Resiliencia, la capacidad de autosostenerse

Hace algún tiempo, la palabra sostenibilidad se puso de moda. En pocos años pasó de ser un concepto exótico a convertirse en una palabra maltratada y explotada por todos. Si hubiéramos aplicado el significado de la palabra sostenibilidad (el equilibrio de un sistema con los recursos del entorno) la mitad de lo que la hemos citado, ahora no necesitaríamos con urgencia recurrir a una nueva palabra: resiliencia.

Permíteme querido lector que te hable de ella. Es un poco rara, pero su importancia es vital en este momento. Los ingenieros, psicólogos y ecólogos la conocen bien pero ha llegado el momento de que dé el salto al lenguaje cotidiano y la incorporemos todos a nuestro vocabulario, porque el significado de la palabra resiliencia tiene mucho que aportarnos en los próximos años.

Resiliencia no es otra cosa que la capacidad de un sistema de absorber impactos. En el mundo de la psicología Boris Cyrulnik ha trabajado mucho sobre este concepto y lo define como “el resorte de aquellos que después de recibir un golpe, pudieron superarlo e, incluso, salir reforzados”.

Tiene un origen similar a la palabra estrés pero con matices diferentes. Si el estrés es un término tomado de la mecánica que define el esfuerzo al que está sometido un material (por ejemplo, una viga), la resiliencia se usa en la física de los materiales para expresar la capacidad de recuperación de ese esfuerzo. De la misma forma que un objeto abollado recobra su forma primitiva si tiene la suficiente elasticidad, los seres humanos dotados de una resiliencia natural o adquirida serán capaces de salir de un colapso si consiguen desarrollar plasticidad interior.

Esta plasticidad se puede manifestar ante la destrucción, mostrando una gran facultad de proteger la propia integridad bajo presión y frente a la adversidad, estableciendo una actitud vital positiva pese a circunstancias difíciles.

El renacer del Ave Fénix

La resiliencia es la capacidad de autosostenerse. Se empezó a estudiar en psicología al observarse que algunos niños y adultos lograban salir adelante después de haber sufrido situaciones adversas graves. Los psicólogos empezaron a preguntarse qué características hacían que unas personas se recuperaran antes de un colapso y se dieron cuenta que compartían tres ragos principales:

La capacidad de juego y el sentido del humor.

La habilidad de no tomarse las cosas tan a pecho permite relativizar y no derrumbarse ante la adversidad

El sentimiento de esperanza.

Para ello es fundamental tener al menos a alguien en quién apoyarse. Son imprescindibles los vínculos que enriquecen y aportan luz al final del túnel.

El autosostén. Es necesario encontrar los elementos que devuelvan la autoestima y la confianza para sentir que el universo es un lugar amable y no siempre hostil.

En resumen, una persona resiliente es aquella que se toma un reto como una diversión y no como una desgracia. No se trata de ser invulnerable, sino de ser capaz de generar recursos propios para salir fortalecido de situaciones complicadas. La clave está en tomarlas como un desafío que alecciona y estimula y no como una fatalidad del destino.

Esto también se puede aprender

Nadie dijo que la vida fuera fácil. Todos nos enfrentamos a acontecimientos duros: la muerte de un ser querido, una enfermedad complicada, experiencias laborales difíciles, problemas serios de pareja, la soledad, el aislamiento social, la competitividad, el desempleo, los problemas económicos… Ante estas situaciones las personas reaccionan de distinta manera según su grado de vulnerabilidad o resiliencia.

Todos podemos desarrollar nuestra capacidad de resiliencia. Para ello hay que estar dispuesto a cambiar las propias actitudes, entrenarse en técnicas de modificación del pensamiento, aprender a interpretar los acontecimientos de otra manera, recuperando la capacidad de reflexionar sobre sí mismo, trabajándose la valoración de la propia personalidad, adquiriendo habilidades sociales como la asertividad, aprendiendo a hablar positivamente…

Pistas para desarrollar la resiliencia

La introspección. Ser capaces de entrar dentro de uno mismo, observarse y reflexionar.

La independencia. Ser capaces de establecer límites emocionales y físicos entre uno mismo y los ambientes adversos. Sin aislarse, claro.

La iniciativa. Se trata de afrontar los problemas y ejercer control sobre ellos.

El sentido del humor. Que nos capacita para ver el lado cómico en las situaciones adversas.

La creatividad. Que trae orden y belleza a partir del caos y el desorden. Y permite canalizar emociones como la soledad, el miedo, la rabia y la desesperanza.

La ética. Que nos ayuda a desear una vida personal y social digna y estable, un compromiso con ciertos valores elevados que nos permite tomar decisiones.

Los vínculos sanos. Que nos permiten darnos a conocer y disfrutar de los otros.

24 fortalezas para un carácter resiliente

Sabiduría y conocimiento

1. Curiosidad, interés por el mundo

Tener interés por lo que sucede en el mundo, encontrar temas fascinantes, explorar y descubrir nuevas cosas.

2. Amor por el conocimiento y el aprendizaje

Llegar a dominar nuevas materias y conocimientos, tendencia continua a adquirir nuevos aprendizajes.

3. Juicio, pensamiento crítico, mentalidad abierta

Pensar sobre las cosas y examinar todos sus significados y matices. No sacar conclusiones al azar, sino tras evaluar cada posibilidad. Estar dispuesto a cambiar las propias ideas en base a la evidencia.

4. Ingenio, originalidad, inteligencia práctica

Pensar en nuevos y productivos caminos y formas de hacer las cosas.

5. Perspectiva

Ser capaz de dar consejos sabios y adecuados a los demás, encontrando caminos no sólo para comprender el mundo sino para ayudar a comprenderlo a los demás.

Coraje

6. Valentía

No dejarse intimidar ante la amenaza, el cambio, la dificultad o el dolor. Ser capaz de actuar según las propias convicciones aunque eso suponga ser criticado.

7. Perseverancia y diligencia

Terminar lo que uno empieza. Persistir en una actividad aunque existan obstáculos. Obtener satisfacción por las tareas emprendidas y que consiguen finalizarse con éxito.

8. Integridad, honestidad, autenticidad

Ir siempre con la verdad por delante, no ser pretencioso y asumir la responsabilidad de los propios sentimientos y acciones emprendidas.

9. Vitalidad y pasión por las cosas

Afrontar la vida con entusiasmo y energía. Hacer las cosas con convicción y dando todo de uno mismo. Vivir la vida como una apasionante aventura, sintiéndose vivo y activo.

Humanidad

10. Amor, apego, capacidad de amar y ser amado

Tener importantes y valiosas relaciones con otras personas, en particular con aquellas en las que el afecto y el cuidado son mutuos. Sentirse cerca y apegado a otras personas.

11. Simpatía, amabilidad, generosidad

Hacer favores y buenas acciones para los demás, ayudar y cuidar a otras personas.

12. Inteligencia emocional, personal y social

Tener empatía. Ser consciente de las emociones y sentimientos tanto de uno mismo como de los demás, saber como comportarse en las diferentes situaciones sociales, saber que cosas son importantes para otras personas.

Justicia

13. Ciudadanía, civismo, lealtad, trabajo en equipo

Trabajar bien dentro de un equipo o grupo de personas, ser fiel al grupo y sentirse parte de él.

14. Sentido de la justicia, equidad

Tratar a todas las personas como iguales en consonancia con las nociones de equidad y justicia. Dar a todo el mundo las mismas oportunidades.

15. Liderazgo

Animar al grupo del que uno es miembro para hacer cosas, así como reforzar las relaciones entre las personas de dicho grupo. Organizar actividades grupales y llevarlas a buen término.

Moderación

16. Capacidad de perdonar, misericordia

Capacidad de perdonar a aquellas personas que han actuado mal, dándoles una segunda oportunidad, no siendo vengativo ni rencoroso.

17. Modestia, humildad

Dejar que sean los demás los que hablen de uno mismo, no buscar ser el centro de atención y no creerse más especial que los demás.

18. Prudencia, discreción, cautela

Ser cauteloso a la hora de tomar decisiones, no asumiendo riesgos innecesarios ni diciendo o haciendo nada de lo que después uno se pueda arrepentir.

19. Auto-control, auto-regulación

Tener capacidad para regular los propios sentimientos y acciones. Tener disciplina y control sobre los impulsos y emociones.

Trascendencia

20. Apreciación de la belleza y la excelencia, capacidad de asombro

Saber apreciar la belleza de las cosas, del día a día, o interesarse por aspectos de la vida como la naturaleza, el arte, la ciencia…

21. Gratitud

Ser consciente y agradecer las cosas buenas que a uno le pasan. Saber dar las gracias.

22. Esperanza, optimismo, proyección hacia el futuro

Esperar lo mejor para el futuro y trabajar para conseguirlo. Creer que un buen futuro es algo que está en nuestras manos conseguir.

23. Sentido del humor

Disfrutar de la risa y las bromas, sonreír con frecuencia, ver el lado positivo de la vida.

24. Espiritualidad, fe, sentido religioso

Pensar que existe un propósito o un significado universal en las cosas que ocurren en el mundo y en la propia existencia. Creer que existe algo superior que da forma a nuestra conducta y nos protege.

Fuente: Manual de clasificación Character Strengths and Virtues

“Premio Nobel” de ecología para un permacultor mexicano

No todo el mundo lo sabe, pero existe un premio parecido al “Nobel” de Ecología. La última edición la ha ganado Jesús León Santos, de 42 años, un campesino indígena mexicano que ha estado realizando, durante los últimos 25 años, un excepcional trabajo de reforestación en su región de Oaxaca, México.

El nombre de la recompensa es “Premio Ambiental Goldman”. Fue creado en 1990 por dos generosos filántropos y activistas cívicos estadounidenses, Richard N. Goldman y su esposa Rhoda H. Goldman. Se entrega cada año en la ciudad de San Francisco, California (Estados Unidos).

Hasta ahora ha sido otorgado a defensores del medioambiente de 72 países. En 1991, lo ganó la africana Wangari Maathai, quien luego obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 2004.

A Jesús León Santos se lo han dado porque cuando tenía 18 años decidió cambiar el paisaje de Mixteca, la provincia donde vivía en México. Cuando llegó, la zona parecía un paisaje lunar: campos yermos y polvorientos, desprovistos de arboleda, sin agua y sin frutos. Había que recorrer grandes distancias en busca de agua y de leña. Casi todos los jóvenes emigraban para nunca regresar, huyendo de semejantes páramos y de esa vida tan dura.

Con otros comuneros del lugar, Jesús León se fijó el objetivo de reverdecer los campos. Y decidió recurrir a unas técnicas agrícolas precolombinas que le enseñaron unos indígenas guatemaltecos para convertir tierras áridas en zonas de cultivo y arboladas.

¿Cómo llevar el proyecto a cabo? Haciendo revivir una herramienta indígena también olvidada: el tequio, el trabajo comunitario no remunerado. Reunió a unas 400 familias de 12 municipios, creó el Centro de Desarrollo Integral Campesino de la Mixteca (Cedicam), y juntos, con recursos económicos limitadísimos, se lanzaron en la gran batalla contra la principal culpable del deterioro: la erosión.

En esa región, Mixteca, existen más de 50.000 hectáreas que han perdido unos cinco metros de altura del suelo desde el siglo XVI. La cría intensiva de cabras, el sobre-pastoreo y la industria de producción de cal que estableció La Colonia deterioraron la zona. El uso del arado de hierro y la tala intensiva de árboles para la construcción de los imponentes templos Dominicos contribuyeron definitivamente a la desertificación.

Jesús León y sus amigos impulsaron un programa de reforestación. A pico y pala cavaron zanjas-trincheras para retener el agua de las escasas lluvias, sembraron árboles en pequeños viveros, trajeron abono y plantaron barreras vivas para impedir la huida de la tierra fértil.

Todo eso favoreció la recarga del acuífero. Luego, en un esfuerzo titánico, plantaron alrededor de cuatro millones de árboles de especies nativas, aclimatadas al calor y sobrias en la absorción de agua. Después se fijaron la meta de conseguir, para las comunidades indígenas y campesinas, la soberanía alimentaria.

Desarrollaron un sistema de agricultura sostenible y orgánica, sin uso de pesticidas, gracias al rescate y conservación de las semillas nativas del maíz, cereal originario de esta región, sembrando principalmente una variedad muy propia de la zona, el cajete, que es de las más resistentes a la sequía.

Se planta entre febrero y marzo, que es allí la época más seca del año, con muy poca humedad en el suelo, pero cuando llegan las lluvias crece rápidamente.

Al cabo de un cuarto de siglo, el milagro se ha producido.

Hoy la Mixteca alta está restaurada. Ha vuelto a reverdecer. Han surgido manantiales con más agua. Hay árboles y alimentos. Y la gente ya no emigra.

Actualmente, Jesús León y sus amigos luchan contra los transgénicos, y siembran unos 200.000 árboles anuales. Cada día hacen retroceder la línea de la desertificación. Con la madera de los árboles, se ha podido rescatar una actividad artesanal que estaba desapareciendo: la elaboración, en talleres familiares, de yugos de madera y utensilios de uso corriente.

Además, se han enterrado en lugares estratégicos cisternas de ferrocemento de más de 10.000 litros de capacidad, que también recogen el agua de lluvia para el riego de invernaderos familiares orgánicos.

El ejemplo de Jesús León es ahora imitado por varias comunidades vecinas, que también han creado viveros comunitarios y organizan ocasionalmente plantaciones masivas.

Así funciona CEDICAM, el proyecto liderado por Jesús León:

Agricultura sostenible

Las acciones de las áreas agrícola y forestal se han integrado en agricultura sostenible, ante la visión de que se requiere un enfoque más integral en la preservación del suelo, la integración del árbol y los cultivos anuales, e incluso la ganadería a través de los sistemas agroforestales. Las acciones predominantes en este área han estado concentradas en:

Conservación y mejora de suelos
A través de zanjas-trinchera que permiten detener procesos erosivos y retener el agua, favoreciendo la infiltración y la recarga de mantos acuíferos, barreras vivas y muertas, abonos verdes, cultivos de cobertura y abonos orgánicos.

Aspectos productivos relacionados con los cultivos básicos (maíz, frijol y trigo)
Empleando para ello diversas prácticas agroecológicas como son: el control integrado de plagas, la diversificación productiva, la rotación de cultivos, la selección y mejora de semillas criollas, el abonado orgánico, reducidas aplicaciones de fertilizantes químicos y modificaciones al tipo de siembra, entre otras.

Fortalecimiento de la fruticultura
A través de la propagación, injerto e introducción de variedades injertadas. Reforestación con árboles de uso múltiple, y agroforestería.

Promoción de huertos familiares.

Nutrición y salud comunitaria

El área de salud y nutrición promueve la mejora de la calidad de vida de las familias mediante acciones colectivas e integrales de salud comunitaria, aprovechando y rescatando recursos locales y regionales. Sus actividades incluyen el huerto familiar integral; el establecimiento de jardines de plantas medicinales a escala familiar y comunitaria; la elaboración de medicamentos con ingredientes naturales; el establecimiento de botiquines comunitarios; la elaboración de conservas de frutas y verduras para aprovechar los productos agrícolas de temporada.

Formación y capacitación

El área de formación y capacitación ha tenido un rol trascendental. Su objetivo es que los campesinos se apropien de una metodología de trabajo comunitario que ayude a elevar sus capacidades, habilidades y conocimientos para su desarrollo integral. Tiene un funcionamiento transversal, pues es parte integral del trabajo en las otras áreas. Su principio básico es “aprender haciendo”, porque es a partir de la práctica concreta en los días de campo, las visitas de intercambio, los encuentros entre campesinos, las reuniones comunitarias, los talleres y cursos de capacitación, donde se da el aprendizaje.


Entrevista: Jordi Pigem, autor de Buena Crisis

Jordi Pigem es el filósofo de nuestro tiempo. Así lo demuestra en su nuevo libro Buena Crisis (Ed. Kairós y Ara Llibres), donde realiza un fiel retrato del especial momento en que nos ha tocado vivir. Sus recetas a los grandes retos se pueden resumir en dos líneas: acabar con el divorcio entre el ser humano y el resto de la naturaleza y empezar a buscar la felicidad en la creatividad, la solidaridad y las relaciones humanas. El consumismo y el materialismo son el pasado, ha llegado la época del postmaterialismo. Pigem ha sido profesor del Schumacher College, colaborador de Raimon Panikkar, Fritjof Capra… Y lo más importante: es muy buena gente.

jordi pigemBuena Crisis es el título de tu último libro. Normalmente crisis se suele asociar a algo negativo pero tú apuntas a algo positivo.

La palabra crisis viene de un término médico empleado para describir el momento en el cual el paciente se sana o empeora. Si se sana, se decía tradicionalmente que el paciente había tenido una crisis feliz, favorable o una buena crisis.

Estamos en un sistema que ya estaba enfermo y ha entrado en crisis, es decir, puede empeorar y volverse más hacia la sed de control, la violencia, la alienación o bien puede transformarse hacia un mundo más sano, más sensato, más ecológico, más justo y más sabio.

Es útil darnos cuenta de que esto nos da un poder de actuación que antes no teníamos. En una situación estable puedes intentar cambiar cosas y nada se mueve. En cambio en una situación de crisis todo está en transformación y  es mucho más fácil incidir en el curso de las cosas.

Ahora todo está fluyendo y es mucho más fácil orientar los cambios en el sentido que creamos que son positivos. La única certeza que podemos tener es de que nada se quedará igual.

En un mundo en donde cada vez hay más desigualdades y formas de explotación cada vez más sutiles, el hecho de que llegue una crisis como esta es una campanada que nos despierta. La bonanza económica y la posibilidad de consumir cada vez más eran como un soborno a nuestra consciencia que nos hacía ignorar los problemas terribles del mundo, a nivel de derechos humanos y de crisis ecológica, por ejemplo.  Creíamos que como yo cobro a final de mes y me puedo comprar lo que quiera, el sistema funciona.

Del mismo modo que hemos creído que la economía es la clave del bienestar de una sociedad, creíamos que el consumo era la clave del bienestar humano. Ahora sabemos que no es así. Y al desmontarse todo este sistema de creencias, todos los problemas que ya estaban ahí, pero que la sociedad prefería ignorar, ahora nos miran a la cara.

Es una medicina amarga…

Sí, pero nos despierta de un estado de sopor. El sistema era como un gigante sonámbulo que avanzaba estrujando ecosistemas, comunidades y el equilibrio del planeta bajo sus pasos. Ahora el sistema se desmonta y nos damos cuenta de que tenemos la oportunidad insólita, increíble y privilegiada de poder cambiar el mundo.

Pocas generaciones han podido sentir que sus decisiones pueden afectar el futuro, no solo de su comunidad local sino del conjunto de la Tierra. Estamos en un momento muy duro y muy difícil pero también podemos pensar que es un gran privilegio haber venido a la Tierra en este momento. Tener una vida humana en esta época de transformación enorme, con todas las posibilidades ilimitadas que ello conlleva, es la experiencia más interesante que se puede pedir.

El materialismo ha tenido una serie de manifestaciones políticas, como el capitalismo y el comunismo. ¿Qué tipo de organización social puede emanar de este nuevo paradigma holístico?

La visión holística del mundo lleva por naturaleza a sistemas de gobiernos mucho más descentralizados. El poder está en las comunidades locales. Se trata de una sociedad en donde no hay estructuras jerárquicas, no hay personas que lideran al conjunto de la población, sino que cada uno es capaz de tomar mayor responsabilidad por lo que hace y consume, por su impacto en la comunidad local y en el conjunto de los ciclos de la tierra.

Creo que esta crisis marca el principio del fin de la globalización económica y eso abrirá espacios de diversidad cultural que hasta ahora se habían ido sofocando. Permitirá una mayor diversidad de maneras de actuar en sintonía con  los ritmos de cada ecosistema. De hecho, es así como las culturas han ido evolucionando siempre: en sintonía con los ritmos climáticos y biológicos del ecosistema que las acoge, cosa que ahora prácticamente no tenemos en cuenta.

Ahora mismo lo que tenemos a nivel político es la gran transición desde estructuras rígidas y jerarquías centralizadas a toda una serie de iniciativas participativas que van a ir surgiendo a nivel local.

Todo esto comporta fomentar la participación ciudadana y la recuperación de maneras autosuficientes de vivir. Recuperar oficios que se estaban perdiendo, recuperar variedades agrícolas locales que se estaban abandonando. Hay que fortalecer estas comunidades locales y dejar que las estructuras más globales sean solo como un paraguas protector, no como una pirámide que acumula el poder en su cúspide. Sería un poder que emerge de abajo a arriba, no  de arriba a abajo.

Jordi Pigem y Alberto Fraile durante la entrevista

¿A nivel simbólico estaríamos hablando de pasar de la fórmula piramidal al trabajo en red?

Sí, exacto. La pirámide es una metáfora que vale mucho para los sistemas que hemos creado hasta ahora, tanto políticos como empresariales. Pero la naturaleza no funciona así. El concepto de pirámide puede asociarse con nociones teológicas que proclaman un dios superior que está por encima de la Tierra. La versión del cristianismo que ha triunfado (que no es por ejemplo la de San Francisco) es muy jerárquica y se ha vuelto compatible la visión del mundo hasta ahora hegemónica, en la que destaca la competición y la lucha por la supervivencia, todo se rige por leyes mecánicas y lo que tiene más fuerza triunfa.

La visión holística nos revela que todas las cosas están íntimamente relacionadas y todo depende de todo lo demás. Es una visión mucho más compatible con la idea de red. Cada acto, como una piedra que cae en un estaque, genera ondas que luego se van expandiendo. En esta crisis, las pirámides se derrumban y las redes se fortalecen. Todos sabemos que las estructuras piramidales ya no funcionan.

Inventar estructuras piramidales es un experimento de la humanidad que hemos comprobado que no funciona. Y no funciona ni siquiera para los que están arriba, muchos de los cuales están colmados de insatisfacción.

Ahora nos toca probar formas nuevas de organización. Sabemos que el cosmos y la vida funcionan en red. Cuanto más funcionemos en red nosotros, más fluiremos con la naturaleza y mejor nos irá.

¿Es el universo un lugar acogedor?

Los pueblos indígenas tradicionales se han sentido parte de su ecosistema inmediato y del Universo. Cuando miran a la Luna y al Sol, los ven no solo como parte de su cosmología, sino de su mitología y de su propia familia… De esa percepción primordial del mundo, en la cual nos sentíamos instintivamente hermanos de  las plantas, los animales y los astros… hemos pasado a una visión mecanicista en la que consideramos que lo único real es lo que se puede medir, lo que se puede cuantificar. Eso da lugar a un mundo que puede ser controlable y eficiente en muchos sentidos, pero donde todo lo que no es cuantificable, todo lo que tiene que ver con la creatividad, la imaginación, el arte, la espiritualidad, nuestras relaciones, el amor… todo ello se percibe como una cosa accesoria y poco importante. Si creemos que lo más propiamente humano es un añadido, creamos un mundo inhumano y hostil.

Es curioso que las conclusiones a las que está llegando la ciencia de vanguardia coinciden con las  filosofías espirituales más tradicionales. Parece que los científicos y los místicos acaban entendiéndose al final del trayecto.

Dos premios Nobel de Física del siglo XX, Schrödinger y Wigner, independientemente llegaron a la conclusión de que ciertos experimentos de física contemporánea solo podían explicarse satisfactoriamente si pasamos a considerar que el fundamento de la realidad no es la materia y la energía, sino la conciencia y la percepción. Eso significa un giro de 180 grados en cómo vemos el mundo desde hace siglos. Y esto no lo dicen maestros espirituales, sino premios Nobel de Física. Hay, como mínimo, paralelismos entre la visión del mundo que han cultivado las filosofías no dualistas de diversas escuelas budistas, taoístas e hinduistas, y la visión que nos presenta la física contemporánea.

La física ha descubierto cosas que los propios físicos no son capaces de asimilar en su vida cotidiana. La visión del mundo que emerge de la física cuántica borra la visión de que existen entidades separadas. La mayoría de los físicos viven en una especie de doble vida. Cuando están trabajando con la física cuántica, abrazan la visión de radical interdependencia de todas las cosas, pero cuando están en su vida cotidiana, todo vuelve a estar fragmentado y muchas cosas se siguen rigiendo por los valores tradicionales.

Nuestra cultura todavía no ha sabido integrar lo que hace ya cien años comenzó a emerger de la física cuántica y más recientemente de la neurobiología.

Tenemos la base científica para una visión holística, en la cual nos damos cuenta de que todas las cosas son interdependientes y en la que la actitud más natural y más efectiva es cooperar y no competir. De ello puede nacer espontáneamente una actitud que no es de control sino de participación de los ciclos de la naturaleza.

Del control, al fluir. ¿Cómo podemos aprender a fluir? Supongo que la confianza es la clave ¿no?

Sí, la confianza es parte de este proceso. Si nos sentimos separados del mundo y separados los unos de los otros, la única manera efectiva de actuar es controlar y competir. Es una actitud basada en la desconfianza. Pero la palabra confianza puede tener la connotación de ingenuidad. Yo usaría la palabra participación, en el sentido de que nos sentimos parte de una red de ciclos, de una red inagotable de múltiples ciclos y de ese modo podemos sentirnos parte del conjunto del universo y parte del milagro continuo de renovación de la vida.

Pasar de esta actitud de control a una actitud de fluir es lo que te permite dejarte guiar por tu creatividad. También es una actitud mucho más sana. Se puede medir fisiológicamente cómo una persona que intenta controlar tiene mucha más tensión que una persona que siente que participa en el fluir de las cosas, que está naturalmente más relajada.

En una visión del mundo en la cual las cosas están separadas hay que unirlas con vínculos de control o con leyes mecánicas que rijan su funcionamiento. Una visión más participativa nos lleva a fluir con los ciclos de la naturaleza y con los ciclos de las relaciones humanas.

Hay pensadores que opinan que los humanos ya no podemos reintegrarnos en los ciclos de la naturaleza, que la expulsión del Paraíso es definitiva

La raíz del problema que tenemos hoy en día es el dualismo entre nosotros y el mundo, que se manifiesta por ejemplo como dualismo entre la humanidad y la naturaleza. La clave para conseguir un mundo que funcione es superar ese dualismo.

Hay actitudes que parten de la idea de que los humanos estamos aquí para administrar el planeta. Parten de la arrogancia de creer que saben cómo funciona el planeta.

Pero tal como nosotros respiramos sin ser conscientes de todos los procesos ligados a nuestra respiración y tal como nuestro corazón late sin que nosotros sepamos cómo, nadie sabe en detalle cómo funcionan los innumerables ciclos en continua transformación que constituyen la naturaleza.

La naturaleza es líder en tecnología porque todo lo que crea es mucho más complejo, mucho más bello y mucho más eficiente que lo que creamos nosotros. Creer que nosotros podemos controlar artificialmente el equilibrio ecológico de la Tierra es de una gran ingenuidad y arrogancia.

Los seres humanos de los países ricos y de las elites ricas de los países del Sur hemos vivido de un modo que nadie nunca antes había vivido. Volar, adaptar la temperatura de cada sala a lo que nosotros queramos y regular todo lo que ocurre a nuestro alrededor, importar comida de la otra punta del mundo y disponer de todo tipo de artilugios electrónicos… son comodidades que ni siquiera los grandes emperadores tenían, pero hemos terminado creyendo que esta era la manera natural de vivir.

¿La solución pasa por vivir con menos?

La economía convencional sigue ignorando que depende de la naturaleza. La inminente escasez de recursos energéticos clave nos obliga a reconocer que la vida que hemos estado llevando en las últimas décadas no es sostenible. Si queremos perdurar como una especie integrada en los ciclos de la tierra, hemos de consumir menos energía y hemos de aprender a vivir mejor con menos, ser más felices con menos.

No hay ninguna alternativa energética viable que sea capaz de proporcionar el nivel del consumo que hemos tenido hasta ahora. Pero eso no es una mala noticia, porque esta sociedad de consumo es una fuente de adicciones y de problemas psicológicos que antes no existían. Hay que reaprender a vivir mejor con menos energía externa y en cambio potenciar nuestras energías interiores: la creatividad, la solidaridad…

Hemos de limitar nuestro impacto en el medio, pero hay mil cosas que son ilimitadas: la amistad, la solidaridad, la imaginación, la creatividad, el arte, la capacidad de aprender… siempre las podemos potenciar.

Todo lo que no depende de una base material, no tiene límites. Darnos cuenta de que estamos en un mundo de posibilidades ilimitadas abre la puerta a darnos cuenta de que el mundo que podemos crear tampoco tiene límites. Tal vez nos espera un mundo que ahora mismo no podemos imaginar. Tiene el potencial de ir a peor o a mejor. Podemos vivir una mala crisis o una buena crisis. Nos espera un mundo que no será como este. Contribuir a que sea un mundo mejor está en nuestras manos, y en nuestro corazón.

Slow Food recupera el pebre tap de cortí

fachada bici pimientosMaría tiene 69 años. Está plantada frente a ca s’Apotecari de Santa María. En su cara se puede leer la emoción. Está contemplando la fachada tapizada de pimientos. Mientras ella mira els enfilais colgando al sol, yo la miro a ella. Veo en sus ojos como se abre una habitación de recuerdos en su interior. Esa estampa había formado parte de su infancia y era un pedazo de su patrimonio emocional, casi olvidado. Atrás había quedado esta bella tradición, en las postales.

Ahora que está de nuevo frente a esa imagen, con sus colores y olores renacidos, vuelve a brotar todo el caudal de recuerdos asociados a esa poderosa visión. Allí está María de niña, con las mujeres del pueblo haciendo els enfilais que colorearan las fachadas… y tantas otras instantáneas de su vida asociadas a esa estampa.

La red social que esconde un pimiento

portada pimientosSi tiras de la perla de un collar, detrás vienen todas las demás. Si estiramos de un pimiento vienen muchas cosas tras él. Toda la red gastronómica, económica y social de Mallorca estaba conectada, hasta hace poco, al pequeño pimiento pebre tap de cortí, la páprika de Mallorca.

Las conexiones ocultas de la red son muchas. Tras la semilla de ese pimiento hay un agricultor, tras los pimientos que ha cosechado el agricultor hay unas fachadas llenas de enfilais (ristras) puestas al sol para secar. Y esas fachadas están unidas al patrimonio emocional de gente, como María.

doble fachada pimientosPero la red va más allá. Después de que los pimientos estén secos, llega el turno del molinero que convierte ese pimiento en una especia, el pebre bord (pimentón). Ese polvo rojo era imprescindible para hacer las sobrasadas hasta que llegaron los conservantes químicos. Y con la sobrasada hablamos del sustento de un pueblo y de un icono.

Todo este renacimiento emocional y gastronómico ha sido provocado por una campaña de Slow Food Illes Balears que persigue recuperar la cosecha del pebre Vermell Tap de Cortí y evitar la desaparición de la elaboración artesanal del Pebre Bord, un ingrediente fundamental de uno de los buques insignia de la gastronomía mallorquina: la sobrassada.

Otros objetivos de la campaña pasan por la recuperación del proceso de elaboración tradicional y artesanal del pebre bord y, por su puesto, la recuperación de este producto de alta calidad para la gastronomía de la mano de cocineros y consumidores.

De la tierra a la mesa

pimientosLa campaña se inició con la distribución de 16.000 semillas de pimientos a un grupo de payeses ecológicos comprometidos con la conservación de las variedades vegetales locales. Posteriormente se reunieron diferentes colectivos de voluntarios: Las vecinas y vecinos de Santa María, un colectivo de reclusos del Centro Penitenciario de Palma y un grupo de miembros de la comunidad terapéutica del Projecte Home. Entre todos enfilaron 3.000 kilos de pimientos, en un total de 950 enfilais que se colgaron en ca s’Apotecari de Santa María del Camí dando lugar a la imagen que ahora contempla María con un nudo en la garganta.

preparación pimientosAlguien dirá pero si es un simple pimiento. Y se le puede responder, que todo está interconectado, hasta un simple pimiento. Y si el pimiento no toca su nota en la sinfonía el resto de instrumentos ya no pueden aportar la suya.

Más información: www.slowfoodib.org

La ecoalfabetización

La ecoalfabetizaciónEl concepto de sostenibilidad ecológica fue introducido hace más de veinte años por Lester Brown, quien lo definió una sociedad sostenible como aquella que es capaz de satisfacer sus necesidades sin reducir las oportunidades de las futuras generaciones. Esta definición clásica de sostenibilidad es una exhortación moral importante, pero no nos dice nada sobre cómo realmente construir una sociedad sostenible. Por esta razón, todo el concepto de sostenibilidad sigue siendo complejo para muchas personas.

Lo que necesitamos es una definición práctica de sostenibilidad ecológica. La clave para esta definición es darnos cuenta de que no necesitamos inventarnos comunidades humanas sostenibles a partir de cero, sino que podemos emplear como modelo los ecosistemas de la naturaleza, que son las comunidades sostenibles de las plantas, animales y microorganismos. Puesto que la característica mas destacada de la bioesfera es su habilidad innata de conservar la vida, una comunidad humana sostenible debe estar diseñada de tal manera que su forma de vida, negocios, economía, estructuras físicas y tecnologías no interfieran con la habilidad innata de la naturaleza para sustentar la vida.

Esta definición de sostenibilidad implica que en nuestra lucha por construir comunidades sostenibles, debemos entender los principios de organización que han desarrollado los ecosistemas para sostener los hilos de la vida. Entender esto es lo que llamamos ecoalfabetización. En las próximas décadas la supervivencia de la humanidad dependerá de nuestra habilidad para entender los principios básicos de la ecología y vivir en consecuencia.

Necesitamos enseñar a nuestros hijos -¡y a nuestros líderes políticos y corporativos!- los hechos fundamentales de la vida, por ejemplo, que la materia gira continuamente a través de la red de la vida; que la energía que mueve los ciclos ecológicos fluye desde el sol; que la diversidad nos asegura la elasticidad; que el desperdicio de una especie es el alimento de otra especie; que la vida, desde sus comienzos hace más de tres mil millones de años, no se hizo cargo del planeta combatiendo sino hilando y trabajando. Enseñar este conocimiento ecológico, que es igualmente una sabiduría ancestral, será el papel mas importante de la educación del siglo XXI.

Un nuevo paradigma

La ecoalfabetizaciónEntender por completo los principios de la ecología requiere una nueva manera de ver el mundo y una nueva forma de pensar en términos de relaciones, conexión, y contexto. La ecología es primeramente y sobretodo una ciencia de relaciones entre los miembros de las comunidades del ecosistema. Para entender completamente los principios de la ecología necesitamos pensar en términos de relaciones y contexto. Este pensar contextual o sistémico implica varios cambios perceptivos que van en contra de la corriente de la ciencia occidental tradicional y la educación.

En lugar de ver el universo como una máquina compuesta por bloques de construcción elementales, los científicos han descubierto que el mundo material, finalmente, es una red de patrones de relaciones inseparables; que el planeta en su totalidad es un sistema viviente, y autoregulador. La visión del cuerpo humano como una máquina y de la mente como una entidad separada se está reemplazando por una que no solo ve el cerebro, sino también el sistema inmunológico, los tejidos corporales e incluso cada célula, como sistemas cognitivos vivientes. Esta visión ya no considera la evolución como una lucha competitiva por la existencia, sino que en cambio, la ve como un baile cooperativo en el cuál la creatividad y el constante emerger de novedades son las fuerzas conductoras.

Cuando estudiamos los principios básicos de la ecología en profundidad, encontramos que están interrelacionados. No puede existir ningún organismo individual aisladamente. Los animales dependen de la fotosíntesis de las plantas para sus necesidades energéticas; las plantas dependen en el dióxido de carbono que producen los animales, así como también del nitrógeno que produce las bacterias en sus raíces; y conjuntamente, las plantas, los animales y los microorganismos regulan toda la biosfera y mantienen las condiciones que posibilitan la vida. La sostenibilidad, por tanto, no es propiedad individual sino propiedad de una red completa de relaciones. Siempre implica a toda una comunidad. Esta es la lección profunda que necesitamos aprender de la naturaleza. La manera de sostener la vida es construyendo y alimentando la comunidad.

Todo está relacionado

La ecoalfabetizaciónCuando enseñamos esto en nuestras escuelas, es importante para nosotros que los niños no solo entiendan la ecología, sino la experimenten en la naturaleza – en un huerto escolar, en una playa, o en el nacimiento de un río- y que también experimenten la comunidad mientras estudian. En caso contrario, podrían dejar la escuela y ser ecologistas teóricos de primera línea pero importarles bien poco la naturaleza, la Tierra.

La comunidad es esencial para comprender la sostenibilidad, y también es esencial para la enseñanza de la ecología de la manera multidisciplinaria que requiere. En las escuelas, hace falta integrar varias disciplinas para crear un curriculum orientado ecológicamente. Obviamente esto solo es posible si los profesores de las distintas disciplinas colaboran, y si la administración escolar hace posible dicha colaboración. En otras palabras, las relaciones conceptuales entre las distintas disciplinas se pueden hacer explícitas solamente si hay relaciones humanas correspondientes entre los profesores y administradores.

Diez años de trabajo nos ha convencido de que la educación para la vida sostenible se puede practicar mejor si toda la escuela se transforma en una comunidad de aprendizaje. En dicha comunidad, los profesores, alumnos, administradores y padres están todos interconectados en una red de relaciones, trabajando juntos para facilitar el aprendizaje. La enseñanza no fluye de arriba hacia abajo, pero existe un intercambio cíclico de conocimiento. El enfoque está en aprender y todos, dentro del sistema, son tanto profesor como alumno.

En la visión convencional de la educación, los alumnos aparecen como aprendices pasivos, y el curriculum es un conjunto de información predeterminada, fuera de contexto. Nuestra pedagogía educativa para la vida sostenible rompe completamente con este convenio, involucramos a los alumnos en el proceso educativo con ayuda de proyectos basados en la vida real. Esto genera una fuerte motivación e involucra a los alumnos emocionalmente. En lugar de presentar información fuera de contexto predeterminada, fomentamos el pensamiento crítico, las preguntas y experimentación, reconociendo que el aprendizaje implica la estructura del significado según la historia personal del alumno y su antecedente cultural.

La Tierra es nuestro hogar común y crear un mundo sostenible para nuestros hijos y para futuras generaciones es nuestra tarea común.

Más información: www.ecoliteracy.org

Una nueva humanidad

Gusano

La transformación puede a veces ser dramática. No hay mejor ejemplo en la naturaleza para reflejar esto que la metamorfosis. Basta mirar la transformación de una oruga en una mariposa -una transformación increíble en funcionalidad, apariencia, organización de los componentes, y finalidad – pues transforma un gusano de aspecto asqueroso, voraz, inestable y que repta en una criatura delicada, graciosa y voladora.

Los biólogos nos dicen que en el interior del tejido de una oruga hay unas células llamadas células imaginativas. Resuenan en una frecuencia distinta. También son tan distintas a las otras células de las orugas, que el sistema inmunitario del gusano piensa que son enemigos e intenta destruirlas. Pero las nuevas células imaginativas siguen apareciendo, y cada vez son más. De repente, el sistema inmunitario de la oruga no puede destruirlas lo suficientemente rápido y se vuelven más fuertes, se conectan entre ellas, hasta que forman una masa crítica que reconoce su misión de llevar a cabo el increíble nacimiento de una mariposa.

MariposasEn 1969 Margaret Mead dijo: Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos considerados y entregados pueden cambiar el mundo. Ciertamente, es lo único que lo ha logrado. Creo firmemente, junto con muchos otros, que hay una efervescencia evolutiva dentro de los tejidos de la sociedad establecida de hoy día. A pesar del clamor del miedo que prevalece, la avaricia, el consumo desbordado y la violencia expresada a través de los tejidos de la sociedad, hay una unión de las células imaginativas que están revelando un mundo distinto, una transformación, una metamorfosis.

El poeta uruguayo, Mario Benedetti, escribió: ¿Qué pasaría si un día cuando nos despertásemos nos diéramos cuenta que somos mayoría? Yo digo que las células imaginativas dominarían y harían una emerger la mariposa de un mundo de apariencia de gusano.

Esta es la hora del despertar. Grupos de células imaginativas se están agrupando en todos los lugares; están empezando a reconocerse unas a otras; están desarrollando las herramientas de organización para mejorar la conexión, para que la próxima etapa de nuestra sociedad humana se manifieste, para lograr una nueva sociedad que se compararía con la actual como una mariposa a una oruga. Una nueva dimensión de la vida, una sociedad más compasiva y justa, una humanidad con raíces de felicidad y comprensión mutua. Sois células imaginativas; conectaos con las otras, agrupaos, congregaos, y entre todos construyamos una Alianza para una Nueva Humanidad.

Más información: www.anhglobal.org

Mallorca ante la crisis

Mallorca, por sus condiciones climatológicas excepcionales y su belleza paisajística notable, vive la paradoja de ser considerada un paraíso para millones de visitantes al mismo tiempo que sufre graves desequilibrios sociales, culturales y ambientales que pueden ser observados con muy poco esfuerzo.

La belleza y accesibilidad de Mallorca, la tendencia al mercantilismo de su población y el maltrato del estado, han convertido a esta Isla en un destino turístico de primer orden y en un blanco de la especulación inmobiliaria. Esto ha provocado que Mallorca sufra una presión sobre el suelo muy desproporcionada respecto a los recursos naturales de que dispone.

El crecimiento económico acelerado que ha vivido Mallorca en las últimas décadas ha supuesto que mucha gente se haya enriquecido mientras se lamentaba de la perdida de la proverbial tranquilidad de la que la isla disfrutó durante siglos. La gran mayoría de sus habitantes autóctonos miran al pasado con añoranza mientras viven, en muchos casos, insatisfechos en la opulencia conseguida a costa del sacrificio de la tierra y el paisaje que había sido conservado y cultivado durante siglos por sus antepasados.

Muchos de ellos reflexionan sobre estos temas mientras permanecen atrapados en su coche en un atasco, en el acceso a una autopista junto a un polígono industrial.

Al mismo tiempo, en las últimas décadas la población se ha multiplicado debido al elevado número de residentes extranjeros que se han instalado en la Isla, unos atraídos por la oferta de trabajo y otros para disfrutar del hecho de vivir en el paraíso. Este impacto demográfico ha ocasionando una importante fragmentación cultural y social.

Dependencia del exterior

La sociedad mallorquina tiene una total dependencia del exterior que se puede resumir en tres grandes frentes:

  • Economía. Depende exclusivamente del turismo que accede a la Isla principalmente por el aeropuerto.
  • Energía. Depende del petróleo y del carbón que proceden de lugares muy lejanos y llegan por vía marítima.
  • Comida. El millón de habitantes oficiales, el medio millón de habitantes no oficiales y los 12 millones de turistas se alimentan fundamentalmente de productos que provienen de fuera de la Isla y que entran principalmente por el puerto de Palma. Mientras la agricultura, ganadería y pesca de la Isla desaparecen.

Ante estos hechos, en un escenario de pico del petróleo y de crisis del modelo energético mundial, la situación de Mallorca es más que preocupante.

Al igual que muchos lugares del planeta, se enfrenta a otros grandes retos:

  • Basura. Las grandes cantidades de residuos que generan los habitantes y los millones de turistas se queman. Este método es un gran negocio para la empresa que lo gestiona y convierte a la atmósfera en un vertedero.
  • Agua. Se consumen más de 350 litros por persona y día. El 80% del agua de consumo proviene de aguas subterráneas y sólo un 20% de infraestructuras de previsión. En los años noventa fue necesario traer agua en barcos desde la península.
  • Urbanismo. Es un medio para el enriquecimiento rápido de unos pocos empresarios y grupos de presión, comúnmente a costa de cualquier consideración ecológica e incluso legal. Existe un entramado político-jurídico que facilita la actuación de estos grupos.
  • Vivienda. La especulación urbanística ha disparado los precios hasta tal punto que la mayor parte de la población no puede hacer a una vivienda, sobretodo los jóvenes.
  • Trabajo. La economía de Mallorca se sostiene sobre un 15% de la construcción y un 80% del turismo. La temporalidad del turismo hace que durante el invierno muchos trabajadores vayan al paro. Además, la caída del sector de la construcción ha disparado las cifras de desempleo.
  • Inmigración. Hay graves problemas de cohesión social debido a los diferentes colectivos culturales y económicos que se han incorporado a las Islas en las últimas décadas. Desde los años 40 se han producido 3 olas migratorias. La emigración que ha llegado a Mallorca ligada al turismo, a los servicios que crecen en su entorno y posteriormente al boom de la construcción.
  • Corrupción. Pública y privada relacionada, principalmente, con la especulación urbanística. La cultura democrática en Mallorca al igual que en el resto de España, es muy joven, tan solo hay una tradición de 30 años y la corrupción política y el exceso de burocracia son dos de sus señas de identidad.
  • Coches. El transporte público es muy débil y frente a una pequeña red de ferrocarril y autobuses existe una amplia red de autopistas y carreteras que favorecen la presencia masiva de vehículos privados. El porcentaje de coches por habitante es uno de los más altos del mundo. Hay 1000 coches por cada 1000 habitante, cifras que sólo algunas ciudades norteamericanas y japonesas alcanzan.
  • Artesanía. Es un sector económicamente insignificante, pero de una gran importancia cultural y social. Muchos de estas productos se han recuperado en los últimos años como objetos prácticamente de lujo.
  • Contaminación. Mallorca es un ejemplo negativo de los problemas derivados de la contaminación en todos su aspectos: ruido, transportes, contaminación ambiental, del suelo y de las aguas, degradación del paisaje…
  • El Mar. La explosión turística ha supuesto la masificación y degradación de la primera línea de costa. El elevadísimo número de embarcaciones de recreo y la necesidad de puertos para su amarre someten a la costa a una presión insostenible.
  • Ropa. Prácticamente toda la ropa y complementos vienen de fuera de la Isla. Quedan pequeños residuos de la industria del zapato y la piel.
  • Educación. Las Islas Baleares son la Comunidad del Estado con una tasa más alta de abandono de los estudios secundarios, superior al 30%, con el índice más alto de fracaso escolar y con la proporción más baja de estudiantes universitarios.
  • Aeropuerto. Está previsto que este año pasen por el aeropuerto 26 millones de personas y hay ampliaciones previstas para que en 2015 acoja a 38 millones. Es una megaestructura completamente desproporcionada para las dimensiones de la Isla y condiciona en gran medida la economía de la Isla.
  • Déficit fiscal. EL desequilibrio entre los impuestos que se recaudan en la Isla y los que vuelven en forma de gastos de las administraciones públicas y de inversión del estado central es superior al 15% del PIB, un caso sin parangón en toda Europa.

Aspectos positivos que pueden ayudar a la resiliencia.

  • El pasado de autosuficiencia, de respeto por la Tierra y los profundos conocimientos tradicionales aún están próximos en el tiempo. En el interior de la Isla, muchas personas aún conservan los conocimientos sobre agricultura, artesanía, pesca… de la época preturística.
  • Existe ‘conciencia de límites’. Mucha gente en todo el mundo ha empezado a comprender que el modelo de crecimiento continuo ha llegado a su final. El hecho de que Mallorca tiene unos límites muy evidentes en la orilla del mar posibilita interiorizar con más facilidad este concepto. Esta conciencia de límites se ha extendido mucho en los últimos años, y hoy día la comparten tanto los críticos del crecimiento como las autoridades y los promotores del crecimiento de los últimos tiempos, aunque muchos lo nieguen o disimulen.
  • Los empresarios hoteleros, los comerciantes, los responsables de las grandes decisiones políticas, ya no esconden que la solución no puede ser dar pasos hacia adelante, sino que se ha de recuperar el equilibrio social y medioambiental que se perdió hace mucho tiempo.
  • A Mallorca se la conocía como ‘la Isla de la Calma’ y la filosofía ‘a poc a poc’ ha sido una de sus señas de identidad. Aún permanecen vivos ciertos símbolos como el huerto, la cesta de palma, el burro, el llaut (embarcación tradicional)… que se pueden rescatar e inspirar un renacimiento.
  • La gran exposición solar de la Isla, indica que puede ser un lugar idóneo para emplear el sol como fuente energética, así como la eólica y la geotérmica.
  • Las distancias en la Isla son relativamente cortas, los trayectos más largos de un extremo a otro no superan los 80 kilómetros.
  • Mallorca cuenta con importantes grupos sociales con mucha experiencia. Los activistas que los forman han trabajado durante décadas: G.O.B (Grupo d’Ornitologia Balear), O.C.B (Obra Cultural Balear), Drets Humans de Mallorca…
  • Hay un colectivo de activistas surgidos del entorno de los encuentros Tierra, Alma y Sociedad que están impulsando nuevos proyectos: Slow Food Illes Balears, Revista Namaste, Ecoescola Sa Llavor…
  • Existe una red de mercados locales extendida por toda la isla.
  • Mallorca debido a sus dimensiones es un laboratorio perfecto. Ya que constituye un microcosmos cuyas experiencias se pueden utilizar en otros puntos.
  • Hay un sentimiento generalizado de amor por Mallorca entre sus habitantes.
  • Existe una cultura del agua, heredada del mundo árabe, basada en el aprovechamiento, recogida y canalización del agua. Existen muchas cisternas y aljibes en las casas.
  • Hay muchísimos molinos de viento que en el pasado se empleaban para extraer agua y que en la actualidad no se emplean.
  • La gente del campo tiene una tradición de comida sencilla y austera. Muy conectada a la temporada y a la Tierra.

La revolución del ‘Movimiento Transición’

 

 

Mallorca acogerá por primera vez un curso de Transition Towns. Será entre los días 3 y 5 de mayo en la fica ecológica Son Rul·lán (Deià).

El encuentro estará facilitado por May East, educadora y diseñadora de organizaciones internacionales: Educación Gaia y Findhorm Foundation, Escocia, CIFAL de UNITAR Associated Training Center para el Norte de Europa y Juan del Río, biólogo, diseñador y educador para la sostenibilidad. Uno de los impulsores del Movimiento de Transición en el Estado Español. Miembro de Barcelona en Transició, coordinador de Transición Sostenible y profesor del Instituto EcoHabitar.

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Llevamos 150 años viviendo con el petróleo. En este tiempo nos ha hecho aparentemente mucho más fuertes, rápidos y productivos, permitiendo a nuestras sociedades un rendimiento 100 veces superior a lo que sería sin petróleo. Hemos basado nuestra estructura de vida en los combustibles fósiles hasta tal punto que somos adictos a estas sustancias. Sin ellas, nuestra civilización se colapsa.

Todavía hay imprudentes que dudan del cambio climático. Sin embargo, nadie cuestiona que el petróleo más pronto que tarde se agotará. De hecho, el problema no aparecerá cuando hayamos gastado la última gota de crudo. El momento que realmente afectará a nuestra sociedad es el ‘pico del petróleo’, es decir, el momento en que nos damos cuenta de que a partir de este punto siempre habrá menos, y que por su escasez creciente se convertirá en una comodidad cada vez más cara. Muchos indicadores señalan que nos encontramos cerca de ese punto de inflexión, o que incluso ya lo hemos alcanzado.

DSC05461Este análisis puede dejar una sensación de depresión e impotencia. Sin embargo, en Inglaterra, ha nacido el ‘Movimiento Transición’ (‘The Transition Movement’) que fomenta la esperanza en lugar de la culpabilidad y el optimismo en lugar del miedo. Frente a la aprehensión ofrecen anticipación. Gracias a esta iniciativa ya se han movilizando pueblos enteros para pasar de la dependencia del petróleo a un renacimiento local. Concretamente hay 64 iniciativas de transición en el Reino Unido, 2 en Nueva Zelanda, 1 en Australia y 1 en EEUU. La lista de localidades que están decidiendo si van a ser iniciativas de transición asciende a 700 y un tercio están fuera del Reino Unido. Todas ellas han elegido afrontar el síndrome de abstinencia que supone la subida de los precios del petróleo con creatividad y visión positiva.

DSC05504 [640x480]El impulsor del ‘Movimiento Transición’ es un permacultor llamado Rob Hopkins. Hace algún tiempo se instaló con su familia en un pueblo del sur de Inglaterra llamado Totnes y allí se puso en marcha el primer ‘Transition Town’ (‘Pueblo en Transición’), que no es otra cosa que aplicar los principios de la permacultura a asentamientos enteros y ciudades. Después de 20 meses la iniciativa se expande como un virus benigno por todo el país. El Reino Unido está recibiendo una fuerte sacudida por la crisis y eso permite que este tipo de soluciones arraiguen con más fuerza. En los pueblos pequeños como Totnes (8.500 habitantes) la acogida es mayor y la aplicación de las herramientas de transición es más fácil. Sin embargo, se han sumado comunidades tan populosas como Bristol (400.000 habitantes) o Nottingham (280.000 habitantes).

Herramientas para sanar la Tierra

En la calle principal de Totnes, Rob y su equipo tienen un destartalado despacho desde donde dirigen el movimiento. Desde allí coordinan las ‘Iniciativas Transición’ y facilitan las herramientas a la red, pero solo hasta cierto punto ya que su intención es que cada proyecto sea autosuficiente y camine de forma autónoma. Tienen un manual que consta de 12 pasos. Algunos de ellos son: concienciar, formar grupos, utilizar espacios abiertos, facilitar el aprendizaje de habilidades, construir un puente con el gobierno local, honrar a los ancianos, crear un plan de acción de descenso energético, no forzar los resultados…

Este último concepto, es tanto una seña de identidad de la permacultura como del ‘Movimiento Transicion’. Cuando un permacultor hace un diseño, por ejemplo, para un huerto, en lugar de someter a la naturaleza e imponerle sus soluciones, trata de colaborar con ella y deja que sea ella quien se exprese. No se trata de tener una visión rígida del resultado final sino de actuar como facilitadores, para que la comunidad diseñe su propia transición.

Rob es un tipo que se curtió como activista en los años 90 oponiéndose a la construcción de grandes carreteras en Inglaterra. En esos mismos años se familiarizó con la permacultura que para él es “una caja de herramientas para sanar la Tierra” y se fue a vivir a Irlanda donde estuvo explorando la autosuficiencia y enseñando la permacultura. Allí, en un pequeño pueblo llamado Kinsale (2.300 habitantes) impulsó un proyecto llamado ‘Plan de acción de descenso energético de Kinsale’, esto fue el embrión que más tarde daría forma al ‘Movimiento Transición’. Para desarrollar a fondo la idea decidió irse a Totnes porque desde los años 20 está considerado un laboratorio perfecto para experimentar proyectos sociales de vanguardia y allí encontró el terreno de cultivo perfecto: una comunidad receptiva y un ayuntamiento abierto a ideas nuevas.

Somos adictos al petróleo

A día de hoy, ‘Totnes Transition Town’ (‘Totnes Pueblo en Transición’) es el proyecto de transición más avanzado y ejemplo para el resto. Llevan algo más de dos años y tras la fase de observación y diseño ya empiezan a verse resultados. Se ha credo una red de ciudadanos y hay 11 grupos de trabajo que cubren un amplio abanico de temas, entre ellos un proceso de descenso energético con un plan para los próximos 20 años.

Otras acciones han sido la plantación de unos 80 árboles frutales en el interior del pueblo, cada uno tiene un guardián que ha sido formado para cuidarlo. También han puesto en marcha un amplio programa de eventos y talleres de habilidades y han producido un directorio de alimentos locales. La iniciativa más llamativa ha sido la libra de Totnes, una moneda local que se puede utilizar en 73 tiendas del pueblo.

Para Rob Hopkins la fase de concienciación es muy importante. Ha llegado a la conclusión de que no todo el mundo está preparado para recibir el mismo tipo de información. Basándose en el hecho de que tanto nuestras sociedades como los miembros que las formamos somos adictos al petróleo, estudió el modelo que se aplica a los adictos al alcohol y se dio cuenta que hay diferentes fases de la adicción: pre-contemplación, contemplación, preparación, y acción. La pre-contemplación es cuando dices: “No tengo ningún problema, bueno a veces me gusta beber pero ¿qué pasa? Mis amigos también lo hacen, no es un problema.” La contemplación es la siguiente fase: “Bueno, a mi mujer no le gusta que beba y a veces lo paso mal. Puede que haga algo al respeto dentro de unos meses pero por ahora no es un problema.” La preparación es cuando dices: “Haré algo este mes, me siento preparado para hacerlo.” Y la siguiente fase es cuando lo haces.

En el trabajo con el medio ambiente y la adicción al petróleo, se da por hecho que todos están en la fase de preparación y que lo único que necesitan es un empujón para pasar a la acción. Pero no es así, la gran mayoría está en las fases de pre-contemplación y de contemplación. La forma de presentar estos temas a personas que están en la fase de pre-contemplación es muy distinta a la que empleas con gente en fase de preparación. Las palabras que a unos pueden animar a actuar a otros les pueden asustar y bloquear.

Otra herramienta característica es la visión positiva. Uno de los planteamientos que hace este movimiento es informar a las comunidades de que la situación frente al cambio climático y el pico del petróleo es parecida a una movilización de guerra. Pero hay mucha diferencia entre hacer una campaña contra el cambio climático que asuste a la gente, y crear una visión atractiva de un mundo post-petróleo que genere entusiasmo para que la gente quiera embarcarse en un viaje en esta dirección. En el libro “The Transition Handbook” publicado por Hopkins se citan algunas visiones de abundancia. Por ejemplo, la de Stephan Harding, autor de “Animate Earth”, que sueña con “una red interconectada de ecoaldeas, con muchos bosques salvajes alrededor y algunas bellas y pequeñas ciudades donde haya teatro, cultura, museos, buenas librerías, cafeterías, arquitectura orgánica…”.

Las acciones que los ecologistas han empleado en las últimas décadas, protestar, manifestarse, presionar, ya no son suficientes para las dimensiones del reto que tenemos delante. Rob Hopkins es tajante en este aspecto y critica la “autocomplacencia elitista y falta de humildad que a veces muestran los ecologistas, y que impide que se produzca una movilización a gran escala y que la cultura dominante se comprometa a un cambio”. Además afirma que “nos hemos acostumbrado a hacer campañas en contra de las cosas y nos hemos olvidado adónde queremos ir”. Según Hopkins “la lógica y la psicología son erróneas. Hay que entusiasmar a la gente porque un futuro con menos petróleo podría ser, si se aplica suficiente diseño y pensamiento por adelantado, preferible al presente”. El Movimiento Transición se esfuerza en presentar un futuro sin petróleo como un lugar hacia el que apetece ir. Para ello tratan de incorporar a novelistas, poetas, artistas y cuenta-cuentos al movimiento, para que creen nuevos mitos e imágenes apetecibles que estimulen el cambio. En Totnes hicieron un experimento, se situaron en el año 2030 con una capacidad energética muy reducida e intentaron visualizar cosas del estilo : Cuándo caminas por la carretera ¿qué sientes? ¿qué ves? O ¿qué vas a desayunar? ¿qué noticias traerá el periódico? Los niños se volcaron en la iniciativa. A ellos utilizar la imaginación les encanta. La consigna es anticiparse y construir el futuro en lugar de esperar a que llegue dramáticamente.

‘Resiliencia’ de la comunidad

Frente al pico del petróleo este movimiento apuesta por la ‘resiliencia’ de la comunidad. No es una palabra muy conocida, salvo en ámbitos de la ingeniería y la ecología,  pero su significado es muy inspirador. De hecho, este concepto refleja la capacidad de un sistema de responder a los choques externos y a los cambios forzados. En el contexto de las comunidades en transición se refiere a la capacidad de no colapsarse ante la carencia de petróleo o de alimentos, y su habilidad de adaptarse a los impactos. Los ingredientes que lo permiten son su diversidad, la cantidad de conexiones entre los elementos que lo componen y la capacidad de cada uno de estos elementos para subsistir por sí mismo.

Según el economista David Fleming, una comunidad con resiliencia es aquella que puede cubrir sus necesidades a pesar de la ausencia sustancial de viaje y transporte. Y la que remplaza las grandes infraestructuras y burocracias de la economía intermediaria con alternativas locales, hechas a medida, a un coste reducido. Para conseguir que la transición se desarrolle hay un punto clave en el proceso que dentro de la terminología de este movimiento se conoce como: Facilitar el Gran Aprendizaje de Habilidades. Para ello insisten en honrar a los ancianos porque los ancianos de hoy cuando eran niños pequeños, aprendieron un conjunto de habilidades por ‘osmosis’. No lo estudiaban en el colegio pero se criaron aprendiendo a reparar cosas, a hacer que las cosas duren, a ahorrar, a cultivar la tierra. Necesitamos que recuperar esas habilidades. Para Rob “nos hemos convertido en la generación más inútil que jamás haya pisado el planeta. Nos han educado para un mundo que va a desaparecer muy pronto”. Pero al mismo tiempo insiste en que “hay esperanza, somos muy adaptables y aprenderemos. Las habilidades no se han escapado totalmente de nuestras manos. Todavía hay gente que sabe hacer estas cosas, que han guardado los conocimientos”. De la misma forma que hay bancos de semillas propone que haya bancos de habilidades que recojan los conocimientos sobre agricultura, construcción…

“Cuando ves niños aprendiendo estas habilidades -dice Rob-, se nota el hambre que tienen de estos conocimientos; la idea de fabricar un barco o de hacer una casa les encanta. Los niños están hambrientos de este tipo de cosas”.

Para evitar malentendidos, Rob Hopkins insiste en que tener una economía local más fuerte no es un rechazo al comercio exterior o un intento para volver a un pasado idílico. En palabras del impulsor de Transition “significa estar más preparados para un futuro más escaso, más autosuficiente, y dar prioridad a lo local en vez de los productos importados”.

Hemos pasado de una sociedad agrícola a una sociedad industrial y ahora nos hemos movido a una sociedad post-industrial que tiene una encrucijada delante. El colapso o la transición.

La transición en las ciudades

Ha habido ideas de convertir una ciudad como Los Ángeles (EE.UU.) en ‘Transition Town’ (‘Pueblo en Transición’) pero no han fructificado, una ciudad que fue construida enteramente en la idea de que un coche te puede llevar a cualquier parte lo tiene mucho más difícil ante el descenso del petróleo y para recuperar su capacidad de resiliencia. No obstante, las ciudades que han iniciado la transición, como Bristol (400.000 habitantes), suelen tener un grupo principal al que se suman grupos de trabajo por barrios. Uno de los grandes retos que tienen es incluir a todas las culturas y las comunidades de inmigrantes.

Las Iniciativas de Transición están basadas en cuatro supuestos claves:

1.  La vida con un consumo energético dramáticamente reducido es inevitable; es mejor planificarlo en vez de que nos llegue por sorpresa.

2.  Nuestros asentamientos y comunidades actuales carecen de resiliencia para permitir capear los choques energéticos graves que acompañarán al ‘pico del petróleo’.

3. Tenemos que actuar como un colectivo, y tenemos que actuar ahora.

4. Si permitimos al ‘genio colectivo’ diseñar creativamente y activamente nuestro descenso energético, podemos crear estilos de vida que estén más conectados, más enriquecedores y que reconozcan los límites biológicos de nuestro planeta.