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	<title>Revista Namaste &#187; Ecología</title>
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	<description>La web que impulsa el cuidado de la Tierra, el Alma y la Sociedad</description>
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		<title>El drama del atún rojo</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Jul 2010 10:46:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nuria Abad</dc:creator>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Ecología]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
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		<category><![CDATA[alimentación]]></category>
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		<description><![CDATA[Fracasa la petición de máxima protección para esta especie a pesar de que los científicos afirman que las poblaciones del Atlántico y el Mediterráneo se han reducido un 75% en apenas medio siglo

La moda de comer sushi, difundida por todo el mundo, ha tenido un efecto desastroso en la protección de este túnido]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Fracasa la petición de máxima protección para esta especie a pesar de que los científicos afirman que las poblaciones del Atlántico y el Mediterráneo se han reducido un 75% en apenas medio siglo</p>
<p><strong> </strong></p>
<p>La moda de comer sushi, difundida por todo el mundo, ha tenido un efecto desastroso en la protección de este túnido</p>
<p><strong>Si se mantienen el ritmo actual de pesca, la población reproductora de atún rojo del Atlántico habrá desaparecido dentro de tres años</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>El magnánimo atún rojo se extingue sin remedio. El rey de los océanos se ha convertido en una víctima de la gastronomía mundial a causa, entre otras cosas, del auge del sushi y el sashimi. Oceana, MarViva, Ecologistas en Acción, Greenpeace y WWF, así como científicos, artistas y divulgadores de todo el mundo, han reiterado en incontables acciones y manifiestos la situación crítica que atraviesa esta especie. A pesar de las dramáticas advertencias que apuntan a que <strong>desde 1958 ha disminuido en cerca del 75% la población de atún rojo en el Atlántico y en el Mediterráneo</strong>, la conferencia de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES en sus siglas en inglés), que se celebró en Doha (Qatar) en marzo y que agrupa a 175 países, rechazó prohibir el comercio de productos de esta especie.<a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/EUO-©-OCEANA-Keith-Ellenbogen-22205.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-7895" title="EUO © OCEANA Keith Ellenbogen 22205" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/EUO-©-OCEANA-Keith-Ellenbogen-22205-300x199.jpg" alt="" width="300" height="199" /></a></p>
<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/EUO-©-OCEANA-Keith-Ellenbogen-22205.jpg"><br />
</a>En contra de esta propuesta, presentada por Mónaco –primer y único país en dejar de consumir atún rojo, el año pasado-, se había manifestado especialmente Japón,  que compra el 80% del atún rojo que se pesca en el mundo. Por el momento, Japón, que gracias a una intensa labor de presión se ganó en Doha el apoyo en la votación de países africanos y de Oriente Medio, podrá seguir disfrutando de su gran joya gastronómica. Y, por ende, los países occidentales. ¿Por cuánto tiempo? La respuesta es tajante: si se mantiene el ritmo actual de pesca, la población reproductora de atún rojo del Atlántico habrá desaparecido dentro de tres años.</p>
<p>Tras la negativa de CITES a vetar el comercio de atún rojo, es ahora la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT) a la que le corresponde fijar nuevas estrategias. No obstante, este organismo, encargado de negociar la distribución de cupos entre los países pescadores, ha demostrado en sus cuatro décadas de existencia que es incapaz de realizar su principal función: la gestión sostenible de la especie. Si los científicos recomiendan que se capturen 15.000 toneladas anuales, el ICCAT autoriza 22.000 y las capturas reales multiplican la cifra por tres. El stock de túnidos está tan sobrepescado que la posibilidad de un colapso está ya peligrosamente cerca. O la Comisión actúa ya de una manera firme e inequívoca o podría ver como su labor se le va de las manos, un fallo que simplemente no se puede permitir.</p>
<p>La restricción de las cuotas de pesca es la única esperanza. Pero la industria pesquera parece no estar dispuesta a renunciar al enorme volumen de negocio que genera el atún rojo, y hace caso omiso de las regulaciones y cuotas implantadas hasta el momento. Son conscientes de que el mercado absorberá toda la oferta y de que la demanda se puede manipular con facilidad. Incluso toneladas de atún acaban congeladas en las cámaras de los grandes proveedores a la espera de que los precios se coticen al alza. Mientras, se sigue sacando de donde cada vez queda menos.</p>
<p>En el Mediterráneo, grandes flotas italianas, francesas y españolas -equipadas con moderna tecnología y, a menudo, guiadas  por aviones localizadores- se han beneficiado durante la última década de decenas de millones de euros <a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/EUO-©-OCEANA-María-José-Cornax-16276.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-7896" title="EUO © OCEANA María José Cornax 16276" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/EUO-©-OCEANA-María-José-Cornax-16276-199x300.jpg" alt="" width="199" height="300" /></a>destinados por Bruselas a financiar esta industria, que reparte sus beneficios entre las grandes compañías pesqueras. Éstas capturan atunes de manera masiva con grandes redes de cerco, muchos de ellos de menos de 30 kilos. Después son trasladados vivos durante semanas hasta su punto final, los criaderos flotantes de engorde frente a la costa en Malta, Grecia, Croacia y Turquía. El avance en las técnicas de acuicultura permite cebarlos hasta el momento en que sus carnes contengan el índice de grasa infiltrada que las hace óptimas para el consumo, una práctica denunciada por insostenible ya que perjudica a las poblaciones de caballas, boquerones y otros peces pelágicos del entorno que son empleados como base de su alimentación. Y es que hacen falta entre 15 y 20 kilos de pescado para alimentar cada kilo de carne de atún de granja.</p>
<p>Los proteccionistas postulan por una pesca sostenible como las almadrabas, que también se encuentran en vías de extinción. Este método de pesca tradicional, fijo y selectivo, practicado desde hace unos tres mil años en las costas españolas se encuentra en la cuerda floja dada la situación extrema en la que se encuentra la supervivencia de esta especie. Hoy sólo quedan unas cuantas en activo, en Andalucía, lejos de las decenas que existían hace algunos años.</p>
<p>La población diezmada de este pez refleja los muchos problemas de la pesca actual en el mundo: el enorme y creciente poder de exterminio que poseen las nuevas tecnologías pesqueras, la sombría red de compañías internacionales que obtienen del comercio enormes ganancias, y la incapacidad de los responsables de legislar y hacer cumplir la ley. En este contexto, el boicot de las empresas y la sociedad civil -restauradores, minoristas, cocineros y consumidores- al consumo del atún rojo es clave para obligar a quienes no quieren cumplir con sus obligaciones a que lo hagan. El sushi es el principal enemigo de esta especie, y pocos parecen enterarse que los niguiris o sashimis tienen los días contados.<strong> </strong></p>
<h3>Santuario en aguas baleares</h3>
<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/EUO-©-OCEANA-Thierry-Lannoy-23131.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-7897" title="EUO © OCEANA Thierry Lannoy 23131" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/EUO-©-OCEANA-Thierry-Lannoy-23131-224x300.jpg" alt="" width="224" height="300" /></a>La proposición no de ley aprobada el año pasado en el Congreso de los diputados para crear en Balears un santuario marino del atún rojo con el fin de preservar la especie no se ha traducido, de momento, en nada. El proyecto nació de manos de grupos ecologistas y del propio Govern balear tras conocer los resultados de las cinco campañas llevadas a cabo en la zona por científicos del Instituto Español de Oceanografía (IEO) que concluyeron que las aguas de Balears son actualmente la zona más importante del mundo para la reproducción del atún rojo después del colapso de la pesquería del Golfo de México.</p>
<p><strong>El pasado mes de febrero, el Ejecutivo balear dio un nuevo gran paso en la protección de esta especie, al instar al Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, que proteja esta área de unos 50.000 kilómetros al sur de las Islas Baleares, </strong>de manera que establezca una zona de preservación ecológica de 70 millas, de forma poligonal y con sus vértices en la Isla del Aire (Menorca), Cabrera, Mola y Cap de Berberia (Formentera) y las Islas Bledes (Ibiza) y setenta millas al sur de estos puntos. Esta iniciativa tiene un precedentes europeo: el Santuario para Cetáceos del Mar Ligur, establecido entre Francia e Italia en 1999.</p>
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		<title>Invitación a Soñar y Actuar</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Jul 2010 12:43:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Guillem Ferrer</dc:creator>
				<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Tierra]]></category>
		<category><![CDATA[activismo]]></category>
		<category><![CDATA[Ecología]]></category>
		<category><![CDATA[Mallorca]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace unas décadas un grupo de emprendedores de aquí empezaron a soñar " una Isla de turistas"... Con el trabajo, la ilusión, la imaginación y la voluntad de muchísima gente y con la ayuda de esta sustancia mágica que es el petróleo, el sueño se convirtió en realidad. Y este paraíso, de una belleza incomparable que habitamos, pasó de ser una sociedad agrícola a una sociedad turística.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>&#8221; Cuando sopla el viento, </em></p>
<p><em> algunos se esconden&#8230;</em></p>
<p><em> otros levantan molinos de viento&#8221;</em></p>
<p>Hace unas décadas un grupo de emprendedores de aquí empezaron a soñar &#8221; una Isla de turistas&#8221;&#8230; Con el trabajo, la ilusión, la imaginación y la voluntad de muchísima gente y con la ayuda de esta sustancia mágica que es el petróleo, el sueño se convirtió en realidad. Y este paraíso, de una belleza incomparable que habitamos, pasó de ser una sociedad agrícola a una sociedad turística.</p>
<p>Vamos a decir la verdad con dulzura: esta sociedad turística, con una mirada superficial parece un éxito rotundo; sin embargo, con una visión holística y un análisis en profundidad  da claras señales de fracaso y agotamiento. Es posible que tengamos más bienes&#8230; pero ¿Somos más felices? Hoy esta &#8221; isla de turistas&#8221; tiene una bandera muy simbólica:</p>
<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/banderita_21.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-7841" title="banderita_2" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/banderita_21-300x220.jpg" alt="" width="300" height="220" /></a></p>
<p>No hemos sabido poner el dinero en su sitio. Somos una sociedad rica materialmente pero muy pobre en otros muchos sentidos. Tener se ha convertido en algo más importante que ser.  Nos hemos vuelto adictos al dinero y la codicia ha nublado nuestros corazones.</p>
<p>Hemos perdido la conexión con la tierra, el alma y el espíritu.  &#8221;La Isla de la Calma&#8221; se ha convertido en la isla del estrés: estrés en el individuo, estrés en la sociedad y estrés en la tierra que nos acoge y nos sustenta.</p>
<p>Cuando uno oye todo esto le entra el miedo y piensa: madre mía esto no tiene solución&#8230; la culpa es de los políticos&#8230; que lo arreglen ellos. No. La culpa no es solo de los políticos la culpa es de todos. Los políticos no lo van a arreglar porque no son creativos. Ellos solo son gestores y administradores.</p>
<p>¿De dónde tienen que salir las ideas, las soluciones?.</p>
<p>De todos nosotros. Cada uno de nosotros puede aportar ideas, conoce soluciones pero de nada sirven si no las mezclamos y trabajamos juntos. La situación actual requiere del esfuerzo de todos. Todos sin excepción podemos ayudar. Necesitamos la energía y la creatividad de todo el pueblo.</p>
<p>Todos, en mayor o menor medida hemos participado en este modelo de progreso. Y lo hemos hecho lo mejor que hemos sabido.</p>
<p>No es el momento de buscar culpables. es el momento de cerrar los ojos y mirar en nuestro interior para encontrar respuestas.</p>
<p>No se puede crear una comunidad sostenible con la manera de pensar y los mismos valores actuales que nos han llevado a esta situación. Estamos educando a nuestros hijos para un mundo que está desapareciendo.</p>
<p>Vivimos una vida de comodidades gracias al petróleo barato y caminamos hacia un futuro sin petróleo y con problemas energéticos y económicos graves.</p>
<p>Vamos a vivir en los próximos años cambios profundos e inevitables. Y tendremos que hacer frente a 3 objetivos críticos:</p>
<p>1. Romper la dependencia que tiene la comunidad con el petróleo.</p>
<p>2. Parar las contribuciones de la comunidad al caos climático.</p>
<p>3. Preparar a la comunidad para afrontar tiempos de incertidumbre económica y energética .</p>
<p>Para este nuevo mundo necesitamos una nueva educación, una nueva conciencia, una nueva economía. Necesitamos rediseñar nuestras vidas y las de la comunidad. Así que anticipemos el futuro, empecemos a prepararnos para lo que viene.</p>
<p>Es el momento de hacernos las preguntas correctas antes de buscar las respuestas adecuadas:</p>
<p>¿Qué queremos vivir?</p>
<p>¿Qué queremos dejar a nuestros hijos?</p>
<p>Ha llegado la hora de soñar otra Isla, de hacer una nueva transición.</p>
<p>Es necesario anticipar el futuro y poco a poco  ir aumentando &#8220;la resiliencia&#8221; y la autosuficiencia del pueblo.</p>
<p>1. &#8221; La resiliencia &#8221; es la capacidad, las defensas, que tiene un pueblo para no colapsarse a las primeras de cambio ante las carencias de comida, petróleo etc&#8230;  y las habilidades para adaptarse a los impactos y hacer frente a los cambios.</p>
<p>2. El renacimiento de lo local. Si dependes de personas que no te conocen y que controlan tus necesidades básicas no eres libre y no te sientes seguro .</p>
<p>No busquemos la gran solución&#8230; mejor dicho, la gran solución es encontrar cientos de soluciones pequeñas para el lugar donde vivimos. Podemos pensar globalmente, inspirarnos en las ideas de otros lugares, pero la acción tiene que ser local.</p>
<p>Podemos hacerlo. Podemos vivir mejor. Mirando de frente los desafíos, con coraje y confianza. Centrándonos en soluciones sencillas y creativas. El cambio será doloroso pero no hacerlo sería mucho peor. No vamos hacia un funeral, vamos hacia una fiesta.</p>
<p>Para nuestro bien y el de las futuras generaciones, os invito a volver a soñar, a construir una Isla mejor y recuperar nuestra capacidad de asombrarnos y amar.</p>
<p>El amor es la fuerza más sutil del mundo, la solución a todos nuestros problemas. El amor es la respuesta a todas las preguntas.</p>
<p>Recuerdo unas palabras del científico canadiense <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/David_Suzuki">David Suzuki</a>:</p>
<p><em>&#8220;Veo en el futuro un mundo en el cual entendemos</em></p>
<p><em>que toda la vida está relacionada con nosotros</em></p>
<p><em>y la tratamos con gran humildad y respeto.</em></p>
<p><em>También nos veo como criaturas sociales, y cuando miro atrás y pregunto cual es nuestra base fundamental como criaturas sociales, la respuesta es el Amor.</em></p>
<p><em>Yo no podía creerlo, porque parece muy hippie,</em></p>
<p><em>pero el amor es la fuerza que nos hace completamente humanos&#8221;.</em></p>
<p>Para esta&#8221; Nueva Isla&#8221;, vamos a necesitar otra bandera:</p>
<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/banderita_32.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-7840" title="banderita_3" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/banderita_32-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a> <a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/banderita_32.jpg"><br />
</a></p>
<p>No defiendas este sueño. Hazlo realidad.</p>
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		<title>Valores para el  siglo XXI</title>
		<link>http://www.revistanamaste.com/valores-para-el-siglo-xxi/</link>
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		<pubDate>Mon, 21 Jun 2010 08:00:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jordi Pigem</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ecología]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Tierra]]></category>
		<category><![CDATA[valores]]></category>

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		<description><![CDATA[Vivimos en un mundo interdependiente. Si el ámbito de experiencia de la mayoría de nuestros antepasados no iba más allá de la comunidad local, hoy nos afecta lo que ocurre en lugares remotos y nuestras acciones tienen también repercusiones globales. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: 13.3333px;">Vivimos en un mundo interdependiente. Si el ámbito de experiencia de la mayoría de nuestros antepasados no iba más allá de la comunidad local, hoy nos afecta lo que ocurre en lugares remotos y nuestras acciones tienen también repercusiones globales. Disciplinas tan dispares como la física cuántica, la ecología y la geopolítica confirman día a día la interdependencia de cosas que hasta hace poco veíamos como separadas. Simultáneamente, a la vez que la economía, la experiencia y el conocimiento expanden su marco parece también expandirse lo que podríamos llamar nuestro <em>horizonte ético</em>: el horizonte que abarca a todos aquellos que identificamos como nuestros semejantes.</span></p>
<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/ecologia-4_inside.png"><img class="alignleft size-full wp-image-7444" title="ecologia-4_inside" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/ecologia-4_inside.png" alt="" width="400" height="156" /></a>En la antigua Atenas el horizonte ético solo abarcaba a los hombres libres allí nacidos: mujeres, esclavos y forasteros no eran ciudadanos de pleno derecho. Cuando, a finales del siglo XVIII, Mary Wollstonecraft publicó un ensayo defendiendo la igualdad de derechos de la mujer, un irritado varón replicó que si las mujeres habían de tener derechos también podrían tenerlos los animales. En las últimas décadas han cobrado fuerza iniciativas que aspiran a ampliar el horizonte ético más allá de lo humano, afirmando nuestra responsabilidad hacia los animales (especialmente los primates), los ecosistemas o la Tierra entera. Ya en 1975, el filósofo australiano Peter Singer (hoy catedrático de bioética en Princeton), desde una fría perspectiva utilitarista daba alas al movimiento por los derechos de los animales con su clásico <em>Animal liberation</em>. En Francia, Michel Serres planteó considerar el mundo como sujeto de derecho en <em>Le contrat naturel</em> (1990), mientras que Bruno Latour proponía un “parlamento” de la naturaleza en <em>Politiques de la nature</em> (1999). Hoy se plantea crear una “jurisprudencia de la Tierra” que reconozca al planeta como pleno sujeto de derecho. Uno de sus impulsores es el norteamericano Thomas Berry, para quien “el mundo no es un conjunto de objetos sino una comunidad de sujetos”.</p>
<p>La nueva Constitución que Ecuador ha publicado en 2008 bajo el lema “Dejemos el pasado atrás” reconoce explícitamente, por primera vez en una Constitución, los derechos de la naturaleza. “Celebrando a la naturaleza, la Pacha Mama, de la que somos parte y que es vital para nuestra existencia…”, afirma dicha Constitución afirma ya en su Preámbulo. Cuatro de sus artículos se refieren explícitamente a los derechos de la naturaleza, entre ellos el artículo 71, que empieza afirmando que “La naturaleza o Pacha Mama, donde se reproduce y realiza la vida, tiene derecho a que se respete integralmente su existencia y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos.”</p>
<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/ill_various51_inside.png"><img class="alignright" title="ill_various51_inside" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/ill_various51_inside.png" alt="" width="425" height="436" /></a>Por más que queda mucho por hacer para que la Declaración Universal de los Derechos Humanos sea algo más que una declaración, esta Carta Magna aprobada en 1948 refleja presupuestos culturales que hoy empiezan a ser obsoletos: el ‘individuo’ al que se refiere es un ser acósmico, huérfano de naturaleza, que parece vivir sin aire ni agua y cuya única relación con el mundo es el derecho de propiedad. Hace ahora veinte años, la Comisión de Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas pidió la elaboración de una nueva Carta Magna que pusiera al día nuestros principios éticos y sentara los principios de una sociedad sostenible. Ello dio lugar, durante más de diez años, al proceso de consulta más abierto y participativo que jamás haya generado una declaración internacional. Aportaron propuestas y revisiones cientos de organizaciones de la sociedad civil y miles de personas de todo el mundo, incluyendo políticos de prestigio (Mikhail Gorbachev), empresarios (Maurice Strong), académicos (Steven Rockefeller, Mary Evelyn Tucker) y líderes indígenas. En junio del año 2000 se presentó oficialmente en La Haya el texto final de la <em>Earth Charter</em> o Carta de la Tierra, bajo los auspicios de la reina Beatriz de Holanda. Desde entonces, el texto ha ido recibiendo el apoyo de miles de organizaciones de todos los ámbitos y, mientras se espera que sea aprobado por Naciones Unidas, cuenta ya con el apoyo de su brazo cultural y educativo, la UNESCO.</p>
<p>Descartes quiso convertirnos en <em>maîtres et possesseurs de la nature</em>; para ello, la revolución ontológica del siglo XVII dejó al mundo sin vida y lo convirtió en suma arbitraria de objetos, listos para ser poseídos, clasificados, manipulados y consumidos. Hasta hace poco hemos soñado con ser señores de la naturaleza: nos hemos creído muy superiores, y nos hemos ido sintiendo cada vez más solos. Hoy sabemos que nuestro rumbo no es sostenible a nivel económico, ecológico o psicológico y que, como afirma la <em>Earth Charter</em>, “estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra” y necesitamos transformar profundamente “nuestros valores, instituciones y formas de vida”.</p>
<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/ill_various51_inside.png"></a>Entre las muchas iniciativas para promover la Carta de la Tierra destaca la del maestro de escuela mallorquín Guillem Ramis i Moneny, que junto con otros educadores y desde el programa Vivim Plegats ha elaborado diversas adaptaciones infantiles y juveniles de este texto para su uso en escuelas (a partir de los tres años de edad) de las que hay versiones en catalán, castellano, euskera, gallego y otras ocho lenguas. Entre 2000 y 2004 unas ochenta escuelas de Mallorca, Menorca, Eivissa y Formentera participaron en el proyecto, que desde entonces se ha extendido por España y a nivel internacional. Dos Fòrums d’Infants celebrados en Mallorca incorporaron principios de la Carta de la Tierra, enseñando a los niños a respetarse a sí mismos, al mundo y a los demás a través de juegos, cuentos, diálogos, dibujos y canciones. Desde Madrid la Fundación Valores promueve activamente la Carta de la Tierra en colaboración con Leonardo Boff y Federico Mayor Zaragoza, ambos miembros de la Earth Charter Comission.</p>
<p>La Carta de la Tierra refleja un cambio de sensibilidad que parece estar amaneciendo, sigilosamente, bajo el estruendo de las guerras e injusticias contemporáneas. Hace algo más de tres cuartos de siglo, en la última página de su última obra, D.H. Lawrence anunciaba una creciente conciencia planetaria: “Mis pies saben perfectamente que soy parte de la tierra, y mi sangre es parte del mar… No hay ninguna parte de mí que exista por su cuenta, excepto, tal vez, mi mente, pero en realidad mi mente es solo un fulgor del sol sobre la superficie de las aguas”. Por los mismos años, durante un atardecer en el África tropical, el filósofo, teólogo, músico y médico alsaciano Albert Schweitzer avanzaba a través de una manada de hipopótamos cuando, de repente, la expresión “reverencia por la vida” <em>(Ehrfurcht vor dem Leben)</em> amaneció en su mente. Durante el resto de su vida este premio Nobel de la Paz consideró que la reverencia por la vida era lo que más necesitaba el mundo. Hoy parece todavía más necesaria. Tal vez se trate, como afirma la Carta de la Tierra, de aprender a vivir “con reverencia ante el misterio del ser, con gratitud por el regalo de la vida y con humildad con respecto al lugar que ocupa el ser humano en la naturaleza”.</p>
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		<title>El principio gana-gana</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Jun 2010 08:00:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Leonardo Boff</dc:creator>
				<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Tierra]]></category>
		<category><![CDATA[Ecología]]></category>
		<category><![CDATA[sostenibilidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Parece evidente que no podemos proseguir en ese rumbo, pues nos llevaría a un abismo. Hemos sido tan insensatos en las últimas generaciones que hemos construido el principio de autodestrucción, al que hay que sumar el calentamiento global irreversible. Esto no es una fantasía de Hollywood. Entre aterrados y perplejos, nos preguntamos: ¿cómo hemos llegado a esto? ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: 13.3333px;"> </span><span style="font-size: 13.3333px;"><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/photocaseni6bkpnh1_inside.png"><img class="alignleft size-full wp-image-7373" title="photocaseni6bkpnh1_inside" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/photocaseni6bkpnh1_inside.png" alt="" width="400" height="400" /></a>Si miramos el mundo como un todo, nos damos cuenta de que casi nada funciona como es debido. La Tierra está enferma. Y como, por ser humanos, también somos Tierra —hombre viene de humus—, nos sentimos asimismo en cierta manera enfermos.</span></p>
<p>Parece evidente que no podemos proseguir en ese rumbo, pues nos llevaría a un abismo. Hemos sido tan insensatos en las últimas generaciones que hemos construido el principio de autodestrucción, al que hay que sumar el calentamiento global irreversible. Esto no es una fantasía de Hollywood. Entre aterrados y perplejos, nos preguntamos: ¿cómo hemos llegado a esto? ¿Cómo vamos a escapar de esta situación global sin salida? ¿Qué colaboración puede aportar cada persona?</p>
<p><span style="font-size: 13.3333px;">En primer lugar, hay que entender cuál es el eje estructurador de la sociedad-mundo, principal responsable de este peligroso itinerario. Es el tipo de economía que hemos inventado, con la cultura que la acompaña, que es de acumulación privada, de consumismo no solidario al precio de saquear la naturaleza. Todo se ha hecho mercancía para el intercambio competitivo. Dentro de esta dinámica sólo el más fuerte gana. Los otros pierden, o se agregan como socios subalternos o desaparecen. El resultado de esta lógica de competición de todos contra todos y de la falta de cooperación es la transferencia fantástica de riqueza para unos pocos fuertes, los grandes consorcios, al precio del empobrecimiento general.</span></p>
<p>Hay que reconocer que durante siglos, este intercambio competitivo ha conseguido abrigar a todos, mal que bien, bajo su paraguas. Creó mil facilidades para la existencia humana. Pero hoy, las posibilidades de este tipo de economía están agotándose como lo ha puesto en evidencia la crisis económico-financiera de 2008. La gran mayoría de los países y de las personas se encuentran excluidas. Brasil mismo no pasa de ser un socio subalterno de los grandes, para el cual se reserva la función de ser un exportador de materias primas y no un productor de innovaciones tecnológicas que le darían los medios de moldear su propio futuro. Todavía no nos hemos descolonizado totalmente.</p>
<p>O cambiamos o la Tierra corre peligro. ¿Dónde buscar el principio articulador de otra forma de vivir juntos, de un sueño nuevo hacia delante? En momentos de crisis total y estructural debemos consultar la fuente originaria de todo: la naturaleza. Ella nos enseña lo que las ciencias de la Tierra y de la vida hace mucho nos están diciendo: la ley básica del universo no es la competición, que divide y excluye, sino la cooperación, que suma e incluye. Todas las energías, todos los elementos, todos los seres vivos, desde las bacterias a los seres más complejos son interdependientes. Una urdimbre de conexiones los envuelve por todas partes, haciéndolos seres cooperativos y solidarios, contenido mayor del proyecto socialista. Gracias a esta urdimbre hemos llegado hasta aquí y podemos tener futuro por delante.<br />
<img title="photocaseectpcsqe1_inside" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/photocaseectpcsqe1_inside.png" alt="" width="300" height="400" />Aceptado este dato, estamos en condición de formular una salida para nuestras sociedades. Hay que hacer de la cooperación, conscientemente, un proyecto personal y colectivo, cosa que no se vio en Copenhague en la COP-15 sobre el clima. En vez del intercambio competitivo donde sólo uno gana y los demás pierden, debemos fortalecer el intercambio complementario y cooperativo, el gran ideal del «bien vivir» (<em>sumak kawsay</em>) de los andinos, mediante el cual todos ganan porque todos participan. Hay que asumir lo que la mente brillante del Nóbel de matemáticas John Nesh formuló: el principio gana-gana, por el cual todos, dialogando y cediendo, salen beneficiados sin que haya perdedores.</p>
<p>Para convivir humanamente inventamos la economía, la política, la cultura, la ética y la religión. Pero hemos desnaturalizado estas realidades «sagradas» envenenándolas con la competición y el individualismo, desgarrando así el tejido social.</p>
<p>La nueva centralidad social y la nueva racionalidad necesaria y salvadora están fundadas en la cooperación, en el <em>pathos</em>, en el sentimiento profundo de pertenencia, de familiaridad, de hospitalidad y de hermandad con todos los seres. Si no realizamos esta conversión, preparémonos para lo peor.</p>
<p>Fuente: <a href="http://www.alainet.org/">www.alainet.org</a></p>
<div><span style="font-size: 13.3333px; color: #0000ee; -webkit-text-decorations-in-effect: underline;"><br />
</span></div>
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		<title>Gunter Pauli. Sistemas económicos inspirados en ecosistemas naturales.</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Jun 2010 08:00:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ecología]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Tierra]]></category>
		<category><![CDATA[empresa]]></category>
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		<description><![CDATA[Supongamos que somos unos empresarios y nuestro negocio consiste en producir cerveza. En nuestra fábrica, como en el resto del sector, solo se emplea el almidón de la cebada y desechamos la proteína y la fibra, es decir, ¡el 92 % de la biomasa del cereal se va a la basura! Algo falla.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/gunter-pauli_inside.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-7353" title="gunter-pauli_inside" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/gunter-pauli_inside.png" alt="" width="650" height="450" /></a></p>
<p><span style="font-size: 13.3333px;">Supongamos que somos unos empresarios y nuestro negocio consiste en producir cerveza. En nuestra fábrica, como en el resto del sector, solo se emplea el almidón de la cebada y desechamos la proteína y la fibra, es decir, ¡el 92 % de la biomasa del cereal se va a la basura! Algo falla.</span></p>
<p>Si aplicamos la manera de funcionar de los ecosistemas a nuestro negocio, lo primero que haremos será preguntarnos ¿Quién está interesado en comerse estos desechos? Y pronto averiguaremos que las setas digieren la fibra y producen más proteína que, por cierto, es ideal para los cerdos, que a su vez generan excrementos que producen biogás. Y el pH del excremento del animal genera lodo que es ideal para alimentar a las algas. Con los desperdicios de nuestra industria cervecera hemos producido setas, cerdos, biogás y algas. Nuestro negocio ha dejado de ser lineal y además de ser más rentable ya no produce desperdicios. Estamos en el camino de la sostenibilidad y somos más competitivos.</p>
<p>Esta es la filosofía empresarial de Gunter Pauli, escritor y economista que se define a sí mismo como un emprendedor sistémico. Una de sus influencias más importantes ha sido  Fritjof Capra (“La trama de la vida”, “El tao de la física”). De él aprendió que cuando aceptamos que queremos vivir dentro de la trama de la vida, tenemos que ajustar nuestras acciones. Mientras mucha gente lo puede considerar un límite, él rápidamente descubrió que era la gran oportunidad. La retroalimentación que en la naturaleza y en la trama de la vida es lo más normal no existe en el mundo de los negocios y Pauli se dedicó a traducir esta lógica del ecosistema al mundo empresarial.</p>
<p><strong>1o años, 100 innovaciones, 100 millones de empleos</strong></p>
<p>El último fruto del trabajo de Pauli acaba de ver la luz, se trata del libro “The Blue Economy” en el que recoge 100 casos prácticos de la sabiduría de los ecosistemas aplicada al mundo de la empresa. Todos estos ejemplos de éxito en innovación y sostenibilidad han sido identificados e inventariados durante los últimos años por Zero Emissions Research &amp; Initiatives (ZERI), la fundación que preside Pauli desde 1994. Y Pauli afirma que representan una filosofía que puede ser el cambio de modelo económico que todos estamos buscando. Sus previsiones son ambiciosas: pueden generar 100 millones de empleos sostenibles en 10 años.</p>
<p>Un proyecto impulsado por ZERI que ya está en marcha consiste en la conversión de los gases contaminantes de una hidroeléctrica de carbón en nutrientes para el alga espirulina cuya producción se destina a combatir la malnutrición y para fomentar la producción de biocombustibles. La primera planta ya está operativa en Brasil. Reúne todos los ingredientes que la convierten en un negocio verdaderamente sostenible: genera empleo, absorbe emisiones contaminantes, apoya las energías renovables y aporta capital social. “Cuando operas dentro de un sistema tienes la posibilidad de ser generoso y ofrecer componentes de alto valor añadido gratis”, explica Pauli. En este caso, una parte de la espirulina producida, en lugar de usarse para fabricar biocombustibles, se entrega a los habitantes de la zona como suplemento alimenticio para acabar con la malnutrición bajo el paraguas de los planes del Gobierno Brasileño para acabar con el hambre en el país.</p>
<p>A comienzos de los años 90, este belga de 54 años miembro del club de Roma, consultor permanente de gobierno de Japón y de la O.N.U y profesor de diseño sistémico de la facultad de Torino fundó la conocida fábrica de jabones ecológicos Ecover. Su empresa fue tomada como ejemplo ya que tanto sus productos como la propia fábrica eran biodegradables. Pero en su experiencia en Ecover descubrió que biodegradable no es lo mismo que sostenible. Mientras el consumo de jabón biodegradable amentaba y ganaba más y más dinero se dio cuenta de que la creciente demanda de aceite de palma como materia prima provocaba la destrucción de millones de hectáreas de selva tropical de Indonesia, el hábitat de los orangutanes. Llegó a la conclusión de que nunca llegaremos a ser una sociedad sostenible haciendo lo menos malo. En el terreno de la ética tenemos que pasar “del mal menor al mejor bien posible”. Siguiendo esta reflexión decidió vender sus acciones e ir un paso más allá: multiplicar el empleo sin dañar la naturaleza.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/Zebra-Line.png"><img class="alignleft size-full wp-image-7356" title="Zebra-Line" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/Zebra-Line.png" alt="" width="400" height="300" /></a>Para llegar a esta conclusión fue decisivo otro encuentro importante en su vida, en este caso con Elie Wiesel, el Premio Nobel de la Paz que sobrevivió al holocausto nazi. Él le mostró que ni lo empresarial ni lo sistémico valen la pena si no hay ética. Es decir, alcanzar el equilibrio entre poder, dinero y ética. Si tú eres un emprendedor exitoso, vas a adquirir poder y dinero, pero ¿dónde está la ética? Para Pauli “la ética empresarial consiste en generar un capital social. El emprendedor no puede tener como objetivo únicamente la acumulación de dinero que luego mete en cuentas bancarias para que generen más dinero de lo que ha generado como emprendedor con sus innovaciones.”</p>
<p>La naturaleza también ha sido una escuela de ética para Pauli. Para ilustrar esta afirmación nos habla de una planta muy especial que crece en el desierto de Namibia, la Welwitschia Mirabilis, que es capaz de captar el rocío cada mañana antes de que se evapore y que generosamente se deja comer por los ratones porque es la única fuente de agua y de minerales. Se deja devorar para dar vida a otros, pero gracias a este proceso se convierte en la planta más vieja de la tierra, pudiendo alcanzar los 2.000 años. “La moralidad y la ética que tiene esta planta es tan espectacular que nosotros como seres humanos deberíamos inspirarnos en ella”, afirma Pauli.</p>
<p><strong>Innovación: hacer nuevas conexiones con lo que ya tenemos </strong></p>
<p>¿Por qué las zebras tienen rayas negras y blancas? No parece que sea por motivos de camuflaje. Se trata más bien de un regulador térmico. Gracias a la peculiar pigmentación de su superficie la zebra consigue reducir hasta 9ºC la temperatura del cuerpo simplemente por las microcorrientes de aire que se generan por la diferencia de temperatura entre las rayas negras y blancas. Todos sabemos que el color blanco repele el calor y que el negro lo absorbe, pero lo que sabe la zebra es que combinando ambas propiedades se genera una diferencia de presión que produce una refrigeración envidiable. Y existe una empresa en Japón que ha tomado a las zebras como maestras. De momento han conseguido que en verano la temperatura de la casa se reduzca hasta 5ºC. No han alcanzado la maestría de la zebra, pero hay que reconocer que el animal lleva miles de años utilizando la técnica&#8230; aunque la simple combinación de blanco y negro en la fachada de un edifico puede reducir un 20% el consumo de energía.</p>
<p>Si hablamos de refrigeración hay que acudir a las termitas, maestras en arquitectura bioclimática desde hace millones de años. En el interior de sus termiteros, que son una combinación de bioconstrucción y granja de hongos, la temperatura y la humedad están perfectamente reguladas, lo que les permite un más que eficiente cultivo de micelios. En los años cincuenta el arquitecto sueco Bengt Warne estudió los nidos de las termitas desde el punto de vista arquitectónico y quedó deslumbrado. Observó que estos insectos desarrollaban unas chimeneas que calentaban el aire con exactitud matemática y que la humedad siempre se mantenía al 60%. La primera lección que aprendió fue que es muy poco eficiente (y sano) calentar o enfriar el aire ya que hay más posibilidades de contaminación o enfermedad, y que lo óptimo era renovar el aire de una estancia con oportunas corrientes reguladas por el aumento y disminución de la humedad. Tuvo que llegar Anders Nyquist, otro arquitecto para codificar matemáticamente las observaciones de Warme. El modelo resultante dejó a los sistemas automáticos de control de temperatura obsoletos. En los años 80 se construyó el primer edificio utilizando las enseñanzas de las termitas, el Eastgate Shopping and Office Centre se encuentra en Harare, la capital de Zimbabwe. Tiene 10 plantas y es capaz de mantener el edificio fresco en verano y cálido en invierno sin gasto energético alguno, únicamente con corrientes de aire naturales. Pura física.</p>
<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/Welwitschia_mirabilis.png"><img class="alignleft size-full wp-image-7355" title="Welwitschia_mirabilis" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/Welwitschia_mirabilis.png" alt="" width="400" height="300" /></a>Otros ejemplos recogidos en el libro de Pauli son la posibilidad de disponer de teléfonos móviles sin baterías gracias a la diferencia de temperatura entre el cuerpo y el teléfono, y la conversión de las ondas de sonido de la voz a corriente eléctrica. O que gracias al uso del vórtice es posible ahorrar energía y eliminar productos químicos en el tratamiento de aguas. Un dispositivo con forma de huevo que permite liberar la sal y el aire del agua, sin la utilización de productos químicos, ni membranas, únicamente haciendo uso de la física.</p>
<p>“Lo más importante para mi –dice Pauli- es convertir la escasez en abundancia. El único ser en la tierra que no es capaz de vivir en abundancia es el ser humano, y esta es la verdadera estupidez de nuestro conocimiento”. Para lograrlo, Pauli hecha mano de la biomímesis, o lo que es lo mismo, se pregunta cómo ha resuelto la naturaleza un desafío e imita sus soluciones. Una ciencia a caballo entre la ingeniería y la biología. Cualquier cosa que queramos implementar, seguro que la naturaleza ya lo ha resuelto. Un pequeño cálculo puede servirnos como orientación. Se calcula que a lo largo de la historia de la vida han existido 100 millones de especies que han resuelto problemas durante 2,5 millones de años, el número de soluciones obtenidas es casi infinito. ¿Acaso vamos a enseñar a una luciérnaga como fabricar luz sin perdida de energía, a una araña a producir un tejido resistente y dúctil o a un tiburón como vencer la resistencia al agua?</p>
<p><strong>De la escasez a la abundancia</strong></p>
<p>El libro de cabecera de Pauli para desarrollar su modus operandi ha sido “Los cinco reinos de la naturaleza” de la bióloga Lyn Margulis. En él, Margulis explica cómo la naturaleza realiza la autopoiesis (crear algo de la nada) y lo hace produciendo nutrientes con un sistema que integra los 5 reinos naturales: bacterias, algas, hongos, plantas y animales. Cualquier proceso vivo genera deshechos y lo entrega a otro reino que lo utiliza como alimento. El árbol entrega sus hojas a las bacterias y hongos. El deshecho del animal es alimento para las bacterias. El deshecho de la bacteria es alimento para el alga. Este principio aplicado al mundo empresarial nos indica que el punto de partida de un negocio sistémico es un deshecho y el objetivo es generar valor añadido integrando múltiples niveles.</p>
<p>Hay un proyecto de ZERI en Zimbabwe al que Pauli le tiene especial cariño y en el que la innovación tiene como objetivo crear un sistema sostenible e incluir a los más vulnerables de la comunidad. Desde hace 14 años la fundación trabaja para dar el poder de la autosuficiencia a huérfanas de África. Intentan que una mujer pobre que no tiene ni dinero ni poder, ni siquiera un padre que pueda aportar una dote para que se case, sea quien marque la diferencia y pueda ser el cambio en la sociedad a la vez que disponen de un trampolín para salir de la pobreza. Estas chicas, lideradas por Chido Govero, son las encargadas de dirigir un proyecto en el que se produce café y con la biomasa restante (¡el 99,8 %!) se producen setas shitake que se importan al primer mundo con un alto valor añadido. Al igual que sucedía en la cervecera del principio han generado también proteína para alimentar animales y disponen de una cascada de nutrientes que les han permitido diversificar su negocio. El proyecto es sostenible desde los ángulos económico, ecológico y social. Según explica Pauli, “el punto de partida de una innovación sistémica es algo que no tiene valor. Y lo que tiene una función debe tener varias porque la naturaleza siempre es multifuncional”.</p>
<p style="text-align: center;"><em>Más información:<br />
</em><span style="font-size: 13.3333px;"><em>Zero Emissions Research and Initiatives<br />
</em></span><span style="font-size: 13.3333px;"><a href="http://www.zeri.org">www.zeri.org</a></span></p>
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		<title>Slow food recupera más de cien variedades de frutales de las islas</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Jun 2010 08:00:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista Namaste</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ecología]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Tierra]]></category>
		<category><![CDATA[agricultura ecológica]]></category>

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		<description><![CDATA[La asociación Slow Food ha lanzado por segundo año consecutivo la campaña ‘Fruiters d’un temps’. Un proyecto ideado para salvaguardar la abundante diversidad de árboles frutales de las Islas, muchos de ellos en peligro de desaparición.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/FRUITERS_inside1.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-7304" title="FRUITERS_inside" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/FRUITERS_inside1.png" alt="" width="650" height="300" /></a>La asociación Slow Food ha lanzado por segundo año consecutivo la campaña ‘Fruiters d’un temps’. Un proyecto ideado para salvaguardar la abundante diversidad de árboles frutales de las Islas, muchos de ellos en peligro de desaparición.</p>
<p>El objetivo de la campaña es recuperar y distribuir frutales autóctonos tradicionales, un patrimonio, genético, cultural y gustativo que se encuentra amenazado y en vías de desaparición. En los últimos 100 años muchos árboles han sido sustituidos por otras variedades más productivas empobreciendo la biodiversidad y la calidad de los frutales.</p>
<p>El catálogo ofrece 13 especies: higueras, melocotoneros, manzanos, perales, albaricoqueros, ciruelos, nísperos, caquis&#8230; ¡y de ellos hasta 117 variedades!. Un ramillete de árboles cuyos frutos harán viajar en el tiempo a más de uno.</p>
<p>Destaca la lista de higueras de las que se han reunido hasta 31, todas ellas autóctonas de las Islas. La explicación a esta abundancia de higueras tiene mucho que ver con la participación en el proyecto de Monserrat Pons, el farmacéutico de Llucmajor que es propietario del mayor campo experimental de higueras de España. Un referente mundial donde se recuperan decenas de variedades de este exquisito y simbólico fruto mediterráneo. Muchos de estos árboles están ahora disponibles a través de esta campaña de Slow Food.</p>
<p>Para este proyecto se han aliado cuatro personas. Además de Monserrat Pons, María Solivellas, la vicepresidente de Slow Food en Balears, Llorenç Payeras, miembro de Slow Food y profundo conocedor de las razas y variedades locales y Miquel Ángel Llabrés viverista especialista en frutales.</p>
<p>Para esta segunda edición de ‘Fruiters d´un temps’ el plazo de peticiones ya está abierto. Una buena ocasión para contribuir a salvar la biodiversidad de las Islas.<a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/tree.png"><img class="alignright size-full wp-image-7303" title="tree" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/06/tree.png" alt="" width="415" height="360" /></a></p>
<p><em>Más información: www.slowfoodib.org &#8211; 617 521 794 </em></p>
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		<title>11 pasos para obtener una conducta equilibrada</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Apr 2010 11:52:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Satish Kumar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Alma]]></category>
		<category><![CDATA[Crecimiento Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Ecología]]></category>
		<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Tierra]]></category>
		<category><![CDATA[conciencia]]></category>

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		<description><![CDATA[Resulta fácil sentirse impotente al vivir a la sombra de los intereses políticos, consumistas y empresariales que ejercen semejante poder rajásico* sobre nuestras vidas y sobre el entorno. Cuando nos preocupamos por la situación en que se encuentra el mundo natural, instintivamente surgen en nosotros determinadas preguntas: «¿Qué puedo hacer? ¿Cómo puedo introducir cambios? ¿Cómo conseguir que se escuche mi voz? ¿Cómo puedo llevar una vida sátvica*?».]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/04/satish.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-5906" title="satish" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/04/satish-200x300.jpg" alt="" width="200" height="300" /></a>Resulta fácil sentirse impotente al vivir a la sombra de los intereses políticos, consumistas y empresariales que ejercen semejante poder rajásico* sobre nuestras vidas y sobre el entorno. Cuando nos preocupamos por la situación en que se encuentra el mundo natural, instintivamente surgen en nosotros determinadas preguntas: «¿Qué puedo hacer? ¿Cómo puedo introducir cambios? ¿Cómo conseguir que se escuche mi voz? ¿Cómo puedo llevar una vida sátvica*?».</p>
<p>La respuesta de Mahatma Gandhi fue muy sencilla y directa: «Sé el cambio que quieres ver en el mundo». Si no existe un cambio personal, la transformación política y empresarial seguirá siendo superficial e inadecuada. Está claro que sin que medie la acción individual esos cambios mayores nunca tendrán lugar. El cambio político sólo llegará cuando haya un gran número de personas que empiecen a practicar lo que creen. Cuando haya un mar de fondo de opinión lo bastante grande, cuando en el fundamento de todas las cosas haya muchas personas que actúen, los gobiernos se verán obligados a promulgar nuevas leyes y a forzar transformaciones de arriba abajo.</p>
<p>Todos podemos dar esos pocos pasos sencillos para combatir los valores rajásicos* del consumismo, abordar el problema del calentamiento global y empezar a vivir una vida llena de alegría.</p>
<p><em> </em></p>
<h3>1. Cambiar nuestra actitud</h3>
<p>Nuestra cultura industrial se centra en el ser humano y es utilitaria. Valoramos la naturaleza por la utilidad que tiene para nosotros. Si queremos tener un futuro sostenible, hemos de cambiar este punto de vista. Hemos de admitir que toda vida tiene un valor intrínseco. Sin cambiar nuestra actitud personal hacia el mundo natural no podremos obtener un estilo de vida sátvico*. En lugar del cálculo utilitario, necesitamos un paradigma del mundo reverente, respetuoso. Entonces destruiremos, envenenaremos y mataremos menos, y protegeremos, respetaremos y celebraremos más.</p>
<h3>2. Vivir con sencillez</h3>
<p>El alto estándar de vida — medido por el dinero y la adquisición económica – se ha convertido en el todo y en el fin de la sociedad moderna. Para llevar una vida respetuosa con el medio hemos de buscar la calidad de vida. Dicho de una forma más directa: hemos de empezar a vivir con mayor sencillez, de modo que otros puedan, sencillamente, vivir. Cualquier necio puede complicarse la vida; hace falta inteligencia para simplificarla.</p>
<h3>3. Consumir menos</h3>
<p>Hace cincuenta años la población mundial era de tres mil millones de personas. Ahora se ha duplicado, y los seres humanos, según su índice de consumo actual, exceden la capacidad de la tierra, algo por lo que tendremos que asumir una responsabilidad personal. Alguien que viva en occidente consume cincuenta veces más que una persona del Tercer Mundo; esto, en la práctica, significa que la población occidental se multiplica por cincuenta. Por tanto, debes vivir con más sobriedad, tomando de la naturaleza sólo lo que haga falta, de modo que dejes una huella menos profunda en el mundo. «En el mundo hay suficiente para las necesidades de todos, pero no para la codicia de todos», dijo Mahatma Gandhi.</p>
<h3>4. No malgastar</h3>
<p>El hecho de malgastar es un pecado contra la naturaleza, una maldición de la vida moderna y una cualidad tamásica* de primer orden.<a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/04/peix.jpg"><img class="derecha size-medium wp-image-5909" title="peix" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/04/peix-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></a> Cada día se arrojan al mundo natural millones de toneladas de desperdicios, algo que el mundo no puede asimilar. La montaña de encimeras, lavadoras, neveras, ordenadores y televisores crece seis millones de toneladas al año, un índice que se espera que se duplique en 2010; la mayor parte acaba enterrado, desperdiciando recursos y creando riesgos para la salud y para el medio ambiente. Millones de botellas y de bolsas de plástico atascan y asfixian el sistema, contaminando ríos y océanos. Por tanto, usar objetos de segunda mano, reparar y reciclar deben considerarse grandes virtudes sátvicas*. Un paso muy sencillo consiste en reutilizar las bolsas de plástico, o coger una bolsa de tela cuando vamos de compras. Otro es redescubrir la vieja máxima «arréglatelas y arregla», resistiéndose a la tentación de reemplazar los utensilios (encimeras y aparatos viejos) y los muebles cuando los viejos aún puedan ser de utilidad. Al hacerlo, asestaremos un golpe al consumismo.</p>
<h3>5. No usar productos perjudiciales</h3>
<p>Cuando limpiemos la casa y lavemos la ropa, usemos productos orgánicos, que no contaminen el medio ambiente. Al edificar, elaborar prendas de vestir y muebles, demos preferencia a los materiales naturales y locales.</p>
<h3>6. Caminar</h3>
<p>Nuestras vidas han llegado a depender de los coches, incluso para cubrir distancias cortas. Esta falta de ejercicio favorece la obesidad y la mala salud. Vivimos en casas, nos desplazamos en coches y trabajamos en oficinas; apenas entramos en contacto con el mundo natural. Pero si no conocemos, no vemos y no experimentamos la naturaleza, ¿cómo podremos amarla? Y si no amamos la naturaleza, ¿cómo podremos protegerla? Por tanto, pasear en la naturaleza, dedicar unas vacaciones al senderismo o ir andando al trabajo pueden ser una vía de acceso real a la vida sátvica*.</p>
<h3>7. Hacer el pan</h3>
<p>Gandhi defendía la elaboración en casa de las prendas de vestir, hilando y tejiendo, como una forma de desafiar al consumismo, entroncarnos en la tradición y proclamar las virtudes de la simplicidad. Para nosotros, hacer nuestro propio pan puede cumplir el mismo propósito.</p>
<h3>8. Meditar</h3>
<p>Nuestras vidas son demasiado ajetreadas y estresantes. La presión del trabajo, la búsqueda del éxito, el intento de mejorar, de asimilar el exceso de información. . . todo esto aumenta nuestro nivel de estrés. Para recuperar el equilibrio, hemos de tomarnos algún tiempo durante el día para renovarnos, para desarrollar nuestra alma, para reflexionar, para dedicarlo a la creatividad y para mantener una relación correcta con el mundo natural, de modo que podamos desarrollarnos y crecer. Cada día, durante al menos media hora, necesitamos estar solos, en calma y en silencio, para que el resto del día se fundamente en la tranquilidad sátvica*.</p>
<h3>9. Trabajar menos</h3>
<p>A pesar de la producción en masa, la industrialización, la automatización y la mecanización, padecemos un exceso de trabajo y a menudo estamos agotados. Con demasiada frecuencia, cuando la gente vuelve a casa del trabajo no tiene fuerzas más que para sentarse delante del televisor. A pesar de nuestra salud y de nuestro crecimiento económico sin precedentes, nuestro trabajo nos esclaviza. Para gozar de un futuro sostenible hemos de trabajar menos, hacer menos, gastar menos y ser más. Reduzcamos el ritmo y vayamos más lejos. Del mero hecho de existir nacerán relaciones personales, celebraciones y alegría. La vida sostenible es una vida gozosa. El sistema actual de deudas, pago de hipotecas y otras obligaciones nos lleva a trabajar más, pero si fuéramos conscientes, podríamos rediseñar nuestras vidas para crear un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida. ¡Querer es poder!</p>
<h3>10. Estar informados</h3>
<p>Nadie puede trazar un plano para llevar una vida sátvica*; cada uno de nosotros debe desarrollar sus propias ideas. Pero hemos de edificar sobre todos los nuevos pensamientos en este campo. Hay libros, revistas y cursos que pueden ayudarnos. Hemos de encontrar un momento para estudiar.</p>
<h3>11. Organizarse</h3>
<p>Los intereses creados siempre encontrarán un modo de engañar a las personas y de buscar unos beneficios y un poder que perjudiquen al mundo. Por tanto, hemos de estar despiertos y alertas, y denunciar los actos explotadores de los poderosos: ¡digamos la verdad a quien ostenta el poder! Pero esas protestas no pueden ser individuales; hemos de solidarizarnos con las organizaciones que luchan por un futuro sostenible. Elige una organización que encaje con tu forma de ser, y colabora con tu comunidad local. Forma un grupo local e interésate en la política local, organiza, expresa y comparte tus inquietudes con otros.</p>
<p>*Sattva es inteligencia y mantiene el equilibrio. Rajas es energía y produce desequilibrio. Tamas es sustancia y crea inercia</p>
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		<title>Entrevista a Mercè Conangla. Ecología emocional</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Mar 2010 12:13:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
				<category><![CDATA[Alma]]></category>
		<category><![CDATA[Crecimiento Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Ecología]]></category>
		<category><![CDATA[emociones]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>

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		<description><![CDATA[La ecología emocional es un paso más allá de la inteligencia emocional. Mercè Conangla y su compañero Jaume Soler desarrollaron este concepto cuando se dieron cuenta de que padecemos mucha más contaminación emocional que atmosférica.

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			<content:encoded><![CDATA[<p>La <a title="web ecologia emocional" href="http://www.ecologiaemocional.com/" target="_self">ecología emocional</a> es un paso más allá de la inteligencia emocional. Mercè Conangla y su compañero Jaume Soler <a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/03/merce_web.jpg"><img class="derecha size-medium wp-image-5563" title="merce_web" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/03/merce_web-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></a>desarrollaron este concepto cuando se dieron cuenta de que padecemos mucha más contaminación emocional que atmosférica.</p>
<p>Si no hemos aprendido a reciclar nuestras emociones pueden suceder dos cosas: o contaminamos nuestro interior con residuos emocionales tóxicos o ensuciamos nuestras relaciones con fugas cargadas de dioxinas.</p>
<p>A través de la ecología emocional han tendido un original puente entre el lenguaje de las emociones y el de la ecología. El resultado: el arte de gestionar la emociones de manera que su energía nos oriente al crecimiento personal y a la mejora de las relaciones.</p>
<p><strong>Quien trata de conocerse a sí mismo pronto se da cuenta de que somos analfabetos emocionales ¿cómo podemos acercarnos a una forma natural de entender nuestras emociones?</strong></p>
<p>Hay una serie de principios que tendríamos que mostrar a los niños desde pequeños. Por ejemplo, que nos construimos relacionándonos con los demás, que formamos parte de un gran todo. En el que lo que hacemos y lo que dejamos por hacer tiene consecuencias. Tendríamos que decirles a los niños que las emociones no se eligen sino que se sienten. Pero que si que elegimos las conductas a partir de determinada emoción. Es decir, yo no elijo tener ira. Ya que puede existir un recuerdo grabado en mi mente que me genera ira. Yo no tengo control sobre ello, ni tampoco tengo responsabilidad, por lo tanto no tengo que ir disculpándome por sentir esa emoción. Sin embargo, deberíamos diferenciar la conducta a partir de lo que hago yo cuando siento esa ira. Legítimamente puedo enfadarme, pero al elegir la conducta puedo optar por la creatividad o la destructividad. Puedo coger un cuchillo y clavárselo a alguien movido por esa ira. O puedo elegir canalizar la energía de la ira para reparar una injusticia, para hacer ejercicio físico y mejorar mi cuerpo o para quitar hierbajos del huerto de mi casa y así las plantas respiran mejor. Tengo opción.</p>
<p>Hay que explicar a los niños que si bien todas las emociones son legítimas, las conductas tiene que atenerse a unos valores éticos. El hecho de que podamos elegir nuestra conducta nos hace responsables.</p>
<p><strong>Hay emociones que nos conducen a una conducta destructiva. Cuando se inicia esa emoción y ya sabemos a dónde nos va a llevar. ¿Hay forma de parar esa emoción antes de que se disparé la respuesta negativa?</strong></p>
<p>Tu planteas una de las habilidades que trabaja la inteligencia emocional y que se refiere al autocontrol emocional. Aquí puede radicar el primer equívoco ya que podemos confundir autocontrolar con reprimir. Podemos imaginar una línea, en un extremo está la represión. Es decir, yo siento pero me lo guardo todo dentro y no admito la legitimidad de sentir eso porque queda mal o porque me han dicho que no me puedo enfadar o porque no es admisible sentir celos. Pero como no puedo evitar sentirlos, los reprimo y me los guardo dentro. Sabemos que funcionando así, sin canalizar la emoción ni darle una salida y desprendernos de ella se vuelve tóxica en nuestro interior. La ira reprimida puede convertirse en rabia y la rabia transformarse en rencor, y el rencor en resentimiento y el resentimiento en odio. Es una cascada emocional tóxica. Sin duda, es una mala opción.</p>
<p>En el otro extremo de la línea está la explosión emocional. En este caso podemos hablar de incontinencia emocional. Siento algo y lo suelto sin importarme a quién le suelto este tóxico. He tenido un mal día en el trabajo, me he enfadado con varias personas y estoy tenso. Cuando llego a casa mi hijo pequeño me dice algo, le grito y le suelto toda la carga tóxica. No es legítimo descargar tu basura emocional de esta forma y contaminar tu entorno. Cada persona es responsable de sus emociones y tiene que encontrar la mejor vía para darles la salida.<a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/03/family_web.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-5564" title="enjoying the life together" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/03/family_web-300x199.jpg" alt="" width="300" height="199" /></a></p>
<p><strong>¿Y dónde está el punto de equilibrio entre los extremos de la represión y la incontinencia emocional?</strong></p>
<p>Para encontrarlo el primer paso consiste en aprender a dar nombre a lo que yo siento. Aquí empieza el primer lío: te preguntas cómo te sientes y la respuesta es “fatal”. Pero “fatal” no es una emoción; no se puede gestionar un “fatal”, tengo que darle el nombre apropiado. Debemos dar nombre a lo que contiene ese “fatal”. Por ejemplo, ese “fatal” podría indicar que estoy muy enfadado o que estoy triste o frustrado. A partir de ahí podemos transformar y gestionar las emociones. El siguiente paso es aprender que cada emoción nos da un mensaje. El miedo nos dice algo, la ira nos dice otra cosa. Por ejemplo, la ira nos dice que tenemos un obstáculo que nos impide ir hacia donde nos dirigimos. Alguien o algo no ha puesto un obstáculo en nuestro camino y la ira es un mecanismo natural para tratar de sobrepasar este obstáculo o quitarlo de en medio. Tiene una utilidad inicial. Podemos elegir entre agredir a quien nos ha puesto el obstáculo o emplear la creatividad.</p>
<p><strong>Para poner un ejemplo práctico, ¿qué puede hacer una persona que está raptada por un sentimiento de celos?</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Si alguien está raptado quiere decir que la parte emocional del cerebro ha tomado el control de la conducta. Es imposible en ese momento utilizar argumentos racionales. Cuando estamos ante una persona así a veces es conveniente el silencio porque no es capaz de gestionar nada y podemos empeorar las cosas. En el territorio emocional, hay que trabajar con prevención. Es decir, no podemos esperar a estar en medio de un caos para empezar a trabajar estas habilidades. Lo mejor es aprender fórmulas que nos van a permitir ante una situación de crisis o de emergencia tener una estrategia que no sea destructiva.</p>
<p><strong>Otra tendencia podría ser desconectarse de las emociones e irse a un plano intelectual. ¿Cómo se puede volver a sentir las emociones después de haber estado un tiempo largo desconectado de ellas?</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Es un proceso lento. Depende de la duración del periodo y del motivo de la desconexión, pero hay un fenómeno que podríamos llamar la desertificación emocional en la que la persona, para protegerse de una situación muy dura en la que ha sufrido mucho, ha bloqueado toda vida posible para no permitir que le dañen más. No entra el dolor, pero tampoco entra el amor. Y esta persona se encuentra muy sola. Tampoco es una buena estrategia. Para recuperarse hay que volver a sembrar en un desierto. Hay que poner una buena tierra, y hacer un trabajo de crecimiento personal que te vuelva a reconectar contigo mismo, para que te puedas preguntar: ¿quién soy?, ¿con qué recursos cuento, ¿cuáles son mis cualidades? Lo más importante es trabajar con los recursos que cuentas.</p>
<p><strong>¿Y cómo puede saber una persona con qué recursos cuenta? </strong></p>
<p>Un buen ejercicio es hacer una lista de qué cosas valoras de tu persona. ¿Cuáles son tus mejores cualidades? El primer paso es conectarse con uno mismo y a partir de allí podemos volver a establecer relaciones.</p>
<p><strong>Esto que estás diciendo tiene mucho que ver con el concepto de la resiliencia, que es la capacidad de un sistema de recibir un shock y además de recuperarse incorporar habilidades nuevas.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Sí, utilizamos mucho el concepto de resiliencia que <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Boris_Cyrulnik">Boris Cyrulnik</a> definió. Uno de los factores que permiten a una persona ser resiliente es que cuente en su alrededor con modelos humanos diferentes a los que le causaron el trauma. Por ejemplo, si un niño ha sido abandonado, son muy importantes algunas personas como una vecina que le da la merienda o un profesor que le valora de una manera especial. En ecología emocional son lo que llamamos vitaminas emocionales. Son aspectos muy sencillos y muy fáciles de poder suministrar. Nosotros valoramos mucho el concepto de resiliencia. Es muy poderoso. Proponemos un modelo de educación que reúna las siguientes características: creatividad, amorosa, pacífica y autónoma. Si introducimos estos conceptos en la educación, haremos que nuestros niños sean resilientes. Y los adultos que estamos educando tenemos que darle a los niños estos nutrientes. De lo contraria, no estarán emocionalmente educados.</p>
<p><strong>¿Cómo se conectan las emociones con el cuerpo?</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Todos los planos están interconectados. Por ejemplo, a partir de una creencia desajustada, tienes una repercusión emocional. Algunas creencias nos provocan miedo y el miedo nos bloquea. A partir de una creencia se mueve una emoción y a partir de la emoción generamos una conducta. Por otra parte, muchas enfermedades psico-somáticas: úlceras de estómago, algunos problemas cardiacos, migrañas, pueden tener como causa una gestión poco adaptativa. Como seres holísticos que somos, si hay algún desajuste en el sistema, tanto emocional como en las creencias, el sistema se resentirá.</p>
<p><strong>Muchas veces </strong><strong><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/03/istock_000002680448xsmall.jpg"><img class="derecha size-medium wp-image-5565" title="istock_000002680448xsmall" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/03/istock_000002680448xsmall-300x199.jpg" alt="" width="300" height="199" /></a></strong><strong>buenos proyectos sociales no se pueden llevar a cabo por las dificultades emocionales de los individuos que los forman y que impide la colaboración. ¿Cómo se puede trabajar el mundo emocional dentro de los proyectos colaborativos?</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Cuando yo formo parte de un grupo, llevo conmigo mi propia mochila de experiencias, vivencias, miedos, creencias. Todo ello está más o menos ajustado o desajustado y a partir de ahí entro en relación. La cosa solo funcionará si cada una de las personas con las que vamos a trabajar en equipo nos autogestionamos a nivel de emociones y de creencias. Si cada uno está en un proceso constante de automejora, cada vez que nos encontremos nos sentiremos menos necesitados, ni seremos vampiros emocionales. Compartiremos unos valores que nos permitirán colaborar. Es a partir del crecimiento individual que es posible el crecimiento del grupo. Cuando esto no es así, reproducimos en el grupo nuestros procesos personales. Por ejemplo, si una persona no es capaz de perdonarse a sí misma, no será capaz de perdonar. La persona que es auto-exigente en exceso será excesivamente exigente con los demás. La persona que acumula ofensas acaba ofendiendo. Lo interior se refleja en el exterior, y a la vez lo exterior afecta al interior. La opción que yo propongo es mejorando uno mismo el mundo mejora. Porque lo que somos nosotros, eso es el mundo. Es nuestra libertad y nuestra responsabilidad estar bien para que el mundo esté bien.</p>
<p><strong>¿Cuál fue el clic para conectar el mundo ecológico con el mundo emocional?</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Llegamos a la conclusión de que actualmente padecemos más contaminación emocional que atmosférica. Y después de mucha reflexión nos dimos cuenta de que el lenguaje que se utilizaba en el mundo de la ecología: reciclaje, respeto, gestión de residuos, etc., era muy similar a lo que nosotros veíamos que había que hacer con las emociones. Empezamos a revisar los conceptos de la ecología y analizábamos si eran traspasables al mundo emocional. Descubrimos que era una metáfora muy didáctica, creativa y fácil de entender y explicar<strong>.</strong></p>
<p><strong>¿Por qué crees que cada vez más gente quiere conocer su interior y dominar mejor las emociones?</strong></p>
<p>Por necesidad, por intuición, por inteligencia, porqué el hecho de no hacerlo y continuar dejándonos llevar por impulsos primarios o reprimiendo nuestro sentir sólo nos lleva a la autodestrucción y a la destrucción colectiva. Tenemos sobradas pruebas de ello: aumento de la agresividad (insultos, agresiones físicas, psíquicas y morales), estrés, aumento de patología ansioso-depresiva…</p>
<p>Porqué llega el momento de efectuar <strong>cambios preventivos </strong>en lugar de esperar ha “tener que” realizar <strong>cambios catastróficos </strong>cuando ya quizás sea tarde. Necesitamos un modelo humano psicoecoafectivo de personas que trabajan para conseguir un espacio interior armónico en el cual razón y emoción trabajen en equipo; una persona que proyecte esta armonía interior en acciones más empáticas, generosas y solidarias hacia los demás y el mundo.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>¿Cómo imaginas que sería el mundo si todos hiciéramos este trabajo que propones?</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>No tendría nada que ver con el mundo que tenemos ahora. Sería la gran utopia alcanzada. Seríamos personas más felices y mejores personas con los demás. Ahora mucha gente se siente desgraciada y acaba siendo agresiva con los demás. Sería un mundo con más creatividad, una creatividad bien canalizada, un mundo donde las cosas no se resolverían con la acción violenta sino con el diálogo. El mundo natural también estaría mucho mejor porque cuando estás bien contigo mismo cuidas mejor el mundo natural. Estoy convencida de que los problemas medioambientales mejorarían. Si mejoramos la gestión emocional de cada uno, estaríamos en un mundo mucho mejor.</p>
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		<title>Mallorca en el documental sobre Pueblos en Transición de TVE</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Feb 2010 14:46:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista Namaste</dc:creator>
				<category><![CDATA[Comunidad Namaste]]></category>
		<category><![CDATA[Ecología]]></category>
		<category><![CDATA[Namaste TV]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[petróleo]]></category>
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		<description><![CDATA[El programa de Televisión Española 'El escarabajo verde' emitió recientemente un documental sobre Pueblos en Transición. El equipo del programa se desplazó a Mallorca y estuvo grabando en la Isla. Alberto D. Fraile Oliver, editor de Namaste, fue uno de los entrevistados en el documental.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/02/escarabajo-verde-640x480.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-5243" title="escarabajo verde [640x480]" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/02/escarabajo-verde-640x480.jpg" alt="" width="225" height="193" /></a>El programa de Televisión Española &#8216;<a title="Web del 'Escarabajo verde'" href="http://www.rtve.es/television/20100208/escarabajo-verde-pueblos-transicion/317064.shtml" target="_self">El escarabajo verde</a>&#8216; emitió recientemente un documental sobre <a title="Articulos sobre Transition Towns" href="http://www.revistanamaste.com/frente-a-la-dependencia-del-petroleo-el-renacimiento-de-lo-local/" target="_self">Pueblos en Transición</a>. El equipo del programa se desplazó a Mallorca y estuvo grabando en la Isla. <a title="Perfil Alberto Fraile" href="http://www.revistanamaste.com/alberto-d-fraile-oliver/" target="_self">Alberto D. Fraile Oliver</a>, editor de Namaste, fue uno de los entrevistados en el documental.</p>
<p><a title="Programa pueblos en transición" href="http://www.rtve.es/television/20100208/escarabajo-verde-pueblos-transicion/317064.shtml" target="_self">Ver el programa</a></p>
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		<title>Nostalgia de Pandora</title>
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		<pubDate>Sun, 21 Feb 2010 13:48:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Koldo Aldai</dc:creator>
				<category><![CDATA[Alma]]></category>
		<category><![CDATA[Ecología]]></category>
		<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>
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		<category><![CDATA[Tierra]]></category>
		<category><![CDATA[cine]]></category>
		<category><![CDATA[conciencia]]></category>

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		<description><![CDATA[“Avatar” no es una mera película con alarde de efectos especiales y mensaje ecologista, “Avatar” es un firme alegato contra el expolio. Nos habla de una vida que es sagrada aquí y en el otro extremo del universo, en Pandora y en todas partes y lo hace con una genialidad sin precedentes. Su pensamiento-fuerza ha corrido como la pólvora de un extremo a otro del planeta. La vida es sublime y bendita y es preciso defenderla, nos susurra el protagonista de “Avatar” y la gente na'vi.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Dicen sus colaboradores que en realidad Jim, en alusión a James Cameron, venía ya de vuelta; que  ya había  estado  allí, en Pandora, una luna con ambiente similar a la Tierra que orbita en un planeta gaseoso gigante llamado Polifemo, en el sistema estelar Alfa Centauro, situado a 4,4 años luz de distancia. Dicen que conocía su geografía exuberante, cada una de sus plantas y animales; que sabía con todo detalle la fisonomía, hábitos y costumbres de la gente na&#8217;vi, una raza humanoide de piel azul y con algunos rasgos felinos que pueblan Pandora.</p>
<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/02/avatar.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-5144" title="avatar" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2010/02/avatar-300x166.jpg" alt="" width="300" height="166" /></a>Dicen los diseñadores gráficos de <a title="Articulo sobre Avatar" href="http://www.revistanamaste.com/avatar-y-la-trama-de-la-vida/" target="_self">“Avatar”</a> que su director y a la vez guionista y productor, parecía haber caminado ese planeta satélite, tomado notas y por eso podía describirlo con tal precisión. El propio Cameron comparte su experiencia: “Yo había soñado con crear una película como ésta, ubicada en otro mundo, de grandes peligros y bellezas, desde que era un niño…. Con ‘Avatar’, por fin tuve mi oportunidad”.</p>
<p>A fe que lo ha conseguido él y su equipo, que su empeño de años no ha sido en balde: Pandora, forma parte ya de nuestro más bello imaginario colectivo. En todos los países hay gentes cabalgando, siquiera con la imaginación, las aves gigantes de Pandora, saboreando sus jugosas frutas, colgándose de las lianas de sus árboles majestuosos… El futuro ya nos ha alcanzado, aunque para ello tengamos que  vestir aún gafas de plástico. Merced a visionarios como Cameron, hay una belleza de otros mundos  superiores que ya encarna  en las  pantallas inmensas de los cinco continentes. Hay una hermosura excelsa que creíamos  reservada para el mañana y que ya nos es proyectada, siquiera en pequeñas  dosis, como prueba incontestable de su existencia.</p>
<p>Hay otros mundos, hay más  maravilla de la que podamos soñar, nos  está diciendo con “Avatar” su esmerado director. Para que no haya duda alguna, nos muestra la luna de Polifemo y su asombrosa biodiversidad. Pandora  está  ahí, a nuestro alcance. Podremos un día remontar sus montañas flotantes, pasear sus bosques de ensueño, unirnos en sentido abrazo al árbol Madre, a los árboles de las almas, de las voces…</p>
<p>La película “Avatar” canta a la vida en todas sus formas inimaginables, por supuesto a los árboles a quienes tanto debemos. La admiración de Jake, el protagonista,  por la cultura  y las capacidades de los na’vi, en realidad de otras civilizaciones más allá de la Tierra, es también  nuestra. ¿Quién no quisiera, al igual que el marine inválido,  encerrarse en esas “cabinas de enlace” que nos permiten dejar automáticamente el cuerpo? ¿Quién no compraría billete a Pandora y su naturaleza pura? ¿No será “Avatar” la expresión colectiva de una irrefrenable nostalgia por un planeta virgen? ¿Y si el amor intergaláctico que se profesan Jake y Neytiri estuviera destinado a hacer germinar la posibilidad de futuros y semejantes vínculos, que ahora nos parecen imposibles?</p>
<p>“Avatar” no es una mera película  con  alarde de efectos  especiales y mensaje  ecologista, “Avatar” es un firme alegato contra el expolio. Nos habla  de una  vida  que  es  sagrada  aquí  y en el otro extremo  del universo,  en Pandora y en todas partes y lo  hace  con una genialidad  sin  precedentes. Su pensamiento-fuerza ha corrido como la pólvora de un extremo a otro del planeta. La  vida es  sublime y bendita y es preciso defenderla,  nos  susurra el protagonista de “Avatar”  y la gente na&#8217;vi.</p>
<p>Sí,  hay un antes y un después de este alarde extraordinario en 3D. Hay quien teme y así lo ha expresado, que  nos arrodillemos ante el gigantesco árbol Madre; que rindamos suprema admiración por toda la creación; que nos unamos al Cielo por un simple cordón sin necesidad de intermediarios; que el mismo Dios de todo el universo en cada planeta cobre un nombre diferente, Eywa por ejemplo en Pandora. Parece que “Avatar” viniera a clausurar esos y otros dominios fuera ya de tiempo, como los de quienes degradan la naturaleza y cercenan libertades. Es curioso observar en la hemeroteca la extraña alianza de quienes arremeten contra la película “Avatar”.</p>
<p>A la oscarizada empresa de efectos visuales de Peter Jackson, Weta Digital le hizo falta más de un Petabyte (mil terabytes) de almacenamiento digital para todos los “activos” creados por ordenador de la película… El mundo virtual se acerca a las realidades superiores, alertándonos de que éstas están ahí, en alguna parte, cada vez más próximas. El ser humano comienza a percibirlas y a animarlas, a conservarlas y reproducirlas.</p>
<p>Aún con sus dosis de batalla inherentes a una superproducción norteamericana, “Avatar” es un canto al amor y a la hermandad, es una invitación a soñar con la vida en otras dimensiones más luminosas, es un argumento por la unión de las civilizaciones, en contra  del choque de mundos diferentes. La película, con diferencia, más vista de todos los tiempos, está cargada de mensaje y de esperanza. ¡Ojalá que con todo lo recaudado podamos  proseguir esta  exploración intergaláctica de la mano de este  guía excepcional, por nombre James Cameron!</p>
<p>“Avatar” es más que una película y por ello tiemblan los defensores de un paradigma de privilegios caducos. “Avatar” es todo un fenómeno  social cuyo alcance todavía es aventurado vaticinar. Puede ser un avance en la evolución colectiva hacia horizontes más anchos y trascendentes. Puede ayudar al progreso de las conciencias a favor de la sacralidad  de cuanto existe. ¡Ojalá así sea!</p>
<p>No, nosotr@s  no hemos estado en Pandora, pero Cameron nos lo ha contado y además con toda suerte de detalle, con el mayor alarde de medios y técnicas hasta el presente imaginables. Por eso nosotr@s estamos decididos a quitarnos las gafas de plástico y a que realmente cobre tres dimensiones todo ese alarde de belleza; estamos decididos a hacer de la Tierra un planeta también desbordante de armonía, color y paz; un astro, al igual que luna de Polifemo, íntimamente unido al sublime  Origen de todo lo creado.</p>
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