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	<title>Revista Namaste &#187; mediterráneo</title>
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	<description>La web que impulsa el cuidado de la Tierra, el Alma y la Sociedad</description>
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		<title>Slow Food recupera el pebre tap de cortí</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Nov 2009 15:19:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ecología]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
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		<description><![CDATA[Toda la red gastronómica, económica y social de Mallorca estaba conectada, hasta hace poco, al pequeño pimiento ‘pebre tap de cortí’, la páprika de Mallorca. 
Las conexiones ocultas de la red son muchas. Tras la semilla de ese pimiento hay un agricultor, tras los pimientos que ha cosechado el agricultor hay unas fachadas llenas de “enfilais” (ristras) puestas al sol para secar. Y esas fachadas están unidas al patrimonio emocional.
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/11/fachadabicipimientos1.JPG" title="Slow Food recupera el pebre tap de cortí" class="derecha" alt="fachada bici pimientos"/>María tiene 69 años. Está plantada frente a ca s’Apotecari de Santa María. En su cara se puede leer la emoción. Está contemplando la fachada tapizada de pimientos. Mientras ella mira <q>els enfilais</q> colgando al sol, yo la miro a ella. Veo en sus ojos como se abre una habitación de recuerdos en su interior. Esa estampa había formado parte de su infancia y era un pedazo de su patrimonio emocional, casi olvidado. Atrás había quedado esta bella tradición, en las postales.</p>
<p>Ahora que está de nuevo frente a esa imagen, con sus colores y olores renacidos, vuelve a brotar todo el caudal de recuerdos asociados a esa poderosa visión. Allí está María de niña, con las mujeres del pueblo haciendo <q>els enfilais</q> que colorearan las  fachadas&#8230; y tantas otras instantáneas de su vida asociadas a esa estampa.</p>
<h3>La red social que esconde un pimiento</h3>
<p><img src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/11/portadapimientos1.JPG" title="slow food recupera el pebre tap de cortí" class="izquierda"alt="portada pimientos"/>Si tiras de la perla de un collar, detrás vienen todas las demás. Si estiramos de un pimiento vienen muchas cosas tras él. Toda la red gastronómica, económica y social de Mallorca estaba conectada, hasta hace poco, al pequeño pimiento <q>pebre tap de cortí</q>, la páprika de Mallorca.</p>
<p>Las conexiones ocultas de la red son muchas. Tras la semilla de ese pimiento hay un agricultor, tras los pimientos que ha cosechado el agricultor hay unas fachadas llenas de <q>enfilais</q> (ristras) puestas al sol para secar. Y esas fachadas están unidas al patrimonio emocional de gente, como María.</p>
<p><img src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/11/doblefachadapimientos1.JPG" title="slow food recupera el pebre tap de cortí" class="derecha"alt="doble fachada pimientos"/>Pero la red va más allá. Después de que los pimientos estén secos, llega el turno del molinero que convierte ese pimiento en una especia, el <q>pebre bord</q> (pimentón). Ese polvo rojo era imprescindible para hacer las sobrasadas hasta que llegaron los conservantes químicos. Y con la sobrasada hablamos del sustento de un pueblo y de un icono.</p>
<p>Todo este renacimiento emocional y gastronómico ha sido provocado por una campaña de Slow Food Illes Balears que persigue recuperar la cosecha del <q>pebre Vermell Tap de Cortí</q> y evitar la desaparición de la elaboración artesanal del <q>Pebre Bord</q>, un ingrediente fundamental de uno de los buques insignia de la gastronomía mallorquina: la sobrassada.</p>
<p>Otros objetivos de la campaña pasan por la recuperación del proceso de elaboración tradicional y artesanal del <q>pebre bord</q> y, por su puesto, la recuperación de este producto de alta calidad para la gastronomía de la mano de cocineros y consumidores.</p>
<h3>De la tierra a la mesa</h3>
<p><img src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/11/pimientos.JPG" title="slow food recupera el pebre tap de cortí" class="izquierda"alt="pimientos"/>La campaña se inició con la distribución de 16.000 semillas de pimientos a un grupo de payeses ecológicos comprometidos con la conservación de las variedades vegetales locales. Posteriormente se reunieron diferentes colectivos de voluntarios: Las vecinas y vecinos de Santa María, un colectivo de reclusos del Centro Penitenciario de Palma y un grupo de miembros de la comunidad terapéutica del Projecte Home. Entre todos <q>enfilaron</q> 3.000 kilos de pimientos, en un total de 950 <q>enfilais</q> que se colgaron en ca s’Apotecari de Santa María del Camí dando lugar a la imagen que ahora contempla María con un nudo en la garganta.</p>
<p><img src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/11/preparaciónpimientos.JPG" title="slow food recupera el pebre tap de cortí" class="derecha"alt="preparación pimientos"/>Alguien dirá <q>pero si es un simple pimiento</q>. Y se le puede responder, que todo está interconectado, hasta un simple pimiento. Y si el pimiento no toca su nota en la sinfonía el resto de instrumentos ya no pueden aportar la suya.</p>
<p>Más información: <a href="http://www.slowfoodib.org">www.slowfoodib.org</a></p>
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		<title>Sa Bassa Blanca (Fundación Yannick y Ben Jakober)</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jul 2009 07:56:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
				<category><![CDATA[Alma]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[belleza]]></category>
		<category><![CDATA[creatividad]]></category>
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		<category><![CDATA[mestizaje]]></category>

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		<description><![CDATA[Sa Bassa Blanca es la finca que acoge este excéntrico y sublime museo. Como la mayoría de las cosas buenas, está escondido... cada espacio expositivo te sacude con una atmósfera diferente que te empapa y te cautiva.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="derecha" title="Fundación Yannick" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/07/Nins-01.jpg" alt="Fundación Yannick" />Mallorca no es una isla demasiado grande. Sin embargo tiene muchos pliegues y en ellos, a veces, se ocultan cosas sorprendentes. Donde menos te lo esperas, ¡zas!, aparece lo increíble. Eso sucede en Alcudia. A cuatro kilómetros del pueblo y transitando por un polvoriento camino se esconde un tesoro, el museo de la <q>Fundación Yannick y Ben Jakober</q>.</p>
<p>Sa Bassa Blanca es la finca que acoge este excéntrico y sublime museo. Como la mayoría de las cosas buenas, está escondido&#8230; pero si te animas y sales a su encuentro, no te defrauda. La pereza inicial de llegar hasta Alcudia y luego transitar por un polvoriento camino se transformó en entusiasmo.</p>
<p>Al bajarme del coche me recibió la escultura de un perro de tres metros de alto, esculpido siguiendo el modelo de la cultura japonesa Haniwa. Este animalito es el inicio de uno de los espacios artísticos de la Fundación, el <q>Parque zoológico</q>. Un itinerario al aire libre en el que esculturas inmensas de animales se suceden entre olivos. Un simpático elefante de más de dos metros inspirado en un modelo persa del siglo XVII, un hipopótamo inspirado en una escultura egipcia que se conserva en el Metropolitan Museum de Nueva York. Y así, un camello, un caballo, una paloma, un gato, un grupo de carneros&#8230; alucinante.</p>
<h3>Alicia vuelve al país de las maravillas.</h3>
<p>Cuando termina el recorrido, una obra descomunal llamada <q>Las estelas del sol</q> te transporta de un plumazo a 4.000 años antes de Cristo. Un grupo de 12 megalitos que forman un elipse con algo más que vestigios neolíticos. Una época en la que arte y religión estaban unidos. Cada una de las piedras mide 3 metros de alto y el conjunto forma una circunferencia de 75 metros. Los pedruscos son piedras calcáreas naturales, sin cortar, extraídas de las montañas de Mallorca.<br />
Vuelvo sobre mis pasos algo sobrecogido y antes de llegar a la casa me encuentro con dos espacios expositivos más. Antes de entrar en uno de ellos, el SóKraTES, me topo con una escultura de Barbie y Ken. Allí está la pareja con la que han jugado la mayoría de las niñas del hemisferio norte, con dos metros de altura y pintados de color oro. Después de visitar Stonehenge el encuentro con estos chicos de oro me ha dejado de piedra. El estado ideal para adentrarme en una especie de templo egipcio que alberga en su vientre algunas obras que me confirman que estoy en otra dimensión. Caigo por el agujero de la madriguera.</p>
<p>Al fondo de la sala, está el protagonista: el esqueleto de un rinoceronte lanoso de narices tabicadas. Descomunal. Lo de lanoso viene porque tenía un gran pelaje. Ahora ya no le queda ni un pelo pero impresiona igual. Tres metros de rinoceronte fosilizado, dos cuernos amenazantes y un lomo huesudo erizado te dejan clavado en el sitio.</p>
<p>Este ejemplar vivió en Sibería (Rusia) y era vecino del Mamut y el Oso de las cavernas durante los maravillosos años del pleistoceno. Para añadirle un toque kisch, al esqueleto le flaquea una cortina de brillante cristal Swarovski de miles de piezas. Forman un conjunto realmente espectacular.</p>
<p>En la misma sala hay un cuadro de Barceló, un chupete gigante, una copa metálica que a más de uno le resultará familar, un cuadro titulado CO2&#8230;</p>
<p>Al salir, me encuentro con otro megalito: Este tiene nombre propio 11-11-01. Esa fue la fecha de uno de los temporales más fuertes que han sacudido Mallorca en las últimas décadas. Y se ensañó principalmente con esta zona de la Isla. Miles de árboles cayeron y los destrozos en la Fundación fueron importantes. Esta piedra les rinde homenaje.</p>
<p>Ya voy captando el concepto, cada espacio expositivo te sacude con una atmósfera diferente que te empapa y te cautiva. Si SóKraTES me ha desconcertado, el Aljibe con su colección Nins me va a erizar la piel. La colección Nins es la mayor reunión de retratos de niños del mundo. Hay de diferentes países y épocas, entre el siglo XVI y el XIX, y se pueden observar las diferentes tendencias pictóricas de las Cortes de Europa. Cientos de cuadros de niños salpican las paredes de este viejo Aljibe que se ha convertido en una moderna sala de museo.</p>
<p>Es un lugar que permite ver como evolucionaron los trajes de los niños, sus juguetes, su época&#8230; pero más allá de la historia y del arte hay un denominador común en estos retratos: sus ojos tristes. No debía ser nada agradable ser niño en una corte Europea hace 5 siglos.</p>
<h3><q>Sólo Alá es perfecto</q></h3>
<p>Dejo atrás a los Nins y me acerco a la casa donde me reciben Yannick Vu y Ben Jakober, los creadores de la Fundación. De hecho muchas de las esculturas que pueblan el lugar son de su autoría, también son coleccionistas, y después de ver este lugar hay que ponerles la etiqueta de taumaturgos. Son una pareja multicultural. Ben es de familia húngara, nació en Viena y pasó su juventud en Inglaterra. Después trabajó en Francia. Yannick es hija de Vu Cao Dam, un famoso pintor y escultor vietnamita y su madre era una pianista francesa. Su relación con Mallorca viene de lejos. Vivió en S&#8217;Estaca, la finca que cuidaba la amante del Archiduque Luis Salvador, famosa por su moscatel y lugar donde murió de lepra mientras el archiduque bohemio surcaba el Mediterráneo. La misma finca que ha salido en la revista Hola gracias a Michael Douglas, su actual propietario junto a su ex-mujer Diandra. Allí vivió Yannick en la época dorada de Deià, finales de los 60, junto al artista italiano Domenico Gnoli. Allí estaban, entre otros, el Robert Graves de la última época y Matti Klarwein <q>el artista desconocido más famoso del mundo</q>. <q>No era una escuela –dice Yannick- eran amistades, disparates y momentos de enorme alegría e intercambio de ideas y emociones</q>. En los 60 había una fuerte conexión entre Deià y Nueva York. Era el despertar de oriente: Tibet, Goa&#8230;, Mayo del 68, los hippies&#8230; <q>Era un movimiento muy fértil. Ahora se ha convertido en un mercantilismo fragrante</q>. Estas palabras salen de la boca de Yannick con cierta tristeza.<br />
Cuando empezamos el paseo por el interior de la casa, Ben comenta que su deseo es que todo lo que han coleccionado <q>quede junto y en Mallorca para siempre</q>.</p>
<p>Esta pareja y su museo tiene una faceta didáctica importante. Todo el museo esconde un intención: ayudar a despertar el sentido de lo bello. Esa es la esencia de este lugar.</p>
<p>Cuando le pregunto a Ben por la creatividad, antes de contestar sale a buscar algo. Regresa a los pocos instantes con un objeto en la mano, parece un oscar de los que dan en Hollywood. Cuando me lo enseña me percato de que es una escultura en miniatura de la Barbie gigante que he visto antes en el exterior. También está bañada en color oro. Si embargo, esta tiene un pedestal. Su pies están colocados sobre una calavera. <q>La creatividad es un momento <q>eureka</q>. Cuando una serie de elementos sin conexión aparente al unirse hacen una cosa nueva y original</q>. Deja la Barbie con calavera sobre la mesa. Y nos adentramos en la casa, un lugar deslumbrante. No es una simple casa restaurada; es una obra de arquitectura con mayúsculas. El arquitecto que llevó a cabo la obra (1978) fue un egipcio llamado Hassan Fathy. Era el primer trabajo que recibía fuera del mundo árabe (en caso que decidamos excluir a Mallorca del mundo árabe). La casa tiene un diálogo constructivo con S&#8217;Estaca. A ello se sumaron elementos de Granada, Sevilla y el Magreb. El jardín interior es ideal para la canícula. Las dos fuentes que refrescan el patio son antigüedades de Granada. No están alineadas con el centro del patio, según cuenta Ben, cuando le preguntaron al arquitecto sobre este asunto contestó: <q>sólo Alá es perfecto</q>.</p>
<p>En el interior de la casa hay una cubierta de madera de una cúpula que merece atención especial. Se trata de un artesonado policromado hispano-musulmán originario de Tarazona (Zaragoza), fechado en 1498 y que ha sido reconocido como Bien de Interés Cultural del Patrimonio de las Islas Baleares. Un grupo de ventanas de la planta baja perteneció a la casa donde vivió Federico García Lorca.</p>
<p>La propia casa, además de ser una joya arquitectónica, es un espacio expositivo más. Allí se encuentra la colección de Arte Moderno y Contemporáneo. En el vestíbulo me llaman la atención dos vitrinas donde Ben y Yannick coleccionan muchas de las piezas que les han servido de inspiración para sus obras. Esos objetos que al juntarse con otros sin relación aparente dan lugar a un acto creativo. Allí está una miniatura del perro japonés gigante que me recibió al llegar, el elefante, la Barbie y el fósil que sirvió de modelo para hacer su pedestal&#8230; Esas vitrinas albergan muchas de las ideas que han inspirado a Ben y Jannick. Es un pequeño reconocimiento a sus fuentes de inspiración.</p>
<p>La casa alberga, entre otras muchas cosas, instalaciones de Rebecca Horn, una sala dedicada a la obra de Domenico Gnoli, primer marido de Yannick y otra a Vu Can Dam, su padre&#8230;</p>
<p>Dos espacios me quedan por visitar. El jardín de rosas, creación de Yannick, cuyos perfumes espero poder saborear este mes de mayo y un mirador situado a 20 minutos a pie desde la casa. Un antiguo observatorio militar que hoy alberga una intrigante <q>Camera Obscura</q>.No es aconsejable desvelar todo el contenido del secreto&#8230;</p>
<h3>Yannick Vu y Ben Jackber.</h3>
<p>Estos dos artistas globales, mestizos y multiculturales viven a caballo entre Costa Rica, Malta y Mallorca. Se esfuerzan en ser buenos intermediarios entre lo que sienten y lo que logran comunicar. Su trabajo consiste en reformar la realidad para hacerla más bella y luego compartir el resultado. Su laboratorio está en Alcudia, escondido en uno de los pliegues de Mallorca. Un lugar que, por suerte, aún puede sorprendernos.</p>
<p><a href="http://www.fundacionjakober.org">www.fundacionjakober.org</a></p>
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		<title>El corazón de Ibiza es verde</title>
		<link>http://www.revistanamaste.com/el-corazon-de-ibiza-es-verde/</link>
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		<pubDate>Fri, 01 May 2009 22:59:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El eje del trabajo en La Casita Verde es la concienciación medioambiental y, allí, la sencillez y la creatividad se dan la mano para demostrar que todo se puede reutilizar, que la imaginación y la recuperación de las habilidades manuales pueden ser mucho más rentables que el dinero y lo más importante: que no todo está perdido.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/05/dsc00272.jpg" alt="La Casita Verde" class="derecha" />Cerca de la aldea de San José, a 10 minutos de la ciudad de Ibiza, en un bellísimo y tranquilo valle se encuentra la finca Ca Na Fracisca de la Plana sede de un peculiar centro de eco-conciencia llamado <a href="http://www.greenheart.info/index.php?lan=es">La Casita Verde</a>. Al llegar, el visitante, pronto se percata de que se trata de un lugar a medio camino entre el siglo XIX y el XXI. Alrededor de una pequeña casa payesa se ha desarrollado un laboratorio donde se experimenta la autosuficiencia, la ecología y un estilo de vida alternativo y sostenible. Allí se unen la alta tecnología de las comunicaciones con la ecología de la Tierra y el incombustible espíritu festivo de Ibiza.</p>
<p>El eje del trabajo en La Casita Verde es la concienciación medioambiental y, allí, la sencillez y la creatividad se dan la mano para demostrar que todo se puede reutilizar, que la imaginación y la recuperación de las habilidades manuales pueden ser mucho más rentables que el dinero y lo más importante: que no todo está perdido.</p>
<p>Algunos experimentos que allí se han hecho han dado la vuelta al mundo: una casa hecha con botellas de cristal, los muebles de una cocina hechos con latas de aluminio&#8230; cada año pasan por la Casita unas 5.000 personas (un mensaje que algunos políticos de las Islas deberían empezar a entender de una vez: hay alternativas a los campos de golf, y si son buenas, también atraen a la gente).</p>
<h3>El marino ecologista que atracó en Ibiza</h3>
<p><img src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/05/dsc00325.jpg" alt="La Casita Verde" class="izquierda" />Pero para hablar de La Casita Verde primero hay que presentar al capitán de este barco que navega rodeado de algarrobos y aloes. Chris Dews un marino inglés con una cabeza en la que hierven los proyectos y con unas manos capaces de materializar casi todos. Es un ingeniero electrónico que trabajó 13 años en grandes barcos. Una habilidad que se nota en La Casita Verde; su capacidad de reciclar las placas solares que los hoteles desechan es ya una leyenda en Ibiza. Su trabajo como oficial de radio-electrónica en alta mar le permitió dar la vuelta al mundo varias veces. Cada vez que atracaba en un puerto se adentraba tierra adentro buscando algo que el barco no podía ofrecerle: bosque y naturaleza. Esta pasión le permitió ser testigo de algo no muy agradable: la destrucción de la naturaleza alrededor de todo el planeta. Bosques destruidos, selvas arrasadas y multitudes de indígenas perdiendo su medio natural y convirtiéndose en esclavos en las ciudades. Esta realidad le impactó hasta tal punto que decidió tomárselo como algo personal y años más tarde se puso manos a la obra. Pero eso no sucedería hasta que encontrase un lugar donde echar el ancla.</p>
<p>De todo el globo, que bien conocía, Ibiza le conquistó. En esta pequeña Isla conviven 85 nacionalidades diferentes. El lugar perfecto para un viajero: hay gente todo el mundo y no es necesario moverse para conocer otras culturas. Como bien sabe Chris la verdadera cultura de Ibiza y de todo Baleares es el mestizaje y la multiculturalidad. Después de un tiempo trabajando como antenista sembrando los tejados de lo que llama <q>antenas diabólicas</q> <q>no por la tecnología, -explica-, sino por los programas que emiten que son verdadera basura para el cerebro</q>. <q>No entiendo como podemos dejar de ver una puesta de sol para sufrir viendo las noticias de la tele</q>.</p>
<h3>Un lugar donde experimentar la permacultura</h3>
<p><img src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/05/dsc01087.jpg" alt="La Casita Verde" class="derecha" />23 años después de su llegada a la Pitiusa mayor los proyectos de Chris son un frondoso árbol con muchas ramas. En la raíz hay un símbolo, el Corazón Verde. Es muy posible que lo hayas visto pegado en algún coche, en la carpeta de algún estudiante o en el lugar más insospechado, ya que desde 2001 se han repartido 65.000 pegatinas con este icono del amor por la naturaleza. Una parte importante de sus proyectos es La Casita Verde, un modelo de centro ecológico y de permacultura donde se puede experimentar en primera persona la vida ecológica. Algo tan necesario como reaprender a vivir con los recursos que tenemos y aprendiendo de la naturaleza&#8230; Como para muchos de nosotros esto suena precioso pero a la hora de llevarlo a la práctica puede resultar difícil, ofrecen un curso de ecohabilidades. El que se puede aprender a construir una casa ecológica, reciclar placas solares o hacer tu propio huerto ecológico con su inseparable compost.</p>
<p>También se puede pasar un tiempo trabajando en la finca o simplemente pasarse un domingo a comer, comida biológica, claro, y probar los zumos de aloe de Chris. La preparación de este zumo ya se ha convertido en el <q>show del aloe</q> y aunque la fórmula es muy sencilla: aloe, miel y limón, el resultado es delicioso y muy sano.</p>
<p>Desde el Corazón Verde están desarrollando un importante trabajo de concienciación con los niños a través de un proyecto llamado Resonancia. Tienen claro que <q>los niños pueden ser agentes de cambio dentro de las familias</q> por eso se esfuerzan en contribuir en que se sean educados en los valores necesarios para alcanzar un estilo de vida más sostenible. En este sentido la afirmación de Chris es tajante: <q>si los niños no aprenden a vivir con menos recursos no sobreviviremos</q>.</p>
<h3>El renacimiento de la algarroba</h3>
<p><img src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/05/dsc09955.jpg" alt="La Casita Verde" class="izquierda" />Uno de los proyectos que se está gestando en La Casita Verde en este momento tiene mucho que ver con la algarroba, un producto típico de las Islas, tremendamente abundante y totalmente despreciado. Millones de algarrobos pueblan las Baleares sin que nadie, tal vez alguna burra despistada, les haga caso. Sin embargo, este marino inglés ecologista e hiperactivo ha decido hacerles caso y ha creado un producto redondo: Un sirope ecológico y artesano hecho solo de algarrobas. Ideal para utilizar como endulzante natural, para añadir a tartas, batidos o brownies.</p>
<p>El paseo por La Casita Verde nos lleva por una yurta, una casa redonda y desmontable que emplean los pastores mongoles. No requiere obra y es cálida y acogedora. También hay un tipie indio, duchas solares, diferentes apartamentos ecológicos. Uno es la casa del árbol y otro la casa del horno de cal. En cierta ocasión unos voluntarios que trabajaban se encontraron entre la melaza un viejo horno de cal. Limpiaron la zona y hoy se ha convertido en una confortable casa ecológica. Muy fresca en verano y caliente en invierno.</p>
<p>En este momento está en proyecto convertir en una confortable vivienda una gruta natural que hay en la finca. La decoración viene incluida: Las estalacticas de la cueva.  Pero hay una construcción de la que Chris parece estar especialmente orgulloso. En un pequeño edificio, con cara de dibujo animado, construido con 3500 latas de refresco en el que la caca, el pis, el papel y el serrín se convierten en nutritiva tierra para el huerto: un váter seco. En la naturaleza nada se tira todo se reutiliza y la basura de unos es alimento para otros. En un virtuoso círculo.</p>
<p>¿Cuándo aprenderemos esta importante lección?</p>
<p>Más información: <a href="http://www.greenheart.info/index.php?lan=es">www.greenheart.info</a></p>
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		<title>Historias de la Tramuntana VI</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Apr 2009 12:30:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
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		<description><![CDATA[S’ Estaca, que ahora pertenece al actor Michael Douglas y a su ex -mujer Diandra, fue un lugar especial para el archiduque. Allí mantuvo muchos encuentros con la que fue una de las mujeres más importantes de su vida, Catalina Homar. Al archiduque le gustaban las mujeres y su vida sentimental fue un fiel reflejo de su nomadismo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="derecha" title="Miramar" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/04/miramar.jpg" alt="Miramar" />Si caminas desde Miramar en dirección a S&#8217;Estaca, a mitad de camino hay una extraña capilla en ruinas. Para saber cómo se erigió tenemos que dar un salto en el tiempo hasta 1876. Habían pasado cuatro años desde que el Archiduque compró la finca, y ese año se cumplía el sexto centenario de la fundación del Colegio de Lenguas Orientales por parte de Ramon Llull. Para conmemorar el aniversario acudieron todos los hombres y mujeres de las letras mallorquinas. Miramar fue muchas cosas durante el tiempo que allí permaneció el Archiduque Luis Salvador y entre ellas fue una corte trovadoresca, donde los poetas, los artistas y los payeses eran bienvenidos. Cultura popular y académica se daban las manos en casa del archiduque. Sobrasada y poesía.</p>
<p>Presidió el acto la madre del Archiduque, la Gran Duquesa de la Toscana, María Antonieta de Borbón, a la que el propio Archiduque definió como un <q>alma grande</q>.</p>
<p>Toda la comitiva allí presente hizo una pequeña excursión hasta el escarpado lugar para colocar la primera piedra del oratorio-rotonda que el Archiduque erigió en homenaje a Ramon Llull. En realidad colocaron dos piedras, una traída de la ciudad argelina de Bugía, donde apedrearon a Ramon Llull y otra de California de una misión fundada por el franciscano mallorquín Fray Junípero Serra, cuya labor misionera estuvo muy influida por el lulismo. Algunos años después cobijaría una estatua de mármol blanco esculpida en Florencia por Dupré.</p>
<p>A día de hoy, la rotonda homenaje está hecho unos zorros ya que hace 32 años literalmente la partió un rayo y de ella solo quedan las ruinas. Una vez más Ramon Llull vuelve a caer en el olvido y el letargo, tal vez dentro de algunos siglos regrese otro aristócrata europeo a hacer el trabajo que los mallorquines no somos capaces de hacer.</p>
<h3>Catalina Homar</h3>
<p><img class="izquierda" title="Catalina Homar" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/04/catalina-homar.jpg" alt="Catalina Homar" />S&#8217;Estaca, que ahora pertenece al actor Michael Douglas y a su ex -mujer Diandra, fue un lugar especial para el archiduque. Allí mantuvo muchos encuentros con la que fue una de las mujeres más importantes de su vida, Catalina Homar. Al Archiduque le gustaban las mujeres y su vida sentimental fue un fiel reflejo de su nomadismo. Nunca contrajo matrimonio. Aunque parece ser que estuvo comprometido a los 20 años con la archiduquesa Matilde pero antes de que la boda se celebrase ésta murió carbonizada cuando su vestido ardió al prenderse con una estufa. Este hecho marcó su vida.</p>
<p>Jamás se comprometió con otra mujer y los rumores de su promiscuidad recorrieron Mallorca de punta a punta. Pero si hubo una mujer que se ganó un hueco en su corazón fue Catalina Homar.<br />
S&#8217;Estaca, una casa de corte siciliano, construida por orden del Archiduque, fue tierra de viñedos y de pescadores y testigo del contrabando, principalmente de tabaco, ya que las cuevas de la zona eran muy propicias.</p>
<p>El gusto que los mallorquines tenían por el estraperlo no dejaba de sorprender al Archiduque que estaba más que molesto porque este tipo de actividades ilegales tuvieran como escenario sus propiedades.</p>
<p>Los vinos de S&#8217;Estaca fueron famosos en su tiempo principalmente el moscatel y la malvasía. La joven Catalina era una jornalera más en la finca que inició una aventura sentimental con el Archiduque que duraría algunos años. Esta relación la convirtió en la capataz de S&#8217;Estaca y acompañante del Archiduque en algunos de sus rocambolescos viajes.</p>
<p>Esta casa también fue testigo del trágico final de Catalina Homar que murió de lepra entre sus paredes, tal vez contraída en su viaje a Palestina junto a Luis Salvador. Durante su larga convalecencia el Archiduque no estuvo presente ya que se encontraba escribiendo un libro sobre Itaca, la patria de Ulises. Cuando Luis Salvador regresó a Mallorca la mujer con la que compartió algo más que el lecho ya estaba enterrada.</p>
<h3>Percusor de la Ecología</h3>
<p><img class="derecha" title="S'Estaca" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/04/sc2b4estaca-desde-el-cami-de-lc2b4ar.jpg" alt="S'Estaca" />Luis Salvador fue un gran defensor de la naturaleza, un gran ecologista. En sus fincas el respeto por los árboles y los animales fue exquisito y la unión de la naturaleza y las actuaciones humanas en el paisaje fue también sumamente cuidadosa. Muchos de los predios que compró alrededor de Miramar los hizo para evitar que los propietarios talasen árboles centenarios. De hecho, cuando corrió la voz que el Archiduque compraba tierras para evitar que se cortasen árboles más de uno sacó el hacha para atraer al rico comprador. El escritor Santiago Rusiñol deja constancia de ello en su libro <q>La isla de la calma</q>: <q>ordenó que en sus propiedades no se cortara ni una sola rama y el bosque, agradecido, verdeaba exuberante y en su mayor belleza. Cuando ya sus sombras cubrían la montaña, mandó hacer caminos medio escondidos entre la arboleda, a fin de que el paisaje no tuviera que sufrir por ello, así como pétreos puntos de observación de panorámicas y glorietas de mármol blanco</q>.</p>
<p>Fue la figura clave del romanticismo en Mallorca. Siempre estuvo interesado por el arte y la cultura de la Isla. Estableció amistad con escritores, pintores y artistas de su época. Él mismo fue un gran científico y su obras, en particular <q>Die Balearen</q>, premiada en una Exposición Universal y alabada por el propio Julio Verne, demuestran su capacidad de observación y descripción. Recopiló cuentos y leyendas mallorquinas y enseño a los mallorquines a valorar la belleza de su paisaje y sus costumbres.</p>
<h3>Más allá de los convencionalismos</h3>
<p>Fue un tipo muy humilde al que le gustaba pasar desapercibido y se integró perfectamente en el paisaje mallorquín. Su aspecto desaliñado y bohemio ocultaban su linaje. Y siempre su afán de conocimiento estuvo muy por encima de los convencionalismos sociales.</p>
<p>En cierta ocasión le invitaron a una cena como invitado de honor. Como la invitación era muy rimbombante el Archiduque acudió ataviado con traje de gala. Una vez hubieron servido el primer plato de la cena. El archiduque en lugar de llevarse la cuchara llena de sopa a la boca se la llevaba a los bolsillos. Los anfitriones se quedaron de piedra y preguntaron al Archiduque cuál era el motivo de su comportamiento. Éste les contesto que como a quien habían invitado a cenar era a su traje él no quería ofenderles y estaba dándole de cenar.</p>
<p>Una de las muchas formas que eligió para devolverle a Mallorca toda la belleza que había recibido de ella fue abrir una hospedería donde todo aquel que pasase por allí tenía derecho a hospedarse durante 3 días. La encargada de regentar aquel albergue fue Madò Pilla, una deslenguada anciana que le dio nombre al lugar; en poco tiempo se conocía el lugar como <q>Ca Madò Pilla</q>. La hospitalidad del Archiduque fue bien explotada por gente de todo tipo, la mayoría de dudosa reputación. Hasta tal punto que los excesos cometidos en el lugar obligaron a cerrarlo.</p>
<h3>Un espíritu libre</h3>
<p>El sequito que rodeaba al Archiduque en sus viajes parecía una compañía de cómicos, y en más de una ocasión les preguntaron cuando comenzaba la función. El grupo estaba formado por mallorquines, venecianos, árabes, austriacos, un pintor bohemio, un cura, un poeta impoluto y un mono. Todos ellos liderados por un extraño personaje ataviado con una gorra, una sombrilla y un abrigo marinero raído.</p>
<p>Lo único que no soportaba Luis Salvador es que alguien le controlase. Si alguien de su equipo lo hacía, quedaba relegado. Tenía grandes dotes psicológicas y le gustaba tener el dominio absoluto, por ello en su círculo más íntimo, le gustaba rodearse de gente con poco sentido crítico y serviles ante sus caprichos. En el escaso espacio del barco era donde las tensiones psicológicas era más intensas y allí estallaban los celos, los caprichos, las envidias, las rivalidades amorosas&#8230; La complejidad de este personaje era tal, que si en algunos aspectos puede ser considerado un visionario o un ecologista en otros podría ser tachado de déspota carismático&#8230;</p>
<p>¿Qué fue lo que conquistó de Mallorca al Archiduque? Muy sencillo: algo que hoy en día ya no existe: la calma que permite la contemplación. A él le encantaba quedarse mirando el horizonte, absorto en la inmensidad, o mirando el detalle del fondo marino de Deià: los erizos, las rocas, los peces, las estrellas de mar&#8230; eso era lo que más amaba este hombre.<br />
No era extraño verle con su chaquetón, la gorra de marinero y una sombrilla sentado sobre una roca contemplando el fondo del mar, en silencio.<br />
En 1915, murió en el castillo de Brandais, en Austria, habiendo nombrado en testamento como heredero universal de todos sus bienes a don Antonio Vives y Colom (secretario personal, colaborador y hombre de su confianza que conoció en Mallorca y que le acompañó desde 1872 hasta su muerte) y a sus hijos.<br />
Cuando el Archiduque ya no mantenía vivo Miramar poco a poco fue deteriorándose. Su presencia era en gran medida la que dio el esplendor a Miramar en el siglo XIX. Al desaparecer él, nuevamente el olvido y la maleza se apoderaron del lugar.</p>
<p><a title="Historias de la Tramuntana 5" href="http://www.revistanamaste.com/historias-de-tramuntana-5/">Capítulo anterior: Historias de Tramuntana V</a></p>
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		<title>Historias de Tramuntana V</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Mar 2009 11:01:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En Mallorca un lugar en el que el tiempo parece no correr, dos personajes cruzan sus caminos, en el espacio, ya que en el tiempo es imposible, seiscientos años les separan: Ramon Llull y el Archiduque Luis Salvador. Dos encarnaciones del espíritu de su tiempo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2009/03/archiduque.jpg" title="Archiduque Lluis Salvador" alt="Archiduque Lluis Salvador" class="derecha" />Ronda la segunda mitad del siglo XIX, Mallorca vive aletargada. Mientras en el mundo estalla la revolución industrial y Europa vive convulsiones políticas y revoluciones de todo tipo, en esta pequeña Isla del Mediterráneo el sistema socio-económico agrario y caciquil frenan la llegada de la modernidad.</p>
<p>En Mallorca un lugar en el que el tiempo parece no correr, dos personajes cruzan sus caminos, en el espacio, ya que en el tiempo es imposible, seiscientos años les separan: Ramon Llull y el Archiduque Luis Salvador. Dos encarnaciones del espíritu de su tiempo. Ramon llull un científico-místico, una luminaria en la historia. El Archiduque fue el prototipo de romántico del siglo XIX; un aristócrata que no soportaba la corte, un intelectual bohemio que disfrutaba de las gentes del pueblo, de la cultura popular pero que al mismo tiempo amaba profundamente la belleza de la naturaleza, el mar, el arte y la erudición. Este espíritu libre eligió Miramar, el lugar donde Ramon Llull, siglos atrás, había creado su Escuela, como uno de sus lugares principales de operaciones.</p>
<p>Además de su amor por Miramar, ambos tenían un curioso nexo de unión histórico. Un antepasado del propio Archiduque fue contemporáneo de Llull y no sólo coincidieron sino que establecieron un buena relación. Se trata del rey de Alemania Rodolfo de Habsburgo, fundador de la casa de los Austrias, con quien el sabio mallorquín se encontró a su paso por aquellos lugares (si concedemos como biográficos los pasajes de su libro &#8216;Blanquerna&#8217;). Rodolfo que debía ser bastante sensible captó la grandeza del personaje que tenía delante y se convirtió en su amigo y protector.</p>
<h3>La primera visita a la Isla</h3>
<p>El Archiduque recaló por primera vez en Mallorca en 1867 a la edad de 20 años. A bordo del buque Jaume II atraca en el puerto de Palma. La vista que ofrecía la bahía de Ciutat era increíble, en palabras del propio Archiduque &#8220;muy pocas ciudades ofrecen al recién llegado una imagen tan bella; en pocas se unen forma y color para pasar a formar un todo que se tan completamente armónico&#8221;. (Siento informarle, querido Archiduque, que ahora al viajero le recibe una bofetada de cemento, asfalto, puertos deportivos, cruceros, palacios de congresos y bares de alterne&#8230;).</p>
<p>Junto a su acompañante, el Conde Sforza, se alojaron en Ca&#8217;s Francès, en la calle Conquistador de Palma. Años más tarde este lugar cambiaría de nombre y se convertiría en la primera empresa hotelera de la Isla bajo el nombre de &#8220;Hotel Mallorca&#8221;.</p>
<p>El Archiduque se movía para pasar desapercibido bajo el pseudónimo de Conde Neudorf. Su guía era Francisco Manuel de los Herreros, un hombre con muchos contactos en la Isla, y que más tarde se convertiría en el administrador del Archiduque.</p>
<p>Después de su primera incursión en Mallorca, Luis Salvador volvió a Praga a terminar sus estudios, pero la Isla ya había ocupado un lugar, y no pequeño, en su corazón. Pasaron 4 años hasta que regresó, pero esta vez sería para quedarse. O al menos para establecer su base de operaciones, ya que no olvidemos uno de los rasgos que definirían a este personaje fue su culo inquieto.</p>
<p>Como en esta ocasión su estancia iba a ser más larga alquilaron &#8216;el Caserón de los Formiguera&#8217;. Un viejo palacio noble que había pertenecido al Conde Santamaría de Formiguera un contemporáneo de Ramon Llull, uno de los hombres de Jaume I en la conquista de Mallorca. La casa está ubicada sobre las murallas de la ciudad junto a la Catedral. En aquella época el precio del alquiler debía ser razonable, en la actualidad es el lugar de España donde las casas son más caras&#8230;, (por cierto, eso es precisamente lo que ha sustituido a la armonía).</p>
<p>Una mañana, asomado a la ventana que daba a la Bahía tomo la decisión de establecerse en Mallorca. Una vez más demostraba su buen gusto.</p>
<h3>Aristócrata europeo busca casa en Mallorca</h3>
<p>Llegaba el momento de comprarse una casa. (De esta manera inauguraba un ritual que muchos compatriotas suyos han seguido celebrando hasta nuestros días). En un primer momento le echó el ojo a una propiedad en Cala Figuera. Pero en una de sus numerosas excursiones por la Isla junto a Francisco Manuel de los Herreros pasaron junto a Miramar. El lugar apenas quedaba una piedra sobre la otra y la maleza crecía salvaje por el lugar en el que Ramon Llull había vivido algunos de los momentos más plenos de su vida. Hubo flechazo. Los caminos de &#8216;el visionario&#8217; y &#8216;el romántico&#8217; se cruzaban definitivamente.</p>
<p>Por esa época, estamos en 1872, la finca pertenecía a Juan Serra, un terrateniente que vivía en Sa Pobla. Todas las propiedades de este hombre estaban por esa zona, muy alejada de Miramar, y no era materialmente posible subir hasta la Tramuntana a mantener y cultivar la finca. Así que estaba en venta.</p>
<p>El 19 de enero de 1872, el Archiduque y su administrador habían sido invitados a pasar la fiesta de San Sebastián en Pollença, pero una fuerte lluvia interrumpió su trayecto. Decidieron desviarse hacia Sa Pobla y para aprovechar el día se acercaron hasta C&#8217;an Serra, la casa del dueño de Miramar. Allí mismo llegaron a un acuerdo sobre la compra y dos días después se oficializaba la compra.</p>
<p>Ese lugar se convertiría muy pronto en uno de los centros de su pequeño reino, tal vez el principal, y base desde donde iniciaría numerosos viajes.</p>
<h3>Espíritu libre</h3>
<p>El Archiduque siempre tuvo buen gusto. Así que eligió uno de los lugares más bellos del mundo para nacer: El palacio Pitti, una de las joyas arquitectónicas de Florencia, en la Toscana italiana. En ese distinguido lugar nacía el 5 de agosto de 1847 su Alteza Imperial y Real el Serenísimo Señor Archiduque de Austria Luis Salvador de Habsburgo-Lorena y de Borbón, tercer hijo de varón de Leopoldo II de Toscana y de María Antonieta de Borbón. Mucho título para un hombre al que lo que le gustaba era llevar una levita llena de roña por los antros del Mediterráneo acompañado de una excéntrica &#8216;troup&#8217; formada por personajes casi circenses.</p>
<p>Su madre siempre fomentó su independencia desde la infancia. A Luis Salvador nunca le gustó el protocolo de la Corte y los corsés de Palacio le asfixiaban.  Fue un amante de la belleza, por contra, su cuerpo y su rostro no fueron agraciados con este don. Padecía una enfermedad llamada elefantiasis que con el paso de los años le dificultó moverse con agilidad.</p>
<p>A la edad de 12 años la vida de Luis Salvador daría su primer gran giro. El 27 de abril de 1859 con nocturnidad salía la familia del palacio Pitti. Las convulsiones políticas de mediados del siglo XIX y la reunificación Italiana que estaba liderando Garibaldi acabaron con los grandes ducados y dejaron a la familia del archiduque sin trono en la Toscana. El drama familiar y el desastre de la corona liberaron al Archiduque de muchas de sus obligaciones institucionales y pudo hacer volar sus ansias de libertad.</p>
<h3>El rey de Mallorca sin corona.</h3>
<p>Una vez adquirida la finca de Miramar, en los años siguientes fue sumando los terrenos colindantes: Son Garcelán, Son Gallard, Son Ferrandell, Son Moragues, Son Gual, Son Marroig, l&#8217;Estaca&#8230; todas ellas sumaban 10 kilómetros de costa en uno de los lugares más bellos del Mediterráneo.</p>
<p>Si Ramon Llull fue un gigante, el Archiduque también lo fue. Su influencia en la sociedad mallorquina fue tan grande que se le ha llegado a llamar &#8220;el rey de Mallorca sin corona&#8221;. Uno de los grandes méritos del Archiduque fue rescatar del olvido a la figura de Ramon Llull y ennoblecer los lugares que el beato había elegido para edificar uno de sus proyectos más queridos, muchos de ellos despreciados y caídos en el olvido.</p>
<p><a title="Historias de Tramuntana IV" href="http://www.revistanamaste.com/historias-de-la-tramuntana-4/">Capítulo anterior: Historias de Tramuntana IV</a></p>
<p><a title="Historias de Tramuntana VI" href="http://www.revistanamaste.com/historias-de-la-tramuntana-6/">Próximo capítulo: Historias de Tramuntana VI</a></p>
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		<title>Historias de la Tramuntana IV</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Dec 2008 15:32:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cerca del estanque de la puerta, hay una pequeña barrera fácil de abrir. Desde allí se puede llegar hasta la capilla que el Archiduque construyó en conmemoración de Ramon Llull y si continúas, el sendero te puede llevar llegar hasta s’Estaca la casa en la que vivió la amante mallorquina del Archiduque, Catalina Homar, y que hoy es propiedad de Diandra y Michael Douglas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="derecha" title="Miramar por Manuel Carballo" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2008/12/miramar.jpg" alt="Miramar por Manuel Carballo" />Cerca del estanque de la puerta, hay una pequeña barrera fácil de abrir. Desde allí se puede llegar hasta la capilla que el Archiduque construyó en conmemoración de Ramón Llull y si continúas, el sendero te puede llevar llegar hasta s&#8217;Estaca la casa en la que vivió la amante mallorquina del Archiduque, Catalina Homar, y que hoy es propiedad de Diandra y Michael Douglas. Con el otoño han llegado las setas y parece ser que por allí no pasa nadie a cogerlas porque crecen confiadas e inmensas.</p>
<p>Apenas he caminado treinta metros y un sonido himnótico me atrae y no deja que vaya más allá. Es la música del agua de las lluvias de otoño que cae montaña abajo. Circula por un torrente empedrado que esta cruzado por varios puentes de piedra. La imagen es bellísima. Cierro los ojos y el sonido del agua me transporta.</p>
<p>Estamos todavía en la segunda mitad del siglo XIII y la ocupación del Santo Sepulcro por los musulmanes trae de cabeza a toda la cristiandad, Ramón Llull incluido. Y si bien él abogaba por la persuasión frente a las armas, en lo que a la ocupación de Jerusalén se refiere era partidario de la guerra y proponía una nueva cruzada. De hecho, insistió al Papa, sin mucho éxito, de la necesidad de emprenderla. Su estrategia consistía en unificar todas las ordenes de caballería en una sola y atacar.</p>
<p>Como ya había recobrado el ánimo tras su fracaso en Miramar, ni corto ni perezoso, Llull llevó a cabo su propia cruzada personal, en este caso pacífica, que lo llevaría por Europa, Tierra Santa, Asia Menor y el norte de África. Había elaborado su ‘Arte’ hasta tal punto que no tenía ningún miedo a reunirse con cualquier imán o rabino. Le interesaba sobremanera convertir a los musulmanes y judíos de esas regiones, por lo que no dudaba en predicar en las puertas de las mezquitas y sinagogas, lo que no siempre era recibido con agrado por los fieles de esos templos. Más de una vez le detuvieron e incluso torturaron.</p>
<h3>Encuentro en Chipre</h3>
<p><img class="izquierda" title="Grabrevi11" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2008/12/grabrevi.jpg" alt="Grabrevi11" />Durante los viajes ya fueran en barco o en carruaje, ‘el visionario’, aprovechaba para dictar sus libros, sólo de esta manera se explica su increíble producción literaria que suma más de 300 libros. En la actualidad se conservan alrededor de 280, en la mayoría de ellos se refleja su empeño en demostrar los errores de los filósofos y teólogos de las otras religiones.</p>
<p>Como no recibía apoyo para su labor misionera, Ramón cambió de estrategia y en 1295 ingresó en la orden franciscana, pensando que un monje verdadero podría convencer mejor a la jerarquía eclesiástica que un simple laico.</p>
<p>Uno de los encuentros de Llull con los Templarios, aunque no el decisivo, tendría lugar sobre el año 1302 en la isla de Chipre. A su paso por este lugar, Ramón cayó enfermo y fue acogido por el que sería el último gran Maestre de los Templarios, Jacques de Molay, que vivía en la ciudad chipriota que actualmente se conoce como Limassol. Por esas fechas los monjes guerreros ya estaban de capa caída; no pudieron evitar que el Santo Sepulcro estuviera en manos sarracenas. Aguardaban en Chipre la posibilidad de volver a entrar en Palestina, algo que jamás sucedería. La buena estrella que habían tenido en sus casi dos siglos de existencia estaba apunto de extinguirse.</p>
<p>Pero el encuentro decisivo de Ramón Llull con los Templarios ocurrió, pocos años después, en el ocaso de esta orden. Corría el año 1305. El rey Felipe IV de Francia, alias el Hermoso, impuso como Papa al obispo de Burdeos, el dominico Raimundo Bertrand de Got, bajo el nombre pontificio de Clemente V. Fue un títere en manos de este codicioso rey de Francia cuyo principal objetivo fue exterminar a los Caballeros Templarios, los monjes guerreros, a los que acusaron, en medio de espantosas torturas inquisitoriales, de blasfemia, herejía y sodomía. Pero en ningún momento se puso encima de la mesa de acusaciones el verdadero problema: el exceso de poder que había acumulado la orden y que uno de sus deudores mayores era el propio Rey de Francia.</p>
<h3>El final del Temple</h3>
<p><img class="derecha" title="Ramón Llull" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2008/12/ramonllull.jpg" alt="Ramón Llull" />Se convocó un Concilio, para tratar varios temas, entre ellos enviar a los Templarios a la hoguera y finiquitar la Orden. Ramón Llull estuvo presente en las tres sesiones del Concilio. No se sabe que votó pero los franciscanos solían ser muy moderados en los tribunales inquisitoriales, de hecho muchas veces se encargaban de suavizar la tendencia a condenar de los dominicos a quienes les gustaba bastante el olor a carne quemada. Por otra parte, Llull tenía clara una idea que debe ser tenida en cuenta a la hora de valorar cual debió de ser su voto. Para Llull era imprescindible unificar todas las ordenes militares existentes. El beato cita cinco aunque probablemente había más. Para él la fragmentación y el conflicto de intereses era un obstáculo insalvable y estaba impidiendo recuperar Jerusalén. No había un criterio unificado. Para él, la Orden resultante debía llamarse del Espíritu Santo y una vez llevada a cabo la fusión bajo este nuevo cuño había que iniciar una nueva cruzada.</p>
<p>Votase lo que votase Llull, los templarios fueron condenados y muchos de ellos murieron en la hoguera, encabezados por su último Gran Maestre Jacques de Molay en 1314. La Orden como institución fue también suprimida por Clemente V en el mismo acto.</p>
<p>En ese oscuro Concilio, Ramón obtuvo una pequeña victoria personal: se aprobó su idea de crear colegios para enseñar a los misioneros el hebreo, el árabe y las lenguas orientales como él venía insistiendo desde años atrás desde su experiencia en Miramar. Cambiaba así la estrategia de la Iglesia.</p>
<p>De alguna manera, con los Templarios terminaba una época y con Ramón Llull comenzaba otra. Terminaba la época de las violentas cruzadas que pretendían expulsar a sangre y fuego a los sarracenos de los santos lugares y comenzaba otra que pretendía convencer a los infieles a través de la persuasión de su error en la fe. Eran otros tiempos, pero Ramón Llull era defensor de la propaganda en lugar de la guerra.</p>
<p>Cuando terminó el Concilio, Ramón viajó a Argelia para continuar su misión. En el trayecto dicto sus últimas obras. Por lo visto, en la ciudad de Bugía, un grupo de musulmanes cabreados por la insistencia de Ramón en demostrar que estaban equivocados en sus creencias decidieron darle una paliza. Las heridas ocasionadas en la reyerta acabaron con la vida de Llull que murió el 29 de junio de 1315, cuando regresaba de su viaje a Argelia en hacia Mallorca en un barco de bandera genovesa que le auxilió.</p>
<p><a title="Historias de Tramuntana III" href="http://www.revistanamaste.com/historias-de-la-tramuntana-3/" target="_blank">Capítulo anterior: Historias de Tramuntana III</a></p>
<p><a title="Historias de Tramuntana V" href="http://www.revistanamaste.com/historias-de-tramuntana-5/">Próximo capítulo: Historias de Tramuntana V</a></p>
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		<title>Historias de la Tramuntana III</title>
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		<pubDate>Sat, 29 Nov 2008 12:55:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;">&#8220;La palabra es el arma más poderosa&#8221;</p>
<p style="text-align: right;">Ramón Llull</p>
<p>Hace algún tiempo, cuando llegabas a Miramar te recibía Eduardo, un viejo lobo de mar que había recalado como jardinero en este maravilloso lugar. Sus manos han desenterrado muchas de las ruinas del pasado. Entre ellas <q>los jardines del moro</q>, donde unos mandalas en el suelo, pintados de amarillo y rojo, muestran el eneagrama que tanto inspiró a Ramón Llull en su &#8220;arte&#8221;. Esta figura geométrica demuestra el contacto de Llull con escuelas esotéricas árabes, probablemente el Sufismo. Su libro <q>L&#8217;amic i l&#8217;amat</q> también deja constancia de una fe muy emparentada con la mística musulmana. Una fe que nace del corazón del cual sale una rosa que se eleva hasta el cielo, rasgando con las espinas el pecho del místico.</p>
<p>Cerca de los eneagramas, un tanto escondida, hay una fuente muy peculiar. Frente a ella hay un banco en el que ahora mismo estoy sentado tomando notas. Una puerta se refleja en un estanque, creando una maravillosa sensación de dualidad. Da la sensación de que allí se comunican dos mundos. Uno representado por la puerta y otro por el reflejo en las aguas del estanque. Sin duda, Alicia accedió al País de la Maravillas a través de una puerta similar a esta.</p>
<p>Del viejo Miramar, del Miramar de Ramón Llull, poco queda. Algún resto, símbolos, ruinas&#8230; lo que más puede verse es la reconstrucción que otro viejo zorro, el Archiduque Luis Salvador, hizo en homenaje a Ramón <q>el visionario</q>.</p>
<p>Justo sobre el estanque de la puerta hay algo igual de extraordinario, y también dual. Allí vive un curioso matrimonio que bebe de las aguas de la fuente, está formado por dos árboles: un pino y una encina. Abrazados y juntos sobre la fuente dan vida a un increíble yin-yang.</p>
<p>Todo ello está rodeado de otra maravillosa fusión: el mar Mediterráneo y la serra de Tramuntana mallorquina.</p>
<h3>La fuerza de la palabra</h3>
<p>En Miramar, Llull llegó a una conclusión que ahorró millones de vidas en medio de las cruzadas: no tiene sentido convertir a los <q>infieles</q> por la fuerza y las armas. Más vale aprender su idioma y utilizar la palabra. Así que, en Miramar, Ramón se puso manos a la obra y enseñó árabe y artes persuasorias, basadas en la lógica, la filosofía y la teología a 12 monjes que después saldrían al mundo, para convencer a los infieles. El proyecto estaba financiado con un dinero que le dio el rey Jaume II, el que había sido su alumno en los años de la corte.</p>
<p>En Miramar, Ramón pasó sus momentos más felices. Pese a que era un peregrino empedernido también tenía un fuerte deseo de estar solo para poder meditar, contemplar la naturaleza e inspirarse. La belleza de Miramar era el sitio ideal para hacerlo. Todo estaba tranquilo entre el maestro y sus discípulos hasta que la gente del pueblo le cogió el gusto a acudir a la capilla de aquel lugar, probablemente atraídos por el fuerte magnetismo de <q>el visionario</q>. Como cada vez acudía más gente y a Ramón le costaba meditar, tuvo la excusa perfecta para refugiarse en una pequeña cueva situada algo más arriba, en la montaña.</p>
<h3><q>Revelación divina</q></h3>
<p>Algunos años antes, Ramón era muy distinto. Durante su estancia en la corte junto al rey Jaume II, se lo pasó en grande: dedicó su tiempo a llevar una vida mundana, licenciosa y alegre, disfrutando los lujos con gran ostentación y teniendo amoríos con doncellas, incluso adulterios declarados, ya que estaba casado con Blanca Picany. Su matrimonio evidentemente no fue feliz. En esa época su arte literario ya estaba presente, aunque en lugar de dedicar los temas de los poemas a la espiritualidad se los dedicaba a las chavalas de la corte.</p>
<p>Pero el bueno de Ramón tuvo a los 32 años una <q>revelación divina</q>. No se sabe muy bien cómo fue la cosa. Cuenta una leyenda que trató de ligarse a una cortesana, una de tantas, pero la joven no cedía a sus encantos. Tanta fue su resistencia que el joven Ramón quedó prendado de la mujer que rechazaba sus intentos de conquista, y eso que no escatimaba recursos, como buen poeta y trovador bien que le debió dar la lata a la chica. Tanta debió ser la murga que un día ella le mostró el motivo de su rechazo, se quitó la ropa y le enseño un pecho atacado por un cáncer. Fue tal el impacto que la visión del pecho provocó en Ramón que este dejó la vida licenciosa y entregó su vida a los asuntos espirituales.</p>
<p>Otra versión menos novelesca del suceso cuenta que se le apareció el propio Jesús crucificado en cinco ocasiones, a la quinta ya no le quedó más remedio que aceptar la visión.</p>
<p>Sean ciertas o no estas leyendas de lo que no cabe duda es de que Dios le llamó a filas y que Ramón dejó de repente la vida alegre. Por aquella época Ramón, además de filtrear en la corte, había tenido tiempo de tener dos hijos: Domingo y Magdalena. Ante la revelación vendió sus pertenencias, le dejó a su familia una decorosa posición y se fue a hacer el Camino de Santiago. Viajó también al santuario francés de Rocamadour, lugar famoso por su virgen negra. El misterio de la virgen negra&#8230; Isis.</p>
<p>Después estuvo al menos otros 2 años peregrinando. ¡Cuántas cosas descubrió sobre sí mismo y el mundo en ese tiempo! Allí entró en contacto con la naturaleza, con la meditación, con maestros y con las gentes y pudo reunir mucha de la energía que necesitaría después para su inmensa labor.</p>
<p>Pasó por su cabeza ir a París a estudiar, pero otro sabio también llamado Ramón, en este caso Ramón de Penyafort, le convenció para que retornase a Mallorca. Por aquel entonces Penyafort rondaba los noventa años y su temple calmó un poco el espíritu viajero e impetuoso de Llull. Como el joven peregrino tenía en muy alta estima su opinión y le consideraba un maestro, siguió su consejo y puso rumbo a Mallorca.</p>
<p>A su vuelta a la Isla pasó varios años estudiando. Recibió una formación académica en el Monasterio de la Real y una algo más heteredoxa de la mano de un esclavo moro: Ramón estuvo pegado a él hasta que hubo aprendido el árabe a la perfección. Conocer la lengua de las personas a las que trataría de convencer fue una parte fundamental de su ideario.</p>
<p>Un tiempo después de esta época de estudio estuvo viviendo como ermitaño en el monte de Randa. Parece ser que allí escribió ese libro irrefutable que andaba pidiendo al Universo, su título fue &#8220;El Arte General&#8221;, con él demostraría a los infieles que estaban equivocados.</p>
<h3>Los ramones y la Alquimia</h3>
<p>¿Fue Ramón Llull alquimista? Que hizo una alquimia interior no hay duda. Además tuvo relación con un alquimista muy reconocido, el médico catalán Arnau de Vilanova. Lo que parece más plausible es que un personaje contemporáneo de Ramón Llull, conocedor de su <q>arte</q> adaptó su sistema a la Alquimia. Algún autor señala que ese personaje, el <q>alter ego</q>, era Ramón de Tàrrega, un judío converso y conocido alquimista que se hacía llamar <q>maese Raymundo</q>. Ambos <q>ramones</q> se han mezclado en el tiempo de tal manera que la leyenda de Ramón Llull está formada por ambos, y quizá mucha más gente.</p>
<h3>El fin de Miramar</h3>
<p>No se sabe muy bien porqué, ya que contaba con el apoyo del Papa y con el dinero de rey, pero el experimento de Miramar no duró mucho. De todas maneras, funcionó como modelo ya que el sistema que allí estableció el filósofo místico fue exportado más adelante a diversos colegios con el apoyo de Roma.</p>
<p>Este fracaso le causó a Llull una fuerte depresión. Se encontraba en la ciudad italiana de Génova y allí le sobrevino lo que los médicos diagnosticaron como &#8220;melancolía ansiosa&#8221;.</p>
<p><a title="Historias de la Tramuntana II" href="http://www.revistanamaste.com/historias-de-la-tramuntana-2/">Capítulo anterior: Historias de la Tramuntana II</a></p>
<p><a title="Historias de la Tramuntana IV" href="http://www.revistanamaste.com/historias-de-la-tramuntana-4/">Próximo capítulo: Historias de la Tramuntana IV</a></p>
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		<title>Historias de la Tramuntana II</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Oct 2008 10:19:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Amanece en Son Rul·lan. La tormenta que ha sacudido la noche ha pasado y la luz entra por las ventanas y llena de vida la casa. Al abrir los ojos se planta delante de mí la imagen del viejo tigre que hay pintado en la pared de la habitación. Una imponente figura que le transporta a uno a los años sesenta. Época de hippies, artistas y fiestas que llenaron de alegría y psicodelia la serra de Tramuntana en el verano del amor.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Amanece en Son Rul·lan. La tormenta que ha sacudido la noche ha pasado y la luz entra por las ventanas y llena de vida la casa. Al abrir los ojos se planta delante de mí la imagen del viejo tigre que hay pintado en la pared de la habitación. Una imponente figura que le transporta a uno a los años sesenta. Época de hippies, artistas y fiestas que llenaron de alegría y psicodelia la serra de Tramuntana en el verano del amor.</p>
<p>Salgo a dar un paseo por la montaña: ¿Puedes imaginar un olivo de 500 años? Retorcido, anciano, inmenso, fuerte, generoso, sabio&#8230; pues allí está en la ladera de Son Rul·lan, enraizado entre unas rocas, agradecido por la poda. Preparando <em>a poc a poc</em> el fruto que mañana será aceite. Está tan vivo y tan quieto. Lleva 500 años viviendo allí, en el mismo trocito de tierra. Probablemente <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mati_Klarwein">Mati Klarwein</a> miró ese mismo árbol bajo los efectos del ácido.</p>
<p>El olivar que hay detrás de la casa, en el viejo camino a Deià, parece el monte de los olivos; si vas al caer la noche no cuesta imaginarse a los romanos que van a capturar a Jesús y llevárselo después de que Judas haya puesto precio a su entrega.</p>
<p>Desde allí miro hacia el mar, a lo lejos debe estar la península, Cataluña. Desde allí, hace 800 años zarparon unos barcos con un Rey llamado Jaume abordo. Era el segundo intento de los cristianos catalanes por conquistar la Isla que estaba en manos de los árabes. El conde de Barcelona Ramón de Berenguer ya había probado suerte en la conquista de Mallorca poco tiempo antes pero sin suerte. Jaime I se llevó el gato al agua. En septiembre desembarcaba en Santa Ponça y en diciembre ya estaba sentado en el trono de La Almudaina con los árabes a sus pies.</p>
<p>Sometió a los árabes y eliminó su cultura, incluida la lengua propia de los mallorquines antes de que llegaran los catalanes. Sin embargo, muchas de las aportaciones árabes todavía se reflejan en los paisajes de la serra de Tramuntana. Las conducciones de agua y sobre todo los maravillosos bancales que tratan de contener la tierra de las laderas para poder cultivarla, crearon un paisaje que extrañamente tiene un toque Zen.</p>
<p>Con Jaume I empezó una época. Repartió la tierra entre sus hombres y a los Templarios les correspondió un territorio de grandes dimensiones en la bahía de Alcudia, que comprendía Pollença y Alcudia hasta las inmediaciones del santuario de Lluc, cuya imagen de la virgen fue probablemente instituida por los Templarios.</p>
<p>Podría ser que fueran precisamente los templarios los que edificasen Son Rul·lan. Son especulaciones; ha pasado mucho tiempo y no hay constancia histórica (si alguien la tiene, que lo diga). Pero un par de cruces templarias, por aquí y por allá, tatúan la casa dejando evidencia simbólica de su presencia. Además, el emplazamiento inmejorable de la casa también puede ser una pista. Los monjes guerreros de la Orden del Temple tenían buen olfato de lo que ahora se llama geobiología.</p>
<h3>La Orden del Temple</h3>
<p>Nació en Palestina por obra de franceses, y se convirtieron rápidamente en una fuerza multinacional. En un principio la pobreza era su seña de identidad, de hecho su nombre inicial fue Orden de los Pobres Caballeros de Cristo. Sin embargo, con el paso de los años la Orden fue enriqueciéndose hasta tal punto que eran una de las instituciones más poderosas e influyentes de la época. Llegaron a concederles préstamos a los mismísimos reyes de Francia e Inglaterra, circunstancia que cavaría su propia tumba.</p>
<p>Su razón de ser era defender los Santos Lugares y proteger a los peregrinos de los ataques. Para mantener el ejército en pie de guerra constante necesitaron desarrollar una capacidad financiera muy poderosa, y poco a poco, además de proteger a los peregrinos comenzaron a proteger a los comerciantes, en una época en que los caminos eran de todo menos seguros. A través de su inmensa red de encomiendas podían ofrecer cobijo y protección a todo aquel que necesitaba protegerse en travesías, principalmente de carácter comercial. Se convirtieron en algo parecido a un servicio de seguridad y protección para el comercio. Incluso llegaron a convertirse en los primeros banqueros de la historia. Ofrecían en sus tratos intereses mucho más bajos que los ofrecidos por los mercaderes judíos. Para ello crearon la contabilidad moderna, los pagarés e incluso la primera letra de cambio. En esta época pesaba mucho la idea de transportar dinero en metálico por los caminos, y el Temple dispuso de documentos acreditativos para poder recoger una cantidad anteriormente entregada en cualquier otra encomienda de la orden.</p>
<p>Al Temple le ocurrió lo mismo que siempre sucede a cualquier institución -partido político, iglesia, hermandad, secta- que alcanza cotas de poder y de prestigio que la sitúan en la cima: el ideario que originó el grupo se contamina con el virus de ese poder, los ideales que originaron el grupo se corrompen bajo la estructura que trata de defender los privilegios adquiridos. Hasta tal punto que los fieles a la esencia son expulsados ya que su presencia molesta a los poderosos que ahora dirigen la institución.</p>
<p>Cien años más tarde de su fundación oficial eran la organización más grande de occidente, en todos los sentidos (desde el militar hasta el económico).</p>
<p>No cabe duda de que en Palestina entraron en contacto con sabiduría esotéricas provenientes de Egipto. Este hecho, sumado a su cruenta desaparición cubrieron a la orden de un misterio que llega hasta nuestros días.</p>
<h3>El <q>doctor iluminati</q></h3>
<p>Con Jaume I llegó el padre de un personaje clave de la historia: Ramón Llull, al que se le conocería más tarde como el<q>doctor iluminado</q>, uno de los más sabios hombres que ha visto nacer nuestro país, tal vez, el más sabio y que pisó durante muchos años la Tramuntana mallorquina. Fue el Einsten o el Leonardo da Vinci de la Edad Media. Alguien que en una época de cruzadas y guerras de religión rompió una lanza por la palabra.</p>
<p>Ramón Llull nació en Palma pocos años después de la conquista de Mallorca, en realidad se llamaba Ramón Amat, pero el apodo Llull, ganó la partida al apellido y trascendió el paso del tiempo. Lo de Llull, viene de la palabra catalana <q>ull</q>. La expresión <q>el ojo</q>, <q>l&#8217;ull</q>, parece que se refería a que este hombre tenía buen ojo, o sea, que era un visionario. Algo de cierto hay en eso, fue un adelantado a su tiempo y, además de místico, fue un escritor muy prolífico y un gran científico.</p>
<p>Lo que deseaba profundamente Ramón era escribir un libro de incontrastable eficacia, es decir, libre de todo error, para persuadir a los no cristianos. Fusionó la ciencia, la lógica, la filosofía y la teología de tal modo que su conocimiento sólo ha podido entenderse en su verdadera dimensión con la llegada de la informática. Fue un lógico-matemático de primer orden y un adelantado de su tiempo. Los investigadores están intrigados, se sospecha que pudo alcanzar conocimientos más avanzados que los actuales.</p>
<p>Por poner un ejemplo: en el año 1287 Ramón Llull descubrió América. Más de 200 años antes de que Cristóbal Colón pisase el Nuevo Mundo, el <q>doctor iluminado</q> ya afirmó la existencia de un continente al otro lado del <q>Mar Grande</q>. Su lógica era aplastante: al observar el flujo y reflujo del <q>Mar Grande</q> (el Atlántico), es decir, las corrientes marinas, concluyó que frente a las costas occidentales europeas y africanas debía haber otro continente que sirviese de límite al mar para que esta circulase como lo hacía. El tiempo le dio la razón.</p>
<p>Pero antes de todo ello fue un cortesano juerguista y mujeriego. Antes de casarse, el jovencito Ramón ingresó en la corte del rey Jaume en calidad de paje. Pero no pasó desapercibido para los nobles que rápido se dieron cuenta de su brillante inteligencia y su ascenso en la corte fue meteórico: fue sucesivamente profesor, senescal y mayordomo real del hijo de Jaume I, el que pasó a la historia como el Rey Jaume II. Algunos le acusan de alquimista&#8230;</p>
<p><a title="Historias de la Tramuntana I" href="http://www.revistanamaste.com/historias-de-la-tramuntana/">Capítulo anterior: Historias de la Tramuntana I</a></p>
<p><a title="Historias de la Tramuntana III" href="http://www.revistanamaste.com/historias-de-la-tramuntana-3/">Próximo capítulo: Historias de la Tramuntana III</a></p>
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		<title>Historias de la Tramuntana I</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Oct 2008 18:55:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Desde la cristalera del salón de Son Rullán se ve cómo unas nubes cargadas de lluvia y truenos se acercan a la costa norte mallorquina desde el mar. Desde esa cristalera también se ven las laderas de la montaña. Esa imagen que tengo ahora mismo delante de mis ojos, la imagen de los bancales de Son Rullán]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="derecha" title="Fachada posterior de la casa de Son Rul·lan" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2008/10/son-rullan.jpg" alt="Son Rul·lan" />Desde la cristalera del salón de Son Rul·lan se ve cómo unas nubes cargadas de lluvia y truenos se acercan a la costa norte mallorquina desde el mar. Desde esa cristalera también se ven las laderas de la montaña. Esa imagen que tengo ahora mismo delante de mis ojos, la imagen de los bancales de Son Rul·lan, es uno de los paisajes más bellos que uno pueda contemplar. La fusión de los viejos olivos, la piedra de los bancales, la tierra arcillosa, las hierbas y el musgo, la montaña y el mar crean un conjunto que evoca el esfuerzo del hombre por extraer fruto de la naturaleza luchando contra el paso del tiempo y los elementos. En este lugar, ese proceso se ha cristalizado en un paisaje que alcanza una belleza sublime, una belleza melancólica, nostálgica, que se zarandea entre un atardecer de verano y un fría mañana de invierno. Una nostalgia que le hace a uno reflexionar sobre el paso del tiempo, sobre el constante cambio, sobre la gente que siglos atrás colocó las piedras de los bancales que ayer la lluvia derrumbó. Nada permanece. El hombre construye, el tiempo destruye, el hombre construye, el tiempo destruye. El hombre muere. El tiempo pasa. Y así, días tras día, siglo tras siglo.</p>
<p>Este lugar rústico y elegante de la serra de Tramontana ofrece la posibilidad de observar la impermanecia de la vida. Si uno consigue mantener la mirada incluso puede contemplar su propia mortalidad. Todo ello evoca una soledad existencial y una delicada tristeza. Y la constatación de que toda la existencia comparte el mismo destino.</p>
<p><img title="Son Rul·lan, entre las montañas y el Mediterráneo" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2008/10/son-rullan2.jpg" alt="Son Rul·lan" class="izquierda" />El suelo del salón está hecho de grandes y robustas losas de piedra, que un día formaron parte de la vieja tafona en la que se hacía aceite. En Son Rul·lan se hace aceite desde mucho antes de que Cristóbal Colón pisase tierras americanas. Ahora se ha retomado esa vieja tradición, una moderna tafona vuelve a producir aceite. Son Rul·lan despierta de nuevo.</p>
<h3>L&#8217;Amo Toni</h3>
<p>L&#8217;Amo Toni ahora tiene 92 años, vive tranquilo en Deià. Su memoria permanece intacta y al pasear con él por Son Rul·lan cada rincón cobra vida y hacer un viaje en el tiempo resulta fácil con él. Cuando pisa el suelo del salón se encienden sus recuerdos. Esas losas que pisamos, eran las que formaban una enorme pica en la que se almacenaba el aceite.</p>
<p>Año 1935: Por esas fechas aún está de pie la torre de defensa de la que a día de hoy apenas queda algún recuerdo. La tafona estaba en pleno rendimiento. Seis  personas trabajaban para que todo estuviera a punto: la caldera para calentar agua, la prensa, el <q>trui</q> movido por una mula&#8230; En este momento el joven Toni y otro hombre están cambiando las juntas de las gigantescas picas. -Las losas que ahora pisamos-. Toni está haciendo una pasta a base de estopa, cal y aceite. Y su compañero se encarga de introducirla en las juntas para sellarlas. Cuando el engrudo se seca no se escapa ni una gota de aceite.</p>
<p><img class="derecha" title="Olivos centenarios de la Tramuntana" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2008/10/son-rullan3.jpg" alt="Olivos" />Las foganyas, las tradicionales chimeneas mallorquinas, como ésta, no son solo chimeneas, son habitáculos con bancos en los que se enciende un fuego en el suelo, lo que las transforman en el corazón de la casa, el hogar. El refugio en las frías noches como la de hoy, en la que un fuego alimentado con madera de olivo calienta.</p>
<p>En sus paredes rebotan los sonidos de grandes tertulias y de profundas confesiones. L&#8217;Amo Toni vuelve a recordar. Al caer la noche, en el mismo banco blanqueado con cal y algo ennegrecido de la foganya están sentados algunos jóvenes de Deià -de esto hace 73 años- pero l&#8217;amo Toni lo cuenta hoy con tal viveza que el paso del tiempo pierde importancia. Están algo nerviosos porque han subido a la finca unas chicas del Plà como refuerzo para coger olivas. Han estado todo el día trabajando y al caer la noche se reúnen en la foganya a calentarse y a comer un pamboli muy parecido al que me estoy comiendo yo ahora. Para ellos es un oportunidad fantástica que no sucede tan a menudo como a ellos les gustaría. No pocos enlaces surgían de estos encuentros. La noche se alarga más de lo recomendable teniendo en cuenta que al día siguiente el trabajo empieza muy pronto. Pero unos vasos de vino han distendido un poco el ambiente y las canciones, las risas y alguna mirada furtiva se suceden.</p>
<p>Una de las paredes de la foganya tiene una mirilla desde la que se controla la puerta. Cuando el capataz entra la fiesta termina, por suerte tienen tiempo de esconder el vino. Al día siguiente hay muchas olivas que recoger.</p>
<h3>La casa, la Belleza</h3>
<p>Cuando entras a la casa de Son Rul·lan, lo primero que encuentras es la capilla. Junto a la iglesia de Deià y Ca l&#8217;Abat, son los únicos lugares consagrados del municipio. Junto a ella en el pasamanos de una pequeña escalera puedes ver grabada una pequeña cruz templaria. A la derecha una escalera que sube a los dos pisos superiores. Y si sigues de frente llegas a la cocina, donde está la foganya, en la que ahora me encuentro. Si atraviesas la cocina llegas a una bella sala que antiguamente era la sala de picas en las que se vertía en aceite que salía de la tafona. Una cristalera ofrece una salida al jardín, que es un gran balcón sobre el Mediterráneo. En las tardes de primavera una brisa hace sonar un carillón de metal y el sonido, la vista y las plantas del jardín inspiran hasta a las piedras.</p>
<p><img class="izquierda" title="Capilla de Son Rul·lan" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2008/10/capilla-son-rullan.jpg" alt="Capilla" />El interior de la casa es muy bello. Elegante, rústico, quizá necesite algún retoque, todo llegará. El paraíso también necesita mantenimiento, sobre todo cuando los siglos van pasando. Pero el presente de este lugar está a la altura de su historia. Sybilla tiene ahora el testigo en sus manos y su idea es que este proyecto se convierta en un referente de agricultura ecológica, artesanía y formación. Henar, la guardiana de Son Rul·lan, se encarga de que se materialice.</p>
<p>La cal de las paredes se tiñe de naranja por las mañanas. Cuando el sol está alto el blanco de las paredes es tan intenso que dan ganas de asomarse a las ventanas para llenarse de azul y verde. Las ventanas, cada una un cuadro digno de estar colgado en el mejor museo&#8230; aunque no hay museos dignos de este arte. La vista de cada una es la Belleza. Alguien dirá que exagero, que se me ha ido la mano con los adjetivos, tal vez, pero me da igual. La objetividad no le llega a la suela de los zapatos a la Belleza y aquí hay Belleza.</p>
<p>El temporal que amenazaba desde el horizonte ya ha llegado; el viento y la lluvia golpean los cristales. El aire ulula desde lo alto de la chimenea. Sopla fuerte y la casa cuyas puertas de madera centenaria tienen mil rendijas se entrega sin resistencia. Poco puede hacer más que permanecer impasible, como ha hecho desde hace por lo menos seiscientos años. La vivienda se encuentra en el alto de un pico, como un nido de águilas, totalmente expuesta a los azotes, tanto, que se la conoce como la colina de los <q>siete vientos</q>.</p>
<p><a href="http://www.revistanamaste.com/historias-de-la-tramuntana-2/">Próximo capítulo: Historias de la Tramuntana II</a></p>
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