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	<title>Revista Namaste &#187; Crecimiento Personal</title>
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		<title>El tránsito de la adolescencia</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Jan 2012 09:30:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jaime Lamas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crecimiento Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
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		<description><![CDATA[¿Quién soy?, ¿Qué hago aquí?, ¿Por qué?, ¿Para que?, ¿Cómo? Son preguntas que bailan en nuestra cabeza y corazón. Un “yo“ enorme grita su existencia y repite una letanía que vocea “¿no me veis?, ¡Estoy aquí! Mientras que las sacudidas y los cambios físicos, psíquicos y espirituales se suceden en cadena.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2012/01/adoles.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-15279" title="adoles" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2012/01/adoles.jpg" alt="" width="281" height="320" /></a>¡Que época aquella!. Revolución de hormonas, inconsistencia en las emociones. En pleno cráter de la Vida, no saber hacia dónde se va ni claramente de dónde se viene. Las expectativas te devoran ante la ansiedad de vivir un futuro que promete ser intenso y emocionante. Cambios drásticos en un cuerpo que no acabas de entender. Cambios intensos ante la percepción de un mundo que nos pide a gritos su descubrimiento y abrazo. ¿Quién soy?, ¿Qué hago aquí?, ¿Por qué?, ¿Para que?, ¿Cómo? Son preguntas que bailan en nuestra cabeza y corazón, preguntas a cuya respuesta, en muchos momentos, ante la perspectiva y certeza de una vida larga, se corre un tupido velo.</p>
<p style="text-align: justify;">En esa época, todo lo que nos rodea interesa para tornarse, en cuestión de segundos, no se sabe por qué, en algo intrascendente. Por momentos, nada interesa, nada de nada. ¡Ah!, perdón nada de nada no; los ojos de María, los pechos de Ana y el trasero de Rosa importarán siempre, por los siglos de los siglos. Edad maravillosa y dulce y a la vez edad maldita que te hace sentir vivo y que te trae, por primera vez, a la realidad: la condición de ser limitado y mortal. En esta franja de la existencia, abandonas la niñez, donde la Vida feliz y plena era un bocadillo repleto de chocolate o un balón al cual dar patadas con tus amigos, para transfigurarse en una experiencia agridulce, con claros que deslumbran y oscuros que deprimen.</p>
<p style="text-align: justify;">Los ojos del alma se abren ante el resto de tus cercanos, en la necesidad, no solo de ser aceptado, reconocido y comprendido, sino acariciado y amado. Un “yo“ enorme grita su existencia y repite una letanía que vocea “¿no me veis?, ¡Estoy aquí! Mientras que las sacudidas y los cambios físicos, psíquicos y espirituales se suceden en cadena.</p>
<p style="text-align: justify;">Adolescencia, puente entre dos mundos. Experiencia vital.</p>
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		<title>El poder de la Amistad</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Jan 2012 14:30:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sílvia Díez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crecimiento Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Mente]]></category>
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		<description><![CDATA[La amistad es uno de los sentimientos más altruistas y sinceros que pueden existir. Algunos psiquiatras afirman que muchas de las patologías que se dan en la actualidad se derivan de nuestra forma actual de vivir, que dificulta la creación de vínculos auténticos con los que nos rodean. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2012/01/iamgen_2.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-15239" title="iamgen_2" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2012/01/iamgen_2.jpg" alt="" width="320" height="320" /></a>“Los amigos se necesitan en la prosperidad y en el infortunio, puesto que el desgraciado necesita bienhechores, y el afortunado personas a quienes hacer bien. Es absurdo hacer al hombre dichoso solitario, porque nadie querría poseer todas las cosas a condición de estar sólo. Por tanto, el hombre feliz necesita amigos”, decía Aristóteles. En el mundo greco-romano la amistad constituía un gran valor y uno de los sentimientos más honorables y auténticos que se podían experimentar. Actualmente, en nuestro mundo acelerado y materialista, la amistad no siempre se tiene en tan alta estima. Está más de moda el “intercambio” o el quid pro quo que la generosidad que requiere la amistad. Por otra parte, hacer un amigo requiere tiempo y dedicación, la amistad se lleva mal con las prisas y crece mal en un mundo competitivo e individualista, porque el amigo de verdad desea el bien del otro con desinterés y serenidad. Es decir: la amistad es uno de los sentimientos más altruistas y sinceros que pueden existir.</p>
<p style="text-align: justify;">Así cuando la amistad florece ésta constituye uno de los grandes antídotos que existen contra la soledad existencial a la que tan a menudo nos vemos abocados como seres humanos que somos. Al lado de un amigo uno no se acuerda del sabor que tiene la soledad y, si éste resurge, no sabe amargo. A medida que me hago mayor el encuentro con un amigo/a, un amigo auténtico, aquel con el que puedes hablar de lo más trivial y anecdótico y al instante siguiente abrirte sin tapujos -y con más franqueza si cabe de la que puedes tener contigo misma- es una de las cosas que más placer me produce.</p>
<p style="text-align: justify;">Combatir la soledad inherente al ser humano y a la existencia misma -paliarla al menos-, es la necesidad que ponemos más empeño en satisfacer una vez hemos dejado de padecer hambre o sueño. El amor es otro de los grandes bálsamos que se pueden encontrar en este sentido, pero la amistad -en realidad una forma de amor- es una alternativa más fácil, gratificante y segura: puede ser tan satisfactoria como el amor y resulta mucho menos dolorosa y arriesgada. La amistad implica menos sufrimiento porque, a diferencia del amor, no entraña una dependencia. Nos separamos de nuestros amigos sin dolor. Cuando estamos con ellos no nos preocupa el futuro de nuestra amistad, algo que es motivo de angustia en una relación de pareja, sino que nos dedicamos simplemente a disfrutar del momento presente. “La amistad tiene horror del sufrimiento y cuando puede lo evita”, escribe Francesco Alberoni.</p>
<p style="text-align: justify;">También se dice que “cada uno muestra lo que es en los amigos que tiene”. “El Principito” de Antoine de Saint-Exupéry es una meditación sobre la soledad del hombre y en ella el autor defiende la amistad como el único elixir capaz de enriquecer la vida humana. Cuando el zorro encuentra al principito en su planeta le dice: “Domestícame”. -Ven a jugar conmigo &#8211; le pide el principito-. ¡Estoy tan triste! -No puedo jugar contigo le contesta el zorro. No estoy domesticado.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando nuestro pequeño protagonista le pregunta: “¿Qué significa domesticar?” El zorro lo tiene claro: “Es algo demasiado olvidado, significa crear lazos. Para mí, tú no eres más que un niño parecido a cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. Para ti no soy más que un zorro parecido a cien mil zorros. Pero si me domesticas, nos necesitaremos el uno al otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo. Si me domesticas, mi vida se bañará de sol”.</p>
<p style="text-align: justify;">Y es que un amigo nos libera, nos permite salir de la jaula de nuestra mente y compartir nuestro mundo con el mundo de otra persona enriqueciéndonos. Efectivamente, la experiencia del amigo nos permite descubrir cómo somos, ver qué diferencias tenemos con los demás, nos permite comprender otras formas y estilos de afrontar la vida. Tener amigos sigue siendo una buena medida de lo que somos como seres humanos.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunos psiquiatras afirman que muchas de las patologías que se dan en la actualidad se derivan de nuestra forma actual de vivir, que dificulta la creación de vínculos auténticos con los que nos rodean. El progreso tecnológico que facilita más que nunca la comunicación entre las personas no asegura la calidad de esta comunicación ni posibilita la intimidad que requiere una relación de amistad.</p>
<p style="text-align: justify;">Los amigos son también un punto de referencia de un tiempo y una identidad perdidas. A través de un amigo es cuando recordamos aquel trabajo perdido, aquella niñez idílica o los momentos de cuando éramos estudiantes. En este sentido los amigos constituyen también un elemento mágico porque son capaces de retener el pasado y traerlo al presente. Son un valioso testimonio del paso del tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Cómo debe ser un amigo</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Estos son algunos de los principios que definían la Amistad auténtica en el mundo greco-romano.</p>
<p style="text-align: justify;">· En la amistad no debe haber mucha distancia entro lo ideal y lo real.</p>
<p style="text-align: justify;">· En la amistad no se puede proclamar una cosa y hacer otra.</p>
<p style="text-align: justify;">· En la amistad se respetan los pactos y se gana la confianza.</p>
<p style="text-align: justify;">· Un amigo debe ser leal, sincero y transparente.</p>
<p style="text-align: justify;">· El amigo debe desear el bien del amigo, no en palabras sino en hechos.</p>
<p style="text-align: justify;">· El amigo debe estar presente en el momento necesario.</p>
<p style="text-align: justify;">· En la amistad no se puede engañar, no se puede hacer el mal ni siquiera una vez.</p>
<p style="text-align: justify;">· En la amistad hay que saber descubrir la virtud del otro y valorarla.</p>
<p style="text-align: justify;">· La amistad debe ser siempre fresca, ligera hasta cuando es heroica.</p>
<p style="text-align: justify;">· La amistad no exige darlo todo, mentir ante un tribunal. No castiga, no amenaza, no hace chantaje.</p>
<p style="text-align: justify;">· La necesidad de exclusividad es incompatible con la amistad porque la amistad es abierta, libre, serena.</p>
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		<title>8 abrazos al día</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Jan 2012 09:30:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gemma Rovira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crecimiento Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Mente]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
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		<category><![CDATA[economía]]></category>
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		<category><![CDATA[oxitocina]]></category>

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		<description><![CDATA[La oxitocina es la hormona que nos conecta con los otros, la que nos permite sentir lo que los demás sienten. Es el sustrato bioquímico de esa maravillosa capacidad que todos conocemos como empatía. La gente que libera más oxitocina es más feliz por que tiene mejores relaciones de todo tipo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2012/01/imagen_1.jpg"><img class="size-full wp-image-15213 aligncenter" title="imagen_1" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2012/01/imagen_1.jpg" alt="" width="699" height="218" /></a>Si pudieras sazonar tu salsa emocional con la misma facilidad con la que sazonas tus platos, ¿qué especias elegirías? Y si supieras que una de esas exóticas y sabrosas especias puede mejorar tus relaciones con los demás y como consecuencia directa de ello hacerte más feliz, ¿la añadirías? Y si además descubrieras que existen formas sencillas y gratuitas de generar esa hormona, ¿la racionarías o serías generoso con su uso?</p>
<p style="text-align: justify;">Se llama oxitocina y es la hormona que nos conecta con los otros, la que nos permite sentir lo que los demás sienten. Es el sustrato bioquímico de esa maravillosa capacidad que todos conocemos como empatía. La producen todos los mamíferos, incluidos nosotros los humanos, y además de actuar como neurotransmisor, está relacionada con los patrones sexuales y con la conducta maternal y paternal. En las familias y las comunidades que comparten y realizan transacciones e intercambios basados en la confianza parece ser la responsable química de nuestra generosidad y nuestra compasión. A estas conclusiones ha llegado Paul Zak, profesor de Economía, Psicología y Neurología y pionero en el campo de la Neuroeconomía, después de someter a varias personas a un curioso experimento sobre moralidad y confianza.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El experimento de la confianza</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Imagina que estás participando como voluntario, a cambio de 10 euros, en un experimento que medirá tu memoria y precisión cognitiva. Lo peor de la situación son los largos test que tienes que realizar por ordenador y el permitir que te saquen sangre al principio y al final del experimento, pero curiosamente, las tareas parecen fáciles y nunca fallas. Una vez has terminado tus ejercicios individuales, un ordenador te asigna a un compañero de experimento, al que no ves y no conoces, y con el que vas desarrollar la segunda parte del trabajo que ahora medirá vuestra rapidez de respuesta.</p>
<p style="text-align: justify;">Al poco tiempo recibes el siguiente mensaje: “¿Quieres reasignar parte de los 10 euros que has ganado por estar aquí, regalándoselos a otro participante? La cantidad que decidas darle se triplicará en su cuenta y tendrá más dinero del que tiene ahora.”</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestro primer impulso es pensar que la mayoría de la gente se quedará con todo el dinero. ¿Por qué motivo iba yo a regalar a un desconocido el dinero que he ganado después de tantas horas de ordenador y dos jeringuillas de mi propia sangre? ¿Qué harías tú? Mientras piensas en tu posible respuesta, te llega un segundo mensaje:</p>
<p style="text-align: justify;">“Una persona te envió esta suma de dinero. ¿Deseas quedarte con todo o prefieres devolverle algo en compensación?”</p>
<p style="text-align: justify;">Nueva decisión, ¿Qué harías en este segundo caso?</p>
<p style="text-align: justify;">En opinión de Paul Zak, la primera decisión se basa en la confianza y la segunda en la integridad y la fiabilidad. Cualidades que según sus estudios no solo son la base de la generosidad de espíritu sino de la prosperidad económica. Ya que nuestras transacciones habituales, ya sea comprando un artículo por Internet o depositando tu dinero en el banco, están basadas en esas mismas cualidades: confianza, integridad y fiabilidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizás te sorprenda saber que el 90% de las personas que recibieron el primer mensaje cedió desinteresadamente parte de sus ganancias y el 95% de los que recibieron el segundo mensaje devolvieron alguna cantidad de dinero a quien había sido generoso con ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">Curiosos resultados para los tiempos que corren, las noticias que leemos y el aparente momento de desconfianza por el que atravesamos. Asombra leer que la generosidad y la confianza sigan presentes en nosotros de una forma tan esencial, a pesar de todo lo que nos rodea.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero volvamos a la bioquímica. A nuestros sujetos voluntarios se les midieron los niveles en sangre de oxitocina antes y después del experimento y los resultados mostraron que cuanto más dinero recibía la persona más oxitocina producía su cerebro y cuanta más oxitocina tenía la persona en sangre, más dinero devolvía.</p>
<p style="text-align: justify;">En un experimento posterior, Paul Zak y sus colaboradores repitieron la situación con 200 hombres a los que se inoculó oxitocina o una sustancia placebo según el grupo al que fueron asignados. Los resultados de nuevo verificaron la hipótesis: las personas sometidas a altos niveles de oxitocina no solo mostraron mayor confianza en la primera situación, en la que había que desprenderse de su dinero para entregarlo a un extraño a cambio de nada, además se duplicó la cantidad de personas que enviaron todo su dinero de vuelta a un extraño en la segunda propuesta.</p>
<p style="text-align: justify;">Sorprendente o evidente, puede que nuestra generosidad sea más innata de lo que pudiéramos pensar a primera vista. Lo que si es seguro, es que está relacionada con nuestros niveles de oxitocina en sangre. Y aunque es sabido que aproximadamente un 5% de la población no genera esta hormona ante ningún estímulo, la mayoría de nosotros poseemos la capacidad de producirla en nosotros y en los demás, amplificando la generosidad y la compasión, haciéndonos más confiables y confiados.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El secreto de los abrazos</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Existen varias maneras de generar oxitocina en nuestro cerebro, todas ellas medidas por el intrépido economista que quiso descubrir la química de la moralidad y la generosidad. Pero una de ellas es asombrosamente sencilla y poderosa. Es ese condimento de sabor cotidiano pero exótico por su escasez, que añadido en pequeñas dosis en nuestra vida puede transformar el sabor de nuestro día a día y el de otras personas. De hecho su sabor intenso y estimulante permanece tanto tiempo en nuestras papilas gustativas y en nuestra sangre que es posible incluso transformar el estado de ánimo de unas cuantas personas.</p>
<p style="text-align: justify;">Como la mayoría de los tesoros que nos rodean, la especia es tan familiar como escasa. Y por ello es necesario ir acostumbrando a nuestro cuerpo a su producción diaria. Como la homeopatía, es imprescindible tomarla en pequeñas dosis repetidas en el tiempo y de forma muy regular, porque la oxitocina parece ser una molécula generosa pero tímida y requiere que seamos intrépidos para que pueda aparecer y permanecer en nuestro plato emocional.</p>
<p style="text-align: justify;">Este maravilloso condimento capaz de transformar ánimos y aparentemente economías, se llama abrazo, es gratuito y muy poderoso. Pero para que haga efecto en nuestros cerebros y en el de nuestros congéneres necesitamos una dosis mínima diaria y continuada, como esa pizca de azafrán que poco a poco va coloreando y transformando el color y sabor de nuestros platos. ¿Te animas a transformar la salsa emocional de tu entorno? Solo hay que empezar añadiendo una pequeña dosis de oxitocina. ¿Cómo?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El reto de los abrazos</strong></p>
<p style="text-align: justify;">¿Te parece fácil? Entonces te reto a que lo pruebes. Observa durante unos días cuantos abrazos das y a cuantas personas diferentes abrazas y así descubrirás cual es el sabor de tu salsa emocional. Cuando yo me uní al experimento, me asombró descubrir que algunos días de mi vida eran tristes como una ensalada sin condimento por que no había abrazado a nadie. Así que decidí armarme de valor, aumentar mi propia dosis de oxitocina y lanzarme al mundo de los abrazos. Después de cierta práctica conseguí el gran reto de LOS OCHO ABRAZOS e irremediablemente me enamoré de sus distintos matices. Algunos son frescos y delicados como la albahaca, otros intensos como el azafrán y otros perfumados y explosivos como el jengibre. Lo cierto es que ninguno me deja indiferente, por que todos me inundan de oxitocina.</p>
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		<title>Cómo recuperarse de un infarto emocional</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Jan 2012 09:30:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ricardo Raúl Benedetti</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crecimiento Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Mente]]></category>
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		<category><![CDATA[pérdida]]></category>
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		<description><![CDATA[Indudablemente entramos en terapia intensiva, donde amplificamos negativamente todo, provocando bajones anímicos desgastantes. El olvido o negación de los hechos no ayuda a realizar el “duelo”, estas actitudes nos debilitan aún mas, conservándonos en “terapia intensiva emocional”.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2012/01/Copia-de-chica.jpg"><img class="size-full wp-image-15205 alignleft" title="Copia de chica" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2012/01/Copia-de-chica.jpg" alt="" width="400" height="400" /></a>Mi pareja me engaña &#8211; Me echaron del trabajo &#8211; La relación se rompió &#8211; La enfermedad, es terminal &#8211; Le fui infiel, y la perdí para siempre &#8211; La persona que amo, ha fallecido.</p>
<p style="text-align: justify;">Estas son algunas de las causas límites, que al momento de vivenciarlas nos conmocionan de manera profunda, al punto de provocarnos un “infarto emocional”.</p>
<p style="text-align: justify;">Este “desgarro psico-afectivo” nos voltea en lo espiritual, muriendo sentimentalmente en esa relación que se rompió, con nuestro trabajo, pareja, amistad o familiar. Y como todo desgarro el dolor es profundo, incontenible, de las entrañas. Las lágrimas que depuran la aflicción, abren grietas profundas en nuestro campo emocional, esas mismas lágrimas que a modo de descarga, descomprimen y alivian el peso de la pérdida.</p>
<p style="text-align: justify;">Indudablemente entramos en terapia intensiva, donde amplificamos negativamente todo, provocando bajones anímicos desgastantes. Estuvimos tan confluenciados en esa relación que al fragmentarse, la sentimos como si nos arrancaran una parte del cuerpo, y en cierta forma así resulta: nos removieron un pedazo de nuestro mundo emocional, y vivenciamos entonces, el dolor de su ausencia.</p>
<p style="text-align: justify;">En estas circunstancias corremos el peligro de sucumbir en un “coma emocional”, colgados de recuerdos distorsionando la realidad; apegados a ese afecto que ya fue, sin voluntad de soltarlo; temerosos de mirar nuestro presente, deseando tan solo dormir a la espera de encontrar en sueños, un pasado que ya no existe.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cuántas personas de nuestro entorno se encuentran en este trance?, ¿Cuántos de nosotros que leemos estas líneas, estamos recorriendo este doloroso camino?</p>
<p style="text-align: justify;">Ciertamente somos capaces de recobrarnos de un infarto emocional. No es un anhelo fantasioso, ni una expresión de deseos, es una verdad contundente y realizable que requiere eso sí, de tres acciones personales:</p>
<p style="text-align: justify;">1) Soltar el dolor del pasado, sin perder la memoria de los hechos</p>
<p style="text-align: justify;">2) Sanar el presente, con acciones sostenidas en nuestro deseo de vivir en equilibrio</p>
<p style="text-align: justify;">3) Proyectar a futuro una nueva vida, un nuevo tiempo Cabe aquí la pregunta del millón: ¿Cómo hacerlo?</p>
<p style="text-align: justify;">Muchos son los caminos, pero uno solo es el nuestro.</p>
<p style="text-align: justify;">El olvido o negación de los hechos no ayuda a realizar el “duelo”, que toda pérdida requiere para comprenderla y aceptarla. De nada sirve evitarlo o distraernos. Es literalmente posible recordar sin dolor, desde el momento exacto en que comprendemos a esa vivencia en particular, y la canalizamos como experiencia de vida. Encerrarnos por temor a que se repita la historia, o aferrarnos a recuerdos que nos sustraen de la realidad, tampoco ayuda a una recuperación armoniosa. Por el contrario estas actitudes nos debilitan aún mas, conservándonos en “terapia intensiva emocional”.</p>
<p style="text-align: justify;">El proceso de asumir una pérdida afectiva y sanar en el intento, es en definitiva un camino único e intransferible, y cada uno de nosotros contamos con un tiempo personal y exclusivo para superarlo.</p>
<p style="text-align: justify;">Claro está, los primeros pasos del “tratamiento” son costosos: no encontramos el ánimo suficiente; sentimos el cuerpo pesado y doliente y en ocasiones, nos aferramos a otra persona para cubrir el vacío al igual que un “respirador”, que nos brinda el aliento necesario para seguir viviendo. Estos paliativos ciertamente ayudan, aunque convengamos que nunca son suficientes para sanarnos.</p>
<p style="text-align: justify;">A sabiendas de todo esto, la primera acción que tomamos es clave para el siguiente recorrido. El deseo de vivir en equilibrio, se consolida a través de la fuerza y constancia que le imprimamos al primer paso. Es fundamental el convencimiento racional de saber que “se puede”, para luego internalizarlo emocionalmente.</p>
<p style="text-align: justify;">Si, así es. Se puede emprender el camino de la sanación. Cuento con innumerables ejemplos personales, y de otros que me han compartido estos hechos a lo largo de los años, confirmando que es viable transformar el dolor, en experiencia. ¡Muchos lo hemos logrado!</p>
<p style="text-align: justify;">Hace falta estimular nuestra fuerza interna; provocar el despertar de conciencia que reviva nuestros sentidos; avivar el fuego que nos anima a la vida y nos provoca el discernimiento necesario para darnos cuenta que: “Es posible morir, y renacer de nuevo”.</p>
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		<title>Todos somos Buda</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Jan 2012 11:30:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ascensión Belart</dc:creator>
				<category><![CDATA[Alma]]></category>
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		<category><![CDATA[movimientos sociales]]></category>

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		<description><![CDATA[Nuestra vida es consecuencia de nuestras acciones, surgidas de nuestros pensamientos, palabras y emociones, seamos conscientes de ello o no. Todo en el cosmos está interconectado y nuestras acciones tienen una reacción. Es el principio de la Relatividad Universal. El mundo está en crisis, una crisis económica y también de conciencia. La sociedad egocéntrica, individualista, materialista, consumista y hedonista que hemos construido se está desmoronando. Ahora tenemos una oportunidad para renacer]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2012/01/Copia-de-BUDA1.jpg_thumb.jpg"><img class="size-full wp-image-15155 alignright" title="Copia de BUDA1.jpg_thumb" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2012/01/Copia-de-BUDA1.jpg_thumb.jpg" alt="" width="400" height="400" /></a>Siddartha Gautama nació en la India, muy cerca de lo que hoy es Nepal, en el siglo V a. C. Vivió como un príncipe y renunció a sus privilegios cuando entró en contacto con el dolor y la muerte, circunstancias que le impulsaron a investigar sobre el sufrimiento de la vida. Tomó la firme determinación de sentarse a meditar bajo un árbol -en la ciudad de Gaya- sobre el origen y la liberación del sufrimiento, y un 8 de diciembre a la edad de 35 años alcanzó la “Suprema Iluminación”. Buda significa: “el que ha despertado”.</p>
<p style="text-align: justify;">Después de su muerte, su linaje espiritual y sus enseñanzas se fueron expandiendo, en su mayor parte en la India, China y Japón. Buda despertó a su naturaleza original y nos trasmitió su sabiduría, fruto de su experiencia, para una auténtica liberación del sufrimiento, para que caigamos en la cuenta de nuestra naturaleza original y seamos lo que verdaderamente somos. Todos somos Buda.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay varios tipos de Budismo: el original o Hinayana, el Mahayana (zen) y el vajrayana o budismo tibetano, cuya esencia es la misma pero se diferencian en las formas. El Budismo propone un cambio de visión, del exterior al interior, con una fórmula concreta: la toma de Refugio en la vida cotidiana. La base es el desarrollo de la atención y la concentración en la práctica de la meditación para acceder al ser interior, a la naturaleza búdica.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Toma de refugio</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El acto de toma de refugio define el paso a convertirse en budista y está presente de un modo universal en todas las formas del budismo. El budismo es una religión de carácter no teísta, no hay un salvador externo sino que los tres tesoros: Buda, Dharma, y Sangha sirven como modelo, inspiración y guía.</p>
<p style="text-align: justify;">Tomar refugio en Buda se refiere no al Buda histórico, ni a Dios, sino a nuestra propia naturaleza despierta que permanece latente en nuestro corazón. La ignorancia de esta naturaleza es como las nubes que cubren el sol, pero el sol siempre está presente, aunque no lo veamos. Las nubes son la ilusión del yo, nuestro ego o falso yo, que no se cansa de producir contenidos mentales pero que en realidad es inexistente.</p>
<p style="text-align: justify;">Buda es el ser despierto, el potencial de nuestra naturaleza primigenia, inmutable, eterna. El recipiente de todas las virtudes -amor, compasión, bondad, generosidad, humildad- capaz de liberarnos. Un tesoro escondido detrás de los pensamientos y emociones recurrentes, tan cerca que no lo vemos. Buda es nuestra naturaleza original, nuestro anhelo más auténtico para liberarnos del sufrimiento y la ignorancia, y encontrar la paz y la felicidad.</p>
<p style="text-align: justify;">El Dharma es el camino del encuentro con nuestro ser interior, el conocimiento de la verdad, el sendero de vuelta a casa. Tomamos refugio en el Dharma, en las experiencias y enseñanzas de quienes nos han precedido en el logro de la realización de nuestro verdadero Ser.</p>
<p style="text-align: justify;">La Sangha son los compañeros y guías del camino, la comunidad espiritual que busca su Ser interior, fuente de apoyo mutuo y bienestar psicológico que nos acompaña en el viaje hacia el despertar.</p>
<p style="text-align: justify;">Con la toma de refugio manifestamos que dejamos de buscar refugio en un Salvador, en la pareja, en la familia, en los amigos, en los hijos, en el éxito, en las posesiones o las adicciones y tomamos refugio en la búsqueda del amor, la bondad y la compasión, en la verdadera felicidad y no en sus sustitutos. El verdadero refugio está en el interior de uno mismo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El sufrimiento es inherente a la vida</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Si somos sinceros reconocemos el dolor y el sufrimiento de nuestra existencia. El dolor tiene su origen en el apego a lo que inevitablemente cambia. Todo en la existencia es impermanente y transitorio. Lo único permanente es nuestra naturaleza original.</p>
<p style="text-align: justify;">Los tres venenos: el apego, el rechazo y la ignorancia de quienes somos son el origen del sufrimiento humano. El propósito de Buda fue mostrarnos el camino de liberación. Tenemos un precioso cuerpo humano que posibilita la conciencia de nuestra naturaleza búdica, para despertamos a nuestra esencia. El ego, el pequeño yo, es en realidad una ilusión de control y permanencia, es nuestra falsa identidad y causa del sufrimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">El Budismo está basado en la experiencia de la impermanencia y finitud de todos los fenómenos: “Todo lo que está sujeto a nacimiento esta sujeto también a desaparecer”. Todo es pasajero, efímero. La esencia de su práctica es vivir el momento presente, lo único que existe.</p>
<p style="text-align: justify;">Las paramitas son las principales prácticas del bodhisattva: generosidad, honestidad, paciencia, perseverancia, atención y discernimiento.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El espíritu del Bodhisattva</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Un Bodhisattva es un ser que vive despierto, con el corazón abierto, que se compromete a aliviar el sufrimiento de los demás y a transformar la realidad en la que vive, en armonía con la naturaleza. Es un ser que asume la responsabilidad de salvar a todos los seres y ayudarles a realizar su naturaleza búdica. Todos podemos cultivar el espíritu del Bodhissatva practicando la presencia amorosa, la bondad, la humildad, la generosidad y la compasión. Escuchando el dolor de los que sufren con comprensión y compasión, con un corazón abierto exento de juicio.</p>
<p style="text-align: justify;">Solo podemos alcanzar una auténtica satisfacción en la vida despertando a la nuestra naturaleza original. Nuestra vida es consecuencia de nuestras acciones, surgidas de nuestros pensamientos, palabras y emociones, seamos conscientes de ello o no. Todo en el cosmos está interconectado y nuestras acciones tienen una reacción.</p>
<p style="text-align: justify;">La visión Budista habla de la interdependencia de todas las cosas y la responsabilidad mutua. Es el principio de la Relatividad Universal. El mundo está en crisis, una crisis económica y también de conciencia. La sociedad egocéntrica, individualista, materialista, consumista y hedonista que hemos construido se está desmoronando. Ahora tenemos una oportunidad para renacer a una sociedad solidaria, ecológica, cooperadora y compasiva. En el Budismo se habla de la Red de Indra. Todos los seres formamos una red interconectada; una red donde en cada nudo hay una piedra preciosa –un ser humano- cuya experiencia se refleja e ilumina todas las demás. Nada nos es ajeno. Todos somos uno.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Las cuatro nobles verdades son el corazón de las enseñanzas de Buda:</strong></p>
<p style="text-align: justify;">1.  La vida es sufrimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">2.  El sufrimiento se origina del apego al deseo, el rechazo y la ignorancia.</p>
<p style="text-align: justify;">3.  El sufrimiento puede extinguirse, extinguiendo sus causas.</p>
<p style="text-align: justify;">4.  Para extinguir el sufrimiento debemos seguir el óctuple sendero y las seis paramitas.</p>
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		<title>Astrología Invierno 2011</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Jan 2012 09:30:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Wortman</dc:creator>
				<category><![CDATA[Alma]]></category>
		<category><![CDATA[Astrología]]></category>
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		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[conciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Crecimiento Personal]]></category>

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		<description><![CDATA[El movimiento retrógrado de Marte en Virgo después de muchos años, invita a desplegar una nueva perspectiva y modus operandi, con inteligencia, equilibrio y precisión.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2012/01/Crater_Lake_In_Winter_Crater_Lake_National_Park_Oregon1.jpg"><img class="size-full wp-image-15092 aligncenter" title="Crater_Lake_In_Winter_Crater_Lake_National_Park_Oregon1" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2012/01/Crater_Lake_In_Winter_Crater_Lake_National_Park_Oregon1.jpg" alt="" width="677" height="223" /></a></p>
<p>El movimiento retrógrado de Marte en Virgo después de muchos años, invita a desplegar una nueva perspectiva y modus operandi, con inteligencia, equilibrio y precisión.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Lo laboral y financiero:</strong> Se preserva la estabilidad de convenios y proyectos. Valoración del trabajo artesano, realizado con eficiencia, simplicidad, ingenio, flexibilidad y capacidad de improvisación. Continúa el resquebrajamiento del orden económico, si bien se consolida la renta del oro, derivados de la tierra y la propiedad.</p>
<p style="text-align: justify;">Riesgo de mala gestión, gastos irreflexivos y pérdidas considerables, que aumentan el peso sufrido por el endeudamiento del pasado. Se impulsan los nuevos modelos de producción y administración financiera como intercambio, empresas comunitarias, auto-sostenibles, ecológicas, comercio justo, etc..</p>
<p style="text-align: justify;">Del 24 de Enero al 14 de Abril, el movimiento retrógrado de Marte señala un ajuste en la filosofía del trabajo, el dinero y las relaciones internacionales, que llevará a acuerdos antes nunca vistos, alianzas impensadas y una modificación importante de todo el panorama. Del 12 de Marzo al 4 de Abril, Mercurio retrógrado permite terminar asuntos antiguos, y sugiere evitar decisiones de envergadura hasta después.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Las Relaciones:</strong> Ambivalencia. Por un lado hay seriedad, deseos de comunión, fusión, intimidad y transformación, que no siempre pueden realizarse. Esto tiende a crear ansiedad, impaciencia, irritabilidad, comportamientos ambiguos e inconsistentes. O la inercia de relacionarse por comodidad, con superficialidad, manipulaciones y algún engaño o juego peligroso. Se recomienda diálogo abierto, espacios de libertad, alegría y espontaneidad. Salidas con amigos, jóvenes o con los niños puede ayudar. Permitir que el compañero sepa qué está pasando, sobre todo cuando Marte y Mercurio retrogradan.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Lo personal:</strong> División interna. Insatisfacción derivada de la situación global, pesadumbre, sentimiento de impotencia y frustración. Actitudes extremas, dramatismo que lleva todo al límite, trabajando o haciendo compulsivamente; o divirtiéndose para desconectar. Alto grado de tensión e hiperactividad mental que puede distorsionar la percepción y conducir a un exceso de control. Marte y Mercurio retrógrados facilitan encontrar la verdad profunda de lo que se siente, se quiere y se necesita, y coordinarla coherentemente con la acción exterior.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La salud:</strong> Peligro de accidentes, stress y toda clase de excesos; problemas circulatorios, con la eliminación; dolores de huesos y articulaciones, reaparición de algún trastorno de la piel, cabello y sistema glandular. Se aconseja masajes, relajarse, generar belleza, renovar la casa y el ambiente, y desarrollar nuevos hábitos de higiene, alimento, descanso, así como del uso de la vitalidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El camino de la Conciencia:</strong> Metamorfosis colectiva e individual. El invierno comienza con Capricornio, el signo de la encarnación y la madurez, del sentido de responsabilidad por venir a la tierra. Sin embargo la ausencia de planetas en Yesod y Tiphareth indica que aún no generamos la energía suficiente para la acción; cuando ya es tiempo de comprometernos, de dejar de esperar. Este invierno trae la posibilidad del milagro, que sólo ocurrirá zambulléndonos de cabeza en nuestras vidas, con esfuerzo, constancia y dedicación. Para lo cual la llave maestra ahora mismo es decir “si quiero”, con entusiasmo y convicción. Por eso las palabras clave para este invierno son Responsabilidad, Coraje y Gratitud. Hasta la próxima.</p>
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		<title>¿Por qué nos resulta  tan difícil ser felices?</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Nov 2011 09:30:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Monica Esgueva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crecimiento Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Mente]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[felicidad]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>

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		<description><![CDATA[Hemos de cuestionarnos si los hábitos, pensamientos y comportamientos que hemos utilizado desde que tenemos memoria nos siguen siendo de utilidad y nos colman como desearíamos. La verdadera felicidad tiene mucho que ver con el aumento de conciencia y muy poco con el mundo material.

]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/11/iamgen_home1.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-14643" title="iamgen_home" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/11/iamgen_home1.jpg" alt="" width="478" height="158" /></a>Resulta paradójico que en una cultura obsesionada con el placer y el individualismo nos cueste tanto disfrutar de una felicidad estable y duradera. A estas alturas de nuestra civilización tendríamos ya que haber descubierto esa piedra filosofal que nos permitiera avanzar.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Por qué sigue escapándose eso que tanto ansiamos los seres humanos? ¿No nos tendría que resultar más sencillo hacer realidad nuestro más anhelado deseo? ¿Por qué seguimos haciendo esfuerzos denodados por alcanzar esa felicidad pero parece que ella siempre corre más deprisa? ¿Por qué la gran mayoría simplemente renuncia a ella como algo que pueda perdurar y se conforma con sucedáneos efímeros?</p>
<p style="text-align: justify;">Yo creo que en gran medida se debe a nuestra incapacidad para comprender la realidad tal y como es, sin engaños, sin edulcorantes, sin creernos lo que los medios de comunicación se empeñan en grabarnos, sin admitir los modelos desgastados de la publicidad, sin aferrarnos a la educación recibida, sin tomar nuestras creencias como verdades absolutas.</p>
<p style="text-align: justify;">Hemos de empezar por cuestionarnos, por darnos cuenta si los hábitos, pensamientos y comportamientos que hemos utilizado desde que tenemos memoria nos siguen siendo de utilidad y nos colman como desearíamos. ¿Encontramos verdadera satisfacción con lo que hacemos y cómo lo hacemos? ¿Estamos abiertos a mejorar y seguir aprendiendo? ¿Tenemos la impresión de que la felicidad es algo que aún se nos escapa aunque en ocasiones sintamos que lo tenemos muy cerca?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El país de nunca jamás</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La realidad es que el hombre está diseñado biológicamente para sobrevivir, no para ser feliz, es por eso que no es algo automático. La felicidad me parece algo totalmente factible, pero eso sí, requiere de gran trabajo interior. Esas son las malas noticias. ¿Las buenas? Que podemos hacer algo para remediarlo.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo lo que pretendamos que desde fuera nos llene está abocado al fracaso. Las personas, las circunstancias y los objetos que nos acompañan vienen y van, es lo natural en este mundo. No obstante, continuamos empeñados en hacer perdurar aquello que es mutable en esencia. Aspiramos a vivir en El país de nunca jamás, seguimos siendo como esos niños que jamás maduran, y así es muy difícil cimentar las verdaderas bases de nuestra felicidad. Nos equivocamos gravemente en cuestiones de fondo, ni siquiera de forma. Confundimos el fin con los medios: el dinero, la familia, el trabajo de nuestros sueños, la pareja ideal…</p>
<p style="text-align: justify;">Lo tomamos como cuestiones que colmarán nuestros vacíos, y sin embargo, cuando por fin lo logramos, seguimos teniendo la molesta sensación de que aún falta algo en la ecuación.</p>
<p style="text-align: justify;">La verdadera felicidad es esa que dura y perdura, esa que nos inunda de serenidad, esa que nos establece anclados en la tierra y unidos con el cielo, esa que nos interrelaciona con otros seres humanos, esa que se mantiene a pesar de los descalabros y los baches, esa que nos infunde esperanza y nos permite comprender más allá de las apariencias, la que se va construyendo paso a paso, con constancia y confianza, con la claridad de saber que tiene mucho que ver con el aumento de conciencia y muy poco con el mundo material, mucho con la fe del que se sabe a contra corriente pero no se deja llevar por las modas ni la presión de la mayoría.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>…Quien mira hacia adentro, despierta</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Se puede acceder a esa indeleble felicidad cuando disponemos de la valentía de abandonar creencias que nos lastran y disolver miedos que nos atenazan, renunciar a las seguridades al intuir que son falaces y no aportan más que preocupaciones, cuando de verdad empatizamos con el otro desde su sufrimiento y su dignidad, cuando nos concentramos en el presente sin enredarnos en un pasado inamovible y unas inquietudes futuras que rara vez se materializan, cuando buscamos dar sin retribución y escuchar con compasión, cuando agradecemos cada regalo de la vida sin fijarnos en todo lo que aún nos falta, cuando caminamos desde el corazón y dejamos descansar la incesante charla interna, cuando abrazamos la realidad sin desesperarnos, cuando nos damos cuenta que la felicidad no es una meta sino un camino de crecimiento personal y espiritual. Quisiera, a modo de conclusión, recordar las palabras del gran Carl G. Jung para que no olvidemos que la felicidad es un viaje interior ya que:  “Quien mira hacia fuera, sueña; quien mira hacia adentro, despierta.”</p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>La felicidad, un solo camino, uno solo, el mismo</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Nov 2011 09:30:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pilar Fuertes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mente]]></category>
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		<category><![CDATA[Crecimiento Personal]]></category>
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		<category><![CDATA[psicología]]></category>

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		<description><![CDATA[“La felicidad no tiene nada que ver con el triunfo; la felicidad no tiene nada que ver con la ambición; la felicidad no tiene nada que ver con el dinero, ni el poder, ni el prestigio. La felicidad está relacionada con tu consciencia, no con tu carácter. Depende de ti.”]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/11/imagen_11.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-14625" title="imagen_1" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/11/imagen_11.jpg" alt="" width="350" height="256" /></a>Google nos ofrece 29.900.000 resultados sobre la palabra “La Felicidad”. Esto nos lleva directamente a pensar en lo mucho que se ha dicho y debatido sobre ella. La duda que nos atrapa seguidamente es si alguna de estas búsquedas nos da claves para tenerla, o al menos para saber como lograrla. Le aconsejo descarte esta búsqueda, no hay nada que ayude a conseguir tal “trofeo”. No hay nada ni nadie que pueda hacerlo por uno mismo, la única búsqueda para alcanzarla está en nosotros, en nuestro propio ser.</p>
<p style="text-align: justify;">Como dijo Aristóteles en su “Ética a Nicómaco”, la parte mejor del hombre es la razón. Esa parte que por naturaleza parece ser la más excelente y principal, la que posee la comprensión de las cosas bellas y divinas, siendo ciertamente la razón lo más divino que hay en nosotros. Este texto de Aristóteles intenta determinar en qué puede consistir la tan ansiada y buscada felicidad humana.</p>
<p style="text-align: justify;">Dos mil años más tarde seguimos ahí, mirando, ahondando, indagando, escrutando pistas que nos hagan alcanzarla. Repetimos la palabra “ser feliz” como si fuera un mantra, por si con la repetición conseguimos hacer que aparezca.</p>
<p style="text-align: justify;">Nada más desgastante, más erróneo, más cansino que estar en el deseo de aquello que tenemos en nuestras manos, en nuestra mente. Retomando la idea de Aristóteles: utilizar la capacidad humana para el disfrute de las cosas bellas, de la sensibilidad, ese es el único trayecto que nos dirige hacia los momentos de felicidad que tanto perseguimos.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando hablamos de razón, hablamos desde la coherencia con nuestra propia filosofía de vida, acorde con los valores que cada uno tenemos. Sin generar conflictos en uno mismo, equilibrando el esfuerzo frente a la satisfacción, desde lo natural. Hoy somos una amalgama de infelicidades, raramente cumplimos con esa idea aristotélica de razonar frente a la belleza que nos presenta la vida. Parcamente dejamos escapar nuestra capacidad de sensibilizarnos, lo cual hace que sea más difícil alcanzarla y al mismo tiempo más deseable.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Paladear el momento</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Entre tanto, nos debatimos en una realidad con tendencia a alejarnos de tal disfrute. A distraernos de lo que tenemos más fácil de ver y de sentir. Una realidad que nos embarulla en ese escepticismo en el que no logramos encontrar tal deseo.</p>
<p style="text-align: justify;">Y si el secreto fuera paladear el corto momento en que se nos presenta tal “regalo”, y dejarnos, relajarnos, sentir,….. disfrutar, y para eso posiblemente hemos de estar menos atrofiados en ese entorno que nos nubla y tendríamos que al menos haber llegado a averiguar donde está “nuestra felicidad”, para que cuando la tengamos delante sepamos identificarla y podamos vivirla.</p>
<p style="text-align: justify;">Ayuda a estar despiertos en la vida. Vivirla, disfrutarla, saborearla, lucharla, como si tuviéramos que alcanzar ese “trofeo” que se escurre y se presenta sigilosamente, cautelosamente obligándonos a estar atentos, despiertos, vivos.</p>
<p style="text-align: justify;">Ese es el esfuerzo. Mantener tonificadas la mente y el cuerpo, que su presencia no nos pille mirando a otro lado, distraídos, adornando otro decorado de la vida que no nos reportará ese placer sino que nos aportara las amarguras y desencantos propios de quien se relaciona con la vida desde la lucha y la conquista, desde el “tener” y no desde el “disfrutar”. A la vez hemos de tener bien trabajado y aprendidas las pistas que nos llevan a poder percibir la sensibilidad y volvernos locos, sanamente locos con los regalos que nos llegan desde la sencillez, la humildad, la solidaridad, la belleza y desde ahí dejarnos invadir por el disfrute de esas pequeñas cosas y esos exiguos momentos luminosos y chispeantes que da la Felicidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Debemos pensar que mantener esa mente en estado vivo y esa percepción tan despierta implica no distraerse con lo superfluo. Estar en uno mismo, donde uno se sienta generoso y agradecido al mismo tiempo, consciente y soñador, real y utópico. Donde uno batalle y se relaje. Ahí en esa continua dualidad que el ser humano entraña sin perderse en ella, sabiendo que tan solo depende de uno y de dónde se tenga puesta la mirada.</p>
<p style="text-align: justify;">La filosofía oriental relaciona, la felicidad al igual que lo hacia Aristóteles. Nada ha cambiado, es un constructo eterno, estable, lo cual nos indica que nuestra felicidad tiene los mismos caminos para su conquista que hace dos mil años. Por eso nos sirven las mismas definiciones y seguramente que las mismas luchas.</p>
<p style="text-align: justify;">Dos mil años más tarde, para Osho “La felicidad no tiene nada que ver con el triunfo; la felicidad no tiene nada que ver con la ambición; la felicidad no tiene nada que ver con el dinero, ni el poder, ni el prestigio. La felicidad está relacionada con tu consciencia, no con tu carácter. Depende de ti.”</p>
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		<title>La felicidad como corazón de la sociedad</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Nov 2011 09:30:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Mente]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Crecimiento Personal]]></category>
		<category><![CDATA[felicidad]]></category>

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		<description><![CDATA[“Lo que medimos afecta lo que hacemos, si no medimos lo correcto, no haremos lo correcto” Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía Hay pocos principios que sean universalmente compartidos, quizá uno de ellos sea la felicidad. Todos aspiramos a ser felices. Y probablemente la mayoría estemos dispuestos a crear las condiciones para aumentar nuestra felicidad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/11/happyhorizontal.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-14556" title="happyhorizontal" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/11/happyhorizontal.jpg" alt="" width="429" height="248" /></a>“Lo que medimos afecta lo que hacemos, si no medimos lo correcto, no haremos lo correcto”</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hay pocos principios que sean universalmente compartidos, quizá uno de ellos sea la felicidad. Todos aspiramos a ser felices. Y probablemente la mayoría estemos dispuestos a crear las condiciones para aumentar nuestra felicidad y la de los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, hemos confundido bienestar con poder adquisitivo, olvidando que el bienestar es un concepto holístico que tiene que tener en cuenta también aspectos psicológicos, culturales, espirituales, ecológicos, sociales y comunitarios.</p>
<p style="text-align: justify;">Las decisiones políticas actuales no contemplan este hecho y apuestan por el crecimiento ciego y puramente económico. Nuestros gobernantes hablan de productividad, eficiencia, competividad… como medios para subir unas décimas el Producto Interior Bruto. De esta forma la renta nacional se convierte en sinónimo de la felicidad nacional. Y esto es insuficiente para desarrollar el objetivo principal de cualquier gobierno, que debe ser elevar el bienestar y satisfacción de las personas.</p>
<p style="text-align: justify;">Para salir de la crisis necesitamos construir un puente entre los valores fundamentales de la libertad, igualdad y fraternidad y el necesario bienestar económico. Un principio que sea capaz de unificar voluntades y, a modo de estrella polar, marque el rumbo. Bien podría ser, la felicidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Salvo contadas excepciones, como Bután con su Felicidad Interior Bruta, la mayoría de países hacen grandes esfuerzo para medir la evolución de la renta pero ninguno para evaluar la felicidad de sus ciudadanos. A nuestros gobernantes no les preocupa lo más mínimo si somos felices o no. Quizá sea el momento de plantearnos si es eso lo que queremos como sociedad.</p>
<p style="text-align: justify;">Según la experiencia de Bután, un desarrollo basado en la felicidad tiene varios pilares: un buen gobierno democrático y transparente, autosuficiencia económica, preservación del medioambiente, promoción de la cultura, bienestar psicológico de los ciudadanos, buena salud, equilibrio entre tiempo de trabajo y el resto de actividades, vitalidad de la comunidad y esfuerzo en educación. Saben que el progreso material es importante, pero no suficiente. Es necesaria una guía ética que enmarque las relaciones de las personas con personas, de las personas con la naturaleza y de las personas con la tecnología.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizá un buen elemento para juzgar la política pueda ser su contribución a erradicar la desdicha y aumentar la felicidad. El hecho de perseguir, como sociedad, la felicidad para todos puede ayudarnos a definir el progreso en el siglo XXI.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>La sombra (II)</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Oct 2011 09:00:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ascensión Belart</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crecimiento Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Mente]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>

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		<description><![CDATA[La aceptación e integración de la sombra pone de manifiesto nuestro amor por nosotros mismos. Se trata de reorganizar la personalidad incorporando aquellos aspectos desagradables o destructivos hasta el momento rechazados. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Una gran parte de nuestras dificultades se manifiesta en las relaciones, al oponernos o rechazar algunos aspectos del otro que no aceptamos en nosotros. Aquello que no conseguimos amar nos genera conflicto y sufrimiento. Todo rechazo es una falta de amor. La cura es amar, apreciar y respetar lo que rechazamos; abrazarlo y darle un lugar en nuestro corazón.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/10/Sombra_normal.jpg"><img class="size-full wp-image-14362 alignright" title="Sombra_normal" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/10/Sombra_normal.jpg" alt="" width="395" height="348" /></a>La aceptación e integración de la sombra pone de manifiesto nuestro amor por nosotros mismos. Supone amar nuestras partes vulnerables, feas o desagradables: la inseguridad, la falsedad, la indiferencia al dolor propio o ajeno, la destructividad. Significa aceptarlas e integrarlas. Por eso no es tarea fácil amarse de verdad, porque supone aceptar nuestras mezquindades y nuestro sentimiento de inferioridad o inadecuación.</p>
<p style="text-align: justify;">El trabajo pasa por tomar conciencia una y otra vez de lo que somos y no nos gusta, acogerlo y decir: «sí, esto también», para descubrir que hasta incluso la basura, lo peor de nosotros mismos, sirve de abono y fertilizante para seguir creciendo. Además, lo que no afrontamos termina por encontrarnos e irrumpe en nuestras vidas, por ejemplo a través de las relaciones, obligándonos a que lo miremos de frente, de ahí la conveniencia de trabajar con la sombra.</p>
<p style="text-align: justify;">Tal vez entonces descubramos como hizo el propio Rilke que:</p>
<p style="text-align: center;"><em>Quizás los dragones que amenazan nuestra vida</em></p>
<p style="text-align: center;"><em> no sean sino princesas anhelantes</em></p>
<p style="text-align: center;"><em> que sólo aguardan</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>un indicio de nuestra apostura y valentía.</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>Quizás en lo más hondo</em></p>
<p style="text-align: center;"><em> lo que más terrible nos parece</em></p>
<p style="text-align: center;"><em> sólo ansía nuestro amor.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Sabemos que no podemos cambiar a los demás pero sí a nosotros mismos. Cuando nos reconciliamos con nuestros «enemigos internos», cuando aceptamos esas partes rechazadas, curiosamente la relación con los «enemigos externos» se transforma. No obstante, muchas veces pretendemos cambiar sin hacerlo en realidad, queremos crecer pero eludiendo las dificultades y el desequilibrio que inevitablemente acompañan todo cambio profundo. El trabajo con la sombra es una tarea consciente y voluntaria de asumir lo que habíamos estado pasando por alto o reprimiendo.</p>
<p style="text-align: justify;">Se trata de reorganizar la personalidad incorporando aquellos aspectos desagradables o destructivos hasta el momento rechazados. Es un proceso más bien duro en que vamos liberándonos de nuestras ilusiones y fantasías, pasando por la desilusión, para aceptar la realidad tal como es, y no como nos gustaría que fuese.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Conviviendo con la sombra</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Las dificultades que experimentamos con la sombra y las proyecciones pueden rastrearse con los amigos y en la relación de pareja. Es un hecho que para muchas parejas lo que en un principio les atrajo del otro termina por convertirse en motivo de conflicto. Esto se explica porque si buscamos a una persona que nos complemente, alguien que compense las carencias, acabamos uniéndonos a alguien que reúne aquellos aspectos que no hemos llegado a desarrollar, de modo que terminamos conviviendo con nuestra sombra.</p>
<p style="text-align: justify;">Las proyecciones en la pareja son intercambios de aspectos rechazados y reprimidos de cada uno, de manera que se ve en el otro lo que no se puede vislumbrar en uno mismo y se lucha por cambiarlo, lo que en muchas ocasiones se convierte en juego peligroso. Como dice la Biblia, es «ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio».</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando reaccionamos de una manera exagerada en contra de algo o nos mantenemos en una actitud crítica e inflexible, podemos pensar que nos encontramos en territorio de la sombra. Un recurso eficaz para iluminar la sombra es aplicarse el dicho: «El efecto, no el defecto»; es decir, lo que a mí me produce el «defecto» del otro.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otra parte, muchas parejas se reparten no sólo las tareas domésticas sino determinados aspectos de la relación. Así, en la mayoría de las relaciones la mujer se encarga de recordar la necesidad de acercamiento, proximidad y afecto, mientras que el hombre expresa la necesidad de autonomía, distancia y espacio personal, lo que genera una dicotomía que polariza y exacerba aún más el conflicto interpersonal. Cuando en realidad estas necesidades se hallan presentes en cada uno de ellos y son vitales para ambos.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora bien, la pareja como contexto relacional íntimo es un espacio privilegiado que nos brinda la oportunidad de trabajarnos interiormente. El otro es quien mejor nos posibilita conocernos y nos ayuda a crecer, representa el espejo donde mirarnos para hacer consciente todo aquello que todavía no lo es, para verlo con claridad y poder llegar a integrarlo.</p>
<p style="text-align: justify;">Todos tenemos puntos ciegos, tendencias que nos negamos a admitir como propias, rasgos que rechazamos y que proyectamos en los demás muchas veces con vehemencia. Nuestro mayor enemigo a veces es uno mismo, y hay casos en que esa «maldad» consiste en ser demasiado indulgentes. El abismo entre quienes somos y quienes creemos ser puede salvarse a través de un proceso terapéutico, para llegar a ser lo que uno es, ni más ni menos. Ser auténtico es aceptarse como se es, no como imagina o pretende ser.</p>
<p style="text-align: justify;">Además, dar una buena imagen exige invertir gran cantidad de energía en tapar, disimular y ocultar aspectos de uno mismo. Rechazar aspectos exige un esfuerzo enorme, mucho más que aceptar y dar cabida a todo ello. De ahí que trabajar e integrar la sombra libere gran cantidad de energía que estaba encerrada, atrapada en el inconsciente.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestro lado luminoso también forma parte de la sombra cuando permanece en la oscuridad y desaparece de la conciencia, cuando la identidad se encuentra identificada con un papel o imagen social. La totalidad del Ser queda restringida y relegada únicamente a la máscara o fachada con la que uno se presenta al mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">El trabajo con la sombra es especialmente importante para acceder a las capas más profundas de nuestro Ser. En efecto, la sombra, situada entre el ego y el Ser, supone uno de los mayores obstáculos para conectar con nuestra esencia. En este sentido, acoger la sombra puede ayudarnos no sólo a parecer buenos, sino a ser de verdad más compasivos con las debilidades humanas, las propias y ajenas, a ablandar la coraza y abrir nuestro corazón a los demás.</p>
<p style="text-align: justify;"><a title="La sombra I" href="http://www.revistanamaste.com/la-sombra/">Primera parte del artículo.</a></p>
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