Mallorca ya importa basura oficialmente para alimentar la incineradora de Tirme.

El viernes 11 de enero de 2013 desembarcó en el Puerto de Palma el primer cargamento de basura destinado a ser quemado en la incineradora de residuos de Son Reus gestionada por la empresa Tirme.
La noticia es un nuevo capítulo en la escandalosa historia de la gestión de residuos de la Isla de Mallorca. La llegada a puerto de 140 toneladas en un carguero procedecente de Sabadell hacía realidad el proyecto del Partido Popular de convertir Mallorca en destino de la basura de otras comunidades. La sobredimensionada infraestructura de los hornos de Son Reus no tiene suficiente con la basura generada en Isla y su elaborado modelo de negocio necesita suministro extra para paliar la caída de entradas que tiene lugar en la temporada baja turística y a causa de la caída de la actividad económica como consecuencia de la crisis.

La historia de la incineradora mallorquina gestionada por Tirme (cuyos propietarios son: Enel 40%, Urbaser 20%, Iberdrola 20%, FCC 20%) está cargada de polémica. Tanto por la sombra de la corrupción como por los posibles riesgos para la salud derivados de la quema de basuras. Pero los rentables hornos de Son Reus están blindados gracias a un contrato para 30 años firmado en los tiempos en que Maria Antònia Munar (Unió Mallorquina) era la princesa de Mallorca.

Incineradora Son Reus - Tirme (Mallorca)

 

Basura y mafia.
Que la primera basura importada con conocimiento de la opinión pública haya llegado de Sabadell, no era la idea original de la consellera insular de Medio Ambiente, Catalina Soler. El primer objetivo fue Abruzzo, una provincia italiana del Adriático, y para ello abrió negociaciones con la empresa Deco. Pero la oposición eco-nacionalista destapó que el Consell de Mallorca estaba negociando directamente el asunto con el supuesto mafioso Rodolfo di Zio, un turbio personaje italiano con más luces que sombras que estaba siendo investigado por supuestos sobornos a políticos.

Ante el escándalo, al gobierno insular presidido por María Salóm no le quedó más remedio que renunciar a sus negocios con di Zio. Sin embargo, prosiguió con el empeño de importar basuras a la Isla y abrió nuevas negociaciones. Desde entonces con el foco encima del turbio asunto. Los jugosos números que había planteado el Consell con la operación era redondos para Tirme: se echarían al horno 100.000 toneladas importadas el primer año, de las cuales se obtendrían entre 70 y 80 euros por tonelada. Pero esos cálculos estaban basados en la operación italiana que, según fuentes políticas de la oposición, es “el único lugar de Europa donde estarían dispuestos a pagar tanto por deshacerse del stock de más de 8 millones de toneladas de “ecobalas” que tienen acumuladas por la mala gestión de los residuos en el país.”

La necesidad imperante de los italianos de quitarse la basura de encima era un coste de oportunidad magnífico ya que estaban dispuesto a pagar incluso el transporte, algo que está por ver en el caso de las importaciones de basura catalana.

Se llama basura

El hecho de que Tirme genere energía a partir de la quema de basuras ha propiciado uno de las perversiones del lenguaje más interesantes de los últimos tiempos, ya que las autoridades mallorquinas han decidido llamar “combustible” a la “basura”. Una circunstancia lingüística que no hace sino aumentar las sospechas de opacidad sobre el asunto.

Cenizas de Son Reus-Tirme

Cáncer e incineración de basura

Al asunto hay que añadirle, por si no fuera suficiente, las verosímiles amenazas para la salud pública asociadas a la incineración de basura que los ecologistas denuncian. El grupo ecologista GOB ha dado a conocer el estudio  “La mortalidad por cáncer en ciudades situadas en las proximidades de incineradoras y de instalaciones para la recuperación o eliminación de residuos peligrosos”, elaborado por investigadores del Área de Epidemiología Ambiental y Cáncer, del Centro Nacional de Epidemiología, Instituto de Salud Carlos III. Cuya conclusión es demoledora: “Los resultados de nuestro estudio confirman la hipótesis de un riesgo estadísticamente significativo más elevado de morir de todos los tipos de cánceres, tanto en los hombres como en las mujeres que residen en municipios situados cerca de incineradoras y plantas de tratamiento de residuos peligrosos y, concretamente, un mayor exceso de riesgo de padecer tumores en el estómago, el hígado, la pleura, los riñones y los ovarios. Además, este es uno de los primeros estudios en los que se analiza el riesgo de muerte por cáncer asociado a actividades industriales específicas en este sector a nivel nacional.”

Pese a ello, las autoridades del Consell de Mallorca, María Salóm y Catalina Soler, insisten y después de la llegada del primer carguero “a modo de prueba” continúan las negociaciones con basureros de diferentes países para cerrar la operación que consiga saciar los hornos hambrientos de Tirme, que solo reciben una media de 500.000 toneladas para quemar cuando tienen la desorbitada capacidad de 730.000 toneladas.

Acción de Greenpeace en Son Reus- Tirme (Mallorca)

 

La incineradora obliga a importar basura y tóxicos a Mallorca

Vista aérea de Son Reus

Durante años las organizaciones ecologistas y profesionales de la salud han venido señalando a la Incineradora de Son Reus (Mallorca) como uno de los puntos negros de la contaminación en el Mediterráneo. Ahora también está demostrando ser un cáncer económico para la sociedad malloquina. La lógica perversa del sistema diseñado por la empresa monopolística concesionaria, Tirme, y el partido político que realizó la concesión, Uniò Mallorquina, permite ahora al partido de Gobierno en Balears, el Partido Popular, justificar la importación de basura a Mallorca para saciar la insaciable boca de los contaminantes hornos de Son Reus.

El sistema de Incineración de Son Reus (Mallorca) responde a una lógica perversa que antepone los intereses de las empresas que conforman Tirme a los de todos los ciudadanos.

 

  • Los hornos de Son Reus tienen una capacidad para quemar 700.000 toneladas de basura y ahora no alcanzan la cifra de 400.000. La previsión política fue totalmente sobredimensionada y respondía a la lógica del crecimiento y consumo de recursos exponencial que la crisis ha demostrado una irresponsabilidad.
  • La empresa concesionaria Tirme está amenazando al Govern Balear con subir los precios de incineración para amortizar una infraestructura totalemente desproporcionada.
  • Si no se importa basura del extranjero para compensar las 300.000 toneladas restantes, la empresa concesionaria Tirme, aumentará la tarifa de incineración lo que supondrá una subida de la tasa ya elevada que los ciudadanos de Mallorca pagan.
  • Las empresas que conforman Tirme han sido grandes actores en la creación de la burbuja inmobiliaria cuyas consecuencias están empujando a la economía española a la quiebra. Al analizar el caso Tirme, todo parece indicar que quieren crear la burbuja de la basura. Para ello han sometido a los ciudadanos con el beneplácito y aplauso de políticos condenados por corrupción a una lógica de gestión de residuos perversa que antepone los intereses de empresas irresponsables a los derechos de los ciudadanos. El la página web de Tirme se puede ver su composición accionarial (Enel 40%, Urbaser 20%, Iberdrola 20%, FCC 20%).
  • En Mallorca, los ciudadanos tienen que pagar más tasa de incineración por generar menos residuos. Este es un hecho económicamente ineficiente y ecológicamente aberrante. El hecho de que haya menos residuos en Mallorca a causa de la crisis, hace que se provoque un problema económico que los ciudadanos deben pagar como sino estuvieran pagando ya bastante las consecuencias de los desmanes de estas empresas y sus marionetas políticas.
  • El hecho de que se produzca menos basura debe ser siempre una buena noticia y no debe castigarse a los ciudadanos a pagar más impuestos por ello o chantajearles para que acepten el aumento de la contaminación importando basura de otros países.
  • Los responsables políticos se empeñan en llamar “combustibles” a los residuos y basura que entra en los hornos de Son Reus. Esto se debe a otra de las perversiones de la incineradora de Mallorca: resulta que con la quema de basura se genera energía, y cuanta más basura se quema, más energía se produce. Energía, que por cierto después se revende a los ciudadanos por las grandes compañías eléctricas. Esta línea de negocio de Son Reus es muy discreta y cuando se habla de ello se señala que la energía obtenida de quemar basura se considera “Energía Verde”.
  • Las autoridades políticas ignoran que el proceso de incineración provoca que ciertos elementos al ser quemados a altas temperaturas aumenten sus niveles de toxicidad, sin embargo, la invisibilidad (por su reducido tamaño) juega a favor de los políticos muy orgullosos de que los vertederos de Mallorca estén en el aire en lugar de en el suelo; de que respiremos basura en lugar de verla y reciclarla.
  • Operarios de Son Reus trabajando junto a cenizas

 

  • El hecho de que el Govern de les Illes Balears modifique la ley para que se pueda importar basura de otros países en barco para ser quemada en Mallorca, supone añadir innecesariamente numerosas emisiones de CO2 y consumo de recursos al proceso de gestión de residuos.
  • El hecho de que Tirme haya sido una obra concedida a través de un contrato leonino y blindado por 30 años por el partido político, Unió Mallorquina cuya cúpula ha sido imputada y condenada por corrupción, justifica que los ciudadanos se sientan legitimados a dudar que se haya realizado en función de los intereses generales de la sociedad mallorquina.
  • El resto de partidos políticos mallorquines a izquierda y derecha que han gobernado en algún momento con Unió Mallorquina son también responsables del monstruo insaciable de Son Reus. Y deberían luchar conjuntamente por recuperar para los ciudadanos de Mallorca un sistema que no aplique una lógica perversa a los ciudadanos.
  • La ineficiencia de este sistema impide que las iniciativas de gestión de residuos verdaderamente ecológicas  puedan consolidarse como la práctica habitual, algo que también pone en peligro el bienestar y salud de futuras generaciones.
  • Las cenizas obtenidas por el proceso de contaminación además de ser altamente contaminantes son un suculento negocio para las empresas constructoras ya que con ellas se elaboran materiales de construcción empleados en las obras públicas. Un hecho que oculta la posibilidad de que ciertas construcciones de obra civil liberen partículas contaminantes, otra amenza invisible para los ciudadanos.

 

  • Cenizas Son Reus

 

  • La empresa concesionario Tirme, es una unión de varias empresas constructoras y energéticas que se han aliado para gestionar la desproporcionada y antiecológica infraestructura de los hornos. Tirme dedica grandes inversiones a márketing, publicidad, y propaganda de sus actividades respetuosas con el Medio Ambiente y de Responsabilidad Corporativa de la empresa. Sin embargo, la realidad es tozuda y Tirme se ha convertido en uno claro ejemplo de hipocresia empresarial sin escrúpulos a través del maquillaje verde. Pese a los esfuerzos y suculentos presupuestos, con dificultad se puede ocultar una realidad tan contaminante y tóxica.

 

Ante estos aspectos es posible concluir que la previsión política fue totalmente sobredimensionada y respondía a la ideología del crecimiento y consumo de recursos exponencial que la crisis ha demostrado una irresponsabilidad y ha puesto en peligro la economía del país. Esta filosofía y los engendros que como Tirme y su incineradora han creado deberían ser revisadas ante el cambio de modelo que vivimos ya que de lo contrario son perjudicales para la salud, la economía y el medioambiente de modo alarmante.

Cenizas Son Reus

El modelo energético en Balears

“Saber no es suficiente, debemos aplicar. Desear no es suficiente, debemos hacer”  Johann Wolfgang von Goethe

El modelo energético balear está compuesto por un mix energético totalmente ineficiente, en el que las principales fuentes de energía son los productos petrolíferos y el carbón. Resulta increíble que en el siglo XXI las Balears esté produciendo un 56% de su demanda energética con carbón, la fuente más contaminante e ineficiente de todas.

En un contexto geopolítico muy tenso, en el que las grandes reservas de petróleo están en países con conflictos, en Balears tenemos una total dependencia energética del exterior (el 98% de toda la energía que consumimos). ¿Qué pasaría si hubiese otra guerra por el petróleo (de forma encubierta o no) y se parasen las exportaciones de petróleo y/o gas? Probablemente se produciría un colapso general, tanto económico como social. ¿Es este un modelo energético del que nos podamos sentir orgullosos, al igual que nuestros políticos lo están con la conexión al sistema peninsular a través del gasoducto y del cable?

No podemos negar que estas infraestructuras, con un coste de 490 millones de euros para el gasoducto y de 375 millones de euros para el cable, representarán una mejora en la eficiencia de nuestro sistema energético y una reducción de emisiones de CO2, pero la pregunta que nos tenemos que hacer es: ¿cuántos proyectos se podrían haber llevado a cabo para mejorar el sistema eléctrico local con esta inversión?

Sabemos que tenemos un modelo energético ineficiente pero, ¿qué podemos decir sobre nuestro consumo? Es inevitable cuestionar el gasto energético de la sociedad tecnológica y de consumo en la que nos han hecho creer que los recursos eran infinitos (nada más lejos de la realidad). Lentamente va calando en la sociedad que esta situación no puede durar muchos años más, que tenemos que reducir nuestra hue-lla ecológica, que el pico del petróleo está a punto de llegar… A estas alturas lo más positivo es que, por poco que hagamos, se notará; que sólo mediante pequeños cambios de hábitos, que inicialmente parecen dramáticos, pero que enseguida los incorporamos en nuestra rutina, ya se consiguen grandes ahorros.

¿Y un cambio de modelo?

¡Pero vamos más allá! ¿Es posible realizar un cambio de modelo energético en las Baleares? ¿Quién tiene que tomar la iniciativa, los ciudadanos o la administración? ¿Si el gobierno ha apostado por la conexión a la red peninsular, cómo nos podemos creer que cambiará de modelo hasta que no se hayan amortizado estas infraestructuras? En el mes de noviembre del 2008 se adjudicó un estudio de integración de energías renovables en los sistemas eléctricos de les Illes Balears por un importe de 160.602,00 €, hecho que demostraba el interés de la administración en estudiar alternativas pero, ¿dónde está este estudio? ¿Cuál será la política energética del gobierno en los próximos cuatro años? ¿Conseguirán llegar a un gran pacto energético o cada cuatro años se irán cambiando las directrices? ¿Cómo puede participar la sociedad en el cambio si el modelo energético está gestionado por un monopolio en el caso de Balears, recientemente eliminado por la incorporación de la distribuidora Sampol gracias a la liberalización del mercado eléctrico?

Desde la sociedad, de forma individual y colectiva, tenemos que empezar a cuestionar el modelo actual y trabajar en pro del cambio.

Pero no se trata sólo de criticar, sino que colectivamente tenemos que crear un contexto favorable para que se genere un foro de discusión donde se debatan las mejores alternativas, reales y económicamente viables. No hay que hacer castillos en el aire con grandes ideas que solo quedarán en la teoría y en la exaltación del ecologismo. Si queremos provocar un cambio lo tenemos que construir de forma sólida y desde la base. Y personalmente, creo que es posible.

El modelo de producción de energía eléctrica óptimo desde un punto de vista de eficiencia y de impacto ambiental es el de una red distribuida, mediante la creación de micro-redes.

Energía descentralizada

La World Alliance for Descentralized Energy (WADE), define la generación descentrali-zada de energía como la producción de electricidad cerca de los puntos de consumo, independientemente de la dimensión, el combustible o la tecnología. La generación descentralizada puede ser conectada a la red o independiente de la red y la podemos dividir en dos grupos:

La cogeneración de calor y de electricidad de elevada eficiencia, que incluye motores de combustión interna, turbinas de gas, turbinas de vapor o pilas de combustible.

Los sistemas de energía renovable, que pueden incluir los sistemas solares fotovoltaicos, la biomasa, los aerogeneradores eólicos y las turbinas hidráulicas in-situ, además de los sistemas alimentados por calor residual de procesos industriales.

Para tener una idea del gran potencial de la generación distribuida se pueden ver los resultados del modelo económico desarrollado por WADE, que trata de identificar los medios óptimos para cubrir las necesidades de generación eléctrica del futuro. Este modelo se ha aplicado en los EE.UU. y actualmente está en proceso de aplicación en otros países y regiones del mundo, y llega a la conclusión que la completa dependencia de un sistema distribuido o descentralizado podría suministrar energía eléctrica a un coste de 5,8 céntimos de dólar por kWh, mientras que un sistema centralizado lo haría a un coste de 8,9 céntimos de dólar por kWh.

Incluso están saliendo iniciativas como la de Qurrent, una empresa holandesa, que utiliza el concepto de electricidad P2P (persona a persona) mediante la creación de una red eléctrica local que constituye una mini-red que se conecta a la red general en un solo punto de conexión. Únicamente cuando toda la red original tiene el suministro garantizado y hay una sobreproducción se vende a la red general. Y en el caso que el sistema no sea capaz de alimentar a todos los consumidores se compra la energía a la red. En el mercado eléctrico liberalizado es posible que un productor convencional o en Régimen Especial realice un contrato bilateral con el consumidor y venda a la vez en el mercado.

A continuación detallo algunas ideas que, bajo mi punto de vista, supondrían una mejora sustancial en el modelo energético balear:

  • La implantación progresiva de mini-redes a través de cooperativas de producción de energía para avanzar hacia un modelo distribuido (en Catalunya ya está funcionando la cooperativa Som Energia), con la utilización de cogeneración y energías renovables
  • Plantearse el cierre definitivo de la central de Es Murterar
  • Creación de redes de distribución de energía térmica (District Heating) para aprovechar el calor de los sistemas de cogeneración de la red eléctrica distribuida
  • Predominio de utilización de energías renovables para la producción de energía térmica para la calefacción y agua caliente de las viviendas
  • Implantación del vehículo eléctrico si, y sólo si, se cambia el modelo de producción de energía eléctrica por uno más eficiente y renovable. Si implantamos el vehículo eléctrico sin cambiar el sistema de producción, lo único que hacemos es trasladar la contaminación de las ciudades a las centrales eléctricas.
  • Fomento decidido del transporte público ampliando la red y los horarios, acompañado de una reducción del uso del transporte privado.
  • Creación de un centro de investigación y parque tecnológico energético para generar conocimiento y tecnología, lo que permitiría crear paralelamente un mercado laboral energético.
  • Ahorro energético en todos los ámbitos públicos y privados.

Biomasa, la gran desconocida

Quiero destacar el potencial de la biomasa (residuos agrícolas, forestales de limpieza de bosques, del sector industrial de la madera, orgánicos ganaderos y de aguas residuales, cultivos energéticos…) como fuente de energía renovable, ya que tiene ventajas económicas, territoriales, sociales y ambien-tales que hay que valorizar para avanzar en la gestión sostenible de un recurso local. Actualmente su nivel de aprovechamiento es muy bajo por lo que tiene un largo camino por recorrer. Sirve tanto para producir calor mediante calderas (de leña, pellets, astillas, cáscaras de almendra…), como para producir electricidad en plantas de gran potencia mediante cogeneración, como para producir gas pobre. Además, tiene la gran ventaja res-pecto a la solar y la eólica de que permite producir la energía cuando la necesitamos. Salvando las distancias, a modo de ejemplo, en Suecia el consumo de biomasa en el año 2008 fue del 31,8% del total de la energía producida (Fuente: Svebio. Asociación Sueca de la Bioenergía).

Y para finalizar, tenemos que ser conscien-tes que el proceso de cambio de modelo energético será largo y lleno de dificultades, pero tenemos que trabajar de manera sólida y positiva para conseguirlo, y asumir que no podemos prescindir de los combustibles fósiles de un día para otro, sino que tendrá que haber una transición hacia un modelo más limpio y coherente.

Ecología profunda

Nuestra sociedad industrial claramente tiene un rumbo auto-destructivo, hipnotizada por palabras como “mercado libre”, “progreso” y “crecimiento económico”. La triste verdad es que hemos hecho un muy mal negocio, acumulando cifras enormes de capital económico a costa de perder riqueza de capital social y ecológico: destrucción de ecosistemas, alteración de los ciclos de la naturaleza, caos climático, pérdida del sentido de comunidad, desintegración de estructuras familiares y sociales, individualismo competitivo, desaparición de miles de especies, culturas e idiomas…

Una economía sana y sostenible ha de estar basada en el mantenimiento y la restauración del capital social y ecológico – las bases verdaderas de la riqueza y del bienestar.

Gaia y ecología profunda

Tal como nuestras células participan en los procesos que mantienen nuestra salud como individuos, también somos nosotros participantes integrantes en los procesos que mantienen la salud de un cuerpo mayor: el mundo vivo, que algunos llaman Gaia. Identificar nuestro propio ser con el cuerpo mayor, el yo ecológico, nos abre hacia la conciencia ecológica: una Ecología Profunda.

Como en las tradiciones místicas del oriente y occidente (Hinduismo, Budismo, Tao, Zen, Sufismo y místicos cristianos como Meister Eckhart o los gnósticos), una de las metas de la Ecología Profunda es hacernos conscientes de esta conexión íntima, de nuestra unión con el universo.

En inglés las palabras ‘health’ (salud) y ‘wholeness’ (integridad y totalidad) tienen el mismo origen que ‘holistic’ (holístico). La salud de cada uno de nosotros y de nuestras sociedades, y la integridad del mundo vivo, dependen de que aprendamos a tomar decisiones de una forma más holística e inclusiva, considerando los ciclos sociales, ecológicos y económicos, y participando de forma apropiada en ellos desde una profunda conciencia ecológica.

¡Acabemos con la alienación de sentirnos atrapados en las fronteras de nuestra piel y empecemos a sentir de nuevo que somos partes integrantes de un mundo vivo! La Ecología Profunda es, por un lado, un movimiento de activistas, y por otro lado ofrece un proceso de desarrollo personal. Os recomiendo el libro ‘Volver a la Vida: Prácticas para conectar de nuevo nuestras vidas, nuestro mundo’ de Joanna Macy. La dimensión social del curso de Gaia Education “Diseño para la Sostenibilidad” ofrece, entre otros temas, una breve introducción a diversas prácticas de Ecología Profunda. ¡Te invitamos a participar en el proceso de transición desde la sociedad industrial de crecimiento hacia una sociedad que sostenga y celebre la vida!

www.joannamacy.net

www.gaiaeducation.net

En 2011 está teniendo lugar por primera vez en Mallorca el curso presencial de Gaia Education “Diseño de comunidades sostenibles”. www.sonrullán.es/gaia ó 971 734 990 (Mandy)

Forestería análoga

Es difícil compaginar productividad con conservación y comercio justo. La Forestería Análoga, sin embargo, lleva más de 30 años demostrando que lo difícil no es imposible. Sólo comprendiendo cómo funcionan los ecosistemas naturales y aplicando una buena dosis de conciencia, aprenderemos a vivir de una forma que pueda sostener este hermoso planeta.

La pasión de Claudie Ravel, fundadora de Guayapi Tropical, por la ecología y el medioambiente se origina en sus años de niñez. Su madre tenía pasión por las medicinas tradicionales, especialmente la medicina tradicional china. Su padre era entusiasta de los libros de viaje, que describían esos destinos exóticos a los que les era imposible viajar debido al poco dinero que tenían en casa. Por lo tanto, hacían la vuelta al mundo a través de los libros, aprendiendo sobre los diferentes pueblos y los diferentes modos de vida.

En 1990, Claudie lanzó al mercado la compañía de Guayapi Tropical. La empresa está especializada en la venta de productos naturales (complementos, productos alimenticios y cosméticos) de origen principalmente tropical como la Amazonia y la isla de Sri Lanka, los cuales son 100% naturales y son distribuidos por todo el mundo. Los principios de Guayapi consisten en seleccionar plantas autóctonas con interés etnobotánico de comunidades nativas, respetando sus conocimientos ancestrales, respetando y restaurando el ecosistema original y, todo ello, garantizando los criterios de comercio justo.

Claudie ha basado por tanto la creación de la empresa en principios ecológicos (restauración de ecosistemas y conservación de la biodiversidad) y sociales (comercio equitativo y protección de los pueblos nativos). Recuerden que “equidad” rima con “biodiversidad”, nota poética que nos enseñó el Dr. Ranil Senanayake.

Guayapi distribuye entre otros productos certificados, los Forest Garden Products (FGPs) – “Productos de Jardín Forestal-PJFs” en español. Los FGPs son productos que han sido cultivados siguiendo la metodología de la Forestería Análoga, creada por el Dr. Ranil Senanayake (Sri Lanka). Se trata de un sistema de silvicultura que establece ecosistemas agroforestales similares o análogos en estructura, dinámica y función al bosque original, aunque éste haya desaparecido. La mayor parte de las fincas en producción de Forestería Análoga se desarrollan en áreas forestales degradadas por el sobrepastoreo, la agricultura industrial y/o la deforestación a mata rasa. Esta metodología tiene como objetivo la recuperación del bosque nativo y la producción de plantas que ofrecen bienes comerciables: condimentos, alimentos, cosméticos…

Los productos de la Forestería Análoga tienen que cumplir con ciertas normas y protocolos ambientales, y son productos que no han sido tratados con compuestos químicos sintéticos. Hoy en día, los FGPs se comercializan en Asia, en América Latina (especialmente en Amazonia, Colombia, Costa Rica, México, Brasil…), en Europa y en Norteamérica. En Europa hay un mercado establecido para la venta de FGPs, específicamente en Holanda y Francia.

Los consumidores tienen así la garantía de que los productos no sólo son ecológicos, respetan el medioambiente y son equitativos con las poblaciones locales que habitan las zonas de producción, sino que también con la compra de dichos productos están contribuyendo a la reforestación y al mantenimiento de los bosques productores, la mayoría en selvas tropicales con alto grado de problemas de conservación y que a la vez acogen la mayor biodiversidad del planeta.

El producto más vendido es el guaraná. Hay otra planta, la estevia, comúnmente conocida como hierba del azúcar o hierba dulce, utilizada por sus hojas dulces como edulcorante y sustituto del azúcar. El dulzor de la estevia tiene un sabor más intenso y una duración más prolongada que el azúcar. Como producto de mercado, su demanda ha aumentado considerablemente al tratarse de un edulcorante que ofrece una alternativa alimenticia con bajos niveles de azúcar e índice glucémico.

Hace 10 años, el mercado europeo para productos de agricultura ecológica se abrió considerablemente. Sin embargo, desde hace dos años ha habido una estabilización de estos productos en las pequeñas tiendas. Algunos grandes supermercados, por ejemplo, han lanzado su propia línea de productos ecológicos. Sin embargo, estas grandes superficies-distribuidoras no pueden asegurarnos que los productos hayan sido tratados adecuadamente, ni si se han desarrollado estrategias de comercio justo, respetando la dignidad y la cultura de los trabajadores, ni si su remuneración ha sido equitativa.

Hoy en día parece haber una desigualdad en el sentido que los gobiernos europeos tienden a darles más ventajas a las grandes compañías, lo que deja a las pequeñas empresas en situación de desventaja. Las pequeñas compañías, además, suelen realizar una labor pedagógica (en el sentido ético). Habría que reeducar y mentalizar a agricultores y consumidores que los productos de agricultura ecológica no deben proceder de monocultivos, por ejemplo.

Sin embargo, Claudie ve el futuro de los productos FGP (Forest Garden Products) o PJF (Productos de Jardín Forestal) de forma positiva y espera que la situación mejore en breve, sobre todo cuando la certificación FGP sea más conocida, no solo por los consumidores sino también por los grupos eco-sociales. Es una lucha ecológica muy efectiva, ya que el consumidor se convierte en accionista de la conservación de la biodiversidad y del cultivo ecológico, y se compromete con la equidad comercial hacia las poblaciones nativas productoras. A día de hoy, no hay producciones de este tipo en Europa.

www.guayapi.com

Sobre la implantación en España:  viridetum@hotmail.com

Ideas para un plan energético en Balears

En el escenario de crisis energética en el que empezamos a movernos, la necesaria alternativa al petróleo no es una receta única. Esta transición exige un replanteamiento integral de todo aquello que hasta ahora dábamos por supuesto. La descentralización, el trabajo en red y sobre todo una visión sinérgica marcarán el camino a recorrer en estos próximos años.

La inevitable y continuada escalada de precios del petróleo hace inviable el plan energético actual. Muchos síntomas evidencian el agotamiento de un sistema. Excluido el crecimiento vía nucleares tras los acontecimientos sucedidos en Japón, y apretados por nuestros compromisos con Kioto, las opciones se reducen a una transición ordenada hacia las renovables, condicionada por 3 aspectos transversales:

1) Relación energía/generación de empleo local:

España ha crecido casi exclusivamente gracias al sector de servicios. Pero los países que van saliendo adelante son los que tienen un poderoso sector primario y secundario: producen, innovan, fabrican, exportan cosas.

A partir de ahora deberemos asumir tasas del 20% de parados, siempre, por lo que las soluciones deben incluir mano de obra intensiva, movilizando empleos del sector terciario (servicios) al primario y secundario.

Un trabajador de renovables es 5 veces más productivo que el de una central nuclear: menos gente produce la misma cantidad de energía.

Los empleos locales reducen el transporte, los atascos y el consumo de combustibles. Los resultados son reales, inmediatos y se reflejan en la economía local. El tremendo desencanto de la población por los políticos puede ser redimido por alcaldes con visión y apuesta decidida por este nuevo modelo.

2) Eficiencia energética

Podemos reducir nuestros consumos energéticos hasta en un 50%, ventilando y asoleando adecuadamente la casa, adquiriendo electrodomésticos con eficiencia energética A+, ventanas de triple aislamiento… Lo único que lo frena es su precio, no su eficiencia. Decrecer el consumo medio a unos 3000W/vivienda sin perder calidad de vida debería ser un primer objetivo nos permitiría rápidamente ahorrarnos el 25% de importación de carbón y petróleo y encarar a medio plazo un objetivo del 50%.

3) Sinergias, descentralización, co-generación:

Necesitamos un plan energético urgente que fomente una red descentralizada de energía a corto plazo y la autosuficiencia de los edificios a medio plazo.

Los motores de combustión y eléctricos son altamente ineficientes: una central eléctrica pierde un porcentaje asombroso (escandaloso) de la energía contenida en el petróleo o carbón en el proceso de generar, procesar y transportar electricidad, parte de la cual utilizamos, por ejemplo, para calentar agua, cuando existen soluciones netamente más eficientes como los calentadores solares de agua, que proporcionan agua caliente gratuita a 80º todo el año.

La co-generación permite aprovechar el calor que genera un motor, por ejemplo, y utilizarlo para calentar agua o para calefacción, pero para ello la producción debe estar próxima al lugar de consumo. Un sistema descentralizado permite además reducir el coste de mantenimiento de una red de distribución (torres, postes, cables, transformadores…) y elegir las alternativas más eficientes y sinérgicas, como por ejemplo pequeñas plantas productoras de energías renovables que den empleo preferente a los trabajadores locales (reduciendo transporte, tráfico y consumo de petróleo).

Los dobles y triples circuitos de agua permiten la reutilización de aguas en una vivienda y su potencial autoabastecimiento a partir del agua de lluvia.

Una instalación de espejos solares en la central de Es Murterar ahorraría en consumo de carbón y reduciría considerablemente la huella ecológica y contaminación que genera.

Una vez entendidos estos aspectos transversales, pasemos a analizar 7 propuestas energéticas sostenibles:

1) Geotermia

El subsuelo mantiene una temperatura estable durante todo el año que depende de la profundidad: a más profundidad, más calor. En Baleares, podemos fácilmente obtener unos 16º que en verano servirán para refrigerar la vivienda y en invierno reducen la factura de la calefacción.

El coste es similar a la de un sistema de calefacción por propano o gas-oil, pero con la importante ventaja de que no hay que comprar combustible… jamás.

2) Solar- Termosolar

¿Quién no se ha quemado con el agua contenida en una manguera expuesta al sol de verano? Hacer pasar agua por tubos protegidos con un vidrio permite obtener fácilmente agua a 80º que se acumula en a un depósito aislado (termo).

Coste orientativo: 3.000 euros instalación incluída, pero que puede ser autoconstruído por unos 500 euros, lo que indica el margen de beneficio que obtienen algunas propuestas “verdes”, curiosamente procedentes de marcas como la petrolera BP…

3) Solar – Fotovoltaica

Las placas solares de última generación ofrecen una vida útil de 20-25 años, y son mucho más eficientes: una sola placa genera electricidad para una nevera tipo A+. Seis placas generan 3000 w, suficientes para una vivienda, a un coste de unos 12-14.000 euros, un precio ciertamente desorbitado ahora… Otra cosa será si se confirma la previsible escalada de precios de combustibles y electricidad…

4) Biomasa forestal

La gran desconocida. El calor generado en un montón de compost es de 40-60º, y dura meses, suficiente para calentar agua si tenemos la precaución de introducir una manguera enrollada. Una instalación mayor puede proporcionar agua caliente sanitaria y calefacción por radiadores a un colegio, un hospital o un grupo de viviendas.

La biomasa también permite obtener propano, con lo que el ahorro energético es aún mayor. Tras unos meses de rendimiento, las bacterias transforman la biomasa en una montaña de compost perfecto para un huerto o un invernadero.

Un beneficio extra es que la limpieza de la garriga evita los periódicos incendios forestales que tan caros nos cuestan, económica y medioambientalmente.

5) Eólica

Los macromolinos eólicos no son quizás lo más adecuado para un destino turístico como Baleares, pero nadie se queja de la estética de la subestación de San Juan de Dios o de los olores de la depuradora, lo primero que perciben los turistas nada más aterrizar (y lo último que ven/huelen al irse). Micromolinos de alta eficiencia instalados en comunidades de vecinos proporcionan energía suficiente para luz eléctrica LED o para subir agua a un depósito.

6) Vortex /Agua

El 1% de la energía contenida en las corrientes marinas, cubriría el 100% del consumo energético…de todo el planeta.

Una central mareomotriz cerrando una bahía tampoco es adecuada para Baleares. En cambio, un nuevo modelo de generador flotante con aspas submarinas permite extraer energía de las corrientes marinas, por debajo de la línea de quilla de los barcos.

Sistemas como el Vivace captan la energía de corrientes de baja velocidad, generando energía compatible con el respeto al ecosistema marino y de un impacto paisajístico “0”.

Las microturbinas Zotlöterer extraen energía de un vortex de agua mansa, ideales para intercalarlas en serie en el recorrido Cuber- Gorg Blau-Palma: la misma agua accionaría docenas de microturbinas.

Las bombas de ariete permiten bombear agua sin electricidad 24/7.

7) Compostaje local de resíduos urbanos:

El compostaje de resíduos orgánicos en cada localidad es la alternativa ecológica a la incineración centralizada. Agua caliente, metano y compost para agricultura. La recogida selectiva generaría puestos de trabajos locales, y la mejor escuela para la concienciación medioambiental entre los vecinos.

www.artifexbalear.org

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Se podrá buscar petróleo en las costas de Balears

Es un hecho que la demanda de petróleo en el mundo supera la oferta. Cada vez es más difícil y caro encontrar pozos de petróleo, y las empresas están afilando los dientes y quieren hacer prospecciones en lugares que hasta ahora se descartaban.

En este contexto, el Parlamento Español, con los votos de PSOE, CIU y PNV, ha abierto la puerta a que empresas interesadas inicien estudios de prospección petrolífera en el mar Mediterráneo, cerca de Balears. A menos de 200 kilómetros de Mallorca ya hay 131 pozos, puntos de cata y sondeos de prospección autorizados por los sucesivos gobiernos desde 1974. La votación tumbó la iniciativa del senador Pere Sampol, cuyo objetivo era derogar los permisos aprobados por el Gobierno para la investigación de hidrocarburos en las proximidades de la reserva marina de las Islas Columbretes, frente a las costas de Valencia, hasta 35 millas de Eivissa, y frente a las costas de Málaga y Cádiz.

Sampol defendía que los pozos de petróleo en el mar, así como el tráfico de barcos petroleros y las conducciones marítimas, suponen un “grave” riesgo para las zonas de alto interés ecológico, para los ecosistemas marinos y para la industria pesquera y turística.

Los partidos que tumbaron la iniciativa se escudaron más en las formas de la propuesta que en el fondo.

A partir de ahora, las empresas con interés en extraer petróleo en las costas próximas a Balears pueden iniciar los estudios documentales. Sin bien es cierto que para poder ejecutar las prospecciones necesitarán de un informe de evaluación de impacto ambiental, este informe lo realiza la propia empresa que formula el proyecto. Posteriormente estará sometido a una fase de información pública en la que se podrán presentar alegaciones. El encargado de evaluar y aprobar este trámite es la Dirección General de Política Energética y Minas.

En caso de que la empresa superara estos trámites, se instalarían plataformas petroleras y comenzaría la extracción. Son muchas las voces que se han levantado contra el hecho de que una economía como la balear, que tanto depende de la calidad de sus costas y ecosistemas, pueda verse amenazada por un vertido. Aún permanece en la memoria de muchos el último gran desastre de este tipo ocurrido en el Golfo de México, en el que la plataforma DeepwaterHorizon de BP vertió millones de litros de crudo al mar, ocasionando una catástrofe ecológica y una sangría económica para EE.UU. Exponer a los ecosistemas marinos y a la economía de las Baleares a un riesgo de este tipo ha encendido las alarmas de los grupos ecologistas y de muchos ciudadanos sensibles.

Entrevista: José Luis Escorihuela “Ulises”

Si hay alguien en nuestro país que sabe de ecoaldeas y comunidades sostenibles, ese es José Luis Escorihuela, ‘Ulises’. Es licenciado en matemáticas y filosofía y se dedica a la resolución de conflictos y a la educación. Empezó hablando de ecoaldeas y ahora se centra en las relaciones, porque si no se trabaja a ese nivel, no hay comunidad posible.

Fundador de Selba Vida Sostenible, desde donde difunde estilos de vida más respetuosos con el medio ambiente y las personas, Ulises vive en Artosilla, una pequeña aldea en los Pirineos Centrales. Recientemente ha publicado su primer libro: “Camino se hace al andar: Del individuo moderno a la comunidad sostenible”. Próximamente visitará Mallorca para participar en el primer curso de Gaia Education que se impartirá en la Isla.

¿Qué puede motivar a una persona a querer vivir en comunidad?

En realidad siempre hemos vivido en comunidad. El individualismo más reciente tiene su sentido, al reconocer que tenemos derechos como individuos que no se pueden violentar y al ofrecer muchas posibilidades de expansión creativa. El problema surge cuando llegas al extremo de la individualidad: hace que todo sea mucho más difícil. La vida es muy dura cuando vives aislado y desconectado de los demás. Todo se multiplica en cuanto a trabajo, gasto energético y material. Esto afecta al medioambiente, ya que se consume más viviendo atomizadamente que en comunidad, y a nuestra felicidad interior. Lo que mucha gente necesita y está buscando es cómo satisfacer su ansia de expresión individual y autónoma, en el marco de una comunidad que le apoye y le permita mejorar esas posibilidades de desarrollo.

¿Cómo serán las comunidades del futuro?

Van a ser comunidades de individuos. No podemos renunciar a algo que tanto nos ha gustado, pero hay que integrar la parte de comunidad. Y eso está todavía por explorar. La fuerza de una comunidad consiste en conjugar muy bien las necesidades individuales y colectivas, a través de un proceso grupal permanente. Sin líderes dogmáticos, ni normas estrictas, sino con flexibilidad y un liderazgo de servicio a distribuir. Cuando tienes esa comunidad, las posibilidades del individuo son mayores, ¡y esa es la clave! Lo que tú no puedes hacer solo, en comunidad lo puedes hacer. Puedes conseguir mucho más en cuanto a tus capacidades de desarrollo y de plenitud en un marco grupal.

Ahora es un buen momento: hay muchos individuos cuyo nivel de conciencia les permite ver esa necesidad. Imagino que a partir de ahora saldrán muchas más comunidades de este tipo.

¿Cómo es el sistema en el que estamos inmersos y que queremos cambiar?

Todos formamos parte del sistema. Unos estamos empujando por un lado, y otros por otro. No abogo por crear algo al margen del sistema – yo estoy involucrado y soy parte del sistema. Ahora bien, dentro de las líneas dominantes, la más dañina es ese proceso de individualización extrema que se convierte en atomización, desconexión y separación: supone una forma de vida muy costosa en cuanto a recursos humanos y energéticos. Hay que tener una casa y comodidades para cada persona, con todo el impacto que conlleva. Establecemos relaciones que se basan sólo en el mercado. Todo eso es bastante pernicioso.

¿Cómo hemos llegado a este punto tan deshumanizado?

El capitalismo ha influido bastante. Si cada miembro de la familia es un consumidor los beneficios se multiplican por 3 ó más. Antes, una familia extensa consumía una cosa para toda la familia; si ahora cada individuo tiene que consumir, ¡genial para el sistema económico! Quienes se benefician de ello han empujado en esa dirección. No considero malo el mercado, pero el sistema basado en la especulación es un desastre. Y la religión oficial ha contribuido muchísimo a que se mantenga un status-quo que sólo favorece a unos pocos. Si juntas una cultura que favorece la expresión individual exagerada, un sistema económico que favorece la acumulación de la riqueza en manos de unos pocos y el consumismo exacerbado, y unos sistemas religiosos que mantienen el actual status-quo… el resultado es algo que merece la pena cambiar.

¿Qué hace que un grupo de personas pueda vivir juntos en un lugar?

En el pasado el principal aglutinante era la necesidad de enfrentarse a un ambiente externo hostil. La gente en su pueblo estaba segura, y si tenía fortaleza y murallas, mejor. Después aparecieron las primeras comunidades espirituales que encontraron un aglutinante en la religión, en un conjunto de creencias. En el siglo XIX se intentaron las primeras comunidades utópicas laicas, que fracasaron. ¿Puede ser la razón un aglutinante válido? Mi respuesta es: claramente, no. Los intentos de comunidades que se basan en la razón dicen: somos personas racionales, nos juntamos, discutimos nuestros problemas y encontramos acuerdos. Esas comunidades han fracasado todas. Hace falta buscar algún otro elemento que realmente nos lleve hacia la unión. Para mí, solamente hay un aglutinante válido cuando se habla de buscar la unidad por debajo de todas las posibles diferencias: amor, compasión, espíritu… Lo puedes llamar de muchas maneras, pero si no hay algo así, no se une a la gente.

Creo que los individuos más conscientes van a descubrir esa capacidad amorosa para verse como seres participantes en una red de relaciones que es más amplia que ellos mismos. Esa fuerza unificadora o amorosa será el aglutinante del futuro.

¿Es pertinente hablar de tribus cuando hablamos de ecoaldeas?

Hay mucho que aprender de las tribus. Es una buena palabra para una comunidad familiar extensa, pero no vale para ecoaldea. La ecoaldea es un conjunto de tribus. Las tribus primitivas no llegaron a ese nivel de conciencia de conocimiento del individuo. Con nuestra condición de individuos desarrollada, no podríamos soportarlo. Hay mucho que aprender de todas las tribus que hay en el mundo, pero no es un modelo válido. Sea lo que sea la comunidad, tiene que ser una comunidad de individuos. Y ese es el reto.

¿Cuáles son otros retos y dificultades comunes a los que se enfrentan las ecoaldeas?

Los retos son crecer y servir como modelo para un cambio social. Para ello hay que desarrollar todos los aspectos que forman parte de una ecoaldea: la ecología, los aspectos sociales, la economía, la parte cultural y espiritual… y hace falta un grupo de gente grande para que todo eso esté completo. No es fácil crear una comunidad sostenible, saneada, que permita construir casas. El principal problema es la vivienda, la construcción, la habitabilidad… Tendría que ser más sencillo cubrir la necesidad básica de la vivienda, sin tener que hipotecarse durante 50 años.

Todas las ecoaldeas quieren crecer y a la vez no pueden. Si no crecen lo tienen difícil a la hora de hacer una economía local consistente y no tener que depender del sistema exterior. Eso lo han conseguido muy pocos proyectos. Incluso los grandes, mientras haya sólo unas 100 personas, dependen del sistema. Crear una economía más fuerte a nivel local, a nivel interno, es otro gran reto.

¿Los temas de los conflictos entre personas también deben ser un reto?

Yo empecé hablando de ecoaldeas y ahora sólo hablo de relaciones, porque si no arreglamos ese paso previo no hay nada que hacer en realidad. Todo mi interés, al principio, era difundir las ecoaldeas. Cuando encontré gente que lo había intentado, todos me decían lo mismo: habían fracasado por los conflictos interpersonales. Entonces pensé que había que dar un paso anterior: nos tenemos que arreglar a nivel de relaciones. No podemos afrontar un cambio social si no cambiamos también la manera de relacionarnos. La viabilidad de un proyecto depende de que se tengan herramientas para hacer que los conflictos, decisiones, relaciones y comunicaciones internas funcionen mejor. Trabajar la convivencia… ese sí que es un gran reto.

Otro reto más es contar con una visión holística. No se puede crear una comunidad sostenible si no somos capaces de integrar lo local dentro de un marco global. Hay muy pocas ecoaldeas que tengan esta visión tan global, pero si no piensas en el futuro, en las siguientes generaciones, no eres sostenible. En algunos proyectos de comunidad se vive demasiado apegado a lo local, a lo presente… y falta una visión más amplia, holística, que es la parte más espiritual, o como quieras llamarlo. La fe en el espíritu te abre la mente, mientras el apego a una identidad te la cierra un poco.

¿Qué nos está fallando en las relaciones interpersonales que hace tan difícil la colaboración?

Lo primero es la comunicación. Podemos querer crear muchos mundos alternativos, pero hemos sido educados con unos patrones de comunicación y de comportamiento que, quieras o no, vienen del viejo paradigma. Si nuestro trabajo personal no va acompañado de un trabajo interrelacional, choca con nuestras respuestas automáticas… Cuando estamos muy presentes en nuestro ser, muy centrados, somos muy capaces de mantener una relación, digamos, sana. ¡Pero eso no es tan normal! En los momentos de dificultad es frecuente que salga ese “yo” que se creó con un tipo de comunicación bastante violenta y agresiva.

Otro punto clave es que podamos vivir con personas muy distintas a nosotros, y reconocer que bajo tantas diferencias hay algo que nos sigue uniendo. Eso que en la teoría nos parece cierto, en la práctica, no lo es. Podemos hablar de lo bonita que es la diversidad, pero luego queremos que se hagan las cosas como a nosotros nos gusta. Esa dificultad se supera si somos capaces de percibir continuamente la unidad, y no darle importancia a cómo se hagan las cosas, y decir: “pues yo lo haría así, pero no me importa que se haga asá…”.

Entre la mala comunicación y la dificultad que tenemos para concretar aquello que en teoría nos gusta, no es fácil gestionar la diferencia. Son dos puntos clave que hay que trabajar.

¿Las comunidades biorregionales son una posibilidad interesante donde hay dificultades para crear una ecoaldea?

El biorregionalismo se basa en difuminar las fronteras políticas y considerar otro tipo de fronteras, culturales o naturales. Si estoy en un lugar que se caracteriza a nivel geográfico por tener unos valles o unas montañas, a nivel cultural por una tradición, en vez de crear mi propia comunidad, voy a ocuparme de ese lugar, y buscar personas que, aunque no vivan conmigo, tengan interés en cuidar del lugar. Aunque hay que evitar los nacionalismos identitarios.

Establezcamos relaciones, creemos redes cuyo objetivo sea que la agricultura sea ecológica, que se respeten los ciclos naturales, que la contaminación sea cero… Así estamos creando una comunidad sin que sea una ecoaldea. Si las distancias no son grandes y existe un lugar de encuentro físico, la comunidad consiste en pequeños grupos dispersos en un espacio con capacidad de juntarse. Este es el modelo en el que estoy viviendo ahora mismo. En Artosilla (Huesca) somos 8 personas, al lado hay otro pueblo de 30 personas, otro de unas 10… y entre todos juntos podemos hablar de comunidad. Ese va a ser el modelo del futuro: una comunidad intencional o familia extensa con buenas y estrechas relaciones. En una finca, en un bloque de apartamentos, en una casa… creas el primer nivel de comunidad, que es una especie de familia extensa renovada. Si tenemos 3 ó 4 pueblos, y en cada pueblo hay 3 ó 4 familias conectadas creando su pequeña comunidad local, ya tenemos la comunidad biorregional donde las necesidades básicas se pueden satisfacer. En el nivel familiar satisfaces las relaciones afectivas, muy estrechas e íntimas; en el nivel local satisfaces otro tipo de relaciones, sobre todo con el trabajo, y después, en el nivel biorregional, satisfaces relaciones más sociales o espirituales.

Dada la imposibilidad de comprar tierras o de vivir juntas las personas, este es un modelo con mucho futuro.

¿Qué hacemos con la energía en Balears?

Ante la situación de crisis energética que estamos viviendo, es necesario plantearnos en qué gastamos la energía en Balears y cuáles son nuestras fuentes de suministro. La realidad en cifras es la siguiente: tenemos una industria raquítica que consume menos del 6 %, casi una cuarta parte se utiliza en transporte aéreo (23%) y el resto está dividido a partes casi iguales entre el transporte terrestre (33%) y el resto de sectores (39%).

La energía eléctrica que generamos es ambientalmente muy costosa

Del total de combustibles que gastamos en Balears para generar electricidad, dos tercios los consumimos en los procesos de generación, transformaciones de tensión, transporte en el cableado y consumos necesarios para hacer posible la distribución.

Debemos ser conscientes de que por cada 100 toneladas equivalentes de petróleo usadas como combustible para producir electricidad, se pierden 68. De la energía en forma de combustibles fósiles que traemos a las Balears, casi la mitad se destina generar electricidad. El 33% del total de la energía contenida en los combustibles transportados a las Balears se ‘evapora’ en las centrales eléctricas.

El consumo eléctrico crece vertiginosamente

Entre 1999 y 2009, el consumo energético global de las Balears creció un 24%. El tirón más importante fue el de los productos petrolíferos que crecieron un 35%. Prácticamente todo este incremento se dedica a producir electricidad, cuya demanda ha crecido en un 32% en este período.

La electricidad es una fuente insustituible para algunas aplicaciones, especialmente las tecnológicas (electrónica, informática, telecomunicaciones, imagen y sonido) y el alumbrado (es difícil pensar en alumbrado por gas, antorchas o velas, existiendo la iluminación eléctrica de bajo consumo). Sin embargo, es un disparate usar electricidad para aplicaciones térmicas como calefacción, cocinas o agua sanitaria.

El imparable crecimiento de la población de las islas, unido al cambio de estilo de vida y a condicionantes como la moda o la falta de alternativas, hacen que resulte muy complicado contener el crecimiento del consumo.

Al no haber directrices claras en los códigos de edificación, se han equipado de manera masiva con electricidad los miles de viviendas construidas recientemente, porque resulta más simple y económico proyectar las promociones con electricidad que con una combinación de gas, electricidad y energías alternativas. Como resultado, los propietarios se encuentran con facturas elevadísimas porque tienen que recurrir a la electricidad en lugar de utilizar la fuente de energía más apropiada para cada uso.

¿Por qué no consideramos los RSU como ‘locales y renovables’?

La mayor parte de los residuos que se queman en la incineradora de residuos de Son Reus son restos de los envases y productos que se transportan a las islas por vía aérea o marítima.

Los principales avalistas de la incineración son las empresas de tecnología que las construyen, que las presentan como ecológicas con el argumento de que ‘sacan electricidad de la basura’.

Sin embargo, se trata de un flujo de materia unidireccional, no renovable. Además, en el caso de papel y plásticos, la energía que se recupera al incinerarlos no es más que una pequeña fracción de la energía necesaria para fabricar la misma cantidad de papel o plásticos. Al destruir recursos que se podrían reciclar, se convierten en un obstáculo para la sostenibilidad.

El desarrollo de las energías alternativas en las Balears

Hubiera podido ser mayor, pero ha topado con obstáculos, especialmente los paisajísticos y territoriales, que han dificultado su implantación.

Puede parecer paradójico que el principal grupo ecologista local, el GOB, se haya opuesto a la instalación de generadores eólicos, pero así ha sido. La oposición tiene un sentido: se ha visto con recelo la previsible proliferación descontrolada de instalaciones que implican un importante impacto paisajístico. Se ha visto la oportunidad de forzar un debate para definir en qué circunstancias sería aceptable su implementación: si fuera asociada a políticas de contención del crecimiento urbanístico, ahorro de energía y de cierre de centrales convencionales.

Análogamente, la instalación de huertos solares ha sido menor que en otros puntos del estado español por lo reducido del territorio y las normativas de protección del suelo rústico.

Conectados al continente

Hasta ahora éramos una isla. A partir de ahora, seremos un centro de consumo de electricidad conectado al continente. La ejecución de los megaproyectos del gasoducto y del cable eléctrico, aparte de un jugoso negocio para las empresas que los instalan y las que los explotarán, ha acabado con un modelo existente, basado en la generación local de electricidad. A partir de ahora, parte del consumo de electricidad que realicemos en Balears vendrá de las nucleares, principalmente de las españolas y las francesas.

Mientras se mantuvo un esquema de producción local a partir de combustibles foráneos, se materializó una discusión social intensa – y muy productiva – cada vez que se pretendía impulsar alguna ampliación de las instalaciones de generación eléctrica en las islas. La escasez de lugares idóneos y el deseo generalizado de conservar los lugares vírgenes, tanto del litoral como del interior de las islas, pusieron trabas a diferentes proyectos, que se abandonaron por oposición de colectivos de vecinos y de grupos ecologistas.

Esta mentalidad de aceptar los límites de un espacio finito es la que se precisa para plantear y resolver retos de sostenibilidad, pero conduce a planteamientos ‘peligrosos para el desarrollo’ que pueden conducir a la ‘paralización del crecimiento económico’.

Para seguir manteniendo el ‘status quo’ de crecimiento continuo, se tomó la decisión política de crear una conexión con el continente, con lo que se evita que la sociedad balear tenga que tomar decisiones que puedan conducir a la destrucción del territorio por construcción de nuevas centrales. Con ello se transfieren los impactos de la generación a otras zonas, a otros ciudadanos. La exportación del impacto permite alimentar un crecimiento continuado en las islas sin afrontar la discusión de una manera responsable, y se rompe la barrera del espacio físico como frontera al ‘desarrollo’. No se habla ya de si hay que ahorrar energía o de cómo hacerlo, con lo que se alimenta la destrucción del territorio por otros medios, al haber energía eléctrica para nuevos equipamientos y desarrollos.

Editorial: Pinchando la rueda del consumismo

“La vida es en realidad muy simple, pero los hombres insisten en hacerla complicada” Confucio

¿Por qué las neveras ya no duran lo mismo que antes? ¿Por qué las impresoras dejan de funcionar al poco tiempo? ¿Por qué cambiamos tanto de teléfono móvil? Detrás de estas situaciones cotidianas para todos nosotros se esconde una de las trampas de nuestro sistema: la obsolescencia programada. Estas dos palabras quieren decir simple y llanamente que la estrategia de muchas empresas consiste en fabricar productos que al poco tiempo se rompen o dejan de ser útiles. Es algo que todos experimentamos cotidianamente, pero cuando queda desenmascarado nos deja con una sensación de no ser más que hámsters que giramos en la rueda del consumo sin sentido. Querámoslo o no, nos empujan a comprar y tirar de una manera programada, acelerando artificialmente y con objetivos puramente mercantiles la rueda del consumismo.
Sin duda, la obsolescencia es una estrategia económicamente muy rentable para el fabricante, pero tiene dos grandes perjudicados. El primero: el ciudadano, que es engañado y forzado a comprar y a tirar sin poder hacer nada para evitarlo. Y la otra gran víctima es el medioambiente, que es expoliado para obtener materias primas que mantienen el ritmo alocado del consumo forzado. Además, la naturaleza es incapaz de digerir la dramática cantidad de residuos que este proceso inmoral y despilfarrador provoca.
La obsolescencia programada fue la idea brillante para salir de la última crisis de las dimensiones de la actual, la de 1929. La reflexión tenía su lógica: “las fábricas continuarían produciendo, la gente seguiría comprando y todo el mundo tendría trabajo”. Pero 1929, no es 2011. En este tiempo hemos descubierto algunas cosas: los recursos del planeta no son ilimitados, la obsolescencia programada no garantiza el trabajo para todos y el consumismo no nos hace más felices.
La alternativa a este fraude es la durabilidad y las reparaciones. ¿Por qué cuando un moderno dispositivo electrónico deja de funcionar no se puede reparar y tiene que ir a la basura para ser sustituido por otro que durará poco? Sobre todo, es de justicia exigir a los fabricantes que desarrollen productos creados para durar.
¿Qué hace que sea tan difícil romper este círculo vicioso? Es el resultado de sumarle a la aberración de la obsolescencia programada otros factores, como la publicidad y la creación de modas – ya tenemos la ecuación perfecta para que este sistema cobre coherencia y sea difícil de cuestionar. Sin embargo, en este momento hay un factor que permite poner en duda este tipo de prácticas: la crisis sistémica que padecemos. De repente, prácticas tan interiorizadas por nuestra civilización como ésta chirrían, y, efectivamente, han quedado obsoletas… Una vez más nos damos de bruces con el reto de nuestro tiempo: la ética.

No te pierdas el documental “Comprar, tirar, comprar” de Cossima Dannoritzer.