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Ikebana, el arte floral japonés

El camino de las flores

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Uno de los significados de la palabra ikebana o arte floral japonés, es que son flores que adquieren vida. La palabra Ike viene de colocar, ordenar, volver vivo o encontrar la verdadera esencia, y bana de hana, flor o planta, dar vida o sentimiento. Ya veis una palabra tan simple lo compleja y profunda que puede llegar a ser. La misión del ikebana es un camino de iluminación, una de sus funciones es la de elevar la conciencia y la espiritualidad. También se usa simplemente como arte decorativo minimalista, hoy en día muy usado en casas modernas.

Es uno de los artes más tradicionales del Japón que se practica desde hace más de 600 años. Se fusionó de la admiración que tenían los japoneses por la naturaleza influenciados por la religión sintoísta y de la introducción del budismo por chinos. Estos últimos tenían la costumbre de ofrecer flores en los altares, de estos arreglos florales de los altares fue derivando al ikebana con el tiempo. En un principio eran centros muy elaborados llamados rika, creando un paisaje con flores erguidas y después los arreglos shoka, placidas flores vivientes. En cambio en la actualidad hay estilos más fáciles de elaborar como el moribana, flores agrupadas o centros con recipientes bajos.

Hoy en día hay muchas escuelas de ikebana por todo el mundo, una de las más conocidas es la escuela ikenobo, aún siendo todas escuelas de ikebana, hay pequeñas diferencias entre ellas a la hora de elaborar los centros florales. Cuando se elabora un arreglo floral ikebana, se representa en tres líneas básicas que todo en su conjunto representa el universo. Éste está representado con tres líneas o ramas símbolo, la más larga representa el cielo, la segunda es el hombre y la tercera, la más pequeña es la tierra que forma el arreglo como un microcosmos. Las dimensiones de cada uno dependerán del recipiente donde se haga el arreglo. Se acompañan a cada una de estas tres ramas tres flores principales, que dan color y armonía al arreglo. Para terminar se añaden hojas que dan equilibrio.

Cuando se trata de recipientes bajos en forma de plato, estas flores están sujetas por una pieza metálica bastante pesada con púas, llamado kenzan. El Kenzan sirve para sujetar el tallo y peso de la rama o flor, con él se le pueden dar la dirección más recta o inclinada según se desee. Además estas púas airean la base del tallo y permiten que entre más agua, favoreciendo que permanezcan vivas más tiempo.

Expresar mucho con muy poco. Es un arte estacional donde se mezclan diferentes elementos según la época del año en todas sus fases; brotes, frutos, semillas, ramas con líquenes, etc expresan emociones de estas estaciones, sugerencias del pasado, presente y futuro. Es muy importante en ikebana representar el ciclo de la vida y la muerte, viendo la totalidad de la naturaleza. Esto viene por la influencia del movimiento zen en Japón, también llamado wabi sabi o arte de la impermanencia. Es interesante tener en cuenta varios requisitos de esta filosofía para hacer ikebana, como que el universo esta en constante movimiento y ello se ha de reflejar en el arreglo mediante ramas secas que pueden representar el pasado o ramas con yemas sin abrirse como representación del futuro. Esto genera una serena contemplación de la fugacidad de todo y al contemplar este hecho nuestra visión cambia indiscutiblemente.

Existen unos métodos de alargar la vida de la flores, si conocemos el syusho, es decir, las características del desarrollo de la flor, mayor partido le sacaremos, aprovechando su forma y naturalidad. La manera de cortar las flores es importante para que se conserve mucho más tiempo; las ramas se cortan en bisel, es mejor cortar la rama dentro de una cubeta de agua para que queden en ella burbujas de aire, sobre todo no cortarlas en los nudos de las plantas ya que en estos no absorben tan bien el agua. En el caso que se nos hayan puesto mustias lo más aconsejable es inundarlas en cubo de agua toda la noche y al día siguiente estarán perfectas. Es conveniente de vez en cuando rociar las flores y hojas con agua para dar aspecto de frescor, sobretodo en verano.

El recipiente, parte del arreglo, es tan importante como las flores, el tamaño, la forma, color y la textura. Todo ha de tomarse como un conjunto que deberá combinar las flores y los otros materiales naturales. Su tamaño estará de acuerdo al espacio donde tenga que colocarse y los materiales serán cortados en proporción a su tamaño, es importante usar gran variedad de ellos para no limitar nuestra creatividad.

Espacio agua limpia, normalmente en verano se deja ver el agua porque da frescor, en cambio en invierno se cubre con hojas u otro material. Es conveniente que el arreglo no este en un lugar repleto de objetos, ya que por si mismo crea un ambiente y cuanto más vacío, el arreglo gana en presencia. Es conveniente revisar el arreglo cada dos días para renovar el agua o quitar hojas o flores marchitas. Estos arreglos, crean un espacio de serenidad y armonía en el lugar donde se ubican.

Hay bastantes estilos pero destacaremos dos el moribana, que son arreglos alegres, con flores de colores, hechos en recipientes bajos, platos, cuencos, etc; en los cuales se usa normalmente como fijador el kenzan.

Otro estilo muy conocido es el nageire flores arrojadas o lanzadas dentro del florero, se hace en recipientes o jarrones altos. En este no se usa el kenzan, se apoyan las mismas ramas en forma de palanca dentro del mismo recipiente, al principio cuesta un poquito, pero es cuestión de ir practicando.

Para iniciarnos al ikebana es conveniente tener un profesor para aprender las reglas básicas y lanzarnos a la práctica diaria. Veremos que con el tiempo los arreglos adquieren más armonía al igual que nosotros mismos por el hecho de practicarlo nos produce un cambio interior. Para realizar el arte floral Ikebana, básicamente necesitamos de tres materiales que se fabrican artesanalmente en el Japón. El nombre de estos cambia según la escuela: 1)Tijeras para corte de flor Ikenobo o hasami. 2) el sujetador con púas o kenzan. 3) el recipiente donde se hará el arreglo floral, que dependerá del estilo elegido.

A la hora de hacer ikebana mejor estar en calma, concentrado y centrado. Desarrollar la sutileza del espíritu, trabajar de corazón a corazón con las flores, una verdadera comunicación entre la flor y el artista.

El arreglo va a ser un reflejo nuestro, a través de él podemos ver como estamos, nos ayuda a interiorizar e ir avanzando, todo en movimiento, estamos ya en el kado o camino de la flores…


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2 comentarios para “Ikebana, el arte floral japonés”

  1. Excelente tema de reflexión trae hoy Marc, Estamos acostumbrados a pensar en el diseño como algo utilitario en el que la estética resulta de la buena conjunción de la forma y el contenido. La síntesis entre la posibilidad y la necesidad. Un poema.
    Con el ikebana debemos salirnos de este molde y pensar más como filósofos o, mejor, como observadores sensibles de la naturaleza. Para la mayoría de la gente un atardecer, la forma de unas nubes o un arcoiris, son asuntos de poca monta a los que no se les presta mucha atención, tal vez por su repetición constante, por lo comunes que pueden llegar a ser, etc. En el escrito Marc habla de lo “impermanente”, belo término, o sea, de lo que es fugaz, momentáneo, variable, fluyente. Y ahí es donde la belleza diaria reside. En los cambios de luz, colores, sensaciones visuales de sombra o luz. En el viento que acaricia las hojas de las plantas y genera una danza interminable, pacífica y cambiante. En las gotas de lluvia que se acomodan en pliegues florales, tallos, hojas, plumas…en la belleza efímera del perpetuo movimiento de la vida. El ikebana trata de expresar el estado interior de su autor o autora, sin pretensiones utilitarias ni búsquedas estéticas formales. Nuestros actos, palabras, obras, reflejan nuestro estado interior de orden o desorden. El ikebana plasma ese estado interno en tanto requiere de nuestra sensibilidad, sensorialidad y emocionalidad para crecer dentro de nosotros y transformarse en una composición natural, una armonía de texturas y colores, de tamaños y formas que aparecen a los ojos de los demás como brotes de nuestro ser interno. En este sentido, practicar el ikebana puede ser terapéutico y tranquilizador si lo tomamos como una forma de crecer, de conocernos y darnos a conocer.

  2. Alba dice:

    Muy Bueno.
    Gracias.

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