Alquilamos una moto para ir a Auroville que está a 10 Km. al norte de Pondicherry. En éste lugar Sri Aurobindo recibió amparo bajo el protectorado francés. Fue fundado en 1968 inspirado por la Madre, la esposa espiritual de Sri Auribondo y sucesora de su legado espiritual. Alrededor de 1.700 personas viven allí en comunas (dos tercios de los cuales no son indios) llamadas Sinceridad, Revelación, Transformación, etc. Está pensado para albergar a 50.000 personas. La arquitectura es experimental mezclando modernas tradiciones occidentales con elementos indios. Los beneficios vienen de la agricultura ecológica, la artesanía, la comida casera, la tecnología alternativa, las oportunidades educativas y el desarrollo de productos como una compañía de software. Auroville tiene la más alta concentración de sistemas energéticos alternativos en India, que incluye energía solar, eólica y sistemas generadores de biogás. Destaca el colector instalado en el techo de la cocina solar capaz de realizar 1.000 comidas al día. El objetivo de la comuna es la armonía. Hubo disputas entre la comuna y la Sri Auribondo Society (SAS) después de la muerte de la Madre en 1973. Rechazando la llamada de los aurovillianos para gobernarse de manera autónoma, la SAS cortó los fondos a las comunidades forzando a sus miembros a ser financieramente independientes. La tensión estalló en los 70 con irrupción de violencia en la que la policía intervino varias veces. Durante ese tiempo algunos países occidentales ayudaron a los ciudadanos de Auroville. Sin embargo, el Alto Tribunal Indio dictaminó que la fundación de Auroville pasase la responsabilidad de la administración del asentamiento a manos de un consejo de 7 miembros con representantes del gobierno del estado, las SAS y residentes de Auroville.
Una de las acusaciones hechas a los miembros de Auroville en aquel tiempo fue que aunque Auroville era una comunidad supuestamente igualitaria el status de los indios residentes era el de trabajadores. Los aurovillianos respondieron a estos ataques subrayando la mejora de muchos miembros de las castas más bajas de tamiles que habían llegado de aldeas cercanas. Ellos habrían encontrado trabajo manufacturando textiles, en la construcción, en la compañía de software…
Artistas residentes
El primer día habíamos visitado el museo, la librería, el Baniano, un árbol de más de 150 años impresionante por su forma y la extrañeza de sus ramas y el Matrimandri, un gigantesco centro de meditación, muy bello, galáctico y amoroso, situado en el corazón del asentamiento. Su construcción comenzó en 1970 y fue concebido como “un símbolo de la divina respuesta del hombre por la perfección”, contiene tierra de 126 países puesta simbólicamente en el lugar.
El segundo día nos adentramos con la moto por los caminos llenos de follaje, entre muchas clase de árboles que los residentes han plantado estos años. Podría ser un bosque de cualquier lugar del mundo. Los residentes se mueven por el lugar en motos o bicis, el gobierno indio tiene un centro de investigación, el Bharat Nivas y numerosos centros que se están construyendo con mano de obra tamil.
Visitamos el centro de exhibición de artistas residentes aquí. Me gustan mucho las obras de un artista llamado Louise, Lolitas divinas en una orgía de colores y mundos esbozados poéticamente que se sobreponen. En la parte de arriba veo unas postales antiguas de un par de fotógrafos que me conmueven. Compro dos y saco fotos de copias. La primera foto es de Frederic Payet. Se trata del momento en que una tormenta eléctrica en el cielo nocturno despliega arborescentes rayos. La fotografía muestra la belleza del caos, su luminosa estructura. Asistí hace años a una espectacular tormenta una noche de verano que dormí al raso y tomé LSD en Mallorca en la terraza del que fue el primer hotel de la isla, el Príncipe Alfonso. La fotografía me trae a presencia la magia y el poder visionario de aquel momento.
La otra es de un fotógrafo llamado John Stember y es una foto perteneciente a una serie sobre mujeres de Polinesia en paisajes arcádicos. La original que compré es una mujer a la que no se le ve el rostro, sólo su dorada cabellera, parece contemplar el musgo de las rocas mientras el agua fluye a través de la montaña. Atrás, el instante suspendido del agua de la cascada detenida en el vacío, blanquísima como la leche, símbolo de conocimiento en muchas tradiciones. A la izquierda, un árbol bellísimo, quizás un cerezo ligeramente inclinado sobre el agua. Sublime…
Los jardines de Buda
Priya vino a Auroville hace cerca de 12 años con sus 2 hijas Emma y Raquel que ahora están estudiando en Inglaterra. Antes de venir a Auroville ella vivió en Malasia, Yemen y Malawi. Durante 18 meses ella vivió en una granja cerca de Kodaikanal, en Tamil Nadu. Allí su interés por la agricultura orgánica se despertó. Le llevó 5 años conseguir los terrenos para plasmar los jardines de Buda que visitamos con placer.
Samasundarum se unió al proyecto de los jardines. Vino de Aspiración, otra comunidad de Auroville. Desde que llegó a Auroville, trabajó como profesor en varias escuelas de Auroville, y luego se dedicó a traducir artículos de Sri Aurobindo y la Madre. Llegó un momento en que sintió la necesidad de hacer un trabajo físico y primero trabajó en los jardines de rosas de Matrimandri y luego se unió al proyecto de los jardines de Buda.
Hay muchos proyectos autonómos en Auroville como los mencionados jardines, huertos ecológicos que reparten los productos mediante el intercambio o la venta.
Algunas casas son chozas altas a las que se accede por unas escaleras de madera. Parecen bastante espaciosas. A veces hay huertos alrededor de ellas. También hay construcciones de estilo europeo.
Para ser residentes, los aspirantes deben vivir los dos primeros años en las Guests Houses cercanas, cubriendo ellos mismos sus gastos, y trabajando para la Comunidad un mínimo de cuatro horas en un trabajo previamente consensuado que sea útil a Auroville y siempre “sirviendo a la divina conciencia “. Pasado ese tiempo, si su residencia ha seguido siendo Auroville, puede entregársele una vivienda siempre y cuando se integre y sirva a la comunidad. Si un niño nace en Auroville o los padres se instalan con la criatura aquí pasan a ser miembros de pleno derecho…
La occidentalización de la India
Tres días no son suficientes para saber si existe la utopía (literalmente aquello que no ha tenido lugar). En todo caso que haya gente persiguiéndola, hombres libres y mujeres que no disocian la acción del pensamiento y que busquen la libertad desde una responsabilidad integral con su propia tierra y las actividades que se proyectan en ella, ayudan a mantener viva la llama. Aunque me desazona tener que escribir que bastantes occidentales con años de residencia en India -tanto en el norte como en el sur-, me han mostrado su desencanto y preocupación por la progresiva “americanización” de muchos “santuarios ” de India, Auroville entre ellos. Muchos ex- aurovillianos viven o viajan a través de Gokarna, Goa, Hampi, Bali, Nepal, Varanasi y otros lugares. Esta occidentalización de India viene impulsada por los media, principalmente por el Satán televisivo (actualización del demonismo hindú sobre el que escribiera Claudel) que se ocupa y “preocupa” de 350 millones de burgueses, condenando a otros 800 al ostracismo. La imitación de las potencias neocoloniales es visible en muchos aspectos. Uno de ellos es el desgraciado aumento del consumo de alcohol entre los nativos con todos los terribles problemas que conlleva. Quizás el más obvio sean los fatales accidentes de tráfico, numerosísimos. Otro más solapado sea el deterioro de la salud espiritual de los consumidores de alcohol indios. En mi opinión, lo más sagrado que tiene India. La luz de sus gentes, de sus niños y niñas, de sus hombres y mujeres, y muy especialmente, de sus mayores. Lo que más me duele cuando leo prensa india son las desapariciones de niños.
El astronómico, desproporcionado gasto militar y las pésimas relaciones del establishment político indio con sus vecinos (exceptuando Sri Lanka) se deben a la trágica influencia norteamericana a través de la imitación de los modos y modelos imperiales radicalmente opuestos a la herencia espiritual de la India











Ningún surfista quiere chapotear en un mar contaminado, o mirar pasivamente mientras un trozo muy querido de costa prístina se
Los surfistas son amigos del océano y tienen un imperativo ecológico para proteger este ecosistema complejo y vital. Ya están
A finales de los años ’50, cuando ocurrió el primer
La industria de las tablas de surf tiene un pasado muy tóxico; se trabajaba con químicos con base de disolventes de la industria aeroespacial de los años ’60. El poliuretano y la fibra de vidrio, materiales carcinógenos, son baratos y versátiles, de aspecto atractivo, toleran temperaturas extremas, son fáciles de construir y permitieron elaborar diseños efectivos que fueron evolucionando con rapidez.
En el Camino existen ciertos tramos a los que se les conoce como
El día transcurre por la campiña riojana entre interminables campos de viñas. Al final alcanzo Nájera, ciudad que fue el reino de Navarra cuando los musulmanes alcanzaron Pamplona. Allí me encuentro con una pareja de entrañables alemanes, Tobías y Mireia. Ella habla español y nos traduce. Tobías es un músico especializado en la Edad Media que según me cuenta está disfrutando del arte románico que se ha encontrado en la Ruta. Hacemos juntos la compra, cocinamos una suculenta cena y compartimos mesa y mantel. Charlamos sobre la etapa del día siguiente, una de las más emblemáticas del Camino, que acordamos hacer juntos.
Regresamos al trazado del Camino. Antonio, que ya se ha convertido en una especie de maestro, me da una nueva lección:
Nos podemos relacionar con nuestro planeta Tierra de dos formas distintas: podemos tomar un papel de turistas y considerar la Tierra como una fuente de bienes y servicios para nuestro uso, placer y entretenimiento, o podemos actuar como peregrinos de la Tierra y tratar el planeta con reverencia y gratitud. El turista valora la Tierra y todas sus riquezas naturales solo en términos de las utilidades que pueden tener para él. El peregrino percibe el planeta como sagrado y reconoce el valor intrínseco de toda forma de vida. La Tierra viva es buena por sí misma con toda su elegancia y su belleza.
Para los hindúes, dios no es una persona que se queda sentada en el paraíso. Para ellos toda forma de vida está imbuida de divinidad. Todo, desde una brizna de hierba hasta los altos Himalayas, está impregnado con el espíritu sagrado. Los hindúes se consideran a ellos mismos como peregrinos del planeta Tierra.
Puente la Reina es el lugar donde se unen todos los caminos. Los peregrinos que llegan del Camino Francés, desde Roncesvalles, se encuentran con los que llegamos desde Aragón.
Cumplido el ritual dejo atrás el puente y llego a un nido de víboras, o por lo menos eso es lo que significa el nombre de Cirauqui en Euskera, un pueblo con un espléndida calzada romana que ha sido pisada durante más de dos mil años. Me siento a un lado y saco unos frutos secos de la mochila para desayunar. Y rumio la idea de que por esa calzada han pasado millones de peregrinos. Por allí han pisado sus pies doloridos, sus lamentos, sus sacrificios, su fe, su alegría, su fraternidad… y de alguna manera esos sentimientos, como gotas de agua erosionando la roca pacientemente, se han grabado en las piedras de todo el Camino y en lugares como este, la calzada romana de Ciurauqui, se pueden palpar.
Todos hemos tenido alguna vez el sueño de volar. Yo de pequeño me quedaba mirando los pájaros y soñaba despierto con poder volar como ellos. Incluso muchas noches he soñado con poder surcar los aires… El otro día volé.
Llegamos con el coche a la cima del Puig de Sant Martí en Alcudia. Es un pequeño montículo que tiene unos 250 metros de altura. Desde la cima se divisa la Bahía de Alcudia y la de Pollença y la confluencia de corrientes térmicas que se producen lo convierten en uno de los lugares preferidos por los amantes del parapente de Mallorca.
El vuelo en parapente es muy suave, es un planeo placentero que imita a los buitres. Mucho más seguro de lo que pueda parecer. Vas cómodamente sentado y te mueves en círculos buscando las corrientes que te ayudan a ascender. De hecho, a los pocos minutos de despegar habíamos doblado la altura de nuestro punto de salida y ya sobrevolábamos los 500 metros. Un inmenso tiovivo entre el cielo y la tierra. Allí compartíamos corrientes con otros tres parapentes, un grupo de vencejos, algunos gaviotas y un águila pescadora… una meditación aérea.
Lo cierto es que volar en parapente es ecológico, emocionante y una forma nueva de conocer la Isla. Una de esas cosas que merece hacer por lo menos una vez en la vida.
Para el descenso Óscar hizo un pequeña barrena, que me provocó el único cosquilleo en el estómago de todo el viaje y a los pocos segundos nos acercábamos al suelo. Mi sensación era que íbamos muy rápido para aterrizar y que iba a hacer un surco con mis piernas en el suelo. A medida que nos acercábamos al suelo me salía un pequeño gemido que se iba convirtiendo en un grito: uy, uy, uy… y casi sin darme cuenta, ¡zas! aterrizamos tan suavemente que simplemente quede de pié en el suelo.



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