16
marzo
2011
Gatillazo
Por
Guillermo Orell
Entre la espesa cortina de humo, los decibelios disco,
y el sudor colectivo, se encontraron las miradas.
La cadena de movimientos corporales se puso en marcha:
un encogimiento de hombros, un guiño cómplice,
y unos besos al aire invitando a la química.
El encuentro se consumó en la barra. Todo fue abrir la boca
y el último movimiento corporal: fue meter la pata.
Esta entrada fue escrita
el Miércoles, marzo 16th, 2011 at 7:27 pm y está archivada bajo las categorías Relatos de bolsillo.
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