La primera casa de paja construida en Mallorca

Para algunos podrá parecer una locura. Para otros, en cambio, es una opción con grandes ventajas y cualidades. En todo caso, ha sido una gran aventura y, como tal, llena de dificultades, ilusión y momentos de satisfacción.

Los promotores de la vivienda conocían este sistema constructivo y tenían muy claro que lo querían usar para construir su casa, por lo que, tras nuestro encuentro casual en el foro de la Red de Construcción con Balas de Paja nos pusimos manos a la obra, con el objetivo de construir una casa sencilla, lo más natural posible, sana y de paja.

Comenzamos con un intenso trabajo de investigación y formación a través de Internet, libros, cursos, visitas a casas construidas y reuniones con gente experimentada. Además, contamos con la participación activa tanto de los promotores como de diferentes profesionales, especialistas todos ellos en técnicas de bioconstrucción y que han sido piezas clave para definir el rumbo correcto del proyecto en ciertos momentos.
A la dificultad y tiempo excesivo que supone conseguir los permisos —dos años, más uno de obra— se le sumaba el tener que abrir nuevos caminos no transitados anteriormente en la isla, ya que esta ha sido la primera casa de paja legal construida en Mallorca —en España y en todo el mundo ya se han construido muchísimas—.

Es importante destacar que el proyecto superó sin problemas todos los requisitos que la actual normativa impone, en especial el nuevo (y muy discutido) Código Técnico de la Edificación.

El material: la paja

La paja es un material excelente para la construcción de edificios. Supone un cambio radical (es decir, de vuelta a las raíces) ya que es un material completamente natural, producido a partir de los deshechos del cultivo de diferentes variedades de cereales que, una vez recolectados sus frutos, se empaqueta y puede ser usado directamente para construir nuestra casa.
No sólo conseguiremos un edificio con unas propiedades inmejorables (excelente aislamiento térmico y acústico, regulador de la humedad interior, resistencia al fuego comprobada en laboratorio, durabilidad demostrada de más de 100 años, etc…) sino que habremos reutilizado un material local, poco elaborado, barato y por lo tanto con una huella ecológica mínima que acabará su ciclo de vida reincorporándose a la naturaleza sin contaminar.

Elegir el lugar adecuado

Para decidir la colocación de la casa en el terreno se buscó el diálogo con lo existente, situándola entre los árboles y tomando algunas referencias de la arquitectura del lugar, volúmenes austeros y compactos, sencillez, materiales naturales y en lo posible, locales.
Tras el estudio geobiológico del terreno se decidió colocar la casa en el lugar que nos pareció más sugerente y poco alterado, cercana a un hermoso algarrobo que nos acoge con su presencia al acercarnos a la casa y nos proporciona un agradable rincón sombreado donde pasar las tardes de verano a la vez que nos protege de los fuertes y fríos vientos de Tramontana.

La obra

Comenzamos la obra y, en pocas semanas, los trabajos con las balas. Es una fase muy especial y muy diferente a lo que estamos acostumbrados los que nos dedicamos a la construcción. Entrar en una obra de estas características es toda una experiencia sensorial completamente novedosa. El olor a paja fresca que lo impregna todo, la sensación de estar en un granero (limpio y organizado), el caminar por un lugar invadido por montones de balas esperando a ser colocadas, la luz filtrándose entre algunos huecos entre balas potenciando el color dorado de la paja, que por momentos se convierte en oro vegetal, pero mucho más económico y confortable… y lo mejor, la ausencia de ruidos de maquinaria.

Contábamos con un equipo con mayoría de mujeres (algo difícil de ver en otras obras) dirigido por una profesional con gran experiencia. El ambiente era relajado y distendido, cada cual con su tarea, normalmente en parejas y con dedicación de artesano. Unos seleccionando las balas y amontonándolas, otros midiendo y adaptándolas para finalmente colocarlas cada una en su lugar exacto. Las hileras fueron subiendo poco a poco y a medida que se iban completando los muros, la sensación se volvía cada vez más acogedora.

Tras levantar los muros se procedió a revocarlos con arcilla y finalmente con cal. Otra experiencia gratificante. La arcilla se trabaja con las manos. Es un proceso muy creativo y orgánico en el que se van colocando las diferentes capas, moldeándolas hasta conseguir unas formas libres de aristas y con toda la libertad que uno desee.

Objetivos: salud y ecología

El hogar ha de ser un lugar en el que no sólo nos sintamos a gusto, sino que también nos proporcione un ambiente saludable a nivel físico y psicológico. En primer lugar es importante que el futuro habitante se involucre, no sólo en el proceso de diseño, también en el de construcción (dentro de sus posibilidades). Aunque supone un gran reto y una experiencia vital intensa, también genera una gran satisfacción y un fuerte vínculo con la casa, además de un ahorro económico.

La salud en el hábitat es otro punto fundamental. Actualmente vivimos inmersos en un entorno saturado de componentes químicos, que vuelven poco saludables nuestros hogares, por eso es tan importante usar productos sin elementos tóxicos.

En tercer lugar, es importante conseguir una casa lo más ecológica posible, para lo cual nos basamos en el diseño sistémico: el diseño a partir de la interconexión con todos los sistemas cíclicos naturales, reduciendo los costes económicos a largo plazo, los problemas ambientales y el consumo de energía.

La energía del sol

El sol es nuestra principal fuente de energía y salud, por ello la casa se adapta a los diferentes ciclos solares, orientándose de modo que aproveche al máximo el sol de invierno para calentar el interior y protegiéndola en verano mediante una pérgola con una parra, los aleros y persianas mallorquinas.

El ciclo solar diario también se ha integrado en la vivienda: el dormitorio principal recibe los primeros rayos del sol de la mañana, favoreciendo un buen despertar y la correcta regulación de nuestro ritmo circadiano. La zona de día recibe los rayos del sol hasta el anochecer, pudiendo disfrutar los habitantes de la puesta de sol en el momento de la cena o del descanso tras todo el día de actividad. Con el sol también se calienta el agua mediante unos colectores solares dimensionados para abastecer todas las necesidades anuales y para apoyar el sistema de calefacción, a base de una estufa de biomasa situada en la sala y suelo radiante.

El agua

El agua se obtiene de dos pozos existentes y del almacenaje del agua de lluvia. El ciclo se completa con la depuración de las aguas residuales —lo que permite reutilizarlas para riego— y con una preinstalación para poder separar en el futuro las aguas grises y poder reutilizarlas directamente.

Una vez acabada, la casa muestra todas sus bondades. El ambiente que se respira es cálido y limpio. Los materiales resultan muy agradables, las diferentes maderas, el barro cocido de las baldosas, la cal de las paredes, los colores equilibrados, los esplandits de las ventanas que permiten una mayor entrada de luz difuminada gracias a las formas redondeadas de las esquinas. El conjunto desprende tranquilidad e invita a la buena vida. La mejor cualidad de la paja, a parte de ser un aislamiento óptimo, es la armonía que proporciona, cosa que recomiendo experimentar.

Han sido cerca de tres años de duro trabajo para todos los implicados, pero visto el resultado, el esfuerzo ha valido la pena.

Rafael Sala Nowotny, Arquitecto http://rafaelsala.blogspot.com

El Feng Shui y la energía de vida

Namaste organiza un curso de Feng Shui.

Fuente feng shuiLa tarea principal del Feng Shui consiste en abastecer a las personas y todo lo que vive, con la energía de vida. A esta energía se la conoce como Chi. Esto se consigue dirigiendo la máxima cantidad posible del Chi a los lugares que habitan las personas, a sus viviendas o sus jardines y espacios de trabajo.

¿Qué es el Chi?

La palabra Chi significa energía de la vida o energía vital.
Es el soplo divino, que da vida tanto a la naturaleza y a la vida humana.
Es la esencia de la vida, que hace crecer las plantas y mover el viento. La que da la fuerza al agua para fluir o para reunirse en un estanque tranquillo.
Del Chi la tierra recibe el impulso para los cambios de las estaciones y nosotros, los seres humanos, la vitalidad.

En general el Chi siempre es solo uno, y al mismo tiempo existen tres diferencias profundas: el Chi del cielo, el Chi de la tierra y el Chi de los seres humanos

¿Cómo absorbemos el Chi?

ElementosUna manzana, por ejemplo, es la encarnación de la energía vital. Con el Chi de la tierra y del agua llega la fuerza para que la manzana crezca en el árbol. Y el Chi del Sol la hace crecer y madurar.
Una persona que come la manzana no sólo se alimenta con la materia de la manzana si no también con la energía de la vida misma – con el Chi – que está incluido en la manzana.
Pero nosotros no absorbemos el Chi solamente con alimentos frescos, si no también, todos los días en la madrugada cuando el Sol al amanecer da un impulso nuevo al mundo y a nosotros.
Durante un paseo en la playa (el mar) nos anima el Chi tonificante del agua, del que podemos beneficiarnos también cuando llueve.
En la vida cotidiana podemos aprovechar el Chi del paisaje que nos rodea, de las montañas o del mar, de los árboles y de las plantas. Si tienes un jardín, pueden ir por la mañana descalzo sobre la hierba y disfrutar de la belleza y la armonía que la naturaleza nos ofrece.
En un piso dentro de la ciudad puedes tomar la misma al cuidar tus plantas o en un parque público. Ellos también alimentan el Chi.

¿Cómo el Chi se mueve?

Influencia de elementosUna regla básica del movimiento de Chi es que el Chi sigue a la atención y la atención sigue a la mirada.
Por eso es muy importante ser consciente a dónde va la atención.
Por esta razón guiar la mirada (la vista) de las personas es una de las preocupaciones centrales del Feng Shui.
El Chi se mueve naturalmente en formas oscilantes (curvas), nunca en líneas rectas. Si el Chi se mueve en líneas rectas, vendrá demasiado rápido, y creará un torbellino, que succionará la energía de las zonas adyacentes. A este movimiento rápido del Chi se llama Sha’, al que se atribuye un carácter nocivo.
Por eso es importante diseñar de manera oscilante los caminos y las carreteras y, por supuesto, guiar la mirada de las personas de la misma manera en el interior de los edificios.
Ese tema también tiene valor para la arquitectura. Las cimas y bordes duros actúan agresivamente, y nosotros nos sentimos atacados. Es la razón por la que es importante utilizar formas suaves que fluyen.

¡El Chi sigue a la atención y a la mirada! Por lo tanto, se puede dirigirlo atrayendo los ojos con formas y colores bellos.

Favorecer al Chi.

Animales feng shuiEn nuestra propia casa tenemos la mejor posibilidad de favorecer el Chi. Aquí podemos desarrollar la concentración del Chi. La energía de vida para nuestra familia entra por la puerta principal de la casa. La calidad del Chi que llega está determinado por la ubicación de la casa, por los puntos cardinales y por la situación de la entrada.
La flotación del Chi puede ser dirigido en toda la casa a través de las oscilaciones con la ayuda adecuada de mobiliario y accesorios.
Las formas y los colores correctos para la decoración en el lugar adecuado dan al Chi, a la energía de la vida, una calidad que puede beneficiarte a ti ya tu familia.

Así se mueve el Chi

El chi del agua

  1. El movimiento natural del Chi es como los meandros de un río.
  2. El agua hace más fuerte el Chi en su camino.
  3. Los 5 animales son símbolos de las direcciones del cielo.
  4. El círculo virtuoso muestra como se alimentan los elementos.
  5. El círculo vicioso representa como los elementos de debilitan entre ellos.
  6. Una entrada de un jardín diseñada de manera abierta y amable invita al Chi a entrar.

Namaste organiza un curso de Feng Shui.

Feng Shui y crecimiento interior

Si estás interesado en el Feng-Shui ,existen muchos libros que te definen lo que es. En Internet puedes encontrar muchas páginas que te hablan de ello. No es el propósito de este artículo. Puede que esté de moda y hasta puede que leas en un catalogo de algún gran almacén algo referente a ello. En cualquier caso, lee todo lo que encuentres y después olvídate.

Mira primero hacia tu interior y después hacia el exterior. Los demás y tú. No somos tan diferentes. Todos formamos parte de este macrocosmos. Sin embargo a veces nos sentimos solos, tristes, con desamor, incomprendidos… Solo con el crecimiento interior y espiritual podremos sentirnos más que nunca parte de este mundo exterior. Más parte del Todo.

Dentro del Feng Shui existen muchas escuelas tanto occidentales como las que defienden que solo son válidas las enseñanzas que llegan de los países orientales. El río es el Feng Shui y las escuelas van por las orillas pero nadie posee el agua ni son el propio río.

La energía, el Chi o como quieras llamarle, existe independientemente de las escuelas y de los maestros. Cada uno llega hasta donde llega y eso es lo importante, no debes fijarte donde llega el que esta a tu lado. Solo así avanzaras.

El Feng-Shui personal es el que te hará avanzar en el camino de la espiritualidad y del crecimiento interior. El hábitat es una proyección del ser que lo habita y éste puede, trabajando energéticamente las diferentes zonas, llegar a cambiar su propio ser y su vida. Lo mas importante es llegar a crear esa armonía interior, el Pakua personal. La casa es algo secundario, solo es un medio para encontrar el camino y construirlo. La intención en el momento de realizar esos cambios en tu hábitat es fundamental para conseguir aquello que quieres.

El Pakua es el esquema de regiones en las que se divide la vivienda que se debe tener presente al realizar un análisis de Feng Shui de nuestra casa.

Sin embargo, el Pakua personal es una gran esfera a tu alrededor con la que puedes ir a cualquier parte y vivir en cualquier casa. Es un recorrido a través del Pakua, es decir de las diferentes áreas energéticas, y una vez terminado el ciclo vuelves a empezar, formando una espiral ascendente en la cual aunque recorres el mismo ciclo nunca es el mismo ciclo.

Debes involucrarte en cada una de las energías del Pakua y aprender de cada una de ellas. Generar energía y rápidamente utilizarla porque si no sabes que hacer con ella, se va.

También es importante crear el vacío en cada una de las zonas del Pakua. Pero al hacerlo ser consciente y vivirlo para llegar a ese estado de plenitud y de cambio.

Dicen que si el 50% de toda la gente del mundo estuviera en el camino del conocimiento interior, de la tolerancia y respeto a los demás, no habría guerras ni hambre o miseria en el mundo. Si estas ahí, enhorabuena, pero no intentes forzar a los demás imponiendo tus ideas, pasarías a formar parte del otro 50%.

Sé tu mismo formando parte del todo cósmico. Toma consciencia y conciencia del Universo, de los animales, de los árboles… de la Naturaleza.

El Feng-Shui es sobre todo un camino interior que no tiene fin. Es el camino al infinito.

Dice Vicente Ferrer que la verdad de las cosas no hay que buscarla en disertaciones filosóficas, está en el simple hecho de dar de beber al que lo necesita, ayudar en el momento oportuno.
Y atención ,también dice, por si alguna vez te habías planteado la gran pregunta del ser humano, ¿A qué hemos venido? ¿Por qué…? mejor dicho ¿Para qué? , es muy sencillo: para, amarnos, ayudarnos, no te quepa duda que tiene toda la razón.

Es difícil, por eso existen tantas religiones, disciplinas y cursos, pero un solo gesto de amor se equipara en crecimiento interior a todos los cursos y seminarios del mundo.

Existen Maestros, especialistas, profesionales de tantas formas de aprendizaje. Hay quienes se sienten poseedores de lo auténtico y descalifican al resto de tendencias. Nadie posee la verdad absoluta. Tampoco todo es válido, eres tú quien elige y decides qué camino tomar. El Feng Shui es uno más.

El CHI

El feng-shui considera que existen cinco elementos: madera, fuego, tierra, metal y agua, que son alimentados por una energía vital a la cual se le llama chi.

También conocido como el aliento del Dragón, es la energía que fluye por todo lo que nos rodea, incluido nuestro cuerpo y nuestro hogar. La medicina china afirma que la enfermedad surge cuando el Chi se estanca o se acelera. El Tai Chi y el Chi Kung cultivan la energía vital a fin de mantener nuestro cuerpo en salud y armonía.

Todo lo que nos rodea tiene un Chi, las plantas, los minerales, los animales y los seres humanos. También cada casa tiene un Chi que la caracteriza, nosotros podemos “percibir” o “sentir” el chi de un lugar.

¿QUÉ ES FENG SHUI?

Es una ciencia-arte de los maestros chinos basada en la filosofía del Tao (camino al cielo o sendero) que tiene aproximadamente 5.000 años.
Los seres humanos que estaban expuestos a las fuerzas naturales sin elementos auxiliares tuvieron que aprender a adaptarse a los procesos entre cielo y tierra, reconocer sus reglas para poder utilizarlas.

Feng Shui significa “viento y agua” dos fuerzas naturales opuestas que a su vez se complementa y que tienen que equilibrarse al construir e instalar una vivienda. El objetivo es alcanzar la Armonía y para lograrlo hay que considerar diferentes factores como: Los habitantes, la forma, la orientación del flujo de energía y el trazado básico de la vivienda. Se debe dejar fluir la energía estimulante y positiva “Chi” como fuerza vital para rechazar la energía nociva y negativa “Sha”.

Feng Shui para la habitación de los niños

Feng Shui para niñosDurante su primer año de vida mi hijo creció feliz en este aprendizaje mutuo que se instaura entre padres e hijos.

Hasta que un día me mudé. Felices inaugurábamos nuestra “casa propia” en un valle bucólico de la Patagonia argentina. Pero mi niño empezó a llorar. Poco sabía yo en ese momento de las energías. Noche tras noche su papá y yo padecíamos este “no dormir”. Por fortuna se lo comenté a un colega (arquitecto), aquel que apareció en mi vida para abrirme puertas. Óscar me dijo: ¿pero has buscado las geopatías antes de emplazar la casa?

- ¿Qué geopatías?, pregunté azorada y se me cayó la facultad de arquitectura encima…

Había un zahorí en el pueblo, un duende holandés que midió y me dijo:

- Tu hijo está durmiendo sobre un cruce de líneas Hartmann y una vena de agua (que es como dormir sobre una torre de alta tensión por el campo magnético que se genera).

- ¿Y ahora qué hago?, le pregunté.

- Mueve la cuna…

Y mi hijo Joaquín dejó de llorar (agradecido). Así fue como mi hijo vino a este planeta para que yo, hace ya veintidós años, empezara a meterme en el mundo de las energías.

Primero desde la culpa: mi casa, diseñada por mí, profesional de la arquitectura, debería mudarme… no podía hacerlo, ¿qué hacer?

Segundo desde el entendimiento: todo se mueve, todo se puede sanear. Si en la facultad no se tenía en cuenta este tema básico, tendría que estudiarlo para mí y para ayudar a los demás. Era parte del territorio elegido, entonces llegó el Feng Shui, la Geobiología y la Metafísica a mi vida.

Lo tangible y lo intangible.

Cuando cuento esta historia real a mis alumnos, siempre hay una mamá que pasó por lo mismo, pero no tuvo la suerte de que llegara Óscar, ni el zahorí, ni se le ocurrió algo tan obvio como mover la cuna.

Hace poco viajé a Italia. Mis maravillosos amigos que me albergaron estaban esperando a su primer hijo. Antes de la primera ecografía les pregunté:

- ¿Qué sienten que va a llegar, una niña o un niño?

- Una niña, me dijeron a dúo.

Pero mi péndulo decía lo contrario y se lo dije. Estaba en Florencia cuando me llamaron por teléfono para decirme: Teo agradece tu reconocimiento.

Me tocó dormir en la futura habitación de Teo. Tenía una pared lindera al baño de la casa, otra al baño del vecino y dos a la calle.

Como es un edificio en esquina se generaban unos ángulos extraños. Entonces comencé a buscar cruces de geopatías y agua y sólo me quedó un rinconcito. Ése era el rinconcito de Teo.

Le pregunté a su madre, que no maneja las varillas ni el péndulo, dónde lo pensaba poner y ella y me marcó el lugar exacto que yo había encontrado. La intuición y las sensaciones nos dan datos fundamentales a la hora de buscar “los sitios”.

Meditar en la habitación, vibrarla, sentirla, siempre nos ayudará.

Feng Shui para niñosNo importa lo que gastemos, lo que compremos para recibirlos. Sólo importa acoger a los niños en el lugar adecuado. Ellos llegan absolutamente perceptivos. Debemos acompañarlos. Elijamos el sitio. Imaginemos que tenemos un espacio exclusivo para el bebé. Hagamos Feng Shui ahora. El C’hi (energía vital) que deberá fluir por toda la casa llegará y entrará por la puerta de la habitación para salir luego por una ventana. Observar que serpentee y que no salga sin haberlo “inundado todo”. Colocar el niño en oposición a la puerta y en algún ángulo donde no sea “atravesado” por el C’hi.

Seguro que coincidirá con el rinconcito elegido previamente. Buscaremos los colores adecuados.

Como estoy hablando de la habitación del bebé será el sitio donde pueda descansar, acogido por las buenas vibraciones del lugar. El sitio del relax y pertenencia.

Entonces debemos dejar el neón, lo rimbombante y los rojos chillones para el rincón de juegos, que será en otra estancia o se guardará cada día en un baúl o muebles apropiados. Adoptaremos los tonos pasteles y neutros, lavanda, melocotón, rosa, crema, beige, celeste. Los primeros generan excitación continua. Unos peluches, cojines y cuadritos, retratos familiares completarán el entorno.

La iluminación deberá ser natural y artificial. Si es una ventana orientada al sur, habrá que filtrarla con unos estores para que se apacigüen. La iluminación artificial será una lámpara sobre la mesilla y algo que ilumine la zona de cambiador y guardado de ropa (no colocar lámpara sobre el niño).

Chequear el equilibrio entre el yin y el yang, debe ser armónico y equilibrado. Por ejemplo si tenemos suelos brillantes (yang) “bajarlos” con una alfombra (yin).

Y no olvidar los cinco elementos. Es complejo equilibrar todo lo que nos rodea, pero juguemos por lo menos con tener un poquito de cada cosa dentro de la habitación, con un elemento de cada tipo basta, materializados así:

  • Fuego: iluminación, plástico.
  • Agua: color azul, telas con ondas.
  • Metal: color blanco, bolas.
  • Madera: papeles, muebles, color verde.
  • Tierra: amarillo, cuadrados, cerámicas.

Siempre me preguntan si la cabeza debe estar orientada al Norte. En honor a la verdad podría decir que es un sitio muy conveniente dado que refuerza la salud y la vitalidad. Pero sabemos que todo es relativo y que todo tiene su parte positiva también. El Este acelera, vence la depresión y pereza. El Oeste lentifica, evita el estrés y el insomnio. El Sur favorece la intuición y la memoria.

Los intermedios nos aportan de las dos vivencias.

Así que podremos cambiar la almohada de sitio y “ver” qué es lo más favorable en relación al temperamento de nuestro hijo.

Y por último, debemos observar “la arquitectura”. Si el techo tiene vigas generará Sha que es C’hi negativo. Podemos solucionarlo colocando sobre la cuna un techito(como un baldaquín) con una tela, paralela al suelo, con unas nubes pintadas o un cielito estrellado.

Si tenemos ángulos cerrados colocar desde el techo algún móvil que agite la energía que seguramente se estancará allí.

Y por último, usemos los cinco sentidos para este niño, dándole la mejor de nuestras bienvenidas y de nuestra contención.

Más información: www.mirtacastanheira.com

Entrevista a Mariano Bueno

Mariano BuenoMariano Bueno, experto en geobiología, bioconstrucción y agricultura ecológica. Es un hombre renancentista. Su sabiduría nace de su contacto con la Tierra. Su investigación ha seguido una interesante trayectoria, inició su andadura con la agricultura ecológica, después amplió su campo al estudio de cómo afectan las radiaciones a nuestra salud, convirtiéndose en un profundo conocedor de la geobiología y la bioconstrucción. En ambos campos ha sido pionero y gran divulgador, sus libros sobre estas materias son ya clásicos. Hay otra faceta en la que Mariano Bueno es también un gran conocedor y es el estudio de la conciencia. Si interés por las regresiones y las experiencias cercanas a la muerte dan a su trabajo una profundidad poco usual.

En su vida ha conseguido aunar teoría y práctica de una manera muy coherente ya que él sabe muy bien que lo que le está sucediendo al planeta tiene mucho que ver con nuestros actos cotidianos. Todo ello convierte a Mariano Bueno en una persona a quien merece la pena escuchar.

Cada vez más gente reconoce que los árboles son un elemento muy necesario ¿Por qué son tan importantes los árboles para los humanos y el resto de la vida?

La vida es ante todo biodiversidad, es el conjunto de sinergias y de interdependencias entre todos los seres vivos que poblamos el planeta. Nadie es más importante que nadie; el árbol no es más importante que la hierba y el ser humano no es más importante que cualquier otro animal, sino que todos formamos parte de un conjunto del que dependemos todos y la colaboración mutua es la que permite que la vida perviva. Es cierto que el árbol juega un papel importantísimo en tanto que es una pieza que permite que la vida se genere. Debajo de los bosques, debajo de cualquier árbol, la materia orgánica que va cayendo en forma de hojas, o esa hierba que puede crecer porque no da tanto el sol, permite que se haga una capa de humus que a su vez crea mucha diversidad de insectos, de animales que van a vivir de esa materia en descomposición. El humus es suelo fértil.

Además, el árbol tiene la capacidad de absorber la energía del sol, almacenarla en moléculas de carbono. Sabemos que el árbol es un buen elemento para absorber el carbono atmosférico. El árbol utiliza este carbono para hacer la celulosa de su estructura, de sus ramas, de sus hojas, de sus frutos. En realidad lo que hace es coger las partículas de carbono y las utiliza como materia donde almacena la energía. O sea una rama de árbol, un trozo de leña que utilizamos para el fuego, es carbono atmosférico almacenado en forma de celulosa que cuando nosotros le prendemos fuego liberará esa energía en forma de radiación infrarroja, en forma de fotones de luz. Esa energía que ha absorbido del sol, la devuelve. Esa energía también se convierte en un fruto. Cuando comes una fruta, comes energía solar almacenada por el árbol. Vemos que el árbol es un eslabón importante en la transformación de energía que permite la propia vida, tanto en la forma directa de energía solar convertida en alimento o en fuente de calor, de luz, hasta este mismo carbono desintegrándose y aportando nutrientes a las plantas que crecen en el suelo, a los animales que viven allí. En todo el ciclo de la vida, el árbol juega un papel importante, además de sus facetas estéticas, limpiadoras.

¿Qué quieres decir con faceta limpiadora?

Hay un estudio de longevidad en Japón, muy curioso, hecho con 4000 médicos residentes en Tokio. Se ha visto que personas que viven cerca de parques o de sitios dónde hay árboles tenían una media de vida de 5 años más que las que viven en zonas degradadas y sin purificación. El árbol purifica el aire y también crea un ambiente mucho más sano para nuestra propia vida.

Cada vez más gente despierta a una conciencia más holística y respetuosa con la naturaleza. De momento este “despertar” sucede a nivel de individuos aislados ¿crees que a nivel de comunidades de millones de habitantes, seremos capaces de dar este salto?

Creo que no nos queda más remedio. En el fondo los seres humanos nos movemos por paradigmas o por estructuras de conciencia y lo que estamos viviendo hoy como realidad era la utopía de nuestros abuelos o de nuestros padres porque nuestros abuelos ni siquiera se podían imaginar que se podía vivir con el nivel de confort y de lujo que vivimos hoy. Paradójicamente nos quejamos continuamente pero no nos damos cuenta de que cualquier trabajador normal, de la construcción o de cualquier fábrica, vive mucho mejor que un rico de hace 100 años, hoy día. Incluso tiene coches mucho más potentes e instalaciones mucho más lujosas que un rico de hace 100 años. Estamos viviendo una realidad que hace 100 años era una utopía, pero lo que estamos viviendo es lo que estuvo en la mente de muchas personas. Ahora nos damos cuenta de que esta cantidad de hormigón por todas partes, y carreteras y edificios en la costa están degradando y destruyendo el entorno, pero eso es lo que en los años 60 era el objetivo, salir de la pobreza y la miseria, tener precisamente más carreteras, más hormigón, más “progreso”. Ahora de repente, ya hemos conseguido este objetivo, pero nos damos cuenta de que hemos ganado en cosas materiales y hemos perdido en calidad de vida y en salud a muchos niveles. Tenemos el problema de la alimentación de mala calidad, de contaminación del aire y de la degradación del medio ambiente en general. Eso nos lleva a preguntarnos qué es lo que de verdad queremos. Es cuando empezamos a crear otra utopía, a darnos cuenta de que nuestra vida sería mucho más saludable a nivel físico, emocional, de relaciones, a todos los niveles, si el entorno no estuviera tan degradado. Entonces decimos: ¿Qué podemos hacer? Y es allí cuando empiezan a surgir voces de todas partes diciendo que podemos hacer cosas: podemos plantar árboles, podemos hacer agricultura ecológica, podemos decir: “yo gasto mi dinero en comprar alimentos que han sido producidos de forma ecológica y no financio la destrucción del planeta comprando alimentos baratos pero de producción química”, etc… Al principio son 4 ó 5 personas pero al final se creará un campo morfogenético, como dice Rupert Sheldrake, que creará dentro de unos años una dinámica en espiral que abarcará a millones de personas. Entonces el cambio se dará. Ahora nos puede parecer casi utópico, pero las utopías de hoy están destinadas a ser la realidad de mañana.

El paradigma emergente, más holistico e integral, ¿va a ser el paradigma alternativo al actual?

La sociedad y el sistema tienden a adaptarse continuamente a las necesidades y al patrón de lo que la propia sociedad pide o demanda. Yo últimamente estoy recordando mucho que a los 10 años un maestro que yo apreciaba mucho me regaló un librito, era el año 68, se titulaba “España progresa”. Mostraba todas las autopistas que se hacían, todas las fábricas que se montaban, las líneas de alta tensión, los hoteles en la costa, y eso era el símbolo donde todos nos sentíamos orgullosos de que España progresara. Hoy, mi hijo que tiene 10 años, en sus libros lee la importancia del respeto medioambiental, la ecología, el reciclaje; todo aquello que posiblemente cuando ellos lleguen al poder las cosas cambien.

Así como los políticos y los economistas que hoy dirigen la economía fueron educados en esta visión de “progreso hormigón”, las generaciones actuales se están educando con el objetivo del equilibrio medioambiental. Cuando ellos tengan el poder, está claro que irán en una dirección distinta a la de ahora. Primarán el respeto medioambiental y la calidad de vida entendida como integración correcta con el entorno sobre el simple progreso material. También habremos visto que el progreso material no nos lo ha dado todo, que hay un límite en el cual dices “ya tengo suficiente”, una vez tienes dos sofás y tienes dos coches y ya basta. Porque también quieres sentirte a gusto contigo mismo y tener gente con la que puedes compartir todo eso y tiempo para disfrutarlo. Nadie tiene tiempo. Para conseguir toda esta comodidad material hemos sacrificado el tiempo para nosotros, para la familia, para el entorno, para todo. De repente empezaremos a dar más valor al tiempo e iremos sacrificando tiempo que dedicábamos a producir, a ganar y a tener, para vivir de una forma más plena.

¿Crees que cuando se manifieste esta utopía el ser humano podrá entrar en un estado de armonía?

La armonía es en el fondo el equilibrio de los polos positivo y negativo; en mi opinión el equilibrio es imposible. La vida es un positivo y negativo, un yin yang cambiándose continuamente; hay altos y bajos. Por lo tanto, ahora estamos en el fondo del péndulo, va a girar en el otro sentido, mantendrá un tiempo en el que parecerá que está equilibrado pero va a polarizarse para luego volver al opuesto. La vida es mutación y cambio, día y noche, luz y sombra, bien y mal, ésa es la gran escuela de la vida. Habrá cambios continuos porque es el cambio lo que permite la vida, la transformación.

Ésto lo vemos en la agricultura. Es lo que nos enseña el humus, que es la clave entre lo mineral y lo vivo. Ese carbono que han utilizado los árboles, las hojas, las plantas junto con la energía solar que se integra con los minerales y hace este complejo arcilloso único. Esta arcilla es un estado único porque ni es un ser vivo ni es mineral. Es un intermedio, y es el que nutre y permite que la vida se desarrolle. Pero de alguna forma, es muerte porque el humus viene de una planta o de un animal que ha muerto, de una lombriz o unas bacterias que han muerto. En la vida hay crisis constantes, hay reajustes constantes, ciertas ideas, ciertos conceptos y realidades mueren para nacer otras realidades, otros conceptos y otras posibilidades que van dando posibilidad a una nueva forma de expresión y de vida, de evolución.

¿Cuál es el papel del ser humano dentro de la vida?

Podemos verlo desde muchas áreas. Podemos verlo como un ser más dentro de un gran ecosistema, que si sabe adaptarse pervivirá en el ecosistema o desaparecerá del ecosistema. Hay mucha gente que se siente superior, otros que se sienten inferiores. Cuando miras un ecosistema, ves que no hay seres más o menos importantes. Ves que es tan importante una lombriz que permite que la tierra sea fértil y que un árbol sea majestuoso, como el león que se come a la gacela, como la gacela que se come la hierba, como la hierba que permite que la gacela viva. O sea, no hay nadie más importante que nadie, sino que somos como células de un gran organismo. Por lo tanto, para mí el ser humano no es ni mejor ni peor, ni está más evolucionado ni menos que cualquier otro ser vivo.

Pero el ser humano tiene un rasgo que le diferencia del resto: el nivel de conciencia. Y la conciencia suele implicar responsabilidad ¿Qué opinas?

La investigación de la conciencia es un área que siempre me ha apasionado, saber si la conciencia es una expresión simplemente del cerebro humano como elemento evolutivo o si es algo más. En mi trabajo personal, con las regresiones y con el estudio de la muerte, he llegado una conclusión muy similar a la que ha llegado el cardiólogo holandés Tim van Lommel, quien ha investigado el tema de las experiencias cercanas a la muerte, de gente que tiene muertes clínicas temporales. Su conclusión es: la conciencia pervive a la muerte del cuerpo físico. Y mi experiencia personal y el trabajo que yo hago con la gente me lleva a la misma conclusión. La conciencia es algo ajeno, separado del cuerpo físico. Utiliza al cuerpo como base de experimentación. La conciencia se une a un cuerpo físico y a través de éste aprende, evoluciona, progresa. Y cuando este cuerpo físico se desintegra, sea por edad o por accidente, esa conciencia va a procesar las experiencias vividas. Lo único que nos llevamos cuando nos morimos son esas experiencias vividas. Ni lo material, ni los logros personales, ni que te hayan aclamado, ni que hayas fracasado; cada experiencia vivida es un cúmulo de información y eso es lo único que nos llevaremos. Y con toda esta información tendremos la posibilidad de experimentar en otras formas de vida, en otros cuerpos, en otras dimensiones de la realidad donde seguiremos evolucionando con todas estas experiencias que vamos adquiriendo día a día.

¿Tiene algún sentido preguntarse “para qué todo este montaje existencial”, “para qué estamos aquí”?

Es muy lógico preguntárselo. Somos seres humanos y buscamos respuestas, pero hay miles de respuestas. Cada filosofía, cada religión, cada cultura, cada experiencia personal da una respuesta diferente a este por qué. Yo si me preguntas a mí, te diría: yo observo un proceso. El porqué de este proceso todavía se me escapa. La frase que sintetiza más pero que es muy abstracta, y que cada uno puede interpretar como quiera es: Somos luz y vamos hacia la luz, una luz que en un momento determinado empieza a experimentar en dimensiones más densas.

Los físicos cuánticos nos dicen que todo es energía y solo un 0,005% de la energía se expresa como forma material, materia densa, átomos, planetas y galaxias. El resto es energía, o sea, luz. La luz blanca es una frecuencia. Cuando vemos un color estamos viendo una alteración de la luz blanca. Lo que eso me sugiere es que somos luz blanca que un día empezó a vibrar de un tono muy concreto, pasamos por todo el arco iris, por todo un cúmulo de experiencias o frecuencias diferentes de la energía, y un día conseguiremos fundirnos con todas las energías del universo y volver a ser luz blanca. Es una metáfora que cada uno puede interpretar como quiera.

Tú trabajas con las manos. Eres un agricultor y un constructor, pero al mismo tiempo has estudiado intelectualmente varios temas. Unes teoría y práctica ¿Qué beneficios experimentas al juntar esas dos dimensiones?

Si hablamos de equilibrio y hablamos de plenitud, la realidad en la que vivimos es múltiple; tenemos un cuerpo físico, unas emociones, una mente y la conciencia. No me gusta hablar de alma o de espíritu, prefiero decir conciencia lúcida. Hay una conciencia racional, una conciencia emocional, una conciencia intelectual pero hay una conciencia lúcida que es la que experimenta a través de todas las demás, la que utiliza esa conciencia racional y este cuerpo físico para experimentar. Está experimentando en un cuerpo físico, por lo tanto tiene que haber una aceptación y una integración de la realidad física. Y esa realidad física necesita los alimentos para sobrevivir. Para mí, trabajar en las áreas del trabajo físico, del cuerpo, de producir tus alimentos y estar en contacto con la tierra, me hace ser consciente de mi realidad material. Pero al mismo tiempo, trabajo con la energía. Mi trabajo con las casas sanas, con la geobiología, me hace ser consciente de que en el fondo somos energía vibrante que se manifiesta en cuerpos físicos y elementos físicos. En el fondo, somos energía. El aglutinador de todo eso es una conciencia lúcida que permite que el cuerpo se mantenga coherente y como estructura física. De hecho, cuando uno tiene un disgusto o una emoción, el cuerpo se derrumba. Por muy físico y por muy bien alimentado que esté, si emocionalmente no integras bien la experiencia, ese cuerpo sufre. Y al mismo tiempo, somos energía, somos luz, por lo tanto tenemos que abrirnos a esa conciencia lúcida. Lo más importante es buscar el equilibrio entre todos esos elementos. Si uno desarrolla mucho su intelecto y su cuerpo se deteriora, ¿a dónde llega? A la enfermedad. Si uno desarrolla mucho sus emociones, tienes vivencias emocionales muy fuertes, pero no se alimenta bien o no es capaz de ganarse el sueldo cada mes que le permita vivir en la materia, también se deshace su estructura y sufre muchísimo. Si desarrollamos demasiado una de las áreas y las demás las dejamos de lado, hay sufrimiento y dolor.

¿En el fondo sólo hay luz?

Lo que hay es una conciencia de luz manifestada en un cuerpo físico, con la que tenemos que hacer un trabajo de reconexión, descubrir el ser de luz que cada uno somos, y que se puede experimentar. Una de las fases que me ha llegado más es de José Luis Cabouli, uno de mis maestros con las regresiones. En uno de sus libros hace una regresión a una mujer y le dice: “ahora que has repasado tus vidas, ¿qué crees que has aprendido? ¿qué le pides a la vida?” Y ella contesta: “Lo único que quiero es que mi cuerpo y mi personalidad puedan reflejar el cuerpo de luz que soy”.

En este momento que hemos cedido mucha responsabilidad de lo que nos pasa a otros, el reto de la autosuficiencia queda muy lejano. ¿Qué consejos puees dar a alguien que quiera recuperar un poco de la energía que le entrega al sistema?

El nivel de libertad personal depende de las cosas que eres capaz de hacer por ti mismo. Si no soy capaz de coger la cuchara y ponerme la comida en la boca, necesito que alguien coja la cuchara y me dé la comida. Eso lo entendemos y nos parece lógico. Pero no soy capaz de hacer la ropa con la que visto, ni el coche con el que circulo. Dependo de otros. En parte está bien, cuando una sociedad está integrada por muchos elementos, cada uno se especializa en algo. Pero también es cierto que en la medida en que yo voy relegando cosas que yo podría hacer o saber, y digo desde respirar hasta hacer ejercicio… Me sorprende que hoy en día hay hasta máquinas de hacer ejercicios, te tumbas y te mueven los brazos y las piernas… Somos incapaces de caminar o de ir en bicicleta, hemos perdido esa libertad. Eso llevado a otras escalas ocurre también en cuestiones políticas y sociales, relegamos mucho a los supuestos especialistas que tienen que saber más que nosotros. Admiro mucho a Leonardo da Vinci y su concepto de “Homus universalis”, el ser humano tiene que ser capaz de cocinar, fregar platos, hacer una obra de arte, fabricar una máquina, reparar un enchufe, cambiar las bujías de tu coche, etc. Aunque aparentemente no tienes necesidad, porque trabajas para ganar dinero para que un mecánico te arregle el coche, que otro te arregle el enchufe… pero tener la capacidad de manejar todos esos elementos que en cualquier circunstancia de la vida puedes necesitar, y no tener que buscar este especialista, te da mucha seguridad y una gran capacidad para enfrentarte a la vida. Aquellas personas que dependen de los demás porque ganan bastante dinero para pagar a los demás, en realidad están limitando sus capacidades de cara a relacionarse de una forma más completa con la realidad que nos rodea.