7

abril

2011

FZG2 – La chiva angaliana… y la madre que la parió

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Retomamos la serie sobre la Fauna de la Zona Gris para amenizar este espléndido día, en el que el sol recorta nuestra maravillosa y enérgica orografía. Ya que hablamos de montañas, qué mejor que abordar hoy el conocimiento de un curioso espécimen que las tiene como hábitat natural.

La chiva angaliana corretea y brinca por las altas cumbres del Himalaya, aunque se han encontrado unos pocos ejemplares al nordeste de los Alpes e incluso, algunas temporadas, al sur de los Pirineos. Con toda probabilidad se trata de especímenes sueltos que algún explorador europeo ha llevado allí para sus estudios en pro de la ciencia. Flaco favor nos ha hecho ese explorador, su santa estampa!!! En fin, no nos encendamos, mantengamos una calma aséptica y centrémonos en la mera descripción pedagógica…

La chiva angaliana es un apacible animal cuando todo va bien en su territorio: si las rocas son adecuadas para desarrollar su increíble capacidad de salto, si los arbustos ofrecen sus dulces y apetitosas bayas y las verdes hierbas afloran por los resquicios de la montaña, si el día claro permite divisar los plácidos pastos a lo lejos, con todas las especies vecinas siguiendo su actividad normal, con orden y concierto, si los lagos y arroyos mantienen sus aguas frescas y cristalinas, si llueve o nieva en las épocas habituales, si el sol calienta aquellos parajes cuando debe y en su justa medida, si las crías juguetean sin armar demasiado alboroto, si sus congéneres respetan la jerarquía establecida…

En tales circunstancias propicias, siempre habrá un macho dominante de chiva angaliana sobre la roca más alta oteando las praderas, sabiéndose el rey de las alturas escarpadas, exhibiendo su majestuosidad y su magnífica estructura morfológica. Es uno de los rumiantes alpinos más hermosos, fácilmente alcanza el metro ochenta y cinco en la testuz, coronada por unas astas poderosas e imponentes. Nadie se atrevería a soplarle al oído, con su semblante serio y satisfecho, y sin embargo no deja de ser un ser afable, que gusta de enseñar a sus crías a base de divertidos entretenimientos y juegos repetitivos, y de saludar educadamente al resto de habitantes de su entorno.

No obstante, ay del que se cruce con una chiva angaliana si alguna cosa no es de su agrado!!! Eso es lo que ha ocurrido con los ejemplares trasladados a Europa… Maldito explorador inconsciente, como lo pille le cuelgo de las pelotas a un ventilador de techo con cordel de esparto!!! A quién se le ocurre??? En Europa estos pocos astados desplazados han encontrado infinidad de detalles que no se adaptaban a sus expectativas naturales y han sacado a relucir el otro lado de su carácter: malas caras, gruñidos, gestos violentos, el ceño fruncido, posturas altivas, encarándose con todo aquél que no se amoldaba a su voluntad… En tal caso emiten berridos altaneros tipo “tú no tienes ggitmo”, “tú egges muy malo”,  “este entrggenador no va a hablagg de esto ahogga”, “cómo pggeguntas esta tonteggía en este momento”, etc.

Nadie sabe cómo ni por qué (hay algunos científicos estudiando este curioso efecto en relación a las teorías del caos), pero ciertos clubes de fútbol se dejaron impresionar por ese ambiguo comportamiento de la chiva angaliana y la ficharon como mascota. Curiosamente eran clubes de fútbol a los que los resultados no les iban demasiado bien y con ello acabaron yendo… igual de mal.


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La zona gris


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