Entrevista a Federico Mayor Zaragoza
Hay que rescatar a las personas, no a los bancos
Por Alberto D. Fraile Oliver
Federico Mayor Zaragoza repite incansablemente que los ciudadanos nos tenemos que poner en pie de paz para reclamar nuestros derechos. Que ya está bien de ser meros espectadores. Para afrontar los tiempos que corren necesitamos una sociedad civil movilizada.
Científico, poeta y político… pero de una raza de políticos de los que se ven poco, un político con alma.
En este momento preside la Fundación para una Cultura de Paz. El camino que le ha llevado hasta allí ha sido largo y ha pasado por ser Rector de la Universidad de Granada, Ministro de Educación y Ciencia del Gobierno Español y director general de la UNESCO, la rama dependiente de la ONU que se encarga de la educación, la cultura y la ciencia. A lo largo de los doce años que estuvo al frente de esta institución trató de ponerla al servicio de la paz, la tolerancia, los derechos humanos.
Hay quien habla de refundar el capitalismo ¿usted que opina, lo refundamos o lo fundimos?
Que no nos hablen ahora de nuevos capitalismos. Ahora tenemos que hablar de un nuevo orden económico internacional. En donde todos los países cuentan. Cómo puede ser que se hable de libertad de mercado, si después resulta que los subsidios agrícolas de Europa y de los Estados Unidos son mas de 300 millones de dólares al día y están arruinado a muchos países subdesarrollados. ¿Se puede hablar de una libertad de mercado, cuando después a continuación se ponen todos estos obstáculos, estos impedimentos a que los países pobres accedan al mercado? Ahora tenemos que pensar, al igual que se pensó al final de la Segunda Guerra Mundial y además lo pensó un presidente norteamericano, Roosvelt. Tenemos que volver al diseño de la concordia multilateral y tenemos que tener una institución que se ocupe de la educación, la ciencia y la cultura. Otra que se ocupe de la salud, ¿cómo puede ser que haya 1.000 millones de personas que no tienen acceso al agua potable?. ¿Cómo puede ser este mundo?. Ahora sí, cuando hemos tenido que rescatar a las instituciones financieras han salido chorros de miles de millones, 800.000 millones y a continuación 420.000 millones ha salido todo este dinero. Este dinero no ha servido para rescatar a todos los enfermos del SIDA, ni para rescatar a los que mueren de hambre.
3.000 millones de dólares al día en armas. Cuando no hay dinero para el SIDA, no hay dinero para la alimentación, mueren 60.000 personas al día de hambre en un genocidio colectivo y tolerado. No se han dado ayudas ni del 0,7 %, esto quiere decir que nos quedamos nosotros con el 99,3 %. Mire usted si esto no es razonable, pues ni eso hemos sido capaces de hacer.
Ya está bien de rescate a los bancos. Ahora tiene que venir el rescate de la gente. Esto se lograría con el tránsito desde una economía totalmente en manos de unos cuantos a escala mundial con paraísos fiscales, con todas estas vergüenzas que han hecho posible los tráficos de armas, los tráficos de drogas, los tráficos de patentes, los tráficos de personas a una economía que resuelva las necesidades de las personas. Para que haya un orden a escala mundial, todos los transgresores y todos los sinvergüenzas de los paraísos fiscales deben tener los castigos que les correspondan. Todo esto es posible. Y es posible cambiando parte de estos inmensos fondos que van a la producción de armas y que se destinen, al menos una parte importante a energías renovables, a educación…
En los tiempos que corren con el pico del petróleo a la vuelta de la esquina, la energía es un tema clave. Si desatamos el nudo de la energía es posible que el mundo cambie de verdad.
Durante años se han estado comprando todas las patentes de energía fotovoltaica y de energía termo solar por los grandes productores de petróleo porque no les interesaba que salieran al mercado. Ahora sí, ahora se han dado cuenta de que el petróleo es un tesoro que tenemos que conservar y que además a ellos mismos les interesa tener unos horizontes mayores de conservación. Hemos estado viviendo bajo el dominio de unos pocos. Ahora ya tenemos que decir que el mundo tiene que volver a manos del mundo. Fíjese que bello es lo que escribió el grupo de Roosevelt, que es como comienza la carta de las Naciones Unidas: “Nosotros los pueblos hemos resuelto evitar a nuestros descendientes el horror de la guerra”, no dice nosotros los gobiernos, nosotros los estados o nosotros los vencedores… Los problemas de los pueblos en una democracia los resuelven los pueblos. Y ahora es lo que tenemos que estructurar y es un buen momento. Toda crisis es una oportunidad de aplicar fórmulas nuevas, es una oportunidad de cambio. Y además, el cambio radical en la administración norteamericana nos llena de esperanza.
¿Por dónde empezamos para conseguir la paz, por la paz con uno mismo o por la paz social?
Lo primero que hay que tener es la paz en uno mismo y el convencimiento de que los conflictos, que siempre existirán, no se resuelven por la fuerza sino por la palabra. Es así de sencillo. Ahora bien, hace siglos nos vienen diciendo que si quieres la paz prepara la guerra. Esto está muy bien para los traficantes de armas y así nos hemos pasado la vida haciendo la guerra. La paz sea contigo y a continuación bofetada. ¿Por qué? Porque vivimos en una sociedad masculina. El 95% de las decisiones hoy todavía las adoptan hombres y esto no puede ser. En el momento que haya más mujeres en la toma de decisiones, en el poder, las cosas también cambiarán.
¿Qué otras cosas podemos hacer para alcanzar la paz?
Es esencial que haya la voluntad popular. Los ciudadanos se tienen que dar cuenta de que el tiempo de silencio y de resignación ha terminado. Hemos sido espectadores, hemos sido súbditos y ahora tenemos que pasar a ser ciudadanos y los ciudadanos tienen que decir lo que les parece bien y lo que les parece mal. En esto consiste una democracia y hay que reconocer que hemos sido demasiado obedientes al poder. Nos hemos sentado y hemos dejado que nos pasen toda la información que los poderosos han querido y hemos permanecido impasibles. Fíjese si hemos permanecido impasibles que hemos ofrecido hasta nuestra vida como algo indiscutible. Nos han dicho: “ustedes tienen que dar su vida por la patria y todos a ello”. Hay un cambio radical y el cambio radical es pasar a escala mundial de ser súbditos, resignados, obedientes, sometidos a ser ciudadanos plenos que participan y que expresan sus opiniones.
Los medios de comunicación que llegan a las grandes masas no está transmitiendo precisamente este tipo de mensajes. ¿Cómo podemos circular esta nueva forma de estar en el mundo y que corra la voz?
El poder mediático está concentrado en tan pocas manos como el poder financiero o el poder militar. Por primera vez en la historia de la humanidad los ciudadanos ya pueden ofrecer su punto de vista en lo que se llama participación no presencial. Es decir, a través del teléfono móvil se puede enviar un sms o un correo electrónico, con todas las garantías de que es una expresión pública, fehaciente y oficial de una opinión. Se ha acabado eso de que en las democracias solo nos cuenten de vez en cuando con motivos de unos comicios electorales. A partir de ahora vamos a contar, que es muy distinto de ser contado. Vamos a ser tenidos en cuenta.
Y para lograrlo ¿qué pasos tenemos que dar?
El primero es contar con la sociedad civil movilizada. De esta manera habrá también muchos medios de comunicación como ustedes mismos, con esta revista, que irán teniendo mayor influencia y mayor impacto. Lo que necesitamos es la movilización de la gente. No me canso de repetirlo, mientras seamos espectadores, mientras sigamos esperando a ver qué es lo que recibimos como noticia en lugar de dar nosotros también la noticia, no haremos nada. Nuestra posibilidad de incidencia en la opinión pública será muy discreta, como ahora. Pero además tenemos Internet. Ahora ya hay muchísima gente que se informa de lo que está sucediendo, a través de páginas personales e independientes. Y por último, si ahora ustedes plantean preguntas no es necesaria ya la presencia. Es decir, a 10.000 Kilómetros yo me puedo adherir o les puedo contestar a una pregunta que me hagan. Creo que esto es muy importante, los ciudadanos tienen que sentirse implicados. Se ha acabado lo de estar calladitos y obedientes. Me impresionó leer en Garcilaso de la Vega, fíjese de esto hace bastante años, cuando dijo “que tanto callar ya no podía”. Esto nos lo tenemos que repetir cada uno de los ciudadanos: “Yo que tanto callar ya no puedo” y esto lo tenemos que trasladar a las instituciones, a las universidades a la comunidad científica, a los parlamentos. No puede ser que lo que le sucede en un músculo abductor a un deportista, ocupe tres páginas de la prensa y no sé cuantos minutos de los medios audiovisuales y que temas vitales para el futuro pasen desapercibidos. Todo esto depende de la voluntad popular.
La elección de Obama ha sido una bocanada de aire fresco. Ha habido una participación ciudadana nunca vista ¿Cómo se explica usted este fenómeno?
Ha pasado lo que tenía que pasar. Una sociedad a escala global ha sustituido los principios universales de la justicia, de la libertad, de la solidaridad de la igualdad radical de todos los seres humanos por el mercado y como es lógico se ha derrumbado. Y se ha derrumbado muy oportunamente para Obama. La gente se ha dado cuenta de que padecemos un déficit de alma. Se han sustituido las leyes normales de la equidad, del desarrollo social por los valores del mercado. Es de necio confundir valor y precio, dijo Antonio Machado. Después de ese derrumbe viene una persona que representa, primero, la igualdad radical de todos los seres humanos, una persona de color preside los Estados Unidos. Sólo esto es una noticia formidable.
Obama por su propia genética, ya es un símbolo intercultural e incluso transcultural.
Es el clásico caso del mestizaje. Pero él también tiene unas cualidades muy difíciles de reunir. Fíjese que ha hecho la larguísima carrera hacia la Casa Blanca prácticamente sin un fallo. Tiene un equipo magnífico y además sabe pasar mensajes muy breves y muy convincentes a la gente joven. El primer mensaje que él pasó fue el de esperanza y después el de cambio. Con esos conceptos la gente se dio cuenta de que no podíamos seguir así. Y él quiere el cambio, quiere volver al multilateralismo, es decir, aceptar que todos los pueblos y no sólo unos cuantos pueden opinar. La administración norteamericana con Bush sustituyó la democracia a escala mundial que representan las Naciones Unidas, por una plutocracia. Los países más ricos liderados por los Estados Unidos se situaron fuera de las Naciones Unidas. Han hecho toda una serie de disparates. Y entonces llega Obama y habla de cambios, de volver a tener unos valores que sean los que guíen a un sistema multilateral, es decir que Estados Unidos se adviene de nuevo al diálogo, hacia el contraste de pareceres con los demás países, es decir, a ir juntos. Pero sobre todo el mensaje final, el ‘Yes we can’, el sí podemos, ha implicado, involucrado y comprometido a la gente con el cambio. Esa ha sido la gran habilidad de Obama.
Paralelamente a la sensación de alegría y de euforia colectiva, hay cierto temor a que ante una institución tan poderosa como el gobierno de los Estados Unidos, de que haya poco margen de maniobra.
Esto siempre lo dicen los que quieren que nuestro campo de maniobra sea muy pequeño. Ya verá usted, como el señor Obama demostrará, igual que algunos hemos tenido la ocasión de demostrar en instituciones internacionales como en el caso de la UNESCO, que se pueden hacer grandes cambios. Para lograrlo hay que hacer las cosas con habilidad y sabiduría, es decir, con sagacidad. Cuando hay medios, cuando se tiene el respaldo popular y cuando uno sabe lo que está haciendo y lo que debe hacerse en un momento determinado y se siente responsable ante sí mismo, hay margen de maniobra.
No puede haber paz en una persona, si se da cuenta que está haciendo lo contrario a lo que piensa y a lo que reflexiona que tiene que hacer.
Para tener este convencimiento personal uno necesita perseverancia e imaginación y, a veces, se tiene que actuar inesperadamente, porque si uno anuncia mucho lo que va a hacer, los que se oponen al cambio y son partidarios de la inercia, de que nada cambie, no se lo dejan hacer. Hay veces en que lo inesperado es nuestra esperanza.
2 comentarios para “Entrevista a Federico Mayor Zaragoza”
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Durante años se han estado comprando todas las patentes de energía fotovoltaica y de energía termo solar por los grandes productores de petróleo porque no les interesaba que salieran al mercado. Ahora sí, ahora se han dado cuenta de que el petróleo es un tesoro que tenemos que conservar y que además a ellos mismos les interesa tener unos horizontes mayores de conservación. Hemos estado viviendo bajo el dominio de unos pocos. Ahora ya tenemos que decir que el mundo tiene que volver a manos del mundo. Fíjese que bello es lo que escribió el grupo de Roosevelt, que es como comienza la carta de las Naciones Unidas: “Nosotros los pueblos hemos resuelto evitar a nuestros descendientes el horror de la guerra”, no dice nosotros los gobiernos, nosotros los estados o nosotros los vencedores… Los problemas de los pueblos en una democracia los resuelven los pueblos. Y ahora es lo que tenemos que estructurar y es un buen momento. Toda crisis es una oportunidad de aplicar fórmulas nuevas, es una oportunidad de cambio. Y además, el cambio radical en la administración norteamericana nos llena de esperanza.
El primero es contar con la sociedad civil movilizada. De esta manera habrá también muchos medios de comunicación como ustedes mismos, con esta revista, que irán teniendo mayor influencia y mayor impacto. Lo que necesitamos es la movilización de la gente. No me canso de repetirlo, mientras seamos espectadores, mientras sigamos esperando a ver qué es lo que recibimos como noticia en lugar de dar nosotros también la noticia, no haremos nada. Nuestra posibilidad de incidencia en la opinión pública será muy discreta, como ahora. Pero además tenemos Internet. Ahora ya hay muchísima gente que se informa de lo que está sucediendo, a través de páginas personales e independientes. Y por último, si ahora ustedes plantean preguntas no es necesaria ya la presencia. Es decir, a 10.000 Kilómetros yo me puedo adherir o les puedo contestar a una pregunta que me hagan. Creo que esto es muy importante, los ciudadanos tienen que sentirse implicados. Se ha acabado lo de estar calladitos y obedientes. Me impresionó leer en Garcilaso de la Vega, fíjese de esto hace bastante años, cuando dijo “que tanto callar ya no podía”. Esto nos lo tenemos que repetir cada uno de los ciudadanos: “Yo que tanto callar ya no puedo” y esto lo tenemos que trasladar a las instituciones, a las universidades a la comunidad científica, a los parlamentos. No puede ser que lo que le sucede en un músculo abductor a un deportista, ocupe tres páginas de la prensa y no sé cuantos minutos de los medios audiovisuales y que temas vitales para el futuro pasen desapercibidos. Todo esto depende de la voluntad popular.
Es el clásico caso del mestizaje. Pero él también tiene unas cualidades muy difíciles de reunir. Fíjese que ha hecho la larguísima carrera hacia la Casa Blanca prácticamente sin un fallo. Tiene un equipo magnífico y además sabe pasar mensajes muy breves y muy convincentes a la gente joven. El primer mensaje que él pasó fue el de esperanza y después el de cambio. Con esos conceptos la gente se dio cuenta de que no podíamos seguir así. Y él quiere el cambio, quiere volver al multilateralismo, es decir, aceptar que todos los pueblos y no sólo unos cuantos pueden opinar. La administración norteamericana con Bush sustituyó la democracia a escala mundial que representan las Naciones Unidas, por una plutocracia. Los países más ricos liderados por los Estados Unidos se situaron fuera de las Naciones Unidas. Han hecho toda una serie de disparates. Y entonces llega Obama y habla de cambios, de volver a tener unos valores que sean los que guíen a un sistema multilateral, es decir que Estados Unidos se adviene de nuevo al diálogo, hacia el contraste de pareceres con los demás países, es decir, a ir juntos. Pero sobre todo el mensaje final, el ‘Yes we can’, el sí podemos, ha implicado, involucrado y comprometido a la gente con el cambio. Esa ha sido la gran habilidad de Obama.












[...] Entrevista a Mayor Zaragoza: “Hay que rescatar a las personas, no a los bancos” [...]
es una muy interesante entrevista la que habeis efectuado a Federico Mayor Zaragoza y adhiero plenamente a sus expresiones. Sin lugar a dudas que las contradicciones humanas son evidentes en los sistemas y valores que nos caracterizan a la gran mayoria de las instituciones que hemos creado ( estados, iglesias, universidades,etc.) y que reflejan nuestra predominante incoherencia. No veo la posibilidad de que el gran negocio de armas disminuya ni se convierta en algo más constructivo, cuando dirigentes actuales como Sarcozy, Putín, Lula, Chavez y otros se pasan realizando negocios multimillonarios de armas, y justifican descaradamente sus actos con las mismas mentiras de siempre. Lograr cambios en los modelos de conductas económicas, ecológicas, sociales o individuales no es fácil para personas o grupos que están anclados ó bloqueados en sus creencias, hábitos y tradiciones.Los tuertos son dirigentes entre los ciegos…Bueno, los felicito por vuestro esfuerzo en el trabajo de concienciar a la gente y los sigo desde Encarnación, Paraguay..! Pedro.