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	<title>Revista Namaste &#187; psicología</title>
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		<title>Cómo recuperarse de un infarto emocional</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Jan 2012 09:30:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ricardo Raúl Benedetti</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crecimiento Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Mente]]></category>
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		<description><![CDATA[Indudablemente entramos en terapia intensiva, donde amplificamos negativamente todo, provocando bajones anímicos desgastantes. El olvido o negación de los hechos no ayuda a realizar el “duelo”, estas actitudes nos debilitan aún mas, conservándonos en “terapia intensiva emocional”.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2012/01/Copia-de-chica.jpg"><img class="size-full wp-image-15205 alignleft" title="Copia de chica" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2012/01/Copia-de-chica.jpg" alt="" width="400" height="400" /></a>Mi pareja me engaña &#8211; Me echaron del trabajo &#8211; La relación se rompió &#8211; La enfermedad, es terminal &#8211; Le fui infiel, y la perdí para siempre &#8211; La persona que amo, ha fallecido.</p>
<p style="text-align: justify;">Estas son algunas de las causas límites, que al momento de vivenciarlas nos conmocionan de manera profunda, al punto de provocarnos un “infarto emocional”.</p>
<p style="text-align: justify;">Este “desgarro psico-afectivo” nos voltea en lo espiritual, muriendo sentimentalmente en esa relación que se rompió, con nuestro trabajo, pareja, amistad o familiar. Y como todo desgarro el dolor es profundo, incontenible, de las entrañas. Las lágrimas que depuran la aflicción, abren grietas profundas en nuestro campo emocional, esas mismas lágrimas que a modo de descarga, descomprimen y alivian el peso de la pérdida.</p>
<p style="text-align: justify;">Indudablemente entramos en terapia intensiva, donde amplificamos negativamente todo, provocando bajones anímicos desgastantes. Estuvimos tan confluenciados en esa relación que al fragmentarse, la sentimos como si nos arrancaran una parte del cuerpo, y en cierta forma así resulta: nos removieron un pedazo de nuestro mundo emocional, y vivenciamos entonces, el dolor de su ausencia.</p>
<p style="text-align: justify;">En estas circunstancias corremos el peligro de sucumbir en un “coma emocional”, colgados de recuerdos distorsionando la realidad; apegados a ese afecto que ya fue, sin voluntad de soltarlo; temerosos de mirar nuestro presente, deseando tan solo dormir a la espera de encontrar en sueños, un pasado que ya no existe.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cuántas personas de nuestro entorno se encuentran en este trance?, ¿Cuántos de nosotros que leemos estas líneas, estamos recorriendo este doloroso camino?</p>
<p style="text-align: justify;">Ciertamente somos capaces de recobrarnos de un infarto emocional. No es un anhelo fantasioso, ni una expresión de deseos, es una verdad contundente y realizable que requiere eso sí, de tres acciones personales:</p>
<p style="text-align: justify;">1) Soltar el dolor del pasado, sin perder la memoria de los hechos</p>
<p style="text-align: justify;">2) Sanar el presente, con acciones sostenidas en nuestro deseo de vivir en equilibrio</p>
<p style="text-align: justify;">3) Proyectar a futuro una nueva vida, un nuevo tiempo Cabe aquí la pregunta del millón: ¿Cómo hacerlo?</p>
<p style="text-align: justify;">Muchos son los caminos, pero uno solo es el nuestro.</p>
<p style="text-align: justify;">El olvido o negación de los hechos no ayuda a realizar el “duelo”, que toda pérdida requiere para comprenderla y aceptarla. De nada sirve evitarlo o distraernos. Es literalmente posible recordar sin dolor, desde el momento exacto en que comprendemos a esa vivencia en particular, y la canalizamos como experiencia de vida. Encerrarnos por temor a que se repita la historia, o aferrarnos a recuerdos que nos sustraen de la realidad, tampoco ayuda a una recuperación armoniosa. Por el contrario estas actitudes nos debilitan aún mas, conservándonos en “terapia intensiva emocional”.</p>
<p style="text-align: justify;">El proceso de asumir una pérdida afectiva y sanar en el intento, es en definitiva un camino único e intransferible, y cada uno de nosotros contamos con un tiempo personal y exclusivo para superarlo.</p>
<p style="text-align: justify;">Claro está, los primeros pasos del “tratamiento” son costosos: no encontramos el ánimo suficiente; sentimos el cuerpo pesado y doliente y en ocasiones, nos aferramos a otra persona para cubrir el vacío al igual que un “respirador”, que nos brinda el aliento necesario para seguir viviendo. Estos paliativos ciertamente ayudan, aunque convengamos que nunca son suficientes para sanarnos.</p>
<p style="text-align: justify;">A sabiendas de todo esto, la primera acción que tomamos es clave para el siguiente recorrido. El deseo de vivir en equilibrio, se consolida a través de la fuerza y constancia que le imprimamos al primer paso. Es fundamental el convencimiento racional de saber que “se puede”, para luego internalizarlo emocionalmente.</p>
<p style="text-align: justify;">Si, así es. Se puede emprender el camino de la sanación. Cuento con innumerables ejemplos personales, y de otros que me han compartido estos hechos a lo largo de los años, confirmando que es viable transformar el dolor, en experiencia. ¡Muchos lo hemos logrado!</p>
<p style="text-align: justify;">Hace falta estimular nuestra fuerza interna; provocar el despertar de conciencia que reviva nuestros sentidos; avivar el fuego que nos anima a la vida y nos provoca el discernimiento necesario para darnos cuenta que: “Es posible morir, y renacer de nuevo”.</p>
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		<title>¿Por qué nos resulta  tan difícil ser felices?</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Nov 2011 09:30:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Monica Esgueva</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crecimiento Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Mente]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[felicidad]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>

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		<description><![CDATA[Hemos de cuestionarnos si los hábitos, pensamientos y comportamientos que hemos utilizado desde que tenemos memoria nos siguen siendo de utilidad y nos colman como desearíamos. La verdadera felicidad tiene mucho que ver con el aumento de conciencia y muy poco con el mundo material.

]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/11/iamgen_home1.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-14643" title="iamgen_home" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/11/iamgen_home1.jpg" alt="" width="478" height="158" /></a>Resulta paradójico que en una cultura obsesionada con el placer y el individualismo nos cueste tanto disfrutar de una felicidad estable y duradera. A estas alturas de nuestra civilización tendríamos ya que haber descubierto esa piedra filosofal que nos permitiera avanzar.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Por qué sigue escapándose eso que tanto ansiamos los seres humanos? ¿No nos tendría que resultar más sencillo hacer realidad nuestro más anhelado deseo? ¿Por qué seguimos haciendo esfuerzos denodados por alcanzar esa felicidad pero parece que ella siempre corre más deprisa? ¿Por qué la gran mayoría simplemente renuncia a ella como algo que pueda perdurar y se conforma con sucedáneos efímeros?</p>
<p style="text-align: justify;">Yo creo que en gran medida se debe a nuestra incapacidad para comprender la realidad tal y como es, sin engaños, sin edulcorantes, sin creernos lo que los medios de comunicación se empeñan en grabarnos, sin admitir los modelos desgastados de la publicidad, sin aferrarnos a la educación recibida, sin tomar nuestras creencias como verdades absolutas.</p>
<p style="text-align: justify;">Hemos de empezar por cuestionarnos, por darnos cuenta si los hábitos, pensamientos y comportamientos que hemos utilizado desde que tenemos memoria nos siguen siendo de utilidad y nos colman como desearíamos. ¿Encontramos verdadera satisfacción con lo que hacemos y cómo lo hacemos? ¿Estamos abiertos a mejorar y seguir aprendiendo? ¿Tenemos la impresión de que la felicidad es algo que aún se nos escapa aunque en ocasiones sintamos que lo tenemos muy cerca?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El país de nunca jamás</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La realidad es que el hombre está diseñado biológicamente para sobrevivir, no para ser feliz, es por eso que no es algo automático. La felicidad me parece algo totalmente factible, pero eso sí, requiere de gran trabajo interior. Esas son las malas noticias. ¿Las buenas? Que podemos hacer algo para remediarlo.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo lo que pretendamos que desde fuera nos llene está abocado al fracaso. Las personas, las circunstancias y los objetos que nos acompañan vienen y van, es lo natural en este mundo. No obstante, continuamos empeñados en hacer perdurar aquello que es mutable en esencia. Aspiramos a vivir en El país de nunca jamás, seguimos siendo como esos niños que jamás maduran, y así es muy difícil cimentar las verdaderas bases de nuestra felicidad. Nos equivocamos gravemente en cuestiones de fondo, ni siquiera de forma. Confundimos el fin con los medios: el dinero, la familia, el trabajo de nuestros sueños, la pareja ideal…</p>
<p style="text-align: justify;">Lo tomamos como cuestiones que colmarán nuestros vacíos, y sin embargo, cuando por fin lo logramos, seguimos teniendo la molesta sensación de que aún falta algo en la ecuación.</p>
<p style="text-align: justify;">La verdadera felicidad es esa que dura y perdura, esa que nos inunda de serenidad, esa que nos establece anclados en la tierra y unidos con el cielo, esa que nos interrelaciona con otros seres humanos, esa que se mantiene a pesar de los descalabros y los baches, esa que nos infunde esperanza y nos permite comprender más allá de las apariencias, la que se va construyendo paso a paso, con constancia y confianza, con la claridad de saber que tiene mucho que ver con el aumento de conciencia y muy poco con el mundo material, mucho con la fe del que se sabe a contra corriente pero no se deja llevar por las modas ni la presión de la mayoría.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>…Quien mira hacia adentro, despierta</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Se puede acceder a esa indeleble felicidad cuando disponemos de la valentía de abandonar creencias que nos lastran y disolver miedos que nos atenazan, renunciar a las seguridades al intuir que son falaces y no aportan más que preocupaciones, cuando de verdad empatizamos con el otro desde su sufrimiento y su dignidad, cuando nos concentramos en el presente sin enredarnos en un pasado inamovible y unas inquietudes futuras que rara vez se materializan, cuando buscamos dar sin retribución y escuchar con compasión, cuando agradecemos cada regalo de la vida sin fijarnos en todo lo que aún nos falta, cuando caminamos desde el corazón y dejamos descansar la incesante charla interna, cuando abrazamos la realidad sin desesperarnos, cuando nos damos cuenta que la felicidad no es una meta sino un camino de crecimiento personal y espiritual. Quisiera, a modo de conclusión, recordar las palabras del gran Carl G. Jung para que no olvidemos que la felicidad es un viaje interior ya que:  “Quien mira hacia fuera, sueña; quien mira hacia adentro, despierta.”</p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>La felicidad, un solo camino, uno solo, el mismo</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Nov 2011 09:30:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pilar Fuertes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mente]]></category>
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		<category><![CDATA[Crecimiento Personal]]></category>
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		<category><![CDATA[psicología]]></category>

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		<description><![CDATA[“La felicidad no tiene nada que ver con el triunfo; la felicidad no tiene nada que ver con la ambición; la felicidad no tiene nada que ver con el dinero, ni el poder, ni el prestigio. La felicidad está relacionada con tu consciencia, no con tu carácter. Depende de ti.”]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/11/imagen_11.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-14625" title="imagen_1" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/11/imagen_11.jpg" alt="" width="350" height="256" /></a>Google nos ofrece 29.900.000 resultados sobre la palabra “La Felicidad”. Esto nos lleva directamente a pensar en lo mucho que se ha dicho y debatido sobre ella. La duda que nos atrapa seguidamente es si alguna de estas búsquedas nos da claves para tenerla, o al menos para saber como lograrla. Le aconsejo descarte esta búsqueda, no hay nada que ayude a conseguir tal “trofeo”. No hay nada ni nadie que pueda hacerlo por uno mismo, la única búsqueda para alcanzarla está en nosotros, en nuestro propio ser.</p>
<p style="text-align: justify;">Como dijo Aristóteles en su “Ética a Nicómaco”, la parte mejor del hombre es la razón. Esa parte que por naturaleza parece ser la más excelente y principal, la que posee la comprensión de las cosas bellas y divinas, siendo ciertamente la razón lo más divino que hay en nosotros. Este texto de Aristóteles intenta determinar en qué puede consistir la tan ansiada y buscada felicidad humana.</p>
<p style="text-align: justify;">Dos mil años más tarde seguimos ahí, mirando, ahondando, indagando, escrutando pistas que nos hagan alcanzarla. Repetimos la palabra “ser feliz” como si fuera un mantra, por si con la repetición conseguimos hacer que aparezca.</p>
<p style="text-align: justify;">Nada más desgastante, más erróneo, más cansino que estar en el deseo de aquello que tenemos en nuestras manos, en nuestra mente. Retomando la idea de Aristóteles: utilizar la capacidad humana para el disfrute de las cosas bellas, de la sensibilidad, ese es el único trayecto que nos dirige hacia los momentos de felicidad que tanto perseguimos.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando hablamos de razón, hablamos desde la coherencia con nuestra propia filosofía de vida, acorde con los valores que cada uno tenemos. Sin generar conflictos en uno mismo, equilibrando el esfuerzo frente a la satisfacción, desde lo natural. Hoy somos una amalgama de infelicidades, raramente cumplimos con esa idea aristotélica de razonar frente a la belleza que nos presenta la vida. Parcamente dejamos escapar nuestra capacidad de sensibilizarnos, lo cual hace que sea más difícil alcanzarla y al mismo tiempo más deseable.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Paladear el momento</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Entre tanto, nos debatimos en una realidad con tendencia a alejarnos de tal disfrute. A distraernos de lo que tenemos más fácil de ver y de sentir. Una realidad que nos embarulla en ese escepticismo en el que no logramos encontrar tal deseo.</p>
<p style="text-align: justify;">Y si el secreto fuera paladear el corto momento en que se nos presenta tal “regalo”, y dejarnos, relajarnos, sentir,….. disfrutar, y para eso posiblemente hemos de estar menos atrofiados en ese entorno que nos nubla y tendríamos que al menos haber llegado a averiguar donde está “nuestra felicidad”, para que cuando la tengamos delante sepamos identificarla y podamos vivirla.</p>
<p style="text-align: justify;">Ayuda a estar despiertos en la vida. Vivirla, disfrutarla, saborearla, lucharla, como si tuviéramos que alcanzar ese “trofeo” que se escurre y se presenta sigilosamente, cautelosamente obligándonos a estar atentos, despiertos, vivos.</p>
<p style="text-align: justify;">Ese es el esfuerzo. Mantener tonificadas la mente y el cuerpo, que su presencia no nos pille mirando a otro lado, distraídos, adornando otro decorado de la vida que no nos reportará ese placer sino que nos aportara las amarguras y desencantos propios de quien se relaciona con la vida desde la lucha y la conquista, desde el “tener” y no desde el “disfrutar”. A la vez hemos de tener bien trabajado y aprendidas las pistas que nos llevan a poder percibir la sensibilidad y volvernos locos, sanamente locos con los regalos que nos llegan desde la sencillez, la humildad, la solidaridad, la belleza y desde ahí dejarnos invadir por el disfrute de esas pequeñas cosas y esos exiguos momentos luminosos y chispeantes que da la Felicidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Debemos pensar que mantener esa mente en estado vivo y esa percepción tan despierta implica no distraerse con lo superfluo. Estar en uno mismo, donde uno se sienta generoso y agradecido al mismo tiempo, consciente y soñador, real y utópico. Donde uno batalle y se relaje. Ahí en esa continua dualidad que el ser humano entraña sin perderse en ella, sabiendo que tan solo depende de uno y de dónde se tenga puesta la mirada.</p>
<p style="text-align: justify;">La filosofía oriental relaciona, la felicidad al igual que lo hacia Aristóteles. Nada ha cambiado, es un constructo eterno, estable, lo cual nos indica que nuestra felicidad tiene los mismos caminos para su conquista que hace dos mil años. Por eso nos sirven las mismas definiciones y seguramente que las mismas luchas.</p>
<p style="text-align: justify;">Dos mil años más tarde, para Osho “La felicidad no tiene nada que ver con el triunfo; la felicidad no tiene nada que ver con la ambición; la felicidad no tiene nada que ver con el dinero, ni el poder, ni el prestigio. La felicidad está relacionada con tu consciencia, no con tu carácter. Depende de ti.”</p>
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		<title>La felicidad patas arriba</title>
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		<pubDate>Fri, 18 Nov 2011 09:30:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gemma Rovira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mente]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[felicidad]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>

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		<description><![CDATA[Debemos aprender a hacernos responsables de nuestros propias realidades: “De las múltiples posibilidades presentes en cada instante de nuestra existencia, es el hombre quien condena a algunas a no ser y rescata a otras para ser. En todo momento el hombre debe decidir, para bien o para mal, cual será el monumento de su existencia”.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/11/imagen_2.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-14543" title="imagen_2" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/11/imagen_2.jpg" alt="" width="432" height="298" /></a>Corríjanme si me equivoco, por favor, pero en general tenemos un concepto muy feliz de la felicidad. Entendemos la felicidad como la ausencia de cualquier emoción negativa: no tristeza, no frustración, no dolor, no enfado, no conflictos. Blanco sobre negro, la felicidad es nuestro sueño más positivo.</p>
<p style="text-align: justify;">Es ese deseo profundo que nos mueve a buscar pareja, a tener hijos, a rodearnos de amigos, a cambiar de trabajo, a superarnos, a comprar cosas o simplemente a ver una puesta de sol y escuchar una bella melodía. Nuestro último “para qué” casi siempre es la felicidad. ¿Para qué amamos si no es para ser felices? ¿Para qué odiamos si no es para ser felices? ¿Para qué si no hacer todo lo que hacemos?</p>
<p style="text-align: justify;">La felicidad es el nombre que damos a algo que intuimos opuesto a la infelicidad. Es el concepto que utilizamos para llenar las lagunas que nos separan aquí y ahora de lo que anhelamos y no tenemos o de lo que tenemos aquí y ahora y tememos perder en el futuro.</p>
<p style="text-align: justify;">Existen expertos en felicidad y felices expertos. Los primeros nos cuentan lo que hay que hacer para ser felices, los segundos nos asombran siendo felices de continuo casi sin nada. Dicen los expertos en felicidad que ésta no se encuentra en la meta sino en el camino y así nuestra meta se convierte en esforzarnos en ser felices durante el camino, siendo cada paso no feliz una fuente de infelicidad. Dicen los expertos en felicidad que la felicidad no es nada más que dejar de desear lo que no tenemos y así nuestra meta se convierte en el esfuerzo de ser felices a pesar de lo infelices que nos hace no tener lo que deseamos para recorrer el camino de nos llevará a nuestra anhelada meta llamada felicidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Sentir la felicidad</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Y mientras tanto, los felices expertos se dedican a sentir la felicidad, en lugar de pensar en ella. Y nosotros pensamos: ¿Cuál será su secreto? Y en lugar de observar y sentir, volvemos a pensar: ¿Cómo lo harán?</p>
<p style="text-align: justify;">Preguntarse si existe realmente el secreto de la felicidad es como pretender ser un observador ajeno a la observación. ¿Existe realmente la felicidad más allá de nuestra percepción? Si así fuera ¿podríamos hablar de una felicidad desde dentro y de una felicidad desde fuera? La de fuera estaría causalmente condicionada por circunstancias ajenas a nuestra voluntad. Esas circunstancias que no parecen reposar nunca y que tras un ratito de efímera felicidad nos recuerdan que aun no hemos llegado a nuestra meta final: “no te relajes, aun no puedes ser feliz, por que no se puede ser feliz en medio del cambio continuo y la dificultad, ¿o sí? Y si acaso existiera la felicidad “desde dentro” ésta sería libre, por contraposición a la primera y totalmente dependiente de nuestra propia interpretación de la realidad, de nuestra relación con nosotros mismos, con los demás y con el mundo. Viktor Frankl en su insuperable oda a la felicidad desde dentro, “El hombre en busca de sentido” nos enseña a como ser felices en las peores condiciones: “Debemos aprender por nosotros mismos, y también enseñar a los hombres desesperados que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino que la vida espere algo de nosotros” y a como hacernos responsables de nuestros propias realidades: “De las múltiples posibilidades presentes en cada instante de nuestra existencia, es el hombre quien condena a algunas a no ser y rescata a otras para ser. De estas posibilidades, ¿cuál se convertirá, por la elección del hombre, en una acción imperecedera, en una “huella inmortal en la arena del tiempo? En todo momento el hombre debe decidir, para bien o para mal, cual será el monumento de su existencia”.</p>
<p style="text-align: justify;">Y corríjanme de nuevo si me equivoco, pero si uno es interiormente libre de construir el monumento de su propia existencia, momento a momento, mejor construirlo de forma que sea lo más parecido a ese objetivo último de nuestra vida llamado felicidad. Ya nos alertó Ortega y Gasset, recordándonos que “Todo ser humano es el narrador de su propia historia y, aunque puede elegir ser un escritor original o un plagiario, no puede evitar escoger. Está condenado a ser libre”.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Significa eso que la felicidad y la infelicidad desde dentro son de nuestra elección? La ciencia nos ha mostrado que el mundo tal y como lo percibimos no es objetivamente tal como lo vemos, oímos, olemos y sentimos. Los avances científicos y la etología nos han permitido acercarnos a la forma en que otras especies, perciben y construyen realidades del mismo mundo que nosotros habitamos y que tan objetivo nos parece en el día a día. ¿Diferentes formas de percibir una misma realidad significan diferentes formas de construir la felicidad? Por casi todos es sabido que la interpretación de nuestro mundo es una construcción subjetiva, individual y basada en la organización de nuestros sentidos, en la narración interior de nuestras propias experiencias y del contexto social en el que transitamos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Pensar la felicidad</strong></p>
<p style="text-align: justify;">¿Podemos acaso reestructurar constructivamente nuestra interpretación de la hechos para permitir nuevas realidades más honestas y congruentes con nuestro propio sentir de la felicidad? Podemos acaso dejar de pensar en felicidad y construir un sentir felicidad a partir de nuestros sentidos? Y sobre todo, podemos sentir felicidad sin perdernos en el mágico mundo del “todo es posible” del pensamiento positivo?</p>
<p style="text-align: justify;">Algunos expertos en procesos humanos como Francine Shapiro, opinan que disponemos de un programa natural para procesar nuestros eventos emocionales negativos. Otros como el Dr. Hamer sugieren programas naturales para mantener y generar salud en nuestro cuerpo. ¿Podría acaso existir uno de esos programas naturales cuya finalidad fuera única y exclusivamente hacernos felices? De la misma forma que desde su punto de vista la enfermedad es vista como el proceso de sanación, ¿acaso podría ser que aquello que nosotros entendemos como infelicidad sea en realidad parte de la felicidad? Acaso podría ser que con independencia de nuestra interpretación como positivas o negativas, todas nuestras emociones tuvieran el objetivo común de guiarnos hacia la felicidad? ¿Podría ser que la felicidad tuviera dos fases, una de contracción y una de expansión? Y que como el día y la noche, ambos formaran parte de un mismo proceso y ninguno de ellos existiera sin su opuesto. ¿Acaso podría ser que esos momentos de infelicidad fueran en realidad aliados del programa y participan en el proceso de preparación de nuestra felicidad? Si así fuera, quizás podríamos reconstruir nuestra etiqueta de felicidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Un mapa de la felicidad</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hacerla más acorde a nuestro día a día, aceptando como parte del programa de felicidad esos momentos no tan agradables de nuestro transitar cotidiano. Quizás un mapa más amplio sobre la felicidad nos permitiría ser más felices con nuestras pequeñas infelicidades. A ser más pacientes con nuestro aprendizajes de vida. A no querer pasar en dos días por una situación complicada o confusa que hemos mantenido ciegamente durante años, porque ello ralentizaría el proceso llamado felicidad. Quizás un mapa más amplio de la felicidad nos ayudaría a no huir de nuestros propios conflictos, de nuestras penas, decepciones y frustraciones, porque huir retrasaría nuestro objetivo y por que solo permaneciendo en todos y cada uno de nuestros procesos podemos hacerlos nuestros y permitirnos sentir felicidad en lugar de huir hacia delante pensando en ella.</p>
<p style="text-align: justify;">Escribe Marin Buber, que “se puede clasificar de humana a una sociedad en la medida en que sus miembros se confirman recíprocamente. Que la base de la convivencia humana es doble y, sin embargo, una sola: el deseo de todos los hombres de que los otros les confirmen como lo que son o incluso como lo que pueden llegar a ser, y la capacidad innata de los hombres para confirmar de ese modo a sus semejantes. La verdadera humanidad sólo se da allí donde esta capacidad se desarrolla”.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Acaso la felicidad pueda tener algo que ver con nuestra capacidad de confirmarnos a nosotros mismos como lo que somos, seres complejos, duales, en continua danza de opuestos con nosotros mismos, con los demás y con nuestro entorno? ¿Acaso la felicidad pudiera estar relacionada con esa necesidad de ser confirmados por los demás, con independencia de nuestro nivel de felicidad? Si acaso existe la verdadera felicidad, ¿puede que tenga que ver con sentir felicidad por lo que realmente somos ahora con independencia de lo felices que esperamos ser en el futuro?</p>
<p style="text-align: justify;">Sin secretos: el nombre no hace a la cosa, pensar en la felicidad sin ser capaces de sentirla no la hace más real. Sin embargo, como gustaba en relatar Paul Watzlawick, “casi ninguno de nosotros es consciente de esto y caemos en el mismo error del esquizofrénico que se come la carta de los menús en vez de los platos anotados en ella, se queja luego del mal sabor de boca, y termina por suponer que se le quiere envenenar”.</p>
<p style="text-align: justify;">Corríjanme si me equivoco una última vez, pero puestos a conspirar con la vida, ¿acaso no es mejor aliarse con el placer de los sentidos y sentir felicidad que tragarse sin digerir las teorías sobre la felicidad?</p>
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		<title>La sombra (II)</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Oct 2011 09:00:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ascensión Belart</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crecimiento Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Mente]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>

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		<description><![CDATA[La aceptación e integración de la sombra pone de manifiesto nuestro amor por nosotros mismos. Se trata de reorganizar la personalidad incorporando aquellos aspectos desagradables o destructivos hasta el momento rechazados. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Una gran parte de nuestras dificultades se manifiesta en las relaciones, al oponernos o rechazar algunos aspectos del otro que no aceptamos en nosotros. Aquello que no conseguimos amar nos genera conflicto y sufrimiento. Todo rechazo es una falta de amor. La cura es amar, apreciar y respetar lo que rechazamos; abrazarlo y darle un lugar en nuestro corazón.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/10/Sombra_normal.jpg"><img class="size-full wp-image-14362 alignright" title="Sombra_normal" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/10/Sombra_normal.jpg" alt="" width="395" height="348" /></a>La aceptación e integración de la sombra pone de manifiesto nuestro amor por nosotros mismos. Supone amar nuestras partes vulnerables, feas o desagradables: la inseguridad, la falsedad, la indiferencia al dolor propio o ajeno, la destructividad. Significa aceptarlas e integrarlas. Por eso no es tarea fácil amarse de verdad, porque supone aceptar nuestras mezquindades y nuestro sentimiento de inferioridad o inadecuación.</p>
<p style="text-align: justify;">El trabajo pasa por tomar conciencia una y otra vez de lo que somos y no nos gusta, acogerlo y decir: «sí, esto también», para descubrir que hasta incluso la basura, lo peor de nosotros mismos, sirve de abono y fertilizante para seguir creciendo. Además, lo que no afrontamos termina por encontrarnos e irrumpe en nuestras vidas, por ejemplo a través de las relaciones, obligándonos a que lo miremos de frente, de ahí la conveniencia de trabajar con la sombra.</p>
<p style="text-align: justify;">Tal vez entonces descubramos como hizo el propio Rilke que:</p>
<p style="text-align: center;"><em>Quizás los dragones que amenazan nuestra vida</em></p>
<p style="text-align: center;"><em> no sean sino princesas anhelantes</em></p>
<p style="text-align: center;"><em> que sólo aguardan</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>un indicio de nuestra apostura y valentía.</em></p>
<p style="text-align: center;"><em>Quizás en lo más hondo</em></p>
<p style="text-align: center;"><em> lo que más terrible nos parece</em></p>
<p style="text-align: center;"><em> sólo ansía nuestro amor.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Sabemos que no podemos cambiar a los demás pero sí a nosotros mismos. Cuando nos reconciliamos con nuestros «enemigos internos», cuando aceptamos esas partes rechazadas, curiosamente la relación con los «enemigos externos» se transforma. No obstante, muchas veces pretendemos cambiar sin hacerlo en realidad, queremos crecer pero eludiendo las dificultades y el desequilibrio que inevitablemente acompañan todo cambio profundo. El trabajo con la sombra es una tarea consciente y voluntaria de asumir lo que habíamos estado pasando por alto o reprimiendo.</p>
<p style="text-align: justify;">Se trata de reorganizar la personalidad incorporando aquellos aspectos desagradables o destructivos hasta el momento rechazados. Es un proceso más bien duro en que vamos liberándonos de nuestras ilusiones y fantasías, pasando por la desilusión, para aceptar la realidad tal como es, y no como nos gustaría que fuese.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Conviviendo con la sombra</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Las dificultades que experimentamos con la sombra y las proyecciones pueden rastrearse con los amigos y en la relación de pareja. Es un hecho que para muchas parejas lo que en un principio les atrajo del otro termina por convertirse en motivo de conflicto. Esto se explica porque si buscamos a una persona que nos complemente, alguien que compense las carencias, acabamos uniéndonos a alguien que reúne aquellos aspectos que no hemos llegado a desarrollar, de modo que terminamos conviviendo con nuestra sombra.</p>
<p style="text-align: justify;">Las proyecciones en la pareja son intercambios de aspectos rechazados y reprimidos de cada uno, de manera que se ve en el otro lo que no se puede vislumbrar en uno mismo y se lucha por cambiarlo, lo que en muchas ocasiones se convierte en juego peligroso. Como dice la Biblia, es «ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio».</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando reaccionamos de una manera exagerada en contra de algo o nos mantenemos en una actitud crítica e inflexible, podemos pensar que nos encontramos en territorio de la sombra. Un recurso eficaz para iluminar la sombra es aplicarse el dicho: «El efecto, no el defecto»; es decir, lo que a mí me produce el «defecto» del otro.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otra parte, muchas parejas se reparten no sólo las tareas domésticas sino determinados aspectos de la relación. Así, en la mayoría de las relaciones la mujer se encarga de recordar la necesidad de acercamiento, proximidad y afecto, mientras que el hombre expresa la necesidad de autonomía, distancia y espacio personal, lo que genera una dicotomía que polariza y exacerba aún más el conflicto interpersonal. Cuando en realidad estas necesidades se hallan presentes en cada uno de ellos y son vitales para ambos.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora bien, la pareja como contexto relacional íntimo es un espacio privilegiado que nos brinda la oportunidad de trabajarnos interiormente. El otro es quien mejor nos posibilita conocernos y nos ayuda a crecer, representa el espejo donde mirarnos para hacer consciente todo aquello que todavía no lo es, para verlo con claridad y poder llegar a integrarlo.</p>
<p style="text-align: justify;">Todos tenemos puntos ciegos, tendencias que nos negamos a admitir como propias, rasgos que rechazamos y que proyectamos en los demás muchas veces con vehemencia. Nuestro mayor enemigo a veces es uno mismo, y hay casos en que esa «maldad» consiste en ser demasiado indulgentes. El abismo entre quienes somos y quienes creemos ser puede salvarse a través de un proceso terapéutico, para llegar a ser lo que uno es, ni más ni menos. Ser auténtico es aceptarse como se es, no como imagina o pretende ser.</p>
<p style="text-align: justify;">Además, dar una buena imagen exige invertir gran cantidad de energía en tapar, disimular y ocultar aspectos de uno mismo. Rechazar aspectos exige un esfuerzo enorme, mucho más que aceptar y dar cabida a todo ello. De ahí que trabajar e integrar la sombra libere gran cantidad de energía que estaba encerrada, atrapada en el inconsciente.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestro lado luminoso también forma parte de la sombra cuando permanece en la oscuridad y desaparece de la conciencia, cuando la identidad se encuentra identificada con un papel o imagen social. La totalidad del Ser queda restringida y relegada únicamente a la máscara o fachada con la que uno se presenta al mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">El trabajo con la sombra es especialmente importante para acceder a las capas más profundas de nuestro Ser. En efecto, la sombra, situada entre el ego y el Ser, supone uno de los mayores obstáculos para conectar con nuestra esencia. En este sentido, acoger la sombra puede ayudarnos no sólo a parecer buenos, sino a ser de verdad más compasivos con las debilidades humanas, las propias y ajenas, a ablandar la coraza y abrir nuestro corazón a los demás.</p>
<p style="text-align: justify;"><a title="La sombra I" href="http://www.revistanamaste.com/la-sombra/">Primera parte del artículo.</a></p>
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		<title>La sombra</title>
		<link>http://www.revistanamaste.com/la-sombra/</link>
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		<pubDate>Fri, 29 Jul 2011 10:15:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ascensión Belart</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crecimiento Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Mente]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>

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		<description><![CDATA[En el proceso de individuación, en el viaje hacia el corazón, vamos descubriendo e integrando diferentes aspectos; el consciente va ganando terreno al inconsciente. Jung denominó sombra a aquellos rasgos o características psicológicas que están ocultos, que han sido suprimidos o rechazados, a aquellos contenidos inconscientes que aún no han visto la luz. Es, según él,  « el conjunto de la vida no vivida». ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/07/shadow_by_forgottenx_COMPLETA.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-12920" title="shadow_by_forgottenx_COMPLETA" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/07/shadow_by_forgottenx_COMPLETA-295x300.jpg" alt="" width="295" height="300" /></a>En el proceso de individuación, en el viaje hacia el corazón, vamos descubriendo e integrando diferentes aspectos; el consciente va ganando terreno al inconsciente. Jung denominó sombra a aquellos rasgos o características psicológicas que están ocultos, que han sido suprimidos o rechazados, a aquellos contenidos inconscientes que aún no han visto la luz. Es, según él, « el conjunto de la vida no vivida».</p>
<p style="text-align: justify;">La sombra está formada por todos aquellos aspectos, emociones y conductas que uno cree inaceptables y que por eso rechaza, como la rabia, los celos, la mentira, la vergüenza y el resentimiento. También pertenecen a la sombra el orgullo, la lujuria, la gula y las tendencias agresivas, actitudes que con facilidad proyectamos y reconocemos en los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">En efecto, podemos reconocer nuestra sombra cuando reaccionamos de manera exagerada y desproporcionada ante las actitudes, defectos y acciones de quienes nos rodean. Todos esos rasgos y características de los demás que nos molestan y nos afectan, provocando una reacción exagerada de desprecio o animadversión -como la vanidad, el egoísmo, la avaricia, la pereza o la grosería- pertenecen a nuestra sombra.</p>
<p style="text-align: justify;">La sombra es otro aspecto que se desarrolla en la infancia -al mismo tiempo que vamos construyendo el ego- cuando nos identificamos con ciertos rasgos, rechazamos otros y decidimos: «esto soy», «esto no soy». Todos aquellos sentimientos y capacidades rechazados, excluidos por el ego, constituyen el conjunto o «saco» de la sombra.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Lo inaceptable está presente</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La sombra familiar son aquellos aspectos, sentimientos y actitudes que la familia considera inaceptables para su imagen ideal, y que por ello rechaza. En algunas familias se permite la expresión de la agresividad o la tristeza, mientras que en otras se desaprueba su manifestación. Hay familias en las que no se censura hablar sobre sexualidad, en cambio en otras es inaceptable expresar afecto o mostrarse vulnerable. Cada uno puede reconocer qué rasgos o características eran inadmisibles en su familia de origen y han permanecido excluidos de la propia vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Hemos interiorizado que determinados aspectos son «feos» o «malos», y sin embargo la sombra contiene capacidades potenciales sin manifestar, cualidades que no se han desarrollado ni expresado. Es más, esta parte inconsciente que rechazamos porque no la podemos asumir, cuando la vemos en los demás nos proporciona todo tipo de malestares y conflictos.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/07/098_My_Shadow_1976email_COMPLETA.jpg"><img class="size-medium wp-image-12921 alignright" title="098_My_Shadow_1976email_COMPLETA" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/07/098_My_Shadow_1976email_COMPLETA-193x300.jpg" alt="" width="193" height="300" /></a>Para iluminar ese potencial que se halla en la oscuridad e integrarlo es imprescindible en primer lugar reconocerlo. Trabajar con la sombra implica aceptar lo que hay en cada uno de nosotros: agresividad, ansias de poder, envidia, arrogancia. Ahora bien, aceptar no significa vivir la sombra sino simplemente reconocer lo que no se corresponde con la idea e imagen que he construido de mí. Todos estos contenidos han de ser reconocidos, aceptados e integrados porque, mientras estén reprimidos, actúan en nuestra contra. La sombra puede llegar a ser una amiga generosa si la acogemos, pero una enemiga peligrosa cuando la ignoramos y no la tenemos en cuenta.</p>
<p style="text-align: justify;">Realmente el trabajo con la sombra supone acceder a nuestro potencial inconsciente, lo que posibilita ampliar en muchos aspectos una identidad limitada. Cuando accedemos a la sombra conectamos con nuestras capacidades ocultas, aumentamos el conocimiento de nosotros mismos, nos liberamos de la culpa y la vergüenza, y nos aceptamos de una manera más completa. Al incorporar la sombra podemos dar cauce de una forma más sana a nuestras reacciones y sentimientos, somos capaces de reconocer nuestras proyecciones y, como consecuencia, relacionarnos de un modo más saludable y sincero con los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">Un procedimiento para trabajar con la sombra es establecer diálogos imaginarios con ella, exagerando aquellos rasgos que excluimos, teatralizando. Así, vamos reconociéndola y podemos ir integrándola, ampliando nuestra conciencia, para que pase a formar parte de nuestra vida cotidiana.</p>
<p style="text-align: justify;">Aceptar nuestra sombra, liberarnos de su dominio y reconciliarnos con ella forma parte del camino de individuación, de la integración del Sí mismo auténtico. Cuanto más rígidamente estemos identificados con nuestro ego, cuanto más cristalizada se halle nuestra personalidad, más sombra arrojaremos, más dificultades tendremos para reconocerla y más amenazados nos sentiremos por ella.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Amar la imperfección</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Las personas que se preocupan en exceso por su imagen tienden a culpabilizar a los demás de cuanto les sucede, mienten y se engañan a sí mismas porque son incapaces de reconocer sus debilidades. Como no quieren asumir su sombra, la proyectan en el exterior y la ven reflejada en los demás. Les cuesta aceptar sus errores y tomar conciencia real de sí mismas, por lo que resultan personas difíciles en las <a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/07/63610_172554586112892_159273017441049_426491_1785604_n_HORIZONTAL.jpg"><img class="size-medium wp-image-12922  alignleft" title="63610_172554586112892_159273017441049_426491_1785604_n_HORIZONTAL" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/07/63610_172554586112892_159273017441049_426491_1785604_n_HORIZONTAL-300x169.jpg" alt="" width="300" height="169" /></a>relaciones. Sin embargo, nada hay de malo en reconocer que somos humanos, y que en todos nosotros existen en mayor o menor medida las cualidades y defectos propios del ser humano. Es más, como señaló Oscar Wilde: «No es lo perfecto, sino lo imperfecto lo que precisa de nuestro amor».</p>
<p style="text-align: justify;">Jung afirmó que la sombra contenía un noventa por ciento de oro puro, lo que evidentemente supone tener reprimida una gran cantidad de energía y potencial positivo. Recogiendo la idea del proceso de alquimia del médico Paracelso, máximo representante de la alquimia medieval, Jung realiza un paralelismo para explicar el proceso de individuación en que la mezcla, depuración y transformación de los contenidos inconscientes posibilitan la realización de nuestro máximo potencial.</p>
<p style="text-align: justify;">El hecho de querer afrontar e integrar nuestra sombra nos obliga a reconocer la totalidad de nuestro ser, que contiene el bien y el mal, lo racional y lo emocional, lo masculino y lo femenino, lo consciente y lo inconsciente. El proceso de llegar a ser personas completas y únicas requiere abrazar la luz y la oscuridad al mismo tiempo, albergar e integrar las polaridades que conforman la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">La armonía interior se halla en nuestras manos y pasa por esta reconciliación. Completándonos, integrando los opuestos complementarios, encontraremos el camino hacia la paz y el bienestar. Esto implica trascender dualidades, vivir en la paradoja para que pueda emerger algo nuevo, componer una tras otra nuevas síntesis que nos lleven a alcanzar la totalidad.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><a title="La sombra II" href="http://www.revistanamaste.com/la-sombra-ii/ ">Segunda parte del artículo</a></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">
<div id="_mcePaste" style="position: absolute; left: -10000px; top: 0px; width: 1px; height: 1px; overflow: hidden;"><!--[if gte mso 9]><xml> <w:WordDocument> <w:View>Normal</w:View> <w:Zoom>0</w:Zoom> <w:HyphenationZone>21</w:HyphenationZone> <w:DoNotOptimizeForBrowser /> </w:WordDocument> </xml><![endif]--></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">En el proceso de individuación, en el viaje hacia el corazón, vamos descubriendo e integrando diferentes aspectos; el consciente va ganando terreno al inconsciente. Jung denominó <em>sombra</em> a aquellos rasgos o características psicológicas que están ocultos, que han sido suprimidos o rechazados, a aquellos contenidos inconscientes que aún no han visto la luz. Es, según él,</span><span lang="ES-TRAD">«</span><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD"> el conjunto de la vida no vivida». </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">La sombra está formada por todos aquellos aspectos, emociones y conductas que uno cree inaceptables y que por eso rechaza, como la rabia, los celos, la mentira, la vergüenza y el resentimiento. También pertenecen a la sombra el orgullo, la lujuria, la gula y las tendencias agresivas, actitudes que con facilidad proyectamos y reconocemos en los demás. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">En efecto, podemos reconocer nuestra sombra cuando reaccionamos de manera exagerada y desproporcionada ante las actitudes, defectos y acciones de quienes nos rodean. Todos esos rasgos y características de los demás que nos molestan y nos afectan, provocando una reacción exagerada de desprecio o animadversión -como la vanidad, el egoísmo, la avaricia, la pereza o la grosería- pertenecen a nuestra sombra. </span></p>
<p><span style="font-size: 12pt; font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">La sombra es otro aspecto que se desarrolla en la infancia -al mismo tiempo que vamos construyendo el ego- cuando nos identificamos con ciertos rasgos, rechazamos otros y decidimos: «esto soy», «esto no soy». Todos aquellos sentimientos y capacidades rechazados, excluidos por el ego, constituyen el conjunto o «saco» de la sombra.</span></p>
</div>
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		<title>Entrevista a Andrés Rábago, “EL ROTO”</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Jul 2011 10:48:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto D. Fraile Oliver</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[activismo]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[política]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>

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		<description><![CDATA[Hay una frase de Leonard Cohen que dice: “Hay una grieta en todo, por ahí se filtra la luz”. Algo parecido sucede con “El Roto”. El dibujante que nos despierta cada mañana con su viñeta-bofetada en las páginas de El País. Como un café solo. Expresso sin azúcar. Amargo pero exquisito. Constante como el canto del gallo. Su insistencia casi mecánica es un regalo para todos. Sátira social de 24 quilates que circula en papel y por Internet de mente en mente.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/07/el-roto.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-12847" title="el roto" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/07/el-roto-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Hay una frase de Leonard Cohen que dice: “Hay una grieta en todo, por ahí se filtra la luz”. Algo parecido sucede con “El Roto”. El dibujante que nos despierta cada mañana con su viñeta-bofetada en las páginas de El País. Como un café solo. Expresso sin azúcar. Amargo pero exquisito. Constante como el canto del gallo. Su insistencia casi mecánica es un regalo para todos. Sátira social de 24 quilates que circula en papel y por Internet de mente en mente.</p>
<p>La pintura y el dibujo son sus dos caminos de expresión. Dos lenguajes distintos que se equilibran con una tercera pata, su faceta satírica. La que es capaz de ver el bosque, sin que le tapen los árboles. Corazón y mente. “El Roto” ha creado un leguaje visual y conceptual en el que convergen muchas personas.</p>
<p>Sus viñetas son intemporales pero al mismo tiempo describen magistralmente el tiempo que nos ha tocado vivir. Aunque su obra, en muchas ocasiones, más que describir, esculpe la realidad.</p>
<p>La sabiduría que transmiten sus viñetas es comprometida y joven a la vez que amarga y madura. Es un maestro autodidacta que consigue procesar la lucidez hasta hacer con ella un fino arte social, casi espiritual. Porque “El Roto”, Andrés Rábago, tiene algo de Zen.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>En tu crítica al sistema y tu sátira periodística, ¿hay hueco para el optimismo?</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Sin optimismo, sin posibilidades de que las cosas lleguen a buen puerto, no se puede trabajar. En mi trabajo hay una voluntad de no transmitir pesimismo, sino de señalar los puntos donde hay problemas. Por ello, lógicamente, tu mirada se centra en zonas oscuras, pero eso no significa que no haya territorios de luz. La sátira no se ocupa de esos territorios de luz, hay otros lenguajes que se ocupan de esas cosas. De todas maneras, si se miran un poco más a fondo los dibujos, te das cuenta que hay cierto reproche sobre las cosas que hacemos mal&#8230; y en bastantes ocasiones hay leves apuntes de por dónde están las salidas. Digamos que no hay voluntad dirigista, pero sí se apuntan. Si se ve más ampliamente mi trabajo, se apuntan caminos de salida.</p>
<p><strong><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/07/roto.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-12846" title="roto" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/07/roto-262x300.jpg" alt="" width="262" height="300" /></a>Háblanos de esos caminos de salida. Por tu trabajo, entiendo que eres una persona idealista y utópica. ¿Es así?</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>No lo llamo utopía, ni lo llamo idealismo; lo llamo realidad. Nuestro problema es que no estamos en la realidad, estamos en una especie de sueño colectivo en el que nos hemos metido, y ahí nos hemos perdido. Se trata de encontrar la salida de ese laberinto. No es algo que haya ocurrido ahora, sino que llevamos muchos siglos perdidos. Yo creo que la salida es la que todas las grandes tradiciones han señalado, y que básicamente se podría resumir en autoconocimiento: encontrar en qué punto estamos perdidos, cuáles son los mecanismos de ese engaño y de qué forma podríamos salir de ellos.</p>
<p><strong><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/07/20100422elpepivin_3.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-12848" title="20100422elpepivin_3" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/07/20100422elpepivin_3.jpg" alt="" /></a>Somos individuos perdidos que nos juntamos con otros que también están perdidos y nos perdemos en grupo&#8230;</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>En ese momento entramos en el lenguaje que yo llamo estadístico, es decir, en el lenguaje del poder, y ahí desde luego estamos muy perdidos, porque está basado en la fragmentación de lo que llaman masa, colectividad, cuerpo social&#8230; o como quieras llamarlo.</p>
<p><strong>Cuando hablas del autoconocimiento y de la búsqueda personal, tocamos la frontera de la espiritualidad. De la parte del ser humano qué se pregunta ¿de dónde vengo? ¿a dónde voy? ¿quién soy? Evidentemente tiene sentido hacerse esas preguntas, pero ¿tienen respuesta?</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Yo creo que no hay respuestas literarias; solamente, hay respuestas personales. Y en ese sentido volvemos al punto de partida: es el individuo el que tiene que encontrar su propio camino de salida de su propia locura, de su propia pérdida. Es posible que, de alguna manera, eso sea el trabajo de la vida. Normalmente se nos presentan tantas cosas, que nos tienen tan entretenidos, que perdemos de vista lo esencial.</p>
<p><strong><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/07/roto1.jpg"><img class="size-medium wp-image-12852 alignleft" title="roto1" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/07/roto1-262x300.jpg" alt="" width="262" height="300" /></a>¿Es posible desde ese lugar contemplar el sistema y la cultura desde fuera?</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Sí. Llega un momento en el que te “separas”. Hay una cierta distancia. Esa toma de distancia, como en cualquier otra cosa, es realmente importante. Cuando te separas un poco, empiezas a ver con claridad en qué jaleo estás metido. Y desde ahí, por lo menos, has empezado a caminar, sabes que te diriges a un sitio, que no sabes cuál es, pero que sabes que te has “apartado” o te has “ido”, entre comillas, de donde estabas.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Como observador de la realidad y una persona con espíritu crítico, ¿cómo describirías el momento en que vivimos? </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Si eres un observador, no es suficiente. Digamos que no soy un observador, soy uno más que está ahí, activo en la propia realidad. Creo que la realidad no es observable: es vivible, pero no observable. Puedes estar dentro de ella, pero si te sales de ella y la observas de algún modo se muere, desaparece&#8230; Estamos dentro de la realidad y a la vez somos conscientes de lo que está pasando.</p>
<p><strong>¿&#8230;Y cómo describirías el momento de cambio que estamos viviendo?</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Ni siquiera sé si estamos en eso. Parece, parece.. como que  hay indicios de cambio, pero yo creo que los cambios no van a ser sociales, sino en el proceso evolutivo del hombre. No creo que se vaya a producir de la noche a la mañana, sino más bien que va a ocurrir lentamente y aún falta mucho tiempo para que se produzca ese cambio.</p>
<p><strong>En tus dibujos se ve un toque de una visión de la realidad, en la cual hay unas leyes suprahumanas que nos gobiernan de alguna manera&#8230;</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Yo creo que el propio ser humano tiene esa noción de algo que está más allá de él mismo. Y eso es algo que antes mencionabas como espiritualidad. Inevitablemente, cuando observas un poco cómo es el cosmos o cómo son las cosas, empiezas a comprender que tiene que haber ciertas leyes que están ahí. Y que el hombre después ha ido encontrando ciertas leyes científicas, como la termodinámica… que son leyes que responden a preguntas pequeñas, pero a preguntas grandes no responden.</p>
<p><strong><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/07/roto2.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-12854" title="roto2" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/07/roto2-264x300.jpg" alt="" width="264" height="300" /></a>Un tema que tiene mucho protagonismo en tu obra es la economía, el dinero y sus consecuencias. En teoría, lo hemos creado para organizarnos mejor. Sin embargo, está causando mucho sufrimiento en este momento. ¿Tú cómo lo contemplas?</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>He dedicado muchos dibujos a ese asunto. Resumiendo, el dinero y la economía son como una especie de emanación del ego, un instrumento de intercambio entre los distintos egos, y por lo tanto está sostenido sobre algo falso. Mientras creamos en ello, tendrá su fuerza. En sí mismo, ese intercambio, esa comunicación, entre las personas es necesaria, y por lo tanto, el dinero como algo que nos permite el intercambio de cosas sin complicarnos demasiado, es razonable que exista. Lo que pasa es que la “hipertrofia” del dinero lo ha convertido en un monstruo que nos está devorando. Creo que primero tiene que estar perfectamente controlado, socialmente, y desde luego no puede erigirse ni en nuestro guía, ni en nuestro “amo y señor”; y ahí es donde realmente está el problema: se ha convertido en nuestro señor, en vez de en nuestro servidor.</p>
<p><strong>El sistema económico, en teoría, debería estar encajado dentro de otro sistema mayor, que es el sistema ecológico. Pero no sucede así y la economía aplasta a la ecología ¿Qué opinión tienes sobre las amenazas hacia la sostenibilidad del planeta?</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Creo que lo que ocurre es que hay un bajísimo nivel de conciencia. Y esa conciencia está muy fragmentada, está muy compartimentada. Cuando estamos en el bosque, somos ecologistas; y cuando volvemos a la ciudad, se nos olvida el bosque&#8230; y así estamos continuamente, en diversos territorios, sin continuidad. En el fondo se trata de una ausencia de conciencia. Si tuviésemos conciencia, no ocurriría lo que está ocurriendo. Cuando vuelves tras unas vacaciones en un sitio “muy limpio”, los primeros días hay una sensación desagradable, te das cuenta de que existe la contaminación, porque tus sentidos están alerta, la detectan y la rechazan; cuando llevas varios días en la ciudad, ese sentido se atrofia, y dejas de tener esa percepción. Y eso es lo que nos pasa en casi todas las cosas: se nos atrofian los sentidos y, además, estamos fragmentados.</p>
<p><strong>Tienes una tribuna importante en El País y llega a mucha gente&#8230; ¿Qué influencia crees que tiene? </strong></p>
<p>Creo que, sobre todo, la influencia es la de acompañar. Que sintamos que no estamos solos, que sepamos que hay pensamiento colectivo, que tiene un cierto parecido al que nosotros tenemos. Eso nos hace sentirnos menos solos y podemos caminar con mayor seguridad. Creo que esa función de dar seguridad, de aclarar ciertos pensamientos que están en nosotros, pero que no están bien concretados&#8230; es una de las funciones básicas. Si además, apuntas en algún momento en direcciones en la que no había pensado el lector y que puedan, digamos, abrirle caminos que en ese momento no tenía, pues mejor ¿no?</p>
<p><strong>Dentro del panorama artístico, periodístico, cultural&#8230; en el ámbito en el que tú te mueves, ¿qué voces son las que a ti te resuenan?</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>No vivimos, precisamente, en un momento especialmente brillante. En este sentido, no tengo gurús, no tengo maestros, ni gente a quien siga, pero sí que oigo, bastante a menudo, voces y pensamientos que me reconfortan, que me alivian y que me alimentan&#8230;</p>
<p>Sí que hay cosas, lo que pasa es que hay demasiada broza, demasiado ruido ambiental, pero con un poco de olfato encuentras esa lectura que te sirve, que te alimenta el pensamiento&#8230; lo que pasa es que, efectivamente, estamos en un momento de excesivo ruido. Eliminar ese ruido de tu espacio vital te permite escuchar con más claridad.</p>
<p><strong><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/07/roto3.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-12855" title="roto3" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/07/roto3-263x300.jpg" alt="" width="263" height="300" /></a>Cuando la obra de alguien brilla tanto como la tuya me gusta preguntarle cuál es su rutina de trabajo. ¿Qué hábitos permiten que tu obra tenga tanta luz?</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Pues yo creo que es justo eso, la rutina (risas). <strong> </strong>Hay mucha rutina, soy bastante metódico en mis horarios y ritmos de trabajo. Eso me permite desarrollar bastante trabajo. Supongo que habrá otras formas de verlo, pero yo no soy partidario del artista bohemio. Creo que el artista bohemio generalmente es un desastre, no sólo como persona sino también como artista. Creo que el arte requiere una cantidad y calidad de esfuerzo, que sólo con un ritmo metódico y continuado se puede obtener algo. Y lo ideal es que ese ritmo surja de forma poética o natural.</p>
<p><strong>¿Te estresa el hecho de que tenga que salir una viñeta cada día? ¿Confías en que saldrá?</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>No es mío, es algo que está ahí, y como hay muchas cosas en el ambiente, siempre encuentras una. Digamos que este es un trabajo para personas que tienen fluidez en sus mecanismos mentales. Si eres un estreñido, francamente, vale más que te dediques a otra cosa.</p>
<p><strong>Cuando admiras alguna gran obra del arte, una obra maestra, ¿cómo crees que se ha creado? </strong></p>
<p>Poquísimas obras del hombre son creaciones de altísimo nivel; pero sí que hay una gran cantidad de obras de grandísima calidad. Lo que tú ves en esas obras maestras es el nivel humano que alcanzó ese individuo. En cierto modo su obra refleja el punto en el que estuvo, el territorio que él vivió, su experiencia. Te llevan al punto más alto, al nivel más alejado que él alcanzó, y lo recorres con él.</p>
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		<title>10 estrategias de manipulación</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Jun 2011 05:33:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Noam Chomsky</dc:creator>
				<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[activismo]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[conciencia]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>

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		<description><![CDATA[El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción, que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>1. La estrategia de la distracción</strong><br />
El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción, que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. “Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar.”</p>
<p><em>“El terror se basa en la incomunicación y el aislamiento “ (Rodolfo Walsh)</em></p>
<p><strong>2. Crear problemas y después ofrecer soluciones</strong><br />
Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana (delincuencia), u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de estrictas políticas y leyes de seguridad en perjuicio de su propia libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales, las privatizaciones y el desmantelamiento de los servicios públicos.<br />
<a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/05/PositiveOptions_Manipulation.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-12321" title="PositiveOptions_Manipulation" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/05/PositiveOptions_Manipulation-217x300.jpg" alt="" width="217" height="300" /></a><br />
<strong>3. La estrategia de la gradualidad</strong><br />
Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos (como se viene haciendo con ciertas privatizaciones). Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: estado de bienestar mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes&#8230; tantos cambios que hubieran provocado una revolución si se hubiesen aplicado de una sola vez.<br />
<strong>4. La estrategia de diferir</strong><br />
Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa, pero necesaria” (como la actual reforma a la edad de las pensiones del Gobierno y la oposición en España), obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “después de esto todo irá a mejor y el sacrificio podrá ser evitado”. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.<br />
<strong>5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad o enfermos mentales</strong><br />
La mayoría de la publicidad televisiva dirigida al gran público utiliza discursos, argumentos, personajes y una entonación particularmente infantil, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más grande sea el engaño al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantil. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico, como la de una persona de 12 años o menos de edad” (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)</p>
<p><strong>6. Utilizar el aspecto emocional más que reflexivo</strong><br />
Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar shock, una suerte de cortocircuito en el análisis racional, y finalmente del sentido crítico de los individuos. (Ejemplo: mostrar una y otra vez a víctimas de un desastre, un atentado o de una crisis económica, para utilizarlas como justificante y así llevar a cabo “decisiones impopulares, pero necesarias”). Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…</p>
<p><strong><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/05/chomsky.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-12320" title="chomsky" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/05/chomsky-300x246.jpg" alt="" width="300" height="246" /></a>7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad</strong><br />
Hacer que el público sea incapaz de comprender las técnicas que influyen directamente en él  y los métodos utilizados para su control y esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, con el acceso a la menor cantidad de información verdadera, de forma que la distancia de la ignorancia que se planea entre las clases inferiores y superiores parezca, sea y permanezca inalcanzable para las inferiores”</p>
<p><strong>8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad</strong><br />
Promover al público a creer que es “la moda” ser simple, estúpido, vulgar e inculto, instando a tratar como “bicho raro” a quien piensa más de la cuenta. ¿Irónico, no?</p>
<p><strong>9. Reforzar la auto-culpabilidad</strong><br />
Hacer creer al individuo que él es el único culpable de su propia desgracia, por causa de su poca inteligencia, mínimas capacidades o de su insuficiente esfuerzo. Así, en lugar de rebelarse en contra del injusto sistema económico en el que vive, el individuo se auto-desvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción.</p>
<p><strong>10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen</strong><br />
En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “Sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológica. El sistema ha conseguido conocer al individuo común mejor de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder de manipulación y utilización de los individuos – mayor que el de los individuos sobre sí mismos.</p>
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		<title>Una actitud positiva, la base del éxito</title>
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		<pubDate>Mon, 09 May 2011 05:47:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramón Ribalta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Alma]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[autosuficiencia]]></category>
		<category><![CDATA[Crecimiento Personal]]></category>
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		<description><![CDATA[Los pensamientos y los modelos de pensamiento tienen una gran influencia sobre nuestra personalidad, y muchas personas no son conscientes de su repercusión en su calidad de vida. Cuando creamos nuestros pensamientos generamos sentimientos, emociones, actitudes, palabras y acciones, configurando así el libro o el cuadro de  nuestra vida.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/05/47.jpg"><img class="alignright size-large wp-image-11786" title="47" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/05/47-1024x514.jpg" alt="" width="450" height="225" /></a>Los pensamientos y los modelos de pensamiento tienen una gran influencia sobre nuestra personalidad, y muchas personas no son conscientes de su repercusión en su calidad de vida. Cuando creamos nuestros pensamientos generamos sentimientos, emociones, actitudes, palabras y acciones, configurando así el libro o el cuadro de  nuestra vida.</p>
<p>Para mejorar la calidad de nuestros pensamientos debemos ser conscientes de cómo pensamos y darnos cuenta que cada uno de nosotros somos los creadores de nuestros  pensamientos, tanto los positivos y beneficiosos como los inútiles o negativos.</p>
<p>El pensamiento positivo nos abre un universo de nuevas posibilidades, todas ellas fortalecedoras, enriquecedoras, llenas de beneficio y aprendizaje.</p>
<p>Es esencial comprender que los pensamientos, en función de su calidad, nos pueden ayudar a generar energía interna, es decir, nos pueden aportar optimismo, entusiasmo, motivación, todos ellos factores que van a contribuir favorablemente en nuestro desempeño personal y profesional. Por otro lado, cierto tipo de pensamientos negativos nos pueden quitar energía y debilitarnos. Eso sucede cuando nuestra mente se enfoca solo en ver los problemas, los defectos, las carencias, los errores y las dificultades.</p>
<h3>Modelos de pensamiento positivo</h3>
<p>Pensamiento positivo proactivo: Es un patrón de pensamiento basado en planteamientos de cooperación y apoyo para aportar soluciones a las necesidades del momento, evitando pensar en aquellas cosas que escapan a nuestro control.</p>
<p>Pensamiento positivo creativo: Nos plantea una percepción fresca e innovadora de la situación que estamos viviendo. En lugar de percibir la situación como un problema o una adversidad, exploramos nuevas perspectivas, nuevos ángulos de visión que nos abren nuevas oportunidades de crecimiento y desarrollo, a la vez que ampliamos nuestros horizontes mentales habituales.</p>
<p>Pensamiento positivo de aprendizaje: Se basa en explorar con nuestra mente los beneficios y aprendizajes que siempre existen en cada situación. Desde una perspectiva creativa, veamos nuestra vida como una gran escuela de aprendizaje constante. Cada escena que se nos presenta es una nueva lección para seguir aprendiendo y perfeccionando el arte de vivir.</p>
<h3>Medicina Interna</h3>
<p>La meditación es un método muy útil para ayudar a las personas a reorientar su vida de una forma positiva y saludable. La palabra meditación viene procede del latín “mederi” que significa “curar”. La curación del ser interior no se consigue tomando sólo medicinas físicas, sino que se trata de restablecer el equilibrio mediante el conocimiento del ser, creando actitudes adecuadas y utilizando correctamente la energía mental. En la meditación aprendemos a observar nuestro interior y conectar de nuevo con nuestros recursos internos de paz, verdad, amor y felicidad. Mediante el pensamiento concentrado aprendemos a dejar que estas energías positivas se manifiesten en la conciencia y se  expresen en nuestras acciones diarias.</p>
<h3>Las personas positivas comparten siete características comunes:</h3>
<p><strong>1. Creen en sí mismos</strong></p>
<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/05/49.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-11787" title="49" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/05/49.jpg" alt="" width="367" height="185" /></a>Una persona con una buena actitud piensa positivamente en su valor personal. Al creer en sí mismo es libre para verse bajo una luz objetiva y enfocarse en mejorar y alcanzar su potencial. Su imagen positiva es el pasaporte para el éxito en la vida.</p>
<p><strong>2. Están dispuestos a ver lo mejor en los demás</strong></p>
<p>Todos tenemos expectativas de los demás, pero podemos decidir si las expectativas serán positivas o negativas.</p>
<p><strong>3. Ven oportunidades en todas las circunstancias</strong></p>
<p>El filósofo griego Plutarco escribió: “Al igual que las abejas extraen miel del tomillo, la más fuerte y seca de las hierbas, los hombres sensibles suelen sacar ventaja y provecho de las circunstancias más extrañas”. Las personas positivas ven oportunidades en todo lugar. Entienden que son el resultado de una actitud correcta. La oportunidad existe allí donde la sabes encontrar.</p>
<p><strong>4. Se enfocan en soluciones</strong></p>
<p>Casi todas las personas pueden ver los problemas. Para ello no se requiere nada especial. La persona positiva tiene su mente centrada en las soluciones, busca una solución ante cada problema y una posibilidad ante cada imposibilidad. Louis D. Brandeis dijo una vez: “En este mundo, la mayoría de cosas dignas de hacerse habrían sido declaradas imposibles antes de que fueran hechas”.</p>
<p><strong>5. Desean dar</strong></p>
<p>Kart Menninger dijo: “Rara vez la gente generosa es gente mentalmente enferma”. Y es raro que sea gente negativa. Dar es la consecuencia de una conciencia elevada. Dar sin esperar nada a cambio es la forma más auténtica de amor y generosidad.</p>
<p><strong>6. Persistencia</strong></p>
<p>Los sueños que se han hecho realidad son el resultado de personas que creyeron en sus metas y propósitos en la vida. Se negaron a desanimarse y darse por vencidos. Los desafíos pueden ser el estímulo para un mayor esfuerzo. Cuando se tiene una actitud positiva, es más fácil ser persistente.</p>
<p><strong>7. Responsabilidad por sus vidas</strong></p>
<p>Una persona de éxito entiende que nada positivo ocurre si no está dispuesta a dar un paso adelante y asumir plena responsabilidad de sus pensamientos y acciones. Sólo cuando uno se hace responsable de sí mismo puede mirarse con honestidad, evaluar sus puntos fuertes y los puntos débiles y comenzar a cambiar.</p>
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		<title>Las relaciones del alma</title>
		<link>http://www.revistanamaste.com/las-relaciones-del-alma/</link>
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		<pubDate>Mon, 14 Mar 2011 05:51:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ascensión Belart</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crecimiento Personal]]></category>
		<category><![CDATA[Mente]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[pareja]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>

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		<description><![CDATA[Anhelamos una conexión de Ser a Ser, de alma a alma, y la mejor manera de prepararnos para un verdadero encuentro es aprender a estar solos, al menos durante algunos períodos y muy especialmente cuando se acaba una relación. Estar solo es bueno para conocerse en todos los sentidos, ampliar nuestra identidad, reconocer nuestras limitaciones y capacidades, y aprender a ser autosuficientes. Uno es dueño de su vida y de sus decisiones, y responsable de su felicidad. Y sin embargo, todo lo que llegamos a hacer, a aguantar y a permitir con tal de no estar solos! ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Anhelamos una conexión de Ser a Ser, de alma a alma, y la mejor manera de prepararnos para un verdadero encuentro es aprender a estar solos, al menos durante algunos períodos y muy especialmente cuando se acaba una relación. Estar <a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/03/12-kissing_sm.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-10843" title="12-kissing_sm" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/03/12-kissing_sm-300x199.jpg" alt="" width="300" height="199" /></a>solo es bueno para conocerse en todos los sentidos, ampliar nuestra identidad, reconocer nuestras limitaciones y capacidades, y aprender a ser autosuficientes. Uno es dueño de su vida y de sus decisiones, y responsable de su felicidad. Y sin embargo, todo lo que llegamos a hacer, a aguantar y a permitir con tal de no estar solos!<br />
Hablo de las «bendiciones» de la soledad: del encuentro con uno mismo, de estar en contacto con las propias necesidades y reconocer lo que uno quiere y no quiere. Ahora bien, también es cierto que se necesita un espejo en el que mirarse. Y la pareja constituye ese «espejo mágico» en el que podemos vernos en profundidad, donde poder observar nuestros aspectos más íntimos y regresivos, nuestras luces y nuestras sombras. Este reflejo es el verdadero don de las relaciones del alma.<br />
Para aquellos que viven conscientemente su proceso de maduración, la relación no es la salvación, no se pretende que la pareja sea el papá o la mamá, se haga cargo de las carencias y proporcione aquello que falta. Es prioritario ocuparse de uno mismo y de sus necesidades, establecer fronteras y darse espacio para que la relación pueda desarrollarse. El requisito esencial para una relación auténtica es ser íntimo con uno mismo, saber lo que sentimos, necesitamos, valoramos, lo que nos gusta o disgusta, lo que nos importa en la vida. Es necesario estar bien conectado con las propias emociones, con el vacío fértil y la soledad.</p>
<h3>Alcanzar la intimidad</h3>
<p>La verdadera intimidad en la pareja no es inmediata, es un proceso que lleva su tiempo. Cada uno tiene su propia vida y sigue con ella sin abandonarla, y poco a poco se va incorporando a la otra persona. El conocer al otro y ser conocido requiere apertura y tiempo, no se trata de volcarse «de golpe» en una relación, ni de renunciar a ser uno mismo. Para que esto sea posible, para que no se pierda el centro, es imprescindible que lo valoremos y tengamos bien integrado, y eso precisa de un tiempo de práctica.<br />
El fundamento de una verdadera relación radica en estar presente para el otro, para lo cual es necesario aprender a estar presente y ser íntimo con uno mismo. Por eso es tan importante la meditación, pues nos conecta con nuestro centro, nos alimenta y nutre desde el interior. Hay que tomar conciencia del propio camino o evolución personal, del lugar donde uno se encuentra y respetarlo, lo que significa no permitir que nada ni nadie se interponga en el proceso de crecimiento o individuación.<br />
El foco de atención de las relaciones conscientes se halla en el propio proceso: cada uno respeta su proceso y el del otro. Cada uno tiene su camino en la vida y hace su viaje, aunque se acompañan mutuamente. La relación es importante, pero no lo es todo, como en las relaciones dependientes. Ambos se abren a la vida y al mundo, al contexto en que están inmersos y del que participan.<br />
Hay evolución personal, creatividad y compromiso con la propia vida, lo que incluye respetar el tiempo que cada persona necesita para sí. La relación con uno mismo necesita tiempo para ser cultivada, para nutrirse, porque cuanto más completos nos sentimos más fácil resulta la proximidad y la intimidad, y a la vez más necesitamos  estar a solas. Recordemos la recomendación de Rilke de que en una relación cada uno debía proteger la soledad del otro.</p>
<h3>Un diálogo transparente</h3>
<p><a href="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/03/photocaseka68688p51789642.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-10844" title="photocaseka68688p51789642" src="http://www.revistanamaste.com/wp-content/uploads/2011/03/photocaseka68688p51789642-300x207.jpg" alt="" width="300" height="207" /></a>En las verdaderas relaciones íntimas hay transparencia, sinceridad y respeto mutuo. Se puede hablar de cómo repercute lo que el compañero/a hace o no en la historia personal de cada uno, aclarar qué temas personales resuenan frente a ello, sin defenderse, acusar o manipular. Es posible que en ocasiones el otro haga o diga algo que provoque que afloren los propios miedos, carencias o sentimientos de abandono, pero como son de uno hay que asumir la responsabilidad y hacerse cargo de ellos.<br />
El alma se nutre del diálogo. Ahora bien, se trata de hablar de uno mismo y no del otro, expresar los propios temores, deseos, necesidades, sueños y fantasías mediante una comunicación libre y fluida de los sentimientos. Hablar superando la desconfianza, derribando barreras y defensas, desnudándose emocionalmente y dejando traslucir confesiones, desesperanzas y zonas de vulnerabilidad en la búsqueda de autenticidad, para sacar a la luz lo que anida en las profundidades del alma.<br />
El amor es apertura de corazón y riesgo, de ahí la disposición a arriesgarse a abrir y revelar la propia alma, incluso ante la eventualidad de no ser entendido, dando también la posibilidad al otro para que viva y manifieste la suya.<br />
Una relación consciente se alimenta tanto de la proximidad como de la distancia, requiere darse y dar espacio al otro. Por eso es importante respetar la relación tanto como preservar el propio camino individual. Hay una dialéctica generadora de crecimiento entre la necesidad de intimidad y de libertad, es la confluencia del  movimiento de fusión y el de individuación, que precisa también de una reconciliación de opuestos, como acontece en los procesos personales.</p>
<h3>La alquimia del amor</h3>
<p>Según el terapeuta jungiano T. Moore, el amor es un proceso alquímico en que nosotros somos el material a trasmutar. Igual que hay una alquimia del alma hay una  alquimia de la relación, un proceso de conjunción, integración y co-evolución de los desarrollos de individuación de cada uno, de ahí el grado de complejidad de las relaciones de pareja. Es la idea de “matrimonio sagrado” o Hiero gamos en el que la pareja se transforma, renace y se renueva a través de las sucesivas crisis personales de cada uno que repercuten en el otro, proporcionando material para seguir creciendo. Es un proceso consciente de búsqueda, exploración, renovación y transformación donde caben el riesgo y la sorpresa, y se experimentan la pérdida y el reencuentro, la incertidumbre y el redescubrimiento del otro. Un vínculo que crece y se renueva constantemente, que no se da por hecho.<br />
Visto así, las dificultades y crisis pueden conducir a una mayor profundidad e intimidad porque nutren y enriquecen el proceso de individuación de cada uno. Es una cadena de intercambios a través de las tensiones y conflictos generados por uno u otro que van superándose, trascendiéndose e integrándose. Un juego de espejos que muestra nuevas y sucesivas facetas de cada uno, que propician la trasformación de ambos. Porque cuanto mejor se conoce uno mismo más puede aceptar y comprender la complejidad del otro.</p>
<h3>Compañeros de viaje</h3>
<p>Una relación entre almas se sustenta en la amistad, la confianza, la admiración y el interés por las actividades y sueños de la pareja. El respeto mutuo, la sinceridad y la complicidad fortalecen el vínculo, así como el honrar y valorar la relación. El erotismo es esencial en la relación de pareja: nos gusta estar cerca del otro, sentirlo, tocarlo, saborearlo también físicamente, y no sólo en la intimidad sexual. Recordemos que el placer y el disfrute refuerzan el vínculo entre la pareja.<br />
La valoración recíproca es otro de los fundamentos del amor. Necesitamos ser amados como únicos e insustituibles, brillar con luz propia en la relación. Según Alberoni: «Una pareja sigue enamorada si las dos personas cambian, crecen, se transforman y se reencuentran, se redescubren, y se vuelven a ver con los ojos resplandecientes del estado naciente». Por eso es esencial preservar aquello que hubo en la atracción inicial, en los albores del encuentro, para poder recurrir al fuego original en los momentos de oscuridad.<br />
Así pues, en una relación de seres en proceso de crecimiento se elige al otro como compañero/a, no para que nos salve, proteja, sostenga o adore. Tampoco para escapar de una situación o para que nos proporcione seguridad. Optamos por una relación privilegiada para brindarnos la oportunidad de ir un poco más allá en nuestro viaje hacia el corazón, lo que significa que a través de la relación podemos  conocernos, expresarnos y desarrollarnos con una mayor profundidad.</p>
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<p><a title="Media naranja" href="http://www.revistanamaste.com/el-fin-del-mito-de-la-media-naranja/" target="_self">El fin del mito de la media naranja</a></p>
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