“La Tierra es nuestra madre y es sagrada”
Jane Hera ha sido la encargada de impartir cursos de permacultura y resolución de conflictos en la ecoaldea de Findhorn (Escocia) durante varios años. Esta ecoaldea es uno de los laboratorios de convivencia humana más importantes del planeta. Allí se están experimentando alternativas sobre agricultura, crecimiento personal y ecología verdaderamente revolucionarias.
Jane comenzó a experimentar la permacultura en 1990. Paralelamente ha desarrollado su trabajo en escucha profunda, facilitación de grupos y ecología profunda. Pronto llegó a la conclusión de que estos caminos dicen lo mismo de formas distintas: la importancia del cuidado de la tierra y el cuidado de las personas.
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Cada vez nos escuchamos menos. Tu propones la escucha profunda. ¿En qué consiste?
Está basado en el trabajo inventado por un americano llamado Harvey Jackins en los años 50. Observó que solemos intentar parar a la gente cuando está sanándose a su manera. Es lo mismo que en la permacultura cuando abrimos la tierra y llegan las “malas hierbas” para proteger la tierra del sol y de la lluvia. Pero los humanos las quitan constantemente. Estamos inhibiendo el proceso de sanación de la naturaleza. Harvey Jackson dice que lo mismo ocurre con los seres humanos. Si alguien se hace daño y necesita llorar, le decimos: “No, no llores” (especialmente a los hombres). Y su flash de inspiración fue: ¿Cómo sería si dejáramos que la gente haga esas cosas? Él aportó la idea que el llorar no es el dolor, es lo que sana el dolor. Y que la risa no es la vergüenza o el miedo, es la sanación de la vergüenza o del miedo. La rabieta no es el enfado, es la sanación del enfado. El bostezo no es el aburrimiento, es la sanación del aburrimiento. Observando a la gente, el vio que si no se interrumpe la sanación natural, esta ocurre. Y si se le da muy buena atención -no sólo no interrumpir pero crear una atmósfera dónde se siente la persona escuchada, segura y a gusto-, que esa sanación se acelera. Tuvo la idea de turnarse: tú me das atención, me escuchas y yo me puedo sanar, y luego nos cambiamos, yo te doy atención para que te puedas sanar.
Tu trabajo está basado principalmente en la ecología profunda y en la permacultura. ¿Cómo entiendes tú la ecología profunda?
Tiene mucho que ver con las religiones antiguas. Por ejemplo con las prácticas sagradas de las Islas Británicas antes de la llegada de los cristianos, incluso antes de la llegada de los celtas. En este caso la palabra religión es demasiado formal. Era la sabiduría de observar las estaciones, y de vivir a su ritmo, celebrarlas, observar las energías de las estaciones del sol, de la luna, del planeta. La Tierra es nuestra madre, es sagrada, y debemos cuidarla.
¿Cómo crees que podemos cambiar la estructura establecida en el mundo de la agricultura industrial?
Yo estuve viviendo una temporada en África del Este, y mi marido entonces era un agricultor. Me sentía incómoda con el imperialismo agrícola que se extendía a través del Banco Mundial a los agricultores de Sudán. Pero no sabía porqué estaba incomoda con eso. Cuando descubrí la permacultura, fue una afirmación para mi. Me confirmó que lo que esta gente estaba haciendo con sus semillas híbridas de importación, sus fertilizantes y sus tractores era completamente inadecuado. Y cuando me crucé con la permacultura, me di cuenta que los conocimientos eran de sentido común y que siempre lo había sabido pero no había encontrado la forma de articularlo. La permacultura me hizo sentir mucha fuerza, me abrió la posibilidad de enseñarla instantáneamente porque sentía que resonaba conmigo.
Creo que podemos cambiarla porque la gente ya no quiere el tipo de comida que consiguen en los supermercados, quiere aprender a cultivar sus plantas, sus lechugas. Quiere aprender cómo reducir la cantidad de agua que utilizan. Quiere aprender a utilizar la energía de forma más eficiente, quiere apoyar el comercio justo. Creo que los conceptos que aporta la permacultura caen en tierra fértil. Mucha gente está preparada para encontrar un sistema que les permite hacer algo realmente alternativo Estamos destrozando nuestro planeta, pero mucha gente se pregunta ¿qué puedo hacer yo como individuo? La permacultura, al estar está basada en actitudes, y no sólo en acciones como reciclar y coger la bici en vez del coche, está respondiendo a una necesidad muy profunda de la gente.
Mucha gente habla de sostenibilidad y ecología, sin embargo muy poca gente sabe lo que es la permacultura. ¿En qué consiste?
El significado original de la palabra permacultura era agricultura sostenible y ahora significa cultura sostenible. Fue creada hace unas décadas por Bill Mollison y David Holmgrem en Australia. Ambos creían que el mayor daño que le estábamos haciendo a nuestro planeta era la agricultura. Al final de la segunda guerra mundial las fábricas que se dedicaban a elaborar bombas se reconvirtieron en fábricas de productos químicos. En ese momento comenzó una forma de hacer la guerra con el suelo, una guerra contra la Tierra. También se dieron cuenta de que el único modelo de sistema sostenible es la naturaleza, así que decidieron crear esa palabra con perma de permanente y cultura de agricultura, para hablar de una forma de agricultura sostenible. Luego se dieron cuenta que se tenían que fijar en la cultura entera, no solo la agricultura.
La permacultura siempre empieza en la ética. Tiene un triángulo de tres éticas, llamadas cuidado de la tierra, cuidado de las personas, y la tercera compartir a partes iguales. Lo que sobra en el planeta, ya sea información, comida o agua es necesario que lo compartamos entre todos, en vez de que algunos lo acumulen y a otros les falte.
¿Y la forma de hacer eso es imitar a la naturaleza?
Consiste en imitar los principios de la naturaleza, no necesariamente imitar la naturaleza. Por ejemplo, en la naturaleza, en un lugar podemos ver varios tipos de plantas creciendo juntas. Podemos copiar ese patrón, pero quizás las plantas que nosotros plantemos serán otras, que sean útiles para nosotros o comestibles. Cogemos los patrones de la naturaleza y los volvemos a diseñar para que puedan satisfacer nuestras necesidades.
Los patrones se repiten varias veces en varios lugares. Por ejemplo, el patrón de las venas dentro del cuerpo es el mismo que el de los recorridos del agua en el paisaje, también es el mismo patrón que tienen los árboles. Hay muchos patrones que son inherentes en la naturaleza, y los podemos copiar.
¿Qué podemos hacer para colaborar con la naturaleza?
Bill Molison propuso cinco actitudes. La primera dice “Trabaja con la naturaleza, no en su contra”. Es decir, colabora y copia la naturaleza. Por ejemplo, si la naturaleza trabaja en sucesión, cuando abrimos y preparamos la tierra, la tierra rápidamente intenta cubrirse con lo que llamamos malas hierbas que intentamos arrancar. Pero es un intento de la tierra de cubrirse porque no le gusta estar desnuda, y vienen las plantas a preparar la tierra para que puedan crecer los árboles. Si dejamos a la tierra tranquila, siempre se convertirá a través de sucesiones en un bosque, el tipo que sea más adecuado para esta zona. Si trabajamos con esto en vez de hacer monocultivos, etc, trabajamos con la naturaleza y no en contra.
Otra actitud es: “El problema es la solución”. Intentamos dar la vuelta a las cosas. Si vives en un lugar con mucho viento puedes poner molinos de viento y así conseguir la electricidad sin tener que traerla de fuera. El problema se convierte en una solución.
La tercera actitud es: “El menor esfuerzo para un efecto mayor”. Es una cuestión de observar en vez de llegar y hacer algo deprisa. Antes de actuar hay que mirar para ver cómo se puede hacer la menor aportación posible y conseguir el mayor efecto posible. Por ejemplo, en Inglaterra, todos los bordes de ríos se erosionan mucho porque la agricultura quitó los árboles y llevó los cultivos hasta el mismo borde de los ríos. Entonces, se pierde mucha tierra cada vez que llueve. Así que es necesario volver a plantar árboles en los bordes de los ríos, lo cual supone mucho trabajo. Pero si vamos al origen del río y plantamos árboles allí cuyas semillas son transportadas por el agua, hemos hecho un esfuerzo pequeño pero con el paso del tiempo los efectos pueden ser muy grandes.
La cuarta idea es que en teoría el rendimiento de cualquier sistema es ilimitado. Por ejemplo, si tenemos un monocultivo, cosechamos tantos kilos por hectárea. Este es el rendimiento. Pero si cultivamos manzanas y plantamos espárragos entre los manzanos, la cosecha de manzanas puede bajar un poco, pero tenemos la cosecha extra de espárragos. Sumamos las cosechas. Cuantas más cosas podemos meter en un sistema, más rendimiento conseguimos, lo cuál hace que sea ilimitado. Hay gente que se molestan mucho con esta actitud porque dicen que debe haber un límite. Pero los límites están en nuestra imaginación. Se trata de imaginar que siempre podemos aportar algo nuevo dentro de un sistema, tanto si es un sistema de producción de fruta como si es un grupo de personas trabajando juntas, siempre se puede meter algo más para que crezca el resultado.
La quinta actitud es la creencia de que cada elemento del sistema está trabajando siempre para crear el entorno que necesita. Los algarrobos sueltan semillas de algarrobo que se desintegran para crear una tierra muy rica. Los árboles fabrican su propia tierra. Podemos observar lo que hacen los elementos en la naturaleza y ver cómo podemos utilizarlo para nuestro beneficio. Las gallinas, por ejemplo, rascan y pican la tierra y dejan sus heces, dejando la tierra lista para que la podamos utilizar. Viendo eso, podemos poner las gallinas en el lugar donde queremos cultivar el huerto y pedirles que hagan el trabajo para nosotros. Cada ser vivo convierte el entorno para cubrir sus propias necesidades y podemos utilizar los elementos del sistema para ayudarnos en nuestro trabajo.
¿Cuáles son los principios de la permacultura?
Todos los diseñadores tienen sus principios, pero básicamente están de acuerdo con la idea de eficiencia energética y del incremento de la diversidad. Uno de los principios con los que trabajamos es ser siempre conscientes del sol, de dónde se encuentra. En el hemisferio norte deberíamos construir todas las casas cara al sur, teniendo la mayoría de las ventanas al sur y pocas al norte. Otro principio de eficiencia energética es poner agua en frente de nuestros edificios para que se refleje más sol. Hay muchos ejemplos de eficiencia energética.
Otro principio es lo que llamamos el modelo de zonas. Por ejemplo, cultivaremos las hierbas y las verduras y todo lo que hemos de visitar frecuentemente, más cerca de la casa. También pondremos las gallinas cerca, no tan cerca porque hacen mucho ruido pero les visitaremos cada día, así que tienen que estar a mano. Pondremos los árboles que cultivamos para la leña más lejos porque no nos hace falta visitarlos cada día, pero pondremos la leña cerca. Se trata de colocar bien todos los elementos en el sistema en relación con la necesidad que tienen de servicio y cuanta cosecha nos requieren. De esta manera también utilizamos nuestra energía de forma más eficiente.
Trabajamos con la idea de 5 zonas o 6 (la zona 0 es la casa o el centro de actividades): La zona 1 es la más cercana, es el huerto, las hierbas, la leña. La zona 2 son las gallinas, los arbustos fruteros, pequeño estanque. La zona 3 es dónde quizás tengamos las patatas, los cultivos más grandes. Tendremos las lechugas en la zona 1, pero los cultivos más grandes pueden estar más lejos porque no los cosechamos tan a menudo. Podemos tener allí árboles fruteros o de frutos secos. La zona 4 sería con árboles más grandes, para leña por ejemplo. También si tenemos animales grandes en el sistema (vacas, etc.) La zona 5 es la naturaleza salvaje. Es una zona que no tocamos porque todo lo que hemos de aprender está en los sistemas naturales y debemos proteger la naturaleza por encima de todo. Deberíamos diseñar todos nuestros sistemas de tal forma que siempre haya un lugar en nuestro terreno que no cultivamos, incluso en un lugar pequeño. Un sitio salvaje que nos enseñara.
Tenemos la idea de zonas y luego tenemos la idea de factores. El sol y la lluvia y el viento atraviesan nuestras zonas y vemos por ejemplo que el sur es el mejor lugar para cultivar ciertas cosas porque hay más sol, y en el norte podemos cultivar cosas que crecen bien en la sombra. Cuando creas el mapa de tu terreno, o de ti mismo o de tu organización con zonas y factores, te indica dónde has de poner todos los elementos. En la permacultura inglesa, hemos inventado otra zona que llamamos la zona 00 que es el yo, la persona. Esta es la zona dónde observamos los factores limitantes dentro de uno mismo. Por ejemplo, en Escocia hemos perdido la mayor parte de nuestros bosques. Sólo queda el uno por ciento del bosque original. Eso es porque hemos cortado los árboles para fabricar naves de guerra y los hemos sustituido por ovejas en el campo. Podríamos intentar plantar árboles y ponerles protección para impedir que las ovejas se los coman, otra vez supone mucho trabajo plantar árboles. O podemos poner vallas para delimitar zonas extensas y quitar las ovejas y los ciervos de la zona y dejar que el bosque se regenere por si mismo. Porque el factor limitante en este caso es que las ovejas se comen todos los planteles. Si lo eliminamos, el problema se soluciona. Tal vez hemos de ayudar un poco, plantar algunos árboles, pero la idea de diseñar eliminando el factor limitante es otra vez el menor esfuerzo para el mayor efecto, fijándose más en lo que hemos de parar de hacer en vez de lo que hemos de hacer. Lo mismo ocurre cuando nos observamos a nosotros mismos, los seres humanos, con todo el estrés, el dolor y el condicionamiento que nos ha llegado, el factor limitante a menudo es la creencia que tenemos de cómo nos hemos de comportar, de lo que hemos de hacer y de qué nos gusta realmente. La zona 00 es sobre la aplicación del diseño de permacultura con nosotros mismos, eliminando las limitaciones para permitirnos trabajar con el sistema entero.
¿Es la permacultura una forma de espiritualidad?
Bill Mollison, el cocreador de la permacultura, siempre ha tenido antipatía hacía la noción de la espiritualidad. Se ha pasado mucho tiempo trabajando y viviendo con los aborígenes, que son gente muy espiritual, pero siempre ha negado la presencia de cualquier cosa espiritual dentro de la permacultura. Pero para mí, seguir los caminos de la permacultura es una forma de estar profundamente conectada con el flujo de la vida. Así que para mí, ha sido una parte de mi práctica espiritual. Pero no es inherente a la creación original de la permacultura, que es acerca del diseño, de utilizar nuestra mente, analizar, observar los sistemas. Son conceptos que no son espirituales, pero para mi lo son. Hay un pequeño debate dentro del movimiento de la permacultura acerca del lugar de la espiritualidad.
La asociación PermaMed organiza un curso de Diseño en Permacultura en Mallorca que comienza el 31 de marzo de 2012. Mas información aquí
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