Una de las razones por las cuales nuestra civilización está dando síntomas de decadencia es porque la energía del corazón ha quedado relegada. Y esa es la razón de la epidemia de insatisfacción que sufrimos. Casi hemos olvidado que cuando el corazón está pleno, es cuando estamos felices. La fuente de la satisfacción nace del corazón porque allí residen las cualidades del alma.
Para reconectar con el corazón necesitamos volver a destinar tiempo para las relaciones, tiempo para contactar con la naturaleza y la creatividad.













