etiqueta con las palabras amor y gratitud, y al cabo de un día se puede beber. Y para los que no les interese este tema, que compren una botella o una jarra de color azul. Se llena esta jarra y se deja donde hay sol unas 12 horas más o menos. Esta agua tendrá buenas vibraciones. Exponiendo al sol, está comprobado que las moléculas mejoran y estará más segura la calidad del agua.

¿Qué aplicación le da a sus experimentos? ¿Para qué sirven?

Todo lo que investigo empieza con mis experiencias. No es investigar por investigar. Hace 22 años yo tenía un pie muy mal, con mucho dolor. De repente se aplicó un tipo de agua especial a esta zona y se fue el dolor. Con esta experiencia que curó mi pie, empecé a querer saber más sobre el agua. Y mi investigación me llevó a la homeopatía, que no existía en Japón. Buscando un poco encontré una máquina un poco rara, que se encontraba en EE.UU. Esta máquina trabaja con la vibración, y permite imprimir o copiar una vibración al agua y las personas enfermas que tomaban esta agua mejoraban y estaban muy contentos. Continué con la aplicación terapéutica de la vibración aplicada al agua y de boca en boca cada vez venía más y más gente a mi consulta; yo parecía más un médico que un científico.

Algunas enfermedades tardaban más que otras pero no había ninguna dificultad en la curación. En el 1992 publiqué un libro llamado ‘La era de la vibración’, a este le siguieron 11 libros más. En aquel tiempo, ya tenía la experiencia de más de 10.000 pacientes, y era bastante conocido por mi trabajo con esta máquina. En aquella época, el gobierno y los médicos no creían que el agua pudiera transportar información y que además pudiera curar. No quisieron aceptarlo. Yo lo comprendo, porque es difícil entender cómo el agua, este líquido transparente, puede contener información. Entonces empecé a pensar cómo podría demostrarlo de una forma que la gente lo pudiera entender. Un día estaba leyendo un libro sobre los cristales de los copos de nieve. Y pensé que la nieve es agua, y que al congelar el agua se podría fotografiar y ver cómo reacciona a la información. En el 1994 logré hacer fotos de la cristalización del agua, y desde entonces sigo con mis investigaciones.

¿Cómo pueden influir en el agua todas las radiaciones de los móviles y la contaminación electromagnética que nos rodea?

La onda que emite la electricidad no es mala. Lo más importante es cómo la utilizamos. Por ejemplo, con el móvil, lo que cuenta es lo que decimos por él. Si hablamos de forma negativa con el móvil, afecta negativamente al cuerpo porque el cuerpo está hecho de agua en gran parte. Si hablamos de forma positiva a través del móvil, eleva la vibración del cuerpo. No tenemos que tener miedo a las ondas electromagnética, sino a la manera en cómo las utilizamos.

¿En sus fotos y en su mensaje hay una gran distinción entre positivo y negativo,  entre bueno y malo, qué criterios usa para hacer esta distinción?

Distinguirlo es muy difícil y dependiendo de la situación, procuro utilizar una palabra u otra. Tendemos a interpretar la palabra negativa como algo malo. Pero si no existe la negatividad, la positividad tampoco existe. Siempre pienso en el Yin y el Yang, entender esta forma es lo más importante.

Muchos religiosos, especialmente los monjes Zen intentan lograr lo que es Mu, que significa ‘vacío’. Cuando una persona logra ese estado en el que no hay Yin ni Yang, entonces se puede acceder a un lugar. Este estado que no conocemos, recientemente en EEUU una científica joven logró comprobarlo. Se llama Lisa Landon de la Universidad de Harvard, es muy joven y muy guapa (risas). Ella logró comprobar científicamente que existe la quinta dimensión. Según lo que dice ella, esta quinta dimensión es como una sopa de información y desde nuestro mundo tridimensional es imposible acceder a esta quinta dimensión, pero desde allí nos influye a muchos niveles. El mundo de Dios está allí. Todas esas personas: Cristo, Buda… y todos los que han meditado mucho y lograron ese vacío pudieron alcanzar esta quinta dimensión y tomaron mucha información de allí que luego transmitieron al resto de la humanidad. En nuestro mundo de tres dimensiones necesitamos el positivo y el negativo. Aunque no queramos la negatividad, la necesitamos. Pero aún así: que la onda de negatividad no sea tan fuerte, que sea un poco más suave.

¿Cualquiera puede hacer las fotografías que usted hace? ¿Su experimento se puede repetir?

Yo no soy solo un científico, yo soy una persona normal como tú. Si me permites, quiero decir que yo todavía tengo un corazón muy puro, como un niño pequeño. Si tú también tienes un corazón muy puro entonces puedes hacer el experimento y te saldrá. Si tienes dudas de que se puede hacer esto, nunca lo conseguirás. Primero tienes que abrir tu corazón al agua, intentar sintonizar con el agua. Después el agua se abrirá a ti. Si consigues este estado, entonces podrías hacerlo.

Mi forma de pensar y mis investigaciones no son cosas nuevas. Todos lo llevamos dentro.

La cultura del surf

Bajo la OlaNingún surfista quiere chapotear en un mar contaminado, o mirar pasivamente mientras un trozo muy querido de costa prístina se desarrolla para convertirse en un puerto deportivo, y cada surfista que he conocido anhela la experiencia de hacer surf con delfines, o de ver tiburones peregrinos.

Yo he surfeado con delfines, focas, tiburones y serpientes marinas. He sentido como de repente se detiene el tiempo – sensación que buscan todas las técnicas de meditación – en las profundidades del tubo, cuando la cortina de agua cae con el sonido de un aplauso divino. He estado a punto de ahogarme por el poder de las olas, y he salvado a una persona que se estaba ahogando. He visto cómo hombres y mujeres se curaban con el surf.

He buceado debajo de la ola en arco producida por un buque que pasaba mientras yo chapoteaba en el océano abierto, y con frecuencia me he bañado en los arco-iris que se reflejan en la espalda de las olas peinadas por los vientos del interior. Cuando me subo a una ola, resistiendo sobre una astilla frente a un océano inquieto que se estira en el horizonte, me siento a la vez pez y pájaro, atrapado entre la gravedad y la levedad.

Cada ocasión de éxtasis, miedo y simple satisfacción ha contribuido a mi educación sobre el mar – las relaciones complejas entre los vientos, las corrientes, las formas de las playas, los tipos de olas y el movimiento lunar y de las mareas. Esta conciencia de los surfistas ofrece un conocimiento colectivo poderoso – pero ¿cómo podemos aplicar este conocimiento holístico de la naturaleza y belleza del mar y transformarlo en acción para el bien colectivo?

Oleaje libertadLos surfistas son amigos del océano y tienen un imperativo ecológico para proteger este ecosistema complejo y vital. Ya están fichados, manchados por los residuos de sal, pero como siempre existen contradicciones. Los surfistas tienen fama de proteger su zona local de los visitantes, pero por supuesto, ningún grupo de personas es dueño del océano de esta forma, y los surfistas tienen que aceptar esta realidad. Los admirables surfistas que se niegan a seguir este tipo de comportamiento agresivo permiten que la ola y las condiciones den forma a sus respuestas.

El psicólogo norteamericano James Gibson describió la percepción no como la acción de los humanos sobre el medio ambiente, sino como el medioambiente educándonos a nosotros. El mundo natural nos impacta y nosotros respondemos. Cuando entendemos esto, ya no tenemos la necesidad de moldear el mundo según nuestros deseos, sino que apreciamos la forma que tiene el mundo de enseñarnos su presencia y su belleza. Surfeando, los que tratan de imponerse a la ola suelen caerse. Como dijo el poeta Wallace Stevens, el mundo es presencia, no fuerza.

Refugio MarinoA finales de los años ’50, cuando ocurrió el primer boom del surf en California, los surfistas no solo eran considerados unos rebeldes arquetípicos, sino también gente no trabajadora y marginados, gente sin mucha utilidad para la economía americana frenética de la post-guerra. Medio siglo después, parece que poco ha cambiado. No obstante, el estereotipo no está acertado: la mayoría de las personas que hacen surf lo hacen en su tiempo libre y tienen empleos, pagan sus impuestos y mantienen sus familias. Para unos pocos con mucha suerte, como yo, el surf es una profesión a tiempo completo. Con años de experiencia y mucha devoción, los surfistas adquieren conocimientos que incluso los mejores geógrafos de costas no tienen: un conocimiento intuitivo y holístico del medioambiente.

Muchas personas implicadas en la cultura del surf están sacando a la luz el tema de la ecología en relación con esta actividad. Los surfistas fueron los primeros en notar la cantidad de aguas residuales que flotaban cerca de la costa británica, y protestaron a gritos.

InmersiónLa industria de las tablas de surf tiene un pasado muy tóxico; se trabajaba con químicos con base de disolventes de la industria aeroespacial de los años ’60. El poliuretano y la fibra de vidrio, materiales carcinógenos, son baratos y versátiles, de aspecto atractivo, toleran temperaturas extremas, son fáciles de construir y permitieron elaborar diseños efectivos que fueron evolucionando con rapidez.

Sin embargo, el manufacturero líder americano en tablas de poliuretano fue cerrado después de unos años porque el producto infringía las leyes relativamente relajadas de aquella época. Como consecuencia, una oleada de nuevas producciones más pequeñas y más ecológicas ha surgido – con tablas de surf hechas de cáñamo, madera de balsa, bambú y madera de paulownia, reflejando las raíces polinesias del surf donde los hawaianos fabricaban sus propias tablas con este árbol.

Como surfista profesional que se gana la vida escribiendo sobre el viaje, he tenido la bendición de surfear los océanos del mundo, pero también he tenido la desgracia de ver playas abiertamente convertidas en basureros, llenas de plásticos. Todos estamos familiarizados con las noticias de extinción de especies por la pesca excesiva, de la desaparición de los arrecifes de corral y de los problemas de vertidos de petróleo y contaminación por aguas residuales. Lo que no se comenta tanto es la creciente cantidad de residuos que los barcos tiran al agua.Descanso acuático

Recientemente, una fuerte tormenta invernal provocó el amontonamiento de cientos de bolsas de suero fisiológico y de glucosa en las playas del suroeste británico. El contenido era relativamente inocuo, pero los plásticos son mortales. Estos pueden haber sido lanzados al agua desde un barco contenedor, simplemente abandonados como basura al estar cerca de su fecha de caducidad. Ver este tipo de catástrofes ecológicas de primera mano ha sido para muchos surfistas el catalizador para convertirse en activistas ecologistas.

Los surfistas seguirán haciendo acciones para proteger el medioambiente que tanto aman, y están muy equipados para hacerlo, como grupo. El surf sigue atrayendo a la gente joven que prefiere el desafío y el divertimiento de las olas al tipo de entretenimiento tecnológico. Insistimos en que las tecnologías que sostienen el surf – las manufacturas de tablas y de trajes – tienen que seguir explorando futuros sostenibles.

Los surfistas tienen que conciliar su deseo intenso de olas prístinas en aguas vivas con los retos ecológicos a los que estamos enfrentados. Ya no es simplemente un caso de surfistas contra las aguas residuales; son surfistas a favor de la sostenibilidad – y de la salud pública, encabezado por el movimiento del gimnasio azul que llama a la gente joven en particular para que reconecten con las actividades del océano en lugar de quedarse sentados frente a una pantalla de ordenador.

Sam Beakley es surfista profesional y escritor de viajes

Artículo publicado en la revista Resurgence número 255. Julio-Agosto 2009

Hacer surf con la vida

PlayaUn día, de paso en un país no tan lejano, iba sobre una carretera que bordeaba una playa casi infinita. En realidad, todo el país parecía estar hecho de una carretera y una playa. Todos los habitantes del país pasaban el día en la playa.

Al acercarme, observé algo curioso. Nadie se quedaba en la arena. Todos estaban en el agua, que les llegaba a la altura de la cintura. Pero no nadaban; se mantenían de pie, derechos y tiesos como estacas.

Encontré este comportamiento muy curioso.

Me acerqué y le pregunté a una de esas personas qué hacía allí.

Espero la próxima ola me dijo ella.

Ah! ¿Y por qué?, pregunté yo.

!Es para resistir lo mejor posible!

¿Pero porqué?

!Porque es así como se ha de hacer!

La próxima ola llegó. El hombre que me había respondido tensó sus músculos para enfrentarla. La ola le salpicó y casi lo tiró, pero se mantuvo firme. Permaneció de pie a costa de grandes esfuerzos. ¿Ves? ¡Resistí! me dijo, agotado pero feliz por su victoria.

Inmediatamente, retomó su posición y se preparó a enfrentar la siguiente ola. Esta era más grande que la anterior. El hombre perdió el equilibrio y tragó una gran cantidad de agua salada. Casi se ahoga, pero por suerte consiguió volver a ponerse de pie justo a tiempo para la siguiente ola. Así se pasaba el día.

Ola después tras ola el hombre se ponía cada vez más crispado, más duro, más cerrado. Al cabo de un momento, ni siquiera percibía mi presencia ni escuchaba mis preguntas. Dedicaba toda su energía en prepararse para enfrentar la ola siguiente.

Y este hombre no era el único con este comportamiento extraño: eran centenares, miles, millones que se habían puesto como objetivo resistir a las olas a toda costa.

Las olas no parecían preocuparse de la actitud de los hombres. Se iban sucediendo incansablemente. Pequeñas, medias o grandes en función del tiempo y del viento pero sin preocuparse en absoluto del comportamiento extraño de las personas que habían decidido enfrentarlas.

Estuve un buen rato intrigado por esta práctica. ¿Cuál es el interés en ponerse rígido contra las olas? ¿Poner de manifiesto que uno es más fuerte que ellas? ¿Poner de manifiesto que uno es sólido? ¿Demostrar su voluntad? ¿Demostrar su capacidad de resistencia? No comprendía el sentido de este hábito. Sólo veía gente que pasaba su tiempo agotándose. A mi, el extranjero, me resultaba obvio que solo podían agotarse hasta la muerte. Las olas siempre habían existido y existirían mucho tiempo después de la desaparición de sus opositores. Entonces, ¿cuál era el sentido de pegarse contra ellas?

Además, cuando los hombres tenían la impresión de estar dominando la ola, siempre se trataba de una ola pequeña. Luego, la siguiente podía ser mucho más grande. En todo caso, su juego no parecía de ningún modo divertido. Nadie sonreía en esta playa: todo el mundo apretaba los dientes y esperaba el próximo choque que no tardaría en producirse.

Sacudí la cabeza y me sentí un poco triste por esta gente que derrochaba su vida en una lucha inútil y perdida por adelantado. Si todos son así en este país, tal vez será mejor que vaya un poco más lejos… Aquí nadie tiene el tiempo ni la energía necesaria para hablar de otra cosa que de la lucha que se ha convertido en algo normal para ellos.

Iba a retomar mi ruta cuando vi, más lejos en el mar, gente visiblemente distinta. No se enfrentaban a las olas. Iban a su encuentro. Disponían de una tabla pequeña, nadaban en dirección de la ola, subían ligeramente sobre la tabla y se dejaban llevar por la ola. Al contrario de los otros, no se veía ninguna rigidez en ellos sino una gran flexibilidad. Ninguna actitud de lucha sino una forma de simbiosis. No fijaban su atención en la ola, sino que desprendían una presencia abierta en cada momento. Y la diferencia más importante era que parecían tomar un placer intenso allí donde otros solo encontraban agotamiento!

Uno ellos se dio cuenta de que los observaba y se dejó llevar hasta mi. Usted parece interesado por lo que hacemos con las olas. Me explicó que surfeaba la vida. Para eso sólo se requería una tabla no demasiado grande, no tener miedo de las olas, conocer un poco de técnica, estar abierto a todo cambio, ser flexible y saber adaptarse a la intensidad de cada momento tomando decisiones que implicaban su plena responsabilidad.

Es muy diferente de la actitud de las personas cerca de la playa. le dije.

¡Totalmente! Ellos se pegan contra la ola y nosotros la acompañamos; ellos se hacen azotar por las olas y nosotros nos dejamos elevar… Y observa bien: ¡son exactamente las mismas olas!

Me sorprendió que tan poca gente disfrutaba con las olas, que tanta gente prefería ponerse rígida en vez de seguir la corriente; transformarse en estatuas de hierro en lugar de seres vivos.

¿Y lleva un nombre, esta práctica? le pregunté, muy interesado.

Con las olas de verdad, eso se llama surf… En la vida real, eso se llama Inteligencia Sistémica.

Insólita agua

AguaSine aqua non. Sin agua nada fluye y nada vive: solo habría tierra yerma y cielos sin arco iris. La vida emergió del mar y nosotros nacemos de las aguas primordiales del útero. Nuestro cuerpo es agua en un 70%, proporción que llega al 80% en la sangre y al 90% en el cerebro -océano interior sobre cuyas corrientes fluye el pensamiento y navega la imaginación. Nuestras células y nuestra sangre son químicamente hermanas del mar, como lo son las lágrimas. Somos agua que piensa y que, a veces, llora, escribe Joaquín Araújo en su Agua (Lunwerg). Nuestros ojos también son agua, que refleja lo que ve, y los manantiales de la Tierra son ojos que miran al mundo (Ojos del Guadiana, Ulldeter). La piel del cuerpo que llamamos Tierra es en su mayor parte mar.

El agua fue maestra de Tales, de Lao Zi y del Siddharta de Hermann Hesse. Goethe, Novalis y Hegel también percibieron algo insólito en las aguas. El agua está en el origen del mundo en casi todos los mitos de la creación. En el Enuma Elish babilonio y el Génesis hebreo se crea el firmamento tras dividir las aguas primordiales que constituían el mundo. En la Ilíada Homero llama al Océano “génesis de todo”, y un antiguo texto hindú afirma igualmente que las aguas son fuente de todas las cosas y de toda existencia. Como Afrodita, que surgió del mar, las grandes corrientes culturales crecieron junto a las aguas. Sería imposible concebir la cultura china sin el Río Amarillo y el Yangtsé, o imaginar a la cultura índica sin el Indo y el Ganges, Mesopotamia sin los ríos que la abrazaban, Egipto sin el Nilo o Grecia sin el Egeo.

Leonardo da Vinci inició un Tratado sobre el agua afirmando que ésta es la sangre de la Tierra; de hecho, la sangre es a nuestro sistema circulatorio lo que el agua es al gran sistema circulatorio de la biosfera. Todo fluye, y sobre todo el agua. El agua que hoy se evapora cae como lluvia en otro lugar en unos diez días, en un ciclo que cada tres milenios hace circular por la atmósfera un volumen de agua equivalente al de todos los océanos. El agua circula y tiende a lo circular: la gota quiere ser esférica, el estanque responde a la piedra con ondas concéntricas, los remolinos fluyen en espiral, los meandros, calas, bahías y golfos labran curvas y semicírculos. El agua transporta nutrientes, lubrica las transformaciones químicas y geológicas, se regenera a sí misma al fluir, revitaliza, purifica y nos devuelve a lo primigenio. Simboliza también la abundancia, palabra en cuya raíz está la ola (unda en latín) que colma e inunda. El capital solo es efectivo cuando hay liquidez.

Durante siglos hemos buscado certezas monolíticas y verdades a secas, pero como argumenta Zygmunt Bauman hoy las instituciones, los empleos y hasta el amor son cada vez más líquidos: fluidos y en cambio constante. Y se da la paradoja de que esta sociedad líquida enturbia como nunca las aguas. O las hace retroceder: en los glaciares y en los polos, en el lago Chad y el mar de Aral. El desierto crece: ¡ay de aquel que cobija desiertos!, hacía decir Nietzsche a Zaratustra. Cuando dejan de manar las fuentes la cultura se estanca y la vida se agota.

Al abrir un grifo, contemplar la lluvia o entrar en el mar participamos en algo cuya comprensión nos desborda. Y es que el agua sigue siendo un gran enigma para la ciencia. El químico Philip Ball (editor durante más de diez años de la prestigiosa revista Nature) da fe de ello en H2O: Una biografía del agua (Turner). El agua es la sustancia más común en la biosfera y en el organismo humano, pero también es la más insólita, con una serie de propiedades únicas (anómalas según los científicos) sin las cuales la vida sería química y físicamente imposible. Cuando el agua se congela se expande y se vuelve menos densa (alcanza su mayor densidad a 4° C); de no ser así, el hielo en vez de flotar se hundiría y se extendería por el fondo marino, dejándolo sin vida. El hielo asombra por sus propiedades deslizantes y por su viscosidad (podemos hacer bolas de nieve pero no bolas de arena). Y cuando se comprime cristaliza en un mínimo de doce estructuras (del hielo 1 al hielo 12) con propiedades distintas. El agua tiene puntos de fusión y ebullición insólitamente altos, y se calienta y se enfría mucho más lentamente que la mayoría de las sustancias conocidas, líquidas o sólidas. Es altamente corrosiva y lo disuelve casi todo. A nivel molecular está mucho más estructurada que la mayoría de los líquidos, semejante a un cristal. Los copos de nieve tienen (casi siempre) seis ramificaciones más o menos idénticas, ¡pero cada copo tiene un diseño distinto!: cada nevada es un derroche de creatividad geométrica. Otra curiosidad que aporta Ball: los geólogos empiezan a creer que en el interior de la Tierra, en las estructuras cristalinas del manto, hay enormes cantidades de agua, suficiente como para llenar todos los océanos treinta veces.

Tan escurridiza es el agua que su molécula no se deja simular con precisión en el ordenador. Tampoco es posible reproducir el agua de mar en el laboratorio. Y contra lo que cabría esperar, dos corrientes que confluyen tienden a no mezclarse y a mantener su propio curso, incluso en el fondo oceánico.

No sería posible predecir el agua a partir de todo lo que sabemos sobre el hidrógeno y el oxígeno. Tal vez decir que el agua es H20 se queda tan corto como decir que el ser humano es básicamente carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno. Ivan Illich afirmaba que H2O es una creación social moderna y lo contrario del agua propiamente dicha. Una reflexión poética de D.H. Lawrence señala que Water is H2O, hydrogen two parts, oxygen one, / but there is a also third thing, that makes it water / and nobody knows what that is (El agua es H2O, dos partes de hidrógeno, una de oxígeno, / pero hay también una tercera cosa que la hace agua / y nadie sabe qué es). Desde que Lawrence escribió estas líneas, estudios en los márgenes de la ciencia han aportado pistas sobre esa tercera cosa: desde los trabajos de Viktor Schauberger y Theodor Schwenk hasta los más recientes de Jacques Benveniste (sobre la memoria del agua, fundamento de la homeopatía) y Masaru Emoto (sobre la posible receptividad del agua a los mensajes de su entorno). Algún día, es de esperar, conoceremos mejor el agua -y todo fluirá mejor.

Naciones Unidas ha declarado el periodo 2005-2015 como Decenio Internacional del Agua para la Vida, que será impulsado por una agencia con sede en Zaragoza. Como señala Francisco Pellicer en el catálogo de la Expo, los desafíos globales del agua nos piden un cambio en el paradigma cultural y que trabajemos con la naturaleza y no contra ella. Parte de ese necesario cambio de paradigma es reconocer que el agua no solo sacia la sed de bocas y plantas. El agua es mucho más que un recurso: es parte de lo que somos. La vida es agua organizada, decía Jacques Costeau. Y cada ser que vive y bebe es una ola que fluye en los inagotables ciclos del agua: tan ignorada, íntima e insólita.