A los seis años, los padres de Marta Eugenia descubrieron que era diferente. Les había tocado una niña especial: Una superdotada (con un cociente intelectual de 218). Algo, que bien encaminado puede ser un don, y mal dirigido, una desgracia. Estos niños muchas veces permanecen en un cajón desastre educativo que no les puede atender. Su abuelo pianista le abrió la puerta de la música porque como ella misma afirma: “la música amansa a las fieras, pero también ordena la cabeza. Para mí era como un jardín secreto donde averiguar cosas”.
El sistema educativo no está preparado para estos casos, y menos el de la España de los años 70. Así que Marta Eugenia salió escopetada. A los doce años, consiguió una beca para jóvenes investigadores y se trasladó a Estados Unidos. Estudió la inteligencia artificial en el Instituto de Investigaciones Científicas y Ecológicas de Boston. En la actualidad es licenciada en Derecho, musicóloga, experta en lengua japonesa e ingeniería informática.
Al regresar a España decidió aplicar sus conocimientos al cerebro humano. Creó un método propio de estimulación intelectual y dirige una empresa de desarrollo del aprendizaje y estimulación de las capacidades del cerebro humano.
¿Es cierto que una de las mayores características que denotan inteligencia, es el humor?
Sí, es cierto. Pero no sabemos reírnos de nosotros mismos. Y no sabemos reírnos de nuestros errores y por eso no sabemos triunfar. No nos podemos reír, porque no tenemos ni tiempo, ni espacio mental. Para poder reírse hay que tener una interpretación crítica de la vida, y una interpretación crítica de nosotros mismos. Para reírme de lo gordo que estoy necesito una capacidad y un espacio para la reflexión. Tendemos a la risa fácil, pero no a la risa que piensa.
¿Y cómo es la risa que piensa?
La risa que piensa es la que es capaz de ver el defecto en uno mismo para mejorar. Es la que es capaz de analizar lo que a otro le sucede para compartirlo. Y de esa diferencia, de lo que le sucede a uno y al otro, es capaz de relativizar las cosas.
El humor inteligente siempre es reflexivo; siempre mira hacia uno mismo, y admite un error para permitir un progreso.
El humor inteligente es el que es capaz de analizar la sociedad o analizar lo que le pasa a los otros, para poder compendiar carencias y poder avanzar. Pero el humor inteligente es aquel que deja un poso, que deja una esperanza… Vivimos una serie de humores vacíos, de chistes fáciles y de groserías, pero eso no da pie a nada. El humor puede ser muy constructivo. Como Groucho Marx.
¿Desde tu punto de vista particular cómo observas la sociedad? ¿Hacia dónde está yendo nuestro modelo?
Me preocupa mucho que estamos en una sociedad más informada y muy poco formada. Estamos siendo esclavos de los sistemas tecnológicos y se está delimitando el pensamiento profundo. El hecho de ver todo en una pantalla de colorines, lo que hace es que desacondiciona la mente para formular un pensamiento. Desde siempre hemos sabido que los niños tienen que ver televisión de forma mediada y mediatizada, y nunca antes de los seis años porque no está maduro su nervio óptico. Es una cuestión biológica, pese a quién le pese. Lo que no es de recibo es que estamos condicionados para el consumo de elementos tecnológicos, pero no para el análisis, para el ensayo, para la crítica y para el debate. Conforme avanzamos, las personas piensan, relacionan y profundizan en entornos más pequeños y muchas personas no son capaces de pensar por sí mismas. Son capaces de recoger el pensamiento de otro y saber que hay 227 páginas en Internet que hablan de un dato, pero no saben cómo ese dato repercute en su vida, cómo repercute en otros y qué puede hacer con él.
¿Tú cómo crees que se puede salir de la crisis?
Sino defendemos la capacidad del ser humano de crear, la capacidad de ser libre, la capacidad de transformar… si no volvemos a una cultura del emprendimiento, del mérito y la capacidad, no vamos hacia ninguna parte. Los jóvenes de ahora, en las sociedades occidentales, están totalmente acomodados pero llega un momento en que les toca salir a la calle y hacer algo y lo que hagan dependerá de los recursos mentales que tengan.
A veces, sucede que la gente que tiene buenas ideas, no dispone de los medios que otros, quizá con menos capacidad o talento, si están teniendo para aplicar modelos… y eso es un poco frustrante ¿no?.
Si es cierto. Y eso provoca que alguien que no está capacitado para realizar una labor, tiene 200 asesores, los cuales tienen 200 esclavos, los cuales tienen 200 funcionarios, los cuales tienen 200 asistentes. ¡Eso es horroroso! Por la burocratización, la contaminación, la pérdida de recursos y la pérdida de expectativa.
¿Cómo se cambia eso?
Pues creando bancos de talento. Tenemos bancos de tiempo, tenemos banco de crédito, pero nos falta crear bancos de talento; en los cuales ese talento fructifique y produzca ideas. El Estado Español es muy poco proclive a crear sistemas alternativos en la escuela, pero es necesario. Ya se está dando educación financiera a los niños, pero no se le está dando educación ecológica, ni se les da educación en el ser… están muy bien las religiones, están muy bien los ciudadanos, y están muy bien las ciudadanías… pero si no sé lo que soy, no sé lo que puedo creer o lo que dejo de creer. Para crear y pensar primero debo saber lo que soy.
¿En qué manera influye la inteligencia en la felicidad?
La felicidad, es la capacidad que tengo de estar a gusto con lo que me sucede; pero para estar a gusto con lo que me sucede tendré que aceptarlo o rechazarlo; y para ello tendré que tener unas tablas, unos códigos, unos valores… los cuales necesito conocer. Y para eso es necesaria la inteligencia. El ser humano se enfrenta todos los días a decisiones, y esas decisiones condicionan su vida; cuantos más elementos de juicio tengo, más posibilidades de elegir lo que quiero. Tengo que ser dueño de mis aciertos, para ser dueño de mis errores.
¿Cómo se puede fomentar la creatividad?
La creatividad es la capacidad de producir algo que antes no existía. Para fomentarla hay tres tres factores: tener un conocimiento del área en la cuál se encuentra instalada. La creatividad siempre tiene una hermanita pequeña, que no siempre se la ve, que se llama intuición. La intuición nace del trabajo y de la experiencia. En segundo lugar, necesita un gran ojo crítico, respecto de lo que necesita uno en sociedad, y de lo que le falta. Y en tercer lugar, nace de la disposición o de la armonía entre inteligencia y emociones del sujeto que crea. Son esas tres herramientas las que hacen nacer las grandes ideas.
Hablas mucho de fomentar el pensamiento y la gente que se dedica a la meditación suelen decir que lo interesante es encontrar espacios entre pensamiento y pensamiento…
Es que ese es el siguiente eslabón. Cuando pienso es cuando soy dueño de un tiempo, entonces puedo decidir en cómo me concentro y cómo me relajo. Ahora estamos volviendo mucho a las enseñanzas orientales y es necesario porque el ser humano tiene que tener un contrapunto entre lo que piensa y lo que siente. Disponemos de un tiempo psicológico arrebatado y apresurado, en el cual las cosas tienen el impacto que los demás generan en nosotros, pero no lo que nosotros decidimos. Las cosas no están al servicio de las personas, ni están al servicio de las ideas, ¡están al servicio de lo que nos dicen los medios de comunicación!. El móvil lo tenemos que cambiar, por supuesto, cada 6 meses… así que estamos como los hámsters, en una rueda en la cual no digerimos la información y la información que recibimos no tiene relación con la utilidad.
Y tú apuesta para salir de esta rueda, ¿cuál es?
Hay que enseñar a pensar, porque es lo único que nos diferencia de las máquinas y de los animales. La capacidad de pensar nos da la capacidad de decidir, de elegir y de ser felices. Por mucho que digan hay que invertir en el sistema de la enseñanza. La “pobre” enseñanza y la ciencia son las que se llevan todos los palos. Si hay crisis, van a recortar la enseñanza. Pues oiga: “¡Qué es justo al revés! Si hay crisis, tendrá que aumentar la enseñanza.”
Y en tercer lugar, desarrollar escuelas de pensamiento creativo, necesitamos nuevos recursos, necesitamos nuevas alianzas, necesitamos nuevos materiales; nos estamos quedando atrás. Es que las cosas van por delante de nosotros. Tenemos el burro detrás del carro.
Hubo una época, en los 80-90, donde se hablaba mucho del Cociente Intelectual (C.I.). A los niños se les hacían muchos test ¿Cómo se aborda este tema ahora?
Ahora hay muchas teorías, pero el cociente es una velocidad de procesamiento de datos. Es decir, con un Renault o con Ferrari, llego a París, pero a distinta velocidad. Esta velocidad de procesamiento de datos solo es determinante en dos casos: Cuando hay una infradotación cualificada, es decir, cuando una persona tiene un C.I. inferior a 76. Porque tiene dificultades notorias para aprender y comprender y para una serie de pericias que pueden delimitar e incluso, cuando bajamos de 60, incapacitar determinadas áreas de la vida. Al contrario, a partir de 130, hay una sobredotación. Esta divergencia entre la edad física y la edad mental puede provocar dificultades emocionales porque implica un procesamiento de datos distintos. Es decir, el C.I. sigue siendo importante, le pese a quién le pese, para infradotados y para altas capacidades; cierto es que para un capacitado, más importante que lo que tiene, es qué hace con eso qué tiene.
En el resto de las personas, es mucho más interesante averiguar y trabajar con un desarrollo emocional y con una distribución de la inteligencia.
¿A qué edad se suele detectar que una persona es superdotada?
A partir de los 18 meses se ven diferencias. Hay un desarrollo precoz del lenguaje y hay un razonamiento. A partir de los 3 años, se puede calibrar esa sobredotación, porque no es lo mismo 156 que 140. Los sobredotados no solamente son los que tienen un C.I. mayor, sino que tienen una forma de procesar información de manera distinta. Es decir, un sobredotado siempre tiene una imaginación, una creatividad, una curiosidad, muy por encima de la media. Tiene pensamiento divergente, que es la capacidad de acceder al resultado, por caminos originales. También tiene pensamiento múltiple, que es la capacidad de pensar varias cosas a la vez, y manejar diferentes conceptos a la vez; distinto es lo que haga con ellos y cómo lo resuelva. Estos tres indicativos nos dicen que estamos frente a un niño con superdotación, pero luego, hay más de 18 aspectos en los que hay que fijarse. Por ejemplo, la hiperestesia, es decir, “todo me afecta, de todo soy culpable”; la hipocondría: “si tengo un granito, seguro que es cáncer”; los intereses selectivos: un superdotado de 6 años, se puede saber el hasta el último dinosaurio de la Patagonia, y negarse a leer; el excesivo desarrollo de la inteligencia lógica, es decir, un razonamiento exacerbado; el sentido de la crítica, la réplica y la opinión; la flexibilidad verbal; la posesión de talentos artísticos… Es decir hay unos indicativos que nos señalan que nos encontramos ante un superdotado. ¡Ojo! el superdotado no tiene más problemas emocionales que el que no lo es, lo que le sucede es que se le pueden crear si no es atendido de manera adecuada.
¿Cómo se manifiestan esos problemas emocionales?
Por ejemplo, en la adolescencia de mujeres su puede dar el “Síndrome de Pigmalion Negativo” que se caracteriza porque esconden características de su personalidad para poder hacer amigos, para no sentirse tan raras. Evidentemente cualquier persona que esconde lo que es, puede generarse un problema psicológico. Pero ni todos los superdotados tiene Pigmalion Negativo, ni el hecho de ser superdotado, conlleva un problema psicológico.
Entonces cuando nos encontramos con un niño o niña superdotado sabemos que requiere una atención especial, ¿qué tipo de atención es la adecuada para esos casos? Primero tiene que haber un diagnóstico de altas capacidades. Este diagnóstico lo debe llevar a cabo un psicólogo, un pedagogo, un especialista en inteligencias o neurocientífico.
En segundo lugar, si estamos hablando de personas que emocionalmente tienen un universo muy particular, digamos que los sistemas reglados no son los más convenientes. Es decir, todo lo que se basa en el ámbito de la memoria o de la repetición no les conviene. Enseñar es siempre provocar en otro un pensamiento autónomo. Si no hay provocación, entonces en lugar de enseñar adiestramos. Enseñar es provocar, de la misma manera que inteligencia es actualizar un tiempo y un espacio para conseguir algo.
Lo primero que hay que saber de un superdotado es que tiene un sistema de organización de conocimientos distinto; que tiene métodos o técnicas de acceso al conocimiento, distintas… que no es mejor ni peor, sino que es distinto, y por eso genera hábitos de trabajo autónomos.
¿Puedes poner un ejemplo?
Imagínate que ponen a 20 niños a dibujar un perrito. Todos dibujan el rabito, el hocico, las patitas… pero un niño dibuja una raya horizontal a lo largo de toda la hoja. A primera vista piensas que este niño no entiende lo que es el concepto perro, ¡Oh dios, qué espanto! ¡Con 5 años no sabe qué es un perro! Y resulta que el niño es superdotadísimo y decía que esa línea era la correa del perro, y que al perro no lo dibujaba porque era más grande que la hoja.
La clave está en los métodos y medios, mediante los cuales conseguimos que el niño nos explique lo que él veía. Una cosa que te puede preguntar un niño de 5 años es: “¿por qué me obligas a hacer cosas de tonto?” En este caso, era un niño de 5 años que dibujaba perfectamente la figura humana y le resultaba absolutamente ofensivo y retaba al profesor a ver si llegaba a su altura, e interpretaba lo que hacía… Es muy complicado el mundo de un niño superdotado…
¿Qué modelos de otros lugares están funcionando mejor?
Por ejemplo, en Finlandia, el maestro, es casi una autoridad pública. Tienen muy claro que educan a personas, no a consumidores, no a ciudadanos y no a creyentes, sino a personas. En la India se prima todo lo que es el conocimiento de la diversidad. Cuando prima la diversidad, prima la alternancia. Cuando prima la alternancia, prima el conjugar ideas. En el Reino Unido se trabaja la retórica. Desde tempranas edades se trabaja el debate, se trabaja la expresión lingüística, con lo cual, la persona aprende a delimitar lo que quiere y lo que no quiere. En Canadá se trabaja la voluntad, los horarios, se trabaja sobretodo lo que es la articulación, es decir, cada cosa para un tiempo y un tiempo para cada cosa. Aquí, a veces, nos pensamos que la vida es un parque temático.
¿Y eso qué supone?
Lo que sucede es que en Europa estamos en la tercera crisis de las civilizaciones y estamos muy mediatizados por el hedonismo. Eso trae las mayores insatisfacciones y las mayores frustraciones, por eso en Europa hay una gran cantidad de deprimidos, y tenemos una gran cantidad de frustrados y de fracasados sociales. La marginación, tal vez no se viva en la calle, sino en el interior de muchos cerebros. Hay gente que vive en casas pero no pertenece a familias, ni se vinculan con nadie, ni son capaces de generar nada… trabajan para otros, producen para otros y a su vez consumen; produzco para consumir y consumo para producir.
¿En qué medida la inteligencia afecta a las relaciones de pareja?
No se trata tanto de cuánta inteligencia tienes, sino de cómo la utilizas. En las relaciones de pareja, es conveniente utilizar la inteligencia para la elección. Después viene lo odioso y horroroso, que es la convivencia. Convivir es aprender a delegar, a postergar, a provocar, a incentivar… Cuánto mayor desarrollo de inteligencia se tenga, mejor sabré utilizar mis armas.
Ahora vivimos “las parejas desechables”. Yo tengo un señor dos años, luego tengo otro… todo este intercambio tiene que ver con malas elecciones o mejor dicho, con elecciones inadecuadas o poco inteligentes. Se espera del otro cosas que no está dispuesto a dar; o porque se ve en el otro, cosas que no tiene; o porque hay unas expectativas de futuro, que no tienen absolutamente nada que ver con la realidad; o porque no se saben digerir o dirigir los cambios en una convivencia; o porque incide la suegra… El pensamiento y la inteligencia, de verdad, son herramientas que sirven sobretodo para delimitar adecudamente una relación…
Síguenos: