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	<title>Revista Namaste &#187; economía</title>
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		<title>Entrevista a Arcadi Oliveres</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Jan 2012 09:30:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por cada uno de los vagabundos que ruedan en las noches de invierno, sin refugio donde dormir, hay cien pisos vacíos, cerrados, para especular con ellos. Esta es una economía que no está al servicio de las personas. Tampoco en la vía industrial estamos adecuadamente trabajando, horarios que son malos, contrataciones que son perversas… Servicios financieros completamente especulativos…]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2012/01/Copia-de-foto_1.jpg"><img class="size-full wp-image-15306 alignleft" title="Copia de foto_1" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2012/01/Copia-de-foto_1.jpg" alt="" width="252" height="252" /></a>Arcadi Oliveres, suavemente, con tono de cuenta-cuentos travieso suelta afirmaciones rotundas. Su apuesta por una economía que se ponga al servicio de las empresas le hace cargar contra el capitalismo y sus injusticias. Su lucha por la dignidad de los más desfavorecidos le ha convertido en una de las voces más críticas contra el poder: multinacionales, aristocracia, oligopolios y organismos poco democráticos quedan en evidencia ante la claridad con la que habla este catalán.</p>
<p style="text-align: justify;">Su labor le llevó a ser uno de los protagonistas del Foro Social Mundial y convertirse en un referente de la apuesta por una globalización alternativa en la que además del dinero se tenga en cuenta los derechos, la justicia y la paz. Con esta misión preside la Asociación ‘Justícia i Pau’.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Siempre se dice que “la información es poder”, pero ¿quién posee ese poder?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Yo diría que la información es poder y hoy en día de los más fuertes. Lo mediático está a la órden del día. Naturalmente, aquí lo que influye fundamentalmente es la propiedad de los medios de comunicación. También influyen los anunciantes, algún cronista importante&#8230; Pero pienso que hoy en día estos poderes están en manos muy concentradas, además manos muy vinculadas al poder financiero, a poderes transnacionales. Aquellos que utilizan este poder, básicamente, en su propio beneficio, y no en aras de la información, que es lo que deberían hacer.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Actualmente existe un proceso de democratización de la información a través de Internet ¿Tú crees que eso realmente es un salto cualitativo de descentralización o no?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es muy importante y muy interesante, incluso diría que prometedor. Tengo la impresión de que estamos en un camino en el que podemos liberarnos de ser ciudadanos absolutamente pasivos, y convertirnos en ciudadanos interactivos. Ser capaces de ir a buscar nuestra información. Reconozco que la existencia de tecnologías como los blogs, Youtube, Twitter, Facebook… aunque a mí ya me pilla un poco tarde, se deben aprovechar.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Ignacio Ramonet habla de que “estamos pasando de la comunicación para las masas a la autocomunicación de masas”. Esto es un fenómeno totalmente nuevo, en el cual ya no somos meros receptores de información, sino que cada uno de nosotros ya es un agente creador de información. ¿Rompe esto el equilibrio de poder?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Afortunadamente. Cuando veamos el resultado de esto, nos daremos cuenta de que habrá sido un cambio positivo. Aunque unos resultados muy primerizos, ya los hemos podido ver. Además en España tenemos la suerte de ser casi pioneros en esta forma de hacer las cosas. Siempre recordaré que en el momento en que se produjeron los atentados del día 11-M en la estación Atocha, cuando el Gobierno en manos de José Mª Aznar nos quería engañar diciéndonos que la autoría de los atentados apuntaba a ETA, y luego resultó ser Al Qaeda. Ahí la gente se dio cuenta de que nos estaban engañando vilmente, y fue entonces cuando empezaron a circular, cuando no había todavía ni Facebook, ni Twitter, los sencillos SMS: “…éstos nos están engañando…”, que la gente enviaba… y esto cambió el resultado a dos días vista de las elecciones. Nadie se imaginaba en ningún momento que el candidato Zapatero hubiera podido ganar las elecciones. Nadie se creía que nos íbamos a dar cuenta, y entonces en este sentido el resultado “primerizo” fue interesante.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Tú eres economista y estás haciendo una gran labor divulgativa y pedagógica porque la economía, tal y como la entendemos, es muy compleja. Muchos ciudadanos no sabemos muy bien qué juego se está jugando. Un ciudadano medio, que quiera ser responsable de lo que está sucediendo, ¿cómo tiene que relacionarse con la economía?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Yo diría, de entrada, que la economía debería estar a su servicio. A mí me explicaron en la facultad, que la economía era la ciencia que administraba recursos escasos que nos da la naturaleza, para transformarlos y obtener bienes y servicios que fueran de interés para las diferentes necesidades humanas. Por tanto, la economía ha de estar al servicio de las personas para satisfacer sus necesidades. No a un nivel individual, ya que tiene un componente social muy importante. Hoy en día no lo hacemos bien. Se han construido pisos en exceso, cuando hay una gran cantidad de personas que no tienen piso.</p>
<p style="text-align: justify;">Esto no cubre las necesidades básicas de las personas. Por cada uno de los vagabundos que ruedan en las noches de invierno, sin refugio donde dormir, hay cien pisos vacíos, cerrados, para especular con ellos. Esta es una economía que no está al servicio de las personas. Pero es que tampoco la agricultura está al servicio de las personas, ni de los propios campesinos. Se destruye su modo de vida y además luego nos traen alimentos de sitios carísimos, con un coste de transporte extraordinario. Tenemos kiwis de Nueva Zelanda, ¡no nos hace ninguna falta comer kiwis de Nueva Zelanda!, que llevan incorporados miles y miles de litros de gasolina. Se utilizan transgénicos y aditivos químicos que tampoco necesitamos. Tampoco en la vía industrial estamos adecuadamente trabajando, horarios que son malos, contrataciones que son perversas… Servicios financieros completamente especulativos… Para ser responsable hay que potenciar productos de agricultura ecológica, comercio justo y banca ética.</p>
<p style="text-align: justify;">Es importante preguntarse a dónde van a parar nuestras finanzas y evitar la banca convencional. Intentar establecer empresas de formas más cooperativas. Intentar comprender el fenómeno de la inmigración, que no es tan económico como social. Estas actitudes que nosotros como ciudadanos debemos de tener. Con sinceridad, no estamos para comprar en el Corte Inglés, ni para comprar Coca Cola, ni para comprar McDonald’s. Analicemos el historial de estas empresas y veremos que son perversas cien por cien, y nosotros nos hacemos cómplices consumiendo sus productos. También somos cómplices al utilizar los Fondos de Pensiones. Cuando alguien se hace un fondo de pensión su dinero inmediatamente se pone a disposición de una industria destructiva.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El contexto de la crisis que estamos viviendo está convenciendo a mucha gente de que hace falta un cambio. Para que se produzca ese cambio social, hace falta una transformacón personal ¿Cómo podemos introducir nuevos valores que sustituyan a los que en este momento nos han llevado a un callejón sin salida? ¿Cómo se hace ese cambio cultural?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">No lo sé. Efectivamente, la crisis más importante que vivimos es la de valores. Hay que cambiar radicalmente los valores. Pienso que hay que buscar tres responsabilidades, que todas se resuelven en una, que es la educación. ¿Qué responsabilidades hay que buscar en los que practican la educación? ¿Quiénes son? En primer lugar, las escuelas. Aunque no es que estén del todo bien, la escuela, según mi experiencia, enseña valores de solidaridad, valores de austeridad, valores de cooperación… En segundo lugar, y quizá el más importante, la familia. Ésta lo hace muy mal. Por ejemplo, un chaval puede estar educado en una escuela en las que practica semanas de solidaridad, recibe una formación relativamente abierta al mundo, y llega el momento de llevar a cabo la selectividad y le dan una hojita para que marque su carrera, y entonces la chica o el chico se lo plantea y decide que va a estudiar historia medieval. Se lo enseña a su padre, y su padre le dice: “¿Historia medieval? ¿Con esto pretendes ganarte la vida? ¡Estudia Empresariales!”. En este sentido, pienso que la familia tiene un mal papel y fomenta la codicia.</p>
<p style="text-align: justify;">Y el tercero, por descontado, son los medios de comunicación, de los cuales ya hemos dicho en manos de quién están.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En el año 2008 hubo un impacto financiero en Wall Street del que todavía ahora se están viviendo las consecuencias. Desde entonces hemos entrado en una espiral de meter dinero público a espuertas a la banca privada. ¿Qué está pasando?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Bueno, el capitalismo no es la panacea. Se basa en destruir, y nada más que destruir. Es injusto y perverso, se lleva tantas vidas humanas cada día. Hace poco escuchaba a Federico Mayor Zaragoza, antiguo director de la UNESCO, persona bien formada, que hablaba de 80.000 muertos por hambre diarios. Los que predicaban una mejora en la evolución del capitalismo. No se puede hacer nada con el capitalismo, salvo disolverlo. Hay alternativas. Aunque no es algo automático. No se puede decir “hoy a las 0:00 de la noche se termina el capitalismo y empieza otra cosa…” ¡No! Por suerte, asistí en muchas ocasiones al Foro Social Mundial, en Puerto Alegre. Desde entonces están definidos los ámbitos en los que hay que trabajar para renovar la economía. El cambio se puede hacer, lo que pasa es que no es interesante para el capitalismo. Hay que buscar un nuevo sistema, y no serán los políticos que tenemos ahora los que lo van a encontrar.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Entonces, ¿el capitalismo, está herido de muerte?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Yo lo desearía. Pero a veces el capitalismo ha resurgido de sus propias cenizas, y es capaz de seguir matando. Además, nosotros pensamos que no nos vamos a morir de hambre, pues no nos importa. Pero es un sistema asesino, sin ninguna duda.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Puedes dibujar, a grandes rasgos, cómo sería esa sociedad que ha encontrado el sentido común?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Para eso hay que mirar en un terreno desconocido para mí, la filosofía. Pero si lo hacemos, hay una definición muy sencilla: y es que toda la gente viviera con dignidad. Tenemos las intrínsecas necesidades básicas cubiertas, tenemos un nivel cultural que es medidamente aceptable, la posibilidad de gozar de todo lo que nos da la naturaleza, de poder disfrutar de las personas que están con nosotros… Eso lo tenemos, pero a veces no lo sabemos aprovechar. Incluso sin tener recursos intentamos comprar cosas nuevas, un coche nuevo, ir de viaje… Si en vez de eso, siguiéramos nuestras propias intuiciones, podríamos vivir muy bien.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>De la trilogía de la Revolución Francesa: igualdad, libertad, fraternidad, ¿nos hemos olvidado de la última, la fraternidad?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Bueno, y de la libertad también nos hemos olvidado, porque nos la están coartando cada día. La diferencia entre ricos y pobres va aumentando. Y la fraternidad, como tú bien dices, está fuera de lugar. Tenemos que hacer una nueva Revolución Francesa, a nivel mundial.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Tú crees que nos estamos acercando a un movimiento social que ya no sea alternativo, sino que ya sea una corriente principal de la sociedad?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Sería deseable, y pienso que sí, que esta corriente va creciendo día a día y que revuelve las cosas. Debemos estar esperanzados aunque no serán cambios para mañana. El tema del 15-M que se ha extendido a otros países, como EE.UU., puede ser una gran corriente para que las transformaciones sean sustanciales al final de este periodo. Es quizá demasiado pronto para decir estas cosas, pero yo estoy convencido de que hay que hacerlo y que es el momento de hacerlo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Hay hipótesis sobre el fin del petróleo. Es un hecho que va a producirse pero no se sabe cuándo. ¿Tienes información de cuándo, esa fuente que nos ha dado una capacidad extraordinaria durante los últimos 150 años, para desarrollar tecnologías y transportes impensables… va a dejar de ser barato? ¿Y cuáles pueden ser los efectos?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Si mis informes no fallan, el pico del petróleo aparecía sobre el año 2006-2007, lo cual significa que ya estamos hacia la baja, no estamos hacia el alza. A la baja no significa su desaparición de aquí a 10 años, pueden ser 60 o 70 años de declive. La respuesta inevitablemente será, de entrada, el cambio de actitudes de consumo. La búsqueda de fuentes alternativas de energía no evitará una necesidad de reducir el consumo energético. No podemos seguir consumiendo esas absurdas cantidades de petróleo, de gas natural, de uranio… Estamos despilfarrando a lo loco. Hay que cambiar a consumos responsables y no debemos buscar falsas salidas. Y una falsa salida, por ejemplo, es el biocombustible. ¡La cantidad de gente mejicana que se está muriendo de hambre porque hemos querido alimentar nuestro coche con productos derivados del maíz! Esto es criminal. ¡Somos criminales! Preferimos darle alimento a nuestro coche antes que dárselo a los mejicanos, en este caso. No podemos hacer esto porque el tema energético seguramente será el que más marcará la pauta de nuestra transformación económica.</p>
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		<title>Por amor al arte</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Jan 2012 09:30:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julio Gisbert</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Las alternativas económicas, ¿simplemente complementan nuestro débil o escaso poder adquisitivo para seguir acumulando objetos y seguir simplemente consumiendo y permitiendo que esa élite del 1% que denuncian los indignados de más allá del charco sigan abusando y acaparando los recursos y riquezas de todos, sobre el otro 99%? ¿Estamos cambiando nuestros hábitos de consumo, o los estamos alimentando de otra forma más ”alternativa”?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2012/01/imagen.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-15292" title="imagen" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2012/01/imagen.jpg" alt="" width="393" height="275" /></a>No deja de sorprenderme de un tiempo a esta parte, cómo hemos podido trasladar modelos de comportamiento propios del sistema que pretendemos sustituir a nuestras iniciativas económicas alternativas. Un ejemplo pueden ser el caso de los innumerables mercadillos de trueque que están tan de moda a lo largo y ancho de nuestro país – pobreza obliga-. O incluso las transacciones e intercambios que se efectúan en nuestros mimados bancos de tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo mismo lo pude experimentar hace poco en un mercadillo de trueque en Madrid, donde al final y por un ansia de ”comprar algo” como si estuviera poseído en rebajas, me llevé unas ridículas copias de películas españolas de los años 60 que no sé si veré algún día y que empiezan a guardar polvo en algún rincón de mi casa.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Pretendemos que estas iniciativas sean realmente transformadoras y que apuesten por un modelo social diferente, decrecentista y solidario? ¿O que simplemente complementen nuestro débil o escaso poder adquisitivo para seguir acumulando objetos y seguir simplemente consumiendo y permitiendo que esa élite del 1% que denuncian los indignados de más allá del charco sigan abusando y acaparando los recursos y riquezas de todos, sobre el otro 99%? ¿Estamos cambiando nuestros hábitos de consumo, o los estamos alimentando de otra forma más ”alternativa”?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Redes tradicionales de ayuda mutua</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Otra sorpresa que me estoy llevando últimamente, es la opinión diferente que tienen algunos jóvenes indignados del movimiento 15-M sobre los temas de los que habitualmente trato. La reflexión, en definitiva, es si estamos invitando a acumular de nuevo o a intercambiar lo acumulado entre todos con exquisitas reglas de reciprocidad obligada que asemejan el marasmo de transacciones comerciales y obligaciones propias de cualquier economía formal, donde alguien debe a alguien algo y se necesita de un árbitro imparcial que regule para que todo funcione; ¿No es caer de nuevo en lo mismo?</p>
<p style="text-align: justify;">Las redes de trueque como bancos de tiempo intentan restaurar las redes tradicionales de ayuda mutua que existían en las sociedades tradicionales y que aún perviven en pueblos y áreas rurales. Estas economías no dejan de ser una transición hacia otros modelos económicos y sociales donde la reciprocidad mutua propia de estos sistemas económicos alternativos no existe, porque es la comunidad la que responde compartiendo desinteresadamente sus recursos entre todos, una economía del PROCOMUN o de la propiedad múltiple.</p>
<p style="text-align: justify;">En el libro “Vivir sin empleo” que he publicado, hay un capítulo que corresponde a lo que yo denomino ”Ayuda mutua” y que es precisamente este tipo de economía, donde se DA o se PIDE – se comparte &#8211; de forma natural en comunidad sin esperar reciprocidad y sin acumular ningún tipo de deuda, beneficio o crédito, pues todo está a disposición de todos. Me refiero a fenómenos como los bancos o redes de intercambio de conocimientos, verdaderas universidades públicas donde todo el mundo enseña lo que sabe sin registrar ningún tipo de crédito a favor del que enseña, pues cuando quiera puede él también formarse por otro miembro de la comunidad. Otro ejemplo es el bookcrossing, los libros que cualquiera puede leer y posteriormente liberar y que danzan por medio mundo. O el Couchsourfing, comunidad de alojadores donde puedes pasar gratuitamente una noche y seguir viajando por todo el mundo con habitación asegurada aportando tú mismo un sofá para cualquier otro miembro de esta comunidad que quiera pernoctar eventualmente en tu casa… etc.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué necesitan las comunidades?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En Bristol nació hace unos años una experiencia con el nombre de ”Just for the love of it” – traducido sería ”por amor al arte” – donde la gente comparte lo que tiene con los demás a través de una web del mismo nombre, si bien esta iniciativa se ha internacionalizado y son ya más de 35.000 miembros en más de 161 países que comparten sus habilidades y sus recursos sin esperar nada a cambio, por amor al arte.</p>
<p style="text-align: justify;">Otra de las grandes experiencias pero exclusivamente en el ámbito del trueque, el reciclaje y la reutilización es ”Freecycle”, nacida hace 8 años en EEUU y que actualmente tiene más de 9 millones de socios en 75 países. Son dos ejemplos globales de cómo la red ha permitido implementar de forma global la acción de grupos locales no sólo para elevar su nivel de vida, sino también para mejorar el planeta.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero también estas iniciativas se quedan cortas. Cubren determinadas necesidades personales que pueden tener sus usuarios, pero no otro tipo de necesidades que por algún oscuro motivo no estamos atendiendo, y son las necesidades colectivas que dejamos precisamente en manos de nuestros políticos de turno, los que pagamos para que gestionen esos asuntos que parece no podemos arreglar nosotros mismos, y de los que los indignados discrepan tanto (y con mucha razón).</p>
<p style="text-align: justify;">Otro de los paradigmas de los bancos de tiempo que repetimos una y otra vez es la importancia de la entrevista personal con el futuro usuario, al objeto de informarle claramente qué es un banco de tiempo y cómo funciona, que va a tener una cuenta donde va a acumular su tiempo y que tiene que saber que puede aportar a los demás miembros del banco – sus habilidades y aptitudes – así como también que puede necesitar de los demás, que todo está basado en la reciprocidad y el intercambio. ¿Alguien se ha preocupado de preguntarles a las comunidades que es lo que realmente necesitan, no sólo de puertas para adentro, sino precisamente de puertas hacia fuera? Yo traslado esta misma dinámica de descubrimiento tanto de los recursos como de las necesidades en un banco de tiempo, a la hora de implementar una moneda social en una comunidad: ¿qué recursos tenemos y que necesidades o problemas queremos solucionar? La moneda social únicamente nos va a servir como herramienta para los intercambios de esos recursos, y lo que queramos resolver o solucionar con esa gestión será todo lo ambiciosos que queramos ser respecto a nuestros sueños e ideales. Y esto se llama hacer política, hacer autogestión, aprender a gobernarnos, a solucionar nuestros problemas como comunidad, barrio, pueblo o ciudad, a hacer de los pretendidos asuntos públicos asuntos que nos conciernan a todos, y podamos decidir sobre ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">Y lo que he aprendido con los jóvenes y no tan jóvenes del 15-M es que hay que empezar a organizarse para cambiar las cosas, simplemente eso.</p>
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		<title>El proyecto Fiare de Banca Ética</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Jan 2012 09:30:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Peru Sasia</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La subordinación del poder político al económico, imposibilita pensar en poderes públicos lo suficientemente libres como para impulsar transiciones que pudieran ir en perjuicio de las personas y organizaciones más poderosas del planeta. La Banca Ética trata de rescatar el valor social de la intermediación financiera, y se sacudan el yugo de la utilidad económica para quienes tienen el poder.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2012/01/imagen-22.jpg"><img class="size-full wp-image-15268 alignright" title="imagen 22" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2012/01/imagen-22.jpg" alt="" width="300" height="212" /></a>La respuesta puede parecer obvia: frente al sistema económico actual, pensar en alternativas es pensar en otros modos de realizar actividades económicas que no generen los problemas que produce este sistema: insostenibilidad medioambiental, pobreza extrema, bienes básicos sujetos a especulación, oligopolio de las agencias de rating, países en manos de “mercados”&#8230; Sin embargo, afirmar algo tan evidente no es suficiente. Es necesario profundizar un poco más si no queremos caer en una simplificación que allane el camino a un fácil desprestigio de cualquier propuesta alternativa en manos de argumentos de índole práctico que sitúan dichas propuestas en el cementerio de los sueños imposibles.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta necesaria profundización en la naturaleza de las alternativas económicas resulta imprescindible al entender que, frente a todas esas situaciones absolutamente rechazables, abrumadoramente injustas, se muestra una sombría realidad: hoy no es posible pensar en que se promueva una alternativa formalizada y completa al neoliberalismo, y muy especialmente al sistema financiero, que es su núcleo. Las llamadas a su refundación o, al menos, a una profunda revisión, realizadas tras el crack financiero desde muy diversos ámbitos, en muchos casos por personas nada sospechosas de tener aspiraciones ni tan siquiera levemente progresistas, finalmente han quedado en nada. Cualquier intento, surja de donde surja, choca con formidables barreras: la imposibilidad que surge de la necesidad de conjugar una transición necesariamente global con estructuras políticas no globalizadas es una de ellas. Otra, quizás la más determinante, es la cada vez más alarmante subordinación del poder político al económico, que imposibilita pensar en poderes públicos lo suficientemente libres como para impulsar transiciones que pudieran ir en perjuicio de las personas y organizaciones más poderosas del planeta.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Los contornos de la Banca Ética</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es ante esta sombría realidad ante la que cabe reconocer el valor y alcance de las propuestas de alternativa. ¿Quiénes tienen (tenemos) la legitimidad, la capacidad y, sobre todo, la motivación para promoverlas? Ante esta radical pregunta, la Banca Ética plantea una posible respuesta, quizás la única hoy en día: es necesario articular a la ciudadanía organizada, que rescata un lugar y una responsabilidad social que nunca debió perder. Los proyectos de Banca Ética no se sitúan en las grandes estructuras macroeconómicas. No es esa su vocación. Sus dinamismos van íntimamente unidos a una estrategia de agregación ciudadana para la transformación, como medio de ir articulando un espacio de alternativa. Banca Ética y responsabilización ciudadana se vinculan de forma muy estrecha desde el convencimiento de que la ineludible superación del sistema económico actual pasa necesariamente por esa reconquista del espacio público que supere nuestra condición de meros consumidores.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta inspiración esencial de la Banca Ética condiciona radicalmente los contornos de estas iniciativas y ayuda a entender su valor. Es bien cierto que una mirada ética a la intermediación financiera nos remite inmediatamente al bien social de esta actividad y plantea preguntas tan sencillas como los criterios de reconocimiento del derecho al crédito, la distribución de los excedentes, los mecanismos de retribución, la cartera de inversión, el uso de paraísos fiscales, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero esa misma mirada nos plantea también cuál es el lugar de la ciudadanía en la construcción y desarrollo de proyectos de intermediación financiera que respondan a las exigencias de la justicia. Es importante no olvidar este segundo horizonte ético, porque en muchas propuestas autocalificadas como solidarias, cívicas, sostenibles o éticas no se encuentra ni rastro de la efectiva participación, con poder e información, de la ciudadanía en ellas. La Banca ética trata de rescatar el valor social de la intermediación financiera, planteándola de tal manera que las respuestas a esa mirada ética que la orienta al bien común se sacudan el yugo de la utilidad económica para quienes tienen el poder, al tiempo que promueven un marco de transformación al que esa ciudadanía hoy adormecida se encuentra convocada como protagonista y responsable. Se condiciona así no solo la práctica bancaria de los proyectos de Banca Ética, sino aspectos tan esenciales como su estructura de poder y propiedad o su estrategia de crecimiento.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El Proyecto Fiare</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Esta naturaleza de alternativa ciudadana es la principal seña de identidad del Proyecto Fiare (www.proyectofiare.com), una iniciativa en marcha desde el año 2003 y que reúne ya una base social de más de dos mil personas y organizaciones, articuladas en redes territoriales y grupos locales por toda España. Operando inicialmente con el apoyo de la italiana Banca Popolare Ética hasta el momento de su establecimiento definitivo como cooperativa de crédito, ha recogido ahorro por valor de más de 30 millones de euros, y ha concedido financiación a más de 150 proyectos por un valor superior a los 23 millones de euros.</p>
<p style="text-align: justify;">Vinculada estrechamente su actividad de crédito al apoyo de proyectos de alto valor social como la lucha contra la exclusión, la cooperación al desarrollo, la agroecología o la economía solidaria, el Proyecto Fiare declara su compromiso por convertirse en una alternativa posible hoy, que vaya desarrollándose sobre la base de una ciudadanía que entiende que no solo es necesario consumir responsablemente, sino que es urgente contribuir a la construcción de proyectos sostenibles que ofrezcan desde la autonomía y el conocimiento de la realidad palancas de transformación social.</p>
<p style="text-align: justify;">Por eso resultan tan importantes para el Proyecto Fiare aspectos como su estilo de construcción, su estructura de propiedad, su carácter esencialmente no lucrativo o su metodología de evaluación de los proyectos a financiar. Por eso el marco jurídico es cooperativo. Por eso mantiene vivos más de treinta grupos locales y una red organizacional presente en casi todo el estado, que garantiza la cercanía y mutua implicación de la herramienta financiera y la base social, desarrollando la estructura operativa sobre la base de una estrecha cercanía y conocimiento de las realidades de injusticia que persigue cambiar.</p>
<p style="text-align: justify;">En las Islas Baleares, contamos con la Asociación Fiare Illes Balears nacida de los esfuerzos de numerosos ciudadanos y entidades sociales. Los objetivos son los de contribuir en la construcción de la cooperativa facilitando las aportaciones al capital y el ahorro, fomentar las finanzas éticas e incentivar y evaluar los nuevos proyectos medioambiental y socialmente positivos en el territorio. Ser miembro de la asociación es ser miembro del proyecto colectivo, ciudadano y cooperativo de finanzas éticas Fiare.</p>
<p style="text-align: justify;">www.proyectofiare.com</p>
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		<title>La cooperativa de consumo y producción de energía verde</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Jan 2012 09:30:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Serra</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ecología]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
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		<category><![CDATA[cambio de conciencia]]></category>
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		<description><![CDATA[En el Estado Español, hay un sistema de producción de energía altamente contaminante. Un sistema que está en manos de unas pocas compañías energéticas, que constituyen un oligopolio que domina el mercado, y un lobby poderoso que condiciona las políticas de las administraciones públicas, al servicio de sus intereses económicos, y a costa de la salud de las personas, del ambiente, de la paz, del futuro, y del sentido común.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2012/01/imagen_2.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-15252" title="imagen_2" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2012/01/imagen_2.jpg" alt="" width="256" height="256" /></a>Al levantarnos por la mañana, y después de desayunar, medio mundo ya ha trabajado para nosotros, pero en nuestra inconsciencia, repetimos hábitos cotidianos de forma automática, adictiva. Encendemos el televisor y quejándonos de las noticias que nos amargan el primer café del día, estamos colaborando, desde el consumo, con un modelo socioeconómico que explota a los seres humanos y a los recursos del planeta.</p>
<p style="text-align: justify;">En el Estado Español, hay un sistema de producción de energía altamente contaminante, basado en los combustibles fósiles, que supone elevadas emisiones de gases de efecto invernadero, y nos conduce aceleradamente hacia el cambio climático.</p>
<p style="text-align: justify;">Un sistema de producción de energía dependiente del exterior, que importa petróleo, carbón y gas de países y zonas en las que estas fuentes de energía se convierten en fuentes de exclusión social, de explotación laboral, de conflictos armados y guerras .</p>
<p style="text-align: justify;">Un sistema que está en manos de unas pocas compañías energéticas, que constituyen un oligopolio que domina el mercado, y un lobby poderoso que condiciona las políticas de las administraciones públicas, al servicio de sus intereses económicos, y a costa de la salud de las personas, del ambiente, de la paz, del futuro, y del sentido común.</p>
<p style="text-align: justify;">Un sistema que dice externalizar costes y nos pasa facturas falsa y oscuramente rebajadas –aunque cada vez más caras-. Un sistema que juega a la ruleta rusa con la energía nuclear, que deshoja la margarita, y vende el producto como energía limpia y barata. Pero nadie se lo compra (¿cuantos estamos dispuestos a tener una central nuclear o un cementerio de residuos nucleares en casa?).</p>
<p style="text-align: justify;">Un sistema que nos deslumbra con su publicidad engañosa, que pervierte el lenguaje, que nos reduce y nos confunde hasta la impotencia y la indefensión, que se esconde a nuestro entendimiento y nos llega a casa, lleno de sombras, para salvaguardar nuestro hipotético estado del bienestar. Un sistema que nos convierte en sujetos pasivos, cómplices, sumisos, ignorantes, sin fe.</p>
<p style="text-align: justify;">En nuestras islas, la situación es mucho más grave e insostenible. Mientras en la Península la energía de origen renovable supone aproximadamente un 35 % del consumo total, en Mallorca sólo un 2% de la energía que consumimos se genera localmente gracias al sol, al viento, o a la biomasa. Además, se ha puesto freno al progreso de las energías renovables, disminuyendo las primas y acotando los cupos de producción, en un sistema eléctrico insular, segregado y maltratado.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Una opción que rompe monopolios</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Ante esta cascada de energía negativa (el lado oscuro de la luz), ante esta decepcionante situación local y global, hay y debe haber respuesta. Som Energia es una cooperativa sin ánimo de lucro nacida en Girona en diciembre de 2010, que quiere impulsar el cambio de modelo energético a partir del consumo y producción de energía de origen renovable.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Y les mueven muchos motivos:</strong></p>
<p style="text-align: justify;">• Participar de una gestión de la energía más cooperativa, democrática y transparente.</p>
<p style="text-align: justify;">• Combatir el cambio climático.</p>
<p style="text-align: justify;">• Fortalecer y apoyar a la economía local.</p>
<p style="text-align: justify;">• Aumentar la seguridad y la autosuficiencia energética.</p>
<p style="text-align: justify;">• Adaptarnos mejor al inminente pico y al encarecimiento del petróleo.</p>
<p style="text-align: justify;">• Combatir el oligopolio de las grandes empresas energéticas.</p>
<p style="text-align: justify;">Y sobretodo, escribir nuestra propia historia, y la de nuestros hijos. Con la letra que más nos gusta. Participar del cambio. Ser agentes de la transformación social y cultural necesaria e inevitable hacia una vida comunitaria sentida como propia, humana y digna. Sumar y gozar el poder que te de la fuerza de voluntad, la magia de la cooperación entre las personas. Convertir en sueños tu realidad y en realidad tus sueños. La rebelión del pequeño. Pasar de las palabras a la acción. Ser coherentes con la consciencia que emerge y empezamos a desarrollar. Y sentirnos libres.</p>
<p style="text-align: justify;">Auténticamente libres y responsables. Utilizar nuestra energía endosomática (conciencia y motivación interior) para generar energía exosomática (luz y modelos), y nuestra energía renovable y respetuosa (medio ambiente ecológico y social exterior) para alimentar nuestra ilusión. Las particularidades del sistema eléctrico insular implican que para poder cambiar de comercializadora eléctrica son necesarios 350 socios en Mallorca. Este es el primer objetivo que se ha marcado el grupo local de Som Energia Mallorca, que hace unas semanas ha empezado a trabajar. La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma. La energía colectiva transforma la sociedad, el presente y el futuro. No se puede paralizar ni someter. No se puede delegar. Está hecha para transformarse. Una y otra vez.</p>
<p style="text-align: justify;">www.somenergia.coop</p>
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		<title>8 abrazos al día</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Jan 2012 09:30:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gemma Rovira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crecimiento Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Mente]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[abrazos]]></category>
		<category><![CDATA[economía]]></category>
		<category><![CDATA[emociones]]></category>
		<category><![CDATA[oxitocina]]></category>

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		<description><![CDATA[La oxitocina es la hormona que nos conecta con los otros, la que nos permite sentir lo que los demás sienten. Es el sustrato bioquímico de esa maravillosa capacidad que todos conocemos como empatía. La gente que libera más oxitocina es más feliz por que tiene mejores relaciones de todo tipo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2012/01/imagen_1.jpg"><img class="size-full wp-image-15213 aligncenter" title="imagen_1" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2012/01/imagen_1.jpg" alt="" width="699" height="218" /></a>Si pudieras sazonar tu salsa emocional con la misma facilidad con la que sazonas tus platos, ¿qué especias elegirías? Y si supieras que una de esas exóticas y sabrosas especias puede mejorar tus relaciones con los demás y como consecuencia directa de ello hacerte más feliz, ¿la añadirías? Y si además descubrieras que existen formas sencillas y gratuitas de generar esa hormona, ¿la racionarías o serías generoso con su uso?</p>
<p style="text-align: justify;">Se llama oxitocina y es la hormona que nos conecta con los otros, la que nos permite sentir lo que los demás sienten. Es el sustrato bioquímico de esa maravillosa capacidad que todos conocemos como empatía. La producen todos los mamíferos, incluidos nosotros los humanos, y además de actuar como neurotransmisor, está relacionada con los patrones sexuales y con la conducta maternal y paternal. En las familias y las comunidades que comparten y realizan transacciones e intercambios basados en la confianza parece ser la responsable química de nuestra generosidad y nuestra compasión. A estas conclusiones ha llegado Paul Zak, profesor de Economía, Psicología y Neurología y pionero en el campo de la Neuroeconomía, después de someter a varias personas a un curioso experimento sobre moralidad y confianza.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El experimento de la confianza</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Imagina que estás participando como voluntario, a cambio de 10 euros, en un experimento que medirá tu memoria y precisión cognitiva. Lo peor de la situación son los largos test que tienes que realizar por ordenador y el permitir que te saquen sangre al principio y al final del experimento, pero curiosamente, las tareas parecen fáciles y nunca fallas. Una vez has terminado tus ejercicios individuales, un ordenador te asigna a un compañero de experimento, al que no ves y no conoces, y con el que vas desarrollar la segunda parte del trabajo que ahora medirá vuestra rapidez de respuesta.</p>
<p style="text-align: justify;">Al poco tiempo recibes el siguiente mensaje: “¿Quieres reasignar parte de los 10 euros que has ganado por estar aquí, regalándoselos a otro participante? La cantidad que decidas darle se triplicará en su cuenta y tendrá más dinero del que tiene ahora.”</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestro primer impulso es pensar que la mayoría de la gente se quedará con todo el dinero. ¿Por qué motivo iba yo a regalar a un desconocido el dinero que he ganado después de tantas horas de ordenador y dos jeringuillas de mi propia sangre? ¿Qué harías tú? Mientras piensas en tu posible respuesta, te llega un segundo mensaje:</p>
<p style="text-align: justify;">“Una persona te envió esta suma de dinero. ¿Deseas quedarte con todo o prefieres devolverle algo en compensación?”</p>
<p style="text-align: justify;">Nueva decisión, ¿Qué harías en este segundo caso?</p>
<p style="text-align: justify;">En opinión de Paul Zak, la primera decisión se basa en la confianza y la segunda en la integridad y la fiabilidad. Cualidades que según sus estudios no solo son la base de la generosidad de espíritu sino de la prosperidad económica. Ya que nuestras transacciones habituales, ya sea comprando un artículo por Internet o depositando tu dinero en el banco, están basadas en esas mismas cualidades: confianza, integridad y fiabilidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizás te sorprenda saber que el 90% de las personas que recibieron el primer mensaje cedió desinteresadamente parte de sus ganancias y el 95% de los que recibieron el segundo mensaje devolvieron alguna cantidad de dinero a quien había sido generoso con ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">Curiosos resultados para los tiempos que corren, las noticias que leemos y el aparente momento de desconfianza por el que atravesamos. Asombra leer que la generosidad y la confianza sigan presentes en nosotros de una forma tan esencial, a pesar de todo lo que nos rodea.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero volvamos a la bioquímica. A nuestros sujetos voluntarios se les midieron los niveles en sangre de oxitocina antes y después del experimento y los resultados mostraron que cuanto más dinero recibía la persona más oxitocina producía su cerebro y cuanta más oxitocina tenía la persona en sangre, más dinero devolvía.</p>
<p style="text-align: justify;">En un experimento posterior, Paul Zak y sus colaboradores repitieron la situación con 200 hombres a los que se inoculó oxitocina o una sustancia placebo según el grupo al que fueron asignados. Los resultados de nuevo verificaron la hipótesis: las personas sometidas a altos niveles de oxitocina no solo mostraron mayor confianza en la primera situación, en la que había que desprenderse de su dinero para entregarlo a un extraño a cambio de nada, además se duplicó la cantidad de personas que enviaron todo su dinero de vuelta a un extraño en la segunda propuesta.</p>
<p style="text-align: justify;">Sorprendente o evidente, puede que nuestra generosidad sea más innata de lo que pudiéramos pensar a primera vista. Lo que si es seguro, es que está relacionada con nuestros niveles de oxitocina en sangre. Y aunque es sabido que aproximadamente un 5% de la población no genera esta hormona ante ningún estímulo, la mayoría de nosotros poseemos la capacidad de producirla en nosotros y en los demás, amplificando la generosidad y la compasión, haciéndonos más confiables y confiados.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El secreto de los abrazos</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Existen varias maneras de generar oxitocina en nuestro cerebro, todas ellas medidas por el intrépido economista que quiso descubrir la química de la moralidad y la generosidad. Pero una de ellas es asombrosamente sencilla y poderosa. Es ese condimento de sabor cotidiano pero exótico por su escasez, que añadido en pequeñas dosis en nuestra vida puede transformar el sabor de nuestro día a día y el de otras personas. De hecho su sabor intenso y estimulante permanece tanto tiempo en nuestras papilas gustativas y en nuestra sangre que es posible incluso transformar el estado de ánimo de unas cuantas personas.</p>
<p style="text-align: justify;">Como la mayoría de los tesoros que nos rodean, la especia es tan familiar como escasa. Y por ello es necesario ir acostumbrando a nuestro cuerpo a su producción diaria. Como la homeopatía, es imprescindible tomarla en pequeñas dosis repetidas en el tiempo y de forma muy regular, porque la oxitocina parece ser una molécula generosa pero tímida y requiere que seamos intrépidos para que pueda aparecer y permanecer en nuestro plato emocional.</p>
<p style="text-align: justify;">Este maravilloso condimento capaz de transformar ánimos y aparentemente economías, se llama abrazo, es gratuito y muy poderoso. Pero para que haga efecto en nuestros cerebros y en el de nuestros congéneres necesitamos una dosis mínima diaria y continuada, como esa pizca de azafrán que poco a poco va coloreando y transformando el color y sabor de nuestros platos. ¿Te animas a transformar la salsa emocional de tu entorno? Solo hay que empezar añadiendo una pequeña dosis de oxitocina. ¿Cómo?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El reto de los abrazos</strong></p>
<p style="text-align: justify;">¿Te parece fácil? Entonces te reto a que lo pruebes. Observa durante unos días cuantos abrazos das y a cuantas personas diferentes abrazas y así descubrirás cual es el sabor de tu salsa emocional. Cuando yo me uní al experimento, me asombró descubrir que algunos días de mi vida eran tristes como una ensalada sin condimento por que no había abrazado a nadie. Así que decidí armarme de valor, aumentar mi propia dosis de oxitocina y lanzarme al mundo de los abrazos. Después de cierta práctica conseguí el gran reto de LOS OCHO ABRAZOS e irremediablemente me enamoré de sus distintos matices. Algunos son frescos y delicados como la albahaca, otros intensos como el azafrán y otros perfumados y explosivos como el jengibre. Lo cierto es que ninguno me deja indiferente, por que todos me inundan de oxitocina.</p>
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		<title>Gunter Pauli y la educación</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Jan 2012 12:00:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rosa Estades</dc:creator>
				<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Mente]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Tierra]]></category>
		<category><![CDATA[cambio]]></category>
		<category><![CDATA[Ecología]]></category>
		<category><![CDATA[economía]]></category>
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		<description><![CDATA[Gunter Pauli impulsó el desarrollo de proyectos innovadores basados en el aprovechamiento de la energía natural y de los residuos generados por otras actividades y llegó a la conclusión de que había ido más allá de la economía verde. La “economía azul”. Gunter ha llevado esta energía creativa en la búsqueda de la sosteniblidad del planeta a la educación, consciente de que los niños son el principal germen del cambio. “Si sólo enseñamos lo que sabemos, ellos nunca podrán hacerlo mejor”]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2012/01/gunter_2.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-15044" title="gunter_2" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2012/01/gunter_2.jpg" alt="" width="396" height="326" /></a>En los últimos años, Gunter Pauli se ha preocupado por cómo llevar la creatividad a la educación para promover que los niños usen su fantasía. “En el sistema educativo debemos fomentar la mirada en otra dirección”, afirma, y añade que “si sólo enseñamos lo que sabemos, ellos nunca podrán hacerlo mejor”.</p>
<p style="text-align: justify;">De hecho, la vida de Gunter Pauli (Bélgica, 1956) es el mejor ejemplo de cómo aplicar esa mirada en otra dirección en la realización de proyectos empresariales que ofrecen soluciones sostenibles. Licenciado en Ciencias Económicas y máster en dirección de empresas por INSEAD, empezó a investigar sobre cómo conseguir producir con cero emisiones y en 1994 impulsó la creación de la red ZERI (Zero Emissions Research and Initiatives), impulsada por emprendedores, educadores y científicos.</p>
<p style="text-align: justify;">La clave está en imitar las soluciones que ofrece la naturaleza. En el catálogo de proyectos que han llevado a la práctica la filosofía ZERI figura un colegio que renueva el aire de las aulas inspirándose en los hormigueros de las termitas, un emblemático pabellón de bambú para demostrar la durabilidad y bajo coste de este material, o un edificio que mantiene la temperatura estable en su interior basándose en la alternancia de franjas blancas y negras tal y como hacen las cebras.</p>
<p style="text-align: justify;">Con esta experiencia en el desarrollo de proyectos innovadores basados en el aprovechamiento de la energía natural y de los residuos generados por otras actividades, Pauli llegó a la conclusión de que se había ido más allá de la economía verde. Hasta ahora, la producción ecológica ha necesitado de subsidios para funcionar, genera productos escasos, caros y al alcance sólo para una minoría, y en ocasiones su comercio internacional produce emisiones de CO2. En cambio, los proyectos innovadores de lo que Pauli denomina “economía azul” consiguen aprovechar los recursos locales disponibles, y los residuos de un producto se convierten en “un flujo de caja” para producir otro. Como ejemplo: los residuos del café sirven para cultivar hongos, que son alimento animal, y a su vez los desechos animales crean biogás. Lo que era un residuo acaba de generar comida, energía y empleo.</p>
<p style="text-align: justify;">Como decíamos, Gunter ha llevado esta energía creativa en la búsqueda de la sosteniblidad del planeta a la educación, consciente de que los niños son el principal germen del cambio. Y consciente también de que es necesaria una metodología que despierte la imaginación de los estudiantes, ideó y publicó una colección de fábulas (“Historias ZERI para niños”, con títulos como “Cultivar una casa”, “¿Pueden las manzanas volar?&#8221; o “Caminando sobre el agua”) compuesta por 36 historias a través de las cuales se transmite a niños y jóvenes de 9 a 18 años los valores y la ética que sostienen la economía azul. Esta metodología ya ha sido llevada a la práctica en Brasil, con 110.000 niños y 6.000 profesores.</p>
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		<title>Crecimiento económico y felicidad</title>
		<link>http://www.revistanamaste.com/crecimiento-economico-y-felicidad/</link>
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		<pubDate>Thu, 17 Nov 2011 09:30:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
				<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[economía]]></category>
		<category><![CDATA[felicidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Un país tendrá un mayor nivel de felicidad media cuanto más equitativamente esté distribuida la renta. Un buen elemento para juzgar la política pueda ser su contribución a erradicar la desdicha y aumentar la felicidad. Numerosos estudios muestran que en las últimas décadas, pese a que nuestras sociedades se han hecho más ricas, las personas que las forman no son significativamente más felices.
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/11/imagen_1.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-14524" title="imagen_1" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/11/imagen_1.jpg" alt="" width="432" height="324" /></a>“La mejor sociedad es aquella en la que los ciudadanos son más felices. Por tanto, la mejor política será la que genera mayor felicidad.”</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Jeremy Bentham</p>
<p style="text-align: justify;">Partamos de una definición: “La felicidad consiste en sentirse bien, disfrutar de la vida y desear que este sentimiento se mantenga; e infelicidad, sería sentirse mal y desear que las cosas sean de otra manera”. En las sociedades avanzadas se produce una paradoja entre el crecimiento económico y la felicidad de las personas. Numerosos estudios muestran que en las últimas décadas, pese a que nuestras sociedades se han hecho más ricas, las personas que las forman no son significativamente más felices. La mayoría de la gente lucha para aumentar sus ingresos y, aún cuando lo consiguen, este hecho no proporciona un aumento de los indicadores de felicidad.</p>
<p style="text-align: justify;">En países como EE.UU, Inglaterra o Japón, por lo general, la gente no es más feliz hoy que hace 50 años, a pesar de que los ingresos medios se han duplicado o triplicado. Llega un punto que el hecho de disponer de más ropa, más coches, casas más grandes, más viajes… no se traduce en mayor felicidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Una cosa está clara, y es que una vez garantizado cierto nivel de vida, hacer a la gente más feliz no es una tarea fácil. ¿Por qué?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Comparación social</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Richard Layard en su libro “La Felicidad” nos aporta las pistas necesarias para entender porqué llega un momento en que el crecimiento económico y la felicidad se divorcian. Resulta que sentirse satisfecho con los propios ingresos depende de dos factores: la comparación con lo que ganan los demás y lo que se está acostumbrado a ganar. En el primer caso, los sentimientos están gobernados por la comparación social; en el segundo, por la costumbre.</p>
<p style="text-align: justify;">A la gente no le preocupa tanto lo que gana, sino lo que gana comparado con los demás. De hecho, la mayoría de las personas encuestadas al respecto estaría dispuesta a aceptar una reducción significativa de su nivel de vida si pudiera ascender en relación a los demás. Cuando las personas se hacen más ricas en relación con otras, son más felices. Pero cuando son las sociedades en su conjunto las que se hacen más ricas, no se vuelven por ello más felices.</p>
<p style="text-align: justify;">En nuestras sociedades, los ingresos no solo representan un medio para comprar cosas. También utilizamos nuestros ingresos, mediante la comparación con los demás, como una medida de cómo somos valorados, y en algunos casos para valorarnos a nosotros mismos. El quid de la cuestión radica en llevar más o menos el mismo estilo de vida que nuestros amigos o vecinos o, si acaso, mejor. Lo que tiene relevancia es lo que ocurre en nuestro grupo de referencia y dada la cercanía con la que se establecen las comparaciones, algunas de las rivalidades más intensas se producen dentro de las empresas y la propia familia.</p>
<p style="text-align: justify;">Las implicaciones de las comparaciones sociales son enormes, porque la percepción de nuestros ingresos relativos demuestra ser más importante que nuestros verdaderos ingresos.</p>
<p style="text-align: justify;">Es curioso que en este contexto de competencia social, la mayoría de la gente no rivaliza por el ocio o la vida familiar; lo hace por los ingresos, y esta rivalidad provoca la tendencia a sacrificar excesivamente el ocio y la conciliación con el fin de aumentar los ingresos respecto a los competidores sociales, que finalmente son compañeros, vecinos e incluso familiares.</p>
<p style="text-align: justify;">El otro elemento presentado por Layard es que “el nivel de vida es adictivo”. Es decir, una vez se alcanza una cuota de status, es imprescindible mantenerla para no ver disminuida la felicidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Los publicistas conocen este hecho y nos invitan a alimentar esta adicción cada vez más. El recurso publicitario más común consiste en hacernos ver que la gente de nuestro grupo social posee determinado producto y activan nuestros instintos de competencia social para tratar de comprarlo.</p>
<p style="text-align: justify;">Del mismo modo que somos adictos al status, lo somos a las posesiones. Si uno no toma conciencia de este hecho, una vez se ha conducido un buen coche o se ha vivido en una casa lujosa, dar un paso atrás repercute directamente en la felicidad. Las cosas a las que nos acostumbramos más fácilmente son nuestra posesiones materiales: nuestro coche, nuestra casa, nuestro teléfono, nuestro ordenador&#8230; Y muchas veces se invierte demasiada energía en adquirirlas y en mantenerlas, generalmente a costa del ocio y la familia.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Felicidad y pobreza</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Otro hecho es evidente, los ingresos adicionales son realmente valiosos cuando sirven para elevar a las personas por encima del umbral de la verdadera pobreza. Está comprobado que el aumento de la felicidad derivado de los ingresos adicionales es mayor cuando se es pobre y desciende a ritmo constante a medida que se es más rico. Es decir, el dinero extra les resulta más indiferente a los ricos que a los pobres.</p>
<p style="text-align: justify;">Por lo tanto, si el dinero de una persona más rica pasara a una persona más pobre, la persona pobre obtendría una felicidad mayor que la que perdería la persona rica. Por tanto, la felicidad media aumentaría. Así pues, un país tendrá un mayor nivel de felicidad media cuanto más equitativamente esté distribuida la renta.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Los secretos de la felicidad</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Una vez se ha alcanzado cierto nivel de bienestar, existen otros factores no materiales que aportan mayor felicidad: la relaciones, el desarrollo espiritual, el contacto con la naturaleza, la apreciación de la belleza, el agradecimiento y la empatía. Uno de los secretos de la felicidad consiste en disfrutar de las cosas tal y como son, sin compararlas con otras mejores. Esto no quiere decir dejar de tener ganas de evolucionar.</p>
<p style="text-align: justify;">Es un hecho que si nuestras metas son demasiado bajas nos aburrimos; pero también lo es que si son demasiado altas, nos frustramos. El secreto es tener metas suficientemente amplias, sin llegar a demasiado. Las metas inalcanzables son una causa bien conocida de depresión. Del mismo modo que el aburrimiento también lo es. La clave está en autorregularse.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El factor interno</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Además de nuestras relaciones, nuestra salud y nuestra preocupación por el dinero, lo que más afecta a nuestra felicidad es nuestro temperamento y actitudes básicas.</p>
<p style="text-align: justify;">Es evidente que la felicidad depende no sólo de nuestra situación y de nuestra relaciones externas. Viktor Frankl, en su libro “El hombre en busca de sentido” mostró que al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: “la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal ante cualquier conjunto dado de circunstancias, para decidir su propio camino”. Esa libertad interna que no se nos puede arrebatar, nos proporciona un extraordinario poder. Le da sentido y propósito a la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Ver la botella medio llena es algo que puede aprenderse y entrenarse. Los seres humanos han conquistado en gran parte la naturaleza, pero todavía tienen que conquistarse a sí mismos.</p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>¿Progreso o evolución?</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Oct 2011 09:00:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carles Sánchez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[economía]]></category>

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		<description><![CDATA[Si la humanidad ha sido y es un reflejo del estado de conciencia en el que se encuentra, uno de los retos urgentes es la expansión de ésta para reaccionar. ¿Cómo vamos a responder eficazmente a todos estos retos si no abordamos el problema desde su raíz: la educación?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/10/progreso_evolucion_interior.jpg"><img class="size-full wp-image-14417 alignleft" title="progreso_evolucion_interior" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/10/progreso_evolucion_interior.jpg" alt="" width="303" height="265" /></a>“Un problema humano no puede ignorar al hombre” (Raimon Panikkar)</p>
<p style="text-align: justify;">Después de tres años y medio de crisis global tengo la sensación cada vez más fuerte de estar asistiendo al final de una era que puede durar todavía unas cuantas décadas de inestabilidad, cambios traumáticos y sufrimiento para finalmente ir alumbrando el que deberá ser un nuevo modelo de civilización, seguro que superpoblada y global e intuyo con un modelo de gobernanza mundial, interconectada e interdependiente. ¿Cómo afrontaremos este largo proceso de creación y rediseño de nuestra civilización?</p>
<p style="text-align: justify;">Desde que se inició la crisis “financiera” hasta ahora hemos podido comprobar cómo las economías del mundo están sometidas a la especulación de los grandes inversores y bancos internacionales; que las políticas de incremento de las demandas internas a base de emitir deuda y más deuda son insostenibles; que el poder y los centros de decisión están cada vez más lejos de los ciudadanos; que los derechos humanos y el respeto al medioambiente no forman parte del plan de globalización económica del capitalismo; que la financiarización<!--[if gte mso 9]><xml><br />
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</xml><![endif]--> de la economía ha desgajado de vocaciones a la sociedad a favor del dinero fácil y rápido; y que en un mundo con cada vez más naciones en vías de desarrollo y mayor población mundial, el problema de la gestión de los recursos naturales no puede ser tratado desde voluntades privadas en mercados no regulados.</p>
<p style="text-align: justify;">La historia que nos ha conducido hasta aquí ha sido la historia del poder, del dinero y del éxito. Hemos heredado un mundo frívolo y evanescente en el que venimos cultivando denodadamente la ilusión de la predictibilidad de la vida hasta haber adquirido una obsesión patológica por la seguridad. Pero no todo es un desastre, también hemos asistido a una expansión de la conciencia de los ciudadanos: un incremento de la demanda de democracias más participativas -Europa, el mundo árabe y Chile- en un momento en el que los embates de los mercados nos han mostrado las incoherencias de combinar una economía global sin una gobernanza igualmente global. Pero,  ¿por dónde se equilibrarán los vasos comunicantes con una gobernanza global?  Sanidad pública, medioambiente, alimentación, política energética, presupuestos militares, son muchas las preguntas que se me ocurren y muchos los retos apasionantes que se nos presentan para las próximas décadas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Auge o decadencia de las civilizaciones</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Mientras tanto, si la humanidad ha sido y es un reflejo del estado de consciencia en el que se encuentra, uno de los retos urgentes es la expansión de ésta para reaccionar con igual determinación ante un asunto local -la eventual modificación de la Constitución, por ejemplo, o ante uno internacional- la falta de consenso en la reciente Cumbre de la ONU en Roma para regular el mercado internacional de alimentos ante la crisis alimenticia que va a matar de hambre a más de diez millones de africanos durante este año. Debemos esforzarnos para dejar de vivir en el fragmento, recomponer este mundo hecho migajas y encontrar una referencia a la totalidad que nos dé sentido.</p>
<p style="text-align: justify;">El historiador y filósofo británico A. J. Toynbee (1889-1975), alertó que el auge o decadencia de las civilizaciones depende de la capacidad de responder creativamente ante los desafíos sociales y naturales a los que se enfrenta. Nuestra civilización ha delegado en la ciencia y, más particularmente, en el avance tecnológico la solución a un progreso que es necesario revisar. El materialismo científico está llamado a transformarse para adoptar definitivamente una perspectiva de la totalidad y una visión integral del mundo más necesaria que nunca.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cómo vamos a responder eficazmente a todos estos retos si no abordamos el problema desde su raíz: la educación? Si la vida es un desastre, ¿porqué tanto énfasis en educar para la vida?, debemos educar para cambiarlo casi todo. Todo indica que lo que vale para progresar no siempre sirve para evolucionar. Educar para la posible evolución humana parece lo indicado. Quizás haya que invertir el actual desarrollo egoico-individualista por uno nuevo cooperativo que incorpore el amor a todas las disciplinas del conocimiento para que deje de ser puro cálculo. Parece urgente, pues, comenzar a educar para alumbrar una sociedad mundial en el corazón de cada persona si queremos rediseñar para las futuras generaciones una civilización realmente humana.-</p>
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		<title>Arcadi Oliveres</title>
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		<pubDate>Tue, 04 Oct 2011 16:59:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marc Masmiquel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[economía]]></category>

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		<description><![CDATA["Me dijeron que la economía es aquella ciencia que estudia la utilización de los recursos que nos da la naturaleza para transformarlos y, mediante esa transformación, obtener bienes y servicios que satisfagan las necesidades humanas. Es obvio que, desde este punto de vista, la economía humana no funciona. Y me atrevería incluso a decir que no ha funcionado nunca, dado que las tres cuartas partes de la sociedad humana no pueden satisfacer sus necesidades básicas"]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/10/arcadi_11.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-14271" title="arcadi_11" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/10/arcadi_11-232x300.jpg" alt="" width="217" height="281" /></a>Arcadi Oliveres i Boadella (Barcelona, 1945) es profesor titular del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona, veterano investigador y experto en relaciones norte-sur, comercio internacional, deuda externa y economía de defensa. Colaborador activo de diferentes movimientos civiles, preside la asociación Justícia i Pau desde 2001. Arcadi divulga y denuncia las consecuencias del actual modelo neoliberal sin pelos en la lengua.</p>
<p style="text-align: justify;">En muchos aspectos podemos pensar en Arcadi como un “alfabetizador económico”, puesto que de modo didáctico y riguroso examina el contexto capitalista y las consecuencias de la especulación financiera. Pone en jaque analíticamente a la ortodoxia económica, y eso es posible gracias a su análisis sistemático y clarificador. Hace un considerable hincapié en los medios de comunicación y su espíritu manipulador, así como su complicidad con los poderes empresariales. Tras su discurso encontramos una confrontación tácita ante el amodorramiento del ciudadano, si viésemos la magnitud y la realidad del neocapitalismo en su conjunto, nadie aceptaría formar parte de un sistema tan poco respetuoso con la vida. 950 millones de hambrientos, 4.750 millones de pobres, 1.000 millones de desempleados, 13 millones de personas mueren anualmente por el deterioro del medio ambiente y las consecuencias del cambio climático&#8230; No son abstracciones. La economía neoliberal no es una abstracción: imposibilita el acceso a una vida digna a la mayoría de la población.</p>
<p style="text-align: justify;">La economía actual desregula los movimientos de capital, las consecuencias de la desregulación aplicadas por el Banco Central Europeo y secundadas por los gobiernos europeos enturbian mediante alarmismos y “rescates” un juicio claro de lo que está sucediendo. Sobre esto, declaró recientemente: “Sin duda las desregulaciones son nefastas. Hay que cambiar de pies a cabeza la política económica europea. El primer rescate a Grecia supuso para el presupuesto español un gasto de 10.000 millones de euros que se nos ha gravado en el plan de austeridad de Zapatero y que al final no fue a parar al pueblo de Grecia sino a las empresas alemanas y francesas (muchas de ellas dedicadas al armamento) que eran acreedoras del gobierno griego.”</p>
<p style="text-align: justify;">Hay una serie de mitos asociados al crecimiento y el desarrollo que confunden términos y dejan al ciudadano desnudo frente a medidas de dudosa ética. Vivimos rodeados de creciente incertidumbre, impulsada por unos graves índices de desempleo y la constante desmantelación del estado de bienestar. El nivel de paro juvenil en España es del 42,8%, frente al 21% de la UE. Los recortes en los presupuestos sociales agravan esta situación y las radicales reducciones del gasto público precarizan el modo de vida de muchas personas.</p>
<p style="text-align: justify;">Para el sentido común es algo contradictorio, ¿cómo es posible que muchas empresas y entidades tengan enormes beneficios y las fórmulas liberales no reflejen sobre los datos -ni sobre la realidad- una mejora sustancial de la población? Desde 1980 las recetas económicas promovidas por organismos como el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo, y gobiernos han sido las mismas: reducciones drásticas de lo público, además del sistemático neocolonialismo que arrasa múltiples regiones del globo y origina las modernas migraciones.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/10/arcadi_2.jpg"><img class="size-full wp-image-14267 alignleft" title="arcadi_2" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/10/arcadi_2.jpg" alt="" width="367" height="361" /></a>Comprender permite poner en evidencia el chantaje al que el poder financiero nos somete. Mitos y cantinelas repetidas como mantras de baja ralea analítica y mucha propaganda. Contra la avaricia y el despropósito ético Arcadi usa un tono pausado, que contrasta con su locuaz denuncia. Pero no sólo denuncia, también analiza y propone alternativas. Arcadi no vive en una nube, propone medidas concretas como erradicar el fraude fiscal, aumentar los impuestos a los que más tienen, aplicar la Tasa Tobin (impuesto a las transacciones financieras) a los movimientos de capital, nacionalizar la banca que haya recibido dinero público, nacionalizar las cajas de ahorros, promocionar la banca ética, romper el euro, ya que economías dispares no deben tener una única moneda&#8230; No oculta su apoyo al decrecimiento, esa necesaria corriente de pensamiento político, económico y social que aboga por la disminución controlada de la producción económica con el objetivo de establecer una nueva postura de equilibrio entre el ser humano y su entorno.</p>
<p style="text-align: justify;">“El capitalismo no debería existir, porque es un sistema criminal y asesino. ¿Es lógico que en un mundo donde se producen más alimentos de los que su población necesita deban morir a diario sesenta mil personas de hambre? Es inaceptable.”</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/10/323928_2237877958990_1609244073_2184391_65622676_o.jpg"><img class="alignright size-large wp-image-14281" title="323928_2237877958990_1609244073_2184391_65622676_o" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/10/323928_2237877958990_1609244073_2184391_65622676_o-723x1024.jpg" alt="" width="360" height="510" /></a></p>
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		<title>Economía, ecología y cambio social</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Sep 2011 13:24:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David Abril</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ecología]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[economía]]></category>

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		<description><![CDATA[Baleares es una tierra maravillosa que en los últimos 50 años ha sido capaz de atraer a millones de turistas y generar cientos de miles de puestos de trabajo, pero también precariedad, inequidad, abandono escolar, segundas y terceras residencias, millones de toneladas de residuos y consumos de energía y de recursos inasumibles para el ecosistema del que disponemos y del que dependemos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/09/solar_panels.jpg"><img class="size-large wp-image-13621 alignright" title="OLYMPUS DIGITAL CAMERA" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/09/solar_panels-1024x768.jpg" alt="" width="405" height="303" /></a>El término “economía” viene del griego oikos (casa) + nomos (administración), y vista la crisis, podemos afirmar sin tapujos que “la casa no ha sido demasiado bien administrada”, y sobre todo que los “economistas” (o al menos, la mayoría de ellos) no han querido reconocer que la lógica del crecimiento sin más y a costa de todo y de todos, del medio ambiente y de las personas, no genera por sí mismo bienestar social, ni desarrollo humano en un sentido amplio.</p>
<p style="text-align: justify;">Baleares es una tierra maravillosa que en los últimos 50 años ha sido capaz de atraer a millones de turistas y generar cientos de miles de puestos de trabajo, pero también precariedad, inequidad, abandono escolar, segundas y terceras residencias, millones de toneladas de residuos y consumos de energía y de recursos inasumibles para el ecosistema del que disponemos y del que dependemos.</p>
<p style="text-align: justify;">Por eso, cuando se habla de “cambio de modelo”, hay que detenerse a analizar qué intereses defiende quien enarbola alegremente esa bandera, ya que se puede ir en el sentido de “más de lo mismo” (por ejemplo, en el caso del turismo, “todo incluído” y “sol y playa”, con una temporada cada vez más corta e intensiva), o planteando una visión holística, transformadora, y pensando en las personas y el medio ambiente.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Crecimiento y “green jobs”</strong></p>
<p style="text-align: justify;">No podemos caer en la trampa del crecimiento económico que “todo lo arregla”, ya que la actual crisis demuestra que hemos vivido años de “vacas gordas” en los que no se han socializado esos beneficios, pero los poderes políticos y financieros sí quieren repartir el riesgo y las pérdidas. Hay que crecer, sí, pero en actividad productiva y en servicios que garanticen unas mejores condiciones de vida para la gente en equilibrio con el medio.</p>
<p style="text-align: justify;">El paro es la principal preocupación de la ciudadanía, y un terrible drama social que mina la autonomía de las personas. Se puede crecer mucho en servicios de atención (desarrollo de la ley de dependencia, economía de cuidados, redes públicas de 0-3 años en los municipios, etc.), así como en “green jobs”, en empleos verdes, ligados a la agricultura ecològica, la custodia del territorio y los espacios naturales, la rehabilitación de los edificios en clave de eficiencia energética, industria local ligada al desarrollo de las energías renovables, I+D&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Reconversión y cambio de modelo</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El turismo es y seguirá siendo el puntal de nuestra economía regional. Sin embargo, es necesario hablar de transición hacia ese “otro modelo”, y de reconversión. Además de ampliar la oferta turística hacia la cultura y el medio ambiente (más allá del “sol y playa”), es necesario abordar dos niveles de propuesta: por una parte, facilitar la reforma de hoteles obsoletos con la perspectiva de tener un sector hotelero “bajo en carbono” y con una oferta modernizada, de acuerdo además con la sensibilidad medioambiental que manifiestan muchos de los turistas que nos visitan.</p>
<p style="text-align: justify;">Necesitamos un sector hotelero que genere sinergias y “equilibrio” con otros sectores económicos, como la restauración y el pequeño comercio, la cultura y el ocio, la agricultura o la industria local.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La tierra como sector estratégico</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Si la agricultura se ha convertido en un sector testimonial en nuestra comunidad, ha sido justamente por las disfunciones del actual modelo, que ha convertido a la tierra en un elemento de especulación. Hay demanda y posibilidades para que la tierra vuelva a ser un sector estratégico a nivel económico, humano y ambiental de primer orden. El papel de las instituciones y los municipios en este sentido es clave, promoviendo por ejemplo servicios de intermediación en el alquiler de tierras para jóvenes agricultores, dinamizando grupos de consumo, mercados locales de productos “kilómetro cero”, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong>Economía y democracia</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El desastre de Fukushima ha puesto en evidencia que en el campo económico había ya demasiadas decisiones tomadas, a nivel mundial, sobre el futuro energético del planeta. Este tipo de decisiones, ni en lo local ni en lo global, pueden quedar al margen de la capacidad de decisión de las ciudadanas y los ciudadanos. Es necesario desarrollar herramientas de desarrollo y planificación basadas en la participación y el diálogo social amplio, de lo local a lo global, y tendientes a reducir la triple dependencia financiera, energética y alimentaria.</p>
<p style="text-align: justify;">En 2003 se utilizó el argumento de la falta de trabajo para tumbar a un gobierno que, desde la responsabilidad, había impulsado la ecotasa. Esto no vale en esta ocasión, porque a pesar de la crisis las previsiones turísticas son inmejorables, y deberíamos aprovechar la buena coyuntura para pensar no sólo en el hoy y ahora, sino en el mañana, y en llevar a la práctica ese cambio de modelo que todos quieren, pero que tan pocos se atreven a enunciar. La crisis ya no puede ser una excusa para no transitar hacia la equidad y la sostenibilidad, el único camino posible.</p>
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