Ecología profunda

Hoy en día la protección del medio ambiente consiste, además de la protección de las especies, en la protección de los ecosistemas de estas especies. Un ecosistema puede ser el Todo, todo el planeta, pero también partes, como un bosque, un lago, un río…, es decir un conjunto de seres vivos condicionados por su medio, como es la topografía, la geología, el clima (viento, sol, lluvia…), características del suelo y del agua.
La protección del medio ambiente depende de la postura que tiene el ser humano frente a la naturaleza, de cómo vemos y entendemos la naturaleza. En la protección del medio ambiente orientada a la ecología profunda, el ecosistema va más allá de la forma racional del pensamiento, limitado a lo que es la materia. Así se integran los campos de vibración vital-energéticos o sea estructuras y fenómenos de la ecología profunda, que son una parte vital del Todo. Son ellos que respiran el hálito que aviva y vitaliza todo, tanto la materia como el ser humano.
Los seres humanos nos hemos reducido nosotros mismos a la materia, que es sólo una parte de lo que somos. El concepto del mundo que domina hoy en día, es racional y materialista, negando otras formas de vida definiéndolas como no-existentes. La ciencia actual ha negado y por lo tanto separado del ser humano, pero también de la naturaleza  las diferentes fuerzas que nos componen y que hacen de nosotros lo que realmente somos, o sea, el alma, el espíritu, nuestra fuerza espiritual y nuestro cuerpo. El resultado de esta postura es que nos sentimos separados de la naturaleza. Nos encontramos completamente solos, sin conexión con la naturaleza como nuestro Yo mayor – y nos encontramos con un Yo menor que resulta muy limitado. De este modo hemos desarrollado un miedo ante la naturaleza aunque realmente se trata de un miedo ante nosotros mismos. El susto de que podríamos  ser más de lo que es nuestro pequeño ego y el miedo al pensar en qué dimensiones nos movemos y que responsabilidad tenemos nos hacen retroceder rápidamente a nuestros límites conocidos. Las tradiciones espirituales y el arte pueden facilitarnos un camino de retorno hacia nosotros mismos.

Visión del mundo holístico

Nada y nadie que forma parte de un Todo mayor puede dañar a otra parte de aquel Todo sin dañarse a sí mismo. La destrucción del medio ambiente es a la vez la destrucción de nuestra propia naturaleza. Lo que destruimos en el exterior lo destruimos dentro de nosotros, destruimos nuestra fuerza de corazón, nuestra alma, nuestra percepción. No sólo extinguimos animales y plantas como materia sino también un principio de lo vivo. Podemos comprobarlo perfectamente en la cultura de los indios norteamericanos y en su relación con los animales que a la vez les son animales de poder y por ello parte de su ser. Si ampliaríamos nuestra conciencia seriamos capaces de empatizar con la tierra, y de ello resultarán actitudes responsables.
Pensamientos que van en esta dirección:
Klaus Michael Meyer-Abich, filósofo de la naturaleza, desarrolló la visión del mundo holístico y subraya la importancia de “concienciarnos de que formamos parte de la naturaleza, de que nos reconocemos como parte de la naturaleza y de que actuemos en este sentido”.
James Lovelock, biólogo e ingeniero, desarrolló la hipótesis Gaia según la cual, la Tierra, Gaia, es un organismo vivo que autoregula su metabolismo y su temperatura y donde  los seres vivos pero especialmente los microbios aportan condiciones favorables y estables.
En colaboración con la microbiológa Lynn Margulis se creó la teória Gaia: la tierra se considera un sistema en el que la evolución de los seres vivos está estrechamente relacionada con la de su ambiente. La tierra misma regula su composición química y también el clima.
Peter Dawkins, arquitecto que practica la ecología profunda, desarrolló “Zoence“ – el saber vivir en armonía con nosotros mismos y nuestro ambiente y la conexión recíproca de  tierra / cielo y cielo / tierra. Se puede considerar como la más amplia y moderna definición de la geomancia.
En el origen de todas las culturas se consideraba la naturaleza como un ser vivo, compuesto por cuerpo, alma y espíritu. Se consideraba divina, se le daba un carácter espiritual. Así los seres humanos sólo podemos reconocerla en estas tres dimensiones si nos reconocemos a nosotros mismos como seres espirituales. La protección del medio ambiente orientada a la ecología profunda regresa a las viejas raíces pero a la vez se dirige al futuro lejano: el ser humano evoluciona ampliando la conciencia y dará la oportunidad a la tierra de dejarse reconocer.
Los fenómenos de ecología profunda son los órganos invisibles de la naturaleza. Ellos alimentan y dirigen la naturaleza materializada, por ello su protección es protección de medio ambiente.
Tan sólo el hecho de reconocer el espíritu de un lugar le protege y posibilita apoyar la identidad de este lugar, mediante construcción o paisajismo típica de este lugar, obras de arte, cosmogramas y todo tipo de sanación de la tierra.
Si se reconoce un ser vivo, sea hombre o tierra, en su identidad (esto es: en su voluntad, su espíritu, su ser, pero también en sus fuerzas, sus deseos y sueños…), éste ser se siente reforzado, reconocido y considerado como verdadero. Ya por ello está protegido en sí.
La protección de la naturaleza o protección del medio ambiente desde la ecología profunda actúa cuando la disarmonía en su totalidad, es decir en sus tres dimensiones cuerpo, alma y espíritu de un paisaje o de una persona se reconduce a la armonía. Según este principio debería planearse un paisaje. Los métodos de la ecología profunda, como la armonización de estructuras caóticas de vibraciones a través de terapias de resonancia es decir diferentes métodos de sanación de la tierra posibilitan una complementaria “re-naturación“ de paisajes o espacios dañados al apoyar sus fuerzas de auto-sanación.
El Dalai Lama, en el prólogo del libro de Joana Macy “Volver a la vida” pide no sólo aceptar los pensamientos de ecología profunda, si no también actuar en consecuencia.

Un lugar para el amor

¿Ha cambiado la relación con tu pareja desde que te has mudada a la casa nueva? ¿Se ha calmado la relación durante las vacaciones, estando fuera ? ¿Eres soltero/a buscando pareja desde hace cierto tiempo?
El ambiente en el cual vives tiene una influencia importante en tu bienestar y destino, por lo tanto también en la vida en pareja y en el amor. Esta es la afirmación principal del Feng Shui, la enseñanza de la vida y del habitar en armonía.
De la misma manera que hay espacios donde a toda empresa le surgen problemas económicos, bajo las influencias de un ambiente poco apropiado, la vida íntima y el amor puede sufrir. ¿Cómo ocurre? La palabra clave se llama: Chi = energía vital.
Cuanto más fuerzas positivas, constructivas e inspiradoras existen en un lugar, tanto mejor se siente usted.
Nuestra vida es cada vez más atareada: dependemos de la técnica, de los medios de comunicación, estamos bajo la presión de la sociedad orientada hacia el éxito. El resultado es que nos alejamos cada vez más de las raíces y del ritmo de la naturaleza.
En la naturaleza existe permanentemente el Chi en abundancia como el manantial del amor, de la vitalidad y de la salud. Sin embargo, nuestras viviendas modernas están separadas de esta energía vital y necesitamos un equilibrio adecuado. Las viviendas deben ser lugares donde se vuelven a encontrar las fuerzas, la inspiración y el amor.
El Feng Shui activa el Chi, para que  este fluya y tu fuerza vital se incremente. El Feng Shui crea un lugar para el amor. Eso se puede obtener aprovechando adecuadamente los espacios, un buen emplazamiento de los muebles, como la decoración armoniosa con ayuda de colores, iluminación y accesorios.

Un lugar de corazón para tu hogar

¿Quisieras bañarte en un ambiente de suavidad y cariño en tu casa para recrearte? Un lugar de corazón puede poner a tu disposición estas cualidades, de manera que tu sensibilidad puede sacar de allí fuerzas nuevas.

Nosotros, los seres humanos, buscamos principalmente unión, amor. En este mundo vivimos en la dualidad como hombre y mujer y anhelamos sobrepasar esta separación. En el corazón humano se unen las polaridades del cielo y de la tierra. Esta unión genera una nueva cualidad que sentimos como amor.
En el lugar del corazón de su hogar se unen el cielo y la tierra dando lugar a una fuerza que entra en resonancia con nuestras emociones y que armoniza nuestra alma. Crea un lugar para el corazón en tu hogar, un lugar para el amor.

El corazón y el amor:

La cualidad del corazón es la unión entre el exterior y el interior; se trata de tu propio interior. El corazón es nuestro órgano más íntimo. Es el lugar donde sentimos las emociones y el amor. Finalmente el símbolo del corazón representa el amor entre dos personas.

Por encima de este amor entre dos personas, que se dirige a una persona en particular, existe el amor-a-todo no dirigido que sobrepasa lo personal. El amor como carácter no necesita una persona en frente, sino, se puede entender como una apertura incondicional, venciendo los límites y basándose en el hecho de estar vivo y en la constatación de la existencia de una energía sueperior. El lugar del corazón corresponde a este aspecto ilimitado; allí entra este amor sin fronteras y se hace sentir por toda persona allí presente. Por este motivo el encuentro con este lugar nos hace sentir felices y contentos.
Busca el sitio más bonito de tu casa y crea un corazón del material que más te guste. De esta maneta acabas de crear un lugar para el amor de manera rápida y sencilla.

Dar espacio al amor.

¿Te acuerda qué sensación tenías cuando entraste en tu casa por primera vez? ¿Fue amor a primera vista? ¿O lo has ido apreciando cada vez más, de manera que con el tiempo te llegó al corazón?

La entrada a tu casa no es solamente tu tarjeta de visita, sino también la frecuencia de cada día para sentirte bien en tu hogar. Claridad, espacio y buena iluminación señalan que el Chi puede fluir libremente por tu casa y que te puedes realizar en armonía.

La zona de Bagua “vida en pareja”

La tercera parte del fondo de tu casa, a la derecha corresponde al tema de la vida de vida en pareja, la pareja y matrimonio. Todo lo que tiene que ver con la pareja puede tener su sitio aquí, para influenciar conscientemente tu vida en pareja. Es más sencillo, colocar decoración que ayude, sean plantas, cuadros u otros accesorios. Encontrar el equilibrio es lo importante. Evita la jerarquía o el desequilibrio en esta zona.

Un cuarto para el amor

Un espacio especial, donde ustedes pueden dedicarse cariñosamente a la pareja les puede dar apoyo en la forma sensual e íntima. Cuanto más amable sea el ambiente, tanto mejor será de inmediato y a largo tiempo la relación. Este espacio debería reservarse para ustedes, sin que los hijos y otras personas de la casa tengan acceso a él. Adicionalmente, esta habitación deberá quedarse igualmente libre de otras influencias exteriores como los problemas de cada día y preocupaciones.

El cuarto para el amor es algo especial, comparable a un templo, lleno de las ondulaciones de amor, cariño y amigos. Poder sentir aquí dulzura, intimidad y confianza son los criterios primordiales para un buen cuarto de amor. En un ambiente cálido la pareja se pueden retirar y pasar unas horas románticas. Cuadros bonitos que les inspiran, una iluminación romántica y perfumes eróticos, incluso un ramo de rosas y música reforzarán este ambiente de amor.

Un rincón romántico para recién enamorados

¿Acabais de enamorararos o estás buscando enamorarte? Antes de adaptar esta habitación, un rincón para dos en la terraza o jardín sería la expresión adecuada. Rodeado por rosas, sentada encima de cojines cómodos, es una buena forma de atraer a tu amado.

Feng Shui para la riqueza y la prosperidad

Cuando te detienes a pensar en las cosas que te hacen feliz y que enriquecen tu vida, ¿te parece que estas tienen espacio suficiente en tu vida?

Si no te sientes bien en tu entorno o en tu situación actual, si sufres de estrés o estás enfermo, a veces es difícil determinar las causas de este malestar. Vives en una calle muy ruidosa, o tienes vecinos desagradables, tus compañeros de trabajo te caen mal… a menudo se trata de fracasos personales o profesionales, o puede ser que sencillamente te falta dinero para cubrir tus gastos.

Te encuentras con un panorama de estrés, insomnio, estado inquieto o depresivo, no te sientes realmente bien en tu casa, andas en busca de una nueva oportunidad para tu vida, sientes que el dinero sale tan rápido como entró, o que no tienes éxito profesional. ¿Te identificas con alguno de estos síntomas?

La riqueza y la prosperidad se manifiestan de distintas formas. No solo la riqueza económica y evidente para todos, sino también la riqueza interior, una vida llevada con armonía y equilibrio. Estas son las condiciones más importantes para lograr la prosperidad. El intercambio entre ambas formas de la riqueza es lo que te permite fomentar tu éxito profesional, dinamizar tus negocios y disfrutar de la prosperidad. Con el Feng Shui, puedes cambiar positivamente tu entorno tanto personal como profesional, y también tu situación financiera.

Las muchas caras de la riqueza

  • Tener una buena autoestima
  • Saber manejar con habilidad los valores materiales
  • Tener suerte en asuntos financieros
  • Ser capaz de ver la riqueza interior
  • Saber percibir el significado profundo de las oportunidades escondidas
  • Todo lo que te hace sentir más alegría y felicidad

El Feng Shui ofrece varios modelos para la creación consciente de la energía vital. Uno de ellos es el modelo Bagua. Puede establecerse para todos los espacios que sean importantes para ti y se presenta como un rectángulo dividido en distintos campos o zonas. Cada parte de la casa o del espacio está enmarcada en una de las zonas, y según lo que quieras potenciar o equilibrar, puedes poner la atención en la zona correspondiente:

  • carrera
  • matrimonio o pareja
  • familia y sociedad
  • riqueza y prosperidad
  • amigos benéficos
  • hijos y creatividad
  • sabiduría y conocimientos
  • fama y honor

Todo lo que apreciamos y queremos nos enriquece

La zona de riqueza puede demostrar todo lo que sea precioso para ti, también tu riqueza interior y tu relación con el dinero.

Para desarrollar la abundancia en tu vida, puedes dedicar especial atención a esta parte de la casa que corresponde a la abundancia, del apartamento o del jardín, también del puesto de trabajo. ¿Es atractiva y decorada con esmero, está descuidada? El ambiente debe expresar gracia y movimiento. Es conveniente que en esta zona entre aire y sol. El agua corriente (por ejemplo, una fuente) aporta la afluencia y la nueva energía que apoyarán tus nuevos proyectos.

La zona de prosperidad debe tener un carácter acogedor, algo que se puede conseguir por ejemplo mediante un cuenco o una escudilla decorativa. También puedes crear un espacio acogedor donde te encanta pasar el tiempo. Así demuestras que esta zona es algo especial para ti y que estás prestando suficiente atención.

Es importante crear un ambiente leve y fluido. Esto se puede lograr con los colores del elemento madera: verde claro, azul claro, color turquesa. También es recomendable integrar el azul oscuro – el color del elemento agua – que apoya al elemento madera en el ciclo natural.

Una iluminación hermosa dirige la atención a esta zona también por la noche. Se recomiendan columnas de luz. Su forma recta repite la forma del elemento madera. Una corriente o fuente de agua sería ideal. Para el interior de la casa existen fuentes muy bonitas. El chapoteo vivo produce vitalidad y fuerza vital. El agua fresca y limpia difunde la energía vital por el cuarto.

Una idea de decoración muy atractiva para simbolizar la prosperidad viva y fluyente son las escudillas agitantes o flow forms. Son escudillas de forma especial que hace que el agua se mueva en forma de un ocho acostado. Igual que el agua, el dinero siempre debe estar en constante movimiento. Según el principio del flujo de energía, primero se debe dar para poder recibir.

Si te gustan los símbolos, también puedes colocar en esta zona un móvil de decoración, hecho con monedas. Las monedas idóneas son las monedas chinas tradicionales con un hueco en el centro. Desde luego, puedes decorar esta zona también con tus símbolos personales de riqueza y prosperidad para experimentar más abundancia.

Todo lo que ocurre fuera, ocurre también por dentro

Muchas veces se debe abandonar algo para que algo nuevo pueda ocurrir.

¿Estás realmente capaz y dispuesto a recibir con gusto el dinero?

El Feng Shui te permite cambiar de manera positiva no solo tu casa, tu jardín y tu situación financiera, sino también tu vida entera.

Lo inconsciente y lo consciente a menudo van por caminos separados. Es importante ocuparse de sus propios bloqueos inconscientes y abrirse tanto a la prosperidad y a la abundancia como al reconocimiento del valor del dinero. Toma esta decisión con conciencia y profundidad. No tienes que sentir vergüenza; tú mismo decidirás cómo vas a gastar el dinero adquirido y podrás determinar la dirección del flujo.

En el Feng Shui, todo está conectado e interrelacionado con todo. La prosperidad y el éxito profesional sólo pueden producirse si el lugar donde deben producirse está alimentado por una energía vital muy fluida.

El Feng Shui y la energía de vida

Namaste organiza un curso de Feng Shui.

Fuente feng shuiLa tarea principal del Feng Shui consiste en abastecer a las personas y todo lo que vive, con la energía de vida. A esta energía se la conoce como Chi. Esto se consigue dirigiendo la máxima cantidad posible del Chi a los lugares que habitan las personas, a sus viviendas o sus jardines y espacios de trabajo.

¿Qué es el Chi?

La palabra Chi significa energía de la vida o energía vital.
Es el soplo divino, que da vida tanto a la naturaleza y a la vida humana.
Es la esencia de la vida, que hace crecer las plantas y mover el viento. La que da la fuerza al agua para fluir o para reunirse en un estanque tranquillo.
Del Chi la tierra recibe el impulso para los cambios de las estaciones y nosotros, los seres humanos, la vitalidad.

En general el Chi siempre es solo uno, y al mismo tiempo existen tres diferencias profundas: el Chi del cielo, el Chi de la tierra y el Chi de los seres humanos

¿Cómo absorbemos el Chi?

ElementosUna manzana, por ejemplo, es la encarnación de la energía vital. Con el Chi de la tierra y del agua llega la fuerza para que la manzana crezca en el árbol. Y el Chi del Sol la hace crecer y madurar.
Una persona que come la manzana no sólo se alimenta con la materia de la manzana si no también con la energía de la vida misma – con el Chi – que está incluido en la manzana.
Pero nosotros no absorbemos el Chi solamente con alimentos frescos, si no también, todos los días en la madrugada cuando el Sol al amanecer da un impulso nuevo al mundo y a nosotros.
Durante un paseo en la playa (el mar) nos anima el Chi tonificante del agua, del que podemos beneficiarnos también cuando llueve.
En la vida cotidiana podemos aprovechar el Chi del paisaje que nos rodea, de las montañas o del mar, de los árboles y de las plantas. Si tienes un jardín, pueden ir por la mañana descalzo sobre la hierba y disfrutar de la belleza y la armonía que la naturaleza nos ofrece.
En un piso dentro de la ciudad puedes tomar la misma al cuidar tus plantas o en un parque público. Ellos también alimentan el Chi.

¿Cómo el Chi se mueve?

Influencia de elementosUna regla básica del movimiento de Chi es que el Chi sigue a la atención y la atención sigue a la mirada.
Por eso es muy importante ser consciente a dónde va la atención.
Por esta razón guiar la mirada (la vista) de las personas es una de las preocupaciones centrales del Feng Shui.
El Chi se mueve naturalmente en formas oscilantes (curvas), nunca en líneas rectas. Si el Chi se mueve en líneas rectas, vendrá demasiado rápido, y creará un torbellino, que succionará la energía de las zonas adyacentes. A este movimiento rápido del Chi se llama Sha’, al que se atribuye un carácter nocivo.
Por eso es importante diseñar de manera oscilante los caminos y las carreteras y, por supuesto, guiar la mirada de las personas de la misma manera en el interior de los edificios.
Ese tema también tiene valor para la arquitectura. Las cimas y bordes duros actúan agresivamente, y nosotros nos sentimos atacados. Es la razón por la que es importante utilizar formas suaves que fluyen.

¡El Chi sigue a la atención y a la mirada! Por lo tanto, se puede dirigirlo atrayendo los ojos con formas y colores bellos.

Favorecer al Chi.

Animales feng shuiEn nuestra propia casa tenemos la mejor posibilidad de favorecer el Chi. Aquí podemos desarrollar la concentración del Chi. La energía de vida para nuestra familia entra por la puerta principal de la casa. La calidad del Chi que llega está determinado por la ubicación de la casa, por los puntos cardinales y por la situación de la entrada.
La flotación del Chi puede ser dirigido en toda la casa a través de las oscilaciones con la ayuda adecuada de mobiliario y accesorios.
Las formas y los colores correctos para la decoración en el lugar adecuado dan al Chi, a la energía de la vida, una calidad que puede beneficiarte a ti ya tu familia.

Así se mueve el Chi

El chi del agua

  1. El movimiento natural del Chi es como los meandros de un río.
  2. El agua hace más fuerte el Chi en su camino.
  3. Los 5 animales son símbolos de las direcciones del cielo.
  4. El círculo virtuoso muestra como se alimentan los elementos.
  5. El círculo vicioso representa como los elementos de debilitan entre ellos.
  6. Una entrada de un jardín diseñada de manera abierta y amable invita al Chi a entrar.

Namaste organiza un curso de Feng Shui.

Feng Shui y crecimiento interior

Si estás interesado en el Feng-Shui ,existen muchos libros que te definen lo que es. En Internet puedes encontrar muchas páginas que te hablan de ello. No es el propósito de este artículo. Puede que esté de moda y hasta puede que leas en un catalogo de algún gran almacén algo referente a ello. En cualquier caso, lee todo lo que encuentres y después olvídate.

Mira primero hacia tu interior y después hacia el exterior. Los demás y tú. No somos tan diferentes. Todos formamos parte de este macrocosmos. Sin embargo a veces nos sentimos solos, tristes, con desamor, incomprendidos… Solo con el crecimiento interior y espiritual podremos sentirnos más que nunca parte de este mundo exterior. Más parte del Todo.

Dentro del Feng Shui existen muchas escuelas tanto occidentales como las que defienden que solo son válidas las enseñanzas que llegan de los países orientales. El río es el Feng Shui y las escuelas van por las orillas pero nadie posee el agua ni son el propio río.

La energía, el Chi o como quieras llamarle, existe independientemente de las escuelas y de los maestros. Cada uno llega hasta donde llega y eso es lo importante, no debes fijarte donde llega el que esta a tu lado. Solo así avanzaras.

El Feng-Shui personal es el que te hará avanzar en el camino de la espiritualidad y del crecimiento interior. El hábitat es una proyección del ser que lo habita y éste puede, trabajando energéticamente las diferentes zonas, llegar a cambiar su propio ser y su vida. Lo mas importante es llegar a crear esa armonía interior, el Pakua personal. La casa es algo secundario, solo es un medio para encontrar el camino y construirlo. La intención en el momento de realizar esos cambios en tu hábitat es fundamental para conseguir aquello que quieres.

El Pakua es el esquema de regiones en las que se divide la vivienda que se debe tener presente al realizar un análisis de Feng Shui de nuestra casa.

Sin embargo, el Pakua personal es una gran esfera a tu alrededor con la que puedes ir a cualquier parte y vivir en cualquier casa. Es un recorrido a través del Pakua, es decir de las diferentes áreas energéticas, y una vez terminado el ciclo vuelves a empezar, formando una espiral ascendente en la cual aunque recorres el mismo ciclo nunca es el mismo ciclo.

Debes involucrarte en cada una de las energías del Pakua y aprender de cada una de ellas. Generar energía y rápidamente utilizarla porque si no sabes que hacer con ella, se va.

También es importante crear el vacío en cada una de las zonas del Pakua. Pero al hacerlo ser consciente y vivirlo para llegar a ese estado de plenitud y de cambio.

Dicen que si el 50% de toda la gente del mundo estuviera en el camino del conocimiento interior, de la tolerancia y respeto a los demás, no habría guerras ni hambre o miseria en el mundo. Si estas ahí, enhorabuena, pero no intentes forzar a los demás imponiendo tus ideas, pasarías a formar parte del otro 50%.

Sé tu mismo formando parte del todo cósmico. Toma consciencia y conciencia del Universo, de los animales, de los árboles… de la Naturaleza.

El Feng-Shui es sobre todo un camino interior que no tiene fin. Es el camino al infinito.

Dice Vicente Ferrer que la verdad de las cosas no hay que buscarla en disertaciones filosóficas, está en el simple hecho de dar de beber al que lo necesita, ayudar en el momento oportuno.
Y atención ,también dice, por si alguna vez te habías planteado la gran pregunta del ser humano, ¿A qué hemos venido? ¿Por qué…? mejor dicho ¿Para qué? , es muy sencillo: para, amarnos, ayudarnos, no te quepa duda que tiene toda la razón.

Es difícil, por eso existen tantas religiones, disciplinas y cursos, pero un solo gesto de amor se equipara en crecimiento interior a todos los cursos y seminarios del mundo.

Existen Maestros, especialistas, profesionales de tantas formas de aprendizaje. Hay quienes se sienten poseedores de lo auténtico y descalifican al resto de tendencias. Nadie posee la verdad absoluta. Tampoco todo es válido, eres tú quien elige y decides qué camino tomar. El Feng Shui es uno más.

El CHI

El feng-shui considera que existen cinco elementos: madera, fuego, tierra, metal y agua, que son alimentados por una energía vital a la cual se le llama chi.

También conocido como el aliento del Dragón, es la energía que fluye por todo lo que nos rodea, incluido nuestro cuerpo y nuestro hogar. La medicina china afirma que la enfermedad surge cuando el Chi se estanca o se acelera. El Tai Chi y el Chi Kung cultivan la energía vital a fin de mantener nuestro cuerpo en salud y armonía.

Todo lo que nos rodea tiene un Chi, las plantas, los minerales, los animales y los seres humanos. También cada casa tiene un Chi que la caracteriza, nosotros podemos “percibir” o “sentir” el chi de un lugar.

¿QUÉ ES FENG SHUI?

Es una ciencia-arte de los maestros chinos basada en la filosofía del Tao (camino al cielo o sendero) que tiene aproximadamente 5.000 años.
Los seres humanos que estaban expuestos a las fuerzas naturales sin elementos auxiliares tuvieron que aprender a adaptarse a los procesos entre cielo y tierra, reconocer sus reglas para poder utilizarlas.

Feng Shui significa “viento y agua” dos fuerzas naturales opuestas que a su vez se complementa y que tienen que equilibrarse al construir e instalar una vivienda. El objetivo es alcanzar la Armonía y para lograrlo hay que considerar diferentes factores como: Los habitantes, la forma, la orientación del flujo de energía y el trazado básico de la vivienda. Se debe dejar fluir la energía estimulante y positiva “Chi” como fuerza vital para rechazar la energía nociva y negativa “Sha”.

El arte de los Mandalas

Mandala Xisca VerdLa palabra mandala viene del sánscrito y significa círculo. Ese círculo es una representación simbólica de la unión del individuo con el cosmos, con el universo infinito que le rodea, y también representa la integridad, la totalidad. El mandala tiene su origen en el punto central y se construye hacia el exterior, y podría prolongarse y expandirse hasta el infinito. Sin embargo, el hecho de que esté cerrado hace que sea también la representación de un lugar seguro, ya que esa línea que lo rodea es el símbolo de una barrera de protección.

Mandala Xisca VerdEn todas las culturas podemos encontrar ejemplos de dibujos geométricos inscritos en un círculo o en un cuadrado que se ajustan perfectamente a lo que hoy conocemos como mandala. Por lo tanto, podemos deducir que es un tipo de representación universal, que se produce independientemente del contexto cultural y que se va repitiendo a lo largo de la historia. Los yantras de la India, los ruedas de sanación de los indios americanos, algunos diseños de origen celta, los rosetones de las catedrales góticas… todos se ajustarían a la definición de mandala.

Este diseño circular, geométrico, que se expande hacia el exterior, también se encuentra en la naturaleza. Para observar este tipo de diseños basta cortar una fruta, lanzar una piedra al agua, observar un copo de nieve al microscopio, o ver imágenes de la Vía Láctea. De hecho, podríamos afirmar que nuestro sistema solar no es más que un mandala dentro de otro mandala infinitamente mayor, la Vía Láctea, y que esta galaxia a su vez forma parte de algo infinitamente mayor que posiblemente también pueda tomar la forma de un mandala.

Mandala Vía LácteaA través del tiempo, los mandalas han sido una herramienta para la meditación y la oración, un símbolo de sanación y también un instrumento para diagnóstico y el seguimiento de ciertos trastornos psicológicos. Hoy en día se utilizan también para aliviar el estrés y la ansiedad, y los neuropedagogos coinciden en que trabajar con mandalas contribuye al desarrollo del hemisferio derecho del cerebro, desarrollando por lo tanto facultades intuitivas y creativas. Entre otros efectos beneficiosos, colorear mandalas mejora la concentración, la atención y la memoria; nos ayuda a construir una imagen positiva de nosotros mismos; estimula la creatividad, la autoestima y la afectividad; nos ayuda a organizar y comprender el mundo que nos rodea; nos proporciona una sensación de seguridad, bienestar y armonía; sirve para expresar de forma creativa pensamientos y emociones que quizá no podríamos expresar de otra manera. En definitiva, se puede considerar que el mandala constituye un espacio terapéutico en sí mismo, ya que el hecho de enfrentarse a un dibujo centrado, con pautas, límites y reglas, proporciona una seguridad y un orden ausentes en el dibujo libre.

Hay que tener en cuenta varias cosas a la hora de iniciar nuestro viaje personal con los mandalas. Habitualmente se empieza a colorearlos desde el centro, que representa el individuo, hacia fuera, que representa el infinito; pero también es posible hacerlo al revés, de fuera hacia dentro, desde el todo, lo abstracto, hasta lo particular y concreto, el yo.

Mandala NaranjaAntes de empezar es importante observar el mandala y analizar su simetría y sus formas. Así seremos conscientes de lo que significa para nosotros y de las emociones que queremos expresar. No hay una forma correcta de colorear un mandala, siempre que respetemos orden y simetría. Para unos predominarán los círculos que se abren desde el centro; para otros, los radios; mientras que otros combinarán ambos elementos. En cualquier caso, es importante que antes de empezar identifiquemos esa simetría y nos ajustemos a ella, y que se establezca una relación entre cada uno de nosotros y el mandala, de manera que sea, en definitiva, una parte y una proyección de nuestro yo, aquí y ahora.

Mandala NieveTanto los colores como las formas tienen su simbolismo. Por una parte hay que contar con el simbolismo que proporciona a cada uno su cultura, y por otra parte hay que tener en cuenta el que cada uno de nosotros atribuye a cada color y que nadie conoce mejor que nosotros mismos. Al colorear mandalas asiduamente uno se da cuenta de ciertas cosas: veremos que cada mandala se puede colorear de infinitas maneras, sin embargo, lo más probable será que cada vez que nos enfrentemos a un mandala tengamos muy claro, de entrada, cómo queremos pintarlo. También nos daremos cuenta de que en estados de ánimo similares tendemos a escoger mandalas parecidos y a colorearlos de forma similar. Es importante por lo tanto escoger cada vez el mandala que realmente queremos hacer, y también colorearlo como lo sintamos. En cuanto a las técnicas y materiales que podemos utilizar para colorearlos, seguramente lo mejor será que al principio utilicemos técnicas y materiales con los que nos sintamos a gusto, que manejemos bien. Más adelante seguramente sentiremos la necesidad de experimentar con otras técnicas y con otras formas de expresión.

Mandala OndasAdemás, conviene favorecer la experiencia tanto como sea posible. Así pues, escogeremos un momento en el podamos desconectar durante el tiempo que estemos trabajando con el mandala y nos instalaremos en un lugar donde estemos cómodos y no nos molesten. Lo mejor es no romper la concentración y acabar el mandala de una sola vez. En este caso, acabar el mandala significa, al menos, establecer la pauta de color para poder terminarlo en el futuro. No conviene empezar un mandala sin haber terminado el anterior, así que convendrá dejar la pauta de colores completa, o destruir ese mandala antes de iniciar otro. También es posible llevar un registro escrito en el que anotemos nuestras impresiones y nuestras sensaciones antes, durante y después de colorear el mandala, aunque no conviene abusar de ese registro: solo hay que volver sobre las cosas cuando sea necesario, es importante aprender a pasar página. Quizá la regla primordial sea dejarse llevar y ser uno mismo, hay que olvidarse de lo que queda bien ya que no se pretende crear algo estéticamente perfecto, ni siquiera agradable, sino simplemente expresar lo que llevamos dentro. Nuestro objetivo no es crear una obra de arte, sino crear un espacio de bienestar íntimo mediante el arte.

Enlace: www.atelierdefengshui.com

Feng Shui para la habitación de los niños

Feng Shui para niñosDurante su primer año de vida mi hijo creció feliz en este aprendizaje mutuo que se instaura entre padres e hijos.

Hasta que un día me mudé. Felices inaugurábamos nuestra “casa propia” en un valle bucólico de la Patagonia argentina. Pero mi niño empezó a llorar. Poco sabía yo en ese momento de las energías. Noche tras noche su papá y yo padecíamos este “no dormir”. Por fortuna se lo comenté a un colega (arquitecto), aquel que apareció en mi vida para abrirme puertas. Óscar me dijo: ¿pero has buscado las geopatías antes de emplazar la casa?

- ¿Qué geopatías?, pregunté azorada y se me cayó la facultad de arquitectura encima…

Había un zahorí en el pueblo, un duende holandés que midió y me dijo:

- Tu hijo está durmiendo sobre un cruce de líneas Hartmann y una vena de agua (que es como dormir sobre una torre de alta tensión por el campo magnético que se genera).

- ¿Y ahora qué hago?, le pregunté.

- Mueve la cuna…

Y mi hijo Joaquín dejó de llorar (agradecido). Así fue como mi hijo vino a este planeta para que yo, hace ya veintidós años, empezara a meterme en el mundo de las energías.

Primero desde la culpa: mi casa, diseñada por mí, profesional de la arquitectura, debería mudarme… no podía hacerlo, ¿qué hacer?

Segundo desde el entendimiento: todo se mueve, todo se puede sanear. Si en la facultad no se tenía en cuenta este tema básico, tendría que estudiarlo para mí y para ayudar a los demás. Era parte del territorio elegido, entonces llegó el Feng Shui, la Geobiología y la Metafísica a mi vida.

Lo tangible y lo intangible.

Cuando cuento esta historia real a mis alumnos, siempre hay una mamá que pasó por lo mismo, pero no tuvo la suerte de que llegara Óscar, ni el zahorí, ni se le ocurrió algo tan obvio como mover la cuna.

Hace poco viajé a Italia. Mis maravillosos amigos que me albergaron estaban esperando a su primer hijo. Antes de la primera ecografía les pregunté:

- ¿Qué sienten que va a llegar, una niña o un niño?

- Una niña, me dijeron a dúo.

Pero mi péndulo decía lo contrario y se lo dije. Estaba en Florencia cuando me llamaron por teléfono para decirme: Teo agradece tu reconocimiento.

Me tocó dormir en la futura habitación de Teo. Tenía una pared lindera al baño de la casa, otra al baño del vecino y dos a la calle.

Como es un edificio en esquina se generaban unos ángulos extraños. Entonces comencé a buscar cruces de geopatías y agua y sólo me quedó un rinconcito. Ése era el rinconcito de Teo.

Le pregunté a su madre, que no maneja las varillas ni el péndulo, dónde lo pensaba poner y ella y me marcó el lugar exacto que yo había encontrado. La intuición y las sensaciones nos dan datos fundamentales a la hora de buscar “los sitios”.

Meditar en la habitación, vibrarla, sentirla, siempre nos ayudará.

Feng Shui para niñosNo importa lo que gastemos, lo que compremos para recibirlos. Sólo importa acoger a los niños en el lugar adecuado. Ellos llegan absolutamente perceptivos. Debemos acompañarlos. Elijamos el sitio. Imaginemos que tenemos un espacio exclusivo para el bebé. Hagamos Feng Shui ahora. El C’hi (energía vital) que deberá fluir por toda la casa llegará y entrará por la puerta de la habitación para salir luego por una ventana. Observar que serpentee y que no salga sin haberlo “inundado todo”. Colocar el niño en oposición a la puerta y en algún ángulo donde no sea “atravesado” por el C’hi.

Seguro que coincidirá con el rinconcito elegido previamente. Buscaremos los colores adecuados.

Como estoy hablando de la habitación del bebé será el sitio donde pueda descansar, acogido por las buenas vibraciones del lugar. El sitio del relax y pertenencia.

Entonces debemos dejar el neón, lo rimbombante y los rojos chillones para el rincón de juegos, que será en otra estancia o se guardará cada día en un baúl o muebles apropiados. Adoptaremos los tonos pasteles y neutros, lavanda, melocotón, rosa, crema, beige, celeste. Los primeros generan excitación continua. Unos peluches, cojines y cuadritos, retratos familiares completarán el entorno.

La iluminación deberá ser natural y artificial. Si es una ventana orientada al sur, habrá que filtrarla con unos estores para que se apacigüen. La iluminación artificial será una lámpara sobre la mesilla y algo que ilumine la zona de cambiador y guardado de ropa (no colocar lámpara sobre el niño).

Chequear el equilibrio entre el yin y el yang, debe ser armónico y equilibrado. Por ejemplo si tenemos suelos brillantes (yang) “bajarlos” con una alfombra (yin).

Y no olvidar los cinco elementos. Es complejo equilibrar todo lo que nos rodea, pero juguemos por lo menos con tener un poquito de cada cosa dentro de la habitación, con un elemento de cada tipo basta, materializados así:

  • Fuego: iluminación, plástico.
  • Agua: color azul, telas con ondas.
  • Metal: color blanco, bolas.
  • Madera: papeles, muebles, color verde.
  • Tierra: amarillo, cuadrados, cerámicas.

Siempre me preguntan si la cabeza debe estar orientada al Norte. En honor a la verdad podría decir que es un sitio muy conveniente dado que refuerza la salud y la vitalidad. Pero sabemos que todo es relativo y que todo tiene su parte positiva también. El Este acelera, vence la depresión y pereza. El Oeste lentifica, evita el estrés y el insomnio. El Sur favorece la intuición y la memoria.

Los intermedios nos aportan de las dos vivencias.

Así que podremos cambiar la almohada de sitio y “ver” qué es lo más favorable en relación al temperamento de nuestro hijo.

Y por último, debemos observar “la arquitectura”. Si el techo tiene vigas generará Sha que es C’hi negativo. Podemos solucionarlo colocando sobre la cuna un techito(como un baldaquín) con una tela, paralela al suelo, con unas nubes pintadas o un cielito estrellado.

Si tenemos ángulos cerrados colocar desde el techo algún móvil que agite la energía que seguramente se estancará allí.

Y por último, usemos los cinco sentidos para este niño, dándole la mejor de nuestras bienvenidas y de nuestra contención.

Más información: www.mirtacastanheira.com

El arte del Feng Shui

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El Feng Shui son las enseñanzas del lejano oriente para dar forma bella y con energía a los espacios. Sin embargo, esta enseñanza china que tiene ya miles de años nos pide, a los europeos occidentales, una nueva y a menudo inusual mirada del mundo. En muchos aspectos esta mirada contradice nuestro entendimiento contemporáneo de la naturaleza. Lo mismo se aplica a la geomancia, que es el equivalente occidental del Feng Shui. Ambas visiones del mundo, que están arraigadas en las diferentes culturas, consideran toda la naturaleza como un ser vivo con espíritu y el alma. Este ser vivo está atravesado por la energía de vida que lo sostiene todo. A esta energía, que atraviesa el tiempo y el espacio, los chinos la llaman Chi, nosotros la llamamos ‘energía de vida’ o el ‘aliento cósmico’. El Feng Shui y la geomancia se basan en esta visión espiritual de la naturaleza. Ambos son en el sentido más amplio visiones espirituales del mundo y van en su discurso mucho más allá de las meras técnicas y normas.

Dar forma al entorno que nos rodea de acuerdo con los principios del Feng Shui y de la geomancia no es algo exclusivo de un embellecimiento y tampoco algo que “está de moda”, sino que consiste en tratarse cuidadosamente a uno mismo y también al entorno.

En el Feng Shui y en la geomancia todo esta unido con todo. Incluso nosotros los seres humanos estamos en contacto directo con la naturaleza viva. Antes de que empieces a cambiar tu entorno, tu casa o tu oficina, en conformidad con las normas del Feng Shui, debes abrirte a esta “nueva” y antigua sabiduría que toma la naturaleza como un ser vivo. En la antigua China, pero también en Europa, la gente ha seguido durante muchos siglos esta antigua sabiduría a través de precisas observaciones de la naturaleza. El Feng Shui es una invitación a vivir la conexión con la naturaleza.

Ejercita tu percepción de las diferentes calidades que “están en el aire”, siente las estaciones, escucha los mensajes suaves de la naturaleza. Tal vez tengas éxito, en percibir el paisaje como un organismo vivo y animado, y puedas enriquecer de esta manera tu vida con este maravilloso aspecto.

Aunque no logres sostener completamente esta visión espiritual del mundo, puedes conseguir que la armonía lograda en la búsqueda ayude a tu deseo de tranquilidad, equilibrio y satisfacción de la vida.

En la historia cultural de Europa, la relación con la naturaleza ha tenido un carácter de enfrentamiento. La globalización económica y el cambio climático mundial son las alarmantes consecuencias de nuestro desprecio por la naturaleza. Cuando se habla de recuperar el equilibrio, quiere decir la necesidad de entendernos a nosotros mismos como un parte de la naturaleza, y no vivir en contra de ella.

¿Qué es la armonía?

La armonía es el orden cósmico de la naturaleza. Para entender más claramente lo que es el orden cósmico podemos fijarnos en el ciclo de un día, que necesita para su perfección la noche. Claro y oscuro, tranquilidad y movimiento, femenino y masculino son otros aspectos en los cuales encontramos este principio de la armonía que se desarrolla en los opuestos. Esta idea es conocida en la filosofía china como el Yin y el Yang.

Sólo cuando nos entendemos y percibimos otra vez como una parte de este principio, somos capaces de formar el mundo y nuestro entorno inmediato de acuerdo a la armonía cósmica.

La palabra armonía en su significado literal quiere decir ‘concordancia’ o ‘acorde’. Las plantas y los materiales naturales están tan bien sintonizados en el lugar, que tienen las mismas vibraciones que él. Así, la particularidad de un lugar tendrá una expresión visible. Para dar forma y hacer cambios hay que tener en cuenta el lugar y su armonía.

Vivir acorde con la naturaleza

El Feng Shui no es sólo una teoría compleja, sino un método para el diseño de espacios y también de jardines. Se distingue del antiguo arte europeo de la geomancia en que este último se ha dedicado a detectar lugares de poder, por ejemplo, para la construcción de grandes iglesias o para la construcción de parques señoriales. La geomancia moderna se esfuerza por dar forma a los lugares de poder de acuerdo a su calidad. Para ello se tiene en cuenta a la tierra como un ser vivo y un compañero de los seres humanos. No alguien contra quién luchar.

El Feng Shui es el arte de vivir en armonía con el medio ambiente. Los fundamentos del Feng Shui se basan en métodos que se han establecido desde hace miles de años en la cultura clásica china. En el Li Shu, el sagrado “libro de los ritos” que formula las bases de las convicciones espirituales de los chinos, trata sobre el orden, sobre la armonía entre el cielo y la tierra, y se trata de cómo las personas pueden conservar el estado de equilibrio de la naturaleza. La primera regla de Feng Shui, dice por lo tanto, vivir de acuerdo con la naturaleza, con las montañas, colinas y ríos, con el agua y los vientos.

Una casa diseñada armoniosamente o también un jardín donde el Chi fluye bien, va a inspirar, alimentar y energetizarnos. Un lugar así no solamente es un deleite para los ojos, también habla con el corazón y el alma. Aquí nos sentimos bien, protegidos y con vida. Aunque cada persona siente que la armonía y la belleza son algo diferente, un lugar que tiene vibraciones vivas y una energía positiva, va a desarrollar en cada espectador un resultado agradable.

Aplicar el Feng Shui no significa cambiar el entorno, sino respetarlo y armonizarlo con las personas que viven allí. El arte consiste en, unificar armónicamente las formas del mundo visible con los flujos de energía del mundo invisible.