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	<title>Revista Namaste &#187; ecoaldeas</title>
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	<description>La web que impulsa el cuidado de la Tierra, el Alma y la Sociedad</description>
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		<title>Editorial: Forjando un sueño común</title>
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		<pubDate>Thu, 20 May 2010 07:00:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[comunidad]]></category>
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		<description><![CDATA[Todos tenemos un sueño. Déjame que hoy comparta contigo el mío. Esa idea que me mueve cuando las cosas no salen, que me ayuda a salir de la cama en los días grises y que es la quimera que me da fuerzas para transitar por lugares que no son de mi agrado. Algo por lo que merece la pena ir más allá. Algo que sé que haré.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em>&#8220;Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca<br />
debes rogar que el viaje sea largo,<br />
lleno de peripecias, lleno de experiencias.&#8221;</em></p>
<p style="text-align: right;">Konstantínos Kaváfis.</p>
<p>Todos tenemos un sueño. Déjame que hoy comparta contigo el mío. Esa idea que me mueve cuando las cosas no salen, que me ayuda a salir de la cama en los días grises y que es la quimera que me da fuerzas para transitar por lugares que no son de mi agrado. Algo por lo que merece la pena ir más allá. Algo que sé que haré.</p>
<p>Ese sueño es una comunidad. Un lugar donde poder experimentar todas aquellas cosas de las que hablamos en esta revista. Un lugar donde se priorice la creatividad, la autosuficiencia y las relaciones conscientes.</p>
<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/05/slow_inside.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-6852" title="slow_inside" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/05/slow_inside.png" alt="" width="400" height="300" /></a>Dentro de esa comunidad hay un centro de operaciones donde diferentes profesionales de la comunicación y artistas plasman sus creaciones para compartirlas con la sociedad. Allí se ubican una productora de televisión, una emisora de radio, una redacción, tecnologías de la comunicación, pedagogía, con una buena conexión a Internet que permita volcar todos esos contenidos y compartirlos&#8230; para trabajar desde lo local en lo global. Un lugar diseñado para disfrutar trabajando la comunicación, la creatividad y la pedagogía. Un centro de operaciones desde el que surjan contenidos para un mundo mejor.</p>
<p>El equilibrio entre lo privado y lo común es muy delicado así que hay que cuidarlo especialmente. Alrededor de ese espacio de trabajo común hay algunas casas donde los miembros de la comunidad creativa viven. Espacios de intimidad, donde descansar y desarrollar el núcleo familiar. Todas las construcciones están edificadas (o rehabilitadas) con criterios de bioconstrucción. La comunidad dispone de fuentes de energía autosuficientes: molinos de viento, paneles solares, geotermia&#8230; que alimentan las necesidades energéticas del lugar sin dependencias del petróleo ni de la red de distribución centralizada.</p>
<p>Otro espacio fundamental sería el huerto y la zona de cultivo en la que se producirían los alimentos necesarios para abastecer a los miembros de la comunidad basándose en la permacultura.</p>
<p>La convivencia y las relaciones interpersonales son el gran reto de este tipo de proyectos. Por lo tanto, es imprescindible un tiempo y un espacio para abordar estos asuntos de forma valiente y consciente. Las relaciones son la palanca para nuestro desarrollo personal. Así que la escucha, la tolerancia y el compromiso serían componentes fundacionales del proyecto. Y la toma de decisiones común se hará de forma democrática y participativa.</p>
<p>Habría otro espacio compartido importante. El lugar de las celebraciones y del ocio. Un lugar para la música y la fiesta. Como dice el dicho africano: “hace falta una tribu para educar a un niño”. Ellos serán los protagonistas. Podrán jugar en la naturaleza, explorar libremente en un espacio seguro, integrados en la vida de sus padres. Y no sentirían que son un obstáculo para el desarrollo profesional de sus progenitores, sino que convivirían en un espacio que realmente armoniza la vida laboral y familiar. En el interior de la comunidad se iría a pie o en bicicleta. Con una única señal de tráfico en la que se leerá: Slow.</p>
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		<title>Slow Travel: Una visita a Auroville</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Feb 2010 17:30:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nurdin. Enric G. San Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Recomendaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Viajes]]></category>
		<category><![CDATA[ecoaldeas]]></category>

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		<description><![CDATA[Alquilamos una moto para ir a Auroville que está a 10 Km. al norte de Pondicherry. En éste lugar  Sri Aurobindo recibió amparo bajo el protectorado francés. Fue fundado en 1968 inspirado por la Madre, la esposa espiritual de Sri Auribondo y sucesora de su legado espiritual. Alrededor de 1.700 personas viven allí en comunas (dos tercios de los cuales no son indios) llamadas Sinceridad, Revelación, Transformación, etc. Está pensado para albergar a 50.000 personas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/02/auroville-1-mediana.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-5080" title="auroville 1 mediana" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/02/auroville-1-mediana-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Alquilamos una moto para ir a Auroville que está a 10 Km. al norte de Pondicherry. En éste lugar  Sri Aurobindo recibió amparo bajo el protectorado francés. Fue fundado en 1968 inspirado por la Madre, la esposa espiritual de Sri Auribondo y sucesora de su legado espiritual. Alrededor de 1.700 personas viven allí en comunas (dos tercios de los cuales no son indios) llamadas Sinceridad, Revelación, Transformación, etc. Está pensado para albergar a 50.000 personas. La arquitectura es experimental mezclando modernas tradiciones occidentales con elementos indios. Los beneficios vienen de la agricultura ecológica, la artesanía, la comida casera, la tecnología alternativa, las oportunidades educativas y el desarrollo de productos como una compañía de software. Auroville tiene la más alta concentración de sistemas energéticos alternativos en India, que incluye energía solar, eólica y sistemas generadores de biogás. Destaca el colector instalado en el techo de la cocina solar capaz de realizar 1.000 comidas al día. El objetivo de la comuna es la armonía. Hubo disputas entre la comuna y la Sri Auribondo Society (SAS) después de la muerte de la Madre en 1973. Rechazando la llamada de los aurovillianos para gobernarse de manera autónoma, la SAS cortó los fondos a las comunidades forzando a sus miembros a ser financieramente independientes. La tensión estalló en los 70 con irrupción de violencia en la que la policía intervino varias veces. Durante ese tiempo algunos países occidentales ayudaron a los ciudadanos de Auroville. Sin embargo, el Alto Tribunal Indio dictaminó que la fundación de Auroville pasase  la responsabilidad de la administración del asentamiento a manos de un consejo de 7 miembros con representantes del gobierno del estado, las SAS y residentes de Auroville.</p>
<p>Una de las acusaciones hechas a los miembros de Auroville en aquel tiempo fue que aunque Auroville era una comunidad supuestamente igualitaria el status de los indios residentes era el de trabajadores. Los aurovillianos respondieron a estos ataques subrayando la mejora de muchos miembros de las castas más bajas de tamiles que habían llegado de aldeas cercanas. Ellos habrían encontrado trabajo manufacturando textiles, en la construcción, en la compañía de software&#8230;</p>
<p><strong>Artistas residentes</strong></p>
<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/02/banian-auroville-mediana.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-5078" title="banian auroville mediana" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/02/banian-auroville-mediana-300x201.jpg" alt="" width="300" height="201" /></a>El primer día habíamos visitado el museo, la librería, el Baniano, un árbol de más de 150 años impresionante por su forma y la extrañeza de sus ramas y  el Matrimandri, un gigantesco centro de meditación, muy bello, galáctico y amoroso, situado en el corazón del asentamiento. Su construcción comenzó en 1970 y fue concebido como &#8220;un símbolo de la divina respuesta del hombre por la perfección&#8221;, contiene tierra de 126 países puesta simbólicamente en el lugar.</p>
<p>El segundo día nos adentramos con la moto por los caminos llenos de follaje, entre muchas clase de árboles que los residentes han plantado estos años. Podría ser un bosque de cualquier lugar del mundo. Los residentes se mueven por el lugar en motos o bicis, el gobierno indio tiene un centro de investigación, el Bharat Nivas y numerosos centros que se están construyendo con mano de obra tamil.</p>
<p>Visitamos el centro de exhibición de artistas residentes aquí. Me gustan mucho las obras de un artista llamado Louise, Lolitas divinas en una orgía de colores y mundos esbozados poéticamente que se sobreponen. En la parte de arriba veo unas postales antiguas de un par de fotógrafos que me conmueven. Compro dos y saco fotos de copias. La primera foto es de Frederic Payet. Se trata del momento en que una tormenta eléctrica en el cielo nocturno despliega arborescentes rayos. La fotografía muestra la belleza del caos, su luminosa estructura. Asistí hace años a una espectacular tormenta una noche de verano que dormí al raso y tomé LSD en Mallorca en la terraza del que fue el primer hotel de la isla, el Príncipe Alfonso. La fotografía me trae a presencia la magia y el poder visionario de aquel momento.</p>
<p>La otra es de un fotógrafo llamado John Stember y es una foto perteneciente a una serie sobre mujeres de Polinesia en paisajes arcádicos. La original que compré es una mujer a la que no se le ve el rostro, sólo su dorada cabellera, parece contemplar el musgo de las rocas mientras el agua fluye a través de la montaña. Atrás, el instante suspendido del agua de la cascada detenida en el vacío, blanquísima como la leche, símbolo de conocimiento en muchas tradiciones. A la izquierda, un árbol bellísimo, quizás un cerezo ligeramente inclinado sobre el agua. Sublime&#8230;</p>
<p><strong>Los jardines de Buda</strong></p>
<p>Priya vino a Auroville hace cerca de 12 años con sus 2 hijas Emma y Raquel que ahora están estudiando en Inglaterra. Antes de venir a Auroville ella vivió en Malasia, Yemen y Malawi. Durante 18 meses ella vivió en una granja cerca de Kodaikanal, en Tamil Nadu. Allí su interés por la agricultura orgánica se despertó. Le llevó 5 años conseguir los terrenos para plasmar  los jardines de Buda que visitamos con placer.</p>
<p>Samasundarum se unió al proyecto de los jardines. Vino de Aspiración, otra comunidad de Auroville. Desde que llegó a Auroville, trabajó como profesor en varias escuelas de Auroville, y luego se dedicó a traducir artículos de Sri Aurobindo y la Madre. Llegó un momento en que sintió la necesidad de hacer un trabajo físico y primero trabajó en los jardines de rosas de Matrimandri y luego se unió al proyecto de los jardines de Buda.</p>
<p>Hay muchos proyectos autonómos en Auroville como los mencionados  jardines, huertos ecológicos que reparten los productos mediante el intercambio o la venta.</p>
<p>Algunas casas son chozas altas a las que se accede por unas escaleras de madera. Parecen bastante espaciosas. A veces hay huertos alrededor de ellas. También hay construcciones de estilo europeo.</p>
<p>Para ser residentes, los aspirantes deben vivir los dos primeros años en las Guests Houses cercanas, cubriendo ellos mismos sus gastos, y trabajando para la Comunidad un mínimo de cuatro horas en un trabajo previamente consensuado que sea útil a Auroville y siempre &#8220;sirviendo a la divina conciencia &#8220;. Pasado ese tiempo, si su residencia ha seguido siendo Auroville, puede entregársele una vivienda siempre y cuando se integre y sirva a la comunidad. Si un niño nace en Auroville o los padres se instalan con la criatura aquí pasan a ser miembros de pleno derecho&#8230;</p>
<p><strong>La occidentalización de la India</strong></p>
<p>Tres días no son suficientes para saber si existe la utopía (literalmente aquello que no ha tenido lugar). En todo caso que haya gente persiguiéndola, hombres libres y mujeres que no disocian la acción del pensamiento y que busquen la libertad desde una responsabilidad integral con su propia tierra y las actividades que se proyectan en ella, ayudan a mantener viva la llama. Aunque me desazona tener que escribir que bastantes occidentales con años de residencia en India -tanto en el norte como en el sur-, me han mostrado su desencanto y preocupación por la progresiva &#8220;americanización&#8221; de muchos &#8220;santuarios &#8221; de India, Auroville entre ellos. Muchos ex- aurovillianos viven o viajan a través de Gokarna, Goa, Hampi, Bali, Nepal, Varanasi y otros lugares. Esta occidentalización de India viene impulsada por los media, principalmente por el Satán televisivo (actualización del demonismo hindú sobre el que escribiera Claudel) que se ocupa y &#8220;preocupa&#8221; de 350 millones de burgueses, condenando a otros 800 al ostracismo. La imitación de las potencias neocoloniales es visible en muchos aspectos. Uno de ellos es el desgraciado aumento del consumo de alcohol entre los nativos con todos los terribles problemas que conlleva. Quizás el más obvio sean los fatales accidentes de tráfico, numerosísimos. Otro más solapado sea el deterioro de la salud espiritual de los consumidores de alcohol indios. En mi opinión, lo más sagrado que tiene India. La luz de sus gentes, de sus niños y niñas, de sus hombres y mujeres, y muy especialmente, de sus mayores. Lo que más me duele cuando leo prensa india son las desapariciones de niños.</p>
<p>El astronómico, desproporcionado gasto militar y las pésimas relaciones del establishment político indio con sus vecinos (exceptuando Sri Lanka) se deben a la trágica influencia norteamericana a través de la imitación de los modos y modelos imperiales radicalmente opuestos a la herencia espiritual de la India</p>
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		<title>En Transición: Del individuo moderno a la comunidad sostenible</title>
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		<pubDate>Sat, 02 Jan 2010 17:28:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose Luis Escorihuela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ecología]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Tierra]]></category>
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		<description><![CDATA[La comunidad es un anhelo cada vez mayor para mucha gente. El individualismo imperante en nuestra sociedad deja a muchas personas insatisfechas y en parte bloqueadas, sin saber qué hacer para cambiar el estado actual de cosas. La acumulación de bienes materiales no supone una mayor calidad de vida y, mucho menos, es garantía de felicidad.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La comunidad es un anhelo cada vez mayor para mucha gente. El individualismo imperante en nuestra sociedad deja a muchas personas insatisfechas y en parte bloqueadas, sin saber qué hacer para cambiar el estado actual de cosas. La acumulación de bienes materiales no supone una mayor calidad de vida y, mucho menos, es garantía de felicidad. Las desastrosas consecuencias de nuestro modelo de vida, basado en el utilitarismo neoliberal y el capitalismo económico, son cada vez más evidentes, y van desde la destrucción de los ecosistemas naturales y las graves afecciones sobre el planeta en su totalidad, hasta el aumento de la desigualdad económica y la injusticia social, pasando por un crecimiento exponencial de los conflictos bélicos, de la represión “legal” que ejercen los gobiernos y de los atentados terroristas.</p>
<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/01/comunidad-jardin.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-4563" title="comunidad jardin" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/01/comunidad-jardin.jpg" alt="comunidad jardin" width="400" height="403" /></a>No es de extrañar por tanto que muchas personas conscientes de esta situación busquen desesperadamente alternativas para su forma de vida y para la creación de “otros mundos posibles”, donde el cuidado de las personas y de la naturaleza figure como un valor principal que oriente nuestras acciones. La mayoría de estas alternativas suponen vivir, trabajar o colaborar con otras personas en proyectos colectivos que, aunque nos pueden apasionar inicialmente, pronto se nos revelan como un auténtico reto, dadas las dificultades, tensiones y conflictos asociados a la convivencia y la toma de decisiones.  Es entonces que descubrimos que nuestro propio ser está muy bien entrenado para ser individuo, pero carece de las mínimas nociones para ser en grupo. Ante este contratiempo, algunas personas reculan y vuelven a su antigua vida individualista, pero otras, conscientes de que no hay marcha atrás, buscan la manera de superar las dificultades, aprenden de los conflictos y conocen su ‘ser participante’, ese estado del ser que se revela en la simple participación en cualquier proyecto colectivo, más allá de las ideas o convicciones personales, imbuido del amor que acompaña toda interacción humana que surge desde el corazón.</p>
<p><strong>El apoyo de un grupo</strong></p>
<p>Me gusta llamar “transicioneras” a aquellas personas que, huyendo de un modelo de vida agotador, individualista e insostenible, quieren iniciar un nuevo camino en sus vidas hacia una forma de vida más simple y sostenible, aumentar su calidad de vida y contribuir con su ejemplo a la creación de un mundo mejor para todos. Se trata de un camino difícil y no exento de riesgos, que supone dejar muchas cosas de lado, incluso algunas de nuestras convicciones más sólidas, para poder explorar territorios desconocidos de nuestro propio ser. Es recomendable empezar este camino, esta “transición” dentro de un grupo de apoyo en el que poder expresar las dificultades y temores y conseguir la energía suficiente para seguir avanzando. Una vez creado el grupo, se puede conseguir la formación necesaria para aprender a tomar buenas decisiones colectivas, para comunicar mejor dentro del grupo, para prevenir y resolver los conflictos cuando surgen, para definir y plasmar una visión común que nos invite a su realización, etc. Es así que, poco a poco, iremos descubriendo nuestros límites y virtudes, los roles que jugamos en cada momento, el poder que tenemos y del que inconscientemente abusamos y, sobre todo, la importancia de conocer bien nuestro ser participante, ya que sólo desde él podremos sacar adelante nuestros proyectos colectivos y crear comunidad.<br />
En este camino o transición hacia la comunidad debemos empezar por reconocer primero el individuo que somos. Si queremos construir una comunidad de futuro, una comunidad sostenible, no debemos ignorar el individuo que llevamos dentro. Debemos aprender a reconocerlo en todo lo que hacemos, cuáles son sus características, cómo hemos llegado a ser lo que somos, qué podemos conservar y de qué nos debemos deshacer. Debemos replantearnos qué significa ser libres, qué significa ser iguales o diferentes, qué supone querer ser autónomos, cuáles son las consecuencias de querer poseer privadamente algo, especialmente un cacho de tierra. El individuo moderno es la conclusión de un proceso histórico determinado que bien podría haber sido de otra manera, y que bien nos podría haber llevado hacia otro tipo de individualidad, menos encerrada en sí misma y más abierta a la relación y a lo colectivo. Para crear una comunidad sostenible necesitamos ir más allá del individuo moderno liberal y encontrar, descubrir o crear un ‘individuo participante’.</p>
<p><strong>El modelo de las ecoaldeas</strong></p>
<p>Sólo desde esa profunda ‘transición’ personal que supone reconocernos como seres participantes es posible llevar a cabo una transformación social igualmente necesaria que se ha de plasmar en la comunidad sostenible: una comunidad de individuos participantes, diversa, que se establece en diferentes niveles —intencional, local, biorregional, global-, ecológica, económica, social y culturalmente sostenible; y que encuentra en el “amor” su principal aglutinante. La comunidad primitiva presenta un gran atractivo para mucha gente, que ve en su simplicidad y en su veneración por la naturaleza un modelo para la situación actual. Yo, sin embargo, pienso que la comunidad primitiva no es más que un estadio en la evolución del ser humano, de la misma manera que la niñez es una etapa de la vida con gran influencia en nuestro ser adulto. Es conveniente dar espacio al niño que llevamos dentro, pero eso no quiere decir que debamos volver a ser niños. Con la comunidad primitiva ocurre lo mismo. Tenemos mucho que aprender de ella, pero como individuos que somos no podemos volver a ella. Otro tipo de comunidad nos espera y, desde mi punto de vista, el modelo propuesto por las ecoaldeas es lo mejor que tenemos en estos momentos.</p>
<p>La transición desde una forma de vida individualista e insostenible hacia otra forma de vida basada en la comunidad no es fácil, a la vez que es necesaria. Puede ser también muy atractiva, en tanto que nos permite explorar lo desconocido y expresar nuestra humanidad de maneras hasta ahora inconcebibles. La búsqueda de la felicidad es, en mi opinión, el principal motor para el cambio individual. El problema es que la felicidad es un concepto huidizo, que al final termina por identificarse con la satisfacción de determinados deseos o con el bienestar material. Aprender a reconocer la felicidad en todo lo que hacemos es un primer paso en nuestro proceso de transición, al que siguen otros como simplificar nuestra forma de vida, satisfacer nuestras necesidades básicas de una manera creativa y sostenible, aprender a desapegarnos de nuestras ideas, de nuestros sentimientos y deseos y, en última instancia reconocer el <em>élder</em> que llevamos dentro y que, con su infinita compasión, cuida del espacio de participación que constituye la base de toda comunidad. Ser participante, espacio de participación, amor y compasión, esos son los mimbres de la comunidad que viene.<a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/01/ecoaldea.jpg"><img class="size-full wp-image-4569 alignright" title="ecoaldea" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/01/ecoaldea.jpg" alt="ecoaldea" width="600" height="450" /></a></p>
<p>Fotografia Ecoaldea <a title="Página de Sieben Linden" href="http://www.siebenlinden.de/" target="_self">Sieben Linden</a> (Alemania)</p>
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		<title>Ecoaldea de Findhorn</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Sep 2009 05:00:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
				<category><![CDATA[Alma]]></category>
		<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
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		<category><![CDATA[Ecología]]></category>
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		<category><![CDATA[permacultura]]></category>

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		<description><![CDATA[La historia de Findhorn puede ser contada de muchas maneras. Puede contarse como la historia de cómo los seres humanos y la fuerzas de la naturaleza volvieron a entrar en contacto después de mucho tiempo y cómo llegaron a un pacto de mutua colaboración. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2008/10/Findhorn.jpg" alt="Findhorn" title="Ecoaldea de Findhorn" class="derecha" />La historia de <a href="http://www.findhorn.org/">Findhorn</a> puede ser contada de muchas maneras. Puede contarse como la historia de cómo los seres humanos y la fuerzas de la naturaleza volvieron a entrar en contacto después de mucho tiempo y cómo llegaron a un pacto de mutua colaboración. También puede ser contada como la historia de una lugar donde los seres humanos decidieron crear una comunidad en la que la integridad personal, la práctica espiritual y el crecimiento personal fueran lo más importante. Otra forma de describir este lugar  puede ser explicando que es un ejemplo para inspirar a los soñadores y darles alas para continuar creyendo en sus sueños. Porque Findhorn además de ser un lugar, ubicado en Escocia, es también un milagro. Es una utopía en un constante proceso de materialización que sirve de ejemplo e inspiración para todos aquellos que piensan que otra forma de vida es posible. Es la confirmación de que hay  lugar para esperanza y la  paz en un mundo lleno de trampas. En definitiva, Findhorn es un oasis en el camino. Un lugar donde nos podemos sanar de una de las más peligrosa enfermedades del alma: el cinismo.</p>
<h3><q>La voz interior</q></h3>
<p>La historia de Findhorn es muy peculiar. Todo comenzó en el año 1962 cuando <a href="http://www.skyenergyportal.com/eileen-caddy/spanish/Index.htm">Eileen Cady</a>, su marido Peter y sus tres hijos, junto con Dorothy MacLean, dejaron su trabajo en el hotel del pueblo escocés de Forres. Cogieron una caravana y se instalaron en las inmediaciones de un parque de caravanas ubicado en una pequeña localidad costera llamada Findhorn, próxima al hotel. En aquel momento no tenían intención de fundar una comunidad ni nada que se le pareciese. Solo buscaban un lugar donde instalarse, y el dueño del parque de caravanas les dejó aparcar la suya en las inmediaciones de sus instalaciones para que pudieran utilizar los servicios del parque. En aquel lugar, este peculiar equipo inició una intensa práctica espiritual que les conduciría a una de las experiencias más sorprendentes de nuestro tiempo.</p>
<p>Eileen era una gran meditadora y tenía una profunda conexión espiritual. Una <q>voz interior</q> le iba dictando de una manera bastante concreta los pasos que debían dar. Uno de ellos fue la idea de montar un huerto. Eileen le transmitió las instrucciones precisas que había recibido a su marido Peter, que en marzo de 1963 se puso manos a la obra. En un principio la idea no era muy lógica ya que Findhorn está situado sobre una zona de dunas de arena a lado de una playa, y las verduras no tiene muchas posibilidades de crecer allí. Sin embargo, la historia de Findhorn puede ser también narrada a través de los saltos al vacío que han tenido que dar sus miembros en muchas ocasiones. Su confianza ha sido puesta en juego en innumerables ocasiones y siempre han salido adelante pese a que a priori la lógica indicase lo contrario.</p>
<p>Dorothy a través de sus meditaciones se dio cuenta que podía contactar con las inteligencias formativas de la naturaleza, aquellas fuerzas que subyacen a todas las formas de la naturales planteas, árboles, ríos&#8230; lo que en sánscrito se conoce como Devas, y que significa <q>los que brillan</q>&#8230; algo sucedía porque en el huerto que Peter inició se recolectaban verduras cada vez más grandes. Algo casi impensable en un suelo tan pobre como las dunas de Findhorn y que nadie podía explicar. Las verduras eran tan descomunales que este hecho atrajo la atención del mundo entero y el flujo de visitantes cambio las cosas para siempre y fue necesario establecer la comunidad que perdura hasta nuestros días. De lo que no hay duda para cualquiera de visite Findhorn es que la llama del espíritu está encendida en aquel lugar.</p>
<p>Años después, cuando la comunidad ya había sido fundada, Eileen <q>recibió</q> la indicación de comprar el hotel en el que había trabajado hasta el momento en el que se instalaron en el parque de caravanas. No tenía dinero para hacerlo, pero cuando tomaron la decisión de acatar la indicación de la <q>voz interior</q> el dinero apareció. En la actualidad el Cluny Hill Hotel, es una de las instalaciones docentes de la comunidad y un lugar lleno de luz por el que cada año pasas miles de personas para formarse.</p>
<h3>Comunidad Espiritual, ecoaldea y centro educativo</h3>
<p>A día de hoy, más de cuarenta años después de su fundación, aquella pequeña comunidad espiritual que había conectado con las fuerzas de la naturaleza se ha tenido que reinventar a sí misma en varias ocasiones.</p>
<p>Findhorn es una saludable ecoaldea (un pequeño pueblo sostenible), un centro educativo y una auténtica comunidad espiritual. Esas tres patas sujetan uno de los centros espirituales más importantes del mundo, que irradia en todas direcciones un mensaje de conexión entre la espiritualidad y la ecología, entre el ser interior y la naturaleza. Un mensaje que nos recuerda que no estamos separados de la naturaleza sino que <em>somos</em> naturaleza, y que la naturaleza es sagrada. Allí, viven en armonía más de 200 familias, que aplican en su día a día grandes dosis de integridad, inspiración, creatividad, sostenibilidad y entendimiento. Este revolucionario asentamiento humano es un laboratorio donde se está diseñando la convivencia del futuro. Un lugar por el que merece la pena pasar aunque solo sea  para confirmar que un lugar puede existir.</p>
<h3>Un huerto de seres humanos</h3>
<p>En la actualidad es un huerto de seres humanos por el que pasan miles de personas cada año para recibir enseñanzas en varias áreas: sostenibilidad, vida en comunidad , arte y meditación en contacto con la naturaleza. En su seno conviven e interactúan diferentes proyectos e iniciativas. Es un rico ecosistema de personas y proyectos que se relacionan y llegan a acuerdos. Algunos de los habitantes han montado algunos proyectos empresariales que benefician a todos, por ejemplo, un grupo ha comprado unos molinos de viento con los que suministran energía eólica a toda la comunidad. Otros llevan una vida más austera volcados en el servicio a la comunidad y el trabajo docente o espiritual, y algunos más se dedican a trabajar y experimentar en los huertos.</p>
<p>La vida social en aquel lugar es muy rica y disponen de interesantes y evolucionados métodos de toma de decisión y resolución de conflictos. Sus habitantes conviven en pequeños barrios en los que abundan el arte, las plantas y los espacios de encuentro. Las casas están construidas con criterios absolutamente ecológicos que han ido sustituyendo a las iniciales caravanas.</p>
<p>Una de las virtudes de Findhorn es que no es un santuario espiritual construido en la cima de una montaña aislado del mundo, sino que es está en contacto con el mundo que le rodea. Es más, es uno de los motores de la economía de la región y ofrece a los habitantes de los alrededores varias atracciones muy apreciadas, una de ellas es un magnífico teatro con forma pentagonal por el que pasan artistas de todo el mundo.</p>
<p>Visitar Findhorn tiene un efecto muy terapéutico porque insufla aquel que pasa por allí de un soplo de esperanza. Aquel lugar y la gente que lo habitan tienen un mensaje para el resto del mundo: <q>otra forma de vida es posible y algunas personas ya la están experimentando</q>. Una forma de vida en contacto y devoción hacía la naturaleza, sin protagonismos personales y con unas relaciones humanas basadas en el respeto y la comunicación directa, una convivencia basada en la no-violencia, y la cooperación.</p>
<p>Más información: <a href="http://www.findhorn.org/">www.findhorn.org</a></p>
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		<title>El movimiento de las ecoaldeas</title>
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		<pubDate>Thu, 28 May 2009 22:23:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Hildur Jackson</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ecología]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
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		<description><![CDATA[Crear una ecoaldea entraña una forma de pensar completamente nueva. Se necesita un trozo de terreno para empezar, reunir un grupo de gente motivada, plasmar la idea en un proyecto concreto. Y entonces hay que diseñar casas, un sistema integrado de energía, un sistema de producción de alimentos y de almacenamiento, un sistema económico. Todo ello es necesario. Todas las facetas de la vida han de ser redefinidas. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Una ecoaldea es un asentamiento humano, concebido a escala humana, que incluye todos los aspectos importantes para la vida integrándolos respetuosamente en el entorno natural, que apoya formas saludables de desarrollo y que puede persistir en un futuro indefinido&#8221;.</p></blockquote>
<p>Robert Gilman</p>
<p><img src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/05/harvest_festival.jpg" alt="Ecoaldeas" class="derecha" />Crear una ecoaldea entraña una forma de pensar completamente nueva. Se necesita un trozo de terreno para empezar, reunir un grupo de gente motivada, plasmar la idea en un proyecto concreto. Y entonces hay que diseñar casas, un sistema integrado de energía, un sistema de producción de alimentos y de almacenamiento, un sistema económico. Todo ello es necesario. Todas las facetas de la vida han de ser redefinidas.</p>
<p>Una ecoaldea es un asentamiento sostenible en un medio urbano o rural, que respeta y restaura el sistema circulatorio de los cuatro elementos, tierra, agua, fuego y aire, en la naturaleza y en las gentes. Estos cuatro elementos abarcan todos los aspectos de la vida humana: estructuras físicas (tierra), infraestructura (agua), estructuras sociales (fuego) y cultura (aire).</p>
<p>Cuando los cuatro elementos se dan juntos en un asentamiento humano, conforman una ecoaldea completamente delineada.</p>
<h3>No hay todavía ecoaldeas perfectas</h3>
<p><img src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/05/planting_at_cullerne_greenhouse.jpg" alt="Ecoaldeas" class="derecha" />Aunque muchas están trabajando para serlo. Y hay mucha gente en el mundo, que comparte esta idea y el deseo de crear o de vivir en una ecoaldea. El movimiento de ecoaldeas parte de la idea de una cultura que permita a la gente, sea del Norte o del Sur, vivir en armonía consigo mismo y con el entorno. Es también la idea de un mundo, en el que las mujeres, los niños, los ancianos y los débiles tengan la posibilidad de vivir una vida plena.</p>
<h3>Tierra, el elemento que representa las estructuras físicas</h3>
<ol>
<li>
<h4>Producción de alimentos ecológica, local y biorregional.</h4>
<p>Las plantas y los animales respetan este precioso ciclo. Coger la materia desde las explotaciones agrícolas y transportarla hasta las grandes ciudades para, una vez digerida, depositarla en mares y pantanos, no es respetar el ciclo. La producción biorregional de alimentos ecológicos podría proporcionar hasta el 80% de las necesidades locales, asegurando así la circulación local de la materia. Cada región del planeta debería, ante todo, producir alimentos de calidad, sanos y frescos, y en abundancia para la propia población de la región. Y debería dejar espacio, dentro de los límites territoriales de cada asentamiento, para la proliferación de especies salvajes. Las exportaciones de alimentos, fibras, etc. sólo deberían llevarse a cabo una vez satisfecha esta condición básica. La permacultura, desarrollada por el australiano Bill Mollison, es una buena solución para este problema.</p>
</li>
<li>
<h4>Construcción ecológica</h4>
<p>Cuando construimos nuestros asentamientos, usamos en lo posible materiales de construcción locales, naturales y no tóxicos: arcilla, madera, hierbas, grava, paja&#8230; La pregunta que hemos de hacernos es la siguiente: ¿pueden reciclarse los materiales que utilizamos?</p>
<p>Parte importante del proceso de construcción es la integración de sistemas de energía renovable, de tratamiento de aguas residuales y de suministro de alimentos. Todos los diseñadores deberían aprender a pensar holísticamente.</p>
</li>
<li>
<h4>Análisis de los ciclos vitales</h4>
<p>Los líderes industriales, cuando utilizan recursos naturales para la fabricación de bienes de consumo, deberían preguntarse si esos bienes son necesarios y útiles, si se pueden utilizar materiales locales, naturales y no tóxicos, si se pueden fabricar de tal modo que permita su reciclado. ¿Es el proceso inofensivo para la gente y para la naturaleza?</p>
</li>
<li>
<h4>Restauración de la naturaleza</h4>
<p>La restauración de la naturaleza es un componente esencial de la mayoría de ecoaldeas. La capa de humus se ha reducido drásticamente en la mayoría de lugares. Debemos restaurarla, cuidando de la calidad de la tierra y compostando. La repoblación forestal es una necesidad en casi todo el planeta. Contribuiría además a crear un buen número de empleos para jóvenes en áreas rurales desfavorecidas.</p>
</li>
</ol>
<h3>Agua, el elemento que representa la infraestructura</h3>
<ol>
<li>
<h4>El cuidado del agua</h4>
<p><img src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/05/stillplanting.jpg" alt="Ecoaldeas" class="derecha" />El cuidado del agua y la reparación de los daños del pasado es un asunto importante. El tratamiento biológico de las aguas residuales, el cuidado de las cuencas, de las aguas de superficie y la protección de la calidad del agua y del nivel de las aguas subterráneas son elementos intrínsecos a las ecoaldeas. Existe todo un saber a nuestra disposición para hacer un uso respetuoso de este precioso regalo que es el agua para todos nosotros.</p>
</li>
<li>
<h4>Sistemas integrados de energías renovables</h4>
<p>La energía creada por el sol, el viento, el agua y la biomasa está a nuestra disposición en cantidades suficientes, siempre y cuando hagamos un uso responsable de ella. Los sistemas integrados de energía renovable están siendo desarrollados por muchas iniciativas bien afianzadas. Las ciudades del Sur todavía podrían evitar los excesos del Norte.</p>
</li>
<li>
<h4>Reducción del transporte</h4>
<p>La ecoaldea es una forma de vida que limita el transporte de alimentos y bienes, los desplazamientos por trabajo, el transporte ocasionado por las &#8220;escapadas al campo&#8221;, por el turismo, etc. Llevará cierto tiempo transformar nuestra necesidad de transporte y disminuir con ello los nocivos efectos que tiene sobre la naturaleza, efectos que pueden ser medidos en emisiones de dióxido de carbono. El transporte en coche, en camiones o por aire es un problema grave en la mayor parte del mundo. Debería reducirse considerablemente, retirando para ello las subvenciones directas e indirectas al sistema de transporte. Y desarrollando en su lugar, modos alternativos de transporte, con especial énfasis en el transporte colectivo.</p>
</li>
<li>
<h4>Acceso a la comunicación</h4>
<p>La comunicación puede, en ciertos casos, ser una alternativa al transporte físico, por ejemplo a través del intercambio electrónico de información: teléfono, telefax, correo electrónico e Internet. Conectar el Sur es una tarea prioritaria. Cada aldea necesitará inicialmente un único centro de información, y esto puede hacerse con tecnología conocida.</p>
</li>
</ol>
<h3>Fuego, el elemento que representa la estructura social</h3>
<ol>
<li>
<h4>Toma de decisiones a nivel comunitario</h4>
<p><img src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/05/sunday_brunch.jpg" alt="Ecoaldeas" class="derecha" />Los asentamientos no deberían ser demasiado grandes para permitir a todo el mundo poder ser oído directamente, formar parte del círculo. En el encuentro de ecoaldeas, celebrado en Findhorn en octubre de 1995, el sentimiento general era que el tamaño óptimo de una comunidad era de 500 personas. Todos los participantes, venidos de diferentes lugares del planeta, estuvieron de acuerdo en esa cantidad. Algunos sugirieron hasta 2000 o 3000 personas, pero nadie pensaba que entidades mayores fueran convenientes. Necesitamos estructuras de decisión que sean realmente democráticas.</p>
</li>
<li>
<h4>Economías sostenibles</h4>
<p>La economía no deja de ser un invento humano, debe ser reinventada para servirnos en lugar de imponernos reglas. Es vital que la comunidad de negocios, actualmente el poder fáctico más importante del planeta, forme parte de este proceso. Las economías locales han de ser estimuladas para que el dinero pueda circular localmente, sin que acabe por alimentar a las grandes ciudades.</p>
</li>
<li>
<h4>Cuidado de la salud</h4>
<p>El tema de la prevención y del cuidado general de la salud es un área que debe ser transformada. En el Norte, podríamos ahorrar hasta el 80% de los costes de salud, si creáramos estilos de vida saludables y asumiéramos la responsabilidad de nuestra salud. Esto sería especialmente beneficioso para los ancianos, los niños, las mujeres y los marginados (drogadictos, alcohólicos y parados). Lo que no implica que hayamos de renunciar a los beneficios de la medicina occidental.</p>
</li>
<li>
<h4>Enseñanza y Formación</h4>
<p>La enseñanza será una herramienta necesaria para que ocurran estas transformaciones. Todas las primeras ecoaldeas han puesto en marcha centros de enseñanza de desarrollo personal y de cómo crear una ecoaldea.</p>
</li>
</ol>
<h3>Aire, el elemento que representa la cultura</h3>
<ol>
<li>
<h4>Creatividad, arte y desarrollo personal</h4>
<p>La creatividad y la expresión de la singularidad de todo ser humano a través del desarrollo personal es parte esencial del individualismo comunitario, que se opone claramente al conformismo que se da en la sociedad de masas.</p>
</li>
<li>
<h4>Rituales, celebraciones y diversidad cultural</h4>
<p>La gente crea festivales, rituales y celebraciones como formas de manifestar su conexión con los demás y con la naturaleza. El sentimiento de interrelación nos aproxima unos a otros, sumiéndonos en un estado de dicha y de pertenencia. Transciende el modo dualista de nuestra comunicación. Cuando este tipo de experiencias se ofertan en el sector servicios se convierten en pobres substitutos. A través de dicho sentimiento, la tolerancia y la comprensión de la riqueza de la diversidad se nos hace palpable.</p>
</li>
<li>
<h4>Una nueva visión del mundo, circulatoria y holográfica</h4>
<p>La transformación ha de ir acompañada de un cambio de conciencia. Conciencia global podría ser el nombre para este nuevo paradigma. Una nueva visión del mundo, circulatoria y holográfica esta emergiendo. Los cuatro elementos se reflejan también en nuestros cuerpos. Lo que sucede a la naturaleza sucede a nuestros cuerpos. Este es el principio holográfico. Conocido por las culturas más avanzadas de la Antigüedad, ha sido redescubierto por la moderna ciencia occidental. Aprendamos a apreciar las antiguas culturas y a los líderes espirituales del mundo, y tratemos también de comprender las enseñanzas de la ciencia moderna.</p>
</li>
<li>
<h4>Un proceso hacia la paz, el amor y la conciencia global</h4>
<p>Hay muchos caminos para integrar esta conciencia global en nuestro pensamiento y en nuestro comportamiento. Lleva tiempo y esfuerzo erradicar los errores de la cultura industrial occidental en nuestros cuerpos y en nuestros pensamientos. Lo importante es emprender el camino y aceptar su necesidad. Las ecoaldeas son lugares perfectos para empezar a andar.</p>
</li>
</ol>
<h3>¿Cómo crear una ecoaldea?</h3>
<p><img src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/05/the_maintenance_team.jpg" alt="Ecoaldeas" class="derecha" />El proceso será diferente dependiendo de dónde comiences, pero la idea central parece no diferir mucho de un lugar a otro del planeta, en el Norte o en el Sur, en el campo o en la ciudad, en un asentamiento existente o en uno de nuevo cuño, sean tus motivaciones esencialmente ecológicas, sociales o espirituales. ¿Por qué es en cualquier caso tan difícil? ¿Por qué hay tan pocas ecoaldeas? Crear una ecoaldea entraña una forma de pensar completamente nueva. Se necesita un trozo de terreno para empezar, reunir un grupo de gente motivada, plasmar la idea en un proyecto concreto. Y entonces hay que diseñar casas, un sistema integrado de energía, un sistema de producción de alimentos y de almacenamiento, un sistema económico. Todo ello es necesario. Todas las facetas de la vida han de ser redefinidas. Por último hay que superar uno de los mayores problemas: cómo resolver los conflictos que se producen en la ejecución del proyecto.</p>
<p>Y probablemente, al mismo tiempo que haces todo esto, tengas que ganar dinero y sacar adelante una familia. Y tengas que luchar con las autoridades y la administración para conseguir permisos. Es una tarea casi imposible. Y sin embargo, hay gente que está en ello, y sin apoyos de ningún tipo.</p>
<p>Más información: <a href="http://www.gaia.org/">www.gaia.org</a></p>
<p>Reportaje sobre la ecoaldea de Findhorn <a href="http://www.revistanamaste.com/ecoaldea-de-findhorn/">www.revistanamaste.com/ecoaldea-de-findhorn</a></p>
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		<title>La ecoaldea para mujeres mayores</title>
		<link>http://www.revistanamaste.com/la-ecoaldea-para-mujeres-mayores/</link>
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		<pubDate>Mon, 29 Sep 2008 10:11:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
				<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
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		<description><![CDATA[Un grupo de mujeres mayores residentes en Mallorca está gestando uno de los proyectos más vanguardistas de este momento. Rondan los 60 años, algunas están jubiladas, otras continúan trabajando, pero todas rebosan de entusiasmo y creatividad.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="derecha" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2008/09/Mujer-con-flores.jpg" alt="Mujer con flores" />Un grupo de mujeres mayores residentes en Mallorca está gestando uno de los proyectos más vanguardistas de este momento. Rondan los 60 años, algunas están jubiladas, otras continúan trabajando, pero todas rebosan de entusiasmo y creatividad. Tienen algo en común: viven solas, pero no se conforman con lo que nuestra sociedad tiene previsto para ellas: la soledad. Sus ganas de vivir y su creatividad les ha llevado a luchar por un proyecto que les permita crear un espacio en el que vivir y seguir desarrollándose. Su sueño es crear una comunidad donde puedan vivir con independencia pero sin soledad. Un lugar donde puedan seguir sintiéndose útiles, y puedan compartir la experiencia acumulada durante sus vidas y, sobre todo, un hogar donde puedan encarar la vejez con dignidad. Algo que difícilmente aportan las residencias de ancianos.</p>
<p>El núcleo de este proyecto llamado <q><a href="http://ciutatdelles.blogspot.com/">Ciutat d&#8217;Elles</a></q> está formado por diez mujeres y están reclutando a más personas para alcanzar la cifra de 30 que conformarán la primera fase de este proyecto redondo.</p>
<p>Se reúnen periódicamente, mantienen contacto por Internet y pese a lo difícil que es mantener un grupo cohesionado llevan 10 años luchando por este sueño que por fin está maduro.</p>
<p>Para <q>Ciutat d&#8217;Elles</q> ha llegado el ahora o nunca. Es el momento de que todos aquellos que han mostrado su simpatía arrimen el hombro para dar el impulso definitivo a este experimento social que está destinado a colocar en el lugar que les corresponde a las personas mayores.</p>
<h3>Las instituciones no están a la altura</h3>
<p>Es una idea hecha por mujeres para mujeres, afecta a un colectivo de edad avanzada, apuesta por la ecología y la sostenibilidad, el enfoque sobre la salud es totalmente preventivo, la gestión es autosuficiente&#8230; la instituciones tendrían que pelearse por apoyar iniciativas de este tipo. Sin embargo, lo que se están encontrando estás emprendedoras sociales son buenas palabras, descoordinación entre administraciones, toneladas de burocracia y un sistema público que no está a la altura de un proyecto tan vanguardista como este.</p>
<p>Su plan era que el Ayuntamiento de Palma les facilitara el terreno ya que se trata de un proyecto que cuenta con el reconocimiento de Utilidad Pública y con la fuerza y la legitimidad de ser una alternativa real a las pocas salidas que tienen las mujeres mayores. Sin embargo, tras reunirse con la alcaldesa Aina Calvo, todo lo que les han ofrecido es un terreno de 400 metros cuadrados, que según palabras de Rosa Masdeu, una de las impulsoras del proyecto, <q>era un terreno apto para construir un ascensor al cielo, pero poco más</q>.</p>
<p>La ubicación del terreno tiene que ayudar a evitar el aislamiento, por ello debe tener buena comunicación con el transporte público, con los centros hospitalarios, con los puntos de interés cultural y con espacio suficiente que permitan la implantación de las casas, las zonas comunes y los huertos. El hecho de que el Ayuntamiento les ceda un terreno apropiado daría alas al proyecto, ya que una de las principales dificultades es el desorbitado coste de los terrenos en Palma.</p>
<p>Se encuentran en una encrucijada. O tirar la toalla o sacar la tijera y recortar las ambiciones ecológicas del proyecto; de momento están pensando en sacrificar los paneles solares para generar energía y así poder invertir ese dinero en parte del coste de las tierras. La idea es que las habitantes de la <q>Ciutat d&#8217;Elles</q> paguen un alquiler asequible por su vivienda en la comunidad. El objetivo es que el coste mensual no supere en ningún caso los 600 euros mensuales por habitante. De lo contrario se convertiría en un proyecto elitista que muchas mujeres mayores a quienes va dirigido no podrían asumir.</p>
<p>Después de que las instituciones hayan retrasado el proyecto con promesas huecas, estas mujeres han decidido tirar adelante pidiendo el dinero a una entidad financiera ética, como es el caso del banco Triodos que les facilitará el 80 % de la inversión. Su fe en el proyecto las empuja pese a la falta de apoyos institucionales. Ahora necesitan conseguir el resto de la financiación, reclutar a las habitantes que faltan y encontrar el lugar idóneo para construir un proyecto que puede demostrar que otra sí vejez es posible.</p>
<h3>Intimidad y comunidad.</h3>
<p>Las habitantes de esta futura ecoaldea contarán con pequeñas viviendas en las que podrán disfrutar de intimidad e independencia, pero al mismo tiempo compartirán espacios comunes como huertos o aulas para cursos. Será autónomo en la energía, la salud y los alimentos básicos. Para lograr esto último, los jardines serán comestibles, es decir, los espacios verdes serán huertos que además de proporcionar alimentos sanos, ecológicos y frescos serán una buena excusa para mantener el cuerpo en forma. También habrá grupos de trabajo corporal, conferencias, cursos de alimentación, actividades lúdicas, grupos de estudio&#8230;</p>
<p>Ahora que los padres están totalmente volcados en la tarea de producir. Estas abuelas pueden cumplir la tarea de cuidar a los niños y de compartir con ellos sus conocimientos y el contacto con la naturaleza que esta comunidad permitirá. Tal y como cuenta Neus Iniesta arquitecta y otra de las impulsoras del proyecto, uno de los pilares de <q>Ciutat d&#8217;Elles</q> es que los niños tengan un papel protagonista. Queremos recuperar el papel de las personas mayores como transmisores de la tradición y de la capacidad de soñar.</p>
<p>Otra de las señas de identidad del proyecto es la bioconstrucción. Cuando Neus Iniesta habla de ello se le encienden los ojos. Pretenden construir con unos ladrillos especiales que se hacen en la misma obra con la misma tierra de deshecho mezclada con cal y cáñamo como aislante.</p>
<p>Su idea es constituirse como Fundación. Si hoy encontrasen los terrenos adecuados en un año <q>Ciutat d&#8217;Elles</q> sería una realidad y todos tendríamos ante nuestros ojos un nuevo modelo de convivencia y calidad de vida que ofrece soluciones a varias áreas conflictivas de nuestra sociedad.</p>
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		<title>Casas de balas de paja</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Aug 2008 14:45:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Portada]]></category>
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		<description><![CDATA[Todos conocemos el cuento de los tres cerditos. Y todos nos acordamos del primero de ellos, que se había construido su casa de paja y que se vino abajo tras los soplidos del lobo. La moraleja que saca Rikki Nitzin de este cuento es que “no tienes que dejar que un cerdo haga tus casas de balas de paja”. Ella conoce bien el tema porque se hizo su propia casa con este material en Lleida. Esta encantada con ella.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Todos conocemos el cuento de los tres cerditos. Y todos nos acordamos del primero de ellos, que se había construido su casa de paja y que se vino abajo tras los soplidos del lobo. La moraleja que saca Rikki Nitzin de este cuento es que <q>no tienes que dejar que un cerdo haga tus casas de balas de paja</q>. Ella conoce bien el tema porque se hizo su propia casa con este material en Lleida. Esta encantada con ella. <q>Ahora que he aprendido más, cambiaría algunas cosas pero estoy muy feliz</q>. A raíz de investigar para construirse se casa se ha convertido en toda una experta en este tipo de construcción. Pronto vendrá a Mallorca a construir la primera casa de este tipo en la Isla, que estará ubicada en Selva.</p>
<h3>Autoconstrucción</h3>
<p>Los hombres han construido casas de paja desde hace miles de años. Juntaban la paja con barro y el resultado era el adobe, uno de los materiales más usados. Sin embargo, la utilización de balas de paja como ladrillos tiene una historia relativamente corta. Las balas aparecieron cuando nació la maquina embaladora. La primera casa de la que se tiene constancia data de 1896 y está en EE.UU, concretamente en Nebraska. Hay edificaciones en pie de más de un siglo. Incluso mansiones. Se construyeron hasta la Segunda Guerra Mundial y luego se dejaron de edificar.</p>
<p>El renacimiento de la construcción con las de paja ocurrió a raíz de la publicación de un artículo en el libro <q>Cobijo</q> en 1973 y está teniendo mucha aceptación en el movimiento de las Ecoaldeas y entre los grupos que promueven las sostenibilidad. La primera casa en España de balas de paja está en Lleida y fue levantada en 1972. Además de levantar los muros de paja, hay otras etapas de la obra muy importantes: el diseño del proyecto, la cimentación, la impermeabilización, la colocación de la estructura, el revoco de las paredes y el techado.</p>
<p>Este tipo de casas están asociadas a la autoconstrucción. En muchos casos, aunque no todos, un grupo de amigos o voluntarios se reúnen para levantar los muros, lo que proporciona un sentido de comunidad y de autosuficiencia muy importante que convierten este sistema en un método alternativo de construcción, no sólo por los materiales utilizados sino por el sistema de construcción empleado.</p>
<h3>¿Por qué construir una casa de Balas de Paja?</h3>
<ul>
<li>Los materiales son más baratos y puedes tener una casa sana, hecha de bioconstrucción a un precio razonable. Sabes en qué vives.</li>
<li>La paja es muy ecológica: Se cosecha todos los años como producto sobrante de la producción de cereales.</li>
<li>La capacidad aislante, tanto térmica como acústica, es sorprendente. Conseguir un aislante parecido con aislantes convencionales es carísimo.</li>
<li>La construcción de este tipo de casa suele ser participativa, y levantar los muros de paja es muy divertido. La casa absorbe el cariño que transmites al construir. Lo haces a tu gusto.</li>
<li>Si se opta por la autoconstrucción el ahorro puede ser significativo.</li>
</ul>
<h3>Cosas a tener en cuenta.</h3>
<ul>
<li>Ocupa mucho tiempo. No es lo mismo levantar los muros que acabar la casa. Hay que procurar que no afecte a tu vida familiar.</li>
<li>Si se opta por la autoconstrucción, hay que aprender, investigar y organizar mucho.</li>
<li>Hay que ser realista en las expectativas, el acabado puede ser rústico y puede haber errores.</li>
<li>Es importante hacerse unas preguntas antes de empezar: ¿Cuánto espacio necesito? ¿Cuánto dinero/tiempo estoy dispuesto a invertir? ¿Tengo las habilidades necesarias para hacerlo?</li>
</ul>
<p>Información facilitada por Rikki Nitzkin</p>
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