Historias de la Tramuntana II
Los olivos, los Templarios, el visionario
Por Alberto D. Fraile OliverAmanece en Son Rul·lan. La tormenta que ha sacudido la noche ha pasado y la luz entra por las ventanas y llena de vida la casa. Al abrir los ojos se planta delante de mí la imagen del viejo tigre que hay pintado en la pared de la habitación. Una imponente figura que le transporta a uno a los años sesenta. Época de hippies, artistas y fiestas que llenaron de alegría y psicodelia la serra de Tramuntana en el verano del amor.
Salgo a dar un paseo por la montaña: ¿Puedes imaginar un olivo de 500 años? Retorcido, anciano, inmenso, fuerte, generoso, sabio… pues allí está en la ladera de Son Rul·lan, enraizado entre unas rocas, agradecido por la poda. Preparando a poc a poc el fruto que mañana será aceite. Está tan vivo y tan quieto. Lleva 500 años viviendo allí, en el mismo trocito de tierra. Probablemente Mati Klarwein miró ese mismo árbol bajo los efectos del ácido.
El olivar que hay detrás de la casa, en el viejo camino a Deià, parece el monte de los olivos; si vas al caer la noche no cuesta imaginarse a los romanos que van a capturar a Jesús y llevárselo después de que Judas haya puesto precio a su entrega.
Desde allí miro hacia el mar, a lo lejos debe estar la península, Cataluña. Desde allí, hace 800 años zarparon unos barcos con un Rey llamado Jaume abordo. Era el segundo intento de los cristianos catalanes por conquistar la Isla que estaba en manos de los árabes. El conde de Barcelona Ramón de Berenguer ya había probado suerte en la conquista de Mallorca poco tiempo antes pero sin suerte. Jaime I se llevó el gato al agua. En septiembre desembarcaba en Santa Ponça y en diciembre ya estaba sentado en el trono de La Almudaina con los árabes a sus pies.
Sometió a los árabes y eliminó su cultura, incluida la lengua propia de los mallorquines antes de que llegaran los catalanes. Sin embargo, muchas de las aportaciones árabes todavía se reflejan en los paisajes de la serra de Tramuntana. Las conducciones de agua y sobre todo los maravillosos bancales que tratan de contener la tierra de las laderas para poder cultivarla, crearon un paisaje que extrañamente tiene un toque Zen.
Con Jaume I empezó una época. Repartió la tierra entre sus hombres y a los Templarios les correspondió un territorio de grandes dimensiones en la bahía de Alcudia, que comprendía Pollença y Alcudia hasta las inmediaciones del santuario de Lluc, cuya imagen de la virgen fue probablemente instituida por los Templarios.
Podría ser que fueran precisamente los templarios los que edificasen Son Rul·lan. Son especulaciones; ha pasado mucho tiempo y no hay constancia histórica (si alguien la tiene, que lo diga). Pero un par de cruces templarias, por aquí y por allá, tatúan la casa dejando evidencia simbólica de su presencia. Además, el emplazamiento inmejorable de la casa también puede ser una pista. Los monjes guerreros de la Orden del Temple tenían buen olfato de lo que ahora se llama geobiología.
La Orden del Temple
Nació en Palestina por obra de franceses, y se convirtieron rápidamente en una fuerza multinacional. En un principio la pobreza era su seña de identidad, de hecho su nombre inicial fue Orden de los Pobres Caballeros de Cristo. Sin embargo, con el paso de los años la Orden fue enriqueciéndose hasta tal punto que eran una de las instituciones más poderosas e influyentes de la época. Llegaron a concederles préstamos a los mismísimos reyes de Francia e Inglaterra, circunstancia que cavaría su propia tumba.
Su razón de ser era defender los Santos Lugares y proteger a los peregrinos de los ataques. Para mantener el ejército en pie de guerra constante necesitaron desarrollar una capacidad financiera muy poderosa, y poco a poco, además de proteger a los peregrinos comenzaron a proteger a los comerciantes, en una época en que los caminos eran de todo menos seguros. A través de su inmensa red de encomiendas podían ofrecer cobijo y protección a todo aquel que necesitaba protegerse en travesías, principalmente de carácter comercial. Se convirtieron en algo parecido a un servicio de seguridad y protección para el comercio. Incluso llegaron a convertirse en los primeros banqueros de la historia. Ofrecían en sus tratos intereses mucho más bajos que los ofrecidos por los mercaderes judíos. Para ello crearon la contabilidad moderna, los pagarés e incluso la primera letra de cambio. En esta época pesaba mucho la idea de transportar dinero en metálico por los caminos, y el Temple dispuso de documentos acreditativos para poder recoger una cantidad anteriormente entregada en cualquier otra encomienda de la orden.
Al Temple le ocurrió lo mismo que siempre sucede a cualquier institución -partido político, iglesia, hermandad, secta- que alcanza cotas de poder y de prestigio que la sitúan en la cima: el ideario que originó el grupo se contamina con el virus de ese poder, los ideales que originaron el grupo se corrompen bajo la estructura que trata de defender los privilegios adquiridos. Hasta tal punto que los fieles a la esencia son expulsados ya que su presencia molesta a los poderosos que ahora dirigen la institución.
Cien años más tarde de su fundación oficial eran la organización más grande de occidente, en todos los sentidos (desde el militar hasta el económico).
No cabe duda de que en Palestina entraron en contacto con sabiduría esotéricas provenientes de Egipto. Este hecho, sumado a su cruenta desaparición cubrieron a la orden de un misterio que llega hasta nuestros días.
El doctor iluminati
Con Jaume I llegó el padre de un personaje clave de la historia: Ramón Llull, al que se le conocería más tarde como eldoctor iluminado
, uno de los más sabios hombres que ha visto nacer nuestro país, tal vez, el más sabio y que pisó durante muchos años la Tramuntana mallorquina. Fue el Einsten o el Leonardo da Vinci de la Edad Media. Alguien que en una época de cruzadas y guerras de religión rompió una lanza por la palabra.
Ramón Llull nació en Palma pocos años después de la conquista de Mallorca, en realidad se llamaba Ramón Amat, pero el apodo Llull, ganó la partida al apellido y trascendió el paso del tiempo. Lo de Llull, viene de la palabra catalana ull
. La expresión el ojo
, l’ull
, parece que se refería a que este hombre tenía buen ojo, o sea, que era un visionario. Algo de cierto hay en eso, fue un adelantado a su tiempo y, además de místico, fue un escritor muy prolífico y un gran científico.
Lo que deseaba profundamente Ramón era escribir un libro de incontrastable eficacia, es decir, libre de todo error, para persuadir a los no cristianos. Fusionó la ciencia, la lógica, la filosofía y la teología de tal modo que su conocimiento sólo ha podido entenderse en su verdadera dimensión con la llegada de la informática. Fue un lógico-matemático de primer orden y un adelantado de su tiempo. Los investigadores están intrigados, se sospecha que pudo alcanzar conocimientos más avanzados que los actuales.
Por poner un ejemplo: en el año 1287 Ramón Llull descubrió América. Más de 200 años antes de que Cristóbal Colón pisase el Nuevo Mundo, el doctor iluminado
ya afirmó la existencia de un continente al otro lado del Mar Grande
. Su lógica era aplastante: al observar el flujo y reflujo del Mar Grande
(el Atlántico), es decir, las corrientes marinas, concluyó que frente a las costas occidentales europeas y africanas debía haber otro continente que sirviese de límite al mar para que esta circulase como lo hacía. El tiempo le dio la razón.
Pero antes de todo ello fue un cortesano juerguista y mujeriego. Antes de casarse, el jovencito Ramón ingresó en la corte del rey Jaume en calidad de paje. Pero no pasó desapercibido para los nobles que rápido se dieron cuenta de su brillante inteligencia y su ascenso en la corte fue meteórico: fue sucesivamente profesor, senescal y mayordomo real del hijo de Jaume I, el que pasó a la historia como el Rey Jaume II. Algunos le acusan de alquimista…
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2 comentarios para “Historias de la Tramuntana II”
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ME PARECE UN ARTICULO EXCELENTE BUENO NO TENGO PALABRAS PARA DESCRIBIR LA ADMIRACION QUE SIENTO POR ESTE ESCRITOR Y TODO LO QUE ESCRIBE EN LA REVISTA NAMASTE
Un artículo muy interesante que aporta datos sobre Jaume I no muy conocidos (ya me habían comentado su genocidio sobre los árabes, esto me lo confirma).
Alicia, no es necesario escribir en mayúsculas, es muy molesto y difícil de leer.
Felicidades por la revista, Namaste!