Amores sanos, amores insanos

Un estudio ha demostrado científicamente que el estado de enamoramiento hacia una misma persona puede mantenerse décadas. Después de practicar diversas resonancias magnéticas a 17 personas que aseguraban amar a su pareja como el primer día, –aunque llevaban una media de 21 años junto a ella-, se comprobó que, efectivamente, ante la imagen de la persona amada, a estas personas se les activaban las mismas zonas del cerebro que a los jóvenes estudiantes que estaban enamorados desde hacía menos de dieciocho meses.

Este estudio, que rompe muchos esquemas y despertó la envidia incluso de los mismos investigadores, concluye que estas parejas maduras enamoradas a pesar del paso del tiempo tienen las siguientes características en común:

- Buenas aptitudes de comunicación para resolver conflictos sin generar tensión adicional.

- Una vida sexual activa y satisfactoria.

- Realizar actividades nuevas que supongan un reto.

- Celebrar juntos los éxitos del otro.

Además ninguno de los miembros de estas parejas había sufrido grandes causas de estrés (enfermedad de un familiar, pobreza o conflictos profesionales) ni tampoco había padecido ansiedad o depresión.

Parece pues que el amor sano puede perdurar aunque requiera importantes ingredientes para lograrlo. Uno de los grandes pilares del amor sano -como ya señala este estudio- es sin duda una comunicación libre, sincera y abierta. ¿Qué significa? Significa la proeza de llegar a vaciarse para así ver de verdad al otro, vaciarnos del pasado, de posibles expectativas e idealizaciones, en definitiva vaciarnos más del “yo” para poder integrar el “tú”, algo a lo que la sociedad de hoy en día nos tiene poco acostumbrados.

La importancia de la escucha

Esta comunicación requiere una escucha auténtica. No se trata de callar aprovechando para pensar mejor cómo contraatacar, se trata de buscar los puentes que puedan salvar la enorme distancia que separa dos seres con vivencias distintas, educaciones distintas, impulsos diferentes… Esta comunicación necesita también que cada uno de los miembros de la pareja pueda decir “sí” o “no” con completa libertad, tenga la valentía de mostrar fortaleza, de descubrir su debilidad, reunir el coraje de expresar cuál es su necesidad, qué es lo que se espera de esta relación, qué está dispuesto a dar y a qué no va a renunciar.

Esta comunicación sincera y abierta es la base para negociar un proyecto de vida común, para superar los conflictos, pero también constituye el pilar de la sexualidad. A menudo la sexualidad desaparece tras una larga lista de asuntos pendientes de expresar.

La ternura constituye otra forma de comunicación que abre puertas hacia el otro y que favorece la intimidad. «En una relación de pareja el cuerpo cuenta porque tiene una memoria específica y un lenguaje propio y lo sexual representa la posibilidad de comunicar lo que no puede expresarse mediante las palabras», según afirma la terapeuta gestalt Suzy Stroke.

Los éxitos del otro

El estudio resalta la capacidad de estas parejas para celebrar juntos los éxitos del otro. Cuando estamos en pareja, ¿deseamos siempre la felicidad del otro? ¿O más bien nos preocupamos más de que el otro nos haga felices? Y no es que sea reprochable, pero como escribe André Compte-Sponville, “el amor es la alegría de que el otro exista”. Y ver a nuestra pareja feliz debería aumentar esta alegría cuando el amor sigue presente y no ha sido vencido por el egoísmo, el miedo o la lucha de poder.

Pero ninguno de estos ingredientes tiene relevancia si no existe previamente una relación de igualdad.

Como asegura el poeta libanés Khalil Gibrán, la pareja, “al igual que las columnas que sostienen un templo, debe estar unida en lo alto pero cada uno permanecer firme y separado en su base”. Porque cada persona es un ser completo por sí mismo y, si es adulto, no depende de nadie más que de sí mismo. Porque nadie puede ni debe hacerse responsable de la vida de otro, porque nadie puede salvar a nadie.

Además de la igualdad, cuenta la reciprocidad: para que una relación perdure debe reinar cierto equilibrio entre lo que se da y lo que se recibe. Así lo asegura Bert Hellinger, psicólogo sistémico, creador de la técnica de las Constelaciones Familiares: “si el desequilibrio perdura yo me acabaré yendo porque no te puedo devolver lo que he recibido o tú te me dejarás porque te cansarás de dar”.

Hellinger también plantea lo siguiente ante un problema de pareja: «Si tienes pareja, mírala y dile: ‘Sí, te quiero tal como eres, exactamente tal como eres. Y soy feliz contigo exactamente tal como eres. Y digo sí a tu madre tal como es, exactamente tal como es. La quiero a través de ti y respeto su grandeza porque fue quien te dio la vida. Y lo mismo con tu padre. Y miro a tu familia y le digo sí a tal como es y a todo lo que ocurrió exactamente tal como ocurrió». ¿Cuántas personas se atreven a dar el paso hacia este sí? Se trata del sí que da coherencia a la vida de pareja, un sí de entrega total, en lugar del si condicionado más habitual hoy en día.

El regalo de servir

Servir, dar y darse a los demás, constituye un maravilloso regalo. Se dice que “se recibe más de lo que se da”, o que precisamente “al dar es cuando se recibe”, y es que la entrega tiene una inmensa repercusión en la persona que actúa con el corazón abierto y se ofrece de forma desinteresada. No hay acción más fructífera que aquella que se realiza sin más, sin expectativas, sin ánimo de lograr una recompensa o de sentirse bien por la tarea realizada.

El desapego y el desprendimiento son características intrínsecas de la entrega amorosa. El auténtico servicio es aquel en el que la persona de forma voluntaria y desinteresada actúa en favor del bienestar de los demás de forma sencilla, límpida, sin esperar nada a cambio, ni siquiera la propia satisfacción psicológica o emocional derivada de ayudar al otro. El servicio en estado puro es aquel que simplemente se lleva a cabo sin más. Esta actitud es inherente al ser humano, la persona está constituida de modo que puede actuar como un verdadero canal a través del cual se despliega la fuerza amorosa capaz de ayudar al prójimo. Es esa fuerza vital y poderosa la que tiene el efecto de acompañar, estimular, vivificar y fortalecer a quien lo necesita, ya sea alguien enfermo, triste, solo, moribundo…. Esa misma fuerza resplandeciente es la que transmite alguien que vive su existencia de forma gozosa y plena y no puede hacer otra cosa que compartirlo y transmitirlo a quienes están a su alrededor.

En ambos casos el espíritu poderoso del amor comunicado con sinceridad tiene una gran capacidad transformadora. Es entonces cuando aparece la recompensa, precisamente porque no se busca ni se espera, llega en forma de gozo, plenitud y alegría compartida dando sentido a la entrega amorosa.

Al vivir y experimentar con autenticidad la actitud de servicio y entrega a los demás se descubre que no existe cabida para el orgullo, la prepotencia, la altivez o la actitud de superioridad. Estas actitudes son incompatibles con la vivencia del amor sincero, puesto que quien ama y sirve de verdad sabe desde lo más profundo de su ser que él no es el protagonista, sino únicamente un instrumento, maravilloso y con un gran potencial, pero un simple instrumento a través del cual puede llegar la música de la vida a quienes le rodean. Por ello, el mejor indicador para conocer de la pureza del servicio voluntario y desinteresado a los demás es justamente la humildad que impregna toda acción noble y desinteresada. Por el contrario, si la entrega no se hace desde una actitud humilde significa que no se hace con y desde el corazón ni expresa lo más profundo y bello del alma, sino que simplemente muestra determinados rasgos de la personalidad humana en su nivel más superficial.

El servicio a los demás exige también estar en un estado de permanente atención al fluir de los acontecimientos, las circunstancias cambiantes, la relación con las personas con quienes nos encontramos y las diferentes señales que la vida nos va presentando para indicarnos el camino. La cuestión es estar despiertos y disponibles para seguir las numerosas indicaciones que recibimos. En realidad todo es un aprendizaje. Se trata de dejar que el Espíritu fluya en nosotros. Si nos dejamos guiar por Él y en cada momento estamos en el lugar adecuado todo se tiñe de gozo y de paz, todo, hasta el más pequeño acontecimiento o suceso, tiene sentido y la vida se llena de plenitud. Todo resulta tremendamente sencillo y todo encaja a la perfección como las piezas de un puzzle que necesitan ser colocadas adecuadamente y en el momento preciso.

Para hacernos sensibles a la inmensidad de lo trascendente y permitir que impregne la realidad cotidiana resulta necesaria una práctica y una actitud meditativa que reconduzca nuestra atención, tan a menudo centrada en lo exterior, hacia el interior de cada uno. De ese modo, llegando a lo que es nuestra propia esencia y descubriendo aquello que es verdaderamente trascendente e importante podremos servir con el corazón y con el alma y experimentar el gran regalo que eso supone.

Las 18 leyes del Dalai Lama


1. Ten en cuenta que tanto los grandes amores como los grandes logros implican grandes riesgos.

2. Cuando pierdas, no te pierdas la lección.

3. Sigue las tres Rs: Respeto por ti mismo; Respeto por los demás; Responsabilidad por todas tus acciones

4. Recuerda que no conseguir lo que quieres es a veces un gran golpe de suerte.

5. Aprende las normas para saber cómo romperlas debidamente.

6. No dejes que una pequeña disputa dañe una gran amistad.

7. Cuando te des cuenta de que has cometido un error, da los pasos necesarios para corregirlo de forma inmediata.

8. Pasa tiempo a solas cada día.

9. Abre los brazos al cambio, pero no sueltes tus valores.

10. Recuerda que el silencio es a veces la mejor respuesta.

11. Vive una vida buena y honrada. Cuando te hagas mayor y eches la vista atrás, podrás disfrutarla por segunda vez.

12. Un ambiente amoroso en tu hogar es la base para tu vida.

13. En desacuerdos con tus seres queridos, aborda sólo la situación actual. No remuevas el pasado.

14. Comparte tus conocimientos. Es una forma de alcanzar la inmortalidad.

15. Sé amable con la tierra.

16. Una vez al año, visita algún lugar en el que nunca estuviste.

17. Recuerda que la mejor relación es aquella en la que el amor por el otro supera a la necesidad del otro.

18. Mide tu éxito en base a lo que tuviste que renunciar para conseguirlo.

A mayor conciliación, más felicidad y más productividad

Ada es una de las trabajadoras de Brújula que ha adaptado su jornada laboral para poder cuidar a un familiar enfermo. La flexibilidad en el horario de entrada y salida le permite ayudar en casa en la atención a su pariente con una necesidad temporal, sin dejar de hacer frente a sus compromisos profesionales. Pero no es la única empleada que se beneficia de la política de conciliación de la vida laboral y familiar impulsada por la compañía mallorquina de tecnologías de la información, en el marco de su Plan de Responsabilidad Social Corporativa. También hay varios trabajadores que tienen jornada reducida por paternidad, y durante los viernes de todo el año y el mes de agosto la jornada se vuelve intensiva.

Y es que Brújula, a través de las encuestas de clima anuales, ha comprobado que la satisfacción aumenta con iniciativas como éstas. Además, el Plan de RSC incluye otras actuaciones destinadas al cliente interno: jornadas en las que involucra a todo el personal en aspectos de gestión (Brufan), destinar el 7,5% del horario laboral mensual a formación, participación en los resultados de la empresa en forma de variable basado en la productividad, y blog interno de gran éxito de participación (Brujuleros In), entre otras.

La realidad es que el principal recurso de las empresas, las personas que trabajan en ellas, está más implicado cuando se le permite organizar su jornada de acuerdo a sus objetivos y tareas laborales y, también, a sus necesidades familiares. La conciliación de la vida laboral y personal se configura así como uno de los principales factores de motivación y de fidelización de los recursos humanos de las organizaciones, y empieza también a ser un reclamo para atraer talento a las organizaciones.

Además, la conciliación se ha convertido en la actuación más común entre las organizaciones de las Islas que se plantean incorporar a su gestión políticas de Responsabilidad Social.

Jornada flexible y motivación

Son muchas las empresas de Baleares, y especialmente las de pequeño tamaño, que han visto cómo flexibilizar la jornada y permitir a los empleados trabajar desde casa en momentos puntuales favorece su motivación. Así se desprende del análisis de las fichas de buenas prácticas en responsabilidad social de las empresas integradas en Eticentre, la asociación balear que agrupa a más de 30 empresas y organizaciones con el objetivo de incorporar criterios éticos al mundo de los negocios, en la que la práctica totalidad de asociadas desarrollan actuaciones de flexibilidad horaria y de disposición de tiempo para cuestiones familiares.

Entre ellas, Alcari Escola de cuina ofrece a las personas de su plantilla la posibilidad de entrada y salida flexible y de acomodar la jornada si tienen familiares a su cargo, en función del cumplimiento de sus objetivos y tareas. Además, organiza una escuela de verano para los hijos de empleados y de alumnos.

En los años que lleva aplicando estas medidas, Alcari ha experimentado mejoras en la gestión, como consecuencia de la mayor implicación e interés de la plantilla; y un notable aumento de la motivación de las personas, quienes “al poder satisfacer sus necesidades personales, vienen más contentas al trabajo”, según manifesta su gerente, Pere Coli.

La empresa de ingeniería y educación ambiental Actua Desenvolupament añade al catálogo anterior la posibilidad de jornada flexible y de teletrabajo, en caso de tener que cuidar a un familiar, manteniendo el contacto con los clientes a través del teléfono móvil. Como resultado de esta política, Actua ha registrado una mejora en la productividad de las personas y un mejor clima laboral. “Esto nos permite ser más competitivos, ya que nuestro producto es el servicio que ofrecemos y nuestra ‘materia prima’ más valiosa son nuestros trabajadores”, afirma la dirección en su ficha.

En Penta Asesores, el plan de conciliación empezó con un estudio de la viabilidad de la modificación horaria y, posteriormente, con negociaciones con las personas trabajadoras. También se realizó una encuesta a los clientes para preguntarles cómo les afectaría el nuevo horario, y finalmente, se pactó un nuevo sistema de turnos en la atención al público y se envió una circular informativa a todos los grupos de interés. El resultado de este cambio ha sido un aumento del rendimiento y de la satisfacción de las personas, al conseguir más amplitud de horarios en la atención al público, con una menor jornada semanal para el personal.

La marca mallorquina de perfumería y cosmética natural Tot Herba lleva tiempo comprometida con facilitar a los empleados la combinación del trabajo con el cuidado de familiares dependientes, y para ello permite adaptar el horario de entrada y salida, así como flexibilizar la jornada diaria. Su responsable, Miguel A. Benito, afirma que “esta acción mejora la relación con nuestros empleados, y de alguna forma más indirecta y difícil de cuantificar, también nos permite generar una mejora en las relaciones con las familias y entornos de nuestro personal”.

Otra de las empresas locales que han desarrollado un plan de RSC, Sercool Insular, servicio de agua mineral y coolers, ofrece también que cada persona pueda organizar su horario de entrada y de salida; recuperar ausencias por motivos familiares; y realizar en casa parte del trabajo administrativo, gracias a la utilización de PDAS. Según la empresa, han aumentado la eficacia y las sinergias entre los trabajadores de diversos departamentos.

El caso más claro de los beneficios de la conciliación lo tenemos en la Sonrisa Médica, donde saben que, para hacer reir, los payasos tienen que estar contentos. Así que ellos mismos tienen capacidad para organizar sus propios horarios. La ONG está también asociada a Eticentre. Su gerencia reconoce que “nuestro recurso prioritario son las personas, y las necesitamos contentas y tranquilas”.

Claro está que para que el sistema funcione, la responsabilidad debe ser compartida con los trabajadores y trabajadoras, quienes asumen los valores de la organización y velan por los mismos objetivos. En el Hotel Ivory Playa, establecimento incluido en la Red balear de hoteles sostenibles, lo tienen claro. Su directora, Catalina Horrach, explica que su Plan de RSC incluye tanto iniciativas en conciliación como jornadas de formación en las que se persigue transmitir la cultura del trabajo en equipo y los valores corporativos.

Entrevista a Winona LaDuke

Winona LaDuke creció en Los Ángeles, California. Su madre fue una artista judía y su padre un actor y activista nativo americano, que fue quien le pasó el testigo de la defensa de los derechos de su pueblo. Es experta en desarrollo económico y dirige un proyecto de recuperación de las tierras y la cultura de su pueblo, los Anishinaabeg. En 1994, la revista Time nombró a LaDuke como una de los 50 líderes más prometedores del país. Hoy es reconocida a nivel internacional como la voz de los indios americanos y las injusticias económicas y ambientales que padecen en EE.UU. Fue candidata a Vicepresidenta de EE.UU. del Partido Verde Norteamericano en 1996 y 2000 junto a Ralph Nader.

¿La globalización económica es una continuación del colonialismo por parte de las multinacionales?

La esencia del problema es el consumismo. El nivel de consumo de la sociedad actual requiere una intervención constante en las tierras de otras personas. Compañías europeas, chinas, francesas, españolas… están saqueando las tierras indígenas a ritmos muy acelerados. Luchamos contra ello, pero los orígenes históricos del colonialismo no desa-parecen tan fácilmente, existe una dinámica de poder. Hay diferentes herramientas, como la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU o la Declaración de la Organización Internacional del Trabajo, que deben ser impulsadas por la gente de los países colonizadores además de por los pueblos indígenas. Si no hay alianzas, y sólo se desea obtener el conocimiento de los pueblos indígenas sin mejorar nuestra situación, no se están cambiando las cosas. Se necesitan alianzas y solidaridad que sean reales, no sólo intelectuales o espirituales. Tiene que ser un cambio real, no sólo de palabra.

La película Avatar ha puesto de manifiesto para el público global el choque del paradigma globalizador y el de los pueblos indígenas. ¿Cómo recibísteis la película en tu comunidad?

Yo fui con mi hijo y unos cuantos niños nativos. Al final los niños decían: “¡Ganamos, ganamos nosotros!” Y eso, desde mi punto de vista, tuvo mucho valor. Refleja el mercado de las materias primas del mundo, la guerra por obtenerlos y la devastación de pueblos y lugares. Todo por codicia. La película fue muy emocionante y políticamente muy simbólica.

Escuché a James Cameron, el director, en una conferencia de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas. Dijo que la gente sufre una sensación de falta de poder y de desesperanza. Y lo que él quería hacer con la película era mostrar esperanza y capacidad, fuerza y determinación. Creo que eso es muy necesario y liberador, pensar que puedes vencer a los malos, aunque sean muy poderosos. Muchos sintieron que la película llenaba algo en su interior. ¿Te acuerdas cuando los militares le prometen al protagonista devolverle sus piernas? Y él dice que ya tiene piernas. Ese fue un gran momento: la tecnología podía salvarle, pero su espiritualidad ya lo había hecho.

Tú te has enfrentado a los tipos de la corporaciones. ¿Cómo es esa lucha en la vida real?

Sus ideas requieren mucho dinero, en una economía capitalista en colapso, y son realmente insostenibles. Quieren gastarse 100 mil millones de dólares en extraer petróleo de las arenas bituminosas: pues buena suerte, porque vamos a seguir luchando para que les cueste 500 mil millones y ya no les sea rentable. En mis 30 años de experiencia luchando contra estos tipos, veo que cuanto más peleas, más caro les cuesta, y van perdiendo inversores. Hemos visto ejemplos de ello y veremos más.

¿Sabes si la información sobre el pico del petróleo es cierta? Es difícil para los ciudadanos saber cuánto petróleo queda.

Lo cierto es que el petróleo que queda es cada vez más difícil y caro de extraer: está a 6 kilómetros de profundidad en el Golfo de México, o en los polos. Es un petróleo que debería quedarse donde está, porque el riesgo ecológico es demasiado alto y es muy costoso extraerlo. Hay un caso muy sangrante, que es el petróleo de las arenas bituminosas. El sistema de extracción implicado es devastador. Arrasan con todo. Además, se utiliza gas natural, un combustible relativamente limpio, para extraer combustible sucio. Hay arenas bituminosas en Canadá, Madagascar, Nigeria, Venezuela, y su extracción sería dramática para el medio ambiente. Aunque perfeccionen el sistema de extracción, lo único que conseguirán es alargar un sistema energético tremendamente ineficiente y obsoleto.

La realidad es que los EEUU, tu país, es la mayor economía basada en el petróleo del mundo.

Ya tenemos una guerra por petróleo demasiado costosa, no pueden permitirse otra. Los EEUU, que es donde yo trabajo, no son capaces de pensar en un plan B, porque están totalmente enganchados al petróleo. Y en realidad el plan B es bastante evidente: una economía basada en el alimento local necesita mucho menos combustible – mucho menos transporte, menos pesticidas, menos explotación. Se trata de una fuente de alimentos baja en emisiones de carbono, que es lo que necesitamos. El uso irracional de los vehículos es otro ejemplo. Se requiere toda una serie de estrategias. No sé cómo serán de eficientes vuestro sistemas y vuestra economía, pero en EEUU las plantas eléctricas de carbón malgastan casi la mitad de la energía en llevarla desde el punto donde es producida hasta donde va a ser utilizada. Pero el sistema está montado de tal modo que, por mucho que se malgaste y por ineficiente que sea, las empresas siguen ganando dinero. Hay que descentralizar la economía energética, porque te permite ser responsable en última instancia del consumo energético. Nos hemos vuelto más irresponsables que nunca: consumimos y desperdiciamos, y esperamos que alguien, por ahí, produzca, sin preocuparnos por las consecuencias. Y sentimos que tenemos derecho a ello. Es un drama que otras personas tengan que soportar grandes presas, o perder sus tierras ancestrales, o ser bombardeados… para que tú puedas tener petróleo. Es un desastre.

¿En qué consiste para ti la transición?

Las profecías de mi pueblo hablan de que tenemos dos caminos ante nosotros: uno está chamuscado, transitado por mucha gente y muchos camiones. El otro es verde y poco transitado, así que requiere más esfuerzo e intención recorrerlo. A mí me interesa trabajar para esa transición hacia el camino verde. Al final se trata de ser mejores personas, de ser las personas que debemos llegar a ser, seres humanos completos que puedan mirar a los ojos a la gente sin sentir que les estamos robando. Personas honestas. No queremos ser personas que quieren que todo se lo hagan otros, porque ya no seríamos personas reales.

¿Cómo es el lugar donde vives, la reserva de tu pueblo?

Tiene 58 kilómetros cuadrados, muchos lagos y bosques, y está escasamente poblada. Pero perdimos el control de nuestro territorio. Nuestras costas, a lo largo de los lagos, están en manos de gente no indígena que tienen casas vacacionales ahí y vienen dos semanas por año. Hay agricultores, pero son sobre todo no-indígenas y se han pasado a la agricultura industrial. Así que los últimos 20 años nos hemos estado dedicando a recuperar territorio, alimentos, energía y cultura.

Nuestras religiones y ceremonias propias fueron abolidas durante un tiempo. Cuando llegó la hora de recuperarlas, tuvimos que ir a los museos a recoger nuestros tambores ceremoniales y otros objetos que nos pertenecían. También teníamos que recuperar los alimentos ceremoniales, como el arroz silvestre, o el maíz. Luchamos contra la manipulación genética y empresas como Monsanto para preservarlos.

Estoy intentando que nuestros jóvenes quieran trabajar el campo y no abandonarlo, como está sucediendo en muchos lugares. Me pasa con mis propios hijos: entienden el alimento, forma parte de sus vidas, trabajan el huerto… pero no sé si están dispuestos a ser agricultores, y esto es un problema, porque tiene que haber gente dispuesta a ello para poder crear una economía del alimento local. Es un reto en el que estamos trabajando.

En Mallorca la economía se ha basado en un monocultivo turístico que depende del petróleo y es muy vulnerable. ¿Qué se puede hacer para regenerar la diversidad económica en una isla y no ser tan vulnerables?

Lo primero es dar marcha atrás y marcar límites. En las islas es importante reducir la dependencia de una sola actividad económica y del petróleo, y marcar límites para luego ir reduciendo. Poco a poco, pieza a pieza. Hay que tener claro hasta dónde llega el uso turístico del territorio. Es necesario cobrar más por ello, darle valor a lo que hay en lugar de expandirlo. Más calidad y menos cantidad.

También es importante cultivar alimento local. Con las innovaciones de la agricultura ecológica y la permacultura pueden cultivarse muchísimos productos en espacios muy reducidos. Y, sin duda, hay que hacer que la economía turística sea más verde. El pico del petróleo y el cambio climático son temas clave que afectarán pronto al turismo.

El liderazgo masculino nos ha llevado a donde estamos. ¿Cuáles son los valores del liderazgo femenino?

Creo que las mujeres se centran más en cómo van a salir adelante quienes tienen menos. La visión de la mujer sobre lo que realmente es necesario es diferente. No es “a ver lo que puedo conseguir para mí”. Si hay más gente, hay que repartir el pan mejor, en lugar de excluirles, o ir a buscar qué otras cosas tienes en la despensa. Puede parecer muy simplista, pero creo que es algo básico.

Las mujeres pueden realizar múltiples tareas más fácilmente. Estamos más acostumbradas: estamos cocinando, trabajando, vigilando a los niños y haciendo la colada. Todo a la vez. Mientras tu hombre a veces dice: “Tengo que concentrarme, no puedo estar aquí”.

A menudo las mujeres son más capaces de escuchar, observar y actuar… a muchos niveles a la vez, lo que creo que es una buena herramienta de liderazgo.

Estamos viviendo en un mundo muy materialista y nos hemos desconectado de la espiritualidad en general. ¿Cuál es tu camino para reconectarse con la espiritualidad en el siglo XXI?

Es la pregunta clave, ¿verdad? En América la gente consume para llenar un enorme vacío. En nuestra reserva, un tercio de la gente es cristiana, otro tercio son de creencias tradicionales, como yo, y otro tercio se auto-medican, ya sea con alcohol, drogas, yendo de compras o viendo la tele. Totalmente desconectados. Este grupo es el reto – se trata de un proceso de extraer a la gente de esa visión. A veces hace falta un cataclismo para que alguien abra su conciencia espiritual. Esperemos que no sea así, pero es cierto: mucha gente conecta con su espiritualidad cuando se encuentra cara a cara con su propia mortalidad, o la pérdida de algo muy importante. Es vital crear movimientos de conciencia.

Obama proyectó al mundo mucha esperanza. Ahora parece que no está a la altura de las expectativas. ¿Cómo viviste este proceso y cómo vives ahora la vuelta a la realidad?

Creo que está en una posición muy difícil. Yo apoyé a Obama y le sigo apoyando. El sistema está podrido, corrupto, lleno de avaricia. Y creo que él en su corazón tiene lo que hay que tener. Pero opino que entre las multinacionales y la guerra lo están machacando. Así que espero que tenga fuerza para seguir avanzando. La gente pensó que él los salvaría. Y nadie te va a salvar. La gente que quiere que él arregle las cosas ahora dicen: “mira, es un perdedor, no nos arregla los problemas”. Pero la gente tiene que tomar responsabilidad por sí misma.

Embarazo y parto natural

El mismo día que comencé mis estudios de medicina, allá por 1949, entré en la unidad de cirugía del Hospital Cochin de París, donde pasé seis meses. Durante ese tiempo, nunca vi a ningún paciente con el brazo conectado a una botella de plástico. Más tarde, en el invierno de 1953 – 1954, durante mi estancia como rotatorio en la unidad de maternidad del Hospital Boucicaut, tampoco vi nunca a una mujer de parto recibiendo tratamiento intravenoso: ni la oxitocina sintética existía ni el nacimiento se había medicalizado. La historia de la medicina en los últimos cincuenta años se encuentra profundamente asociada a la historia de la utilización de material plástico.

La revolución del plástico ha tenido importantes consecuencias en las unidades hospitalarias de maternidad: es el prerrequisito de la actual medicalización del nacimiento. Hoy día, lo habitual es ver a una mujer de parto con el brazo conectado a una vía intravenosa con una bolsa de plástico y un catéter al espacio epidural de su espalda. La gente de mi generación somos conscientes de que nos encontramos ante una nueva situación. Y cuando nos encontramos ante una situación sin precedentes, la prioridad es cuestionarse nuevas preguntas.

¿La oxitocina sintética es natural?

Cuando una mujer de parto es conectada al gotero de oxitocina sintética, se siente confundida y ansiosa. La matrona le dirá que la oxitocina no es una droga, que es “natural”; quizás por este motivo, por la creencia de que la oxitocina sintética es “natural”, es por lo que hay tantas preguntas sin contestar a lo largo de los cinco continentes acerca de la medicalización del nacimiento. Recordemos que la oxitocina es la principal hormona del parto por diversas razones:

  • Provoca contracciones efectivas del útero, necesarias para el progreso del parto y el nacimiento del bebé.
  • Provoca las contracciones necesarias para el alumbramiento de la placenta.
  • Provoca el reflejo de eyección de la leche materna.

Actualmente, la inmensa mayoría de las mujeres da a luz vaginalmente con oxitocina sintética, y algunas, además, con forceps o ventosa, y también la inmensa mayoría de las que tienen una cesárea han recibido oxitocina antes y durante varias horas después de la intervención, según los protocolos hospitalarios, para facilitar la retracción uterina. También cada vez se inducen más y más partos con oxitocina sintética.

Debemos profundizar en la capacidad fisiológica de dar a luz de las mujeres, así como en la capacidad fisiológica de nacer del bebé. Se trata de un asunto de vital importancia para el futuro de la civilización, pues la oxitocina es la hormona por excelencia relacionada con la sociabilidad y la capacidad de amar, tanto de amarse a uno mismo, como al otro y, en última instancia, a la Madre Tierra.

La industrialización del nacimiento

¿Por qué la mujer moderna necesita un sustituto sintético de la hormona que segrega naturalmente desde la glándula pituitaria posterior? ¿Será porque su sistema oxitócico está alterado?

¿Se ha ido deprimiendo la capacidad para segregar oxitocina endógena de generación en generación, quizás por ciertos hábitos de la vida moderna, especialmente por la medicalización del nacimiento?

¿Nos encontramos ante un condicionamiento cultural provocado por la industrialización del nacimiento?

Ahora sabemos que la oxitocina sintética sí atraviesa la barrera placentaria y llega al cerebro del bebé a través de la vena umbilical. Podemos decir que, casi de manera global y rutinaria, y sin tener en cuenta las consecuencias a largo plazo, estamos interfiriendo en el desarrollo del sistema oxitócico del ser humano. Planteémonos ahora otras preguntas al respecto:

  • ¿Está asociado el incremento de ciertas alteraciones del sistema oxitócico —como el autismo, la anorexia nerviosa, la criminalidad juvenil, el suicidio y la adicción a las drogas— con el gotero intravenoso durante el parto?
  • ¿Cuál será el impacto de la evolución en nuestra civilización?
  • ¿Puede el uso rutinario de oxitocina sintética provocar una revolución cultural sin precedentes?

En general, hasta ahora nos hemos centrado en perspectivas de investigación a corto plazo, en un sistema de pensamiento a corto plazo que nos impide hablar en términos de civilización. Pero en el contexto científico actual, esto ya no vale; cada vez somos más los que conocemos el concepto de “período crítico de desarrollo humano”. Todas las disciplinas científicas —que cada vez son más— preocupadas por la “cientificación del amor” están empezando a entender que la capacidad de amar —a uno mismo y a los demás— se desarrolla a partir de las experiencias tempranas de la vida, y, especialmente, del período perinatal. En otras palabras, todos los que estamos implicados en el nacimiento estamos “obligados” a ampliar horizontes, a pensar a largo plazo, en términos de civilización. Disponemos de razones teóricas de peso que sugieren que tanto nuestra salud como nuestros rasgos de personalidad toman forma durante el “período primal”, etapa que incluye la vida fetal, el proceso del nacimiento y el primer año de vida.

¿Cuál es el futuro de una civilización nacida por cesárea, con anestesia epidural y/o con oxitocina sintética?

¿Cuál es el futuro de una civilización con un sistema oxitócico cada vez más debilitado generación tras generación por la oxitocina sintética?

El futuro de la hormona del amor

La oxitocina, hormona tímida, hormona del amor, no sólo está presente durante el nacimiento, la expulsión de la placenta y el amamantamiento. La oxitocina es la principal hormona del cóctel de hormonas que se segregan durante cualquier episodio de la vida sexual y reproductiva del ser humano.

La oxitocina es esa hormona que también segregamos en la intimidad, durante una cena romántica, en una conversación íntima y profunda, cuando miramos a los ojos a nuestros bebés y nuestros enamorados… cuando contemplamos un atardecer, al observar y oler una flor, al escuchar una música que nos fascina, al leer poesía…

¿Cuál es el futuro de las hormonas del amor?

¿Cuál es el futuro de la humanidad?

A pesar de las actuales dificultades, tenemos razones para ser optimistas: si durante el s. xx hemos sido capaces de redescubrir las necesidades básicas del bebé recién nacido —estar con su madre—, no tendría que parecer una utopía redescubrir, durante el s. xxi, las necesidades básicas de la mujer de parto.

El principal objetivo de las generaciones del s. xxi debería ser aprender a crear la situación adecuada para que la mayoría de las mujeres de este planeta pueda dar a luz a sus bebés y expulsar la placenta gracias a la segregación de un cóctel de hormonas del amor.

www.wombecology.com

Editorial: Hacia una segunda transición

“El poder depende del control de la comunicación; el contrapoder depende de romper dicho control” (Manuel Castells)

La indignación acumulada por los jóvenes y los afectados por la crisis ha saltado de las redes sociales de Internet a las calles y se ha convertido en un movimiento social y pacífico que pide más democracia. Las plazas han vivido algo inédito en nuestro país.

A muchos ciudadanos no les parecen suficientes las vías de participación política, y es una reivindicación más que legítima. Quieren dejar de ser sujetos pasivos para convertirse en agentes activos.

La gente quiere participar más en las decisiones que afectan a su futuro. Hay ya demasiada información circulando acerca de cómo el poder económico ha ido sometiendo a la soberanía popular y de cómo los representantes políticos no están pudiendo afrontar los retos a los que nos enfrentamos (paro, crisis ecológica y energética, fracaso educativo…).

El esquema piramidal jerárquico que caracteriza a los partidos empieza a mostrar síntomas de inoperancia en el nuevo escenario y comienza a emerger la organización en red fruto del paradigma postmaterialista de Internet.

Del mismo modo que la mente se transforma gracias a la activación de nuevas redes neuronales, la sociedad también evoluciona gracias a la activación de redes de comunicación. Y los cambios que se están produciendo en este sentido están transformando la sociedad y reorganizando nuestros propios marcos mentales. Uno de los cambios más importantes fruto de la transformación sistémica que estamos atravesando es el modelo de organización en red. Una nueva forma de relacionarnos, de trabajar, de generar proyectos e incluso, de vivir, que requiere nuevas habilidades y una transformación individual y colectiva para adaptarse al nuevo escenario.

El eje de la generación de opinión pública se ha movido de los grandes grupos de comunicación y partidos políticos a las redes sociales. Enjambres de personas que piensan colectivamente. En red. Y que poco a poco empiezan a organizarse.

Hace algunas décadas en nuestro país vivimos un proceso de transición de una dictadura a una democracia parcial. Fue una gesta extraordinaria de reconciliación y modernización de la que debemos estar orgullosos. Pero el proceso no está culminado y el escenario actual empieza a dar señales de que es necesaria una nueva evolución.

Ahora nos toca hacer la segunda transición, esa que nos debería llevar de una partitocracia a una democracia participativa y real en la que la gente pueda participar en las decisiones que les afectan más allá de emitir un voto cada 4 años.

Ahora sólo falta que seamos capaces de crear las organizaciones de participación política acordes a los nuevos tiempos y a los nuevos paradigmas. Es cuestión de tiempo, pero cuanto antes lo hagamos antes aprenderemos la lección de esta crisis sistémica y la habremos trascendido. Van a ser necesarios innovadores sociales capaces de traducir en instituciones lo que ya está sucediendo en nuestros patrones mentales. Lo veremos.

Aquí puedes leer la segunda parte del artículo

Conócete a ti mismo y moverás el mundo

Imaginar un nuevo mundo no es difícil si nos basamos en la necesidad de cambio que hay en el ambiente. Sin embargo, si atendemos a lo que ocurre hoy en día, la dificultad aumenta desmesuradamente. A pesar de toda forma de desaliento, el cambio sigue siendo más necesario que nunca. ¿Qué es lo que hace que no ejerzamos un cambio profundo en nuestro mundo? Nuestro sistema de pensamiento. La forma en la que pensamos es la versión homo sapiens sapiens, que hemos heredado de nuestros padres y que, a su vez, heredaron de los suyos y así hasta llegar a unos 150.000 años atrás. Esta versión está basada en la supervivencia del individuo. Hoy en día estamos ante la posibilidad de ir más allá de esta conciencia y poder pasar de la supervivencia a la vivencia.

Si le echamos un vistazo a nuestra historia, veremos que a menudo hemos realizado cambios, algunos de ellos muy significativos, pero todos ellos alcanzaban lo más externo de nosotros. Hemos conseguido ver la realidad desde distintos prismas, pero ninguno de ellos nos ha mostrado quiénes somos nosotros. Hemos usado la historia para cambiar de color aquello que construimos a nuestro alrededor, con la intención inconsciente de anestesiar el miedo que produce no saber quiénes somos, ni de dónde venimos ni obviamente a dónde vamos. Sócrates podría decirnos que nuestros teléfonos móviles de última generación son muy bonitos, pero nos diría también que seguimos sin saber nada acerca de nosotros mismos. Pasar del sílex al microchip no es evolucionar, pasar de la ignorancia al conocimiento sí lo es.

Dame un punto de apoyo y…

¿Queremos evolucionar hasta el Homo sapiens sapiensrequetesapiens o saltar al nuevo eslabón, Homo Consciente?

Todo lo que sabemos de nosotros está marcado por nuestra cultura, nuestra sociedad, nuestra economía, nuestra ciencia y nuestra moral. Sin embargo, nosotros somos los que hemos inventado todo esto. La economía nos define: ricos o pobres; la cultura: abiertos, trabajadores o puntuales; la moral: buenas o malas personas. Todo lo que nosotros, como especie humana, hemos creado, lo usamos para definirnos. Nuestra educación no puede enseñarnos quiénes somos porque la hemos creado nosotros a ella; nuestra cultura no puede mostrarnos cómo somos porque también la inventamos nosotros a ella. Sólo aquello que nos creó a nosotros puede mostrárnoslo. Nuestra alma es en esencia la misma esencia del universo y esa esencia es nuestra creadora. ¿Nos hemos dado cuenta de que no somos conscientes de nuestra alma? Hemos perdido la percepción de nuestro punto central, de aquello inmutable que mueve nuestra vida, aquello a través de lo que percibimos la paz, el amor y la felicidad perfectos, y les hemos dejado ese papel a los sentidos físicos, que sólo nos informan de cómo sobrevivir pero no de cómo vivir. Por esta razón, nos solemos sentir tan perdidos en la vida cuando algo de lo que nosotros hemos creado va mal.

Sócrates descubrió el punto fijo que Arquímedes buscaría 200 años más tarde para mover al mundo.“Denme un punto de apoyo y moveré el mundo”. Con esta afirmación, Arquímedes exponía su teoría sobre las palancas. Hoy en día hay muchas personas de buena voluntad que siguen queriendo mover al mundo hacia una nueva luz, pero carecen de poder porque no han descubierto su punto de apoyo, su alma. Sócrates lo descubrió y vio que desde esa nueva óptica todo lo que él había conocido anteriormente dejaba de tener sentido; “sólo sé que no sé nada”.

Así que si queremos un cambio mundial, necesitamos puntos de apoyo que estén estables. ¿Cómo conseguimos esta estabilidad en un mundo físico, emocional y mental completamente inestable? Aprendiendo a sentir desde nuestra alma. ¿Cómo? A través de nuestros pensamientos y emociones inestables. Ellos son la puerta que nos conduce al centro de nuestro Ser. Sin embargo, no los usamos conscientemente porque pensamos que sus causas son externas a nosotros. Creemos que sentimos miedo debido a que ocurrió esa situación temerosa, o creemos que pensamos que alguien es agradable por cómo se comporta ese “alguien” en lugar de por cómo nosotros pensamos que él es. En el caso de las emociones o los pensamientos que nosotros calificamos de negativos, esa puerta hacia el alma aún se traba más, ya que los rechazamos sin darnos cuenta de que así estamos rechazando a una parte de nosotros mismos. ¿Quién es el que siente esa emoción? ¿Y quién el que piensa ese pensamiento? Nuestras creencias y nuestra moral no nos permiten sentir ni pensar algunas cosas. Esos pensamientos y emociones, en lugar de fluir a través nuestro hacia la esencia, quedan encerrados en nuestra mente y nuestro campo emocional.

Este hecho puede manifestarse dando origen a resentimientos, adicciones, depresión, desmotivación y todo tipo de actitudes de las que nos terminamos sintiendo culpables.

La forma de dejar de pensar y sentir lo que nos hace sufrir es liberándolo y no evitándolo. Para que pueda ser liberado, nuestra mente debe ser como el nacimiento de un río. Éste no juzga si su agua está limpia o sucia, simplemente la deja correr. Si el nacimiento del río creyera que el agua sucia no es digna de pasar a través de él, entonces ésta se estancaría, no pudiendo así llegar a su origen, el mar.

Darte permiso para sentir rabia o pensar algo que produce rabia, no significa que tengas que insultar a tu pareja – eso, con suerte, aliviará la sensación de rabia pero no transformará la rabia en una guía hacia tu alma. Sentir una emoción significa pararte, ver de frente la emoción y permitirte respirarla. Cuando uno consigue hacerlo el tiempo suficiente, descubre cómo los efectos desaparecen y la emoción y los pensamientos se convierten en intensidad. Esa intensidad es nuestra alma, la puerta al conocimiento de quiénes somos, hacia el punto de apoyo que cambia al mundo entero.

Una actitud positiva, la base del éxito

Los pensamientos y los modelos de pensamiento tienen una gran influencia sobre nuestra personalidad, y muchas personas no son conscientes de su repercusión en su calidad de vida. Cuando creamos nuestros pensamientos generamos sentimientos, emociones, actitudes, palabras y acciones, configurando así el libro o el cuadro de nuestra vida.

Para mejorar la calidad de nuestros pensamientos debemos ser conscientes de cómo pensamos y darnos cuenta que cada uno de nosotros somos los creadores de nuestros pensamientos, tanto los positivos y beneficiosos como los inútiles o negativos.

El pensamiento positivo nos abre un universo de nuevas posibilidades, todas ellas fortalecedoras, enriquecedoras, llenas de beneficio y aprendizaje.

Es esencial comprender que los pensamientos, en función de su calidad, nos pueden ayudar a generar energía interna, es decir, nos pueden aportar optimismo, entusiasmo, motivación, todos ellos factores que van a contribuir favorablemente en nuestro desempeño personal y profesional. Por otro lado, cierto tipo de pensamientos negativos nos pueden quitar energía y debilitarnos. Eso sucede cuando nuestra mente se enfoca solo en ver los problemas, los defectos, las carencias, los errores y las dificultades.

Modelos de pensamiento positivo

Pensamiento positivo proactivo: Es un patrón de pensamiento basado en planteamientos de cooperación y apoyo para aportar soluciones a las necesidades del momento, evitando pensar en aquellas cosas que escapan a nuestro control.

Pensamiento positivo creativo: Nos plantea una percepción fresca e innovadora de la situación que estamos viviendo. En lugar de percibir la situación como un problema o una adversidad, exploramos nuevas perspectivas, nuevos ángulos de visión que nos abren nuevas oportunidades de crecimiento y desarrollo, a la vez que ampliamos nuestros horizontes mentales habituales.

Pensamiento positivo de aprendizaje: Se basa en explorar con nuestra mente los beneficios y aprendizajes que siempre existen en cada situación. Desde una perspectiva creativa, veamos nuestra vida como una gran escuela de aprendizaje constante. Cada escena que se nos presenta es una nueva lección para seguir aprendiendo y perfeccionando el arte de vivir.

Medicina Interna

La meditación es un método muy útil para ayudar a las personas a reorientar su vida de una forma positiva y saludable. La palabra meditación viene procede del latín “mederi” que significa “curar”. La curación del ser interior no se consigue tomando sólo medicinas físicas, sino que se trata de restablecer el equilibrio mediante el conocimiento del ser, creando actitudes adecuadas y utilizando correctamente la energía mental. En la meditación aprendemos a observar nuestro interior y conectar de nuevo con nuestros recursos internos de paz, verdad, amor y felicidad. Mediante el pensamiento concentrado aprendemos a dejar que estas energías positivas se manifiesten en la conciencia y se expresen en nuestras acciones diarias.

Las personas positivas comparten siete características comunes:

1. Creen en sí mismos

Una persona con una buena actitud piensa positivamente en su valor personal. Al creer en sí mismo es libre para verse bajo una luz objetiva y enfocarse en mejorar y alcanzar su potencial. Su imagen positiva es el pasaporte para el éxito en la vida.

2. Están dispuestos a ver lo mejor en los demás

Todos tenemos expectativas de los demás, pero podemos decidir si las expectativas serán positivas o negativas.

3. Ven oportunidades en todas las circunstancias

El filósofo griego Plutarco escribió: “Al igual que las abejas extraen miel del tomillo, la más fuerte y seca de las hierbas, los hombres sensibles suelen sacar ventaja y provecho de las circunstancias más extrañas”. Las personas positivas ven oportunidades en todo lugar. Entienden que son el resultado de una actitud correcta. La oportunidad existe allí donde la sabes encontrar.

4. Se enfocan en soluciones

Casi todas las personas pueden ver los problemas. Para ello no se requiere nada especial. La persona positiva tiene su mente centrada en las soluciones, busca una solución ante cada problema y una posibilidad ante cada imposibilidad. Louis D. Brandeis dijo una vez: “En este mundo, la mayoría de cosas dignas de hacerse habrían sido declaradas imposibles antes de que fueran hechas”.

5. Desean dar

Kart Menninger dijo: “Rara vez la gente generosa es gente mentalmente enferma”. Y es raro que sea gente negativa. Dar es la consecuencia de una conciencia elevada. Dar sin esperar nada a cambio es la forma más auténtica de amor y generosidad.

6. Persistencia

Los sueños que se han hecho realidad son el resultado de personas que creyeron en sus metas y propósitos en la vida. Se negaron a desanimarse y darse por vencidos. Los desafíos pueden ser el estímulo para un mayor esfuerzo. Cuando se tiene una actitud positiva, es más fácil ser persistente.

7. Responsabilidad por sus vidas

Una persona de éxito entiende que nada positivo ocurre si no está dispuesta a dar un paso adelante y asumir plena responsabilidad de sus pensamientos y acciones. Sólo cuando uno se hace responsable de sí mismo puede mirarse con honestidad, evaluar sus puntos fuertes y los puntos débiles y comenzar a cambiar.

Entrevista: José Luis Escorihuela “Ulises”

Si hay alguien en nuestro país que sabe de ecoaldeas y comunidades sostenibles, ese es José Luis Escorihuela, ‘Ulises’. Es licenciado en matemáticas y filosofía y se dedica a la resolución de conflictos y a la educación. Empezó hablando de ecoaldeas y ahora se centra en las relaciones, porque si no se trabaja a ese nivel, no hay comunidad posible.

Fundador de Selba Vida Sostenible, desde donde difunde estilos de vida más respetuosos con el medio ambiente y las personas, Ulises vive en Artosilla, una pequeña aldea en los Pirineos Centrales. Recientemente ha publicado su primer libro: “Camino se hace al andar: Del individuo moderno a la comunidad sostenible”. Próximamente visitará Mallorca para participar en el primer curso de Gaia Education que se impartirá en la Isla.

¿Qué puede motivar a una persona a querer vivir en comunidad?

En realidad siempre hemos vivido en comunidad. El individualismo más reciente tiene su sentido, al reconocer que tenemos derechos como individuos que no se pueden violentar y al ofrecer muchas posibilidades de expansión creativa. El problema surge cuando llegas al extremo de la individualidad: hace que todo sea mucho más difícil. La vida es muy dura cuando vives aislado y desconectado de los demás. Todo se multiplica en cuanto a trabajo, gasto energético y material. Esto afecta al medioambiente, ya que se consume más viviendo atomizadamente que en comunidad, y a nuestra felicidad interior. Lo que mucha gente necesita y está buscando es cómo satisfacer su ansia de expresión individual y autónoma, en el marco de una comunidad que le apoye y le permita mejorar esas posibilidades de desarrollo.

¿Cómo serán las comunidades del futuro?

Van a ser comunidades de individuos. No podemos renunciar a algo que tanto nos ha gustado, pero hay que integrar la parte de comunidad. Y eso está todavía por explorar. La fuerza de una comunidad consiste en conjugar muy bien las necesidades individuales y colectivas, a través de un proceso grupal permanente. Sin líderes dogmáticos, ni normas estrictas, sino con flexibilidad y un liderazgo de servicio a distribuir. Cuando tienes esa comunidad, las posibilidades del individuo son mayores, ¡y esa es la clave! Lo que tú no puedes hacer solo, en comunidad lo puedes hacer. Puedes conseguir mucho más en cuanto a tus capacidades de desarrollo y de plenitud en un marco grupal.

Ahora es un buen momento: hay muchos individuos cuyo nivel de conciencia les permite ver esa necesidad. Imagino que a partir de ahora saldrán muchas más comunidades de este tipo.

¿Cómo es el sistema en el que estamos inmersos y que queremos cambiar?

Todos formamos parte del sistema. Unos estamos empujando por un lado, y otros por otro. No abogo por crear algo al margen del sistema – yo estoy involucrado y soy parte del sistema. Ahora bien, dentro de las líneas dominantes, la más dañina es ese proceso de individualización extrema que se convierte en atomización, desconexión y separación: supone una forma de vida muy costosa en cuanto a recursos humanos y energéticos. Hay que tener una casa y comodidades para cada persona, con todo el impacto que conlleva. Establecemos relaciones que se basan sólo en el mercado. Todo eso es bastante pernicioso.

¿Cómo hemos llegado a este punto tan deshumanizado?

El capitalismo ha influido bastante. Si cada miembro de la familia es un consumidor los beneficios se multiplican por 3 ó más. Antes, una familia extensa consumía una cosa para toda la familia; si ahora cada individuo tiene que consumir, ¡genial para el sistema económico! Quienes se benefician de ello han empujado en esa dirección. No considero malo el mercado, pero el sistema basado en la especulación es un desastre. Y la religión oficial ha contribuido muchísimo a que se mantenga un status-quo que sólo favorece a unos pocos. Si juntas una cultura que favorece la expresión individual exagerada, un sistema económico que favorece la acumulación de la riqueza en manos de unos pocos y el consumismo exacerbado, y unos sistemas religiosos que mantienen el actual status-quo… el resultado es algo que merece la pena cambiar.

¿Qué hace que un grupo de personas pueda vivir juntos en un lugar?

En el pasado el principal aglutinante era la necesidad de enfrentarse a un ambiente externo hostil. La gente en su pueblo estaba segura, y si tenía fortaleza y murallas, mejor. Después aparecieron las primeras comunidades espirituales que encontraron un aglutinante en la religión, en un conjunto de creencias. En el siglo XIX se intentaron las primeras comunidades utópicas laicas, que fracasaron. ¿Puede ser la razón un aglutinante válido? Mi respuesta es: claramente, no. Los intentos de comunidades que se basan en la razón dicen: somos personas racionales, nos juntamos, discutimos nuestros problemas y encontramos acuerdos. Esas comunidades han fracasado todas. Hace falta buscar algún otro elemento que realmente nos lleve hacia la unión. Para mí, solamente hay un aglutinante válido cuando se habla de buscar la unidad por debajo de todas las posibles diferencias: amor, compasión, espíritu… Lo puedes llamar de muchas maneras, pero si no hay algo así, no se une a la gente.

Creo que los individuos más conscientes van a descubrir esa capacidad amorosa para verse como seres participantes en una red de relaciones que es más amplia que ellos mismos. Esa fuerza unificadora o amorosa será el aglutinante del futuro.

¿Es pertinente hablar de tribus cuando hablamos de ecoaldeas?

Hay mucho que aprender de las tribus. Es una buena palabra para una comunidad familiar extensa, pero no vale para ecoaldea. La ecoaldea es un conjunto de tribus. Las tribus primitivas no llegaron a ese nivel de conciencia de conocimiento del individuo. Con nuestra condición de individuos desarrollada, no podríamos soportarlo. Hay mucho que aprender de todas las tribus que hay en el mundo, pero no es un modelo válido. Sea lo que sea la comunidad, tiene que ser una comunidad de individuos. Y ese es el reto.

¿Cuáles son otros retos y dificultades comunes a los que se enfrentan las ecoaldeas?

Los retos son crecer y servir como modelo para un cambio social. Para ello hay que desarrollar todos los aspectos que forman parte de una ecoaldea: la ecología, los aspectos sociales, la economía, la parte cultural y espiritual… y hace falta un grupo de gente grande para que todo eso esté completo. No es fácil crear una comunidad sostenible, saneada, que permita construir casas. El principal problema es la vivienda, la construcción, la habitabilidad… Tendría que ser más sencillo cubrir la necesidad básica de la vivienda, sin tener que hipotecarse durante 50 años.

Todas las ecoaldeas quieren crecer y a la vez no pueden. Si no crecen lo tienen difícil a la hora de hacer una economía local consistente y no tener que depender del sistema exterior. Eso lo han conseguido muy pocos proyectos. Incluso los grandes, mientras haya sólo unas 100 personas, dependen del sistema. Crear una economía más fuerte a nivel local, a nivel interno, es otro gran reto.

¿Los temas de los conflictos entre personas también deben ser un reto?

Yo empecé hablando de ecoaldeas y ahora sólo hablo de relaciones, porque si no arreglamos ese paso previo no hay nada que hacer en realidad. Todo mi interés, al principio, era difundir las ecoaldeas. Cuando encontré gente que lo había intentado, todos me decían lo mismo: habían fracasado por los conflictos interpersonales. Entonces pensé que había que dar un paso anterior: nos tenemos que arreglar a nivel de relaciones. No podemos afrontar un cambio social si no cambiamos también la manera de relacionarnos. La viabilidad de un proyecto depende de que se tengan herramientas para hacer que los conflictos, decisiones, relaciones y comunicaciones internas funcionen mejor. Trabajar la convivencia… ese sí que es un gran reto.

Otro reto más es contar con una visión holística. No se puede crear una comunidad sostenible si no somos capaces de integrar lo local dentro de un marco global. Hay muy pocas ecoaldeas que tengan esta visión tan global, pero si no piensas en el futuro, en las siguientes generaciones, no eres sostenible. En algunos proyectos de comunidad se vive demasiado apegado a lo local, a lo presente… y falta una visión más amplia, holística, que es la parte más espiritual, o como quieras llamarlo. La fe en el espíritu te abre la mente, mientras el apego a una identidad te la cierra un poco.

¿Qué nos está fallando en las relaciones interpersonales que hace tan difícil la colaboración?

Lo primero es la comunicación. Podemos querer crear muchos mundos alternativos, pero hemos sido educados con unos patrones de comunicación y de comportamiento que, quieras o no, vienen del viejo paradigma. Si nuestro trabajo personal no va acompañado de un trabajo interrelacional, choca con nuestras respuestas automáticas… Cuando estamos muy presentes en nuestro ser, muy centrados, somos muy capaces de mantener una relación, digamos, sana. ¡Pero eso no es tan normal! En los momentos de dificultad es frecuente que salga ese “yo” que se creó con un tipo de comunicación bastante violenta y agresiva.

Otro punto clave es que podamos vivir con personas muy distintas a nosotros, y reconocer que bajo tantas diferencias hay algo que nos sigue uniendo. Eso que en la teoría nos parece cierto, en la práctica, no lo es. Podemos hablar de lo bonita que es la diversidad, pero luego queremos que se hagan las cosas como a nosotros nos gusta. Esa dificultad se supera si somos capaces de percibir continuamente la unidad, y no darle importancia a cómo se hagan las cosas, y decir: “pues yo lo haría así, pero no me importa que se haga asá…”.

Entre la mala comunicación y la dificultad que tenemos para concretar aquello que en teoría nos gusta, no es fácil gestionar la diferencia. Son dos puntos clave que hay que trabajar.

¿Las comunidades biorregionales son una posibilidad interesante donde hay dificultades para crear una ecoaldea?

El biorregionalismo se basa en difuminar las fronteras políticas y considerar otro tipo de fronteras, culturales o naturales. Si estoy en un lugar que se caracteriza a nivel geográfico por tener unos valles o unas montañas, a nivel cultural por una tradición, en vez de crear mi propia comunidad, voy a ocuparme de ese lugar, y buscar personas que, aunque no vivan conmigo, tengan interés en cuidar del lugar. Aunque hay que evitar los nacionalismos identitarios.

Establezcamos relaciones, creemos redes cuyo objetivo sea que la agricultura sea ecológica, que se respeten los ciclos naturales, que la contaminación sea cero… Así estamos creando una comunidad sin que sea una ecoaldea. Si las distancias no son grandes y existe un lugar de encuentro físico, la comunidad consiste en pequeños grupos dispersos en un espacio con capacidad de juntarse. Este es el modelo en el que estoy viviendo ahora mismo. En Artosilla (Huesca) somos 8 personas, al lado hay otro pueblo de 30 personas, otro de unas 10… y entre todos juntos podemos hablar de comunidad. Ese va a ser el modelo del futuro: una comunidad intencional o familia extensa con buenas y estrechas relaciones. En una finca, en un bloque de apartamentos, en una casa… creas el primer nivel de comunidad, que es una especie de familia extensa renovada. Si tenemos 3 ó 4 pueblos, y en cada pueblo hay 3 ó 4 familias conectadas creando su pequeña comunidad local, ya tenemos la comunidad biorregional donde las necesidades básicas se pueden satisfacer. En el nivel familiar satisfaces las relaciones afectivas, muy estrechas e íntimas; en el nivel local satisfaces otro tipo de relaciones, sobre todo con el trabajo, y después, en el nivel biorregional, satisfaces relaciones más sociales o espirituales.

Dada la imposibilidad de comprar tierras o de vivir juntas las personas, este es un modelo con mucho futuro.