Crisis y Educación Emocional.

En estos tiempos se habla mucho de crisis, y casi siempre se hace en términos económicos. A pesar de ello, tanto los políticos, los medios de comunicación, o los agentes sociales, apelan a menudo a las emociones. A veces provocándonos miedo y desconfianza en el futuro, otras llamándonos a ser solidarios, a esfuerzo común, a la voluntad, a la motivación. Nos tocan las emociones, los sentimientos, porque en las emociones hay fuerza.

Crisis significa etimológicamente separar, decidir. De crisis provienen crítica y criterio, o sea, pensamiento, análisis, reflexión.

A todo el mundo , las crisis, ya sean personales o sociales, nos provocan emociones: ansiedad, incertidumbre, angustia, inseguridad, y también rabia, tristeza, frustración o indignación. Todas estas emociones hacen que nos pongamos en movimiento, son el impulso que nos lleva a la acción. Para que esta acción tenga sentido, para que no sea simplemente un “acting” si no una acción eficaz, buena para uno mismo y para los demás, es imprescindible primero saber cual es la emoción que nos impulsa, es necesario tener conciencia de lo que sentimos para poder usarlo como motor de cambio tanto personal como social y es aquí es donde la Educación Emocional puede aportar mucho.

Emoción deriva del verbo latín emotió, que significa poner en movimiento

La Educación Emocional nos enseña a comprender las causas de lo que sentimos, a reconocerlas y a diferenciarlas. A discriminar y comprender que nos sucede para poder ponernos en movimiento. Una vez reconocidas y comprendidas las emociones se trata de aprender a gestionarlas, de tener una actitud asertiva, de ser capaces de hacer crítica y autocrítica no destructiva, de construir una buena autoestima que nos permita conocer nuestras debilidades y nuestras fortalezas, en definitiva de comprender que nos pasa y que les pasa a los demás fomentando relaciones de cooperación tan necesarias en el contexto de crisis económica, de valores y social actual.

La Educación Emocional propone que la reflexión, el pensamiento, estén vinculados a las emociones ya que son elles el motor, el impulso de toda acción. Se trata de lo que explica Coleman cuando habla del equilibrio de las dos mentes, la que piensa, y la que siente, lo que se llama popularmente la cabeza y el corazón, yo le añadiría también el cuerpo.

La inteligencia emocional es aquella inteligencia que Salovey y Mayer describen como la habilidad de gestionar los sentimientos propios y los de los demás, de discriminarlos entre si y de usar esta información para el pensamiento y la acción. Coleman va un poco más allá: “ Todo el mundo tiene inteligencia cognitiva y inteligencia emocional, pero es esta última la que aporta, con diferencia, la clase de cualidades que más nos ayudan a convertirnos en auténticos seres humanos”.

Seres humanos conscientes, auténticos, creativos. Seres humanos capaces de posibilitar cambios en nosotros mismas y en la sociedad, capaces de generar optimismo en el presente y esperanza en el futuro.

 

La educación para la evolución del ser humano

 La Ecoescola Sa Llavor de Mancor de la Vall ofrece una escuela de verano.

“El mundo forma parte de nosotros y nosotros formamos parte del mundo, por lo que si pensamos que está dirigido en una dirección equivocada lo primero que debemos hacer es cambiar nuestra propia dirección”

Un instrumento fundamental para realizar ese cambio es la Educación.

La Educación consiste en permitir la libertad de uno mismo para realizar la propia esencia de la vida. Es aprender a pensar experimentando la verdad por uno mismo; es utilizar las propias manos participando en los procesos; es vivir desarrollando la percepción del otro en equilibrio y armonía con el entorno; es aprender a ser consciente.

Cada ser vivo es una infinitud de talentos y posibilidades que se desarrollan a través de la Educación. La misión del educador consiste en permitir que cada alumno desarrolle sus capacidades intelectuales, espirituales, físicas, emocionales y prácticas. Debe fomentar seres humanos plenos, llenos de verdadera iniciativa, abiertos libremente al proceso creativo.

Lo que importa no es que la memoria se llene de información, sino que la persona desarrolle belleza, armonía, bondad, compasión, atención. Estas cualidades se fomentan y adquieren en contacto con la Naturaleza y a través del Arte.

La Ecoescuela es la Escuela que integra como parte fundamental de su educación el contacto con la sabiduría de la Naturaleza y la expresión a través del Arte.

La observación y participación de la Naturaleza, permite el entendimiento y conocimiento de los procesos cíclicos naturales -interaccionando y formando parte de ellos- y la integración consciente del ser humano en la Naturaleza.

Todo lo creado tiene vida y requiere un cuidado y un respeto profundo. El cuidado y respeto hacia la Naturaleza fomentan el cuidado y el respeto hacia el ser humano. Nos permite entender que la vida es una unidad pluriforme, interrelacionada y dinámica, de la cual formamos parte. Todo lo que hagamos contra cualquier forma de vida lo hacemos contra nosotros, y al contrario, todo lo que hagamos por cualquier forma de vida lo hacemos por nosotros.

El Arte es la posibilidad de expresión trascendente que tiene el ser humano. Permite hacer visible lo invisible. Desarrolla cualidades humanas esenciales como la sensibilidad, la atención, la imaginación y la creatividad.

Cómo se trabaja en la Ecoescuela.

Los objetivos y contenidos educativos presentes en la legislación educativa vigente se aprenden a través de la experiencia directa y activa dentro de proyectos didácticos globales e interdisciplinarios que presentan una conexión con la vida cotidiana y un fin en si mismo. Se permite así una formación integral y un desarrollo global de las capacidades de aprendizaje. Se forman grupos de niños y niñas de diferentes edades coordinados por un profesional, creando una pequeña sociedad, donde se fomenta el estudio, el dialogo y el trabajo en equipo. El maestro se convierte en mediador y facilitador del aprendizaje. Canaliza, gestiona e interrelaciona las ideas del grupo, permitiendo que los alumnos investiguen, adquieran y transmitan por si mismos el conocimiento, enseñándoles a tener iniciativa y libertad para pensar.

La Ecoescuela es una escuela viva, dinámica y abierta a la sociedad, formada por un equipo interdisciplinario.

Además de las actividades curriculares que cumplen con el contenido legislativo, otras actividades de la Ecoescuela son:

Participación en todo el proceso alimenticio. Plantación, cultivo, recolección y elaboración de los alimentos.

El cultivo de la Tierra es la unión de la Naturaleza con el ser humano. Es un proceso que permite la conexión con la vida de forma activa y dinámica. Nos relaciona directamente con los ciclos de la Tierra y el Universo aprendiendo y formando parte de ellos.

La elaboración de los alimentos permite que el niño se haga consciente de cómo la Naturaleza forma parte de si mismo a través de la transformación de sus frutos en alimentos.

Contacto con la Naturaleza. Todos los días se establece el contacto con la Naturaleza a través de paseos por el entorno cercano de la escuela. Un día a la semana se dedica por completo a realizar excursiones a diferentes entornos naturales. Muchas actividades escolares se desarrollan al aire libre.

Ecología. Se fomentan los valores de cuidado y respeto ambiental y la adquisición de un amplio conocimiento de los sistemas naturales, que permite desarrollar en los alumnos una conexión personal con la Naturaleza.

Arte y artesanías. Se facilita el acceso a todo tipo de actividad artística y artesanal (música, teatro, poesía, escritura, danza, cerámica, pintura, escultura, costura, telar) como medio fundamental dentro de la educación, considerándolas la forma de expresión del alumno. En el caso de la artesanía también se considera como un elemento transformador de la economía.

Actividades socioculturales. Los alumnos participan en diferentes actividades de tipo social y cultural, ofertadas por la comunidad, como fuente de recurso didáctico. Les permite conectarse con la realidad actual y enriquecer su aprendizaje desde diferentes perspectivas.

Aprender a escuchar el Silencio. Escuchar el Silencio es una forma de interiorización que nos une a todos por igual. Cuando silencias todos los ruidos, escuchas el sonido de tu verdadero ser.

Asamblea. Está formada por alumnos, profesorado y familias. En ella se toman las decisiones relacionadas con el funcionamiento de la escuela y se solucionan los problemas que puedan surgir. Fomenta la toma de decisiones en grupo, el entendimiento y aceptación de diferentes puntos de vista.

Cuidado de la escuela y de su entorno. Los alumnos participan en los trabajos de cuidado de su escuela y de su entorno cercano, desarrollando la voluntad, la cooperación, la responsabilidad y el servicio desinteresado.

 La Ecoescola Sa Llavor de Mancor de la Vall ofrece una escuela de verano.

 

El papel de la alimentación en la educación

El deseo es el motor de la autonomía y para conquistarla es necesario que ese deseo no sea ni reprimido ni impuesto, es decir, que pueda existir, que pueda darse en un clima de confianza, en un clima en el que el niño y la niña se sientan seguros y confiados. Deben tener la certeza de que los adultos que los educan confían en sus posibilidades, creen en sus capacidades y respetan sus decisiones. Y, paralelamente, han de sentir plena confianza en esos adultos que los cuidan. Saber que pueden confiar siempre e incondicionalmente en ellos, que no los traicionarán y que no les impondrán deseos, sino que comprenderán y respetarán los suyos, los propios de los niños y las niñas.

¿A dónde quiero llegar con esto? Cuando insinúo que los adultos imponen deseos a los niños y a las niñas, me estoy refiriendo a dos cuestiones importantes en educación, por un lado las proyecciones que inconscientemente todos proyectamos -valga la redundancia- hacia los niños y las niñas; y por otro lado a las necesidades que tenemos como educadoras de que los infantes hagan tal o cual cosa.

El tema de las proyecciones no lo voy a tratar aquí, pues me desviaría mucho de mi objetivo. Sí voy a profundizar en las necesidades que tenemos las educadoras de que los niños y las niñas nos obedezcan. Para ello utilizaré un ejemplo de una escoleta en lo referente a la alimentación.

Veamos un ejemplo:

En un centro de 0 a 3 años se reflexiona sobre la alimentación y se establecen unas normas para la hora del comedor, entre otras, la de no obligar a los niños a comer si no quieren, o sea no forzarles; respetar si no les gusta algún alimento en concreto, no perder la paciencia ni enfadarse…

Observemos la realidad:

Desgraciadamente, ocurre que algunas educadoras no han entendido las normas del comedor y se “pelean” con los niños y las niñas que no quieren comer, con los que escupen, con los que no quieren algún determinado alimento, relegando al olvido el objetivo principal y prioritario de no obligar a un niño o niña a comer en contra de su voluntad.

Las estrategias utilizadas para conseguir este objetivo (que un niño o una niña coma aunque no quiera hacerlo, o sea, obligado o por obligación) son las estrategias que se han utilizado “toda la vida” y que todavía siguen en uso en algunas escuelas:

Chantaje emocional con amenaza: “Si no comes no vendrá la abuela a buscarte” “¿quieres que me enfade?” “a mí no me gustan los niños que no comen”…etc…

Amenazas: “si no te lo comes todo te irás a la sala de los bebés” (y luego queremos que quieran al hermanito/a bebé? Pero si amenazamos con bebés como si fueran hombres monstruos…!!!) “Tú no irás a psicomotricidad si no comes”

Castigos: Castigado en la sala de los bebés. Castigado fuera del aula. Castigado sentado con la merienda delante hasta que coma mientras los demás hacen la actividad. Castigado sentado en el patio con la merienda delante hasta que coma y los demás jugando. Castigado en el patio, solo y los demás en el comedor, hasta que quiera comer.

Sobornos: “si comes te daré una galleta después” “si comes podrás tener la moto rosa el primero”

Mentiras: “Si no comes te quedarás pequeño” “Si comes te daré un caramelo” (y luego no se lo dan nunca…)

Con los bebés es todavía peor, en ocasiones comen por penetración forzosa. Otras con engaños “mira el chupete” y cuándo abre la boca para el chupete zas! Cucharada va!. Otro engaño es mostrarle el yogur (postre de la comida), darle un par de cucharadas de yogur, y cuando el bebé abre la boca pensando que viene yogur zas! Meter puré…

No puedo dejar de preguntarme cuál es el sentido educativo de estas acciones, ¿Qué es exactamente lo que estamos educando? ¿Estamos educando la confianza del bebé o del niño o la niña en el adulto? ¿Estamos educando la autonomía? ¿Consideramos los deseos o incluso las necesidades del bebé, del niño o de la niña cuando los forzamos a comer en contra de su voluntad? ¿Os parece este un acto educativo? ¿O tal vez es un acto asistencial?

Si considerábamos educativo aquél acto que cree en la capacidad de la persona para conseguir un objetivo, basándose en el deseo de aprender, en el interés por conquistar la autonomía, podemos afirmar sin equivocarnos que este no es un acto educativo en absoluto. Pues no se tiene en cuenta el deseo ni el interés del niño o la niña hacia el acto de comer en sí mismo y la pretendida autonomía es, a menudo, impuesta. En este tipo de acciones lo que se está “educando” es la obediencia, la sumisión, la aceptación de la norma, sin tener en cuenta al individuo.

Si pensamos en el acto asistencial, aquél que asiste a la persona heterónoma, éste se sustenta en la idea de que otras personas detecten y satisfagan las necesidades y los intereses de, en nuestro caso, los bebés y los niños y las niñas. Por lo que podemos deducir que tampoco se cumple el requisito para ser considerada esta acción como asistencial.

La alimentación: acto educativo o asistencial

El debate sobre si la hora de la comida es un momento asistencial o educativo sigue abierto y aunque cada vez está más claro que los momentos asistenciales son altamente educativos, no siempre se da que la hora de la comida sea efectivamente educativa.

Pero… ¿Cuál es la diferencia entre el acto asistencial y el acto educativo? El acto asistencial es aquél que asiste a la persona que no puede valerse o desenvolverse por sí misma, siendo así heterónoma, dependiente de que otras personas detecten y satisfagan sus necesidades. Por otra parte, el acto educativo es aquél que pretende desencadenar el deseo de aprender, considerando a la persona capaz de conseguir el objetivo por ella misma, capaz de generar el deseo de ser autónoma. La autonomía se conquista, jamás se impone. Ha de ser deseada, el niño o la niña tienen que sentir el deseo de hacer por sí mismos.

A mi entender es un acto impositivo. Se impone la “necesidad” del adulto sobre la necesidad del niño o la niña.

El adulto tiene la necesidad de que el niño o la niña le obedezca para no sentirse cuestionado en su autoridad. El adulto tiene la necesidad de que el niño o la niña coma para no sentirse cuestionado -por los padres o por el resto del equipo de educadores- en su profesionalidad. El adulto tiene la necesidad de que el niño o la niña obedezca porque eso es lo que se espera de un niño. Obediencia. Acatación de las normas. Sumisión.

De todos es sabido que si la obediencia y la sumisión se acatan, se obtienen personas obedientes y sumisas, que hacen lo que se espera que hagan, personas con dificultades para ser ellas mismas, con poca capacidad de cuestionamiento, poca capacidad crítica, personas faltas de iniciativa, inseguras de sí mismas, con baja autoestima, carentes de motivación interna… personas llenas de miedos: al juicio, a la burla, al rechazo, al no-amor… Miedo, en definitiva, a que no se las acepte tal y como ellas son. Personas incapaces de ser ellas mismas.

La mayoría de las personas destinamos mucho tiempo de nuestra existencia a aprender a ser como no somos, a aprender a no-ser, a aprender a ser como se espera que seamos, a aprender a obedecer y más tarde a someternos…porque así nos lo exigió nuestro entorno, porque así se educaba en nuestros tiempos y en tiempos de nuestras abuelas.

¿Debemos seguir perpetuando este modelo de no-educación?

Para obedecer y someterse hay que ir –en muchas ocasiones- en contra de uno mismo. De todos es sabido y por muchos es ignorado. Este es el mensaje que les estamos dando a nuestros pequeños cuando les decimos “come porque si no te volverás bebé” en realidad les estamos diciendo, “te miento y te asusto para que obedezcas, es lo único que interesa, que obedezcas y que sientas miedo”

Dejando a un lado la obediencia, la sumisión y los miedos, cuestiones que por sí mismas darían para otro artículo, quiero retomar el tema que nos ocupa -la alimentación y las tareas de la educadora- pero antes quiero hacer una aclaración, no estoy cuestionando a las personas que se dedican a la educación, tampoco critico su capacidad para la profesión, critico y cuestiono la educación que estas personas han recibido, tanto en su infancia, como en el momento de prepararse para la docencia, cuestiono y reflexiono sobre el sistema educativo, el modelo educacional y la transmisión -o la falta de transmisión- de valores humanos. ¿Qué ocurriría si la escuela formase individuos con capacidad crítica, ciudadanos que se cuestionasen el funcionamiento del propio sistema? Insisto, las educadoras lo hacen lo mejor que saben, y creen estar haciendo lo correcto. A mi modo de ver ellas son los productos de un sistema educacional carente de valores, centrado en la reproducción de viejos e inservibles patrones de comportamiento. Tomar conciencia de ello puede ayudarnos a cambiar y mejorar nuestra práctica educativa, si es lo que deseamos.

Volviendo al tema, la tarea de la educadora no es obligar a un niño o a una niña a comer, tampoco es tratar de conseguirlo de “buenas maneras” como podría ser a través de la dulzura, la paciencia, la firmeza con cariño, etc. La verdadera tarea de la educadora consiste en escuchar y respetar a los niños y niñas, comprender o tratar de comprender qué les ocurre, porqué les ocurre, empatizar y sobretodo, permitirles ser, permitir que cada individualidad se despliegue con sus características genuinas, con su propio ritmo, sin tratar de homogenizar, de igualar, de normalizar… ¡Cada ser es diferente y esa es una de las grandes maravillas de la vida! ¿Por qué nos empeñamos en eliminar las diferencias? ¿En hacer seres iguales? ¡Las diferencias nos hacen únicos y tendríamos que potenciarlas! Y en lugar de eso nos apuramos y tratamos de evitarlas o anularlas…! ¿Qué te hace diferente? Pues promuévelo, porque eso eres tú!

Así una tarea importante sería la de aprender a detectar cuándo Aída no tiene más hambre, o si dice “no” con la cabeza cuando le damos a un ritmo demasiado rápido, también aprender a ver cuándo Gesine se ha saciado, aunque siga abriendo la boca…O tratar de entender que cuando Bea se saca los trocitos de comida de la boca no lo hace por “guarrear” sino que tal vez está investigando qué es eso…pues hace bien poco que dejó el puré y la textura es diferente… entender que es normal tocar la comida, mirarla, con las manos, con los ojos…es lo natural y lo sano… permitir que Lua escupa y tratar de averiguar cuándo y porqué lo hace ¿no quiere más? ¿ese trozo de pera estaba demasiado maduro? Cambiar nuestra actitud ante sus actitudes nos ayudará a estar más cerca de ellos y ¡mucho más relajadas!

Respecto al tema del “escupir” he observado reacciones muy exageradas ante estos hechos, de educadoras que no entienden lo que Alberto dice cuando no quiere tragar con algo que no le gusta…¡es altamente simbólico el contenido de esta acción! Cuando obligamos a un niño o a una niña a “tragar” algo que no quiere (bien porque ese trozo no le gusta, bien porque no tiene más hambre y es la manera primaria que tiene de decir “estoy lleno”, bien porque ese alimento no le agrada…) cuando le obligamos a “tragar” le estamos obligando a anular su voluntad, le estamos obligando a no hacer caso a su sentido del gusto, le estamos obligando a suprimir un reflejo de supervivencia básico que cualquier animal realiza, si un alimento no sabe bien lo sano es escupirlo, sacarlo de la boca, no tragarlo!!

Podemos trabajar en observar cuándo Borja escupe, ¿escupe los guisantes? ¿la zanahoria? Tal vez no le guste ese alimento ¿por qué tenemos que obligarle a comérselo? Con el respeto y la tolerancia tal vez en un futuro sienta ganas de probar esos alimentos o tal vez no…esa no es nuestra tarea…

Por otro lado, no puedo evitar contar un caso que escuché una vez en otra escoleta, y que me parece altamente ilustrativo: una educadora le decía a otra que le había salido una llaga en el paladar por no soltar el trozo de pizza ardiente que le abrasaba, por no escupir permitió quemarse…ante lo cual me pregunto ¿es esta una conducta sabia para el autocuidado? ¿cuántas veces la habrán obligado de niña a tragar y no escupir? Por supuesto esta es una de las educadoras que se enfadaba mucho con los niños que escupían…inconscientemente reproducía los mismos modelos…

Y volviendo al tema de las tareas de la educadora ante la comida, el verdadero trabajo de una educadora también consiste en reciclar su formación, en mantenerse informada de los avances pedagógicos y en aprender a desaprender los viejos paradigmas que sitúan al niño en una situación de total sumisión donde es el maestro o la educadora los que dan el saber al mismo, sin permitirle al niño ser autor de su aprendizaje.

Esta labor de informarse y documentarse nos lleva, afortunadamente, a grandes descubrimientos, como los que se han llevado a cabo en el instituto Lòczy que dirigió la Dra. Emmi Pikler a lo largo de más de 50 años y que, en lo referente al tema que nos ocupa -la alimentación- han sido tan vanguardistas como polémicos. Los consejos dados ante un niño o una niña que se negase a comer se pueden resumir en “respetar su decisión”.

Respetar su decisión no quiere decir desatender al niño, ni saltarse las rutinas, quiere decir respetar la decisión del niño o la niña de no comer en ese momento, sin regañarle, sin hacerle sentir culpable, sin chantajearlo, sin engañarlo, simplemente aceptar y tolerar que no va a comer y no cargar la situación de la dramática importancia que le concedemos habitualmente. Puede seguir sentado a la mesa tranquilamente mientras el resto comen. Y así todos los días que él o ella quiera. Antes o después acabará comiendo. Nadie se deja morir por inanición teniendo comida al alcance. Comerá. (A no ser que haya una patología grave).

Un ejemplo es el caso de una niña que en su escoleta se negaba a comer, tenía un año y medio y la tutora llegó al acuerdo con la madre de que no le insistirían para que comiese. La niña estuvo 6 meses sin comer en la escoleta y se seguía quedando cada día. Ganaba peso, crecía y en su casa comía. Al cabo de 6 meses, porque sí, por propia voluntad y por propia iniciativa, un día agarró los cubiertos y comió, como si siempre lo hubiese hecho…

Claro esto a las educadoras nos genera un miedo inquieto ante cómo hacer entender esto a una madre y mantenernos en la firme postura de no-forzar al niño o la niña (ni física ni psíquicamente). He aquí otra de las tareas de la educadora, explicar los avances de la pedagogía a las familias, argumentar y saber defender nuestros principios, nuestras actitudes y nuestros valores, en definitiva, los fundamentos de nuestra práctica

Esta es una parte fundamental de nuestra tarea, trabajar para una mayor comprensión de los niños y de las niñas, trabajar para la difusión de los nuevos paradigmas, de los modelos de enseñanza centrados en ellos y no en nosotros, llevados a cabo a través de valores como el respeto, la tolerancia, la aceptación de la diferencia…

Todo un reto para los centros de 0 a 3 años que pretendan dar una calidad en sus actos tanto educativos como asistenciales, pues una buena asistencia, con conocimiento de cada niño y de cada niña y con conciencia de cada una de nuestras actitudes es altamente educativa, mucho más que cualquier experimentación, supuestamente educativa, ajena a los deseos e intereses de los infantes, por muy bonitas que queden las fotos en el álbum.

 

 

Bibliografía

Chokler, Myrtha; El concepto de autonomía en el desarrollo infantil temprano, coherencia entre teoría y práctica.

Tardos, Ana; Falk, Judit y otros; Comer y dormir. Octaedro 2002

Vincze, María; La comida del bebé, del biberón a la autonomía. La Hamaca 67

Karmele Angulo San Millán. Mirando al niño. Escuela Infantil La Dehesa. El Escorial (Madrid)

Agnès Szanto. Lòczy ¿Un nuevo paradigma? El instituto Pikler es un espejo de múltiples facetas. Ediunc

Entrevista a Arcadi Oliveres

Arcadi Oliveres, suavemente, con tono de cuenta-cuentos travieso suelta afirmaciones rotundas. Su apuesta por una economía que se ponga al servicio de las empresas le hace cargar contra el capitalismo y sus injusticias. Su lucha por la dignidad de los más desfavorecidos le ha convertido en una de las voces más críticas contra el poder: multinacionales, aristocracia, oligopolios y organismos poco democráticos quedan en evidencia ante la claridad con la que habla este catalán.

Su labor le llevó a ser uno de los protagonistas del Foro Social Mundial y convertirse en un referente de la apuesta por una globalización alternativa en la que además del dinero se tenga en cuenta los derechos, la justicia y la paz. Con esta misión preside la Asociación ‘Justícia i Pau’.

Siempre se dice que “la información es poder”, pero ¿quién posee ese poder?

Yo diría que la información es poder y hoy en día de los más fuertes. Lo mediático está a la órden del día. Naturalmente, aquí lo que influye fundamentalmente es la propiedad de los medios de comunicación. También influyen los anunciantes, algún cronista importante… Pero pienso que hoy en día estos poderes están en manos muy concentradas, además manos muy vinculadas al poder financiero, a poderes transnacionales. Aquellos que utilizan este poder, básicamente, en su propio beneficio, y no en aras de la información, que es lo que deberían hacer.

Actualmente existe un proceso de democratización de la información a través de Internet ¿Tú crees que eso realmente es un salto cualitativo de descentralización o no?

Es muy importante y muy interesante, incluso diría que prometedor. Tengo la impresión de que estamos en un camino en el que podemos liberarnos de ser ciudadanos absolutamente pasivos, y convertirnos en ciudadanos interactivos. Ser capaces de ir a buscar nuestra información. Reconozco que la existencia de tecnologías como los blogs, Youtube, Twitter, Facebook… aunque a mí ya me pilla un poco tarde, se deben aprovechar.

Ignacio Ramonet habla de que “estamos pasando de la comunicación para las masas a la autocomunicación de masas”. Esto es un fenómeno totalmente nuevo, en el cual ya no somos meros receptores de información, sino que cada uno de nosotros ya es un agente creador de información. ¿Rompe esto el equilibrio de poder?

Afortunadamente. Cuando veamos el resultado de esto, nos daremos cuenta de que habrá sido un cambio positivo. Aunque unos resultados muy primerizos, ya los hemos podido ver. Además en España tenemos la suerte de ser casi pioneros en esta forma de hacer las cosas. Siempre recordaré que en el momento en que se produjeron los atentados del día 11-M en la estación Atocha, cuando el Gobierno en manos de José Mª Aznar nos quería engañar diciéndonos que la autoría de los atentados apuntaba a ETA, y luego resultó ser Al Qaeda. Ahí la gente se dio cuenta de que nos estaban engañando vilmente, y fue entonces cuando empezaron a circular, cuando no había todavía ni Facebook, ni Twitter, los sencillos SMS: “…éstos nos están engañando…”, que la gente enviaba… y esto cambió el resultado a dos días vista de las elecciones. Nadie se imaginaba en ningún momento que el candidato Zapatero hubiera podido ganar las elecciones. Nadie se creía que nos íbamos a dar cuenta, y entonces en este sentido el resultado “primerizo” fue interesante.

Tú eres economista y estás haciendo una gran labor divulgativa y pedagógica porque la economía, tal y como la entendemos, es muy compleja. Muchos ciudadanos no sabemos muy bien qué juego se está jugando. Un ciudadano medio, que quiera ser responsable de lo que está sucediendo, ¿cómo tiene que relacionarse con la economía?

Yo diría, de entrada, que la economía debería estar a su servicio. A mí me explicaron en la facultad, que la economía era la ciencia que administraba recursos escasos que nos da la naturaleza, para transformarlos y obtener bienes y servicios que fueran de interés para las diferentes necesidades humanas. Por tanto, la economía ha de estar al servicio de las personas para satisfacer sus necesidades. No a un nivel individual, ya que tiene un componente social muy importante. Hoy en día no lo hacemos bien. Se han construido pisos en exceso, cuando hay una gran cantidad de personas que no tienen piso.

Esto no cubre las necesidades básicas de las personas. Por cada uno de los vagabundos que ruedan en las noches de invierno, sin refugio donde dormir, hay cien pisos vacíos, cerrados, para especular con ellos. Esta es una economía que no está al servicio de las personas. Pero es que tampoco la agricultura está al servicio de las personas, ni de los propios campesinos. Se destruye su modo de vida y además luego nos traen alimentos de sitios carísimos, con un coste de transporte extraordinario. Tenemos kiwis de Nueva Zelanda, ¡no nos hace ninguna falta comer kiwis de Nueva Zelanda!, que llevan incorporados miles y miles de litros de gasolina. Se utilizan transgénicos y aditivos químicos que tampoco necesitamos. Tampoco en la vía industrial estamos adecuadamente trabajando, horarios que son malos, contrataciones que son perversas… Servicios financieros completamente especulativos… Para ser responsable hay que potenciar productos de agricultura ecológica, comercio justo y banca ética.

Es importante preguntarse a dónde van a parar nuestras finanzas y evitar la banca convencional. Intentar establecer empresas de formas más cooperativas. Intentar comprender el fenómeno de la inmigración, que no es tan económico como social. Estas actitudes que nosotros como ciudadanos debemos de tener. Con sinceridad, no estamos para comprar en el Corte Inglés, ni para comprar Coca Cola, ni para comprar McDonald’s. Analicemos el historial de estas empresas y veremos que son perversas cien por cien, y nosotros nos hacemos cómplices consumiendo sus productos. También somos cómplices al utilizar los Fondos de Pensiones. Cuando alguien se hace un fondo de pensión su dinero inmediatamente se pone a disposición de una industria destructiva.

El contexto de la crisis que estamos viviendo está convenciendo a mucha gente de que hace falta un cambio. Para que se produzca ese cambio social, hace falta una transformacón personal ¿Cómo podemos introducir nuevos valores que sustituyan a los que en este momento nos han llevado a un callejón sin salida? ¿Cómo se hace ese cambio cultural?

No lo sé. Efectivamente, la crisis más importante que vivimos es la de valores. Hay que cambiar radicalmente los valores. Pienso que hay que buscar tres responsabilidades, que todas se resuelven en una, que es la educación. ¿Qué responsabilidades hay que buscar en los que practican la educación? ¿Quiénes son? En primer lugar, las escuelas. Aunque no es que estén del todo bien, la escuela, según mi experiencia, enseña valores de solidaridad, valores de austeridad, valores de cooperación… En segundo lugar, y quizá el más importante, la familia. Ésta lo hace muy mal. Por ejemplo, un chaval puede estar educado en una escuela en las que practica semanas de solidaridad, recibe una formación relativamente abierta al mundo, y llega el momento de llevar a cabo la selectividad y le dan una hojita para que marque su carrera, y entonces la chica o el chico se lo plantea y decide que va a estudiar historia medieval. Se lo enseña a su padre, y su padre le dice: “¿Historia medieval? ¿Con esto pretendes ganarte la vida? ¡Estudia Empresariales!”. En este sentido, pienso que la familia tiene un mal papel y fomenta la codicia.

Y el tercero, por descontado, son los medios de comunicación, de los cuales ya hemos dicho en manos de quién están.

En el año 2008 hubo un impacto financiero en Wall Street del que todavía ahora se están viviendo las consecuencias. Desde entonces hemos entrado en una espiral de meter dinero público a espuertas a la banca privada. ¿Qué está pasando?

Bueno, el capitalismo no es la panacea. Se basa en destruir, y nada más que destruir. Es injusto y perverso, se lleva tantas vidas humanas cada día. Hace poco escuchaba a Federico Mayor Zaragoza, antiguo director de la UNESCO, persona bien formada, que hablaba de 80.000 muertos por hambre diarios. Los que predicaban una mejora en la evolución del capitalismo. No se puede hacer nada con el capitalismo, salvo disolverlo. Hay alternativas. Aunque no es algo automático. No se puede decir “hoy a las 0:00 de la noche se termina el capitalismo y empieza otra cosa…” ¡No! Por suerte, asistí en muchas ocasiones al Foro Social Mundial, en Puerto Alegre. Desde entonces están definidos los ámbitos en los que hay que trabajar para renovar la economía. El cambio se puede hacer, lo que pasa es que no es interesante para el capitalismo. Hay que buscar un nuevo sistema, y no serán los políticos que tenemos ahora los que lo van a encontrar.

Entonces, ¿el capitalismo, está herido de muerte?

Yo lo desearía. Pero a veces el capitalismo ha resurgido de sus propias cenizas, y es capaz de seguir matando. Además, nosotros pensamos que no nos vamos a morir de hambre, pues no nos importa. Pero es un sistema asesino, sin ninguna duda.

¿Puedes dibujar, a grandes rasgos, cómo sería esa sociedad que ha encontrado el sentido común?

Para eso hay que mirar en un terreno desconocido para mí, la filosofía. Pero si lo hacemos, hay una definición muy sencilla: y es que toda la gente viviera con dignidad. Tenemos las intrínsecas necesidades básicas cubiertas, tenemos un nivel cultural que es medidamente aceptable, la posibilidad de gozar de todo lo que nos da la naturaleza, de poder disfrutar de las personas que están con nosotros… Eso lo tenemos, pero a veces no lo sabemos aprovechar. Incluso sin tener recursos intentamos comprar cosas nuevas, un coche nuevo, ir de viaje… Si en vez de eso, siguiéramos nuestras propias intuiciones, podríamos vivir muy bien.

De la trilogía de la Revolución Francesa: igualdad, libertad, fraternidad, ¿nos hemos olvidado de la última, la fraternidad?

Bueno, y de la libertad también nos hemos olvidado, porque nos la están coartando cada día. La diferencia entre ricos y pobres va aumentando. Y la fraternidad, como tú bien dices, está fuera de lugar. Tenemos que hacer una nueva Revolución Francesa, a nivel mundial.

¿Tú crees que nos estamos acercando a un movimiento social que ya no sea alternativo, sino que ya sea una corriente principal de la sociedad?

Sería deseable, y pienso que sí, que esta corriente va creciendo día a día y que revuelve las cosas. Debemos estar esperanzados aunque no serán cambios para mañana. El tema del 15-M que se ha extendido a otros países, como EE.UU., puede ser una gran corriente para que las transformaciones sean sustanciales al final de este periodo. Es quizá demasiado pronto para decir estas cosas, pero yo estoy convencido de que hay que hacerlo y que es el momento de hacerlo.

Hay hipótesis sobre el fin del petróleo. Es un hecho que va a producirse pero no se sabe cuándo. ¿Tienes información de cuándo, esa fuente que nos ha dado una capacidad extraordinaria durante los últimos 150 años, para desarrollar tecnologías y transportes impensables… va a dejar de ser barato? ¿Y cuáles pueden ser los efectos?

Si mis informes no fallan, el pico del petróleo aparecía sobre el año 2006-2007, lo cual significa que ya estamos hacia la baja, no estamos hacia el alza. A la baja no significa su desaparición de aquí a 10 años, pueden ser 60 o 70 años de declive. La respuesta inevitablemente será, de entrada, el cambio de actitudes de consumo. La búsqueda de fuentes alternativas de energía no evitará una necesidad de reducir el consumo energético. No podemos seguir consumiendo esas absurdas cantidades de petróleo, de gas natural, de uranio… Estamos despilfarrando a lo loco. Hay que cambiar a consumos responsables y no debemos buscar falsas salidas. Y una falsa salida, por ejemplo, es el biocombustible. ¡La cantidad de gente mejicana que se está muriendo de hambre porque hemos querido alimentar nuestro coche con productos derivados del maíz! Esto es criminal. ¡Somos criminales! Preferimos darle alimento a nuestro coche antes que dárselo a los mejicanos, en este caso. No podemos hacer esto porque el tema energético seguramente será el que más marcará la pauta de nuestra transformación económica.

Fritjof Capra y la educación II

Schooling for Sustainability es un movimiento pedagógico iniciado en California, desde el Center for Ecoliteracy de Berkeley, con el objetivo de que los niños obtengan los conocimientos, las habilidades y los valores esenciales para una vida sostenible, entendida como la satisfacción de las necesidades de nuestra comunidad sin comprometer el futuro de las generaciones futuras. Uno de sus fundadores es el pensador Fritjof Capra, doctor en Física por la Universidad de Viena y autor de libros tan reconocidos como “El Tao de la Física”, “Sabiduría insólita”, “La red de la vida” o “Conexiones ocultas”, obras que en esencia bucean en la filosofía de la física. Tras toda una vida de investigación, Capra deviene un experto en teoría de sistemas, y aplica esta perspectiva sistémica a la enseñanza de la sostenibilidad.

“La sostenibilidad es un estilo de vida”, es su máxima. Desde esta perspectiva sistémica, una comunidad sostenible es aquella cuyos modos de vida, empresas, estructuras físicas y tecnología no interfieren con la habilidad inherente de la naturaleza para sostener la vida. Precisamente, el Center for Ecoliteracy trabaja con los centros educativos en metodologías participativas y experimentales que formen a los niños en ese estilo de vida sostenible.

¿Y cuál es la conexión entre la sostenibilidad y la teoría de sistemas? Pues el conocimiento de que todo ser vivo es en sí mismo un sistema viviente que a su vez forma parte de otro, y la toma de conciencia de que las propiedades de un sistema dependen en las relaciones establecidas. Cuanto más diversas son esas relaciones, mayor es la estabilidad del sistema y su resistencia.

En este contexto, Capra destaca la alimentación como la característica central de la vida, ya que representa el movimiento incesante de energía y materia que facilita la auto regeneración del sistema, lo que denomina “the breath of life”. Enseñar esta conexión alimentos-vida es esencial en la educación de los niños, y un huerto en el colegio es la principal herramienta para conectarles con los fundamentos de la comida.

También a través del huerto se estudia el significado de las redes vivas y de los ciclos ecológicos, enseñando a los niños cómo los residuos son alimentos para la siguiente especie, la importancia del flujo continuo de energía solar, y, en definitiva, cómo la naturaleza crea y nutre las comunidades. “El huerto es un sitio mágico para los niños y es un fantástico ejemplo de trabajo cíclico”, afirma Fritjof.

El Center for Ecoliteracy lleva casi dos décadas usando este método pedagógico en la creación de comunidades en las que han participado profesores, padres y alumnos, y ya son más de 20 los centros escolares implicados en casos de éxito. Algunos ejemplos son la organización de campamentos ecológicos, la creación de huertos escolares, la instalación de sistemas de tratamientos de agua, escuelas de cocina ecológica, construcción de maquetas de edificios de bajo consumo energético, entre muchos otros.

Gunter Pauli y la educación

En los últimos años, Gunter Pauli se ha preocupado por cómo llevar la creatividad a la educación para promover que los niños usen su fantasía. “En el sistema educativo debemos fomentar la mirada en otra dirección”, afirma, y añade que “si sólo enseñamos lo que sabemos, ellos nunca podrán hacerlo mejor”.

De hecho, la vida de Gunter Pauli (Bélgica, 1956) es el mejor ejemplo de cómo aplicar esa mirada en otra dirección en la realización de proyectos empresariales que ofrecen soluciones sostenibles. Licenciado en Ciencias Económicas y máster en dirección de empresas por INSEAD, empezó a investigar sobre cómo conseguir producir con cero emisiones y en 1994 impulsó la creación de la red ZERI (Zero Emissions Research and Initiatives), impulsada por emprendedores, educadores y científicos.

La clave está en imitar las soluciones que ofrece la naturaleza. En el catálogo de proyectos que han llevado a la práctica la filosofía ZERI figura un colegio que renueva el aire de las aulas inspirándose en los hormigueros de las termitas, un emblemático pabellón de bambú para demostrar la durabilidad y bajo coste de este material, o un edificio que mantiene la temperatura estable en su interior basándose en la alternancia de franjas blancas y negras tal y como hacen las cebras.

Con esta experiencia en el desarrollo de proyectos innovadores basados en el aprovechamiento de la energía natural y de los residuos generados por otras actividades, Pauli llegó a la conclusión de que se había ido más allá de la economía verde. Hasta ahora, la producción ecológica ha necesitado de subsidios para funcionar, genera productos escasos, caros y al alcance sólo para una minoría, y en ocasiones su comercio internacional produce emisiones de CO2. En cambio, los proyectos innovadores de lo que Pauli denomina “economía azul” consiguen aprovechar los recursos locales disponibles, y los residuos de un producto se convierten en “un flujo de caja” para producir otro. Como ejemplo: los residuos del café sirven para cultivar hongos, que son alimento animal, y a su vez los desechos animales crean biogás. Lo que era un residuo acaba de generar comida, energía y empleo.

Como decíamos, Gunter ha llevado esta energía creativa en la búsqueda de la sosteniblidad del planeta a la educación, consciente de que los niños son el principal germen del cambio. Y consciente también de que es necesaria una metodología que despierte la imaginación de los estudiantes, ideó y publicó una colección de fábulas (“Historias ZERI para niños”, con títulos como “Cultivar una casa”, “¿Pueden las manzanas volar?” o “Caminando sobre el agua”) compuesta por 36 historias a través de las cuales se transmite a niños y jóvenes de 9 a 18 años los valores y la ética que sostienen la economía azul. Esta metodología ya ha sido llevada a la práctica en Brasil, con 110.000 niños y 6.000 profesores.

Satish Kumar y la educación

No hay ninguna contradicción entre la política, la economía, la educación, y la espiritualidad. La espiritualidad, para Satish Kumar (India, 1936), está en la vida cotidiana, y consiste en amar y dar de forma incondicional. Satish cuenta cómo él mismo, a través del trabajo, encontró la espiritualidad. Fue a los 18 años, tras 9 viviendo en un monasterio Jainita y dedicándose a mendigar como regla. Entonces, una autobiografía de Gandhi le abrió los ojos: “No tienes que renunciar al mundo, sino transformarlo”. Y desde entonces trabaja intensamente para cambiar el mundo, con acciones reivindicativas pacíficas como sus peregrinajes a pie (en 1962 inició el camino que le llevaría, durante dos años, desde la tumba de Mahatma Gandhi hasta la de John F.Kennedy, 12.000 km en total); con actuaciones en medios de comunicación social (es editor de la prestigiosa revista “Resurgence”, que promueve la sostenibilidad, la justicia social y valores espirituales); y con su decisiva implicación en el mundo de la educación, como su participación en el Schumacher College y otras iniciativas educativas.

La espiritualidad, trasladada a la enseñanza, significa que enseñar no es un trabajo, sino una vocación. Un enseñante de calidad es aquel comprometido con su convicción, aquél que comunica con pasión y es capaz de enganchar a sus alumnos. Aquel que entiende que los niños no son adultos subdesarrollados, sino personas capaces de tomar sus propias decisiones. “Un artista no es un tipo especial de persona; cada persona es un tipo especial de artista”, afirma Satish. La clave para sacar provecho de la imaginación de los niños, ese tesoro que convierte a cada persona en un artista único, es observarles, escucharles, situarles en el centro de nuestra atención. Hablarles despacio, con amabilidad, con respeto. Sólo así podremos conocer el genio que llevan en su interior.

Pero el necesario cambio de actitud de los que enseñan no es suficiente para llevar la espiritualidad a la educación. Es necesario también dar un giro a las materias que se imparten en los colegios y a la metodología de enseñanza. En opinión de Satish, la educación actual está en su totalidad centrada en desarrollar el intelecto. Pero es imprescindible introducir también el desarrollo de habilidades emocionales y manuales. Es lo que él denomina, en inglés, las “3 H” (head, heart and hands). Que los niños aprendan a sentir, a relacionarse, a amar. Entre sus propuestas para conseguirlo, destaca el incremento del porcentaje de tiempo de enseñanza destinado a actividades artísticas y manuales (música, fotografía, cerámica, construcción, etc.), al debate y discusión entre los alumnos, y a la agricultura.

En este último apartado, Satish aconseja a todas las escuelas que creen un huerto en su centro. Recuerda una de las principales enseñanzas recibidas de su madre: “Hay que aprender DE la Naturaleza, no sobre la Naturaleza”. A través del trabajo en el huerto, el niño desarrolla un sentido de respeto y gratitud hacia la tierra. Pero además, el huerto es un lugar fantástico para aprender biología, química, física, literatura, poesía…

Y del huerto a la cocina. Los niños deben ver cómo los alimentos que les ha dado la tierra desinteresadamente son convertidos sus propios nutrientes y aprenden a alimentarse bien a través del aprendizaje de la cocina.

Entrevista a Mª Eugenia Rodríguez de la Torre

 

A los seis años, los padres de Marta Eugenia descubrieron que era diferente. Les había tocado una niña especial: Una superdotada (con un cociente intelectual de 218). Algo, que bien encaminado puede ser un don, y mal dirigido, una desgracia. Estos niños muchas veces permanecen en un cajón desastre educativo que no les puede atender. Su abuelo pianista le abrió la puerta de la música porque como ella misma afirma: “la música amansa a las fieras, pero también ordena la cabeza. Para mí era como un jardín secreto donde averiguar cosas”.

El sistema educativo no está preparado para estos casos, y menos el de la España de los años 70. Así que Marta Eugenia salió escopetada. A los doce años, consiguió una beca para jóvenes investigadores y se trasladó a Estados Unidos. Estudió la inteligencia artificial en el Instituto de Investigaciones Científicas y Ecológicas de Boston. En la actualidad es licenciada en Derecho, musicóloga, experta en lengua japonesa e ingeniería informática.

Al regresar a España decidió aplicar sus conocimientos al cerebro humano. Creó un método propio de estimulación intelectual y dirige una empresa de desarrollo del aprendizaje y estimulación de las capacidades del cerebro humano.

¿Es cierto que una de las mayores características que denotan inteligencia, es el humor?

Sí, es cierto. Pero no sabemos reírnos de nosotros mismos. Y no sabemos reírnos de nuestros errores y por eso no sabemos triunfar. No nos podemos reír, porque no tenemos ni tiempo, ni espacio mental. Para poder reírse hay que tener una interpretación crítica de la vida, y una interpretación crítica de nosotros mismos. Para reírme de lo gordo que estoy necesito una capacidad y un espacio para la reflexión. Tendemos a la risa fácil, pero no a la risa que piensa.

¿Y cómo es la risa que piensa?

La risa que piensa es la que es capaz de ver el defecto en uno mismo para mejorar. Es la que es capaz de analizar lo que a otro le sucede para compartirlo. Y de esa diferencia, de lo que le sucede a uno y al otro, es capaz de relativizar las cosas.

El humor inteligente siempre es reflexivo; siempre mira hacia uno mismo, y admite un error para permitir un progreso.

El humor inteligente es el que es capaz de analizar la sociedad o analizar lo que le pasa a los otros, para poder compendiar carencias y poder avanzar. Pero el humor inteligente es aquel que deja un poso, que deja una esperanza… Vivimos una serie de humores vacíos, de chistes fáciles y de groserías, pero eso no da pie a nada. El humor puede ser muy constructivo. Como Groucho Marx.

¿Desde tu punto de vista particular cómo observas la sociedad? ¿Hacia dónde está yendo nuestro modelo?

Me preocupa mucho que estamos en una sociedad más informada y muy poco formada. Estamos siendo esclavos de los sistemas tecnológicos y se está delimitando el pensamiento profundo. El hecho de ver todo en una pantalla de colorines, lo que hace es que desacondiciona la mente para formular un pensamiento. Desde siempre hemos sabido que los niños tienen que ver televisión de forma mediada y mediatizada, y nunca antes de los seis años porque no está maduro su nervio óptico. Es una cuestión biológica, pese a quién le pese. Lo que no es de recibo es que estamos condicionados para el consumo de elementos tecnológicos, pero no para el análisis, para el ensayo, para la crítica y para el debate. Conforme avanzamos, las personas piensan, relacionan y profundizan en entornos más pequeños y muchas personas no son capaces de pensar por sí mismas. Son capaces de recoger el pensamiento de otro y saber que hay 227 páginas en Internet que hablan de un dato, pero no saben cómo ese dato repercute en su vida, cómo repercute en otros y qué puede hacer con él.

¿Tú cómo crees que se puede salir de la crisis?

Sino defendemos la capacidad del ser humano de crear, la capacidad de ser libre, la capacidad de transformar… si no volvemos a una cultura del emprendimiento, del mérito y la capacidad, no vamos hacia ninguna parte. Los jóvenes de ahora, en las sociedades occidentales, están totalmente acomodados pero llega un momento en que les toca salir a la calle y hacer algo y lo que hagan dependerá de los recursos mentales que tengan.

A veces, sucede que la gente que tiene buenas ideas, no dispone de los medios que otros, quizá con menos capacidad o talento, si están teniendo para aplicar modelos… y eso es un poco frustrante ¿no?.

Si es cierto. Y eso provoca que alguien que no está capacitado para realizar una labor, tiene 200 asesores, los cuales tienen 200 esclavos, los cuales tienen 200 funcionarios, los cuales tienen 200 asistentes. ¡Eso es horroroso! Por la burocratización, la contaminación, la pérdida de recursos y la pérdida de expectativa.

¿Cómo se cambia eso?

Pues creando bancos de talento. Tenemos bancos de tiempo, tenemos banco de crédito, pero nos falta crear bancos de talento; en los cuales ese talento fructifique y produzca ideas. El Estado Español es muy poco proclive a crear sistemas alternativos en la escuela, pero es necesario. Ya se está dando educación financiera a los niños, pero no se le está dando educación ecológica, ni se les da educación en el ser… están muy bien las religiones, están muy bien los ciudadanos, y están muy bien las ciudadanías… pero si no sé lo que soy, no sé lo que puedo creer o lo que dejo de creer. Para crear y pensar primero debo saber lo que soy.

¿En qué manera influye la inteligencia en la felicidad?

La felicidad, es la capacidad que tengo de estar a gusto con lo que me sucede; pero para estar a gusto con lo que me sucede tendré que aceptarlo o rechazarlo; y para ello tendré que tener unas tablas, unos códigos, unos valores… los cuales necesito conocer. Y para eso es necesaria la inteligencia. El ser humano se enfrenta todos los días a decisiones, y esas decisiones condicionan su vida; cuantos más elementos de juicio tengo, más posibilidades de elegir lo que quiero. Tengo que ser dueño de mis aciertos, para ser dueño de mis errores.

¿Cómo se puede fomentar la creatividad?

La creatividad es la capacidad de producir algo que antes no existía. Para fomentarla hay tres tres factores: tener un conocimiento del área en la cuál se encuentra instalada. La creatividad siempre tiene una hermanita pequeña, que no siempre se la ve, que se llama intuición. La intuición nace del trabajo y de la experiencia. En segundo lugar, necesita un gran ojo crítico, respecto de lo que necesita uno en sociedad, y de lo que le falta. Y en tercer lugar, nace de la disposición o de la armonía entre inteligencia y emociones del sujeto que crea. Son esas tres herramientas las que hacen nacer las grandes ideas.

Hablas mucho de fomentar el pensamiento y la gente que se dedica a la meditación suelen decir que lo interesante es encontrar espacios entre pensamiento y pensamiento…

Es que ese es el siguiente eslabón. Cuando pienso es cuando soy dueño de un tiempo, entonces puedo decidir en cómo me concentro y cómo me relajo. Ahora estamos volviendo mucho a las enseñanzas orientales y es necesario porque el ser humano tiene que tener un contrapunto entre lo que piensa y lo que siente. Disponemos de un tiempo psicológico arrebatado y apresurado, en el cual las cosas tienen el impacto que los demás generan en nosotros, pero no lo que nosotros decidimos. Las cosas no están al servicio de las personas, ni están al servicio de las ideas, ¡están al servicio de lo que nos dicen los medios de comunicación!. El móvil lo tenemos que cambiar, por supuesto, cada 6 meses… así que estamos como los hámsters, en una rueda en la cual no digerimos la información y la información que recibimos no tiene relación con la utilidad.

Y tú apuesta para salir de esta rueda, ¿cuál es?

Hay que enseñar a pensar, porque es lo único que nos diferencia de las máquinas y de los animales. La capacidad de pensar nos da la capacidad de decidir, de elegir y de ser felices. Por mucho que digan hay que invertir en el sistema de la enseñanza. La “pobre” enseñanza y la ciencia son las que se llevan todos los palos. Si hay crisis, van a recortar la enseñanza. Pues oiga: “¡Qué es justo al revés! Si hay crisis, tendrá que aumentar la enseñanza.”

Y en tercer lugar, desarrollar escuelas de pensamiento creativo, necesitamos nuevos recursos, necesitamos nuevas alianzas, necesitamos nuevos materiales; nos estamos quedando atrás. Es que las cosas van por delante de nosotros. Tenemos el burro detrás del carro.

Hubo una época, en los 80-90, donde se hablaba mucho del Cociente Intelectual (C.I.). A los niños se les hacían muchos test ¿Cómo se aborda este tema ahora?

Ahora hay muchas teorías, pero el cociente es una velocidad de procesamiento de datos. Es decir, con un Renault o con Ferrari, llego a París, pero a distinta velocidad. Esta velocidad de procesamiento de datos solo es determinante en dos casos: Cuando hay una infradotación cualificada, es decir, cuando una persona tiene un C.I. inferior a 76. Porque tiene dificultades notorias para aprender y comprender y para una serie de pericias que pueden delimitar e incluso, cuando bajamos de 60, incapacitar determinadas áreas de la vida. Al contrario, a partir de 130, hay una sobredotación. Esta divergencia entre la edad física y la edad mental puede provocar dificultades emocionales porque implica un procesamiento de datos distintos. Es decir, el C.I. sigue siendo importante, le pese a quién le pese, para infradotados y para altas capacidades; cierto es que para un capacitado, más importante que lo que tiene, es qué hace con eso qué tiene.

En el resto de las personas, es mucho más interesante averiguar y trabajar con un desarrollo emocional y con una distribución de la inteligencia.

¿A qué edad se suele detectar que una persona es superdotada?

A partir de los 18 meses se ven diferencias. Hay un desarrollo precoz del lenguaje y hay un razonamiento. A partir de los 3 años, se puede calibrar esa sobredotación, porque no es lo mismo 156 que 140. Los sobredotados no solamente son los que tienen un C.I. mayor, sino que tienen una forma de procesar información de manera distinta. Es decir, un sobredotado siempre tiene una imaginación, una creatividad, una curiosidad, muy por encima de la media. Tiene pensamiento divergente, que es la capacidad de acceder al resultado, por caminos originales. También tiene pensamiento múltiple, que es la capacidad de pensar varias cosas a la vez, y manejar diferentes conceptos a la vez; distinto es lo que haga con ellos y cómo lo resuelva. Estos tres indicativos nos dicen que estamos frente a un niño con superdotación, pero luego, hay más de 18 aspectos en los que hay que fijarse. Por ejemplo, la hiperestesia, es decir, “todo me afecta, de todo soy culpable”; la hipocondría: “si tengo un granito, seguro que es cáncer”; los intereses selectivos: un superdotado de 6 años, se puede saber el hasta el último dinosaurio de la Patagonia, y negarse a leer; el excesivo desarrollo de la inteligencia lógica, es decir, un razonamiento exacerbado; el sentido de la crítica, la réplica y la opinión; la flexibilidad verbal; la posesión de talentos artísticos… Es decir hay unos indicativos que nos señalan que nos encontramos ante un superdotado. ¡Ojo! el superdotado no tiene más problemas emocionales que el que no lo es, lo que le sucede es que se le pueden crear si no es atendido de manera adecuada.

¿Cómo se manifiestan esos problemas emocionales?

Por ejemplo, en la adolescencia de mujeres su puede dar el “Síndrome de Pigmalion Negativo” que se caracteriza porque esconden características de su personalidad para poder hacer amigos, para no sentirse tan raras. Evidentemente cualquier persona que esconde lo que es, puede generarse un problema psicológico. Pero ni todos los superdotados tiene Pigmalion Negativo, ni el hecho de ser superdotado, conlleva un problema psicológico.

Entonces cuando nos encontramos con un niño o niña superdotado sabemos que requiere una atención especial, ¿qué tipo de atención es la adecuada para esos casos? Primero tiene que haber un diagnóstico de altas capacidades. Este diagnóstico lo debe llevar a cabo un psicólogo, un pedagogo, un especialista en inteligencias o neurocientífico.

En segundo lugar, si estamos hablando de personas que emocionalmente tienen un universo muy particular, digamos que los sistemas reglados no son los más convenientes. Es decir, todo lo que se basa en el ámbito de la memoria o de la repetición no les conviene. Enseñar es siempre provocar en otro un pensamiento autónomo. Si no hay provocación, entonces en lugar de enseñar adiestramos. Enseñar es provocar, de la misma manera que inteligencia es actualizar un tiempo y un espacio para conseguir algo.

Lo primero que hay que saber de un superdotado es que tiene un sistema de organización de conocimientos distinto; que tiene métodos o técnicas de acceso al conocimiento, distintas… que no es mejor ni peor, sino que es distinto, y por eso genera hábitos de trabajo autónomos.

¿Puedes poner un ejemplo?

Imagínate que ponen a 20 niños a dibujar un perrito. Todos dibujan el rabito, el hocico, las patitas… pero un niño dibuja una raya horizontal a lo largo de toda la hoja. A primera vista piensas que este niño no entiende lo que es el concepto perro, ¡Oh dios, qué espanto! ¡Con 5 años no sabe qué es un perro! Y resulta que el niño es superdotadísimo y decía que esa línea era la correa del perro, y que al perro no lo dibujaba porque era más grande que la hoja.

La clave está en los métodos y medios, mediante los cuales conseguimos que el niño nos explique lo que él veía. Una cosa que te puede preguntar un niño de 5 años es: “¿por qué me obligas a hacer cosas de tonto?” En este caso, era un niño de 5 años que dibujaba perfectamente la figura humana y le resultaba absolutamente ofensivo y retaba al profesor a ver si llegaba a su altura, e interpretaba lo que hacía… Es muy complicado el mundo de un niño superdotado…

¿Qué modelos de otros lugares están funcionando mejor?

Por ejemplo, en Finlandia, el maestro, es casi una autoridad pública. Tienen muy claro que educan a personas, no a consumidores, no a ciudadanos y no a creyentes, sino a personas. En la India se prima todo lo que es el conocimiento de la diversidad. Cuando prima la diversidad, prima la alternancia. Cuando prima la alternancia, prima el conjugar ideas. En el Reino Unido se trabaja la retórica. Desde tempranas edades se trabaja el debate, se trabaja la expresión lingüística, con lo cual, la persona aprende a delimitar lo que quiere y lo que no quiere. En Canadá se trabaja la voluntad, los horarios, se trabaja sobretodo lo que es la articulación, es decir, cada cosa para un tiempo y un tiempo para cada cosa. Aquí, a veces, nos pensamos que la vida es un parque temático.

¿Y eso qué supone?

Lo que sucede es que en Europa estamos en la tercera crisis de las civilizaciones y estamos muy mediatizados por el hedonismo. Eso trae las mayores insatisfacciones y las mayores frustraciones, por eso en Europa hay una gran cantidad de deprimidos, y tenemos una gran cantidad de frustrados y de fracasados sociales. La marginación, tal vez no se viva en la calle, sino en el interior de muchos cerebros. Hay gente que vive en casas pero no pertenece a familias, ni se vinculan con nadie, ni son capaces de generar nada… trabajan para otros, producen para otros y a su vez consumen; produzco para consumir y consumo para producir.

¿En qué medida la inteligencia afecta a las relaciones de pareja?

No se trata tanto de cuánta inteligencia tienes, sino de cómo la utilizas. En las relaciones de pareja, es conveniente utilizar la inteligencia para la elección. Después viene lo odioso y horroroso, que es la convivencia. Convivir es aprender a delegar, a postergar, a provocar, a incentivar… Cuánto mayor desarrollo de inteligencia se tenga, mejor sabré utilizar mis armas.

Ahora vivimos “las parejas desechables”. Yo tengo un señor dos años, luego tengo otro… todo este intercambio tiene que ver con malas elecciones o mejor dicho, con elecciones inadecuadas o poco inteligentes. Se espera del otro cosas que no está dispuesto a dar; o porque se ve en el otro, cosas que no tiene; o porque hay unas expectativas de futuro, que no tienen absolutamente nada que ver con la realidad; o porque no se saben digerir o dirigir los cambios en una convivencia; o porque incide la suegra… El pensamiento y la inteligencia, de verdad, son herramientas que sirven sobretodo para delimitar adecudamente una relación…

Repensando la educación en Mallorca

Medio millar de profesores asiste al Terra, Ànima i Societat 2011 y muestra su apoyo a una enseñanza orientada a la ecología, la creatividad y la espiritualidad

Pocas veces deben recordar los muros de la iglesia de la Mare de Déu del Roser de Pollença a más de seiscientas voces entonando el mantra Om. Ninguna, quizá. Y pocas veces antes en Mallorca se vio una concentración tan grande de enseñantes ávidos por un cambio en los contenidos y en la forma de educar, y convencidos de querer trabajar para ese giro. Sólo por ello, el encuentro Terra, Ànima i Societat de este año, “Educación para la vida”, podrá ser considerado como el inicio de una acción local que conduzca al diseño de un nuevo paradigma en la educación en Baleares. Un nuevo modelo que considera al niño como una persona merecedora de atención y de respeto, llena de creatividad esperando a ser estimulada. Un modelo que cuenta con nuevos enfoques metodológicos que incorporan huertos escolares, salidas semanales a la naturaleza, fábulas, y la incorporación de actividades que desarrollen por igual las habilidades de las tres dimensiones del ser humano: cabeza, manos y corazón.

Para transmitir estas nuevas ideas, la asociación Poc a Poc, organizadora del acto con el apoyo de la Conselleria d’Educació del Govern de les Illes Balears, consiguió algo tan difícil como reunir en un mismo fin de semana del pasado mes de octubre a un líder espiritual, a un visionario emprendedor y a un científico que han probado nuevos métodos pedagógicos.  Se trata del trío de intelectuales reconocidos internacionalmente formado por Satish Kumar, Gunter Pauliç y Fritjof Capra.

Los tres líderes no sólo realizaron unas inspiradoras intervenciones, sino que, al finalizar el encuentro, facilitaron reuniones con grupos de trabajo integrados por profesores, investigadores de la universidad y responsables de la administración educativa. “Hemos conseguido pasar de las relaciones internacionales a la acción local”, sostiene Guillem Ferrer, uno de los fundadores y dirigentes de Poc a Poc, quien destaca que las jornadas han servido para conocer ejemplos prácticos que se desarrollan en otros países y que son aplicables a la realidad de las Illes Balears. El tutelaje de Kumar, Pauli y Fritjof será continuo y los tres han confirmado repetir asistencia al encuentro de 2012.

Descubrir el potencial de cada niño

Los tres hablaron desde tres diferentes enfoques, pero si hubo un punto en común a destacar fue la necesidad de acabar con la educación como una forma de hacer que los estudiantes pasen exámenes y obtengan un título y luego un trabajo, para incorporar, en palabras de Satish, el reto de que cada persona descubra y crea en su propio potencial. “Actualmente la escuela destroza la creatividad, pero tenemos la posibilidad de reforzarla”, y una forma de hacerlo es observar al niño, ponerle en el centro de nuestra atención, hablarle y enseñarle despacio, y celebrar la infancia y la vida”. De esta forma, los estudiantes pasan los exámenes igualmente, pero además “disfrutan del juego”. A esta visión cabe añadir la opinión de Gunter Pauli, para quien, durante el periodo escolar, los niños tienen que “descubrir primero su capacidad interior y luego descubrir cómo contribuir al exterior”.

Otra forma de potenciar “el genio que toda persona lleva dentro” es la integración de las artes en el curriculum académico. Fritjof Capra, quien ha estudiado la síntesis arte-ciencia presente en la vida y obra del “primer eco-diseñador” Leonardo da Vinci en su libro “La ciencia de Leonardo”, destacó que es muy beneficioso introducir enseñanzas artísticas en el programa escolar, como música o teatro. Poner estas materias a la misma altura y participación que las asignaturas tradicionales conforma una potente herramienta para enseñar el pensamiento sistémico, visualizar patrones como forma de entender el mundo y, además, dirigir la dimensión emocional del niño.

Llevar a los niños a la naturaleza

Otro punto en común Satish-Gunter-Fritjof fue la reivindicación de que los cambios empiezan desde la base. Durante la tarde de la primera jornada, todos los presentes tuvieron la oportunidad de plantear preguntas a los ponentes. Algunas de ellas destilaban un cierto escepticismo ante la posibilidad de realizar cambios con los recursos actuales (falta de formación específica de los profesores, excesivo número de niños en las aulas y excesiva diversidad, falta de tiempo para incorporar novedades o para prestar la atención personalizada requerida, rígidos planes públicos de educación, etc.). Pero Satish recordó a los asistentes que hay cosas sencillas que pueden hacerse de forma inmediata. “Aún queda una gran parte de Mallorca intacta; cada escuela debe llevar a los niños a la Naturaleza al menos una hora a la semana, no necesitáis pedir permiso”, exhortó Satish, para dirigirse después a Rafel Bosch, conseller d’Educació del Govern (“¿Da usted permiso?”), sentado en segunda fila, quien asintió con la cabeza entre los enfervorecidos aplausos de los profesores.

Fritjof coincidió con Satish en que los cambios deben surgir de los enseñantes, aunque puso los pies en el suelo al recordar que “no puedes cambiar el sistema de una vez”. No obstante, apuntó que su experiencia en California demuestra que “si se hacen cambios en algunas escuelas, éstas se convierte en pioneras y luego otras escuelas se apuntan”. Mientras que en el seno de la escuela, si hay dos o tres profesores entusiastas que cuentan con el apoyo de la dirección del centro, es posible crear un espacio para la discusión e iniciar proyectos. Una vez iniciado el camino, el Gobierno debe legitimar esos cambios y darles apoyo para que sean una realidad.

La diversidad como ventaja

En relación con la diversidad en las aulas, para Fritjof no es un problema, sino una ventaja. “La diversidad es uno de los principios de la ecología”, recordó, apelando a la teoría de sistemas, según la cual la diversidad de relaciones aumenta la resistencia del sistema y le hace más fuerte. Para ilustrar este principio, expuso que, en una clase, aquellos alumnos que son buenos en un área pueden compartir conocimientos con el resto. Además, la diversidad -por ejemplo, de procedencia geográfica del alumnado- puede ayudar a impartir conocimientos como historia, cocina, entre otros.

Y para demostrar que es posible llevar a la realidad proyectos educativos dirigidos a la integración del ser humano en la naturaleza, la escuela Sa Llavor, de Mancor de la Vall, fue invitada a presentar su proyecto. En este pequeño centro educativo se desarrolla la formación reglada, pero con otra metodología, en la que son centrales la contemplación de la naturaleza y la expresión del arte. La parte más emotiva del acto fue el precioso concierto de gamelán, música tradicional indonesia, ofrecido por un grupo de alumnos y profesores.

El inicio de un cambio

El resultado fue unas jornadas equilibradas, dinámicas, divertidas, que convencieron a los presentes, pero que también demandaron de su participación. Y si durante el sábado se hicieron preguntas, durante el domingo los asistentes ya hicieron propuestas. Algunas de las opiniones de los asistentes recogidas por la organización del encuentro fueron las siguientes: La creación de grupos de trabajo para poner en práctica nuevas iniciativas; compartir e intercambiar experiencias entre equipos de diferentes centros; la organización de cursos de formación en pensamiento sistémico y holístico dirigidos al profesorado; dedicar un tiempo a la meditación todos los días en el aula y tomar conciencia del cuerpo; establecer un tiempo para la lectura en el exterior del aula; creación de comités de maestros y arquitectos para el diseño de nuevos edificios destinados a su uso como escuela; y formar a los niños en alimentación y salud desde edad temprana.

“El cambio es un proceso, y está empezando ahora”, anunció Satish, mientras que Fritjof elogió el intercambio de experiencias que estaba teniendo lugar en Pollença y recordó que la revolución en California empezó “así”, como en el Terra, Ànima i Societat, y con la creación de comités de trabajo maestros-padres.

“Tenemos que aprovechar la energía que hay en esta iglesia para empezar el cambio, no podemos estar aquí dos días y mañana, como si nada”, fueron las palabras de Gunter Pauli para animar a todos los asistentes a seguir trabajando. Reto que fue tomado por Guillem Ferrer para impulsar los trabajos que se han empezado a llevar a cabo en Mallorca con la visión de un cambio de paradigma, desde el corazón.

Educar en casa

Cada vez somos más las familias que decidimos hacernos cargo de la educación de nuestros hijos de forma integral y adquirimos el compromiso de educarlos en casa sin pasar por el sistema escolar.

La decisión de no escolarizar a los hijos no es fácil en una sociedad que tiene tan arraigada la creencia de que la escuela es necesaria para el desarrollo de las personas. Sin embargo, cuando uno adquiere consciencia de cómo funciona dicho sistema y de la gran influencia que tiene sobre los niños debe necesariamente preguntarse si está dispuesto a asumir ese riesgo, a delegar la responsabilidad sobre los propios hijos durante tantas horas al día, durante tantos días al año y durante tantos años en la vida.

Me pregunto si queremos que vivan su infancia y juventud a golpe de timbre, limitados por el calendario y el horario; si queremos que pasen los días haciendo lo que otras personas les dicen que deben hacer; si queremos que sean obligados a dedicar su tiempo a asuntos que quizás no les interesan; si queremos que sus formas de ver, pensar y sentir sean sustituidas por las de sus profesores o las de sus compañeros; si queremos que tengan que pedir permiso para hablar, levantarse, beber agua o ir al baño; si queremos que estudien cuando les dicen que estudien, que jueguen cuando les dicen que jueguen y que coman cuando les dicen que coman; si queremos que pasen sus años encerrados en una clase con otros veintitantos niños de su misma edad preparándose para el futuro, para ser algo en la vida y para tener un lugar en el mundo.

Me pregunto todo esto y concluyo que quiero que mi hijo sepa escuchar a su cuerpo, que sepa tomar decisiones razonadas, que sepa reconocer a sus emociones y sentimientos, que sepa descubrir cuáles son sus intereses y sus pasiones, que sepa que tiene derecho a perseguirlos. Porque educar es más que enseñar a leer y a escribir. Educar es acompañar en el proceso de desarrollo de la personalidad, del intelecto, del espíritu y también del cuerpo. Quiero que mi hijo aprenda a relacionarse con todo tipo de personas estableciendo relaciones de igualdad. Quiero que sepa que no se está preparando para el futuro, sino que está viviendo el presente, que ya es alguien en la vida y que ya tiene un lugar en el mundo.

Los niños que son educados en casa saben cuándo tienen hambre, sed o sueño porque no tienen a su lado a ningún adulto que pretenda saber más que su propio cuerpo. El sistema educativo no permite la diferencia, no valora la individualidad sino que uniformiza. Se pretende que todos aprendan lo mismo al mismo tiempo sin respetar los intereses, las aptitudes ni los ritmos de cada uno. El estado no debería tratar de imponer un currículum igual para todos. A muchísima gente no le ha servido de nada en la vida saber hacer una raíz cuadrada o analizar una frase. La mayoría, de hecho, lo hemos olvidado. Si hubiera alguna catástrofe natural y tuviéramos que volver a vivir como en la edad de piedra, ¿nos salvaríamos? ¿Sabríamos qué plantas son comestibles y cuáles no? ¿Sabríamos construir una cabaña o una canoa? ¿Sabríamos hacer fuego sin mecheros ni cerillas? Desde luego, las habilidades que nos ayudarían a sobrevivir no serían las que aprendimos en el cole.

Pero educar en casa no significa que no hagamos nada, sino todo lo contrario. Nuestra clase es el mundo entero, y no dividimos el conocimiento en asignaturas. Esto va más allá de lo académico y creo que tiene mucho que ver con un estilo determinado de crianza. Considero fundamental que los niños se autorregulen, por eso en casa no hay horarios de comida ni sueño, por ejemplo. La autorregulación es una habilidad innata en todos los seres vivos. Sin embargo, los humanos empezamos a sofocarla desde el momento en que damos el biberón a nuestros bebés cada tres horas de reloj, en vez de dar lactancia materna a demanda. O cuando despertamos al niño porque consideramos, arbitrariamente, que ya ha dormido suficiente. O cuando les obligamos a dejar el plato vacío.

Los niños que son dejados en libertad se autorregulan, también, en el estudio académico. Aunque mucha gente no lo crea, es posible que un niño estudie matemáticas porque le gusta y sin que nadie le obligue. La función del padre que educa en casa es la de hacerle ver todas las posibilidades que el mundo le ofrece. El niño no va a decirte que no le gustan las mates si no sabe que existen las mates. En cambio, si sabe que existen y, además, sabe que tienen una utilidad, él mismo va a querer aprenderlas. La automotivación es fundamental para que la educación en casa funcione. Y la automotivación es fundamental, también, para un correcto desarrollo integral de la personalidad.

Legalidad del homeschooling

En España existe un vacío legal respecto de la educación en casa: la ley no la reconoce expresamente pero tampoco la prohíbe. Las familias que no escolarizan se amparan, por tanto, en normas de rango superior como el Principio general de Permisión según el cual todo aquello que no esté expresamente prohibido se considera permitido y en la Constitución Española, cuyo artículo 27 reconoce la libertad de enseñanza. Además, la Constitución las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades reconocidas en este texto, se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por España. Y dicha Declaración establece que los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

Todas estas normas son interpretadas por la jurisprudencia en el sentido de que educación y escolarización no son términos equivalentes. Los juzgados y tribunales españoles vienen dictando sentencias favorables a esta opción educativa desde hace años.