Círculos de hombres, círculos de mujeres

El arte de vivir es un reto cotidiano. Abarca muchos aspectos del desarrollo de la persona. Los filósofos de todos los tiempos le han dado vueltas a las tres preguntas básicas: ¿quién soy, de dónde vengo, a dónde voy?, preguntas sin fecha de caducidad.
Si añadimos el factor género a esa encrucijada, la cosa se complica un poco más. Las personas tenemos interiorizados unos estereotipos muy marcados, fruto del patriarcado. Al mismo tiempo, desde hace aproximadamente un siglo, éstos se han ido resquebrajando sin que hayan sido sustituidos por otros, sobre todo en nuestra interioridad. Son tiempos de tanteo y rediseño. Es frecuente la contradicción entre lo que podemos pensar, lo que teje nuestra racionalidad y lo que nos mueve a actuar. Nuestra visceralidad puede generarnos, a veces, una sensación de perplejidad…
Un fenómeno particular recorre las distintas geografías, silencioso y poderoso: el de los círculos de género. Pequeños grupos de hombres o de mujeres deciden reunirse para apoyarse en la toma de conciencia de cómo viven su cotidianeidad y cómo ejercer su identidad femenina o masculina. Deben responder a una necesidad latente, porque se dan sin que medien campañas de promoción ni divulgación en los medios de comunicación. Es más, en esta corriente no interviene el dinero, sólo las ganas de vivir esa aventura. Esas “células” se multiplican por generación espontánea o por efecto del boca a oído.

Cada círculo es un mundo

Un círculo se da cuando un número reducido de personas de un mismo género se compromete a reunirse periódicamente para compartir sus experiencias, aprendizajes, dudas, logros, interrogantes, para aprender las unas de las otras. Y sí, es distinto a la mera charla de café entre amigos.
Cada círculo es un universo en sí, con sus propias características. Hay unos requisitos fundamentales a respetar para su buena marcha. Empecemos por la figura geométrica circular que los define: todos los puntos equidistan del centro. Eso significa que queda excluida la figura de líder que conduce al grupo. Todas las personas están en igualdad de condiciones. Lo que sí puede haber es un turno rotatorio para moderar cada sesión, en especial para ajustar el respeto a los tiempos. Sumémosle el tipo de comunicación que se practica: una escucha activa y respetuosa, que no juzga, que simplemente descubre, observa, valora la experiencia individual, con un tiempo de palabra para cada una de las personas integrantes. Hay que estar ojo avizor para no situarse en la posición de quien cree que sabe lo que a la otra persona le conviene, por lo tanto se huirá de expresiones que empiecen con: “lo que a ti te pasa es que…”, o: “lo que tú tienes que hacer es… “.
Una premisa que protege de esas tendencias es hablar en primera persona, desde la propia experiencia, desde la propia resonancia a lo que se acaba de escuchar. En el espacio central del círculo irán apareciendo progresivamente todos nuestros saberes, nuestro potencial, nuestra creatividad, y se activará el efecto caleidoscopio de quienes integran el grupo, potenciando las tomas de conciencia particulares.

El círculo genera un campo de energía

Hay grupos que empiezan, duran más o menos y terminan, y otros que empiezan y no cuajan. Todo depende de la motivación y de la sintonía que se instaura desde un buen principio. Es importante, asimismo, no confundir el círculo de género con una terapia. Quienes necesiten un soporte terapéutico, tendrán que buscarlo a nivel individual. Otra cosa es que el grupo tenga efectos sanadores y solidarios como resultado de lo que ahí se comparte. De hecho, practicar una escucha respetuosa, mirar a la otra persona sin juzgarla, sentirse aceptados tal como somos, son premisas que favorecen la eclosión de lo mejor que anida en nuestro interior. Ese código, aplicado ampliamente al mundo de la educación, a los espacios en los que nos interrelacionamos, nos permitiría ir soltando las actitudes defensivas y limitantes. Los círculos son, en ese sentido, como un laboratorio en el que ayudarnos a comprender qué hombre o qué mujer soy y quiero ser, y abrirnos al mundo exterior enriquecidos, más conscientes, con nuevos recursos personales.
Es importante respetar la confidencialidad de lo que se cuece en los encuentros. Se genera un campo de energía muy especial, sagrada. Hay quienes comparan ese espacio con una matriz simbólica que nos ayuda a nacer a nuestra conciencia. Es bueno protegerla. Cada uno que le aplique la imagen que le resulte elocuente, pero eso sí, respetando lo que se teje entre quienes integran el círculo. De ahí que ritualizar el inicio y el final de cada sesión sea también una buena práctica. Aconsejable también es el uso el bastón de palabra: ayuda a asumir la responsabilidad de qué decimos y cómo usamos el tiempo otorgado, con el mayor rigor posible, aprendiendo a ir a lo esencial, evitando las digresiones inútiles.
Cada grupo decidirá la frecuencia de los encuentros y su mecánica. Cierto que el turno de palabra es un eje fundamental, pero también es cierto que la creatividad de cada círculo puede dar mucho de sí: se pueden plantear dinámicas muy variadas. Desde desmenuzar temas concretos hasta practicar lenguajes creativos, espacios de silencio, espacios lúdicos, compartir los saberes de quienes integran el grupo, etc. También es importante la elección del espacio, que cumpla con la privacidad necesaria y esté exento de teléfonos móviles e interrupciones. Se puede establecer una rotación por las casas de l@s componentes, o elegir un entorno ajeno adecuado.
Con frecuencia me hacen la pregunta de por qué hombres por un lado y mujeres por otro. No es con la finalidad de promover guetos, en absoluto, sino todo lo contrario: es para permitir una necesaria higiene de género que nos permita construir una cierta autonomía frente a la mirada de l@s demás y al peso de los condicionamientos. Lamentablemente, entre hombres y mujeres hay muchos temas pendientes. Con demasiada frecuencia nos hemos entretenido en acusar a la parte contraria sin detenernos a mirar qué papel nos corresponde en la película que estamos co-protagonizando. Ese cambio de dirección de la mirada es fundamental. El círculo también nos puede ayudar a ello, si acudimos a la cita desde nuestra más sincera autenticidad, con la valentía y el deseo de conocer nuestras luces y nuestras sombras, de convertirnos en más human@s, responsables y conscientes.

Premisas básicas para formar un círculo:

 

  • La motivación: Desear romper el aislamiento en el que solemos vivir nuestros interrogantes y dudas en cuanto a cómo ser mujeres u hombres hoy en día.

 

  • Dar voces: Expresar en voz alta el deseo de hacer un círculo, ya sea entre mujeres que conocemos o colgando un aviso en espacios que intuitivamente nos parezcan adecuados.

 

  • A tener en cuenta: Cuando nos conocemos mucho, pueden pesar los pre-juicios de la historia compartida que depositamos sobre la otra persona y que nos impidan acceder a una escucha sin juicio.

 

  • Organizar el primer encuentro y a partir de ahí constatar la viabilidad. Es aconsejable un número reducido de mujeres u hombres por grupo, de 4 a 7 parece ser un buen margen, de modo que las sesiones no se eternicen y sea más factible encontrarles espacio en las agendas.

 

  • Normas básicas de funcionamiento:cada círculo decide la periodicidad de los encuentros y su duración.

 

  • Se decide el espacio: en casas particulares, en salas a las que se tenga acceso,… imprescindible un espacio a cubierto de interrupciones…¡y de teléfonos móviles!

 

  • Se establece un compromiso de confidencialidad de lo que se comparta en el interior del círculo. Nadie se erige en líder del grupo, el funcionamiento es circular, todas en posición equidistante del centro.

 

  • Se puede organizar un turno rotatorio para moderar cada encuentro.

 

  • Se practica una escucha que no juzga, el grupo está atento para desarticular el juicio cada vez que se desliza más o menos subrepticiamente.

 

  • Hay un tiempo pactado para que cada cual exprese lo que necesita verbalizar, sin interrupciones, y hay un tiempo para devoluciones. Se puede usar el bastón de palabra: quien lo sostiene se centra para que sus palabras sean las necesarias y no más, lo más conscientes posibles. Cuando termina su intervención pasa el bastón a la siguiente persona que tomará la palabra.

 

  • Se habla en primera persona, desde lo que un@ siente, o cree, o desde lo que la experiencia de la otra provoca como resonancia en un@ mism@. Se huirá de las expresiones del tipo: “lo que a ti te pasa, lo que tienes que hacer, lo que deberías saber es que….”. Ninguna persona se expresa desde la posición de la que sabe más que otra, sino que se hace visible el saber que cada una aporta.

 

  • Se pone en común, se descubre desde la curiosidad ante lo desconocido, desde la escucha que no juzga, desde la mirada que enfoca la riqueza y el potencial de la otra.

 

  • Cada círculo decide si además del tiempo para el turno de palabra comparte otro tipo de experiencias o intercambios: meditación, baile, comida, ….

 

  • Es aconsejable ritualizar el encuentro, su apertura y su final. Se incrementa la vivencia respetuosa de ese espacio y del saber compartido (darse las manos, un tiempo de silencio, encender una vela en el centro del círculo para apelar a la parte más inspirada de nuestra intuición…).

 

  • Es aconsejable respetar la creatividad del círculo: como un ente vivo, se genera, crece, se desarrolla, madura, y muere o se transforma. Cuando la motivación varía, se agota, se canaliza hacia otros horizontes.

 

Más información:

Libros:
Diálogos vitales, itinerarios interiores femeninos y masculinos, Ana María Vidal, Editorial Icaria
El millonésimo círculo, Jean Shinoda Bolen, Editorial Kairós
Los hombres se transforman, Paule Salomón, Editorial Obelisco
Cuando los hombres hablan, Patrick Guillot, Editorial Icaria

 

 

El día en que casi se perdió el Calypso

Jacques Yves Cousteau pasó toda su vida en el mar. No contento con inventar los equipos de buceo actuales recorrió el mundo, a bordo del Calypso, para enseñarle a la humanidad la grandiosidad de los océanos.

Muchos hombres y mujeres crecimos entre sus imágenes, muchos fuimos contagiados por su “fiebre de mar”, jugábamos de chicos a ser buzos del Calypso, conocíamos todas sus historias, vivimos todas sus inmersiones.

Pero la mayoría de la gente jamás conoció la historia del día que el Calypso se perdió, de aquel día que pudo ser el último día de una historia que aún no había comenzado.

Terminaba la década de los 40. No era una época fácil en Europa. La Segunda Guerra Mundial había dejado a Francia en ruinas. Jacques Cousteau, un joven oficial de la marina decide dar un vuelco a su vida, con la ayuda de sus amigos y un sponsor secreto, compra un viejo dragaminas fuera de servicio y lo bautiza “Calypso”, renuncia a la marina y convence a un grupo de buzos de acompañarlo en la gran aventura: Recorrer los mares del mundo filmando los fondos oceánicos.

Todos sus ahorros se gastaron en equipamientos, vendió su casa para costear el viaje, todo su pasado y su futuro estaban puestos en ese viejo barco. Partieron rumbo al Mar Rojo donde planeaban filmar su primera película.

Al llegar anclaron el barco cerca de la costa de Egipto y todos los hombres fueron al agua, en el barco sólo quedó la esposa de Cousteau, Simone.

Mientras que los buzos estaban bajo el agua el cielo se cubrió de nubes, la superficie del mar se encrespó, comenzó a soplar un fuerte viento. Los buzos no pudieron volver al barco, nadaron hacia la costa. Una vez ahí contemplaron al Calypso que se sacudía con cada golpe de ola, tironeando el cabo del ancla que se rompería inevitablemente. Cousteau temía por su esposa, una mujer delgada que no tenía idea de barcos ni de navegación.

Los buzos presos de impotencia esperaban la rotura del cabo del ancla para ver como todas sus ilusiones se hundían con el viejo buque.

El cabo se rompió en un estallido seco e inmediatamente se escuchó el motor del barco que se ponía en marcha, viraba a babor y se internaba en el mar de frente a la tormenta, al timón estaba Simone Cousteau y no parecía estar dispuesta a dejar hundir al Calypso, como no sabía nada de náutica decidió ir mar adentro donde no podría chocar con nada. Viajaba hacia la tormenta.

Ocho horas duró la lucha entre el viejo dragaminas y el mar, ocho horas donde una mujer sola, que nunca antes había estado en un barco, sacaba fuerzas de la nada para evitar que los sueños de su marido se hundieran ese día. Cuando la tormenta terminó llevó al barco hacia la costa que se veía a la distancia pero como no lo sabía atracar y ya no tenía ancla, simplemente lo dejó flotar a la deriva con el motor apagado esperando que los buzos, que miraban la maniobra desde tierra, se pudiera acercar a nado. Al llegar encontraron a una Simone sonriente que, ante la sorpresa de todos, los recibió con café caliente.

Pasaron muchos años y el viejo dragaminas se convirtió en uno de los buques oceanográficos más famosos del mundo, navegó por todos los mares y visitó todos los puertos. Cousteau adquirió fama internacional. En 1980, en un reportaje un periodista le preguntó si era difícil comandar el Calypso, Cousteau contestó: “No si está Simone a bordo, ella es la cocinera, la madre de treinta marineros, la que aconseja, la que pone fin a las peleas, la que nos manda a afeitar, la que nos reta, la que nos acaricia, la peluquera de a bordo, nuestra mejor crítica, nuestra primera admiradora, la que salva al barco de las tormentas. Ella es la sonrisa cada mañana y el saludo antes de irnos a dormir. El Calypso podría haber vivido sin mí… pero no sin Simone”.

A mayor conciliación, más felicidad y más productividad

Ada es una de las trabajadoras de Brújula que ha adaptado su jornada laboral para poder cuidar a un familiar enfermo. La flexibilidad en el horario de entrada y salida le permite ayudar en casa en la atención a su pariente con una necesidad temporal, sin dejar de hacer frente a sus compromisos profesionales. Pero no es la única empleada que se beneficia de la política de conciliación de la vida laboral y familiar impulsada por la compañía mallorquina de tecnologías de la información, en el marco de su Plan de Responsabilidad Social Corporativa. También hay varios trabajadores que tienen jornada reducida por paternidad, y durante los viernes de todo el año y el mes de agosto la jornada se vuelve intensiva.

Y es que Brújula, a través de las encuestas de clima anuales, ha comprobado que la satisfacción aumenta con iniciativas como éstas. Además, el Plan de RSC incluye otras actuaciones destinadas al cliente interno: jornadas en las que involucra a todo el personal en aspectos de gestión (Brufan), destinar el 7,5% del horario laboral mensual a formación, participación en los resultados de la empresa en forma de variable basado en la productividad, y blog interno de gran éxito de participación (Brujuleros In), entre otras.

La realidad es que el principal recurso de las empresas, las personas que trabajan en ellas, está más implicado cuando se le permite organizar su jornada de acuerdo a sus objetivos y tareas laborales y, también, a sus necesidades familiares. La conciliación de la vida laboral y personal se configura así como uno de los principales factores de motivación y de fidelización de los recursos humanos de las organizaciones, y empieza también a ser un reclamo para atraer talento a las organizaciones.

Además, la conciliación se ha convertido en la actuación más común entre las organizaciones de las Islas que se plantean incorporar a su gestión políticas de Responsabilidad Social.

Jornada flexible y motivación

Son muchas las empresas de Baleares, y especialmente las de pequeño tamaño, que han visto cómo flexibilizar la jornada y permitir a los empleados trabajar desde casa en momentos puntuales favorece su motivación. Así se desprende del análisis de las fichas de buenas prácticas en responsabilidad social de las empresas integradas en Eticentre, la asociación balear que agrupa a más de 30 empresas y organizaciones con el objetivo de incorporar criterios éticos al mundo de los negocios, en la que la práctica totalidad de asociadas desarrollan actuaciones de flexibilidad horaria y de disposición de tiempo para cuestiones familiares.

Entre ellas, Alcari Escola de cuina ofrece a las personas de su plantilla la posibilidad de entrada y salida flexible y de acomodar la jornada si tienen familiares a su cargo, en función del cumplimiento de sus objetivos y tareas. Además, organiza una escuela de verano para los hijos de empleados y de alumnos.

En los años que lleva aplicando estas medidas, Alcari ha experimentado mejoras en la gestión, como consecuencia de la mayor implicación e interés de la plantilla; y un notable aumento de la motivación de las personas, quienes “al poder satisfacer sus necesidades personales, vienen más contentas al trabajo”, según manifesta su gerente, Pere Coli.

La empresa de ingeniería y educación ambiental Actua Desenvolupament añade al catálogo anterior la posibilidad de jornada flexible y de teletrabajo, en caso de tener que cuidar a un familiar, manteniendo el contacto con los clientes a través del teléfono móvil. Como resultado de esta política, Actua ha registrado una mejora en la productividad de las personas y un mejor clima laboral. “Esto nos permite ser más competitivos, ya que nuestro producto es el servicio que ofrecemos y nuestra ‘materia prima’ más valiosa son nuestros trabajadores”, afirma la dirección en su ficha.

En Penta Asesores, el plan de conciliación empezó con un estudio de la viabilidad de la modificación horaria y, posteriormente, con negociaciones con las personas trabajadoras. También se realizó una encuesta a los clientes para preguntarles cómo les afectaría el nuevo horario, y finalmente, se pactó un nuevo sistema de turnos en la atención al público y se envió una circular informativa a todos los grupos de interés. El resultado de este cambio ha sido un aumento del rendimiento y de la satisfacción de las personas, al conseguir más amplitud de horarios en la atención al público, con una menor jornada semanal para el personal.

La marca mallorquina de perfumería y cosmética natural Tot Herba lleva tiempo comprometida con facilitar a los empleados la combinación del trabajo con el cuidado de familiares dependientes, y para ello permite adaptar el horario de entrada y salida, así como flexibilizar la jornada diaria. Su responsable, Miguel A. Benito, afirma que “esta acción mejora la relación con nuestros empleados, y de alguna forma más indirecta y difícil de cuantificar, también nos permite generar una mejora en las relaciones con las familias y entornos de nuestro personal”.

Otra de las empresas locales que han desarrollado un plan de RSC, Sercool Insular, servicio de agua mineral y coolers, ofrece también que cada persona pueda organizar su horario de entrada y de salida; recuperar ausencias por motivos familiares; y realizar en casa parte del trabajo administrativo, gracias a la utilización de PDAS. Según la empresa, han aumentado la eficacia y las sinergias entre los trabajadores de diversos departamentos.

El caso más claro de los beneficios de la conciliación lo tenemos en la Sonrisa Médica, donde saben que, para hacer reir, los payasos tienen que estar contentos. Así que ellos mismos tienen capacidad para organizar sus propios horarios. La ONG está también asociada a Eticentre. Su gerencia reconoce que “nuestro recurso prioritario son las personas, y las necesitamos contentas y tranquilas”.

Claro está que para que el sistema funcione, la responsabilidad debe ser compartida con los trabajadores y trabajadoras, quienes asumen los valores de la organización y velan por los mismos objetivos. En el Hotel Ivory Playa, establecimento incluido en la Red balear de hoteles sostenibles, lo tienen claro. Su directora, Catalina Horrach, explica que su Plan de RSC incluye tanto iniciativas en conciliación como jornadas de formación en las que se persigue transmitir la cultura del trabajo en equipo y los valores corporativos.

Entrevista a Winona LaDuke

Winona LaDuke creció en Los Ángeles, California. Su madre fue una artista judía y su padre un actor y activista nativo americano, que fue quien le pasó el testigo de la defensa de los derechos de su pueblo. Es experta en desarrollo económico y dirige un proyecto de recuperación de las tierras y la cultura de su pueblo, los Anishinaabeg. En 1994, la revista Time nombró a LaDuke como una de los 50 líderes más prometedores del país. Hoy es reconocida a nivel internacional como la voz de los indios americanos y las injusticias económicas y ambientales que padecen en EE.UU. Fue candidata a Vicepresidenta de EE.UU. del Partido Verde Norteamericano en 1996 y 2000 junto a Ralph Nader.

¿La globalización económica es una continuación del colonialismo por parte de las multinacionales?

La esencia del problema es el consumismo. El nivel de consumo de la sociedad actual requiere una intervención constante en las tierras de otras personas. Compañías europeas, chinas, francesas, españolas… están saqueando las tierras indígenas a ritmos muy acelerados. Luchamos contra ello, pero los orígenes históricos del colonialismo no desa-parecen tan fácilmente, existe una dinámica de poder. Hay diferentes herramientas, como la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU o la Declaración de la Organización Internacional del Trabajo, que deben ser impulsadas por la gente de los países colonizadores además de por los pueblos indígenas. Si no hay alianzas, y sólo se desea obtener el conocimiento de los pueblos indígenas sin mejorar nuestra situación, no se están cambiando las cosas. Se necesitan alianzas y solidaridad que sean reales, no sólo intelectuales o espirituales. Tiene que ser un cambio real, no sólo de palabra.

La película Avatar ha puesto de manifiesto para el público global el choque del paradigma globalizador y el de los pueblos indígenas. ¿Cómo recibísteis la película en tu comunidad?

Yo fui con mi hijo y unos cuantos niños nativos. Al final los niños decían: “¡Ganamos, ganamos nosotros!” Y eso, desde mi punto de vista, tuvo mucho valor. Refleja el mercado de las materias primas del mundo, la guerra por obtenerlos y la devastación de pueblos y lugares. Todo por codicia. La película fue muy emocionante y políticamente muy simbólica.

Escuché a James Cameron, el director, en una conferencia de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas. Dijo que la gente sufre una sensación de falta de poder y de desesperanza. Y lo que él quería hacer con la película era mostrar esperanza y capacidad, fuerza y determinación. Creo que eso es muy necesario y liberador, pensar que puedes vencer a los malos, aunque sean muy poderosos. Muchos sintieron que la película llenaba algo en su interior. ¿Te acuerdas cuando los militares le prometen al protagonista devolverle sus piernas? Y él dice que ya tiene piernas. Ese fue un gran momento: la tecnología podía salvarle, pero su espiritualidad ya lo había hecho.

Tú te has enfrentado a los tipos de la corporaciones. ¿Cómo es esa lucha en la vida real?

Sus ideas requieren mucho dinero, en una economía capitalista en colapso, y son realmente insostenibles. Quieren gastarse 100 mil millones de dólares en extraer petróleo de las arenas bituminosas: pues buena suerte, porque vamos a seguir luchando para que les cueste 500 mil millones y ya no les sea rentable. En mis 30 años de experiencia luchando contra estos tipos, veo que cuanto más peleas, más caro les cuesta, y van perdiendo inversores. Hemos visto ejemplos de ello y veremos más.

¿Sabes si la información sobre el pico del petróleo es cierta? Es difícil para los ciudadanos saber cuánto petróleo queda.

Lo cierto es que el petróleo que queda es cada vez más difícil y caro de extraer: está a 6 kilómetros de profundidad en el Golfo de México, o en los polos. Es un petróleo que debería quedarse donde está, porque el riesgo ecológico es demasiado alto y es muy costoso extraerlo. Hay un caso muy sangrante, que es el petróleo de las arenas bituminosas. El sistema de extracción implicado es devastador. Arrasan con todo. Además, se utiliza gas natural, un combustible relativamente limpio, para extraer combustible sucio. Hay arenas bituminosas en Canadá, Madagascar, Nigeria, Venezuela, y su extracción sería dramática para el medio ambiente. Aunque perfeccionen el sistema de extracción, lo único que conseguirán es alargar un sistema energético tremendamente ineficiente y obsoleto.

La realidad es que los EEUU, tu país, es la mayor economía basada en el petróleo del mundo.

Ya tenemos una guerra por petróleo demasiado costosa, no pueden permitirse otra. Los EEUU, que es donde yo trabajo, no son capaces de pensar en un plan B, porque están totalmente enganchados al petróleo. Y en realidad el plan B es bastante evidente: una economía basada en el alimento local necesita mucho menos combustible – mucho menos transporte, menos pesticidas, menos explotación. Se trata de una fuente de alimentos baja en emisiones de carbono, que es lo que necesitamos. El uso irracional de los vehículos es otro ejemplo. Se requiere toda una serie de estrategias. No sé cómo serán de eficientes vuestro sistemas y vuestra economía, pero en EEUU las plantas eléctricas de carbón malgastan casi la mitad de la energía en llevarla desde el punto donde es producida hasta donde va a ser utilizada. Pero el sistema está montado de tal modo que, por mucho que se malgaste y por ineficiente que sea, las empresas siguen ganando dinero. Hay que descentralizar la economía energética, porque te permite ser responsable en última instancia del consumo energético. Nos hemos vuelto más irresponsables que nunca: consumimos y desperdiciamos, y esperamos que alguien, por ahí, produzca, sin preocuparnos por las consecuencias. Y sentimos que tenemos derecho a ello. Es un drama que otras personas tengan que soportar grandes presas, o perder sus tierras ancestrales, o ser bombardeados… para que tú puedas tener petróleo. Es un desastre.

¿En qué consiste para ti la transición?

Las profecías de mi pueblo hablan de que tenemos dos caminos ante nosotros: uno está chamuscado, transitado por mucha gente y muchos camiones. El otro es verde y poco transitado, así que requiere más esfuerzo e intención recorrerlo. A mí me interesa trabajar para esa transición hacia el camino verde. Al final se trata de ser mejores personas, de ser las personas que debemos llegar a ser, seres humanos completos que puedan mirar a los ojos a la gente sin sentir que les estamos robando. Personas honestas. No queremos ser personas que quieren que todo se lo hagan otros, porque ya no seríamos personas reales.

¿Cómo es el lugar donde vives, la reserva de tu pueblo?

Tiene 58 kilómetros cuadrados, muchos lagos y bosques, y está escasamente poblada. Pero perdimos el control de nuestro territorio. Nuestras costas, a lo largo de los lagos, están en manos de gente no indígena que tienen casas vacacionales ahí y vienen dos semanas por año. Hay agricultores, pero son sobre todo no-indígenas y se han pasado a la agricultura industrial. Así que los últimos 20 años nos hemos estado dedicando a recuperar territorio, alimentos, energía y cultura.

Nuestras religiones y ceremonias propias fueron abolidas durante un tiempo. Cuando llegó la hora de recuperarlas, tuvimos que ir a los museos a recoger nuestros tambores ceremoniales y otros objetos que nos pertenecían. También teníamos que recuperar los alimentos ceremoniales, como el arroz silvestre, o el maíz. Luchamos contra la manipulación genética y empresas como Monsanto para preservarlos.

Estoy intentando que nuestros jóvenes quieran trabajar el campo y no abandonarlo, como está sucediendo en muchos lugares. Me pasa con mis propios hijos: entienden el alimento, forma parte de sus vidas, trabajan el huerto… pero no sé si están dispuestos a ser agricultores, y esto es un problema, porque tiene que haber gente dispuesta a ello para poder crear una economía del alimento local. Es un reto en el que estamos trabajando.

En Mallorca la economía se ha basado en un monocultivo turístico que depende del petróleo y es muy vulnerable. ¿Qué se puede hacer para regenerar la diversidad económica en una isla y no ser tan vulnerables?

Lo primero es dar marcha atrás y marcar límites. En las islas es importante reducir la dependencia de una sola actividad económica y del petróleo, y marcar límites para luego ir reduciendo. Poco a poco, pieza a pieza. Hay que tener claro hasta dónde llega el uso turístico del territorio. Es necesario cobrar más por ello, darle valor a lo que hay en lugar de expandirlo. Más calidad y menos cantidad.

También es importante cultivar alimento local. Con las innovaciones de la agricultura ecológica y la permacultura pueden cultivarse muchísimos productos en espacios muy reducidos. Y, sin duda, hay que hacer que la economía turística sea más verde. El pico del petróleo y el cambio climático son temas clave que afectarán pronto al turismo.

El liderazgo masculino nos ha llevado a donde estamos. ¿Cuáles son los valores del liderazgo femenino?

Creo que las mujeres se centran más en cómo van a salir adelante quienes tienen menos. La visión de la mujer sobre lo que realmente es necesario es diferente. No es “a ver lo que puedo conseguir para mí”. Si hay más gente, hay que repartir el pan mejor, en lugar de excluirles, o ir a buscar qué otras cosas tienes en la despensa. Puede parecer muy simplista, pero creo que es algo básico.

Las mujeres pueden realizar múltiples tareas más fácilmente. Estamos más acostumbradas: estamos cocinando, trabajando, vigilando a los niños y haciendo la colada. Todo a la vez. Mientras tu hombre a veces dice: “Tengo que concentrarme, no puedo estar aquí”.

A menudo las mujeres son más capaces de escuchar, observar y actuar… a muchos niveles a la vez, lo que creo que es una buena herramienta de liderazgo.

Estamos viviendo en un mundo muy materialista y nos hemos desconectado de la espiritualidad en general. ¿Cuál es tu camino para reconectarse con la espiritualidad en el siglo XXI?

Es la pregunta clave, ¿verdad? En América la gente consume para llenar un enorme vacío. En nuestra reserva, un tercio de la gente es cristiana, otro tercio son de creencias tradicionales, como yo, y otro tercio se auto-medican, ya sea con alcohol, drogas, yendo de compras o viendo la tele. Totalmente desconectados. Este grupo es el reto – se trata de un proceso de extraer a la gente de esa visión. A veces hace falta un cataclismo para que alguien abra su conciencia espiritual. Esperemos que no sea así, pero es cierto: mucha gente conecta con su espiritualidad cuando se encuentra cara a cara con su propia mortalidad, o la pérdida de algo muy importante. Es vital crear movimientos de conciencia.

Obama proyectó al mundo mucha esperanza. Ahora parece que no está a la altura de las expectativas. ¿Cómo viviste este proceso y cómo vives ahora la vuelta a la realidad?

Creo que está en una posición muy difícil. Yo apoyé a Obama y le sigo apoyando. El sistema está podrido, corrupto, lleno de avaricia. Y creo que él en su corazón tiene lo que hay que tener. Pero opino que entre las multinacionales y la guerra lo están machacando. Así que espero que tenga fuerza para seguir avanzando. La gente pensó que él los salvaría. Y nadie te va a salvar. La gente que quiere que él arregle las cosas ahora dicen: “mira, es un perdedor, no nos arregla los problemas”. Pero la gente tiene que tomar responsabilidad por sí misma.

Entrevista a Elisabet Sahtouris

Educada en la ciencia occidental en los años 60, sus incursiones en la política y en la economía le fueron indicando que el paradigma mecanicista le venía pequeño. El contacto con tribus indígenas y las cosmovisiones orientales le ayudaron a quitarse el corsé y abrirse a los estudios de la conciencia. Insiste en que el universo está vivo y nos invita a un cambio de paradigma para salir de la crisis.

Desde hace algún tiempo, Elisabet Sahtouris, reconocida bióloga evolucionista y futurista, vive en Deià (Mallorca). Allí nos recibe y hablamos de ciencia, conciencia, ecología, biomímesis y, cómo no, de la Isla que le ha robado el corazón: Mallorca.

¿Qué tenemos que aprender para salir de esta crisis reforzados, capaces de ir en una dirección mas equilibrada?

Nos enfrentamos a tantas crisis hoy en día, que hay mucha gente que está muy deprimida y creyendo que no se puede hacer nada. Vemos el mundo yendo hacia el colapso, el calentamiento global, el problema del pico del petróleo, hay más hambre que nunca, hay 40 países en guerra… y la gente se deprime mucho al ver todo esto. Pero cuando estudias la naturaleza, ves que cuanto más grandes son las crisis a las que se enfrenta, más creativas son las soluciones. Ha habido 5 grandes extinciones en nuestro planeta, en las que casi toda la vida desapareció, y después hubo un florecimiento de ecosistemas completamente nuevos. La resiliencia dice: “Eso no ha funcionado, vamos a hacer otra cosa… como ahora la cosa ha cambiado, vamos a hacer especies que se adapten a más frío, en el caso de las glaciaciones…” La naturaleza es resiliente y puede ver si esto es lo que se debe proteger, o si esto es lo que debe cambiarse.

Podemos aprender a ver la crisis como algo que celebrar, como una oportunidad para hacer las cosas de otra manera – entonces, nuestro espíritu se elevará, se alegrará, empezaremos a dar soluciones, en lugar de sólo sentir que estamos oprimidos por los problemas.

¿Qué nos ha llevado llevado hasta aquí?

Me eduqué como científica occidental, y me enseñaron que el universo es un universo no vivo, que no tiene objetivo ni significado, sino que es como una máquina. Y la vida se consideraba una cuesta arriba, como una tendencia hacia la muerte… Es una historia muy deprimente, ¡ninguna otra cultura ha tenido una historia tan deprimente como la ciencia occidental! Tenemos una crisis porque no vemos al planeta como algo vivo y generoso… cosa que casi todas las culturas humanas han reconocido. ¡La Gran Madre que da! La gente indígena siempre cree en la idea de devolver tanto como se coge o se recibe de la Tierra. Había una conciencia constante de nuestra relación con la naturaleza, y que era una relación mutuamente beneficiosa, pero esto se perdió completamente con la historia científica occidental, en la cual la naturaleza se convierte sólo en un recurso para que los humanos podamos explotarla… Ahora vemos que este sistema es totalmente insostenible. Ahora tenemos que intentar volver a la armonía y al sentido de pertenencia con la naturaleza. Volver a esa sensación de que todas las especies y ecosistemas son importantes para el planeta y tenemos que aprender a adaptarnos de forma no destructiva, reciclando absolutamente todo lo que producimos y sin introducir más toxinas al sistema.

¿Qué responsabilidad tienen las religiones?

Cuando analizamos las religiones desérticas, digamos occidentales (Judaísmo, Islam, Cristianismo…), cuentan con un Dios externo que crea la naturaleza; y las religiones orientales, sin embargo, son autocreativas, porque la creación viene de dentro. El creador y la creación no están separados. Para mí, el concepto de autocreación es fascinante, y existe tanto en la  ciencia como en las religiones orientales.

Si tienes un Dios exterior, que es como un padre, una autoridad que marca las normas, entonces, la preocupación se convierte en ¿cuál es la relación con ese Dios externo?

¿Podríamos decir que la raíz de nuestra crisis es el dualismo?

Sin duda. Hace poco he estado en California, en una conferencia que trataba la cuestión de: ¿cómo es la no-dualidad? Cuando tienes un dios externo y una naturaleza separada, ya tienes el sistema dual; porque la gente se identifica más con el Dios o con su creación. Cuando tienes un sistema no-dual, como las religiones orientales, siempre eres consciente de que la diferencias entre el yo y tú, forman parte de una conciencia cósmica. Hay distinción entre el uno y el otro, pero sabiendo que ambas son parte de un mismo mar. Nosotros en occidente hemos dejado la espiritualidad fuera del todo, y sólo vemos cosas relacionadas unas con otras, pero separadas.

Los científicos viven en una paradoja: cuando están en el laboratorio ven que la materia es vacío y vibración, pero cuando tropiezan con una piedra, les duele porque es maciza. ¿Qué tiene que pasar para que se rompa la separación entre dos mundos paralelos, el de los descubrimientos de la física cuántica y nuestra tozuda realidad del mundo material?

Cuando yo estudié ciencia, hace 50 años, teníamos una clase sobre filosofía y ciencia. Estudiábamos que hay creencias culturales, necesarias para poder construir teorías sobre ellas. Y veíamos que hay muchos tipos de ciencia: la ciencia taoísta, la ciencia árabe, en la cual se inspiró mucho la ciencia occidental, y parece que lo ha olvidado… hay ciencias indígenas, que han sido co-fundadoras de una red científica indígena global… luego está la ciencia de los científicos que han sido educados dentro del sistema occidental. En occidente, básicamente, nos educaron en las creencias de que el universo es no-vivo, que la conciencia es un producto emergente posterior de la evolución material, que podemos estudiar la naturaleza sin afectarla.

La ciencia oriental sin embargo dice: la materia surge de la conciencia, el universo está vivo, incluso mirar algo, ya lo cambia, lo altera, ¡porque todo está conectado!

Los físicos occidentales ya descubrieron esto; pero el mundo de la física sigue todavía dividido sobre esta cuestión de la conciencia. Hace 100 años que existe esta división dentro la ciencia occidental.

¿Los paradigmas también entran en crisis y caen?

No se trata de que un paradigma se imponga al otro, que las visiones del universo vivo se impongan a las visiones del universo no vivo. No es un modelo de conquista en que una visión se impone y aparta a la otra. Mi teoría de la evolución significa evolucionar de la conquista a la colaboración… Entonces, ¿por qué no dejamos que la ciencia occidental haga todo lo que hace tan bien, que se dedique a todas esas cosas tecnológicas que les encantan, pero equilibrada por una ciencia que realmente pueda entender la vida?

La idea es que cualquier ciencia debería ser legítima, y para ello debe hacer públicas sus creencias fundamentales para que todo el mundo pueda ver en qué se basa esta ciencia. Que digan: “Estas son las creencias no demostradas sobre las cuales se construyen teorías y practicas físicas”.

Necesitamos una ciencia de la economía basada en la vida y en el estudio de la naturaleza, porque la ciencia occidental no lo está haciendo, funciona de manera mecanicista y se está desmoronando todo.

Al igual que las religiones ahora pueden hablarse unas a otras y tener un diálogo interreligioso, también en la ciencia debería suceder, y establecerse ese diálogo entre paradigmas científicos.

¿Para que podamos colaborar con la naturaleza, co-crear con ella, qué tiene que pasar con nuestras mentes?

El problema del mundo es que la economía global se basa en un modelo juvenil egoísta, y la gente está harta de guerras y quiere la paz… nos toca madurar. Cuando hay una persona que está infeliz en una familia, todos están alterados. Comprendemos las necesidades dentro de nuestra familia, pero no hacemos la progresión hacia los sistemas más grandes: una isla, una nación, un mundo… nunca se nos ha enseñado que la vida funciona con los mismos principios a todos los niveles. No hacemos la conexión entre nuestra economía corporal y familiar y la economía global. Esto hay que enseñárselo a los niños.

¿Cómo crees que tiene que ser ese cambio en la conciencia individual para que haya una masa crítica que posibilite el cambio?

Creo que para cambiar la forma en que pensamos, para cambiar nuestra conciencia, hace falta educación. Tenemos que conocer nuestras posibilidades. Todas las especies, en la historia de nuestro planeta, han tenido que pasar por una fase inmadura para llegar a la fase madura. Tenemos que conocer la unidad de nuestro mundo y tenemos que aprender mucho de lo que ha pasado antes. Igual que podemos amarnos entre personas de nuestra misma familia, tenemos que hacer extensible ese amor. Si somos seres hostiles, creamos hostilidad; si tenemos paz interior, atraemos paz; si somos amorosos, atraeremos amor… Este es el cambio dentro de la persona, la posibilidad de convertirte en modelo. Los padres saben que no se puede obligar a los niños a hacer algo, si ellos no hacen de modelo… no funciona: no puedes fumar, y decirles a ellos que no fumen, porque no funciona. Ellos buscan modelos que copiar.

Necesitamos un modelo de la gente que queremos ver en el futuro, y empezar a vivir como si el futuro ya estuviera aquí, tratándonos unos a otros con amor y siendo creativos juntos, escuchándonos unos a otros las ideas, hablando de la comunidad y viendo hacia dónde va esa comunidad. ¿Qué proyecto podemos hacer para donar nuestro tiempo? Tenemos mucho que aprender de la naturaleza y de las tradiciones espirituales antiguas, sobre todo de las orientales.

¿Conoces algún ejemplo donde el cambio haya dado frutos?

El mejor ejemplo que conozco es el movimiento Sarvodaya, en Sri Lanka. Lo impulsó el Dr. A. T. Ariyaratne. Se trata de un movimiento que empezó hace 50 años para el auto-desarrollo en pequeños pueblos locales y ahora es una red de 15.000 pueblos, en un país que sólo es 6 veces más grande que la isla de Mallorca y donde viven 20 millones de personas. La forma en que empiezan el cambio en esa comunidad es aprendiendo a meditar. Aprenden el espíritu de la generosidad, de ver cómo la naturaleza nos da y cómo nosotros damos a nuestras familias; y hacer que esto sea una práctica habitual; el estar en paz, el ser amoroso, el ser generoso, dar trabajo a tu comunidad, ofrecer tu trabajo a tu comunidad.

En cuanto la gente empieza a dar parte de su trabajo para un proyecto común, se empieza a crear riqueza, sólo por el hecho de hacerlo, de unirse y hacer algo juntos; ahí se crea la comunidad. Empiezan a reunirse, en grupos de mujeres, de agricultores y la comunidad entera para ver qué necesitan para ser una comunidad mejor y para florecer. Construyen escuelas y clínicas…  y se ha generado suficiente riqueza a través de las empresas locales, para que haya un dinero comunitario. A la gente se la educa para ahorrar su dinero en pequeñas cuentas y el dinero comunitario se destina a microcréditos, que permitan arrancar otros pequeños proyectos. 5.000 de esos 15.000 pueblos ya son entidades legales, con sus propios bancos, utilizando la moneda corriente; pero dan un 12% de interés sobre los ahorros, ¡imagínate un banco que te da un 12% de interés sobre tus ahorros! Así que estás acumulando riqueza mientras que el banco se lo está prestando a las empresas dentro de la comunidad, o incluso a otras comunidades, para seguir aumentando la riqueza.

Por cierto, el banquero que está a cargo de las finanzas de Sarvodaya fue el jefe del banco nacional de Sri Lanka y después fue director del banco Panasiático. Ahora está diseñando un sistema bancario en el que la riqueza no se escape de estas comunidades locales. Un sistema económico como éste no puede ser destruido por un colapso en el sistema global ya que está basado en la resiliencia.

¿Cómo podríamos aplicar este modelo en Mallorca?

Aquí, en Mallorca, por ejemplo, al haber pasado de producir el 80% de nuestro propio alimento a importar el 95% de lo que comemos en pocas décadas, ya no somos sostenibles. Lo primero es preguntarse qué empresas locales podemos desarrollar que permitan mantener la riqueza en la Isla. ¿Qué hay de producción alimentaria que se pueda aprovechar? Tenemos que ser creativos para que la agricultura sea algo divertido, interesante, emocionante… El compostaje se puede hacer utilizando todos los residuos de los hoteles, la gente joven podría estar recogiendo el material para hacer compost, y así crear un suelo rico en el que puedes cultivar comida sana de inmediato. Conocemos muchas formas, ya, de cultivar comida orgánica sana y deliciosa, sin romperte la espalda. Hay tantas maneras de hacer agricultura ecológica, en las cuales podemos aprender combinaciones de plantas, animales y peces; crear cosas de los residuos… se pueden hacer muchísimas cosas divertidas, interesantes y beneficiosas económicamente con los residuos. Podemos desarrollar energía solar, eólica, geotérmica… y exportar nuestra energía hacía el continente, en lugar de hacerlo al revés, y usar el cable en sentido contrario. Tenemos que analizar la economía de esta Isla ya que tiene un enorme y fabuloso potencial… tenemos más biodiversidad que cualquier otra isla del mundo de este tamaño. Podríamos ser tremendamente sostenibles y autosuficientes y seguir comerciando con el exterior, pero viendo las posibilidades de unas condiciones crediticias para mantener el dinero aquí; tal vez, crear sistemas bancarios alternativos y moneda para la isla… Hay muchísimas soluciones que podríamos estar utilizando, pero hace falta creer en la comunidad, una familia humana… Tenemos que tener una visión en la cual las personas cooperan, tenemos que cambiar a los políticos que malgastan recursos y se pasan el tiempo atacándose.

Me gustaría ver en Mallorca una industria de productos de limpieza ecológicos fabricados de las peladuras que nos sobran de los cítricos de la isla; podemos exportar frutos secos. ¿Cuántas toneladas de fruta se pierden cada año en Mallorca? Y ese cable de electricidad que nos han construido… ¿Por qué no generamos la energía y la exportamos en vez de pagar por importar la energía cuando aquí tenemos tanto sol, tantas olas y viento…?

Tenemos que dejar de lado nuestro antagonismo despilfarrador, y mantener aquí la riqueza y asegurarnos de que les llegue a todos. Esta es una de las pocas islas del mundo que puede ser sostenible en su alimento y en su energía.

Otro aspecto importante para que podamos iniciar esta transición es la educación.  ¿Qué elementos hay que modificar en la educación?

La educación es enorme. Lo primero que enseñaría a los niños es cómo funciona la vida. ¿Qué es la vida madura? ¿Qué es la vida inmadura? ¿Dónde estamos nosotros en relación con la vida? Podemos elegir el amor en lugar del miedo, podemos enseñar el amor y la meditación a los niños. Ahí empieza todo.

Hay tantísimas oportunidades para que podamos trabajar juntos y hacer que Mallorca sea una isla verde, sana, limpia y feliz. Necesitamos que la gente se una a la organización que tenga más cercana y que trabaje con su comunidad. Tenemos que unirnos y celebrar la crisis como una oportunidad para crear toda una nueva forma de vida.

¿Qué podemos hacer para reinsertar al ser humano en la naturaleza?

Desde la edad de piedra, cuando creamos el lenguaje, hemos estado separándonos de la naturaleza. Cuando empezamos a nombrar los colores, por ejemplo, redujimos nuestra percepción de millones de colores a unos pocos. Después desarrollamos la agricultura y decidimos qué plantas son o no son buenas… y así continuamos alejándonos. A través del idioma escrito empezamos a ver nuestras palabras y nuestros pensamientos de forma objetiva frente a nosotros. Después entramos en el comercio, hasta el punto actual en el que todo depende de los mercados y las naciones están comercializadas. Ahora tenemos que intentar volver a la armonía y al sentido de pertenencia con la naturaleza; volver a esa sensación de que todas las especies y ecosistemas son importantes para el planeta. Tenemos que aprender a adaptarnos de forma no destructiva, reciclando absolutamente todo lo que producimos y sin introducir más toxinas al sistema.

¿Es posible que el ser humano imite a la naturaleza la hora de producir productos?

El término biomímesis lleva existiendo en la biología desde hace mucho tiempo. Nada en nuestro mundo humano se ha inspirado en otra cosa que no sea la naturaleza, porque la naturaleza es lo que hay. Empezamos a tejer como las arañas, a volar como los pájaros, a hacer túneles… todo está copiado de la naturaleza; los ordenadores, se supone que son una copia de nuestra mente. La pregunta es: ¿qué idea tenemos de lo que es la naturaleza a la hora de copiarla?

Tenemos el poder de ver, en el micromundo, tecnologías muy sofisticadas… podemos ver motores bacteriales construidos con 40 tipos de proteína diferentes, que trabajan con una eficiencia del 99%; no hay nada en nuestro mundo tecnológico que pueda acercarse a esa sofisticación… ¡y hace millones de años que existe esta tecnología! Los primeros microbios que tuvieron el mundo para ellos solos, durante 2 mil millones de años, crearon células cuando pasaron de la hostilidad a la cooperación, como una comunidad en la que se divide el trabajo, en la cual cada bacteria da una parte de ADN a la biblioteca, que llamamos el núcleo. La célula entera es inteligente y cooperativa y vive como sistema cooperativo. Nosotros estamos hechos de hasta 100 mil millones de células de este tipo, y todas ellas trabajan en armonía y equilibrio, no existe el paro en el sistema; no hay ningún órgano de tu cuerpo que esté explotando a otros órganos para su beneficio… Es una economía fantástica en la cual cada célula tiene 30.000 centros de reciclaje y 1.000 bancos que le dan dinero gratis. Si unas cuantas células se ponen egoístas y buscan su propio interés, a esto lo llamamos cáncer. Para ser una economía mundial que sea sana, hay que asegurarse que cada nivel, del más local al más global, estén sanos.

En Mallorca, tenemos ahora una economía muy desequilibrada. Hace sólo 50 años producíamos el 80% de nuestro alimento y toda nuestra energía, y ahora importamos el 95% del alimento y la energía, lo que significa que todo el dinero que la gente gana aquí en Mallorca, se va fuera de la isla. No funciona para que esta economía sea sana, sino para que otro de fuera se haga rico. Así que si queremos hacer biomímesis en serio, tenemos unos modelos fantásticos, cada uno de nosotros, en nuestro cuerpo o en cualquier ecosistema sano y maduro basado en la cooperación.

¿Cuál ha sido la trayectoria que te ha llevado de científica convencional a estudiosa de la conciencia?

Cuando era muy joven me hacia las típicas preguntas sobre: ¿Quiénes somos los humanos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Al estudiar biología evolucionista, me convertí en una buena experta en el pasado, para poder entender el futuro; si sabemos de dónde venimos, podemos, tal vez, saber hacia dónde es posible ir. Yo creía con fuerza en la ciencia occidental, pero luego empecé a sentirlo como “un traje” que me estaba demasiado ajustado. Se me quedaban demasiadas cosas fuera, áreas enteras a las cuales nunca había prestado atención; áreas como la política… me metí en política a principios de los años 60, a través de un movimiento de mujeres por la paz, y después empecé a estudiar la economía global a través de la política, para ver el sistema tan explotador que hemos creado en este mundo, ¡que es totalmente injusto! Me motivaron mucho las injusticias y la codicia de la II Guerra Mundial. Tras haber pasado de la ciencia a la política, continué con estudios de economía hasta que llegué a los estudios de la conciencia…

Todo un mundo nuevo de mente y espíritu que me ayudó a romper con este traje que tanto me apretaba. Me di cuenta de que había otras ciencias basadas en el mundo interior, no solo en el mundo exterior… así el mundo interno y el mundo externo llegaron a un equilibrio para mí. Y hubo un momento en que alguien me dijo: sólo hay dos sentimientos básicos en el universo: el amor y el miedo. Si piensas en el peor dictador, en la persona más mala que conozcas, puedas imaginarte cuando era un bebé, y en la primera vez que sintió miedo, ¿qué harías? Lo cogerías, le amarías… pero si no hay nadie que pueda hacer eso por ellos, entonces la cosa empeora y aparece el miedo… Me he dado cuenta de que tenemos que integrar el corazón y la mente, que el amor tiene que ser el principio motivador de todo lo que hagamos; que podamos amar y celebrar la naturaleza a la vez que la estudiamos y aprendemos de ella, para poder obtener la sabiduría necesaria para hacer nuestras vidas lo más armónicas posibles, como un ecosistema maduro, al igual que el cuerpo humano. Esa es mi trayectoria.

Editorial: Las voces femeninas de namaste

Aprovechando la ocasión del 7º aniversario de la revista, quiero contarte mi historia personal como miembro de la tripulación de esta embarcación. Me consta que a lo largo de estos años, esta revista que parece tan pequeña ha tenido un impacto mayor o menor en la vida de muchas personas – sea por un artículo que les hizo reflexionar, un anuncio que les permitió encontrar un producto que buscaban, un evento al que acudieron y conocieron gente interesante. En mi caso, no te puedes imaginar hasta qué punto…
Todavía recuerdo perfectamente el día que me encontré el primer ejemplar de la revista, el número cero, cuya portada era un retrato de una flor. Ese día de octubre en el 2003, había ido a comer a un restaurante vegetariano en Palma, con mi hermana, y al lado de la puerta había una cestita con tarjetas, flyers. Me llamó la atención porque justo entraba un chorro de luz por la puerta de cristal, “iluminando” la revista. También me atrajo el nombre, Namaste. Mi hermana me estaba visitando de regreso de la India y conocía esta palabra que es un saludo hindú. Cogí la revista y me la llevé a casa. Y cada mes, empecé a buscarla. Cuando tenía algún momento libre, me refugiaba en un lugar tranquilo y la devoraba de principio a fin (con un poco de aceite de oliva y sal, está riquísima). Me resultaba tan curioso el hecho de que siempre salían temas que justamente habían sido los protagonistas de mis pensamientos y conversaciones en las últimas semanas. No podía ser casualidad… tanta sintonía… ¿Te ha pasado alguna vez?
Un día, conocí al editor en persona, y se lo comenté. Fue el comienzo de una gran amistad. Tal era mi motivación por la revista que siempre me plantaba en la oficina para ayudar como voluntaria, hasta que un día se cansaron (entonces los socios eran los dos Albertos) y me dieron un puesto de trabajo de verdad. Desde entonces hemos atravesado varias tormentas, pero no hay nada como la experiencia para crecer…
Mi experiencia en este proyecto ha sido en definitiva transformadora. Cuando cogí ese primer ejemplar hace 7 años, nunca me podría haber imaginado que acabaría siendo la coordinadora de la revista, que conocería a tantas personas estupendas que colaboran en este proyecto y que formaría una familia con el editor… Las vueltas que da la vida.
Lo que sí creo que estaba escrito es que en una revista de estas características, tenían que participar activamente las mujeres, ya que más de la mitad de los lectores de Namaste son del sexo femenino, y también por una cuestión de equilibrio. Y aunque puede sonar un poco cursi, quiero dedicar unas palabras de agradecimiento a todas las mujeres que han colaborado de alguna forma con la revista: escritoras, fotógrafas, entrevistadas, artistas, anunciantes, empresarias, lectoras, trabajadoras, amigas, madres… No creo que las mujeres hayan estado nunca calladas y pasivas; en realidad creo que influyeron la historia de forma significativa en todas las épocas. Pero me alegro de que haya llegado la hora en que las voces femeninas se puedan oír claramente, y lo quiero celebrar. Mujeres namastianas, este aniversario también es vuestro, porque sois Namaste, y Namaste saluda la divinidad en vosotras.

Tratamiento natural: La llegada de la menopausia

La menopausia (del griego mens, que significa “mensualmente”, y pausi, que significa “cese”) se define como el cese permanente de la menstruación y tiene correlaciones fisiológicas por la disminución de la secreción de estrógenos y progesterona.

Es un proceso lento y largo de envejecimiento reproductivo.

Para la mayoría de la mujeres comienza silenciosamente alrededor de los cuarenta y cinco años, cuando el ciclo (o período menstrual) empieza a ser menos regular.

En algunas mujeres, el flujo menstrual se detiene repentinamente aunque lo más común es que disminuya lentamente con el tiempo. Durante este tiempo, los períodos menstruales pueden ser más seguidos o más espaciados. Esta irregularidad puede durar de 1 a 3 años antes de que la menstruación cese por completo. La menopausia es un proceso que no debe ser considerado como una enfermedad. Sin embargo, las mujeres que entran en esta etapa sufren una serie cambios físicos y psíquicos que pueden resultar molestos. Cabe recordar que la menopausia sólo marca el final de la fertilidad de la mujer y no el de su salud.

Los síntomas comunes:

  • Latidos cardíacos fuertes o acelerados
  • Sofocos
  • Sudores fríos
  • Enrojecimiento de la piel
  • Problemas para dormir (insomnio)

Síntomas menos comunes:

  • Disminución del interés sexual, posiblemente disminución de la respuesta a la estimulación sexual
  • Olvido (en algunas mujeres)
  • Períodos menstruales irregulares
  • Cambios en el estado de ánimo incluyendo irritabilidad, depresión y ansiedad
  • Escapes de orina
  • Resequedad vaginal y relaciones sexuales dolorosas
  • Infecciones vaginales
  • Dolores articulares
  • Dolor al realizar el coito.

Factores que influyen sobre la menopausia (la calidad de vida retrasa la aparición de la menopausia)

  • Tabaco: El tabaquismo está asociado a efectos antiestrogénicos con diversas repercusiones. Está constatado que en las fumadoras es significativamente mayor la incidencia de la menopausia precoz; las mujeres que son fumadoras suelen tener la menopausia tres años antes de lo normal. El cigarrillo agrava el riesgo de adquirir enfermedades por deficiencia de estrógeno, como osteoporosis fisiológica, produciéndose mayor riesgo al exposición de fracturas óseas, tanto vertebrales, como del hueso fémur.
  • Actividad física: Los adultos que son físicamente activos reciben muchos beneficios. Además de ayudar a mantener un peso corporal deseable, la actividad física construye músculos fuertes, fortalece el corazón y los pulmones, disminuye la presión sanguínea, protege contra enfermedades cardiacas, la diabetes, la osteoporosis y la menopausia temprana.
  • Malnutrición: La mayor parte de las mujeres con una menopausia precoz habitan en países subdesarrollados donde prima la malnutrición.

Remedios naturales

Receta recomendada para los sofocos:

Bebida de salvia, apio y limón

Preparación:

Trocear el apio y el limón (con la cáscara pero sin los extremos).

Hervir la salvia, apio y limón durante diez minutos.

Dejar reposar unos diez minutos.

Colar el preparado y guardarlo en botellas.

Beber al menos tres vasitos al día durante un mínimo de nueve días. Este tratamiento se puede repetir siempre que se quiera.

Infusiones recomendadas:

  • Cola de caballo

Es útil para remineralizar los huesos, y detener tanto la caída del cabello como la aparición de las uñas quebradizas. Puede beber una taza antes de acostarse.

  • Hamamelis
    Ayuda a disminuir los sofocos. Se prepara una cucharadita de hojas secas por taza de agua. Se pueden beber dos tazas al día.
  • Regaliz
    Ayuda a regular el nivel de estrógenos. Se prepara una cucharada sopera de planta por una taza de agua, se debe vigilar la cantidad que utilizamos, ya que el regaliz tiende a aumentar la tensión arterial. Se aconseja beber sólo un vaso diario.
  • Salvia
    La salvia puede ser empleada para ayudar en el tratamiento de los sudores y los sofocos propios de la menopausia. Se puede beber un vaso después de las comidas.
  • Valeriana
    La valeriana ayuda a dormir mejor y a reducir el nerviosismo, típicos de la menopausia.
    Unos 15 gramos de la raíz, siendo recomendable dejarla reposar durante toda la noche. Una taza antes de dormir es lo ideal.

Evitar:

  • Grasas saturadas como frituras, grasas y mantecas.
  • Grasas de carnes como vísceras y embutidos.
  • Productos lácteos.
  • Productos procesados salados como cubitos de caldo, sopas de paquete, salsas para condimentar.
  • Dulces que incluyan aceites de coco o palma.
  • Bebidas alcohólicas.
  • Exceso de sal.
  • Huevos.

Recomendados

La soja, el tofu y la semilla de lino tienen un alto contenido de fitoestrógenos, sustancia natural similar al estrógeno que produce nuestro cuerpo.

La soja particularmente aporta isoflavonas, uno de los principales elementos del grupo de los fitoestrógenos. El llevar una dieta rica en esta sustancia y baja en grasas, contribuye sustancialmente a disminuir los típicos síntomas de la menopausia.

Una alimentación con más vegetales, con cereales enteros (con salvado), con germen de lino y con soja y sus derivados, como el tofu, la leche de soja y la carne vegetal, son aliados indiscutibles a la hora de contrarrestar los molestos síntomas de la menopausia

Otras comidas como las frutas y verduras, el aceite de oliva, las legumbres como lentejas y garbanzos y el pescado, también representan alimentos que no debes dejar de incluir en tu dieta si te encuentras atravesando por esta etapa.

Además, para obtener mejores resultados, no olvides llevar una vida sana, pasar más tiempo al aire libre, hacer deporte y evitar el estrés y el trabajo en exceso.

Aspecto psicológico

Miedo a dejar de ser deseable. Rechazo a una misma. Miedo a envejecer. Sensación de valer muy poco.

Ser mujer y ser mayor de manera autónoma sana y equilibrada

Con sus acciones e iniciativas las mujeres mayores desmontan cada día, los tópicos que se han asociado a la vejez: desaparición de la sensualidad y de la sexualidad, la enfermedad, la invisibilidad social y económica, la pasividad y la soledad obligada.

Nunca como hasta ahora ha habido tantas mujeres mayores tan preparadas, y con tanta energía, con un bagaje tan grande y con tantos años por delante.

El envejecimiento de las personas es un proceso natural y progresivo y como tal es importante saber aceptarlo. La edad –como construcción social- asigna a las personas espacios sociales, actividades y valores diferentes. A menudo se asigna a la vejez la invisibilidad, a pesar de los saberes acumulados y la experiencia.

Las mujeres mayores padecemos un envejecimiento múltiple: se nos considera invisibles en la vida afectiva, social, económica, política y también en los medios de comunicación.

La menopausia que es un proceso natural, se equipara socialmente al inicio de la vejez y de la enfermedad.

¿ROMPEMOS EL CLICHÉ?

¿Dejaremos de valorarnos por el valor que nos otorguen los otros? ¿Aprovecharemos la vejez para aceptar con dignidad nuestros cuerpos? ¿Pondremos al servicio de la sociedad la experiencia y la sabiduría que nos dan los años?

Ser mujer y ser mayor no significa…

…Dejar de ser guapa o sexy, porque nuestro cuerpo ha estado siempre en transformación.

…Ser, necesariamente, dependientes ni vivir mal nuestra dependencia. Todos los seres humanos necesitan soporte mutuo en todas las edades.

…Ser pasivas; porque también en la edad mayor tenemos numerosas actividades y responsabilidades.

…Ser enfermas potenciales, si sabemos envejecer de forma sana.

…Ser inútiles, porque seguimos disponiendo de la capacidad de hacer y aprender.

…Ser invisibles, porque somos muchas y significativas.

EN COMPAÑIA

El cuidado de otras personas ha sido asignado a las mujeres como un deber “natural”.

Las mujeres lo hemos aceptado porque la cultura nos ha hecho “seres al servicio de los demás” y porque valoramos el bienestar de las personas de nuestro entorno.

El trabajo de cuidado que hacemos mayoritariamente las mujeres, es un bien público y social que permite el desarrollo económico de la sociedad.

Las mujeres mayores asumimos este papel de cuidadoras, sin contabilizar los costes físicos, emocionales y financieros que esto conlleva.

Cada vez hay más abuelas de larga duración que, por elección u obligación, se han convertido en una red de cuidadoras que aporta seguridad emocional a los niños.

Las abuelas mueven el mundo y son el soporte de las madres y padres jóvenes.

Las mujeres mayores aportan un cúmulo de servicios y de bienestar a la sociedad y merecen el reconocimiento social por esta tarea de sostenibilidad de la vida.

ENVEJEZCAMOS DE FORMA SANA.

Hacerse mayor con salud requiere una alimentación y una actividad física adecuada. Ha llegado el momento de hacer un cambio en nuestra alimentación, que tiene que ser sana, variada y mesurada. Necesitamos comer menos y de forma más saludable. La actividad física es una necesidad central que nos permite disponer de agilidad y tono muscular: Si estamos sanas y fuertes, nos gustamos más.

Nuestros cuerpos están cambiando, si, pero la sensualidad y la sexualidad no tiene porqué desaparecer de nuestras vidas. La sexualidad es un espacio de comunicación íntima que aporta felicidad a todas las edades. Durante muchos años, la sexualidad de las personas mayores, y especialmente de las mujeres mayores, ha sido un tema tabú.

Ya no somos una sociedad de parejas heterosexuales únicamente. Las personas elegimos libremente nuestra opción sexual y tenemos relaciones diferentes y plurales

Queremos deshacer el tópico de que las mujeres mayores no tenemos deseos sexuales ni gozamos del sexo.

Si aceptamos el cuerpo maduro, y lo reconocemos como propio, podemos gozarlo en libertad, ya sea para una sexualidad activa o para una no sexualidad elegida

Un atractivo de hacerse mayor es poder dedicar mas tiempo a actividades que quedaron relegadas.

ES EL MOMENTO DE…

…Mover el cuerpo, a través de ejercicio físico y moderado, continuo y adecuado…

…alimentar la mente, empezar estudios o acabarlos, en la escuela de personas adultas, en  la universidad, a través de talleres, grupos…

…Explorar nuevos aprendizajes, atreverse con las nuevas tecnologías (ordenador, Internet, correo electrónico, teléfono móvil, mp3…).

…Perfeccionar actividades por el placer de hacerlas: escribir, pintar, hacer punto, cocinar…

…Hacer lo que desees hacer, porque tú lo has decidido libremente

UN COMPROMISO SOCIAL

La participación social y la vida activa son elementos importantes para la satisfacción personal a lo largo de toda la vida. La participación de las mujeres mayores en las asociaciones y entidades de todo tipo se ha convertido en un elemento transformador y enriquecedor.

Las asociaciones potencian la ciudadanía activa y facilitan el acceso a recursos educativos y culturales. Son una escuela de valores y una red de soporte emocional donde se comparten ideas, sentimientos y donde se invierte tiempo personal en proyectos socialmente útiles.

El uso de la libertad disponible que tenemos pasa también, por:

…Disfrutar la calle y gozar de los espacios públicos.

…Hacernos visibles en la vida de la ciudad.

…Implicarnos en proyectos colectivos intergeneracionales.

Vivimos un momento histórico sin precedentes.

Pero, también, necesitamos construir modelos válidos para saber envejecer y superar las ideas tradicionales sobre la vejez.

Nota: Estos escritos han  sido extraídos de una exposición  del Institut Catalá de la Dona que a su vez se  inspiró en el libro Demà més. Dones, vides i temps de Ana Freixas.

Encuentro de mujeres totales

El centro Cultural de Selva acogió este mes la celebración de un círculo de mujeres en el que se desarrollaron distintos talleres durante todo el día. Organizado por el círculo de mujeres de Selva ‘Dones de la Terra’ y en colaboración con el Ayuntamiento de la Localidad. Esta actividad iba encaminada a afirmar y a dar a conocer los círculos de mujeres y por consiguiente ‘La Arboleda Gaia’. Bel Siquier desarrolló un taller de ‘Lo Corporal”. “Un sistema original de experimentación y aprendizaje con el propio cuerpo que permite experimentar la espontaneidad, la sensibilidad, la creatividad….; permite disfrutar de nuestro cuerpo más abiertas y conscientes mejorando la salud física y emocional”. Posteriormente, y siguiendo con la misma intención de ganar conciencia, se desarrolló el taller de Feng Shui a cargo de Marga Horrach, quien enseño como armonizar los espacios. “La vivienda y el lugar de trabajo son espacios donde pasamos muchas horas del día y de la noche. A veces, estos espacios pueden verse alterados por influencias del entorno y del subsuelo provocando una disminución de nuestra energía vital. Armonizar los espacios con el Feng Shui nos ayuda a obtener más bienestar, salud y crecimiento personal”. Á estos talleres asistieron más de cincuenta mujeres de todos los rincones de las Islas Baleares y de fuera de ellas. Juntas compartieron también una comida vegetariana realizada por Olga Rodríguez. Después de la comida se hizo una atención especial a las embarazadas ofreciéndoles unos cantos. Así es como la energía creadora de la mujer se apoya una a la otra a través de una fuente de amor superior femenina. Una fuente única que posee cada mujer, un universo interior que se puedo ver plasmado en el taller de huevos cósmicos que condujo Joana Rotger. “El huevo es el símbolo de la vida, la fertilidad y el renacimiento. El huevo cósmico del cual surge toda la vida nos permite conectar con todos los aspectos creativos de nuestra vida y nuestra fuente de creación…”. Conectadas con ese centro las mujeres participaron en el taller de danza del vientre conducido por Samira. “La danza oriental es más que un tipo de baile, es el movimiento puro de la mujer, libertad, expresión, emoción, sentimiento, diversión, sensualidad, seducción, éxtasis, feminidad, magia, ancestral, ritual, sabiduría, instinto, poder, infinito, vida, es MUJER”. Finalizaron sus danzas con una tela que cubría sus ojos y les permitió conectar con su centro. Ahí sonó una caja de música que las condujo a su pequeña interior. Una rosa en cada mano y empezaría así el taller de teatro terapéutico, conducido por Mariantònia Crespí. Allí pudieron conectar con sus primeras emociones y les ayudó a ampliar la percepción de si mismas y de las otras. Cada mujer se redescubrió a si misma y afirmando a su niña interior que…”al final todo está saliendo bien”, cada una de ellas volvió a florecer de nuevo. Llegaba así a su fin un día guiado por Catalina Munar, hija de la Arboleda Gaia y creadora del círculo de Mujeres de Selva ‘Dones de la Terra”  “Tengo la gran satisfacción de haber compartido con vosotras MUJERES TOTALES un día tan maravilloso!. Gracias por vuestra entrega y complicidad. Porque somos BUENAS, FUERTES, SABIAS, SAGRADAS Y TOTALES”, concluyó Catalina.

Practicar yoga durante el embarazo

El embarazo es un proceso extraordinario que abarca de forma general 40 semanas (contando como referencia el primer día de tu última regla) pero cada bebé, si el embarazo transcurre sin complicaciones, sabe exactamente cuando tiene que nacer. Muchos cambios ocurren en tu interior, cambios fisiológicos, anatómicos y emocionales. Es el momento de tu vida en que te vuelves más intuitiva, más instintiva en esta transición hacia la maternidad. La práctica del yoga durante esta etapa tan especial en tu vida te ayuda a ser más consciente de estos cambios, a sentirlos, comprenderlos y vivirlos en su plenitud. Las asanas (posturas) modificadas para cada periodo de la gestación te hacen conectar con tu cuerpo. Es una ayuda inestimable para soltar tensión física en los músculos y articulaciones, pero también para liberar emociones y ayudarte a sentirte libre de inhibiciones.

El momento del día que eliges para practicar yoga es un momento de pausa. Es un momento de conexión única entre tú y tu bebé, sintiendo cómo tu cuerpo cambia día a día. Es, sobre todo, una oportunidad única para ser absolutamente consciente de tu respiración. De tu respiración natural. A través de la respiración conectas con tu propio cuerpo, pero también con tu bebé, que se mece rítmicamente con cada ciclo respiratorio. Una mala postura, una actitud corporal inadecuada, tensión en la parte alta de tu cuerpo, el estrés, las preocupaciones, comprometen, sin duda, el ritmo natural de la respiración. A través de la práctica del yoga ayudas a reestablecer, sin forzar y siempre de una forma suave, una postura adecuada para que el fluir de la respiración no se vea entorpecido. La columna vertebral es nuestro eje, con dos direcciones claramente definidas; un descenso hacia la tierra de cintura para abajo, influenciada claramente por la gravedad y una parte más ligera y suelta, de cintura para arriba, que se alarga hacia el cielo. El crecimiento de tu bebé en el interior de tu cuerpo pone claramente de manifiesto estas dos fuerzas. Todo tu organismo se está adaptando a estos cambios, tu bebé es un compañero activo durante el embarazo. El sonido de tu voz, tus emociones, tus movimientos, tus pensamientos, interaccionan con el bebé. La comunicación con el bebé, sea cual sea tu situación y tus sentimientos es muy importante. El  miedo, la tristeza y las preocupaciones también forman parte de las emociones y el reconocerlo y expresarlo enseñan al bebé ya desde su vida en tu interior. Durante el embarazo estáis profundamente conectados.

La práctica frecuente del yoga durante el embarazo (es mejor practicar todos los días 15 minutos que una vez por semana 1 hora)  te hace consciente de tu cuerpo y te prepara para el día del parto. Has aprendido a reconocer diferentes partes de tu cuerpo; cómo cierta tensión puede liberarse si eres consciente de la respiración. Aprendes a reconocer tu suelo pélvico, esa puerta que el bebé tendrá que atravesar en su camino hacia el exterior. Tu cuerpo sabe más. Los diferentes movimientos que has realizado durante el embarazo con tu práctica del yoga te proporcionan memoria corporal para que el día del parto todo tu ser sepa moverse de forma instintiva, sin que tengas que pensar.

Nadie nos puede enseñar a parir, nadie puede enseñar a un bebé a nacer. Es un proceso completamente involuntario y espontáneo. Ocurre. Es potente, bello y absolutamente salvaje. Sí podemos, sin embargo, elegir ser conscientes de un proceso tan increíble como es el embarazo, el milagro del parto y el nacimiento.