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	<title>Revista Namaste &#187; belleza</title>
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	<description>La web que impulsa el cuidado de la Tierra, el Alma y la Sociedad</description>
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		<title>Sa Bassa Blanca (Fundación Yannick y Ben Jakober)</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jul 2009 07:56:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Viajes]]></category>
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		<description><![CDATA[Sa Bassa Blanca es la finca que acoge este excéntrico y sublime museo. Como la mayoría de las cosas buenas, está escondido... cada espacio expositivo te sacude con una atmósfera diferente que te empapa y te cautiva.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="derecha" title="Fundación Yannick" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/07/Nins-01.jpg" alt="Fundación Yannick" />Mallorca no es una isla demasiado grande. Sin embargo tiene muchos pliegues y en ellos, a veces, se ocultan cosas sorprendentes. Donde menos te lo esperas, ¡zas!, aparece lo increíble. Eso sucede en Alcudia. A cuatro kilómetros del pueblo y transitando por un polvoriento camino se esconde un tesoro, el museo de la <q>Fundación Yannick y Ben Jakober</q>.</p>
<p>Sa Bassa Blanca es la finca que acoge este excéntrico y sublime museo. Como la mayoría de las cosas buenas, está escondido&#8230; pero si te animas y sales a su encuentro, no te defrauda. La pereza inicial de llegar hasta Alcudia y luego transitar por un polvoriento camino se transformó en entusiasmo.</p>
<p>Al bajarme del coche me recibió la escultura de un perro de tres metros de alto, esculpido siguiendo el modelo de la cultura japonesa Haniwa. Este animalito es el inicio de uno de los espacios artísticos de la Fundación, el <q>Parque zoológico</q>. Un itinerario al aire libre en el que esculturas inmensas de animales se suceden entre olivos. Un simpático elefante de más de dos metros inspirado en un modelo persa del siglo XVII, un hipopótamo inspirado en una escultura egipcia que se conserva en el Metropolitan Museum de Nueva York. Y así, un camello, un caballo, una paloma, un gato, un grupo de carneros&#8230; alucinante.</p>
<h3>Alicia vuelve al país de las maravillas.</h3>
<p>Cuando termina el recorrido, una obra descomunal llamada <q>Las estelas del sol</q> te transporta de un plumazo a 4.000 años antes de Cristo. Un grupo de 12 megalitos que forman un elipse con algo más que vestigios neolíticos. Una época en la que arte y religión estaban unidos. Cada una de las piedras mide 3 metros de alto y el conjunto forma una circunferencia de 75 metros. Los pedruscos son piedras calcáreas naturales, sin cortar, extraídas de las montañas de Mallorca.<br />
Vuelvo sobre mis pasos algo sobrecogido y antes de llegar a la casa me encuentro con dos espacios expositivos más. Antes de entrar en uno de ellos, el SóKraTES, me topo con una escultura de Barbie y Ken. Allí está la pareja con la que han jugado la mayoría de las niñas del hemisferio norte, con dos metros de altura y pintados de color oro. Después de visitar Stonehenge el encuentro con estos chicos de oro me ha dejado de piedra. El estado ideal para adentrarme en una especie de templo egipcio que alberga en su vientre algunas obras que me confirman que estoy en otra dimensión. Caigo por el agujero de la madriguera.</p>
<p>Al fondo de la sala, está el protagonista: el esqueleto de un rinoceronte lanoso de narices tabicadas. Descomunal. Lo de lanoso viene porque tenía un gran pelaje. Ahora ya no le queda ni un pelo pero impresiona igual. Tres metros de rinoceronte fosilizado, dos cuernos amenazantes y un lomo huesudo erizado te dejan clavado en el sitio.</p>
<p>Este ejemplar vivió en Sibería (Rusia) y era vecino del Mamut y el Oso de las cavernas durante los maravillosos años del pleistoceno. Para añadirle un toque kisch, al esqueleto le flaquea una cortina de brillante cristal Swarovski de miles de piezas. Forman un conjunto realmente espectacular.</p>
<p>En la misma sala hay un cuadro de Barceló, un chupete gigante, una copa metálica que a más de uno le resultará familar, un cuadro titulado CO2&#8230;</p>
<p>Al salir, me encuentro con otro megalito: Este tiene nombre propio 11-11-01. Esa fue la fecha de uno de los temporales más fuertes que han sacudido Mallorca en las últimas décadas. Y se ensañó principalmente con esta zona de la Isla. Miles de árboles cayeron y los destrozos en la Fundación fueron importantes. Esta piedra les rinde homenaje.</p>
<p>Ya voy captando el concepto, cada espacio expositivo te sacude con una atmósfera diferente que te empapa y te cautiva. Si SóKraTES me ha desconcertado, el Aljibe con su colección Nins me va a erizar la piel. La colección Nins es la mayor reunión de retratos de niños del mundo. Hay de diferentes países y épocas, entre el siglo XVI y el XIX, y se pueden observar las diferentes tendencias pictóricas de las Cortes de Europa. Cientos de cuadros de niños salpican las paredes de este viejo Aljibe que se ha convertido en una moderna sala de museo.</p>
<p>Es un lugar que permite ver como evolucionaron los trajes de los niños, sus juguetes, su época&#8230; pero más allá de la historia y del arte hay un denominador común en estos retratos: sus ojos tristes. No debía ser nada agradable ser niño en una corte Europea hace 5 siglos.</p>
<h3><q>Sólo Alá es perfecto</q></h3>
<p>Dejo atrás a los Nins y me acerco a la casa donde me reciben Yannick Vu y Ben Jakober, los creadores de la Fundación. De hecho muchas de las esculturas que pueblan el lugar son de su autoría, también son coleccionistas, y después de ver este lugar hay que ponerles la etiqueta de taumaturgos. Son una pareja multicultural. Ben es de familia húngara, nació en Viena y pasó su juventud en Inglaterra. Después trabajó en Francia. Yannick es hija de Vu Cao Dam, un famoso pintor y escultor vietnamita y su madre era una pianista francesa. Su relación con Mallorca viene de lejos. Vivió en S&#8217;Estaca, la finca que cuidaba la amante del Archiduque Luis Salvador, famosa por su moscatel y lugar donde murió de lepra mientras el archiduque bohemio surcaba el Mediterráneo. La misma finca que ha salido en la revista Hola gracias a Michael Douglas, su actual propietario junto a su ex-mujer Diandra. Allí vivió Yannick en la época dorada de Deià, finales de los 60, junto al artista italiano Domenico Gnoli. Allí estaban, entre otros, el Robert Graves de la última época y Matti Klarwein <q>el artista desconocido más famoso del mundo</q>. <q>No era una escuela –dice Yannick- eran amistades, disparates y momentos de enorme alegría e intercambio de ideas y emociones</q>. En los 60 había una fuerte conexión entre Deià y Nueva York. Era el despertar de oriente: Tibet, Goa&#8230;, Mayo del 68, los hippies&#8230; <q>Era un movimiento muy fértil. Ahora se ha convertido en un mercantilismo fragrante</q>. Estas palabras salen de la boca de Yannick con cierta tristeza.<br />
Cuando empezamos el paseo por el interior de la casa, Ben comenta que su deseo es que todo lo que han coleccionado <q>quede junto y en Mallorca para siempre</q>.</p>
<p>Esta pareja y su museo tiene una faceta didáctica importante. Todo el museo esconde un intención: ayudar a despertar el sentido de lo bello. Esa es la esencia de este lugar.</p>
<p>Cuando le pregunto a Ben por la creatividad, antes de contestar sale a buscar algo. Regresa a los pocos instantes con un objeto en la mano, parece un oscar de los que dan en Hollywood. Cuando me lo enseña me percato de que es una escultura en miniatura de la Barbie gigante que he visto antes en el exterior. También está bañada en color oro. Si embargo, esta tiene un pedestal. Su pies están colocados sobre una calavera. <q>La creatividad es un momento <q>eureka</q>. Cuando una serie de elementos sin conexión aparente al unirse hacen una cosa nueva y original</q>. Deja la Barbie con calavera sobre la mesa. Y nos adentramos en la casa, un lugar deslumbrante. No es una simple casa restaurada; es una obra de arquitectura con mayúsculas. El arquitecto que llevó a cabo la obra (1978) fue un egipcio llamado Hassan Fathy. Era el primer trabajo que recibía fuera del mundo árabe (en caso que decidamos excluir a Mallorca del mundo árabe). La casa tiene un diálogo constructivo con S&#8217;Estaca. A ello se sumaron elementos de Granada, Sevilla y el Magreb. El jardín interior es ideal para la canícula. Las dos fuentes que refrescan el patio son antigüedades de Granada. No están alineadas con el centro del patio, según cuenta Ben, cuando le preguntaron al arquitecto sobre este asunto contestó: <q>sólo Alá es perfecto</q>.</p>
<p>En el interior de la casa hay una cubierta de madera de una cúpula que merece atención especial. Se trata de un artesonado policromado hispano-musulmán originario de Tarazona (Zaragoza), fechado en 1498 y que ha sido reconocido como Bien de Interés Cultural del Patrimonio de las Islas Baleares. Un grupo de ventanas de la planta baja perteneció a la casa donde vivió Federico García Lorca.</p>
<p>La propia casa, además de ser una joya arquitectónica, es un espacio expositivo más. Allí se encuentra la colección de Arte Moderno y Contemporáneo. En el vestíbulo me llaman la atención dos vitrinas donde Ben y Yannick coleccionan muchas de las piezas que les han servido de inspiración para sus obras. Esos objetos que al juntarse con otros sin relación aparente dan lugar a un acto creativo. Allí está una miniatura del perro japonés gigante que me recibió al llegar, el elefante, la Barbie y el fósil que sirvió de modelo para hacer su pedestal&#8230; Esas vitrinas albergan muchas de las ideas que han inspirado a Ben y Jannick. Es un pequeño reconocimiento a sus fuentes de inspiración.</p>
<p>La casa alberga, entre otras muchas cosas, instalaciones de Rebecca Horn, una sala dedicada a la obra de Domenico Gnoli, primer marido de Yannick y otra a Vu Can Dam, su padre&#8230;</p>
<p>Dos espacios me quedan por visitar. El jardín de rosas, creación de Yannick, cuyos perfumes espero poder saborear este mes de mayo y un mirador situado a 20 minutos a pie desde la casa. Un antiguo observatorio militar que hoy alberga una intrigante <q>Camera Obscura</q>.No es aconsejable desvelar todo el contenido del secreto&#8230;</p>
<h3>Yannick Vu y Ben Jackber.</h3>
<p>Estos dos artistas globales, mestizos y multiculturales viven a caballo entre Costa Rica, Malta y Mallorca. Se esfuerzan en ser buenos intermediarios entre lo que sienten y lo que logran comunicar. Su trabajo consiste en reformar la realidad para hacerla más bella y luego compartir el resultado. Su laboratorio está en Alcudia, escondido en uno de los pliegues de Mallorca. Un lugar que, por suerte, aún puede sorprendernos.</p>
<p><a href="http://www.fundacionjakober.org">www.fundacionjakober.org</a></p>
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		<title>Nacemos para encontrarnos</title>
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		<pubDate>Thu, 25 Jun 2009 02:00:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Facundo Cabral</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crecimiento Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
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		<description><![CDATA[Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la Tierra es tan corto, que sufrir... es una pérdida de tiempo. Somos hijos del amor, por lo tanto nacemos para la felicidad -fuera de la felicidad son todos pretextos- y debemos ser felices también por nuestros hijos, porque no hay nada mejor que recordar padres felices.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/06/manos-unida.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-5545" title="manos-unida" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/06/manos-unida.jpg" alt="" width="300" height="224" /></a>Como los budistas, sé que la palabra no es el hecho. Si digo manzana, no es la maravilla innombrable que enamora el verano. Si digo árbol, apenas me acerco a lo que saben las aves. El caballo siempre fue y será lo que es, sin saber que así lo nombro.</p>
<p>Sé que la palabra no es el hecho, pero sí se que un día mi padre bajó de la montaña y dijo unas palabras al oído de mi madre&#8230; Y la incendió de tal manera que hasta aquí he llegado yo, continuando lo que mi padre comenzó con algunas palabras.<br />
Nacemos para encontrarnos: la vida es el arte del encuentro.</p>
<p>Encontrarnos para confirmar que la humanidad es una sola familia y que habitamos en un país llamado <q>Tierra</q>.</p>
<p>Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la Tierra es tan corto, que sufrir&#8230; es una pérdida de tiempo. Somos hijos del amor, por lo tanto nacemos para la felicidad -fuera de la felicidad son todos pretextos- y debemos ser felices también por nuestros hijos, porque no hay nada mejor que recordar padres felices.</p>
<p>Además, el Universo siempre está dispuesto a complacernos, por eso estamos rodeados de buenas noticias. Cada mañana es una buena noticia. Cada niño que nace es una buena noticia. Cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor es un soldado menos. Por eso hay que cuidarse del que no canta, porque algo esconde.</p>
<p>Eso lo aprendí de mi madre que fue la primera buena noticia que conocí. Se llamaba Sara y nunca pudo ser inteligente porque cada vez que estaba por aprender algo, llegaba la felicidad y la distraía. Nunca usó agenda porque sólo hacía lo que amaba y eso se lo recordaba el corazón. Se dedicó a vivir y no le quedaba tiempo para hacer otra cosa.</p>
<p>De mi madre también aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo.</p>
<p>Ahora mismo, le puedes decir basta a la mujer o al hombre que ya no amas, al trabajo que odias, a las cosas que te encadenan, a la tarjeta de crédito, a los noticieros que te envenenan desde la mañana, a los que quieren dirigir tu vida, Ahora mismo le puedes decir basta al miedo que heredaste, porque la vida es aquí y ahora mismo.</p>
<p>Caminando comprobé que nos vamos encontrando con el otro, lenta, misteriosa, sensualmente. Porque lo que teje esta red revolucionaria es la poesía. Ella nos lleva de la mano y debajo de la luna, hasta los últimos rincones del mundo, donde nos espera el compinche, uno más, el que continúa la línea que será un círculo que acabará el planeta.</p>
<p>Esta es la revolución fundamental, el revolucionarse constantemente para armonizar con la vida, que es cambio permanente, por eso nos vamos encontrando fatalmente para iluminar cada rincón. Que nada te distraiga de ti mismo, debes estar atento porque todavía no gozaste la más grande alegría ni sufriste el más grande dolor. Vacía la copa cada noche para que Dios la llene de agua nueva en el nuevo día&#8230;</p>
<p>Vive de instante en instante, porque eso es la vida&#8230;</p>
<p><a href="http://www.facundocabral.org/">www.facundocabral.org</a></p>
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		<title>Video: Belleza en estado puro</title>
		<link>http://www.revistanamaste.com/video-ashes-snow/</link>
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		<pubDate>Sun, 15 Mar 2009 18:24:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista Namaste</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Viajes]]></category>
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		<category><![CDATA[Arte]]></category>
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		<description><![CDATA[La belleza poética que alcanza Gregory Colbert con sus fotografías y videos es de un nivel pocas veces visto. Sus creaciones juntan a animales y personas en un mundo onírico e irreal. Tremendamente evocador.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La belleza poética que alcanza Gregory Colbert con sus fotografías y videos es de un nivel que pocas veces se alcanza. Sus creaciones juntas a animales y personas en un mundo onírico que parace imposible. Cuando uno ve uno de sus videos o una de sus fotografías lo primero que hace es dejarse embargar por la belleza y cuando se ha recuperado del impacto se pregunta !cómo rayos a conseguido que los animales se estén tan quietos! Su exposición Ashes &amp; Snow queda recogida en estos videos.<br />
Es sin duda la obra de un mago.</p>
<p><object width="425" height="344" data="http://www.youtube.com/v/gSX444hQ5Vo&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/gSX444hQ5Vo&amp;hl=es&amp;fs=1" /><param name="allowfullscreen" value="true" /></object></p>
<p><object width="425" height="344" data="http://www.youtube.com/v/WR7yzPLXNAM&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/WR7yzPLXNAM&amp;hl=es&amp;fs=1" /><param name="allowfullscreen" value="true" /></object></p>
<p><object width="425" height="344" data="http://www.youtube.com/v/5Dde5b_q2Hk&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/5Dde5b_q2Hk&amp;hl=es&amp;fs=1" /><param name="allowfullscreen" value="true" /></object></p>
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		<title>Video: Homenaje al Planeta Tierra</title>
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		<pubDate>Sat, 29 Nov 2008 12:48:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista Namaste</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ecología]]></category>
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		<category><![CDATA[naturaleza]]></category>

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		<description><![CDATA[Unas bellas imágenes sobre el lugar que nos acoge. El planeta Vivo: la Tierra]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/htGdsC9vMLA&#038;hl=es&#038;fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/htGdsC9vMLA&#038;hl=es&#038;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>
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		<title>Historias de la Tramuntana I</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Oct 2008 18:55:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Desde la cristalera del salón de Son Rullán se ve cómo unas nubes cargadas de lluvia y truenos se acercan a la costa norte mallorquina desde el mar. Desde esa cristalera también se ven las laderas de la montaña. Esa imagen que tengo ahora mismo delante de mis ojos, la imagen de los bancales de Son Rullán]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="derecha" title="Fachada posterior de la casa de Son Rul·lan" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2008/10/son-rullan.jpg" alt="Son Rul·lan" />Desde la cristalera del salón de Son Rul·lan se ve cómo unas nubes cargadas de lluvia y truenos se acercan a la costa norte mallorquina desde el mar. Desde esa cristalera también se ven las laderas de la montaña. Esa imagen que tengo ahora mismo delante de mis ojos, la imagen de los bancales de Son Rul·lan, es uno de los paisajes más bellos que uno pueda contemplar. La fusión de los viejos olivos, la piedra de los bancales, la tierra arcillosa, las hierbas y el musgo, la montaña y el mar crean un conjunto que evoca el esfuerzo del hombre por extraer fruto de la naturaleza luchando contra el paso del tiempo y los elementos. En este lugar, ese proceso se ha cristalizado en un paisaje que alcanza una belleza sublime, una belleza melancólica, nostálgica, que se zarandea entre un atardecer de verano y un fría mañana de invierno. Una nostalgia que le hace a uno reflexionar sobre el paso del tiempo, sobre el constante cambio, sobre la gente que siglos atrás colocó las piedras de los bancales que ayer la lluvia derrumbó. Nada permanece. El hombre construye, el tiempo destruye, el hombre construye, el tiempo destruye. El hombre muere. El tiempo pasa. Y así, días tras día, siglo tras siglo.</p>
<p>Este lugar rústico y elegante de la serra de Tramontana ofrece la posibilidad de observar la impermanecia de la vida. Si uno consigue mantener la mirada incluso puede contemplar su propia mortalidad. Todo ello evoca una soledad existencial y una delicada tristeza. Y la constatación de que toda la existencia comparte el mismo destino.</p>
<p><img title="Son Rul·lan, entre las montañas y el Mediterráneo" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2008/10/son-rullan2.jpg" alt="Son Rul·lan" class="izquierda" />El suelo del salón está hecho de grandes y robustas losas de piedra, que un día formaron parte de la vieja tafona en la que se hacía aceite. En Son Rul·lan se hace aceite desde mucho antes de que Cristóbal Colón pisase tierras americanas. Ahora se ha retomado esa vieja tradición, una moderna tafona vuelve a producir aceite. Son Rul·lan despierta de nuevo.</p>
<h3>L&#8217;Amo Toni</h3>
<p>L&#8217;Amo Toni ahora tiene 92 años, vive tranquilo en Deià. Su memoria permanece intacta y al pasear con él por Son Rul·lan cada rincón cobra vida y hacer un viaje en el tiempo resulta fácil con él. Cuando pisa el suelo del salón se encienden sus recuerdos. Esas losas que pisamos, eran las que formaban una enorme pica en la que se almacenaba el aceite.</p>
<p>Año 1935: Por esas fechas aún está de pie la torre de defensa de la que a día de hoy apenas queda algún recuerdo. La tafona estaba en pleno rendimiento. Seis  personas trabajaban para que todo estuviera a punto: la caldera para calentar agua, la prensa, el <q>trui</q> movido por una mula&#8230; En este momento el joven Toni y otro hombre están cambiando las juntas de las gigantescas picas. -Las losas que ahora pisamos-. Toni está haciendo una pasta a base de estopa, cal y aceite. Y su compañero se encarga de introducirla en las juntas para sellarlas. Cuando el engrudo se seca no se escapa ni una gota de aceite.</p>
<p><img class="derecha" title="Olivos centenarios de la Tramuntana" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2008/10/son-rullan3.jpg" alt="Olivos" />Las foganyas, las tradicionales chimeneas mallorquinas, como ésta, no son solo chimeneas, son habitáculos con bancos en los que se enciende un fuego en el suelo, lo que las transforman en el corazón de la casa, el hogar. El refugio en las frías noches como la de hoy, en la que un fuego alimentado con madera de olivo calienta.</p>
<p>En sus paredes rebotan los sonidos de grandes tertulias y de profundas confesiones. L&#8217;Amo Toni vuelve a recordar. Al caer la noche, en el mismo banco blanqueado con cal y algo ennegrecido de la foganya están sentados algunos jóvenes de Deià -de esto hace 73 años- pero l&#8217;amo Toni lo cuenta hoy con tal viveza que el paso del tiempo pierde importancia. Están algo nerviosos porque han subido a la finca unas chicas del Plà como refuerzo para coger olivas. Han estado todo el día trabajando y al caer la noche se reúnen en la foganya a calentarse y a comer un pamboli muy parecido al que me estoy comiendo yo ahora. Para ellos es un oportunidad fantástica que no sucede tan a menudo como a ellos les gustaría. No pocos enlaces surgían de estos encuentros. La noche se alarga más de lo recomendable teniendo en cuenta que al día siguiente el trabajo empieza muy pronto. Pero unos vasos de vino han distendido un poco el ambiente y las canciones, las risas y alguna mirada furtiva se suceden.</p>
<p>Una de las paredes de la foganya tiene una mirilla desde la que se controla la puerta. Cuando el capataz entra la fiesta termina, por suerte tienen tiempo de esconder el vino. Al día siguiente hay muchas olivas que recoger.</p>
<h3>La casa, la Belleza</h3>
<p>Cuando entras a la casa de Son Rul·lan, lo primero que encuentras es la capilla. Junto a la iglesia de Deià y Ca l&#8217;Abat, son los únicos lugares consagrados del municipio. Junto a ella en el pasamanos de una pequeña escalera puedes ver grabada una pequeña cruz templaria. A la derecha una escalera que sube a los dos pisos superiores. Y si sigues de frente llegas a la cocina, donde está la foganya, en la que ahora me encuentro. Si atraviesas la cocina llegas a una bella sala que antiguamente era la sala de picas en las que se vertía en aceite que salía de la tafona. Una cristalera ofrece una salida al jardín, que es un gran balcón sobre el Mediterráneo. En las tardes de primavera una brisa hace sonar un carillón de metal y el sonido, la vista y las plantas del jardín inspiran hasta a las piedras.</p>
<p><img class="izquierda" title="Capilla de Son Rul·lan" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2008/10/capilla-son-rullan.jpg" alt="Capilla" />El interior de la casa es muy bello. Elegante, rústico, quizá necesite algún retoque, todo llegará. El paraíso también necesita mantenimiento, sobre todo cuando los siglos van pasando. Pero el presente de este lugar está a la altura de su historia. Sybilla tiene ahora el testigo en sus manos y su idea es que este proyecto se convierta en un referente de agricultura ecológica, artesanía y formación. Henar, la guardiana de Son Rul·lan, se encarga de que se materialice.</p>
<p>La cal de las paredes se tiñe de naranja por las mañanas. Cuando el sol está alto el blanco de las paredes es tan intenso que dan ganas de asomarse a las ventanas para llenarse de azul y verde. Las ventanas, cada una un cuadro digno de estar colgado en el mejor museo&#8230; aunque no hay museos dignos de este arte. La vista de cada una es la Belleza. Alguien dirá que exagero, que se me ha ido la mano con los adjetivos, tal vez, pero me da igual. La objetividad no le llega a la suela de los zapatos a la Belleza y aquí hay Belleza.</p>
<p>El temporal que amenazaba desde el horizonte ya ha llegado; el viento y la lluvia golpean los cristales. El aire ulula desde lo alto de la chimenea. Sopla fuerte y la casa cuyas puertas de madera centenaria tienen mil rendijas se entrega sin resistencia. Poco puede hacer más que permanecer impasible, como ha hecho desde hace por lo menos seiscientos años. La vivienda se encuentra en el alto de un pico, como un nido de águilas, totalmente expuesta a los azotes, tanto, que se la conoce como la colina de los <q>siete vientos</q>.</p>
<p><a href="http://www.revistanamaste.com/historias-de-la-tramuntana-2/">Próximo capítulo: Historias de la Tramuntana II</a></p>
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		<title>Necesitamos pueblos para nuestras almas</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Sep 2008 15:27:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tomas Moore</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La mayoría de la gente ha oído hablar de "genio loci", el espíritu que reside en un lugar, que se siente y se percibe en la atmósfera que emana de las características propias de ese lugar. Cuando te encuentras adentrado en el bosque, alejado de las carreteras y del sonido de toda actividad humana, sin botellas ni basura a la vista, puede que sientas en tu cuerpo y en tu corazón la pureza de ese lugar. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La mayoría de la gente ha oído hablar de &#8220;genio loci&#8221;, el espíritu que reside en un lugar, que se siente y se percibe en la atmósfera que emana de las características propias de ese lugar. Cuando te encuentras adentrado en el bosque, alejado de las carreteras y del sonido de toda actividad humana, sin botellas ni basura a la vista, puede que sientas en tu cuerpo y en tu corazón la pureza de ese lugar. Los griegos llamaban esa sensación <q>Artemis</q>.</p>
<p>El alma humana necesita un flujo constante del espíritu. Lo mejor sería una variedad de distintas clases de espíritus. Así pues puede que busques un lugar especial precisamente porque te lo pida tu alma.</p>
<p>Un pueblo no es una ciudad, no es un poblado, y por supuesto tampoco es el campo. El pueblo tiene su propio genio que aparece cuando se dan ciertas circunstancias. Un pueblo necesita una cierta cantidad de casas, pero no demasiadas.</p>
<p>Necesita tamaño, pero no demasiado. Necesita tiendas y servicios, pero con moderación. La idea moderna de los pueblos podría enfocarse hacia estos signos externos, pero igualmente importante e incluso todavía más, es el espíritu creado por la combinación de las cualidades que forman el pueblo, añadido a las características particulares del lugar. No hay dos pueblos idénticos.</p>
<p>Para que un pueblo tenga un genio próspero que pueda alimentar las almas de su población, necesita estar definido como pueblo. Uno de los problemas del mundo industrial es que el espíritu del pueblo se filtra en la constante concentricidad de los suburbios, los parques industriales y las zonas comerciales. A mí me parece que este problema es mucho mas grave en América que en Europa y otros lugares, pero la tendencia se está extendiendo. Lo raro es que el espíritu solo se puede mantener y alimentar bajo ciertas condiciones, o se debilita e incluso desaparece. Entonces tienes una zona de casas y tiendas, pero sin genio. Las personas pueden sobrevivir ahí a un nivel básico, pero sus almas no se pueden nutrir. Cuando el alma no obtiene sustento de un lugar, se vuelve inestable, quizás neurótica y sociópata.</p>
<h3>Prosperar como personas</h3>
<p>Yo vivo justo a las afueras de un pueblo que de alguna manera ha logrado mantener su espíritu a pesar de que está justo al borde del caótico crecimiento comercial y moderno. El principal interés del pueblo es su bonito Ayuntamiento del siglo XIX, sobre el cuál hay un cine de películas de calidad. Tenemos un auténtico restaurante y unas cuántas pizzerías y cafeterías, una oficina de correos, un rincón de libros de segunda mano, dos viejas fábricas de textiles que ahora acogen pequeños comercios, una bonita biblioteca con cúpula y otras cuantas curiosas tiendas, y alojamiento para personas de la tercera edad.</p>
<p>Las casas en este pueblo están situadas o bien en una ladera empinada o al borde del río que atraviesa el pueblo. Si limpiasen el río y si se le diera el lugar adecuado en relación con el resto del pueblo, se convertiría en un pequeño idilio y el espíritu del lugar prosperaría. Pero dudo que esto suceda, porque la gente no es consciente de la necesidad del &#8220;genio loci&#8221; para su bienestar. Como la mayoría de la gente moderna, son pragmáticos y seguramente considerarían mis ideas unas monsergas románticas.</p>
<p>Necesitamos ciudades, aldeas, campos, bosques, y sí, pueblos donde prosperar como personas. Esta variedad de escenarios es necesaria para el alma humana, que tiene muchas necesidades complementarias. Algunas personas se sentirán atraídas por la ciudad, algunas por el campo, y algunas por los pueblos. Ésa es la belleza del corazón humano: se puede mover en varias direcciones.</p>
<h3>Proteger al genio</h3>
<p>El mago del siglo XV, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Marsilio_Ficino">Marsilio Ficino</a>, dijo que lo primero que hay que hacer al diseñar tu vida concienzudamente es determinar dónde deberías vivir. Esto no es una elección puramente racional, sino el descubrimiento de lo que quiere tu corazón. Si el espíritu de tu lugar está a tono con el espíritu de tu corazón, todo está bien, y sentirás la tranquilidad que necesitas para ser creativo y establecerte. Si hay una disyunción entre estos dos elementos, te puedes sentir inestable e incapaz de vivir una vida creativa y llena.</p>
<p>Es una ayuda el dar una imagen al espíritu del lugar. Esto es un discernimiento incomprensible para las mentes modernas, que un espíritu que se siente, tal como aquel que sientes en las profundidades del bosque o en un pueblo verdadero, es una presencia muy similar a la presencia de una persona. Es un acto de religión natural, darle una cara y tal vez un cuerpo. El &#8220;Hombre Verde&#8221; es dicha cara para cierto espíritu de lugar, pero un pueblo tiene que tener algo además de una imagen salvaje. Nuestro pueblo tiene una especie de pilar, bajo e indescriptible, en medio de la calle principal -le llamamos sencillamente &#8220;el muñeco&#8221;- pero no estoy seguro de que este sea realmente el altar del &#8220;genio loci&#8221;. Si tuviésemos más fe innata, podríamos saber cómo darle a nuestro espíritu residente y guardián una imagen mas adecuada.</p>
<p>En cualquier caso, es esencial preservar nuestros pueblos y &#8220;mantener&#8221; sus genios guardianes.  Un parque podría ser de ayuda, pero lo que es crucial es resistir las múltiples fuerzas que quisieran destruir el espíritu del pueblo para sus propios fines. Esto nos da una visión de la particularidad del pueblo, de la buena planificación y una dirección firme. Un McDonald podría ser una seria amenaza al &#8220;genio loci&#8221;, pero también podría serlo cierto tipo de restauración histórica. Tienes que conocer tu espíritu local tan íntimamente que seas capaz de entender concretamente lo que hace falta para protegerlo y ayudarlo a prosperar.</p>
<p>El espíritu local existirá para ti sólo si eres capaz de alejarte del hábito moderno de ver solamente lo que es físico y mensurable. Tienes que apreciar los &#8220;invisibles&#8221; que alimentan el alma de tu lugar. Para hacer eso necesitas ser consciente de y responder a la dimensión espiritual de tu mundo. Este tipo de espiritualidad puede no tener relación con las religiones del mundo o con cualquier sistema de fe. Todo depende de tener la imaginación y el corazón para comprender tu mundo, que puedes sentir pero no explicar, que sientes pero no puedes describir por completo, y que atesoras pero no puedes defender racionalmente.</p>
<p>Necesitamos pueblos para nuestras almas. Son indispensables. Incluso si eres una persona de ciudad o un granjero, una simple visita a un pueblo tiene un valor incalculable. Para nosotros que hemos sido llamados a vivir en pueblos, cualquier amenaza a su existencia es una amenaza a nuestro propio significado. La esencia y el espíritu de un pueblo no son perceptibles al ojo que está enfocado en la simple sociología o planificación vial o migraciones. Están presentes sólo para aquellos que pueden sentir el espíritu y conocen su importancia.</p>
<p>Texto: Thomas Moore es un antiguo monje Católico y autor de Care of the Soul (Cuidado del Alma ) y Original Self (El Ser Original)</p>
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